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Cilindro "Tradicion Gaucha - Los Gauchos Argentinos" para Planetarios Portatiles
Polo Superior

Contenidos Tradicion Gaucha

Polo Inferior
Dia de la Tradicion, Gaucho, Chiripa y calzoncillos cribados, Poncho, Sombreros, Faja y Rastra, Alpargatas, Botas de Potro y Espuelas, Facon, Rebenque, Boleadoras, Rancho, Aljibe, Carreta, Rodeo, Yerra, Doma, Pulperia, Payador, Malambo, Juego de Taba, Zamba, Gaucho Federal, Paisanos, Estancieros, Pelajes de los Caballos Criollos.
Día de la Tradición
El día de la tradición es el reconocimiento a la identidad argentina, a través de uno de los personajes más representativos del ser nacional, José Hernández, quien puso todo su empeño en defendera sus paisanos de las injusticias que se cometieron contra ellos.

La China
La mujer criolla, compañera del gaucho, surgida del mestizaje entre el blanco, el indio y el negro.
Gaucho
Aunque se la utilizó en todo el río de la Plata - y aún en Brasil - no existe absoluta certeza sobre el origen de la palabra gaucho.

Es probable que el vocablo quichua huachu (huérfano, vagabundo) haya sido transformado por los colonizadores españoles utilizándose para llamar gauchos a los vagabundos y guachos a los huérfanos.

También existe la hipótesis de que los criollos y mestizos comenzaron a pronunciar así (gaucho) la palabra chaucho, introducida por los españoles como una forma modificada del vocablo chaouch, que en árabe significa arreador de animales.

La denominación se aplicó generalmente al elemento criollo (hijos de españoles) o mestizo (hijos de españoles con indígenas), aunque sin sentido racial sino étnico ya que también fueron gauchos los hijos de los inmigrantes europeos, los negros y los mulatos que aceptaron su clase de vida.

El ambiente del gaucho fue la llanura que se extiende desde la Patagonia hasta los confines orientales de Argentina, llegando hasta el Estado de Rio Grande del Sur, en Brasil El proceso evolutivo del gaucho y el uso de esa palabra se desarrolló sin solución de continuidad. Distintos tipos de gaucho existieron en Argentina antes de 1810, es decir antes de ser conocidos con ese nombre.

Peones de campo existieron desde que comenzaron a formarse las primeras

estancias, aunque hayan sido pocas al principio. El tercer tipo - que luego se llamó gaucho alzado - existió en reducido número. Pero no fueron los primitivos peones ni los "fuera de la ley" quienes le dieron la característica suficientemente fuerte para llamar la atención. Es indudable que el tipo de gaucho que tuvo realmente fisonomía peculiar - el primero que fue llamado así - fue el gaucho nómada, no delincuente, que estuvo implícito en el gauderío oriental del s. XVIII. Este gaucho fue algo más que un simple vagabundo. Adquirió en la Argentina, a lo largo del s. XIX rasgos propios bien definidos. Y cuando se difundió suficientemente - es decir, a medida que fue creciendo la población rural - fue llamado gaucho, como también se había llamado al paisano oriental del s. XVIII.

Hábiles jinetes y criadores de ganado, se caracterizaron por su destreza física, su altivez, su carácter reservado y melancólico.

Casi todas las faenas eran realizadas a caballo, animal que constituyó su mejor compañero y toda su riqueza. El lanzamiento del lazo, la doma y el rodeo de hacienda, las travesías, eran realizados por estos jinetes, que hacían del caballo su mejor instrumento; en el caballo criollo no sólo cumplía las faenas cotidianas sino que con él participó en las luchas por la independencia, inmortalizando su nombre con las centauras legiones de Güemes.

Fue el hombre de nuestro campo, principal escenario de su vida legendaria y real. De vida solitaria ya en grupos de tiendas, como las tribus nómades ya en racheríos aislados como en la pampa sureña.

Gaucho y su Caballo
Chiripa y calzoncillos cribados

Los calzoncillos cribados: Constituyeron una herencia provinciana española. Eran de crea, de algodón o de lino (hilo). Sus piernas largas, pero no tanto, no llegaban - en la primera época - al tobillo como ocurrió ya adentrado el s. XIX sino que alcanzaban apenas a la media pierna.

La parte superior era muy semejante a la moderna. La pretina, adelante, con tres o cuatro botones y atrás una doble presilla para regular el ancho de la cintura. Las piernas, muy anchas, terminaban en un fleco, de largo y

espesor muy variables, generalmente deshilachado de la propia tela. También solían tener bordados sobre la tela deshilachada, a unos 10 o 12 cm del borde. Una presilla en el borde inferior y en el centro de la pechera de la camisa servía para unir ésta con el calzoncillo, dentro del cual se metían los faldones de aquélla, de modo que ambas prendas quedaban así unidas botones y atrás una doble presilla para regular el ancho de la cintura.

Chiripa:

En principio sustituyó paulatinamente al calzón corto español. También llamado medio poncho, es un simple paño de forma cuadrilonta, largo o corto, proporcionado a la estatura de cada persona que, sujeto a la cintura por detrás, se pasa entre las piernas y se lleva a la misma parte anterior del cuerpo. La faja y el tirador lo sujetan a la cintura; sin costuras, botones ni presillas.

Como la extensión del costado corto es mayor que la circunferencia del tronco humano, la región abdominal, entre ambas caderas, llega a ser cubierta dos veces, por ambas extremidades del costado corto del chiripá. Como tal, no es otra cosa que una pollera larga y abierta.

Su nombre proviene, según algunas hipótesis, de los de los vocablos Chiri: para y pac: el frío, aunque su empleo también se debió a la necesidad de abrigar y cubrir las extremidades inferiores y también por su fácil adaptación al individuo. Otros autores le atribuyen origen tape misionero (del vocablo txiripá, de los Kayová). Las personas que no tuvieron necesidad o el hábito de montar lo llevaron largo hasta las rodillas, envolviéndolo en torno de las caderas: fue el chiripá liado.

Fue, desde sus orígenes, una prenda de uso entre los hombres más modestos, los menos pudientes, changadores y peones de la campaña, siendo que los capataces mayordomos y hacendados siguieron usando el calzón de tipo hispánico hasta bien avanzado el s. XIX, hasta la tercera década cuando menos.

Pero ¿Qué pasó con el calzón corto español al ser reemplazado por el chiripá? se prolongó (antes no llegaba más allá de la rodilla) en manga ancha, con cribos (caladuras) o con flecos hasta mucho más allá de la pantorrilla.

Con las dos prendas se utilizó como un indispensable complemento, la media larga de algodón, casii siempre de color blanco. Esta media sujeta al muslo por una liga, permitía sustituir la bota por algún tipo de alpargata, cuando el gaucho debía trabajar de a pie.

No estuvo sujeto a una clase o color determinado: fue negro con franjas celestes o coloradas, celeste y blanco, arena, gris, carmecín, pasa, punzó, azul, etc. En cuanto a las telas fueron muy comunes: la bayeta, el merino, el de tripe, cotonia, manta colla, seda, poncho pampa, lanilla alistada, mordoré y otras.

Hasta los últimos años el primer cuarto del siglo XX las piezas de telas para chiripaes se encontraban en las tiendas de las ciudades y pulperias de campaña.

Poncho

Una hipótesis de algunos lingüístas sobre la palabra poncho la ubica dentro del área de habla araucana (pontro) sería un préstamo para nombrar a la prenda de tejido típicamente andina.

Se tiene noticia de su uso por los indios (Picunches y Sanquelches) hacia fines del siglo XVIII y fue prenda imprescindible en el territorio del Río de la Plata. Otros autores descartan el origen americano del poncho y le atribuyen procedencia peninsular, particularmente como voz de léxico de la marinería española del Mediterráneo.

Es una prenda de lana, paño o seda, de forma cuadrada o rectangular, ribeteada de flecos en dos o cuatro lados, con

una abertura en el centro para poder pasar la cabeza por élla y dejarlo calzado sobre los hombros, para que caiga cubriendo el cuerpo.

Sirvió al indio y al gaucho de abrigo contra el frío del desierto o de capa para protegerse de la lluvia. También lo usó este último de cobija cuando durmió en su cama o la improvisó con elementos de su recado. Fue usado también como tapete sobre la tierra, al armarse alguna partida de naipes en pleno campo.

Además de abrigo, proveyó al gaucho de adarga o escudo en sus peleas y fue una especie de arma capaz de producir verdadero desconcierto en una reyerta.

Se confeccionaba comúnmente con lana de la oveja criolla llamada chilluda, el que era teñido con fuertes colores, resultando grueso como manta, para abrigo.

En la primera época, los ponchos siempre vinieron de las provincias del noroeste argentino y eran, mayoritariamente, cordobeses y santiagueños. A algunos de éllos se los caracteriza por el modo de fabricarlos:

A pala (hechos en telar con pala) de lanilla de color natural o vicuña, a listas más claras y oscuras y, por extensión, cualquier poncho castaño o amarronado claro con rayas amarillentas.

Primitivamente se usó en la campaña de la provincia de Buenos Aires, el poncho de cuero, confeccionado con cuero de potro sobado, semejante al poncho patria. Por lo general se llevaba de bajera en el recado, para poder utilizarlo rápidamente.

También se conoce a otros, por el material con que están hechos, como los de bayeta entre los que figura el patria, adoptado por los ejércitos nacionales. Era semejante al de cuero en forma y dimensiones, diferenciándose en el material de obra: tela de paño grueso, color azul, en el anverso; de la misma tela, colorado en el reverso y con forro de bayeta, cuello y abertura cerrable con botones, en el pecho.

O por los dibujos negros y blancos caracterizantes, como el pampa, que era cualquier clase de poncho de tejido basto y de lana de oveja o guanaco, traído a la región bonaerense principalmente por los indios pampas y araucanos, distinguido también por sus cruces encerradas en rombos o cuadriláteros de cualquier otro color, siempre que no entrase como fondo terminante el rojo.

Existen los de lana de llama, mullidos y abrigados; los de lana de guanaco, de tono más fuerte y oscuro.

Poncho pullo o puyo: es originario del Chaco occidental. Su forma corriente es cuadrada y no rectangular. Su tamaño puede variar de 1m a 1,40 por lado. Se parece a las matras pampeanas. Tiene una especie de felpa por un haz y su tejido es grueso, pudiendo tener boca o no.

Fue muy utilizado por los habitantes de los lugares boscosos ya que su pequeño tamaño disminuía la probabilidad de que se produjeran desgarros en sus alas sueltas. Esta escasez era compensada por los guarda-montes.

Poncho Calamaco: redondeado, cortón, de poco más o menos de 1,50 m por 2,10 m - semejante al pampa - y en el que primaba el rojo.

A otros por su aspecto, como el balandrán o el vichará, poncho de pobre, de tejido basto, gris oscuro o azul, con franja negra o más oscura. En la pampa sólo se usó la lana de oveja y la de guanaco, en los telares nativos para fabricar esta prenda; pero también se utilizaron ponchos de otras procedencias - como la inglesa - como los de bayeta listada o los de vicuña y alpaca del noroeste argentino.

Sombreros

En la primera época, se tienen, cuando menos, cinco clases de sombreros usados por los hombres de campo:

El "chambergo", de confección de herencia general o provinciana española y aún europea, el "panza de burra", herencia provinciana de la cultura de los arrieros y asemileros, el blanco de "Cuzco", imitación del gacho español, los "pajillas" y los gorros de "Pisón" o frigios, conocidos vulgarmente como gorros de manga.

El chambergo, único que ha subsistido a través de dos siglos, es un sombrero de copa redonda y ala levantada que debe su nombre a una desformación idiomática del nombre Schomberg, militar enemigo de España cuyas tropas usaban enormes sombreros aludos a los que el pueblo madrileño llamó mordazmente "chamberga".

Trasladado a América el pueblo redujo su elevada copa, la redondeó y le hizo cortar 3 o 4 centímetros de ala. Una segunda versión atribuye el nombre a que era utilizado por la chamberga, regimiento de Madrid, formado por Carlos II para su guardia.

El gorro de manga alcanzará su mayor auge en la segunda época; consiste en una especie de cono o tronco de cono, de tela gruesa y basta (lana, tripe, bayeta, punto) de un color fuerte (rojo, verde, azul) y ribeteado o forrado en contraste vivo, cuyo origen hay que buscar precisamente en aquel antiguo pueblo de asia que le dió su nombre (los frigios).

Su otro nombre: pisón, puede explicarse por su forma semejante a un instrumento de labranza o por su origen en una localidad gallega llamada así.

El sombrero"panza de burra" recibe su nombre por el material con que se confeccionaba: el cuero cortado, en redondo, de la barriga de las burras, normalmente de color blanco o blanquizco. Se le daba forma colocándolo en torno de un poste, en donde se lo estiraba. El sombrero blanco del Cuzco: es descendiente americano del chambergo ya que no es sino éste cuya horma se fabricaba con pelo de vicuña y llama de ese color.

El sombrero pajilla, que se hacía en paja chilena o paja de Guayaquil. Llevaban habitualmente un largo barbijo de seda negra, rematado en una borla. El sombrero de copa o galera, generalmente de felpa y habitualmente negro era de origen inglés, y en forma tronco-cónica y de chimenea al que se le ponía barbijo de seda y divisa y, en ocasiones en al cinta, una gran hebilla de plata u oro.

En la tercera época aparece la boina: especie de gorra chata, de uso entre los marinos franceses y los vascos.

La faja
Confeccionada en lana tejida en telares indios e intruducida al país por los españoles, sujetaba al chiripá.

Era una larga tira de tejido, de lana o de algodón y a veces también de seda, relativamente grueso y fuerte, de dos a cincuenta metros de largo y de 10 a 12 cm de ancho, rematada con flecos, generalmente bastante largos;

tenía dibujos en rayas o listas de diversos colores, otras veces era de un solo color liso y fuerte, rojo, azul, verde, amarillo, otras veces con guardas o grecas, sobre todo cuando se hacían en telares de indios pampas.

Se enrollaba a la cintura de derecha a izquierda, comenzando por el costado derecho donde se dejaba colgar una de las puntas que descansaba sobre el muslo de ese lado.
La Rastra

Es el broche o hebilla que se utiliza para unir los dos extremos del cinto.Las más antiguas son de plata cincelada, con un diámetro de entre 9 y 11 cm.

Los tiros, cadenas o chapones son cortos, prestando al todo de la rastra un aspecto de pieza ajustada y compacta,

acentuado por el empleo de grandes botones o monedas. Hoy es esencialmente decorativa.
Alpargatas

Como la boina, fue traída por los vascos españoles o franceses, hacia la tercera década del s. XIX y es la heredera funcional de la bota de potro.

Prenda de trabajo, con fuerte loneta y suela de cuerda de yute o cáñamo enrollado, liviana, elástica, resistente, sólida y de buen "agarre" al piso.

Botas de Potro

Como pasó con el tirador, la rastra y el chiripá, la bota de potro - o de vaca - fue una arcaica supervivencia traída por los conquistadores a América a fines del siglo XVI.

Es entonces, una herencia europea, particularmente vinculada con la cultura de la mula o de los arrieros, probablemente emparentada con usos provincianos de Asturias, Galicia y León, relacionados con la utilización de asnos y mulares como animales de silla y carga.

Tendría así similares orígenes directos que los del sombrero "panza de burra", aunque con raíces culturales muy antiguas en el mundo del viejo Mediterráneo. Extraída de los remos posteriores del vacuno o yeguarizo, bien lonjeada y con el pelo hacia adentro, la bota mostrará una parte superior amplia, la que se ajustará a la pantorrilla por medio de una liga, ajustando la caña sobre la parte superior del muslo.

Las de medio pie eran las preferidas para las labores de a caballo. La diferencia anatómica a la altura del empeine

humano se subsanaba con un ligero corte o abertura en el lugar en que la bota debía coincidir con aquél. Como ninguna otra prenda, su uso sigue el ciclo vital del gaucho. Cuando éste revive, adquiere uso intenso y cuando el verdadero gaucho desaparece definitivamente, élla también lo hace. Traspasa los umbrales del primer período de la indumentaria y abarca todo el siguiente, hasta comienzos de la tercera época.

Hoy tan sólo están bien con chiripá ya que la bombacha no fue su contemporánea.

Espuelas
Es, desde los tiempos de la caballería - al menos desde la Edad Media - atributo fundamental del jinete o caballero, mucho más que simple instrumento para accionar o comandar al caballo.

Los elementos que las constituyen son:

1. El cuerpo o arco, formado por el cuerpo o arco propiamente dicho y las piernas, que son los dos tercios que siguen los costados del pie y tienen en sus extremos los orificios que permiten el paso de las correas que sujetan la

espuela al pie.

2. El pihuelo o pigüelo, que contiene a la rodaja.

3. La rodaja, utilizada para espolear al caballo.

4. Disco metálico grueso, entre el pihuelo y el arco, que sirve para sujetar las cadenillas que mantienen horizontal a la espuela.

En las nazarenas, el rodete es grande (entre 5 y 8 cm de diámetro), de borde liso u ondulado, con labrados y caladuras; el pihuelo es ancho, curvado hacia abajo y no muy largo, se abre luego para abrazar la rodaja y se ensancha y se hace calado. La rodaja suele tener forma de rosa con borde dentado (las

de plata) o de estrella, con grandes radios o púas (las de hierro). Es conveniente destacar que las normas de urbanidad hacían que los gauchos y paisanos en épocas posteriores, se las quitaran en cuanto echaban pie en tierra.

Facon
El facón y la daga son las dos variedades restantes del cuchillo que han sufrido cambios en su construcción, ya sea en el filo o en el agregado de una pieza intermedia entre el filo y el cabo, que se llama empatilladura, con su respectivo gavilán. I. Facón

Voz aumentativa de faça, es decir, cuchillo grande. Entre nosotros, originariamente, debió ser construido con sables

en desuso. El facón, como el cuchillo, tiene filo de un solo lado. Su punta es muy aguda. Es un arma mucho más larga (más de 30 cm de hoja) y, en proporción, más delgada y angosta que el cuchillo, por lo cual su acero debía ser extraordinariamente noble.

Siempre poseía gavilán (en las armas blancas se conoce como guarnición - en la espada se llama cazoleta -) y éste podía ser pequeño o grande, recto en ese o en media luna, de acuerdo con los gustos de su dueño.

La empuñadura era fuerte, generalmente de "guampa" (asta), de bronce o, en los de lujo, de plata,

Poco cómodo para sacar y para el uso como utensilio doméstico o herramienta (no como arma para la faena). A pesar de éllo, el gaucho siempre habilidoso, cuando le sobraba hoja, según la tarea, lo tomaba sin dificultad por el medio de élla y así lo manejaba a su antojo.

La vaina era de acuerdo con la calidad del arma: de suela o cuero crudo con esterillados de tiento, sin lonjear, con contera y pasadores y oreja (gancho) de bronce o plata.

El facón caronero, era de grandes dimensiones - de hasta 80 cm de hoja - propio para montear o como arma o como para matar reses, que por su propio tamaño era imposible llevar sobre sí, por lo que el gaucho lo llevaba horizontalmente entre las caronas del recado (de ahí su nombre) o entre el lomillo y el cojinillo, pasando por una presilla de aquél. La hoja se hacía generalmente con un sable o bayoneta.

El facón verijero era de hoja pequeña que suplía al facón cuando éste resultaba demasiado grande para ciertas tareas (castrar, picar tabaco, etc.). Era un lujo y se llevaba adelante, por la delantera del tirador, con el mango hacia la derecha, junto a la rastra.

Rebenque

Látigo corto de cuero, cuyo cabo mide más de 30 cm. y lleva en una extremidad, la lonja que debe tener el mismo largo que el cabo.

Consta de manija, cabo, paleta y lonja. Tiene en un extremo una manija u ojal del tamaño de una pulsera para colgarlo de la muñeca, de los dedos o del cabo del cuchillo y en el otro extremo, dos lonjas de cuero de vacuno sobadas y unidas por sus orillas por una costura, que no llegará más allá que

hasta cinco o seis centímetros antes de cubrir su borde, para quedar libres en ese punto y golpearse entre sí en el instante del azote. Esos extremos se llaman "lenguas" y a veces especifican la variedad del rebenque, como ser "el rebenque de dos lenguas". Además, dicha lonja en total, es diez o quince centímetros más larga que el cabo del rebenque.

El rebenque, fuera de constituir un implemento del recado gaucho y de servir para estimular a la cabalgadura, fue usado de mordaza para inhibir por el dolor a los redomones por medio de la manija, retorcida al belfo, mientras se les ensillaba, y fue también empleado como elemento contundente de primer orden, en caso de tener que hacerlo a falta de otra arma. ( López Osornio, 1942, p.92). El paisano lo lleva generalmente en dos dedos de la mano o colgado del cabo del cuchillo que usa en la cintura, nunca en la muñeca.(Saubidet,1952, p.329-331 y Coluccio, 1950, p.323).

El rebenque se diferencia de la fusta (extranjera), en que ésta posee la lonja más corta que el cabo, y éste es una, dos y hasta tres veces más largo que el cabo del rebenque. Si el rebenque se halla cubierto en su cabo por una lámina metálica (plata o plata y oro), se denomina enterizo.

Si sólo posee anillos de tanto en tanto, con virolas; y con cabeza, de tal o cual material si únicamente se encuentra forrado el mango, o sea la parte sobre la que va inserta la manija. (López Osornio, 1942, p.92). Rebenque de argolla: rebenque de cabo corto, que lleva como manija una gran argolla. La paleta es ancha. La lonja es poco más o menos extensa que el largo total del cabo con argolla y manija.

Talero: es en realidad el rebenque primitivo, cuyo nombre deberá provenir de la costumbre de fabricar el cabo con madera de tala, sin retobarlo, por lo tanto en cuero. Guacha: rebenque de cabo muy corto y grueso relativamente liviano, provisto de una lonja muy ancha que tiene por objeto intimidar al animal por el ruido que produce, más que por el azote que propina al castigarle. Generalmente se le emplea en la amaestranza de redomones.

Su nombre debió arrancar de la comparación de este rebenque que, por su forma, parece más corto por lo grueso y ancho de lo que es, con las "guachas", o animales huérfanos criados con regalonería en las estancias que, por lo gordos, parecen más bajos de lo que en realidad son. (López Osornio, 1942, p.93).

Rebenque de trabajo: con retobo de cola. Primeramente al cabo de madera se le hace un casco de cuero cosido donde la lonja irá asegurada en la parte de la paleta que abarca este casco, después se lo introduce dentro de una cola de vaca, sacada hecha bolsa y bien lonjeada, la que al secarse se ajusta perfectamente al rebenque. Rebenque Cosido: más bien de paseo.

Se confecciona en forma de casco, con cuero elegido. Previamente, al cabo de madera se le hace un ahuecamiento angosto en todo su largo y en la misma dirección que la ranura que lleva la paleta y donde va cosida la lonja, para que en ese hueco asiente mejor la costura contra el palo y sobresalga menos.

Generalmente se eligen maderas livianas y fuertes; membrillo, naranjo silvestre, etc. Rebenque chasquero: de caño de plata, hueco, con tapa en la extremidad del cabo, en cuyo interior se ocultaba el parte o mensaje. (Saubidet, 1952, p.329-331y Coluccio, 1950, p.323)

Boleadoras
Arma e instrumento de trabajo genuinamente criollo, fueron usadas primero por los indios charrúas, pampas, araucanos y patagones, de quienes las tomaron los gauchos.

Servían para atrapar ñandúes, venados, etc. enredándose en sus patas. Diferentes tipos: bola perdida: de una sola piedra, la que podía ser redonda, ovoidal o con mucha frecuencia (charrúas) piedra erizada con múltiples mamelones puntiagudos de las llamadas "rompecabezas".

La soga era relativamente corta y se utilizaba tanto para arrojarla a modo de honda o para mantenerla asida a la muñeca usándola a modo de macana para herir. Otros tipos: Boleadora de dos piedras. Boleadora de tres piedras llamada también "bola de potro" o "potreadora" o "Tres Marías", en

contraposición con la de dos ramales o "avestrucera" o "ñanducera": la que usó normalmente el gaucho para la captura del ganado de talla y más tarde en la guerra.

Es difícil establecer claramente su origen, aunque parecería un invento del tipo rural, basado en la boleadora de dos ramales de los indígenas y no de una herencia cultural de éstos (Martiniano Leguizamón). Las boleadoras las llevaba el gaucho antiguamente siempre a la cintura, en número de uno o más juegos, a veces uno de ellos en bandolera cuando salía de caza o a merodear.

Siempre la manija sobre el flanco derecho y listas para quitarlas de un tirón y tenerlas prontas. (Assuncao,1991,p.187-205). El manejo de la boleadora no es sencillo ni fácil. Desde siempre se le consideró como muy sutil y propio de quienes estaban muy adiestrados y aptos para ello.

Rancho
Vivienda del gaucho, generalmente una especie de cabaña o choza rústica.

Aljibe
Pozo en el suelo que, cavado a cierta profundidad, permitía obtener agua de las napas subterráneas mediante un balde que se bajaba con una roldana.

Carreta
Carro de dos ruedas, largo, estrecho y bajo. Su piso está formado generalmente por 3 o 5 maderos; el del centro se prolonga, estrechándose hacia delante y sirve de lanza, a la que se unen los bueyes.

Gaucho enlazando ganado - Rodeo

El ganado cimarrón tuvo mucho que ver, con la presencia del gaucho en estas tierras. En efecto, había por entonces en las desiertas llanuras pampeanas, miles de cabezas de vacas y caballos salvajes , sin dueños, denominados cimarrones.

Y esos hombres que luego se llamaron gauchos empezaron a alejarse hacia la campaña donde podían subsistir sin mayor esfuerzo, pues con ese ganado de nadie satisfacían sus necesidades de sustento.

Para comer bastaba con faenar un animal; lo demás lo brindaba la naturaleza : no les hacía falta nada más.

De este modo empieza a dibujarse la imagen del gaucho libre , sin trabajo ni vivencia fija , recorre a caballo grandes distancias y duerme al descampado sobre su recado cuando lo sorprende la noche en la soledad de la llanura. Lleva una vida nómade y apartada de las ciudades.

Por entonces , las autoridades dan permiso a los dueños de tierras para realizar VAQUERIAS , es decir, para recoger y faenar el ganado cimarrón. El gaucho trabaja en ellas y debido a las expediciones que tienen que hacer para buscar el ganado , se van alejando cada vez más de los centros poblados y se diseminan por las pampas. Fueron pues los primeros paisanos que fundaron una sociedad campesina.

Yerra
Consiste en colocarle la marca de propiedad del establecimiento a sus bovinos. Para esto tenemos dos tipos de marcas que se utilizan: Señal tipo rajadura y la marca a fuego.
Doma
La pulpería

La pulpería era hasta inicios del siglo XX el establecimiento comercial típico de las regiones rurales y semirrurales del Virreinato del Río de la Plata y luego de los países del Cono Sur, especialmente Argentina y Uruguay, aunque también las hay en Centroamérica.

Su origen data de principios del siglo XVII, y proveía todo lo entonces indispensable para la vida cotidiana: comida, bebidas, velas (bujías o candelas), carbón, remedios y telas,

entre otros.

También era el centro social de las clases humildes de la población; allí se reunían los gauchos a conversar y enterarse de las novedades. Las pulperías eran lugares donde se podía tomar bebidas alcohólicas, se realizaban riñas de gallos, se jugaba a los dados, a los naipes (especialmente el truco), a las bochas, y se organizaban carreras de caballos llamadas cuadreras, realizándose apuestas (llamadas pollas) que habitualmente culminaban en peleas entre los clientes. También eran frecuentes los duelos criollos por el amor de una mujer.

El pulpero atendía detrás de una reja de hierro o de madera, para protegerse de los asaltantes y de las riñas que se producían en el lugar, que podían terminar en serios duelos con armas blancas (llamadas facones). El establecimiento solía contar con una o dos guitarras, para que los gauchos "guitarreasen" y cantasen o se organizaran payadas y bailes entre los parroquianos.

Payador
Se lo define academicamente como cantor repentista. Algunos historiadores creen que su nombre deriva del “payo”, la denominación con la que se conoce a los campesinos españoles de donde se cree proviene esta particular expresión artistica.

Se considera también que su origen puntual pudo surgir a partir de ls Trovadores de Provenza, quienes gustaban entablar polémicas en versos . En España, los juglares, fueron los primeros cronistas de la historia, a veces

magnificando hechos reales originados, generalmente gestas heróicas de esos tiempos.

De alli se cree que proviene y que mas tarde llegó a America donde adquirió la formas propias de nuestra música

Este género es muy popular en toda la America de habla hispana ,

especialmente en Uruguay, Argentina, Chile y Cuba, pero tambíen se conocen payadores de Brasil que adiheren a las formas artísticas de sus pares de los paises mencionados

El payador posee una virtud instranferible e innata y suele ser dueño de reflexiones casi filosóficas en el breve instante en que su pensamiento se las dicta. Se conoce como Payada el dialogo repentista -sin nada previamente escrito-, de dos o más personas. Estas tambíen pueden ser de contrapunto: realizandose preguntas sobre temas diversos entre los contrincantes de los cuales uno resulta ganador.

Malambo
Danza varonil y recia, el Malambo fue en la campaña argentina prueba de vigor y destreza durante todo el siglo pasado. Celebrado en fiestas, fogones y pulperías, animó las horas de esparcimiento o de descanso con el gustoso "trabajo" de su difícil realización, y dio provisional prestigio a los más hábiles y esforzados.

El Malambo es, esencialmente, la danza en que un ejecutante solo, hace con los pies, en la mínima superficie, una serie de pequeños ciclos de movimientos llamados

mudanzas; es decir, que el acto de zapatear, generalmente añadido a diversos bailes, complemento de figuras, parte de más extensos tramos coreográficos, constituye aquí la totalidad del espectáculo. Se trata, pues, de una danza individual, la principal y más difundida de la Argentina en su género.

Juego de Taba

Juego característico de nuestra campaña a donde llegó traído por los españoles. Hueso astrágalo de la pata de la vaca, oveja, etc. llamado carnicol en castellano. (Saubidet, 1952, p.375-376 y Coluccio, 1950, p.349).)

Es un hueso del pie del animal en forma de ese.(Díaz Usandivaras, 1953, p.160-162). Consiste en tirar al aire un astrágalo de vaca o de carnero; se gana si al caer queda

hacia arriba el lado llamado carne; se pierde si es el culo; y no hay juego si son la chuca o la taba. La taba se llama tramposa, cuando se le introducen cargas, que sólo conoce el que lo ha hecho y que tirada de cierta manera, siempre le resulta "suerte", es decir queda para arriba el lado cóncavo o cara.

También se le llama taba culera.(…) Cuando la "tabeada" está organizada con un concepto de explotación comercial, preside la "reunión" una especie de juez que se llama "canchero", al cual se le da una comisión o "coima" por jugada.

En estas "tabeadas" rige un reglamento de juego o bien los jugadores "convienen" de mutuo acuerdo en respetar ciertas y determinadas condiciones de juego, por ejemplo; cuando la taba "se para de punta", es "pinino"; se admite entonces, por lo general, que el "pinino" es suerte. (…) Se juega en todos los países de América. (Coluccio, 1950, p.349-350).

Zamba
Es una danza mímica que desarrolla el tema del asedio y requerimiento amoroso del galán y glosa rítmicamente los recursos de coquetería de la mujer, que rehuye una contestación categórica hasta el final.

La Zamba es originaria de Perú, hija directa del Fandango Español, donde fue danza preferida de las razas indias y negras (zambos) y debe uno de sus nombres al hecho de que las coplas que se cantaban iban dirigidas a las zambas.

Dispersos por Perú, Chile, Bolivia, Paraguay y Ecuador, llegó a Argentina por dos vías, pasando de Chile a los salones de Mendoza y de Lima a los de Jujuy, Salta y Tucumán, entre 1825 a 1830. Se ha conocido por diversos nombres desde el originario, Zamacueca hasta Zambacueca, Zambaclueca, Chilena, Marinera, siendo todas denominaciones regionales de una forma musical coreográfica común con leves variantes captadas del ambiente.

Nacida en Lima en 1824, según Carlos Vega, con la denominación Zamacueca, como una forma propia de la pantomima amorosa Fandango, al acriollarse tomo el pañuelo que paso a ser aditamento expresivo del juego amoroso de sus evoluciones. Debido a la variante fogosa que más adelante retornó a Chile, cambio de nombres y se la llamo Chilena hasta la guerra entre ambos países, cuando se la bautizó Marinera en homenaje a la marina de guerra peruana.

En Chile se dice Cueca abreviando el nombre original, y en la argentina se difundió con el original, sobreviviendo en nuestro siglo, casi exclusivamente, la primera parte del mismo, Zamba en Santiago del Estero. Cueca, en las provincias andinas, especialmente de Cuyo, irradiándose su uso hasta Tucumán. Chilena en el noroeste en general.

Las regiones en donde es más intensa era su práctica son las provincias del norte y oeste, sobre todo Santiago del Estero. Se baila también en la provincia de Buenos Aires y parte del litoral, pero es en el norte donde se ha conservado con más lozanía, siendo una de las danzas que con mayor vitalidad perdura en la práctica popular.

Gaucho (1780- 1820)
Gaucho Federal (1832)
Paisana(1800 - 1820)
Gauchos (1825 - 1870)
Estancieros (1840 - 1860)
Gauchos (1880 - 1900)
Gauchos del litoral (1900- 1920)
Mate

Se denomina mate (en portugués chimarrão) a la infusión preparada con hojas de yerba mate (ilex paraguariensis), una planta originaria de Sudamérica, previamente secadas, cortadas y molidas;

por extensión del vocablo que derivado de la palabra quechua mati que significa vaso o recipiente para beber, y que se generalizó como nombre vulgar de la calabaza (el porongo, Lagenaria siceraria) que se utiliza para dicha

infusión. También se lo ha llamado "té del Paraguay". Como sucede con el té, el café o el chocolate, el mate posee un efecto estimulante debido a la cafeína (también llamada mateína) que contiene.

En el mate a esto se agrega un efecto diurético, que es compensado por el alto consumo de agua que se realiza cuando se "matea" resultando así una infusión depuradora y —al poseer antioxidantes— preservadora del organismo. Como las otras infusiones mencionadas, el mate tiene cierta acidez, por lo cual muchas veces se le añaden otras hierbas que la neutralizan.

Tradicionalmente se bebe caliente mediante un sorbete denominado bombilla colocado en un pequeño recipiente, también denominado mate o porongo, que contiene la infusión.

Por lo común se distingue al recipiente llamado porongo del llamado mate por ser el primero de mayores dimensiones y de boca ancha.

Aunque se obtienen normalmente del porongo, una cucurbitácea cuyo fruto tiene una corteza fuerte y leñosa apta para ser usada como recipiente, desde tiempos coloniales se han realizado mates de plata, cuerno vacuno (guampa), porcelana, vidrio o madera (en general quebracho o palo santo), pezuña de toro labrada, incluso los "porongos" de Lagenaria siceraria en ciertas ocasiones son recubiertos (a modo de adorno) con escroto curtido de testículo de toro.