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Cilindro "1492 - Descubrimiento de America" para Planetarios Portatiles
Polo Superior

Contenidos del Cilindro

Polo Inferior
Carabelas, Cristoforo Colombo, Antecedentes de Colon, Marco Polo, Vikingos, Instrumentos de Navegacion del Renacimiento, Astrolabios, Cuadrantes, Colon con los Reyes Catolicos, Capitulaciones de Santa Fe, Reyes Catolicos. Isabel y Fernando, Vicente Yanez Pinzon, Pinzon, Martin Alonso Puerto de Palos, Viajes de Colon, Colon en Alta Mar, Rodrigo de Triana avista Tierra, 12 de Octubre de 1492 - Colon Desembarca en la Isla de Guanahani - San
Salvador, Colon toma posesion en nombre de los Reyes Catolicos, Animales y plantas del Nuevo Mundo, Bartolome de Las Casas - 1472 - 1566, Arresto de Colon, Muerte de Colon
Nao Santa Maria

La nao, es decir, la Santa María, era una típica embarcación de transporte fabricada en algún astillero del Cantábrico. A pesar de que hoy puede parecernos un buque de pequeñas dimensiones, alrededor de 100 toneladas, era un barco con el suficiente calado como para peligrar su integridad al tener que acercarse a una costa desconocida.

Cristóbal Colón ya indicó que las naos no eran las embarcaciones ideales para las peligrosas aventuras descubridoras. Las carabelas eran buques mucho más

ligeros y manejables, especialmente diseñados para expediciones a lo desconocido. Su menor calado les permitía navegar por aguas someras y su menor tonelaje les facultaba, incluso, para varar en las playas y salir a flote con la siguiente marea. En la expedición colombina, la Santa María pagó su mayor calado al quedar embarrancada en un bajo y tener que ser abandonada, quedando sus restos para construir el famoso fuerte de La Navidad.

Como contraste, las carabelas no sufrieron ningún percance y pudieron regresar felizmente con la buena nueva del descubrimiento hecho en el Atlántico. La Santa María llevaba la parecer once marineros, diez grumetes y doce personas más (el propietario, el piloto, el escribano, el intérprete, el médico y siete oficiales).

En otras expediciones aumentará el número de " gente de tierra ". Así, en la flota de diecisiete navíos del segundo viaje de Colón, que partió de Cádiz en septiembre de 1.493, fueron 500 marineros, 700 pasajeros y 300 " imprevistos" que se habían escondido a bordo. Seguro que entre ellos iban también mujeres.

Estructura de la Carabela

Cristóbal Colón - Cristóforo Colombo

Aunque su origen ha sido objeto de las más diversas especulaciones, parece existir un mayor acuerdo en considerar que nació en Génova en una fecha indeterminada entre el 25 de agosto y el 31 de octubre de 1451, hijo de Domeneghino Colombo y Susanna Fontanarossa.

Es posible también que no fuera el primogénito, falleciendo sus hermanos mayores. Tenía además dos hermanos pequeños, Bartolomé, uno o dos años más joven, y Diego. Su familia, sin ser rica, poseía cierto acomodo, debido al

negocio de telares que el padre ostentaba y a los ingresos complementarios que procuraba un pequeño comercio de quesos. La infancia de Colón, como su fecha y lugar de nacimiento, también aparece envuelta en nebulosa.

El mismo Almirante señala que desde muy joven aprendió el oficio de la mar, sin duda alentado por el carácter marinero de la ciudad de Génova y la ebullición del comercio mediterráneo que inundaba la ciudad. Parece ser que a los dieciocho años estuvo al servicio del corsario francés Guillaume de Casenove, quien asediaba las naves venecianas que comerciaban con Flandes por el Atlántico, hacia 1470.

Un episodio mejor documentado refiere que Colón formó parte de la tropa que, al mando de Renato de Anjou, nombrado heredero de la reina Juana de Nápoles, se enfrentó a Alfonso V de Aragón y posteriormente a Juan II. Una tercera referencia, algo más dudosa, aparece en un documento que habla de un corsario que en 1473 asoló las costas valencianas y catalanas.

Por último, se sabe que Colón participó en una flota genovesa que hacia 1474-75 salió en defensa de la isla de Quíos, asediada por los turcos, en donde los genoveses adquirían la goma. Un año más tarde Colón aparece formando parte de una flota genovesa que se dirige a vender la goma de Quíos en los puertos de Inglaterra, Portugal y Francia.

Siendo atacada por el corsario Casenove, el barco en el que Colón viaja naufraga y éste puede alcanzar a nado la costa de Portugal, asentándose en Lisboa, donde existe una amplia colonia genovesa.

Es en Lisboa donde Colón conocerá a su mujer, Felipa Moniz de Perestrello, de familia noble y afamada.

Durante estos años, Cristóbal Colón se dedicó al comercio y hubo de tratar con gentes marineras, que a buen seguro contarían historias sobre la existencia de tierras más allá del mar, sobre extraños objetos o troncos encontrados flotando y sobre naufragios en costas alejadas y desconocidas hasta entonces.

En esta misma época (1481), Colón viaja a la costa oeste africana como miembro de la expedición de Diego d´Azambuja y a Inglaterra, portando productos desde Génova.

El mismo Almirante declara, aunque algunos autores lo ponen en duda, que pudo haber tocado las costas de Islandia.

No cabe duda de que todos estos viajes otorgarán a Colón una acreditada experiencia en las artes de navegación, así como un vasto conocimiento de la geografía de la época.

En la mentalidad de científicos y navegantes de finales del siglo XV existen ya diversas ideas y concepciones que dan pie a la creencia de Colón en una ruta occidental hacia las Indias de la especiería -el oriente asiático- más corta y ajena al peligro que suponen la piratería y los turcos.

Antecedentes de Colón. Marco Polo - Vikingos, otros
Hijo de mercaderes (Venecia 1254 - 1324), siendo niño emprendió viaje hacia el imperio Mogol acompañando a su padre Niccoló y a su tío Matteo, quienes ya habían estado allí en 1266.

En un viaje de cuatro años de duración, partieron de Venecia y atravesaron el Mediterráneo, el golfo Pérsico, Persia, el Khorasán, el Pamir y el desierto de Gobi, hasta que llegaron en 1275 a Shang-tu, residencia veraniega del soberano mongol Kublai Khan.

Su estancia en China duró dieciséis años, en los que conquistó la confianza del emperador y le fueron encargadas misiones diplomáticas de alto rango. Su regreso a Venecia comenzó en 1291, escoltando a una princesa mongola que el Khan ofrecía en matrimonio al soberano persa.

Regresado cuatro años más tarde y tras pasar por Constantinopla, decidió en 1298 escribir la relación de su travesía y la de sus parientes, elaborando un valioso documento acerca de la cultura mongol de la época.

El Mediterráneo es por aquel entonces un mar demasiado

estrecho y peligroso, donde naciones enemigas y piratas de toda clase dificultan o impiden la ruta que lleva hacia los ricos países orientales productores de especias y productos exóticos.

Unos siglos antes, Marco Polo, entre otros, abrió el camino de la larga travesía hacia Catay, demostrando además el beneficio económico que, no obstante el largo y peligroso viaje, puede deparar una carga de mercaderías traída desde Oriente.

La ruta occidental por mar, más segura que la travesía terrestre y más rápida que la marítima bordeando el sur de África, ya explotada por los portugueses, se convierte a mediados del siglo XV en un foco de especulaciones, configurándose paulatinamente en una creencia cierta sobre la que cada vez se acumulan más datos.

Toscanelli, en cuyas afirmaciones creerá Colón, no sólo piensa que debe existir una ruta occidental que libre del peligro de los turcos, sino además fija la distancia de la ignota isla Antilla del Atlántico con la isla de Cipango (Japón) en 2500 millas.

El mismo científico transmite a Colón por carta sus impresiones. El viaje de Colón a los nuevos territorios no debe explicarse como un hecho aislado o fruto de la mera casualidad.

Desde algunos siglos antes se vienen produciendo diversos antecedentes que preparan el camino para la gran navegación transatlántica.

Un antecedente claro sitúa a los vikingos tocando la costa americana hacia el año 1000.

En el mundo ibérico, las navegaciones exploratorias cada vez son más frecuentes, contribuyendo a crear un corpus de información geográfica y astronómica e incorporando nuevos territorios a los ya conocidos.

Las innovaciones y mejoras técnicas o las incorporaciones de adelantos procedentes de otras culturas, como el astrolabio, facultan a las naves de los reinos ibéricos para realizar grandes travesías.

Desde el siglo XIII la acumulación de conocimientos, además del empuje demográfico y el dinamismo económico, parecen actuar a favor del descubrimiento de nuevas tierras.

En 1415 Enrique el Navegante fundó en Sagres un centro de estudios cartográficos y náuticos, que recogía las noticias y hallazgos procedentes de las exploraciones del litoral africano.

Unos años más tarde, Juan II de Portugal instauró la Junta dos Matemáticos, encargada de elaborar tablas de navegación basadas en los conocimientos mallorquines y catalanes sobre el Mediterráneo.

El convencimiento de Colón en la posibilidad de establecer una ruta oceánica occidental pudo basarse, también, en las conversaciones que supuestamente mantendría con marineros tanto en el Puerto de Santa María como en Murcia, que asegurarían haber conocido costas lejanas tras ser arrastrados por el temporal.

El dinamismo portugués en cuanto a sus exploraciones por África, fomentadas desde la corona, es una cuestión conocida en la época. En 1484 Diego Cao es premiado por el rey Juan II por sus exploraciones africanas, lo que sin dudad anima a Colón a presentar su proyecto a la corte portuguesa.

Solicita al rey la equipación de tres carabelas con vituallas y mercaderías para comerciar, ser armado caballero y Almirante y Gobernador de los territorios descubiertos y adjudicarse un diez por ciento del beneficio económico que se obtenga de las nuevas tierras y participar con un octavo en cada barco que comerciase con los países hallados.

La negativa del monarca a secundar la operación parece provocada por estar inmerso en las exploraciones africanas, convencido de estar ya en la mejor ruta hacia oriente -la africana-, y comprometidas las arcas reales en la empresa.

Posiblemente, una vez rechazado el proyecto, pudo enviar una carabela que, tras seguir las indicaciones dadas por Colón, debió de volver de vacío.

En los inicios de 1485 Colón pierde a su esposa y abandona Portugal, quién sabe si por deudas o acusado de conspirar contra el rey.

Lo cierto es que su hermano Bartolomé ofrece el proyecto a Enrique VIII de Inglaterra, quien también lo rechaza. Parte entonces Cristóbal Colón hacia Palos, para ofrecer su plan a los reyes de Castilla y Aragón.

El desembarco en Palos hubo de hacerse a causa de las noticias que circulaban en la localidad, conocidas de Colón, acerca de un viaje del piloto Alonso Sánchez de Huelva hacia el occidente atlántico.

Se supone que el prior de La Rábida, fray Juan Pérez, y el cosmógrafo fray Antonio de Marchena pudieron entregar el diario y una carta de ruta del piloto, que pudo usar Colón en su primer viaje.

Instrumentos de Navegación del Renacimiento
Tablas de declinaciones

Son indispensables para determinar la latitud.

Tablas astronómicas

La Astronomía conoce un gran desarrollo en al-Andalus. Las tablas astronómicas proporcionan información sobre la declinación del sol o de una estrella en una fecha determinada. Conocida la declinación y la altitud meridiana se puede obtener la latitud del lugar con una suma o con una resta. Para calcular posiciones planetarias, estas

tablas se fundamentan en los modelos geométricos planetarios ptolemáicos, que sabemos se revisan en Córdoba en el siglo X. Por otra parte, las aportaciones teóricas de Azarquiel en el siglo XI representan un notable avance en la precesión de los equinoccios y del modelo solar y lunar. Todas estas modificaciones están recogidas en una serie de valiosas tablas andalusíes fechadas en el siglo XIII.

Almanaques

La tradición de los almanaques perpetuos se inicia en al-Andalus en el siglo XI y se introducen en el mundo cristiano en fecha temprana. Son herencia del mundo clásico. Se trata de un tipo especial de tabla astronómica que permite obtener posiciones planetarias para una fecha determinada mediante la lectura directa y sin necesidad de cálculos. Se basan en una serie de ciclos, de origen babilónico, peculiares a cada planeta. Los ecuatorios tienen una finalidad análoga.

Brújulas

La más antigua que se conoce es la calamita. Es un objeto en el que la aguja imantada se coloca sobre un trozo de madera o de corcho que, al flotar en la superficie del agua, orienta. La ilustración de abajo corresponde a una reconstrucción llevada a cabo por el Institut für Geschichte der Arabisch-Islamischen Wissenschaften (Frankfurt).

Su diámetro es de 21 cm. El origen de la brújula no está muy claro. Las primeras noticias que se tienen en Europa Occidental son de la primera mitad del siglo XIII. Aunque, en al-Andalus parece que se conoce desde mitad del siglo IX. Su existencia, como el de otras técnicas de navegación, se mantiene en secreto. A los navegantes andalusíes proporciona grandes ventajas sobre sus enemigos.

Azafeas

El astrolabio convencional, basado en una proyección estereográfica polar, tiene una lámina para cada latitud por lo que pierde precisión si no se dispone de la lámina idónea.

Astrolabios y Cuadrantes

Astrolabios

El astrolabio es un instrumento astronómico que sirve para calcular la posición de los astros. Se trata de un círculo dividido en grados con un brazo móvil montado en el centro . Cuando el punto cero del círculo se orienta con el horizonte, la altura de cualquier objeto celeste se puede medir observando el brazo.

El astrolabio se utilizó ya en la antigua grecia, siendo Hiparco de Nicea el primer astrónomo que sabemos que lo utilizó. Hasta ser sustituidos por los sextantes, en el siglo XVIII, los astrolabios fueron los instrumentos fundamentales que utilizaron los navegantes. El astrolabio clásico es el planisférico que se basa en la proyección estereográfica meridional de la esfera celeste sobre el plano del Ecuador. El astrolabio esférico se conoce en al-Andalus desde el siglo X.

Está formado por dos piezas: una esférica dividida por el horizonte en dos hemisferios y una red que se superpone a la esfera y contiene índices para las estrellas. Lleva la eclíptica, un paralelo de declinación que mide coordenadas ecuatoriales y un cuadrante vertical graduado que mide latitudes celestes y distancias polares y cenitales.

El astrolabio naútico necesita un círculo graduado y una alidada de pínulas para trazar una visual. El instrumento es más grueso en su parte inferior para desplazar hacia abajo el centro de gravedad y facilitar que el diámetro horizontal coincida con el horizonte cuando el astrolabio esté colgando de la anilla. Surge a fines del siglo XV.

Cuadrantes naúticos

Tienen la misma función que los astrolabios naúticos, es decir, determinar las alturas meridianas del sol o de una estrella, para saber la latitud de un lugar.

Son instrumentos sencillos: constan de un cuadrante graduado en uno de cuyos lados llevan dos pínulas de mira y de un hilo con plomada que pende del centro del cuadrante.

Si se dirige una visual al astro a través de las pínulas, el hilo marca su altura sobre la graduación del cuadrante.

Colón con los Reyes Católicos
A través de diversos personajes interpuestos tienen noticia los Reyes Católicos del proyecto de Colón, siendo recibido por estos en Alcalá de Henares el 20 de enero de 1486.

Aparte de las ganancias económicas, la idea de Colón reunía en sí misma grandes aspiraciones del mundo cristiano de la época, como el comercio directo con Oriente, el contacto con los misteriosos reinos cristianos del Preste Juan y el remate al ideal de Cruzada con la toma definitiva de Jerusalén. Valedores de Colón fueron fray

Juan Pérez y el contador mayor, Alonso de Quintanilla, quines consiguieron que una junta consultiva se reuniese en Córdoba para examinar sus ideas. Posiblemente fue el confesor de la reina Isabel, Hernando de Talavera, quien, contrario al proyecto, fomentó la negativa de la junta.

Parece, además, que otras razones incidieron en el rechazo a apoyarlo, fundamentalmente la guerra establecida con el reino nazarí de Granada y las desmesuradas peticiones de Colón, ciertamente inéditas en la época.

Entre tanto se delibera en la corte de Isabel y Fernando, Bartolomé Colón ha pasado a Francia, donde ofrece el plan de su hermano a Ana de Beaujeu, regente durante la minoría de edad de Carlos VIII. En Francia tampoco se prestará demasiado crédito al proyecto.

Las deliberaciones en la corte castellana duraron varios años, durante los cuales Colón no obstante fue mantenido por indicación de la Corona. Son años en los que Colón va ganando adeptos en la corte, como fray Diego de Deza, o Medinaceli, en cuya casa se alojó por dos años.

Una nueva negativa de la corte le empujó a marchar de España, pasando antes por La Rábida. Desde aquí fray Juan Pérez hace un último intento, escribiendo una carta a la reina Isabel, como resultado de la cual Colón es llamado a Santa Fe (Granada) para empezar a negociar.

En este punto la intervención de Luis de Santángel, escribano de ración de la corona de Aragón, resulta crucial, pues persuade a la reina de la viabilidad y conveniencia del proyecto. La negociación finaliza el 17 de abril de 1492, dando lugar a las Capitulaciones de Santa Fe.

En ellas se determina que Colón y sus herederos ostentarán el cargo de Almirante en todos los territorios que pudiera descubrir, cobrando el quinto de las mercancías; se le nombra también virrey y gobernador de las tierras descubiertas, con poder para nombrar funcionarios; recibirá la décima parte de los tesoros conquistados o adquiridos y ejercerá de juez en cuantas cuestiones comerciales se pudieran suscitar; podrá participar con un octavo en cualquier expedición comercial que se emprendiese, obteniendo así un octavo de los beneficios.

Se equipara así a Colón en rango con el Almirante de Castilla, con los mismos privilegios y mercedes, y su hijo Diego es nombrado paje del príncipe don Juan.

Las pretensiones de Colón son inusitadas para la época, pues aparte de exigir un alto porcentaje sobre los beneficios de la empresa, sus aspiraciones políticas le convertirían de hecho en el segundo dignatario de Castilla tras la reina.

Sus pretensiones son más desmesuradas aun considerando que se trata de un advenedizo, un extranjero apenas llegado que presenta un plan supuestamente inconcebible.

El acuerdo con los reyes de Castilla y Aragón indica, por tanto, que en la mentalidad y conocimientos de la época ya estaba la posibilidad de realizar un viaje así.

Además, juega a favor de Colón el hecho de que la toma de Granada ha acabado, lo que permite a los Reyes distraer su atención hacia otros asuntos y dedicar recursos al nuevo proyecto.

Capitulaciones de Santa Fe

Colón logró de los Reyes de España, las "Capitulaciones de Santa Fe", firmadas el 17 de abril de 1492, en las que Colón pidió los títulos de Almirante Mayor de la Mar Océana, Virrey y Gobernador General de las tierras que descubriera,

el derecho de terna (presentación de tres nombres) en los nombramientos de regidores, el décimo o 10% de todas las mercancías que se negociaran en las Indias, derecho de exclusividad en los pleitos que surgieran por las mercadurías indianas,

y de contribuir con un ocheno u octava parte (12,5%) de los gastos de armar naves comerciales, obteniendo entonces el mismo porcentaje de los beneficios.

Los Reyes aceptaron todas las mercedes solicitadas, excepto el derecho de exclusividad en los pleitos, que dejaron pendiente de verificación, y entregaron a Colón una serie de documentos para su comisión,

tales como una carta de presentación (en latín) para los príncipes cristianos que pudiera encontrar, otra (también en latín) para el Gran Khan que reinaba en China, los privilegios pedidos por Colón (nombramientos de Almirante y Virrey), una merced del título de don, y cinco provisiones para la puesta en marcha de la expedición.

Reyes Católicos. Isabel y Fernando
Isabel, hija de Juan II de Castilla y de Isabel de Portugal, y Fernando, hijo de Juan II de Aragón y de Juana Enriquez, contrajeron matrimonio en Valladolid el 19 de Octubre de 1469, entre fuertes oposiciones al mismo.

Isabel heredaría el trono de Castilla en 1474 después de la muerte de su hermano Enrique IV, autoproclamándose reina, ya que había un conflicto sucesorio entre ella y Juana, hija de Enrique IV, de la que se decía era hija de D. Beltrán de la Cueva y no del rey, este conflicto prosiguió después de la coronación, ya que Alfonso V de Portugal, esposo de Juana, lanzó una ofensiva en apoyo de ésta,

ofensiva que se disputó en las batallas de Toro y Albuera tras las cuales Isabel, que salió vencedora, fuereconocida reina por las Cortes de Madrigal. Mientras tanto Fernando era nombrado heredero a la muerte de su hermano Carlos. En 1468 recibió el trono de Sicilia y a la muerte de su padre en 1479, el de la corona de Aragón.

Participó en las luchas a favor de su esposa Isabel y a partir de esta fecha se produjo la unión dinástica de Aragón y Castilla y el comienzo del reinado conjunto, siguiendo los acuerdos que se habían firmado en 1475 en la concordia de Segovia por los que ambos monarcas mantenían su igualdad en lo tocante a Justicia, moneda y expedición de privilegios, pero reservaba a Isabel la fidelidad de los tenedores de Castillos y las cuestiones de Hacienda.

Este matrimonio ha sido considerado como el punto de partida de la unidad y de la grandeza de España. El primer objetivo de los nuevos monarcas fue el de restablecer la autoridad real para lo cual se sirvieron de una poderosa organización la Santa Hermandad creada en 1476 que era una especie de policía judicial que perseguía a los perturbadores del orden.

También constituyeron el Consejo Real que sustituía a las Cortes y nombraron corregidores para controlar las ciudades y vincularon la dirección de la Mesta al Consejo Real. De este modo quedaba controlada la política del reino, aunque estas medidas pesaron más sobre el reino de Castilla que sobre el de Aragón.

La siguiente misión era concluir la reconquista en el reino nazarí de Granada lo que consiguieron en 1492. La paz interior y la buena organización del reino permitieron que las arcas reales se llenaran y con ellas se acometieran nuevas empresas como el apoyo al almirante genovés Cristobal Colón que descubriría América en 1492, aportando riquezas para el reino y un fuerte expansionismo exterior.

El éxito de la guerra antimusulmana y la presión de los confesores de la reina indujeron a los Reyes a unificar la religión de sus súbditos por lo cual en 1492 se procedió a expulsar a los judíos y los mudéjares granadinos, obligados a convertirse.

Ya en 1478 se había creado La Inquisición para perseguir a los cristianos nuevos que volvían a sus antiguas creencias. El reino continuó ampliándose al conseguir Fernando de Carlos VIII de Francia la restitución de la Cerdaña y el Rosellón en virtud del tratado de Barcelona de 1493.

Así mismo en Italia se enfrentó al monarca francés consiguiendo la conquista del reino de Nápoles en 1504. En ese mismo año fallecía la reina Isabel y aunque dejaba como regente de la heredera al trono, Juana I, a su marido Fernando el Católico, la nobleza castellana no lo apoyó por lo que éste marchó a sus estados de Aragón.

De este modo quedaba encargado del gobierno de Castilla Felipe de Austria, el Hermoso, esposo de la reina Juana I de Castilla, la Loca. Pero la muerte de Felipe en 1506 obligó a restituir a Fernando, llamado por el Cardenal Cisneros a Castilla en 1507.

Los últimos años de su reinado se caracterizaron por los enfrentamientos con Francia en terreno italiano. A la muerte de Fernando el Católico heredó el trono su nieto Carlos I de España. Desde el punto de vista artístico esta etapa se caracteriza por la supervivencia de la tradición gótica y la lenta penetración de los nuevos moldes renacentistas.

Bajo el impulso de los monarcas o de la alta nobleza se erigieron numerosos edificios, iglesias, universidades, hospitales, castillos, etc., especialmente en tierras castellanas dada la supremacía económica de dicho reino en aquella época.

En el campo de la pintura se superpusieron el estilo flamenco y la novedad renacentista.

En este período continuaron desarrollando su obra pintores que ya habían comenzado tiempo atrás como Huguet, Gallego, Bermejo a la vez que el nuevo estilo renacentista asomaba a las obras de artistas como Rodrigo de Osona el Viejo o Pedro Berruguete.

Vicente Yañez Pinzón
Natural de Palos de la Frontera (Huelva), se enroló junto con sus hermanos Martín Alonso y Francisco Martín en la expedición colombina de 1492, siendo capitán de la carabela "la Niña". Parece ser que como marinero de prestigio, se encargó junto con sus hermanos de aplacar los ánimos exaltados de la marinería ante la duración del viaje.

En 1499 emprendió una nueva travesía desde Palos con cuatro carabelas, siendo el primero en cruzar la línea del equinoccio y descubriendo algunas islas y tierra firme. En 1500 arriba a la costa brasileña, descubriendo la desembocadura del Marañón (Amazonas), cruzando el golfo de Paria y tocando las Bahamas, donde sufrió la pérdida de dos carabelas. De regreso a Palos ese mismo año, se le concede el derecho de colonizar y gobernar las tierras descubiertas. Nuevamente en 1508 viaja junto con Solís a América del Sur, muriendo probablemente dos años más tarde durante la exploración.

Valedores del proyecto colombino
Pinzón, Martín Alonso

1441 - 1493

Desde joven Martín Alonso Pinzón se dedicó a la navegación, viajando tanto por la costa occidental de Africa como por el Mediterráneo.

Gracias a sus viajes hizo una pequeña fortuna y se convirtió en uno de los hombres mejor informados de su tiempo, en lo que a viajes se refiere, gracias a su continuado estudio de mapas y cartas náuticas.

No es de extrañar que Colón entrara en contacto con él a través de dos frailes del monasterio de la Rábida, convirtiéndose Pinzón en uno de los principales Junto a sus hermanos Francisco Martín y Vicente Yáñez y el almirante Colón, Martín Alonso salió de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 dirigiendo la "Pinta".

Durante la travesía surgieron diferencias entre los hermanos y el almirante por lo que, tras el descubrimiento y el hundimiento de la "Santa María" de Juan de la Cosa, Martín alcanzó la costa de Bayona antes que Colón lo hiciera en Lisboa, separados los dos barcos por tempestades. Desde el puerto gallego se dirigió a Palos, falleciendo al poco tiempo víctima de la sífilis.

Partida de Colón y Carabelas del Puerto de Palos
El 30 de abril de 1492 los reyes envían una misiva a Palos en la que ordenan la construcción de dos carabelas que pondrán al servicio de Colón, como pago o castigo contraído con anterioridad.

El mismo Colón se desplaza a la localidad para formar la tripulación, encontrando reticencias hasta que interviene fray Juan Pérez y se enrola el afamado marino Martín Alonso Pinzón, ofreciendo una carabela propia.

Con él se enrolan también sus hermanos Francisco Martínez y Vicente Yáñez Pinzón y el piloto Juan de la Cosa. Armadas las carabelas Pinta, Niña y la nao Santamaría,

salen del puerto la madrugada del 3 de agosto de 1492. La flotilla se adentró en el tramo oceánico existente entre Sanlúcar y las islas Canarias. Todo fue bien al principio. El 5 se saboteó el timón de la Pinta y Colón decidió sustituir la carabela en Canarias. No pudo hacerlo y tuvo que repararla, aprovechando para cambiarle también el velamen a la Niña. El 6 de septiembre la flotilla zarpó de Canarias y se adentró en el océano.

Carabelas de Colón en Alta Mar
Las embarcaciones navegaron bien, impulsadas por los alisios: casi 50 leguas diarias. El mismo 9 de septiembre, Colón adoptó la táctica de informar menos leguas de las que recorrían, tal y como nos dice Las Casas: "y acordó de contar menos de las que andaba, porque si el viaje fuese luengo, no se espantase, ni desmayase, la gente".
Mapa del Primer Viaje de Colón
Colón en Alta Mar
La duración de la travesía comienza a impacientar a la tripulación, surgiendo amagos de sublevación que son atajados por Colón mintiendo sobre la distancia recorrida y prometiendo regalos.

El viaje entró en fase rutinaria en los días siguientes. El día 13, los pilotos comprobaron que la brújula no señalaba exactamente a la estrella polar.

Habían descubierto la declinación magnética, gracias al avance en longitud. La aguja imantada señalaba el polo magnético terrestre, no a la estrella polar. Colón apaciguó a los pilotos como pudo y se puso a pensar en el asunto, al que le dio una interpretación próxima a la realidad cuatro

días después.

El 16 de septiembre llegaron al Mar de los Sargazos y el 22 cambió el viento. Colón escribió en su "Diario" : "Mucho me fue necesario este viento contrario, porque mi gente andaba muy estimulados, que pensaban que no ventaban estos mares vientos para volver a España".

El 25 los pilotos hicieron sus cuentas y llegaron a la conclusión de que como mínimo estaban a unas 500 leguas de Canarias, ya que habrían recorrido entre 30 y 40 leguas diarias. Debían haber encontrado el Cipango o Japón, por consiguiente.

Colón comentó el asunto con Martín Alonso y concluyó que posiblemente las corrientes les habían desviado de ruta hacia el noreste.

Aquella noche se produjo la primera psicosis descubridora. Los ánimos fueron decayendo y el 6 de octubre ocurrió el primer intento de motín, cuando Colón se negó a seguir el consejo de Martín Alonso de variar el rumbo hacia el suroeste, con objeto de alcanzar Japón.

Al llegar la noche, muchos de los marineros de la nao se negaron a seguir el viaje.

Colón mandó disparar la lombarda y se le unieron las carabelas. Los contramaestres, capitanes y pilotos lograron hacer entrar en razón a los descontentos, asegurándoles que se cambiaría de rumbo para alcanzar unas islas.

Así se hizo, en efecto, al día siguiente, cuando se repitió otra psicosis descubridora. El 9 de octubre se agotó la paciencia de los marineros, que pidieron a sus contramaestres poner fin a aquel viaje. Estos se reunieron en junta y se presentaron ante Colón para pedirle, requerirle, como se decía en la época, que ordenase el regreso a España.

Colón se negó y los contramaestres cogieron las armas, dispuestos a obligarle.

El testimonio de Francisco Morales en los pleitos colombinos sobre lo que escuchó a Juan Niño acerca de este particular parece bastante fidedigno: "el dicho almirante les dijo que no hiciesen aquello que querían hacer (matarle), porque en matarlo a él o a sus criados, que eran pocos, no harían mucho... que le diesen término de tres o cuatro días, y que navegasen el viaje que llevaban, e si en este tiempo no viesen tierra, que hiciesen la vuelta que quisiesen".

Rodrigo de Triana avista Tierra
Colón debía hallar tierra antes del 13 de octubre. Después del incidente navegaron sin problemas los días 10 y 11. Al llegar aquella noche el Almirante mandó vigilar con mucha atención, pues pensaba que podía aparecer pronto la tierra.

El mismo creyó divisarla a las diez de la noche, aunque seguramente lo imaginó. La tierra apareció a las dos de la mañana y la vio primero el marinero Juan Rodríguez Bermejo, según se desprende de los Pleitos, mientras que Rofrigo de Triana daba el grito de "Tierra!"

Se había divisado la arena de una punta de playa que brillaba a la luz de la luna. Se disparó la lombarda y la flotilla se agrupó. Amainaron las velas y se pusieron a la corda, a dos leguas de distancia de aquella anhelada tierra, que había aparecido tras 33 días de navegación ininterrumpida por el Océano. Llegaron asi a la isla Guahaní (San Salvador).

12 de Octubre de 1492 - Colón Desembarca en la Isla de Guanahani - San Salvador
Colón se aproximó a tierra al amanecer el 12 de octubre buscando un lugar para desembarcar.

Fue bordeando lo que parecía una isla hasta su litoral occidental donde halló un sitio adecuado junto a un poblado.

Era cerca de mediodía.

Pidió la barca armada y rogó a los otros capitanes, Martín Alonso y Vicente Yáñez, que le acompañaran.

Colón toma posesión en nombre de los Reyes Católicos
Una vez en tierra, tomó posesión de ella en nombre de los Reyes Católicos ante el veedor Rodrigo Sánchez de Segovia.

El escribano Rodrigo de Escobedo levantó el acta.

1er encuentro de Colón con los Indígenas de América
Luego españoles y naturales se contemplaron con mutuo asombro y se inició un absurdo diálogo (cada cual en su lengua), del que Colón dedujo que estaba en una isla llamada Guanahaní ("isla de la iguana").

La bautizó como San Salvador y parece (todavía no lo sabernos con exactitud) que es la misma que los ingleses llamaron luego Watling, una de las Lucayas. Le preocupó que aquellos naturales no parecían indios, ni chinos, ni japoneses. Iban desnudos "como su madre los parió", tal como anotó en el "Diario". Los miró y remiró y concluyó que eran "de la color de los canarios, ni negros, ni blancos", y observó que eran "de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras. Los cabellos

(tienen) cortos, casi como sedas de cola de caballos". Lo que más le alarmó fue su pobreza, pues iba a un país riquísimo y encontró con unos indios pobrísimos que sólo parecían tener algodón, papagayos y azagayas.
1er encuentro de Colón con los Indígenas de América

Los Indígenas desconocían hasta las armas. Colón concluyó que debía estar en alguna isla de la antesala del continente asiático.

Al comprobar que algunos indios mostraban señales de heridas sentenció "y creo que aquí vienen de tierra firme a tornarlos por cautivos".

En cualquier caso, estimó que los naturales resultarían buenos siervos y podrían convertirse fácilmente al catolicismo, ya que no parecían tener religión alguna.

Colón permaneció todo el día 13 anclado frente al poblado indígena de Guanahaní, hablando y observando a los indios.

Descubrimientos de Colón en el Primer Viaje
Al día siguiente decidió seguir en busca de Cipango. Terminó de rodear San Salvador, verificando que era una isla y al anochecer siguió hacia otras islas de las Lucayas; Santa María de la Concepción (quizá Cayo Rum), Fernandina (quizá Long Island), en donde desembarcó, Isabela (quizá Crooked Island), en la que estuvo varios días.

Colón buscaba denodadamente el Cipango, oro y especias. El 21 de octubre tomó la decisión de partir hacia la isla grande de Cipango, que según intuía debía ser la misma que los indios llamaban Colba, "en la cual dicen ha naos y mareantes muchos y muy grandes".

El 28 de octubre arribó a la costa septentrional de Cuba, que bautizó como Juana en honor del príncipe de Castilla.

La recorrió con dirección Este y al ver aquella costa infinita concluyó que era una península asiática.

El 21 de noviembre desertó la Pinta, pues su capitán Martín Alonso decidió buscar el oro por su cuenta. Colón pasó luego con la nao y la Niña a la isla cercana de Haití, que llamó La Española, por recordarle España. La recorrió asimismo por su costa septentrional y con rumbo Este. Al llegar a la bahía de Acul recibió algunos presentes de oro de un cacique, seguramente Guacanagari.

Prosiguió su singladura y en la Nochebuena la Santa María encalló en un banco de arena. Toda la marinería se había ido a dormir, tras una cena más copiosa de lo usual, dejando el timón en manos de un inexperto grumete que no vio el banco. Afortunadamente no hubo víctimas. Al día siguiente Colón ordenó construir con los restos de la nao el fuerte de la Navidad, donde decidió dejar 39 hombres que no podía llevar consigo.

Tras despedirse de Guacanagari, a quien ingenuamente encomendó el cuidado de los españoles (debía haberlo hecho al revés), prosiguió su viaje el 4 de enero de 1493. Dos jornadas después apareció la Pinta en Monte Christi. El Almirante recibió contrariado a Martín Alonso, quien se disculpó diciendo que todo había sido contra su voluntad, pero se abstuvo de hacer ningún escarmiento. Colón quería seguir descubriendo, pero las carabelas hacían agua.

Colón regresa a España
Aprovechando que soplaban vientos favorables para regresar a Europa ordenó el tornaviaje. Para ello tuvo la intuición de remontarse hasta los 32 y 35 grados de latitud N. con objeto de coger los contralisios que le condujeron a las Azores. El regreso fue muy rápido, aunque lleno de contratiempos. Una gran tormenta hizo que se perdiera la Pinta, que fue a parar a Bayona. Colón condujo la Niña
hasta la isla de Santa María, en las Azores, donde los portugueses estuvieron a punto de apresarle. Finalmente logró proseguir viaje y el 3 de marzo arribó a Cintra. Escribió al rey de Portugal comunicándole su arribada y solicitando una audiencia que se le concedió el 8 de marzo. El monarca portugués, tras escucharle, le comunicó que las tierras a las que había llegado pertenecían a Portugal en virtud del tratado existente con Castilla.

Antes de partir de Lisboa Colón escribió la primera relación de su viaje, conocida comúnmente como la "Carta de Colón". No la dirigió a los Reyes Católicos, como era de esperar (nadie sabe por qué razón), sino a dos altos personajes de la Corona de Aragón, don Luis de Santángel, escribano de ración, y don Gabriel Sánchez, tesorero de dicho Reino, al último de los cuales llamó equivocadamente Rafael Sánchez, pese a que debía conocerle.

La relación parece extractada del "Diario de a bordo", pero con inexactitudes e incluso errores posiblemente intencionales sobre el descubrimiento. Está fechada en Canarias (otro dato erróneo), a bordo de la carabela, el 15 de febrero de 1493. La carta se publicó en castellano en Barcelona el año 1493. En los meses siguientes se hicieron once ediciones de la misma (varias en latín) impresas en Roma, Amberes, Basilea, París y Florencia.

Por ellas supo el resto de Europa la noticia del descubrimiento. Colón levó anclas en Lisboa el 13 de marzo y dos días después entró en el puerto de Palos. Unas horas más tarde, aquel mismo día, atracó la Pinta. Martín Alonso Pinzón la había llevado hasta Bayona, en Galicia, desde donde notificó a los Reyes el descubrimiento y pidió permiso para ir a verles, pero los monarcas le ordenaron regresar a Palos.

El capitán andaluz venía muy enfermo, según las Casas de avariosis, y murió a poco en el monasterio de La Rábida. Nadie explica por qué el Almirante no fue a recibirle, ni a verle.

Colón permaneció quince días en Palos, al cabo de los cuales se puso en camino hacia Barcelona para entrevistarse con los Reyes. Su comitiva, un verdadero circo con los indios, los loros, las plumas de colores, las armas extrañas, etc., cruzó la Península y arribó a la ciudad condal.

El Almirante informó verbalmente a los Reyes de su hallazgo y les presentó algunas muestras de lo que había en sus nuevos dominios.

Los Reyes confirmaron a Colón todos sus títulos y honores, añadieron otros para sus parientes y le pidieron que colaborase en el apresto del segundo viaje, que corría prisa para socorrer a los españoles que habían quedado en la Navidad.

Animales y plantas del Nuevo Mundo

Entre la amplia variedad de nuevas especies animales y vegetales, destacamos las más llamativas:

Tucán, Guacamayo, nuevas variedades de ranas, tomate, café, maíz, tabaco, orquídea.

Segundo Viaje de Colón
En este viaje Colón cuenta ya con un ingente despliegue de medios, lo que indica un interés colonizador.

Se preparan mil quinientos hombres y diecisiete barcos cargados con vituallas y provisiones tanto para mantenerse como para fundar establecimientos permanentes. Entre los viajeros figuran el hermano de Colón, Diego, Ponce de León, fray Antonio de Marchena,

Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, Pedro Margarit, etc.

El regreso al fuerte Navidad es desolador, encontrando sólo restos que indican un ataque indígena y disensiones de los españoles, algunos de los cuales habrían partido a la región del cacique Caonabo con la esperanza de encontrar oro. El 6 de enero de 1494 se fundó la primera ciudad, La Isabela, en un lugar malsano que provocó que fuera abandonada dos años más tarde, fundando Santo Domingo a instancias de Bartolomé Colón.

Entre tanto, continuó Colón realizando exploraciones, convencido de estar ante las puertas de los reinos del Gran Khan. Así, reconoce por completo La Española y explora Cuba, Jamaica y algunas islas menores. Tras dejar a Francisco Roldán como Alcalde Mayor de la Isabela, emprendió el viaje de regreso a España.

Surgió entonces el conflicto entre Roldán y Diego Colón, que provocará la primera sublevación. Los desórdenes producidos llegan a oídos de la corona, quien envía un visitador para investigar. Como resultado, se presentan acusaciones contra Colón, que son ignoradas por los Reyes.

Bartolomé de Las Casas - 1472 - 1566
Hijo de un modesto mercader natural de Tarifa, Bartolomé de las Casas nació en Sevilla en 1472. En la capital hispalense cursó estudios de latín y humanidades antes de partir hacia La Española en la expedición comandada por Nicolás de Ovando en 1502.

De esta manera Bartolomé continuaba la tradición familiar ya que su padre había participado en el segundo viaje de Colón. En La Española consiguió un repartimiento, una encomienda de indios, dedicándose desde el primer momento a la labor pastoral ya que sería ordenado

sacerdote en 1510, estando considerado como el primer sacerdote ordenado en América. Los postulados dominicos contrarios a la encomienda -debidos a los abusos cometidos contra los indios- no cambiaron la opinión de fray Bartolomé, defendiendo la vigencia de la institución.

Junto a Pánfilo de Narváez se trasladó a Cuba donde ostentó el cargo de capellán castrense y recibió un buen repartimiento donde se ocupaba "en mandar sus indios de repartimiento en las minas a sacar oro y hacer sementeras, y aprovechándose de ellos cuanto podía".

Paulatinamente fray Bartolomé irá tomando conciencia contraria a la institución de la encomienda, sintiéndose llamado por Dios para predicar la encomienda como injusta.

Consideraba que los únicos dueños del Nuevo Mundo eran los indios y que los españoles sólo debían acudir allí para convertir a los indígenas.

Esta concienciación motivará que renuncie a todas sus encomiendas e inicie una campaña en la defensa de los indios, mostrando la acción negativa de las encomiendas.

Su campaña fue dirigida en primera instancia al rey Fernando y posteriormente al cardenal Cisneros, quien le nombrará "protector de indios" en 1516.

La muerte del cardenal motivará que fray Bartolomé continúe su tarea con el nuevo monarca, Carlos I.

Los abusos de los funcionarios serán denunciados públicamente lo que le valió la enemistad de numerosos administradores, especialmente de los miembros del Consejo de Indias presidido por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca.

Las ideas propugnadas por Las Casas se encaminarán a la pacífica colonización de las tierras americanas a través de labradores y misioneros.

Con este objetivo se dirigió a América en 1520 donde Carlos I le concedió el territorio venezolano de Cumaná para poner en práctica sus teorías.

La nueva fórmula se experimentó con escaso éxito ya que una ausencia de Las Casas será aprovechada por los indios para acabar con un buen número de colonos.

El desastre del experimento de Cumaná motivó su ingreso en la orden dominica, iniciando un periodo de retiro que duró 16 años.

Este intervalo de tiempo no sirvió para apagar sus encendidas teorías contra la encomienda y la esclavitud de los indios -curiosamente sí estaba a favor de la esclavitud de los negros-, defendiendo que todas las guerras contra los indios eran injustas por lo que se enfrentó con los demás teólogos, especialmente fray Francisco de Vitoria.

Solicitó en diversas ocasiones permiso a sus superiores para acudir a argumentar sus ideas ante el consejo de Indias pero el fracaso de Cumaná le desacreditaba y la deseada licencia no llegó en 16 años.

En 1535 partió hacia el Perú pero su barco naufragó frente a las costas de Nicaragua donde se enfrentó al gobernador Rodrigo de Contreras al denunciar el envío de esclavos indios al Perú.

Al año siguiente se trasladó a Guatemala para continuar su predicación y poner en marcha un proyecto de conquista pacífica denominado de la "Vera Paz". Entre 1537-1538 se logró la cristianización de la zona de manera pacífica, sustituyendo al encomienda por un tributo pagado por los indios.

En 1540 regresará a la península al estar convencido de que era en la corte hispana donde se debía vencer la batalla a favor de los indios.

Dos años más tarde el Consejo de Indias escucha los planteamientos de Las Casas, opiniones que causaron profunda impresión en Carlos. Posiblemente motivado por el contacto con Las Casas el 20 de noviembre de 1542 se publicaron las "Leyes Nuevas" en las que se restringían las encomiendas y la esclavitud de los indios.

A pesar de las innovaciones jurídicas que suponían dichas leyes, Las Casas censuró algunos de sus contenidos al considerarlas contrarias a sus principios. Por estas fechas escribió su obra más importante: la "Brevísima relación de la destrucción de las Indias" en la que acusa a los descubridores del Nuevo Mundo de todo tipo de crímenes, abusos y atropellos.

En su momento la obra fue tildada de escandalosa y exagerada por lo que no cumplió su objetivo: evitar la continuación de las conquistas. Sería publicada ilícitamente en 1552, alcanzando gran éxito a lo largo del siglo XVII para convertirse en una de las fuentes utilizadas en el desarrollo de la "Leyenda Negra" contra el Imperio Hispánico.

En 1543 Las Casas rechazó el obispado de Cuzco pero sí admitió el de Chiapas donde el monarca español le encomendó la puesta en marcha de sus teorías.

En Sevilla fue consagrado al año siguiente, partiendo a Chiapas. Su recibimiento no fue muy acogedor al ser considerado por los colonos como el responsable de la publicación de las "Leyes Nuevas".

En tierras americanas escribió un "Confesionario" donde advertía de que, antes de iniciar la confesión, el penitente tenía que poner en libertad a los esclavos que tuviere.

Estas medidas motivaron numerosos disturbios por lo que en 1546 tuvo que marchar a México donde continuó con la misma política. Sus doctrinas serían rechazadas por una junta de prelados. Ese rechazo unánime motivó el embarco en Veracruz con destino a la península, retirándose al convento de San Gregorio en Valladolid.

En la ciudad castellana tuvieron lugar, a lo largo de los años 1550-1551, las importantes discusiones sobre la legitimidad de la conquista entre Las Casas y Juan de Ginés Sepúlveda, saliendo victorioso el segundo. Fray Bartolomé renunció a su obispado y falleció en Madrid en 1566.

El tercer viaje: el Paraíso Terrenal
El 30 de mayo de 1498 partió una tercera tentativa de Colón, al mando de una flota de seis barcos y 600 hombres, para demostrar que había llegado a Asia viajando hacia el oeste.

Además de encontrarse con que los españoles de América se habían rebelado contra su autoridad, quizás el mayor descubrimiento de este viaje fuese la desembocadura del río Orinoco.

Al ser una corriente de agua dulce tan poderosa sólo podría provenir no de una isla, sino de una enorme extensión, de un nuevo continente, ya que era evidente que no era Asia.

Pero en la cabeza de Colón sólo cabía la geografía clásica que afirmaba que las tierras no cubiertas por el mar (África, Asia y Europa) estaban unidas formando un todo sólo separadas por mares y por un gran océano que es el que había cruzado por tercera vez entre Europa y Asia. Colón concluyó que estas nuevas tierras no eran otra cosa sino el Paraíso Terrenal descrito en la Biblia.

Arresto de Colón

Este viaje termina sin que el Almirante encuentre Cipango (Japón) ni las costa de China.

A su regreso a La Española siguen los problemas generados por Roldán y otros españoles, contestadas por Colón con actuaciones soberbias y despóticas.

Como resultado, la corona envió a Francisco de Bobadilla, cuya autoridad negó Colón. Francisco de Bobadilla, quien empezó por retirarle a Colón toda su autoridad en aquellas tierras y terminó por encarcelar a Colón y sus hermanos. De hecho, el viaje de vuelta a la península en el año 1500 lo hizo Colón preso y encadenado

La protección real, aunque con algunas reservas, le procuró ser absuelto y que se nombrara un nuevo investigador en sustitución de Bobadilla, esta vez Nicolás de Ovando.

Cuarto Viaje de Colón
Para evitar conflictos, los Reyes prohibieron a Colón tocar La Española en su cuarto viaje, emprendido el 11 de mayo de 1502 junto con su hermano Bartolomé y su hijo Hernando, tocando las islas Caribes, Santa Lucía o Martinica, Santa Cruz, Puerto Rico, Honduras.

El viaje resultó descorazonador, pues el paso hacia las Indias, en el que Colón aun creía firmemente, no aparecía por ninguna parte. Parece ser que las penalidades y el

carácter altivo de Colón empujaron a la tripulación a rebelarse, a lo que se sumó una fuerte tormenta y el mal estado de las naves. De vuelta a España, Colón ha de ocuparse de hacer valer sus derechos, pleiteando con la Corona.

A pesar de habérsele reconocido algunas mercedes, la situación interna de los reinos ha cambiado profundamente, tras fallecer la reina Isabel. Las reclamaciones al rey Fernando no son atendidas como quisiera, encontrándose éste en una difícil coyuntura política por la posible llegada al trono de Felipe el Hermoso.

No obstante, Colón aun conserva algunas amistades entre los personajes influyentes de la corte, como Diego Hurtado de Mendoza o Cisneros.

Muerte de Colón

Entristecido y melancólico, Colón ve próxima su muerte, dictando testamento a favor de sus hijos, hermanos y de Beatriz Enríquez de Harana, mujer con la que compartió parte de su vida y madre de su hijo Hernando.

El 20 de mayo de 1506 muere aquejado de gota y otras enfermedades en la ciudad de Valladolid, sin conocer que en su exploración había dado con un continente desconocido hasta entonces por los europeos de su época y al que se dará el nombre de América, fruto de un equívoco al asignar su descubrimiento a Américo Vespuccio.

Al año siguiente de su fallecimiento se publicó un libro de geografía que incluía un mapa del cartógrafo alemán Waldseemüller donde se recogían los relatos de un navegante florentino, Américo Vespucio (o Amerigo Vespucci, o Americus Vesputius),

que afirmaba que los descubrimientos hechos tras 1492 (él mismo había participado en alguna de las muchas expediciones españolas) no eran tierras asiáticas sino un nuevo continente. En ese mapa de 1507 las nuevas tierras aparecen denominadas como América en su honor, y aunque en España se siguieron llamando Indias durante siglos, el nuevo nombre se hizo pronto muy popular en otros países.