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Cilindro "Imperio Azteca I: Arte y Religion" para Planetarios Portatiles
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Contenidos del Cilindro

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Arte Azteca, Civilizacion Azteca, Cholula, Xochicalco, Teotihuacan, Codices, Calendario Azteca, Migraciones Aztecas, Mitologia Azteca, Aguila en el Cactus, Huitzilopochtli, Tezcatlipoca, Quetzalcoatl, Mixcoatl, Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl, Tlaloc, Chalchiuhtlicue, Tocado de Moctezuma, Sacrificios Humanos, Imperio Azteca, Tenochtitlan, Sociedad Azteca.
Arte

Cerámica

La alfarería azteca era más utilitaria que artística. En cambio, la cerámica de lujo, maravillosamente decorada.

Gracias a sus conocimientos de física los orfebres pudieron emplear varias técnicas en su trabajo (como la de la cera perdida), fundir oro con la plata, etc. Elaboraban todo tipo de figuras y adornos pulseras, collares, pectorales, pendientes, etc. Frecuentemente el metal se combinaba con piedras preciosas (turquesa, amatista, jade, cristal de roca) o con conchas.

Arquitectura

Se construyeron pirámides escalonadas en Cholula, Xochicalco y Teotihuacán.

Escultura

Los aztecas fueron hábiles escultores. realizaban esculturas de todos los tamaños, diminutas y colosales, en ellas plasmaban temas religiosos o de la naturaleza. Captaban la esencia de lo que querían representar y luego realizaban sus obras con todo detalle.

En las esculturas de gran tamaño solían representar dioses y reyes. Las de pequeño tamaño se reservaban para la representación de animales y objetos comunes. Se usó la piedra y la madera y, en ocasiones se enriquecían con pintura de colores o incrustaciones de piedras preciosas.

Era fundamentalmente monumental y aparecía asociada a las grandes construcciones arquitectónicas. Muy realista en su concepción, contenía un componente simbólico y abstracto de gran importancia relacionado con su universo religioso.

Existen piezas de gran tamaño que representan a los dioses, los mitos, los reyes y sus hazañas.

De las obras que han llegado hasta nosotros y que se encuentran en el Museo de Antropología de México destacaremos la imponente Coatlicue (diosa de la tierra), de relieve plano y repleta de símbolos; la cabeza de Coyolxauhqui (diosa de la Luna e hija de Coatlicue);

la Piedra del Sol o Calendario azteca, enorme bloque circular trabajado en relieve y dedicado a la divinidad solar Tonatiuh que algunos investigadores atribuyen al monstruo de la tierra Tlaltecuhtli y la Piedra de Tizoc, enorme disco que narra en un friso las conquistas del que fuera famoso Tlatoani (emperador) de los aztecas entre 1481 y 1486.

Existen obras escultóricas de menor envergadura entre las que destacaremos el llamado Caballero Águila en la que se representa el rostro de un guerrero surgiendo del pico de un águila y algunas imágenes del dios Tláloc y de la diosa Chalchiuhtlicue. La más conocida es la imagen de la diosa de las flores Xochipilli, sentada sobre un gran taburete, con todo el cuerpo cubierto por flores tatuadas.

La escultura de pequeño tamaño en piedra tuvo también una gran importancia. Suele pertenecer más al ámbito de lo cotidiano, reproduciendo, generalmente, animales y objetos comunes. Algunas piezas conservan restos de pintura e incrustaciones realizadas con piedras diferentes.

La técnica mexica creó obras extraordinarias con materiales muy difíciles de labrar. Entre ellas debemos destacar una vasija de obsidiana que representa a un mono, o una excepcional calavera de cristal de roca que se encuentra en el Mankind Museum de Londres, donde se percibe el detallado conocimiento anatómico que poseían los mexicas, así como su pericia con el trabajo de la piedra, presentando una pieza casi transparente de un pulido perfecto.

Los trabajos escultóricos en madera y turquesa, aun siendo mucho menos

numerosos, supusieron un aporte interesante. Encontramos tambores con relieves muy complejos, marcos para espejos de obsidiana y los llamados mosaicos de turquesas (esculturas en madera cubiertas con mosaicos de piedras) que continúan la antigua tradición mesoamericana y de los que sólo se conservan algunas cabezas zoomorfas y máscaras.

Plumeria: Escudo Colgante
Los adornos hechos con plumas tuvieron gran importancia en América Central. Las plumas más apreciadas eran las del quetzal (verdes) las del tlauquecholli (rojas) y las del xiuhtototl (azul turquesa).

Con ellas hacían tapices y adornaban mantas, máscaras rituales, escudos o trajes de guerreros.

Plumeria,Tocado de Moctezuma
Penacho del emperador Moctezuma Xocoyotzin (1466-1520), es un Tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro y piedras preciosas, actualmente se encuentra en el Museo de Etnología de Viena, en Austria, se supone que fue un signo del poder del emperador azteca, el penacho se encuentra clasificado dentro de la colección del museo: “Tesoros del México antiguo”

El penacho es una obra de los amanteca, los artesanos mexicas especialistas en la creación de objetos con

plumas.

Tiene una altura de 116 cm y un diámetro de 175 cm. El centro del penacho esta hecho con plumas azules del ave Xiuh Totol, y tejuelos de oro en forma de medias lunas con piedras preciosas. Sigue una zona rosa de plumnas de Tlauquechol y otra zona de plumas marrones de cuclillo, de donde sale una hilera de plumas verdes de quetzal, algunas de hasta 55 cm de largo.

Sigue otra zona también de plumas de quetzal. En total tiene mas de 400 plumas de Quetzal. A pesar de que en la actualidad esta muy deteriodado, su valor estimado por le gobierno austriaco es de 50 millones de dolares.

La reliquia y sus dudas

El penacho de Moctezuma es considerado con mucho, la reliquia más importante de México, que se encuentra fuera del territorio nacional y fuera del dominio de los mexicanos, por ello el gobierno de México ha intentado recuperarlo de manera infructuosa.

Por su parte el gobierno austriaco dice que intentar devolverlo es una empresa compleja, porque se trata de un bien con valor histórico y el Presidente del país no tiene facultades legales para devolverlo o entregarlo en donación, en cualquier caso, se necesita la autorización de diversos organismos de Austria y por lo mismo es aventurado en este momento intentarlo, pues en caso de fracasar, sería prácticamente imposible lograrlo después.

Por otra parte y a pesar de la importancia de la reliquia, no existe ningún documento que acredite que dicha pieza haya sido utilizada por el emperador Moctezuma II, quien gobernó el imperio azteca de 1502 a 1520, tampoco se tiene evidencia que ese penacho haya sido de emperador alguno, a continuación se cita lo manifestado por Alejandro González, historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el 2003:

"No hay vestigios históricos que prueben que el penacho era de Moctezuma, sin duda era propiedad de un alto dignatario o sacerdote azteca, todos los miembros de la elite de entonces usaban uno, pero no hay forma de saber a quién perteneció"

Los condes de Miravalle, descendientes de Moctezuma II, desconocen que el penacho fuera propiedad de su ilustre antecesor y se sienten más interesados en que se les paguen “Las pensiones de Moctezuma” que se instituyeron en el siglo XVI a favor de los descendientes de Isabel Moctezuma Tecuichpo Ixcaxochitzin, quien fuera su hija.

Actualmente se supone que el llamado Penacho de Moctezuma, era parte del ajuar de Quezalcoatl que Moctezuma envio a Cortez a su llegada a México unto con otras 158 piezas que Cortez describio y envio a España al rey Carlos I de España, V de Alemania y prominente miembro de la Casa de Austria.

Algunos de los presentes, incluyendo el penacho fueron obsequiados a su sobrino, el archiduque Ferdinad de Habsburgo, quien los conservo en su castillo de Ambras, en el Tirol. (Arqueomex 1995: El Penacho de Moctezuma, por Francisco Gonzalez Rul, Subdirección de Salvamento Arquelogico Cd de México)

El penacho aparece en el inventario del castillo de 1576, donde se describe como un sombrero conico.

A finales del siglo XIX varios investigadores europeos, como Hochhtetter y Seler se interezaron por el. El penacho se describio de manera formal por primera vez en 1888 por la investigadora estadounidense Zelia Nuttall (1857-1933), para el congreso Americanista en Paris. Ella identifico el penacho con un Quetzalapanecalotl, objeto liturgico del culto de Huitzilopochtli y Quetalcoatl.

El penacho fue depositado en el museo Etnografico de Viena durante la segunda guerra mundial, junto con otros objetos prehispanicos, que se han identificado con objetos liturgicos del culto de Quezalcoatl y Ehecatl. Sin embargo el como llegaron ahi es objeto de controversia.

El investigador Gerardo del Olmo Linares, por otra parte, afirma que dado su tamaño, el penacho difícilmente podría haber sido usado como tocado, y basándose en las similitudes con algunos codices, sugiere que en realidad era la capa, tilma es decir un quetzalquémitl, de la estatua de Quetzalcotl.

A finales del siglo XIX varios investigadores europeos, como Hochhtetter y Seler se interezaron por el. El penacho se describio de manera formal por primera vez en 1888 por la investigadora estadounidense Zelia Nuttall (1857-1933), para el congreso Americanista en Paris. Ella identifico el penacho con un Quetzalapanecalotl, objeto liturgico del culto de Huitzilopochtli y Quetalcoatl.

El penacho de Moctezuma en Austria

Durante la Segunda Guerra Mundial, alguien, que se considera fue un rico coleccionista, lo entregó al museo para evitar que fuera robado o destruido durante los azares de la guerra, entonces lo denominó “faldón de una cultura africana” sin embargo después de concluida la guerra, nunca se presentó a recuperarlo y cuando los especialistas tuvieron que incluirlo dentro de las colecciones del museo, se dieron cuenta que las plumas eran de quetzal, un ave exclusiva del continente americano, de Centroamérica y sin relación con África, así fue como después de comparar el faldón con algunos códices, lo catalogaron como el “Penacho de Moctezuma”

El penacho y los mexicanos

Los viajeros mexicanos pronto divulgaron que la corona del imperio azteca se encontraba en el museo y desde entonces han corrido diversas historias sobre como la familia de los Habsburgo la sustrajo de los tesoros de España y la entregó al gobierno austriaco.

Desde luego, algunos historiadores suspicaces consideran que no existió el "hombre rico" que entregó al museo de Viena el penacho creyendolo un faldón y que en realidad, aprovechando este momento de grandes cambios en los museos del mundo, el gobierno austriaco decidió incorporar oficialmente el penacho al museo de etnología de Viena.

Desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial, el penacho es el tema principal de las relaciones entre los gobiernos mexicano y austriaco, debido a que sin importar las dudas que existen sobre la pertenencia del penacho al emperador azteca, es una reliquia con la que los mexicanos de hoy se identifican, en especial por la revalorización del pasado precolombino e incluso por la misma belleza de esta pieza.

Algunos mexicanos en lo particular han organizado diferentes manifestaciones para recuperar lo que consideran la parte más importante de su pasado indígena, de la cultura azteca, se han conseguido firmas de apoyo y se han dirigido cartas a los funcionarios de Austria, hubo quien vestido a la usanza de los sacerdotes aztecas bailó danzas rituales frente al museo solicitando la devolución de la reliquia mexica

Los museos en que se exhibe

Los directores del Museo Etnológico de Viena han expresado de manera reiterada y unánime que "el Penacho pertenece a Austria y no lo devolverá bajo ninguna circunstancia"

Para menguar el sentimiento de frustración nacional, el Museo Nacional de Antropología, tiene en exhibición una excelente reproducción del penacho.

Pintura

El color es fundamental en la pintura. Se trata de un color plano, sin matices ni sombras y, posiblemente con connotaciones simbólicas. Aparece ligada a la arquitectura, decorando los edificios.

Como la escultura, la pintura mural es una fuente interesante para saber de los antiguos mexica y también de sus antepasados. En efecto, pintaban en los muros frescos que todavía quedan por descifrar.

Así, en Teotihuacan, antigua ciudad desarrollada unos diez siglos antes de Tenochtitlan, los muros que acaban de rescatarse siguen proporcionando a los arqueólogos datos interesantes para conocer mejor el pasado.

Códice Borbonico

El Códice Borbónico azteca muestra a los dioses Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, éste en forma de serpiente verde que devora a un hombre.

La ilustración muestra la importancia del sacrificio humano en la religión azteca, así como la leyenda de que Quetzalcóatl, el dios desterrado por Tezcatlipoca, volvería

para dirigir a los aztecas.

Los códices aztecas, como la mayoría de los códices precortesianos, están elaborados con un papel especial hecho de corteza de árbol: el amatl.

Los dibujos están coloreados y simplificados como un lenguaje sencillo que nos habla de la vida diaria de los tenochcas. Mientras algunos de los dibujos incluidos son símbolos, otros son más realistas.

Los caminos andados están representados por pequeñas huellas de pies. Las palabras habladas están reducidas a un pequeño círculo con una extensión que semeja un dedo.

Los códices aztecas nos hablan de un pueblo muy activo y duro. Los describen cosechando en los campos, vendiendo sus mercancías en el mercado, cuidando de sus enfermos y llevando cargas; muestran también las diferentes clases sociales: los esclavos con bastones amarrados al cuello, los guerreros con trajes de tigre o águila, los sacerdotes con adornos especiales...

Estos códices también son una buena fuente de información acerca de las ceremonias religiosas: nos explican cómo los corazones de las víctimas son sacados del pecho después de que las flautas se han roto en la subida por las escaleras de la pirámide, cómo los sacerdotes se visten con la piel de la víctima y cuál era el final de las víctimas... una excelente fuente de proteína para la comunidad.

Calendario

Los nombres populares son el calendario azteca y la piedra del sol, pero los aztecas lo llamaban cuauhxicalli, o el cuenco de la águila. Los aztecas hicieron la piedra en el año 1479.

La piedra original tiene un diámetro de 12 pies, 25 toneladas, y un espesor de tres pies. La idea para el calendario azteca vino de los mayas. Ellos tenían un calendario civil y un calendario sacro que trabajaban juntos. Los aztecas usaron la misma idea para hacer su

calendario.

En el centro de la piedra está el dios del sol. Los aztecas creían que el mundo era destruido para luego ser rehecho. Su dios del sol, Tonatiuh, era el quinto sol del mundo. Los jaguares, los huracanes, el fuego, y las riadas destruyeron los soles previos.

Los símbolos del jaguar, el viento, el fuego, y el agua rodean a Tonahtiuh. Los aztecas creían que los terremotos destruirían a Tonahtiuh. Alrededor de los soles están los símbolos para los 20 días del mes azteca.

Calendario Azteca

Xiuhpohualli es el año del sol. Tiene 365 días y separa el año por las estaciones. Hay 18 meses, o metzli, en xiuhpohualli. Cada mes tiene 20 días. Los cinco días al fin del año son nemontemi, o los días desocupados.

Tonalpohaulli o la cuenta del día es el calendario sacro. Este calendario era muy importante en la vida azteca porque separa los días y los rituales de los dioses. La

semana azteca se llama trecena porque ella tiene 13 días. Cada trecena tiene un dios. Cada día tiene un número y un símbolo. El símbolo significa un dios mientras que el número es el día de la trecena. Hay 20 dioses para los días. Después de 260 días, el primer número y el primer símbolo ocurren en el mismo día y el año es completo.

Cada año empieza el dos de febrero. Sin embargo,usualmente, xiuhpohualli empieza 105 días después del comienzo de tonalpohaulli. El hecho significa que hay 52 años antes de a los dos calendarios empiezan en el mismo día. Los aztecas tenían una ceremonia del fuego nuevo celebrando este evento. Durante la ceremonia, los aztecas le daban sacrificios a Tonatiuh.

Los aztecas creían que los dos calendarios eran importantes y hicieron cuauhxicalli para mostrar la importancia de los calendarios.

Mapa de Migraciones Aztecas

El grupo azteca o mexica fue el que mayor desarrollo había alcanzado hasta inicios del siglo XVI. Los aztecas no eran autóctonos del centro de México.

Antes de establecerse definitivamente en Mexico-Tenochtitlan pasaron un par de siglos buscando lugar apropiado. Eso no sucedió en tiempos remotos, sino en un

lapso comprendido entre los siglos XII y XIV. Procedían de la periferia de Mesoamérica, de un lugar llamado Aztlán. Siguieron un itinerario, estableciéndose temporalmente en diversos puntos de su recorrido.

Aztlán era una isla situada en una laguna, en la que vivían los aztecas o mexicas: los atlacachichimecas, como se llamaban entonces. Eran tributarios de los Aztlánecos, señores de la tierra. Para subsistir y pagar sus tributos pescaban, cazaban y recolectaban especies vegetales y animales del lago.

Pero también eran agricultores. Sembraban en "camellones " que construían en la isla. Cuando no soportaron ya mas las cargas tributarias que los otros les imponían, decidieron abandonar Aztlán e ir en busca de otra tierra que, según los aztecas mismos, les había sido prometida.

Nunca se ha podido saber dónde estuvo situado tal lugar, cuya identificación no solo tendría interés geográfico, sino que, como veremos, localizado en el tiempo y en el espacio, resulta una de las claves principales para la reconstrucción completa de la ruta.

Así sabríamos muchos pormenores de los hechos históricos acontecidos durante la migración y tendríamos una idea más certera en torno a los orígenes y la cultura que portaron aquellos mexicas que tanta importancia tuvieron en el mundo mesoamericano.

Sobre la localización de Aztlán se han desarrollado muchas y diferentes conjeturas, a través de las distintas etapas del desarrollo histórico de México. Ideas que han sido determinadas por diversos intereses y particulares circunstancias que no vamos aquí a considerar, ya que eso es motivo de trabajo bien distinto.

Solo dejaremos constancia de que, para unos, Aztlán debería encontrarse en las llanuras que en el norte de México eran recorridas entonces por los nómadas; mas o menos en cercanía con Mesoamérica o tan lejos como el territorio de Nuevo México o los territorios californianos.

Algunos otros se inclinaron a pensar que Aztlán podría ser localizado hacia el noreste de Mesoamérica, en la región huasteca. Otros pensaron en una localización occidental, hacia la costa de Nayarit.

Relacionado con la localización de este lugar en alguna de esas zonas, se presenta el problema del status cultural que los mexicas tuvieron durante la época en que eran migrantes, ya que, si procedían de provincias norteñas, fuera del área mesoamericana, debieron ser entonces chichimecas, es decir, nómadas cazadores y recolectores, con cultura similar a la de los grupos que habitaron el norte y noroeste de México y el suroeste de los Estados Unidos; o si Aztlán estuvo dentro del territorio de los sedentarios, y en ese caso serían un grupo con cultura mesoamericana.

Según unas fuentes, por ejemplo los Anales de Tlatelolco y los códices Telleriano Remensis y Vaticano A o Vaticano-Ríos, los mexicas eran nómadas y así aparecen en sus paginas. Vestían pieles, usaban el arco y la flecha y se dedicaban a la caza para su subsistencia. Si estas fuentes tienen razón, bueno seria recordar su lejana procedencia.

Según otras fuentes, como, por ejemplo, todas las que están enlazadas por nexos historiográficos comunes: el Códice Ramírez, la obra de fray Diego Duran, la de Tezozómoc, la de Acosta, esta ultima en lo que se refiere a México, los mexicas eran, como podríamos decir hoy día, verdaderos mesoamericanos, es decir, desde su origen, un grupo completamente aculturado.

En tal caso, Aztlán no podría localizarse muy al norte, sino más cercanamente al centro del país. No solo la localización del lugar de partida es un problema no resuelto, sino también lo es la reconstrucción geográfica de la primera parte de la migración, pues existen muchas dificultades para identificar los lugares por donde pasaron los mexicas, entre Aztlán y Tula, debido a diversas circunstancias relacionadas con la información recogida por las fuentes históricas que se ocupan de este evento.

Nos referimos a dos de esas circunstancias, que desde la época prehispánica se han reflejado significativamente en el desconocimiento de esta parte de la migración y en las dificultades para una correcta apreciación. La primera, que es la más directa, esta contenida en una tradición que, al respecto, el dominico Diego Duran recogiera en el siglo XVI.

Dice el cronista que en la época en que Motecuhzoma llhuicamina gobernaba a lo s mexicas en Tenochtitlan y estos se encontraban gozando de cierto esplendor material, quiso hacer participe de este bienestar a los descendientes de sus antepasados que habían quedado en la patria original.

Entonces mandó llamar a sus sabios, a sus tlamatinime, para que reconstruyeran la ruta por donde habían venido los ancestros, a fin de trasladarse por ella hacia Aztlán, llevando "presentes" a sus lejanos parientes. Los tlamatinime obedecieron la orden y fueron paso a paso y lugar por lugar, siguiendo la ruta hasta Tula. Mas adelante solo pudieron llegar a otros dos lugares del recorrido.

Sin embargo, como el conocimiento del pasado en el México prehispánico, basado en una acendrada conciencia histórica, era motivo de prestigio para el grupo y principalmente para los dirigentes, se decidió seguir con la reconstrucción de la ruta, aunque por medio de artes mágicas.

Para ello se convirtieron en nahuales o hechiceros y, volando, llegaron hasta la patria original, en donde encontraron a Coatlicue, la madre de Huitzilopochtli, y a varios de sus sacerdotes. Con ellos se entrevistaron, les informaron de cómo vivían los mexicas de Mexico-Tenochtitlan y les entregaron los regalos.

Esto significa que los mismos mexicas, los que recogieron y transmitieron el registro histórico de la peregrinación, no sabían ya en el siglo XV la situación de Aztlán y el recorrido efectuado por sus antepasados del siglo XII, hasta que llegaron a las cercanías de Tula. De esta manera se cierne la duda sobre la verosimilitud de la información que fue trasmitida a la posteridad sobre esta parte de la ruta, pues es obvio que procede de una posterior reconstrucción.

Hay otro hecho que también puede despertar alguna duda sobre las informaciones de los cronistas. Tuvo lugar cuando terminó la guerra de los mexicas contra los tepanecas: aquéllos quemaron la biblioteca de Azcapotzalco por órdenes de Itzcóatl. Allí se guardaban los códices que registraban la historia del centro de México, y los mexicas aparecían en ellos como un pueblo sin fama ni gloria.

Para evitar que esa historia fuese conocida por el pueblo, fue destruida y se confeccionó otra, que, según los mexicas, era la verdadera. Es probable que en la historia destruida estuviera encerrada la tradición exacta de la migración.

Los problemas aquí señalados y otros asimismo relacionados con este tema, si bien han dificultado el conocimiento de esta etapa de la historia azteca, su elucidación si ha sido suficientemente interesante. Mediante ella se ha reconstruido la ruta con base en los registros posteriores; pero, aun más, se han podido aclarar otras muchas de sus particularidades, considerando y analizando otras informaciones que antes se tenían solo como complementarias.

Así, en la actualidad, conocemos la peregrinación no sólo como un relato escueto de lugares recorridos y su respectiva cronología, sino que se ha podido hacer la identificación de lugares que faltaban, se han establecido plausibles hipótesis sobre la localización de otros, especialmente Aztlán, se pueden discernir varios acontecimientos históricos de esa época, antes inasequibles y míticos, y se ha realizado la descripción de los rasgos y patrones que conformaban la cultura que entonces tenían los aztecas, así como su identificación como mesoamérica.

De la ruta, hechos históricos y cultura de los peregrinantes aztecas, así como de otros pormenores, nos ocuparemos enseguida.

Fundación de Mexico-Tenochtitlan

Continuaron viviendo en Culhuacán hasta que surgió un conflicto con los colhuas, por lo que fueron expulsados de ese señorío en forma violenta. Salieron precipitadamente del lugar, internándose en los pantanos y entre los tulares de la laguna central, llamada entonces Metztliapan. Según el Códice de Azcatitlan, los mexicas tuvieron que valerse de sus escudos para pasar por las aguas, y amarrándolos a sus lanzas les sirvieron de balsas para transportar a las mujeres y a los niños.

Continuaron la marcha entre islotes, pantanos y tulares, por varios lugares que aún conservan el mismo nombre: Mexicalzingo, Iztacalco y Temazcaltidan, donde una de sus mujeres dio a luz una criatura, por lo cual lo llamaron Mixiuhcan, "el lugar del alumbramiento".

Desde allí llegaron al sitio donde, según la leyenda, encontraron la señal para asentarse: un águila reposando sobre un nopal y desgarrando una serpiente. La misma Crónica Mexicáyotl habla bellamente del acontecimiento:

Llegaron entonces

allá donde se yergue el nopal.

Cerca de las piedras vieron con alegría

como se erguía una águila sobre aquel nopal.

Allí estaba comiendo algo,

lo desgarraba al comer.

Cuando el águila vio a los aztecas,

inclinó su cabeza.

Desde lejos estuvieron mirando al águila,

su nido de variadas plumas preciosas

Plumas de pájaro azul,

plumas de pájaro rojo,

todas plumas preciosas,

también estaban esparcidas allí

cabezas de diversos pájaros,

garras y huesos de pájaros.

En este lugar decidieron establecerse y fundaron la ciudad a la que nombraron Mexico-Tenochtitlan. El enclave de la señal ha sido localizado por Alfonso Caso en la actual plaza de San Pablo, lugar que quedaría después al sureste de la antigua dudad.

Con ese capital acontecimiento llegó a su fin el peregrinar de los mexicas. Encontraron un lugar conveniente, protegido y por entonces sin problema de ocupación sobre el islote de la laguna de Metztliapan, "el canal de la Luna ".

Mitología Azteca
La mitología azteca se caracteriza por un politeísmo ilimitado. La mitología de los aztecas se trata en efecto de una religión estrictamente funcionalista; es decir, destinada a los dioses, dedicados a la conservación del mundo como entidades divinas que proveían asistencia a los hombres.

Dicho esto, existe un culto dominante sobre los demás dioses aztecas, el de su dios Sol, Huitzilopochtli. Los aztecas se consideraban como el pueblo elegido por el Sol,

encargados de garantizar su recorrido por el cielo, alimentándolo. Este sentimiento fue reforzado por la reforma social y religiosa de Tlacaelel bajo el reino de los emperadores Itzcoatl, Moctezuma I y Axayacatl a mitad del siglo siglo XV. El mito de la creación del mundo de los aztecas expande esta idea.

Mito de la creación

Según este mito, en el principio, todo era negro, sin vida, muerto. Los Dioses se reunieron en Teotihuacan planteándose la cuestión de quién tendría la carga de crear al mundo, para lo cual uno de ellos se tendría que arrojar a una hoguera. Dos de ellos fueron seleccionados como víctimas para tal fin.

Sin embargo el más fuerte y vigoroso, al momento de lanzarse a la hoguera, retrocede ante el fuego; por lo que el segundo, un pequeño dios, humilde y pobre, (usado como metáfora del pueblo azteca sobre sus orígenes), se lanza sin vacilar al fuego, convirtiéndose en el Sol. Al ver esto, el primer dios, sintiendo coraje, decide arrojarse a la hoguera, convirtiéndose en la Luna.

Aun así, los dos astros siguen siendo inertes en el cielo y es indispensable alimentarlos para que se muevan. Entonces otros dioses deciden sacrificarse y dar el "agua preciosa" que es necesaria para a crear la sangre. Por lo tanto, se obliga a los hombres a recrear eternamente el sacrificio divino original.

Panteón azteca - Dioses

Acuecucyoticihuati: diosa de los mares, de los ríos y del agua que corre. Su representación es de una mujer dando a luz, y se la considera una de las representaciones de Chalchitlicue.

Amimitl: dios de los lagos, divinidad que calmaba las tempestades y protegía a los pescadores.

Atl: un dios de las aguas,

Atlacamani: diosa de las tormentas marinas.

Atlacoya: diosa de las sequías.

Atlatonin o Atlatonan: diosa de las costas.

Atlaua o Atlahua: Señor de las Aguas, un dios del agua, patrono de los pescadores y los arqueros.

Ayauhteotl: diosa de la bruma y la neblina; se la ve por las mañanas o en las noches. Se la asocia con la vanidad y la fama.

Camaxtli: dios de la caza, la guerra, el destino y el fuego. Fue uno de los creadores del mundo.

Centeotl: también Cinteotl o Centeocihuatl, dios principal del maíz, hijo de Tlazoteotl. Le estaba dedicado el cuarto mes del año.

Chalchiuhtlatonal: el agua.

Chalchitlicue: La de la Falda de Verde Jade, diosa del agua y esposa de Tlaloc.

Chalchiutecolotl: un dios búho nocturno.

Chalchiutotolin: "Precioso Pavo Nocturno", dios de la pestilencia y el misterio.

Chalmecatecuchtli: un dios del mundo subterráneo, Mictlan, y de los sacrificios.

Chalmecatl: el inframundo (Mictlan) y el norte.

Chantico: diosa de los fuegos del corazón, los tesoros personales y los volcanes.

Chicomecoatl (también Chalchiuhcihuatl, Chiccomeccatl, o Xilonen): Siete Serpiente diosa del maíz nuevo, esposa de Centeotl, venerada particularmente por los huaxtecos.

Chicomexochtli: un patrono de los artistas.

Chiconahui: una diosa doméstica de la fertilidad.

Chiconahuiehecat: asociado con la creación.

Cihuacoatl (también Chihucoatl o Ciucoatl): mujer serpiente.

Cipactonal: dios de la astrología y el calendario.

Citlalatonac (ver Ometeotl).

Citlalicue: Vestido de Estrellas, un creador de las estrellas.

Coatlicue: La de la Falda de Serpientes, madre de Coyolxauhqui, los Centzon Huitznahua, y Huitzilopochtli. Diosa de la tierra.

Cochimetl (también Coccochimetl): dios del comercio, el regateo, el trueque y los comerciantes.

Coyolxauhqui: Cascabeles de Oro o La de los Cascabeles en la Cara, la Luna, hermana legendaria de Huitzilopochtli y probablemente patrona de la Vía Láctea.

Cuaxolotl: una diosa del corazón.

Ehecatl (también Ehecatl-Quetzalcóatl): dios del viento y creador de la tierra, los cielos y la actual raza de los hombres al rescatar los huesos de los hombres viejos del Mictlán, en su advocación de Quetzalcóatl. Como dios del Oeste, es uno de los que sostiene el cielo. Soplaba el viento que limpiaba el camino de los Tlaloque (dioses menores de la lluvia, ayudantes de Tlaloc).

Huehuecoyotl (también Ueuecoyotl): Coyote Viejísimo, un dios bromista e indulgente, señor de la promiscuidad y los lugares salvajes. Capaz de cambiar de forma, se lo asocia con los tambores y el coyote.

Huehueteotl (también Ueueteotl, Xiuhtecuhtli, Xiutechuhtli): antiguo dios del corazón, el fuego de la vida. Asociado con la Estrella Polar y con el Norte, es uno de los que sostienen los cielos. Su nombre significa Dios Viejo.

Huitzilopochtli (también Mextli, Mexitl, Uitzilopochtli): el dios supremo de Tenochtitlán, patrono de la guerra, el fuego y el sol. Guía, protector y patrono de los aztecas (A quienes ordenó llamarse Mexicas a partir de aquel momento) desde su salida de Aztlan. Su nombre significa Colibrí Zurdo (O izquierdo) o Colibrí del sur

Huixtocihuatl (o Uixtochihuatl): una diosa de la sal y el agua salada.

Ilamatecuhtli (también Cihuacoatl or Quilaztli): La Vieja Princesa, anciana diosa de la tierra, la muerte, y la Vía Láctea. Su rugido indicaba la guerra.

Itztlacoliuhqui-Ixquimilli: dios de la piedra, la obsidiana, la frialdad, la dureza y el castigo. Aspecto de Tlahuizcalpantecuhtli

Iztli - dios del sacrificio y los cuchillos de piedra.

Itzpapalotl: Mariposa de Obsidiana, Reina de Tomoanchan y una de las cihuateteo (Mujeres deificadas) y de los tzitzimime (demonios de las estrellas).

Ixtlilton: dios de la curación, las danzas, los festivales y los juegos. Hermano de Xochipilli.

Iztaccíhuatl

Macuilcozcacuauhtli: El Cinco Buitre, uno de los Ahuiateteo (dioses de los excesos).

Macuilcuetzpalin: El Cinco Lagarto, uno de los Ahuiateteo (dioses de los excesos).

Macuilmalinalli: El Cinco Hierba, uno de los Ahuiateteo (dioses de los excesos).

Macuiltochtli: El Cinco Conejo), uno de los Ahuiateteo (dioses de los excesos).

Macuilxochitl: El Cinco Flor, dios de los juegos y el juego, y jefe de los Ahuiateteo, dioses de los excesos.

Malinalxochi: hechicera y diosa de las serpientes, escorpiones e insectos del desierto.

Matlalceuitl (también Matlalcueje): diosa de los aguaceros y del canto, identificada con Chalchitlicue.

Mayahuel (también Mayahual, o Mayouel): diosa del maguey, y por extensión, del alcohol.

Metztli (también Metztli, Tecuciztecatl, Tecciztecatl): diosa de la luna, la noche y los granjeros. También se identifica con un dios de los gusanos, de bajo rango, que falló en sacrificarse para convertirse en el Sol, y devino en la Luna, su rostro oscurecido por un conejo.

Mictecacihuatl (o Mictlancihuatl): diosa de la muerte y Señora de Mictlan, el inframundo de los infiernos.

Mictlantecuhtli (también Mictlantecuhtzi, o Tzontemoc): dios de la muerte y Señor de Mictlan, también dios del Sur, uno de los que sostienen los cielos.

Mixcóatl (serpiente nube): dios de la caza, la guerra y la Vía Láctea. Un aspecto de Tezcatlpoca.

Nanahuatzin (también Nana, Nanautzin, o Nanauatzin): dios de bajo rango que se sacrificó a sí mismo para convertirse en el dios Sol Tonatiuh, en la prueba en que Tecciztecatl falló.

Omacatl (ver Tezcatlipoca)

Omecihuatl (ver Ometeotl)

Ometecuhtli (ver Ometeotl)

Ometeotl (también Citlatonac u Ometecuhtli (masculino) y Omecihuatl (femenino)): el/los dios/es de la dualidad, pregenerador/es de las almas y Señor/Señora de los cielos.

Ometochtli (El Dos Conejo): dios conejo ebrio, jefe de los Centzon Totochtin

Opochtli: dios zurdo de la caza, en particular la caza con trampas, y la pesca.

Oxomoco: diosa de la astrología y el calendario.

Patecátl: El de la Tierra de las Medicinas, dios de la medicina y de la fertilidad, esposo de Mayahuel, creador del peyote y padre de los Centzon Totochtin

Paynal: el mensajero de Huitzilopochtli.

Quetzalcóatl (también Tlahuizcalpantecuhtli): Serpiente de plumas preciosas, dios creador y patrono del gobierno, los sacerdotes y los mercaderes. Asociado con Ehecatl como viento divino. Uno de los cuatro hijos de la pareja primigenia.

Quilaztli (ver Cihuacoatl).

Tecciztecatl: El del Caracol Marino, en algunos mitos asimilado con Tezcatlipoca.

Temazcalteci (también Temaxcaltechi o Tozi) - diosa de los baños, diosa abuela, corazón de la tierra y madre de los dioses. Asociada con las parturientas y la guerra.

Teoyaomqui (también Teoyaomiqui): dios de los guerreros muertos.

Tepeyollotl: Corazón de la Montaña, dios jaguar, asociado con los ecos y los terremotos.

Tepoztecatl (también Tezcatzontecatl): dios del pulque y los conejos.

Teteoinnan: madre de los dioses.

Tezcatlipoca (también Omacatl, Titlacauan): El Espejo Humeante, omnipotente dios de los gobernantes, hechiceros y guerreros; de la noche, la muerte, la discordia, el conflicto, la tentación y el cambio; daba y quitaba las riquezas y era el protector de los esclavos. Siniestro rival de Quetzalcóatl en muchos mitos. Puede aparecer como un jaguar, además de sus otros muchos Tonales.

Tlahuizcalpantecuhtli: dios destructor de la estrella del alba (Venus), el amanecer y el este. Es uno de los que sostienen los cielos.

Titlacauan.

Tlalchitonatiuh representa al sol bajo.

Tlacotzontli es la protectora de los caminos. Para hacerla favorable, los viajeros acudían ante ella sangrándose con ramas de espino.

Tlacultetl es la diosa de la belleza y del amor sensual.

Tlahuixcalpantecuhtli.

Tlaloc (también Nuhualpilli): El que Hace Brotar a las Cosas, Licor de la Tierra, grande y antiguo proveedor y dios de la lluvia, la fertilidad y el rayo. Uno de los cuatro hijos de la pareja primigenia (Ometecuhtli y Omecihuatl). Dios creador y uno de los cuatro soles. Fue uno de los dioses más viejos de toda Mesoamérica y tenía un templo gemelo junto al de Huitzilipochtli en Tenochtitlan.

Tlaltecuhtli Señor o señora de la tierra: Dios(a) de la tierra, asociada con los partos difíciles. Según algunas tradiciones, para crear la tierra Quetzalcóatl y Tezcatlipoca lo(a) bajaron del cielo y lo dividieron, separando la tierra del cielo. De sus cabellos se hicieron los árboles, flores y yerbas, de sus ojos pozos, fuentes y cuevas, de su boca ríos y cavernas, y de su nariz valles y montañas.

Tlatlauhqui

Tlazolteotl (también Tlaelquani, Tlazolteotli) Devoradora de la Mugre: diosa de la purificación de la mugre, la enfermedad o el exceso. A ella se acogían los moribundos para confesar sus pecados ante su teopixque (Sacerdote), también era considerada patrona del tejido, de los amores y placeres impuros. Protectora y patrona de los amantes.

Tletonatiuh: Era uno de los cuatro soles aztecas. Es el "sol de fuego", bajo cuyo influjo los humanos fueron exterminados por el fuego caído del cielo y transformados en diversos animales como perros, aves, etc.

Tloquenahuaque

Toci Abuela de los Dioses, sincretizada por Santa Ana

Tonacacíhuatl

Tonacatecuhtli

Tonantzin

Tonatiuh El Luminoso o El que Calienta: Dios Sol y guerrero de los cielos que disparaba sus dardos luminosos a los cuatro puntos cardinales al amanecer, asociado con las águilas y con los mayas. Identificado con Huitzilopochtli. Se le representaba con el glifo del movimiento (ollin). También era el regente del paraíso al que iban los guerreros muertos en batalla, los sacrificados en su honor y las mujeres que morían en el primer parto.

Tzitzmitl: anciana diosa abuela.

Xilonen: ver Chicomecoatl.

Xipe Totec Nuestro Señor Desollado: dios de la primavera, la germinación de las semillas y la renovación de la vegetación; además de la fertilidad. Era considerado el patrono de los orfebres. Se le identificaba a veces con Mixcóatl; sobre todo como destinatario de los sacrificios gladiatorios y por flechamiento.

Xiuhcoatl Serpiente de Fuego o Serpiente Turquesa: personificación de los rayos del sol y emblema de Xiuhtecuhtli. Es el arma que carga hiutzilopochtli en la mano derecha.

Xiuhtecuhtli Señor del Año o Señor de la Turquesa (véase también Huehuetéotl).

Xochipilli Príncipe Flor: Joven dios de las fiestas, la pintura, la danza, los juegos, el canto, el amor y la escritura. Castigaba con enfermedades secretas a quienes no le guardaban ayuno. Identificado con Macuilxochitl y relacionado conCentéotl.

Xochiquetzal Flor de la Rica Pluma o Flor Preciosa: Diosa de la sexualidad femenina, las prostitutas, las flores, el placer, la artesanía, el tejido, la danza, el canto y las madres jóvenes.

Xochitónal

Xocotl: Dios estrella asociado con el fuego.

Xolotl Gemelo: Representado como un perro de color oscuro, gemelo del dios Quetzalcóatl. Era considerado la estrella vespertina (Venus), al contrario de su gemelo, la estrella matutina. Representaba los aspectos oscuros de la dualidad de los gemelos.

Yacatecuhtli Señor de la Vanguardia: Dios de los mercaderes y los viajeros.

Yayauhqui

Yohualtecuhtli era la diosa azteca de la noche, y protegía el sueño de los niños.

Dioses-serpiente

Chicomecoatl

Cihuacoatl

Coatlicue

Mixcóatl

Quetzalcóatl

Xiuhcoatl

Grupos de dioses

Aihuateteo (también Macuiltonaleque): los cinco dioses de los excesos

Centzon Huitznahua: Dioses aztecas de las estrellas del Sur. Son los hermanos rebeldes de Huitzilopochtli e hijos de Coatlicue.

Centzon Totochtin (cuatrocientos conejos): dioses del pulque, "inmorales" y ebrios

Cihuateteo (o Civatateo): almas de las mujeres muertas al dar a luz que guían al sol poniente en los cielos del Oeste. También demonios de la noche que roban niños, causan ataques, insania y trasgresiones sexuales. También acompañan a los guerreros al cielo.

Tzitzimime: Demonios estrella de la oscuridad, que atacan al Sol durante los eclipses y amenazan la Tierra.

Xmulzencab: dioses abeja.

Criaturas sobrenaturales

Ahuizotl: Era una criatura con forma de perro, manos de mono y con una larga cola que terminaba en una mano y con la que ahogaba a los incautos. Estaba al servicio de los dioses del agua, por lo que la víctima solo podía ser tocada por los sacerdotes luego de haber sido sacda del agua. Era símbolo de mala suerte y desgracia.

En ocasiones el ahuizotl lloraba como un niño atrayendo a quien se atreviese a ver de dónde procedía el sonido.

Cipactli: el caimán en los cimientos de la Tierra, fue muerto por la lanza de Tezcatlipoca, aunque le arrancó a este el pie izquierdo.

Nagual: un espíritu tutelar animal o vegetal

Náhual: un hechicero o una bruja con la habilidad de cambiar de forma

Telcalipoca: el gran oso

Tlaltecuhtli: una diosa-sapo

Héroes y reyes legendarios

Popocatepetl: guerrero legendario que murió en batalla y fue cambiado en montaña junto a su amante, Iztacíuhatl.

Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl: rey sacerdote legendario de la mítica ciudad de Tollan.

Iztacihuatl Amante de Popocatepetl. Al morir de pena por engaño de su padre (Quien le dijo que popocatepetl había muerto en batalla), su cuerpo formó el Iztacihuatl (Mujer Blanca), el volcán que custodia la cuenca del Anahuac.

Lugares

Aztlán, el lugar de la blancura: Hogar original de los mexicas antes de su migración y establecimiento en Tenochtitlán.

Mictlan: el inframundo.

Tlalocan: el primer paraíso, regido por Tláloc, donde las almas de los muertos aguardaban la reencarnación.

Tlillan-Tlapallan: el reino medio de los cielos, o paraíso medio, reservado a quienes entendieran la sabiduría de Quetzalcóatl.

Tonatiuhichan: el paraíso más alto.

Tomoanchan: Paraíso mítico sobre el que rige Itzapapalótl. Según el mito de la creación azteca, fue allí donde los dioses crearon la actual raza humana.

El aguila en el Cactus

En 1323 su dios Huitzilopochtli les ordena ir a buscar a la hija del rey de Culhuacan, para que ella sea su diosa de la guerra, Yaocihuatl. El rey acepta sin imaginar el funesto propósito de los aztecas: la muchacha fue sacrificada y un sacerdote se vistió de su piel.

El rey de Culhuacan, que había venido para asistir a las festividades en honor de la nueva diosa, fue preso del horror y declara la guerra a los aztecas.

Una vez más los Mexicas debieron huir, cuando en 1325 vieron el lugar donde Huitzilopochtli les había ordenado construir su ciudad.

En ese lugar se encontraba un águila devorando una serpiente sobre un cactus. Era el fin del largo peregrinar del

pueblo azteca en la búsqueda de su "tierra prometida". Sobre un islote del lago Texcoco, propiedad de la ciudad de Azcapotzalco ellos fundaron la villa de México- Tenochtitlan. Para ampliar su dominio, debieron construir jardines flotantes, los Chinampas. Pero los aztecas debían pagar pesados tributos a los Tepanecas de Azcapotzalco. Poco tiempo después de la fundación de Tenochtitlán, construyeron sobre un islote vecino una ciudad gemela llamada Tlatelolco.

elegido como primer Tlatoani (rey-sacerdote) de los Aztecas. Durante su reinado, Tenochtitlan prosiguió su edificación, pero la ciudad permanecía tributaría de Azcapotzalco. Sin embargo, los Aztecas se afirmaron cada vez más en el arte de la guerra combatiendo al lado de los Tepanecas.

A la muerte de Acamapichtli en 1396, lo sucedió su hijo Huitzilihuitl. Casado con una de las hijas de Tezozomoc, soberano de Azcapotzalco, obtuvo de éste último que alivie los impuestos. Además Tezozomoc se mostraba lleno de atención por su nieto Chimalpopoca. Los aztecas aprovecharon de este período de paz con sus vecinos Tepanecas para consolidar su sociedad. Una sociedad que se apoyaba tanto sobre los principios religiosos emanados de los toltecas como sobre los usos y costumbres del pueblo Mexica.

Pero numerosas eran las ciudades del lago que veían con malos ojos la expansión de Tenochtitlan. Cuando, a la muerte de su padre, el joven Chimalpopoca fue elegido tercer Tlatoani en 1415, varias tribus Tepanecas mostraron abiertamente su hostilidad. Y en 1426, cuando murieron Tezozomoc, rey de Azcapotzalco, y Chimalpopoca, rey de Tenochtitlan, las dos fuerzas más poderosas del valle de México estaban a punto de enfrentarse.

Varios años transcurrieron durante los cuales la ciudad fue gobernada por los ancianos o los sacerdotes. Un día, en busca de una ascendencia noble, de un origen tolteca, los aztecas suplican al rey de Culhuacan de cederle su hijo, a fin de que él fuera su soberano.

Es así que en 1376 Acamapichtli, hijo del señor de Culhuacan, fue convertido en soberano de los mexicas.

Dioses, Huitzilopochtli

Es uno de los dioses originales de los aztecas de cuando eran una tribu seminomada. En náhuatl su nombre significa "el colibrí izquierdo"; sin embargo, según Laurette Sejourne, en el lenguaje esotérico náhuatl, el nombre también se puede traducir como "el que viene del sur".

Nota: en los mapas aztecas, el sur está a la izquierda, y es ahí donde se encontraba el paraíso.

Según la tradición, Huitzilopochtli nació de Coatlicue, la madre tierra, que se embarazó con una bola de plumas que cayó del cielo.

Sus 400 hermanos al notar el embarazo de su madre y a instancias de su hermana Coyolxauhqui, decidieron ejecutarla para ocultar su deshonra, pero Huitzilopochtli nació y mató a la mayoría.

Venció y mató a Coyolxauhqui quien quedó desmembrada al caer, pero su madre lo reprendió de tal violencia, así que Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana y la arrojó al cielo, con lo que se convirtió en la luna, siendo Huitzilopochtli el sol.

Deidad tribal de una tribu guerrera, era un dios eminentemente guerrero; cuando los aztecas tomaron los dioses de las otras culturas nahuas, como la Tolteca, elevaron su dios al nivel de los grandes dioses de Mesoamérica, como Tláloc, Quetzalcoatl y Tezcatlipoca.

Así, en el centro de su ciudad, Tenochtitlan, construyeron un templo con dos altares, uno dedicado a Tláloc y el otro a Huitzilopochtli.

Sobre el pequeño templo primitivo, cada 52 años se la añadía otra construcción, cada vez más grande. En las ruinas actuales se pueden ver las distintas etapas, como capas de cebolla.

A estos dioses se les ofrecían sacrificios humanos: a Tláloc, niños varones enfermos, y a Huitzilopochtli cautivos de habla nahuatl, tomados en combate. Cuatro sacerdotes sostenían al cautivo de cada extremidad y un quinto hacia una incisión con un afilado cuchillo de obsidiana y extraía el corazón.

El prisionero estaba completamente cubierto de gis, que era el color del sacrificio, y tal vez estaba drogado, pues los gritos se consideraban de mal gusto en el caso del sacrificio a Huitzilopochtli.

El propósito de los sacrificios a Huitzilopochtli era darle vigor para que pudiera subsistir en su batalla diaria, y lograr así que el sol volviera a salir en el siguiente ciclo de 52 años. Según la tradición nahua, han transcurrido 4 eras que terminaron en desastre, y vivimos en la quinta creación que terminara en un año "uno movimiento", esta fecha se repite cada 52 años en el calendario.

Los aztecas pensaban que alimentando al sol, Huitzilopochtli, se podría posponer el fin al menos por otro ciclo. Ellos no pensaban que fuera necesario un sacrificio diario. La Fiesta en honor a Huitzilopochtli se celebraba una vez al año.

Esta concepción no es común a los demás pueblos nahuas, y al parecer fue debida a Tlacaelel, quien además instituyo la costumbre de las "guerras floridas" a fin de que su dios pudiera disponer de cautivos de habla nahuatl.

En la religión azteca, los guerreros que morían en batalla, los que morían sacrificados y las mujeres que morían en el parto estaban destinados al paraíso y quizás para (los relatos no son muy claros en esto) renacer en esta tierra como mariposas. Por ello se consideraba un honor ser sacrificado a Huitzilopochtli.

Tezcatlipoca
Señor del cielo y de la tierra, fuente de vida, tutela y amparo del hombre, origen del poder y la felicidad, dueño de las batallas, omnipresente, fuerte e invisible.

Entre los Toltecas, era un dios maléfico de la muerte, que descendió del cielo a la tierra valiéndose de una tela de araña, para destruir la obra de Quetzalcóatl, a quién se le apareció bajo el aspecto de un viejo que le ofreció el brebaje de la inmortalidad, pero éste era en realidad una bebida enloquecedora.

Entre los nahuas (aztecas y otros pueblos de habla

náhuatl), Quetzalcoatl y Tezcatlipoca son deidades gemelas y al mismo tiempo antagónicas. Quetzalcoatl es llamado también Tezcatlipoca blanco en tanto que el color de Tezcatlipoca es el negro. En una de las leyendas nahuas de la creación, Tezcatlipoca y Quetzalcoatl crearon al mundo.

Existía solo un oceano primigenio, donde únicamente vivía el monstruo de la tierra, Tezcatlipoca ofreció su pie como señuelo, y el monstruo de la tierra emergió y se lo comió.

Entonces, Tezcatlipoca y Quetzalcoatl se apoderaron de él, y lo extendieron para convertirlo en la tierra. Su multiples ojos se conviertieron en estanques y lagunas, y sus fosas nasales son la cuevas.

Para resarcir el daño que le hicieron al monstruo de la tierra, Tezcatlipoca exige sacrificios humanos. Tezcatlipoca se representa con una franja negra en el rostro y en una pierna muestra un hueso expuesto donde debería estar el pie. Se le representa como un jaguar.

Una de las ceremonias más importantes de la religión azteca, consistía en el sacrificio de un joven que representaba a Tezcatlipoca. Un voluntario se ofrecía para ser sacrificado y durante un año era tratado como un dios en la tierra, el recorría las calles tocando la flauta y siendo adorado.

Al final del año, el debería subir al templo, rompiendo cuatro flautas que representaban los puntos cardinales. Finalmente se recostaba sobre la piedra del sacrifico y se le extraia el corazón.

Quetzalcoatl

Deidad de las culturas de Mesoamérica, en especial de la cultura azteca, cuyo nombre significa "Serpiente Emplumada".

Es considerado por algunos investigadores como dios principal dentro del panteón de esta cultura prehispánica.

Los aztecas incoporaron esta deidad a su llegada al valle de Mexico, sin embargo modificaron su culto, eliminando algunas partes, como la prohibición de los sacrificios humanos.

Una de las representaciones de este dios es de un hombre barbado y blanco, por lo que durante la conquista de la Nueva España ( Mesoamérica ) los pueblos indígenas creían que Hernán Cortez era Quetzalcóatl en un principio.

El nombre de Quetzalcóatl se compone de dos palabras de origen Náhuatl: quetzal que es una ave de hermoso plumaje que habita la selva centroamericana y cóatl que significa serpiente.

Se especula si el origen de esta deidad proviene de la olmeca, sin embargo la primera aparición inequivoca de Quetzalcóatl ocurrió en Teotihuacan, cuya cultura dominó durante siglos el altiplano mexicano.

Teorías más radicales indican que el origen de Quetzalcóatl estaba relacionado con las incursiones vikingas en América, algo que no ha sido comprobado. Sus influencias culturales abarcaron gran parte de mesoamerica, incluyendo a las culturas maya, mixteca y tolteca. Los mayas retomaron a Quetzalcóatl como Kukulkan o Gucumatz.

Mixcoatl
Mixcóatl es el dios azteca de las tempestades y de la caza. Su nombre significa "Serpiente]] Nube". Simboliza la Vía Láctea.

Mixcóatl también es un personaje legendario, padre de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl y guía de un grupo de chichimecas que se asentó en Tula (en el actual Hidalgo) en el siglo X

Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl

Según la leyenda éste fue el rey sacerdote de la mítica ciudad de Tollan (Tula) en el siglo X de nuestra era. Tollan era la capital de la cultura tolteca.

Él era el principal sacerdote del dios Quetzalcóatl, y tomó de los dioses las artes y ciencias para darlas a los hombres. Sustituyó el sacrificio humano por el de aves, mariposas y otros insectos. Después de verse en un espejo que le mostró Tezcatlipoca, consideró que su rostro era horrible, por lo que se dejó crecer la barba y posteriormente comezó a usar una máscara.

Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl es considerado como representación de dicha divinidad en la tierra, por lo que lleva una vida ejemplar y casta. Si embargo, no todos los habitantes de Tula lo ven con buenos ojos y comienza a tener enfrentamientos con los adoradores de Tezcatlipoca, y son ellos, por medio de engaños, quienes hacen que se embriague y falte a su celibato.

Debido a su terrible falta, Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl debe abdicar y partir exiliado, junto con sus seguidores, a la Península de Yucatán, no sin antes haber prometido su regreso. Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl, según cuenta la leyenda, no muere en el exilio, sino que se embarca de nuevo en las costas del Golfo y desaparece en las aguas, convirtiéndose en "la estrella de la mañana", Venus.

Ce Acatl prometió regresar en cierto año indígena que coincidió con la llegada de los españoles en el año de 1519, lo cual atemorizó a los mexicas, que se consideraban herederos de la cultura tolteca, a pesar de haber alterado sus enseñanzas.

Moctezuma, gobernante azteca en el momento de la llegada de los españoles a tierras de mesoamérica, haciendo caso a la profecía, permitió la entrada de los contingentes de Hernán Cortés con la idea de que este era el anunciado regreso de Quetzalcóatl.

Chalchiuhtlicue

En la mitología azteca, Chalchitlicue (también Chalciuhtlicue, o Chalcihuitlicue) ("La de la Falda de Verde Jade") es la disa de los lagos y corrientes de agua. También es patrona de los nacimientos, y desempeña un papel importante en los bautismos aztecas.

En el mito de los cinco soles, dominaba el cuarto mundo, que fue destruido por una gran inundación. Preside sobre el día 5 Serpiente y sobre el tricenal de 1 Caña.

Su esposo era Tlaloc y con él fue madre de Tecciztecatl y rigió sobre Tlalocan. En su aspecto acuático, es conocida

como Acuecucyoticihuati, diosa de los océanos, los ríos y todas las aguas que corren, así como patrona de las parturientas. Se dice también que fue esposa de Xiuhtecuhtli. A veces se la asocia con la diosa de la lluvia, Matlalcueitl.

En el arte, Chalciuhtlicue es ilustra usando una falda verde y con breves líneas negras verticales en la parte inferior de su rostro. En algunos casos pueden verse niños recién nacidos en una corriente de agua que surge de sus faldas.

Se la encuentra representada en varios manuscritos de México, incluyendo las placas 11 y 65 del Códice Borgia (precolombino), en la página 5 del Codex Borbonicus del siglo XVI, y en la página 17 del Codex Ríos. Sus esculturas están generalmente hechas de piedra verde, como corresponde a su nombre.

Sacrificios humanos

La cultura azteca es particularmente notable por la práctica de sacrificios humanos a gran escala; los ofrecimientos a Huitzilopochtli serían hechos para restaurar la sangre que perdió, ya que el sol era confrontado en una batalla diaria.

Esto prevendría el fin del mundo que podría suceder en cada ciclo de 52 años.

La dedicación del gran templo en Tenochtitlán fue divulgado por los aztecas según lo referido, con un sacrificio de más de 84,000 prisioneros, sin embargo este número pudo haber sido una exageración de los mismos aztecas para infundir miedo entre sus enemigos.

Las victimas sacrificadas a Xipe Totec eran atadas a un poste y eran por completo cubiertos por flechas que les eran lanzadas.

Posteriormente el cadáver seria desollado y un sacerdote se cubriría con la piel. (Representando la renovación de la tierra para volver a ser fertil) La Madre Tierra, Teteoinnan, requería víctimas femeninas desolladas. Tlaloc requería niños enfermos masculinos.

Los aztecas frecuentemente iniciaban guerras - las llamadas guerras floridas - con el intento de capturar prisioneros para usarlos en los sacrificios. Existen múltiples relatos de los conquistadores capturados que fueron sacrificados durante las guerras de la conquista española de México, aunque solamente Bernal Díaz afirmó ser un testigo de ello.

En ocasiones, los aztecas mataban a los cautivos más aristocráticos, notables por su valor en combate ritual: encadenaban la víctima al piso, quien vestía solamente un taparrabos, le daban un arma falsa y un escudo, y era

muerto luchando contra un guerrero jaguar completamente armado.

Se dice que cuando un pueblo era derrotado, los sacerdotes aztecas seleccionaban de los cautivos, al guerrero mas destacado de los adversarios y lo tiraban por las escaleras del Templo Mayor. Al terminar su caida, era desmembrado y sus muslos se utilizaban para hacer un guiso llamado potzolli, mismo que se daba de comer a los guerreros aztecas para adquirir las capacidades y habilidades del sacrificado.

Tezcatlipoca requería un sacrificio voluntario. Cada año un joven era ofrecido como víctima. Durante un año lo honrarían como dios en la tierra, y entonces este sería sacrificado.

Percha de prisioneros
Los aztecas tenían un gran y eficiente ejército. Los prisioneros de guerra se usaban para practicar sacrificios humanos para satisfacer a varios dioses, mas que nada Huitzilopochtli, el dios mas importante, que era dios de la guerra.

Tlaloc

Tláloc (a veces llamado Nuhualpilli) es el Dios de la lluvia y de la fertilidad en la religion teotihuacana y nahua. Con otros nombres era conocido en toda el área mesoamericana. Es mas conocido en relación a la cosmología azteca.

Los aztecas hicieron sacrificios de niños para honrarlo, ya que tenian a Tláloc como el responsable de las periodos de sequía y de las lluvias torrenciales. Pensaban también que otros dioses crearon a Tláloc.

Tláloc es originario de la cultura de Teotihuacan, a la caida de la ciudad, paso a Tula y de ahi su culto se esparcio entre los pueblos nahuas. Los teotihuacanos tuvieron contacto

con los mayas de ahi que ellos lo adoptaran o lo identificaran en la forma del dios Chaac.

En la cosmología tlaxcalteca, Tláloc se casó primero con Xochiquetzal, diosa de las flores, pero Tezcatlipoca secuestró esta diosa. Tláloc se casó otra vez con Matlalcueye. Tiene una hermana mayor que se llama Huixtocíhuatl.

Este dios fue uno de los más importantes en el altiplano de México y uno de los más representados y quizás también uno de los de mayor antigüedad del panteón de Mesoamérica Aparece representado desde la época remota teotihuacana. Se le manifestaba siempre con unos atributos característicos:

Anteojeras formadas por unas serpientes que se entrelazaban y cuyos colmillos acababan siendo las fauces del dios.

Una especie de bigotera que no era otra cosa que su labio superior. Se cree que este gran labio era el símbolo de la entrada en la cueva que comunica con inframundo y que deriva de la boca de las figuras olmecas. La cara estaba casi siempre pintada de color negro o azul, más el verde, para imitar los visos que hace el agua.

Llevaba en la mano una especie de estandarte de oro, largo y con forma de culebra, terminado en punta aguda; era para representar los relámpagos y los truenos que acompañan a veces al agua de lluvia.

En los dibujos de los códices puede verse que sus vestidos tienen pintados unas manchas que son el símbolo de las gotas de agua.

Tláloc está compuesto en sus representaciones por los tlaloques o dioses de los 4 rumbos. Cada uno de ellos manejaba y era el responsable de una vasija colocada en un rumbo y cada vasija proporcionaba una lluvia diferente.

El lugar conocido como el paraíso de Tláloc se llama Tlalocan y está situado en la región oriental del Universo. De este lugar procedía el agua beneficiosa y necesaria para la vida en la tierra. Las personas que morían ahogadas o por hidropesía iban a morar a este paraíso.

También acogía a los que morían de la enfermedad de la lepra. Se trata de un enclave placentero, donde pueden verse toda clase de árboles frutales, así como maíz, chía (semilla de una especie de salvia que se usa en México como refresco), frijoles y más productos. La vida allí era enteramente feliz. Conocemos la descripción de esta morada del dios gracias a los escritos hechos por el padre Sahagún y otros personajes, que lo oyeren de boca de los indígenas.

Algunos siglos después, se descubrió en Teotihuacan un mural bellísimo en que se veía representada punto por punto esta descripción. Así se pudo conocer de manera gráfica lo que ya se conocía a través de lo escrito.

Tláloc, cuyo significado es Licor de la Tierra, será una de las divinidades más antiguas y veneradas de toda Mesoamérica. Su culto se extendió por gran parte del territorio centroamericano. Fue tomado por los nómadas aztecas que se instalaron en el lago Texcoco, asimilándolo como divinidad agrícola. Siguió siendo uno de los dioses fundamentales de las distintas comunidades agrícolas autóctonas.

No era un dios benévolo además de mandar la lluvia para que los aztecas pudieran regar sus cultivos y así permitir la germinación de las semillas, según lo que dice Bernardino de Sahagún enviaba los relámpagos y rayos, las tempestades del agua y los peligros de los ríos y del mar. En efecto dominaba también las fuerzas destructoras y si se le antojaba podía enviar granizos, inundaciones, sequías, heladas y rayos.

Estaba encargado de enviar el agua a la comunidad a través de sus ayudantes, los Tlaloques, seres enanos y antropomórficos según Juan Carlos Pérez Guerrero que desde el interior de los cerros enviaban las cuatro clases de lluvias. Ellos también recebían súplicas y en su honor se realizaban ceremonias y rituales.

Alain Musset, él dice que, en vez de enanos, son la representación de las montañas que rodean el valle de México y sobre las cuales parecen formarse las nubes que anuncian la lluvia. Su papel consistía en favorecer la venida de las aguas celestes pero también protegían a los pescadores y los navegantes.

La residencia de Tláloc era múltiple debido a la posibilidad de división de la sustancia que lo conformaba, característica que trataremos al hablar de los Tlaloques. Su morada se encontraba tanto en el Templo Mayor de Tenochtitlan, como en el Tlalocan, en el interior del cerro que lleva su nombre, el cual pertenece a la cadena montañosa Tlalocan, que separa el Valle de México del de Huezotzinco.

A consecuencia de este carácter dual la gente se sentía obligada a sacrificar seres humanos en cambio de la lluvia esencial a la supervivencia. Tanto los ritos o sacrificios a Tláloc o a los Tatloques se solían realizar en los cerros o en el interior de las cuevas.

En la mayoría de estos ritos propiciatorios, como indica, las ofrendas eran niños. Segun el antropologo Juan Carlos Román, la evidencia arqueológica indica que los aztecas sólo sacrificaban niños varones enfermos, pues todos los restos muestran indicios de alguna enfermedad infecciosa.

La cruz florida fue una evolución del símbolo de Tláloc y fue llamada Cruz de Tláloc. Esta cruz surge por una razón: el dios tenía cuatro hijos a los que se denominaban tlaloques. Vivían en cuatro ámbitos del cielo.

Tláloc se convirtió en época tolteca en un personaje semihumano. Su cara estaba formada por dos serpientes enroscadas, haciendo de marco de los ojos la curva de los reptiles. Las cabezas se proyectan en paralelo y constituyen el labio superior del dios.

Localizacion del Imperio Azteca en América
Tenochtitlan

La ciudad de México-Tenochtitlan era la capital del imperio mexica (también conocido como azteca).

Fue fundada el año de 1325 y se convirtió al poco tiempo en la ciudad más poderosa de Mesoamérica hasta el año de 1521, cuando fue destruida por los conquistadores españoles al mando de Hernán Cortés.

Según cuentan los mitos aztecas, una profecía anunció que en aquel lugar en donde el pueblo mexica encontrara un águila devorando una serpiente sobre un nopal deberían construir un templo en honor a una importante deidad.

La visión se materializó en una zona lacustre de la planice central del México moderno, en el antiguo lago de Texcoco, lo que hoy es el valle de México. Los aztecas mostraron un gran ingenio para construir una ciudad en esas condiciones.

La técnica más importante para ganarle tierras al lago, fue la de desecar pequeños lotes de tierra (hoy en día llamados chinampas) dejando canales libres para el flujo de productos y personas.

La ciudad alcanzó un alto grado de organización política, religiosa y cultural. Productos de todo el imperio e incluso de lugares tan distantes como sudámerica se intercambiaban en los mercados locales.

Cuando los conquistadores españoles la visitaron en 1521, la ciudad era la más grande en el continente y superaba en belleza, según los propios españoles (entre ellos, el cronista Bernal Díaz del Castillo), a muchas ciudades

europeas.

Tras la victoria de Hernán Cortés y la muerte de Cuauhtémoc, último emperador azteca, la ciudad fue devastada y reconstruida al estilo europeo.

Desde aquel entonces y hasta nuestros días, uno de los problemas más difíciles de resolver ha sido la constante amenaza de inundaciones.

Piramide

Las Pirámide-Templos azteca son construcciones que seguían las mismas tradiciones que los mayas.

Constaba de un cuerpo piramidal con un templo o conjunto de templos en su cima a las que se accedía por una empinada escalera.

Las pirámides estaban decoradas con relieves, estuco

pintado de diversos colores, y planchas de oro.

En lo alto, a un metro mas o menos del fin de la escalera, se encuentra el altar sacrifical, donde eran llevados a cabo los sacrificios. Sólo los sacerdotes, vestidos de negro y maquillados del mismo color, podían subir hasta la cima de la pirámide. Las personas destinadas al sacrificio subían también por esa escalera hasta el altar.

Una vez allí, eran agarrados por 4 sacerdotes, uno para cada extremidad, mientras el sumo sacerdote, con suma habilidad y rapidez, habría el pecho a la víctima y extraía su corazón palpitante, lo levantaba, se lo ofrecía al sol y lo arrojaba contra el rostro del ídolo en el interior del templo.

Después, se desacían del cuerpo arrojándolo por las escaleras rodando. La escalera, el santurario e incluso los propios sacerdotes estaban constantemente empapados en sangre, la sangre era la esencia de todo, sus creencias relataban el sacrificio de sangre que hicieron los dioses para crear el mundo, y el deber de los hombres de mantener ese mundo con su propia sangre, era una necesidad vital para ellos.

Los Aztecas tenían una enorme y deslumbrante ciudad, como salida de un sueño según las crónicas castellanas, Tenochtitlan, que constaba de grandes y rectas avenidas, canales navegables y grandes pirámides, más altas que las catedrales castellanas, se trataba posiblemente de la mayor ciudad del mundo en su época, la cual se halla bajo los suburbios de la actual Ciudad de México.

Controlaban a varias ciudades satélites, a las cuales les exigían tributo y víctimas sacrificales. Usaban la guerra contra sus vecinos para conseguir más prisioneros, lo cual implicaba que debían capturarlos vivos, los muertos no servían para el sacrificio.

Sociedad
Los mexicas eran originalmente un pueblo seminómada, que se establecía de manera provisional para sembrar y cosechar. Por eso, en un principio, su población se dividía en una minúscula clase sacerdotal dirigente y el resto funcionaban como campesinos-soldados.

Al establecerse en Tenochtitlan, la sociedad mantuvo la división en macehuales ('campesinos') y pillis (la clase dirigente). Sin embargo, debido al rápido crecimiento del imperio azteca su sociedad también tuvo una rápida evolución.

La división entre macehuales (ó macehualli) y pillis no era hereditaria, aunque tendía a serlo, ya que los hijos de los pillis tenían acceso a una mejor educación y a mejores recursos. Los españoles los llamaron nobles .

Todos los jóvenes mexicas eran entrenados en la guerra. Al cumplir la mayoría de edad se les rapaba la cabeza y sólo se dejaban crecer un mechón de pelo, que sólo podían cortarse al obtener su primer prisionero, con lo cual podían pasar a formar parte del ejército permanente.

Era humillante tener un mechón de cabello largo, un joven prefería ser un humilde campesino que un soldado con el mechón largo. Según el número de prisioneros, se podía subir de rango y recibir riquezas de los tributos, para eventualmente convertirse en pilli.

Al capturar 4 o 5 prisioneros podía obtener el título de guerrero jaguar o águila (cuya traducción más cercana es la de 'capitán'). Originalmente, un tlatoani fue alguien que hubiera capturado 17 prisioneros. La sociedad azteca estaba organizada para ofrecer grandes privilegios a la clase guerrera.

Sacerdocio

Se sabe poco de la jerarquía sacerdotal mexica. Poseían tierras propias, no pagaban impuestos, recibían ingresos del tributo y la gente común les prestaba servicios. Los sacerdotes eran los intelectuales de la sociedad mexica, los maestros de educación superior y los historiadores.

Ejercían influencia indirectamente sobre el Estado mexica. Los sacerdotes más importantes participaban en la elección del nuevo emperador azteca. Los sacerdotes comúnmente eran de la nobleza, pero algunas personas de clase baja también fueron sacerdotes. El sacerdocio estaba compuesto de muchas personas; se sabe que en la época de la Conquista eran unos 5000.

Las crónicas no hacen mención de mujeres sacerdotisas y, aunque hay adornos e ilustraciones que las muestran dirigiendo ceremonias religiosas, es probable que su papel fuera muy limitado.

Clases sociales

Pochteca: La abundancia de tributos dio lugar a una tercera clase, los "pochtecas", mercaderes que exportaban hasta comunidades muy lejanas. Eran muy importantes en la economía mexica. A pesar de ser ricos o influyentes, debían pagar tributos. Algunos llegaban a ser tan ricos que podían convertirse en nobles y ser miembros de una orden guerrera: Los guerreros pardos.

Dado que su riqueza no provenía de la guerra, los pochtecas eran despreciados por la nobleza guerrera. Sin embargo, su poder aumentó porque los guerreros dependían de ellos para la repartición de riquezas. Estos les enviaban su botín de guerra y otros tributos, a cambio de mantas, plumas finas, esclavos, etc.

Los pochtecas eran utilizados para el espionaje. Cuando el tlacatecuhtli necesitaba informes sobre territorios enemigos o desconocidos, solicitaba sus servicios para que hicieran expediciones comerciales a esos lugares; dentro de la expedición iban espías disfrazados como ellos. Estas actividades de espionaje eran muy peligrosas, los pochtecas corrían grandes riesgos cuando eran descubiertos, por eso si regresaban salvos a Tenochtitlan con el informe, se les recompensaba.

En su oficio, tenían dos jefes muy influyentes. Los pochteca tenían jurisdicciones y judicaturas, regían a otros mercaderes, si uno de ellos cometía un delito, ellos mismos lo juzgaban. Si un pochteca mataba a otro, ellos mismos lo juzgaban y determinaban fecha y lugar donde lo encontrarían para matarlo.

Macehualli: También el concepto de macehualli cambió con el crecimiento de la ciudad. Originalmente eran simples campesinos, pero conforme la ciudad creció muchos tomaron otros oficios. Eduardo Noguera (Anales de Antropología, UNAM, Vol. 9, 1974, pág. 56) estima que en los últimos días del imperio menos del 20% de la población se dedicaba exclusivamente a la producción de alimento. Muchos eran artesanos, pero también había policías, curanderos, cantores, jugadores de pelota, pintores, constructores, prostitutas, etc.