Periodo Cambrico
Iniciado hace unos 570 millones de años, el Cámbrico es la primera división del Paleozoico en la escala de tiempos geológicos, abarcando un intervalo de unos 60 millones de años.
En este tiempo ya se encuentran restos seguros de animales y plantas de distinta organización, existiendo los primeros fósiles abundantes. Todos los grandes tipos de invertebrados están diferenciados. Los primeros organismos eran invertebrados marinos relativamente grandes y complejos.
Hacen su aparición las esponjas, gusanos, moluscos y artrópodos. La única vida vegetal del período fueron las algas marinas. La vida aún no invadía la tierra ni el aire. El nombre Cámbrico surge en 1835, acuñado por el geólogo inglés Adam Sedgwick y procede de Cambria, denominación que los antiguos romanos daban a las rocas sedimentarias de Gales.
Artropodos Cambricos
Podemos encontrar artrópodos perfectamente constituidos como tales en los mares de principios del Cámbrico (hace 600-570 MA); que fue cuando aparecieron los Trilobites.
Tenemos constancia de unas 10.000 especies de Trilobites hasta que desaparecieron en la extinción del Pérmico.
Todos eran marinos y presentaban la parte dorsal de su exoesqueleto mineralizado, lo que ha contribuido a que haya tantos fósiles de Trilobites, (pese a esta abundancia de fósiles, la estructura de sus apéndices se desconoce de la mayoría (tan sólo se conocen algo en unos 20 géneros).
Sin embargo, se supone que en aquellas fechas debía de haber muchos otros artrópodos recorriendo los mares cámbricos, como lo atestiguan los yacimientos de Burgess Shale (Canadá) y Chengjiang (Yunna, China), donde, gracias a que se dieron unas condiciones tafonómicas excelentes, se han conservado también invertebrados de cuerpo blando (a la hora de hablar de fósiles, se puede considerar a la mayoría de los artrópodos como invertebrados de cuerpo blando).
En Burgess (hace 540 MA) se encontraron alrededor de 150 especies, de las que 44 géneros eran artrópodos (de estos, tan sólo una pequeña fracción (14) eran Trilobites). También se encuentran aquí los primeros crustáceos (Canadaspis) y quelicerados (Sanctacaris) (este encontrado en los alrededores del yacimiento) descubiertos.
También aparecen los primeros Protoonicóforos (Aysheaia, Annalocaris, Hallucigenia) que se cree pudieran estar relacionados con los miriápodos (que no aparecieron hasta el Silúrico) y, por tanto, con los insectos (que esperaron hasta el Devónico para aparecer).
También aparecieron otros artrópodos sin relación conocida con los actuales, y que se engloban dentro de la clase Trilobitoidea (extinta en la actualidad y que puede considerarse como un cúmulo de experimentos evolutivos que acabaron fracasando), como pueden ser Marrella splendens y Sidneyia.
Tampoco deberíamos olvidar a los Eurypterus, que eran algo así como un escorpión marino de unos dos metros de largo. Pero, ¿de dónde provenían todos estos artrópodos s. l.? ¿cuál es su antecesor?.
Sobre esto hay grandes dudas, ya que los especialistas no consiguen ponerse de acuerdo. Sin embargo, una de las hipótesis con más adeptos es que provienen de la línea anelidiana a través de los antecesores de los onicóforos (aunque, como decíamos más arriba, todavía no se han puesto de acuerdo ni siquiera si este camino ha sido recorrido una sola vez o varias).
Los onicóforos actuales son animales terrestres que viven en lugares húmedos y sombreados de los bosques, alimentándose de pequeños insectos y crustáceos, que cazan a distancia gracias a un líquido venenoso que proyectan sobre sus víctimas. Presentan un cuerpo blando, alargado con un par de antenas, otro de mandíbulas, unos apéndices especializados en la boca (papilas orales) y de 14 a 43 pares de apéndices marchadores (lobopodios).
Como se ve en el dibujo, su aspecto recuerda al de una babosa con patas (de hecho, fueron clasificados como moluscos en un principio), pero esta apariencia es sólo superficial; en realidad son un cúmulo de caracteres anelidianos y artropodianos juntos, además de unos cuantos caracteres propios.
Volviendo a donde habíamos dejado nuestra historia evolutiva, los artrópodos dan el salto a tierra firme junto con otros animales y plantas hace unos 400 MA. En el Silúrico aparecen los primeros miriápodos, así como los primeros escorpiones verdaderos, todos ellos marinos y que poco a poco pasarían a tierra firme.
Y en el Devónico, por fin, aparece el primer fósil de insecto, honor que corresponde al colémbolo Rhyniella praecursor, que apareció en el Devónico medio de Escocia. El hecho de ser ya un insecto evolucionado nos indica que los insectos debieron de surgir mucho antes (a comienzos del Devónico o a finales del Silúrico).
Una hipótesis sobre el origen de los insectos sitúa a su antecesor en un grupo de miriápodos (los Symphyla) o en sus inmediatos antecesores (Symphyla sería entonces el grupo hermano de Insecta).