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Cilindro "Egipto II: Politica y Guerra" para Planetarios Portatiles
Polo Superior

Contenidos del Cilindro

Polo Inferior
Organizacion Politica Egipcia. El Ejercito Egipcio. La danza guerrera, Los soldados derrotados, El carro de batalla, Ramses, Los Sheden, Rameses II, Sahure, Hetepheres II, Neferefre, Userkaf, Akhenatón y Nefertiti, Kefren, Triada de micerinos, Ramses III, Sesostris I, Tutankamón, Cleopatra, Nefertari, Anosis, Nofret, Rehotep y Nofret, Imhotep, Julio César, Octavio Augusto, Cobra Uadyet, El Cetro, Collar de Neferuptah, Los cartuchos reales, Trono del faraón, Corona Blanca, Corona Roja, Corona Doble.
La danza guerrera
Numerosas timbes están decoradas con escenas guerreras en las que aparecen soldados nubios luchando o realizando danzas guerreras. Las danzas se realizaban como un ritual antes de la batalla. En estascelebraciones empuñaban sus armas de combate: los arcos y las flechas.

Los soldados derrotados
Aunque formaron parte del ejército del faraón, en las tumbas reales y en los templos aparecían representados como enemigos de los egipcios. Este grabado muestra a nubios y etíopes vencidos, con las manos atadas a la espalda.

El carro de batalla
El carro representaba al leopardo domesticado de Ramses II, que lo acompañaba en las batallas.

En cada carro había dos hombres: el conductor, con un látigo, y el soldado, con arco y flecha.

Los carros de dos ruedas procedía de Siria y fue introducido

en Egipto alrrededor del año 1600.

Los Sherden
Eran la guardia personal de Ramses II.

Se puede distinguira los sherden por el escudo redondo y el casco con corona.

Ramses guerrero
El faraón aparece subido en su carro y con su leopardo domesticado al lado de este.

Aunque el ejército egipcio estaba perfectamente organozado, la cabeza de las tropas era siempre el faraón, en quien recaía el mando absoluto.

A pesar de esta concentración de poder, el faraón, al igual que ocurría con su poder religioso delegaba sus funciones en los generales.

Rameses II

Nieto de Ramsés I e hijo de Seti I, se cree que Ramsés II no había sido el primogénito del faraón, sino que tenía un hermano mayor cuyo nombre no ha perdurado.

Pero su padre quiso asegurar la sucesión en vida designándole heredero y vinculándolo al poder en calidad de corregente.

Al joven príncipe le fue otorgado entonces un palacio real y un importante harén, y debió acompañar a Seti en las campañas militares emprendidas para sofocar las rebeliones en Canaán. También lo secundó en la guerra contra los hititas que habían ocupado los territorios de Siria.

De modo que cuando en 1301 adC llegó al trono, poseía ya una vasta experiencia militar, a pesar de su extrema juventud.

Al nacer había recibido el nombre de Ramsés, el segundo que ha conservado la historia, y en la ceremonia de coronación, además de recibir el cetro y el látigo (las insignias sagradas destinadas a introducirle en el rango de los grandes dioses), le fueron otorgados cuatro nombres: «toro potente armado de la justicia», «defensor de Egipto», «rico en años y en victorias» y «elegido de Ra».

A partir de ese momento su vida fue la de un rey-dios, hijo de dioses, objeto de culto y adoración general. Fue un faraón tan absoluto como su padre y llegó a identificarse con Dios más que los gobernantes anteriores. La distancia que lo separaba del pueblo era aún mayor que la de Keops.

Momia de Ramsés IIComenzó su reinado con el traslado de la capital desde Tebas hasta Tanis, en el delta, a fin de situar la residencia real cerca del punto de mayor peligro para el imperio, la frontera con Asia.

Sus primeras campañas militares se dirigieron a recobrar las fértiles tierras de «entre ríos», en los valles de los ríos Tigris y Éufrates, y ya en el cuarto año de su reinado comenzaron las incursiones por Asia.

La primera de ellas tuvo como objeto someter el sur de Canaán, a fin de obtener una base de operaciones que le permitiera invadir Siria, tal como había hecho su padre con relativo éxito. Al año siguiente, los hititas allí instalados le dejaron avanzar hasta el río Orontes, a los pies de las murallas de Kadesh, donde fue cercado por el ejército enemigo.

Creyendo haber ganado la batalla, los hititas intentaron el asalto al fortín del faraón para repartírselo. En medio de la confusión, Ramsés cargó contra ellos y transformó la derrota en una relativa victoria. Su hazaña en Kadesh se cantó en una de las muestras más brillantes de la poesía épica egipcia: el poema de Kadesh, profusamente grabado en los templos.

Años después de la batalla de Kadesh, en 1278 adC, logró firmar un tratado de paz, el primero del que se tiene noticia histórica, con el rey hitita Hattusil. Dicho tratado se vio reforzado una década más tarde merced a los sucesivos matrimonios de Ramsés con dos hijas del rey.

Consolidadas las relaciones entre ambos imperios y apaciguados los problemas de fronteras, la gestión de Ramsés dio a su reinado la imagen de esplendor legada a la posteridad.

Dada la prosperidad del país, se supone que fue un administrador competente y un rey popular: su nombre se encuentra en todos los monumentos de Egipto y Nubia. Su instinto lo llevó a convertirse en el «rey constructor» por excelencia: engrandeció Tebas, completó el templo funerario de Luxor, erigió el Ramesseum, terminó la sala hipóstila de Karnak e hizo importantes reformas en el templo de Amenofis III.

Su familia comprendía varias esposas: la primera y quizá favorita fue Nefertari, que murió tempranamente. Otras reinas fueron Isinofre, que le dio cuatro hijos -entre ellos Merenpta, el sucesor-, y las princesas hititas Merytamun y Matnefrure. El faraón poseía también un vasto harén y se dice que en su larga vida llegó a tener más de cien hijos.

Ramsés el Grande, tuvo, por otra parte, un destino extraño: su existencia fue tan larga que sobrevivió a muchos de sus descendientes, entre ellos a su hijo favorito Khaem-uaset, reputado mago y gran sacerdote de Ptah.

Murió casi centenario y su momia, descubierta en 1881, es la de un hombre viejo, de cara alargada y nariz prominente. Fue sin duda el último gran faraón, ya que sus sucesores, Merenpta y Ramsés III, se vieron obligados a llevar una política defensiva para mantener la soberanía en Canaán. Posteriormente, la decadencia interna habría de terminar con el poder de Egipto más allá de sus fronteras.

Cleopatra
Comienzos del reinado

Cleopatra Filopator Nea Thea, Cleopatra VII, fue la última reina de Egipto, de la dinastía helénica de los Ptolomeo, aquella que fue creada por Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro Magno.

Nació en el año 69 adC (fecha aproximada) y murió en el año 30 adC. Era hija de Cleopatra V Trifena I y de Ptolomeo XII Auletes a quien heredó en el trono a la edad de 17 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII (que contaba tan sólo 12 años), que sería su esposo, según requerimiento de las leyes de reinado y sucesión del momento.

Cleopatra tenía varios hermanos: Berenice IV y Cleopatra VI como hermanas mayores (ambas reinaron en vida de su padre a quien habían expulsado del reino), una hermana menor llamada Arsínoe IV y dos hermanos menores llamados Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV. La educación de todos ellos fue puramente griega,

según costumbre ptolemaica. Cleopatra fue el primer miembro de esta dinastía que aprendió a hablar el idioma egipcio; pero no sólo conocía este idioma sino también el griego, hebreo, sirio y arameo y quizás también el latín. Aprendió así mismo literatura, música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina. Además tenía fama de ser una mujer muy bella y de modales dulces y educados.

A los tres años de su reinado, su hermano Ptolomeo aconsejado por sus asesores Pothinus y Achillas expulsó a su hermana del trono y la obligó al exilio en Siria.

Desde esta región Cleopatra pretendió recuperar el trono, reuniendo un buen ejército para este fin, pero realmente no consiguió nada hasta la llegada a Alejandría de Julio César en el año 48 adC.

Un año más tarde, en el 47, Ptolomeo XIII murió en combate y Julio César proclamó a Cleopatra reina absoluta de Egipto y además la obligó a casarse de nuevo con su otro hermano menor, que tenía 12 años y que sería Ptolomeo XIV.

Como consecuencia de la lucha en el mar entre la armada romana y la griega se declaró un gran incendio que llegó a la ciudad de Alejandría y el resultado final fue la pérdida de muchos e importantes edificios, entre otros el famoso Museo con su biblioteca.

Julio César y Marco Antonio

Ya hemos visto cómo la familia real de Cleopatra había desencadenado una guerra civil entre sus miembros. Julio César llegó a Egipto como general romano para zanjar esa cuestión y fue entonces cuando se dio la batalla en el mar y el incendio de Alejandría.

Después de asegurar a Cleopatra en el trono egipcio y casarla con el que fue Ptolomeo XIV (su hermano menor), Julio César regresó a Roma. Pero Cleopatra decidió seguirle, para lo cual se preocupó de dejar en el reino un gobierno seguro. En Roma vivió como concubina de César y allí nació su hijo (que se supone lo era también de Julio César) al que llamaron Cesarión.

En el año 44 adC sucedió el asesinato de César, proyectado y ejecutado por un grupo de familias senatoriales republicanas que veían en él la ambición de un futuro rey, cosa que odiaban. Después de su muerte, Cleopatra regresó con su hijo a Egipto; se dice que mandó envenenar a su hermano el rey Ptolomeo XIV y que convirtió a Cesarión en co-regente.

Marco Antonio era un general y político romano, amigo de Julio César, que había sido comandante jefe en su ejército. A raíz del asesinato de éste, persiguió a los culpables, Marco Bruto y Cayo Casio y además supo enfrentar al pueblo romano contra ellos y supo ganarse el apoyo y la inclinación de las gentes hacia él. Al surgir otros dos rivales, formaron un triunvirato.

Se desencadenó de esta manera una guerra civil entre los partidarios del triunvirato y los seguidores republicanos. Marco Antonio llamó en su ayuda a la reina Cleopatra, para que acudiera con sus naves a Tarso en la actual Turquía, pero la reina se negó a que Egipto entrara en una guerra civil de los romanos.

Marco Antonio decidió entonces viajar a Egipto para hablar directamente con la soberana y pedirle explicaciones. El resultado de este viaje fue que ambos personajes se enamoraron y que Marco Antonio decidió quedarse en Egipto al lado de Cleopatra. Pero los asuntos de Roma le llamaban y en el año 40 adC tuvo que regresar a la capital del imperio.

Allí cumplió con la promesa de casarse con Octavia, hermana de Cayo César Octavio Augusto, el futuro primer emperador de Roma y sobrino nieto de Julio César. Octavio (que así se le llamaba entonces) era gran amigo de Marco Antonio, aunque con el tiempo y los acontecimientos, esta amistad se vio truncada.

Tras la marcha de Marco Antonio a Roma, Cleopatra dio a luz dos niños gemelos. En el año 36 adC, Marco Antonio viajó con una expedición a Oriente para luchar contra los partos. Cleopatra se reunió allí con él y allí tuvieron su tercer hijo.

La campaña tuvo un gran éxito que decidieron celebrar en Alejandría donde se quedaron a vivir, hasta que en el año 32 adC, Octavio declaró la guerra a ambos, sublevó al pueblo romano contra la mala conducta de Marco Antonio y éste se divorció oficialmente de Octavia.

Se dio entonces la batalla de Accio, en el 31, que fue un desastre para Marco Antonio y la flota de Cleopatra. Después de esta derrota y engañado por un falso informe sobre la muerte de Cleopatra, Marco Antonio se suicidó dejándose caer sobre su propia espada.

Muerte de Cleopatra

Octavio (el futuro emperador Augusto) había acusado en el año 32 públicamente a Cleopatra de varios cargos muy graves: magia, incesto, lujuria, adoración de ídolos animales… poniendo de esta manera en su contra al senado romano y a toda la población. Se decía que la mala conducta de Marco Antonio se debía a los embrujos de esta reina.

Los planes de Octavio eran tomar a la reina como prisionera y llevarla a Roma para así demostrar su superioridad y su victoria, pero no fue posible pues viendo su futuro como esclava tal vez en su propio país donde había sido soberana, Cleopatra eligió morir y tomó la decisión de suicidarse.

Pidió a sus criadas Iras y Charmion que le trajeran una cesta con frutas y que metieran dentro una cobra egipcia, el famoso áspid, responsable de su muerte. Antes de morir escribió una misiva a Octavio en que le comunicaba su deseo de ser enterrada junto a Marco Antonio. Esto sucedía el 12 de agosto del año 30 adC.

Los hijos de Cleopatra

Después de la batalla de Accio y temiendo lo peor, Cleopatra quiso mandar a su hijo Cesarión lejos de Egipto hacia el sur, pero fue traicionado por su profesor particular, Rhodon y fue asesinado por orden de Octavio.

Después de la muerte de Cleopatra, sus otros hijos fueron llevados a Roma y criados por la esposa de Octavio. Cleopatra Selene se casó con el rey Juba II de Mauritania y tuvieron un hijo al que llamaron Ptolomeo y que heredó el reino de su padre en el año 23 adC, hasta que el emperador Calígula le mandó matar cuarenta años más tarde.

De Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo no se sabe bien su paradero, aunque se cree que se fueron a vivir a Mauritania junto con su hermana.

El tema de Cleopatra

Su vida y su muerte, así como sus amores con los dos personajes romanos, Julio César y Marco Antonio, han servido de inspiración a través de los tiempos a literatos y cineastas.

Las obras más famosas son Cleopatra y Marco Antonio (1606), de William Shakespeare, Todo por amor (1678), del autor teatral inglés John Dryden y César y Cleopatra (1901) de George Bernard Shaw. El cine dio la famosa película Cleopatra, protagonizada por la actriz Elizabeth Taylor.

En total, entre los años 1540 y 1905, se han escrito: 200 obras de teatro, 5 óperas, 5 ballets. Se han realizado pinturas y esculturas (Tiépolo, Regnault, etc.). Los cineastas Méliès. Mankiewicz y Cecil B. De Mille le han dedicado buenas producciones.

En el 2001, el museo Británico la dedicó una exposición y con ese marco hubo un interesante debate sobre su belleza. Y además de todo esto, existe una marca de cigarrillos que lleva su nombre.

Nefertari
Su nombre aparece ennumerosos monumentos a lo largo de todo Egipto acompañado en alguna ocasión del texto:

" ... aquella por la que el Sol brilla".

Nefertari, reina de Nubia, fue la esposa favorita del rey más poderoso del Antiguo Egipto, Ramsés II de Egipto, con quien tuvo 6 hijos, entre ellos su primogénito Amenhirjopeshef. Este matrimonio acabó con años de guerras entre ambos reinos. Esta unión supuso un armisticio que duró más de cien años.

El amor que éste le profesaba se vió reflejado en gran parte de los monumentos que Ramsés mandó construir, ya

que no solo le dedicó un extraordinario templo en Abu Simbel, sino de la que se conserva la más majestuosa de las tumbas del Valle de las Reinas. Nefertari, por este motivo es considerada como la reina de la paz.

Nefertiti

Durante su matrimonio con el faraón Amenofis IV, luego Akenatón, Nefertiti ejerció al parecer gran influencia sobre él, y colaboró a trocar el panteón politeísta egipcio en uno monoteísta en torno a Atón.

Su nombre Nefertiti,( La bella ha llegado) esta princesa que fue una de las esposa secundarias de Amenhotep III, cuando, más tarde se casa con Akhenatón colaboró estrechamente con Akhenatón en su plan político y religioso.

Reina Anosis
Nofret
Nombre ostentado entre otras por una princesa egipcia casada con Rahotep, hijo del faraón Snefru, (la cual detentó el título de “Conocida del Rey”, siendo representada junto a su marido en uno de los grupos escultóricos más famosos de cuantos nos han llegado del antiguo Egipto), así como por la esposa del faraón de la XII dinastía Senusert II.

Rahotep
Rahotep era hijo del rey Snefru para quien trabajó en importantes funciones: sumo sacerdote del Re de Heliópolis, guía de las expediciones, jefe del ejército real, sumo sacredote de Ra y jefe de construcciones.

Se le recuerda en particular por haber sido representado junto a su esposa Nofret poseedora del honorable título de conocida real.

Construyó su mastaba en Meidum, al norte de la pirámide de su padre y muy cerca de la de su hermano Nefermaat.

Sus estatuas son de las más importantes del arte egipcio. La mayor altura de Nofret se debe a su voluminoso tocado, que contrasta con el corto de su marido, casi al rape. La obra se fecha a comienzos de la IV Dinastía.

Ramses III
Es el último de los grandes faraones de Egipto. Hijo de Sethnakht y casado con la reina Isis,soberano de la dinastía XX del Imperio Nuevo

Continuó la brillante labor iniciada por su padre años antes.

Durante su reinado tuvo que enfrentarse a disturbios internos provocados por la corrupción y la escasez de alimentos.

Fue conciliador entre el gobierno y los sacerdotes tuvo que hacer frente a una huelga, a los fracasos de sus empresas y a un complot urdido en su haren por una de sus esposas que aspiraba a llevar a su hijo al trono, también tuvo que hacer frente a numerosos ataques de los Pueblos del Mar.

Sus importantes victorias salvaron a Egipto de los invasores, pero su final fue trágico ya que murió a consecuencia de un complot en su contra, a los setenta y cinco años y sus sucesores tuvieron cortos reinados.

 
Julio César

(Gaius Iulius Caesar) (13 de julio de 100 adC - 15 de marzo de 44 adC) fue un líder político y militar de la Antigua Roma que conquistó la Gallia Comata o trasalpanina extendiendo el Imperio Romano hasta el Océano Atlántico e introdujo la influencia romana en la moderna Francia, un logro cuyas consecuencias directas son visibles en la actualidad.

Julio César se casó tres veces a lo largo de su vida. Sus esposas fueron Cornelia Cinilla, Pompeya Sila y Calpurnia Pisonis.

Procedente una de las más antiguas familias del patriciado romano, los Julios, fue educado esmeradamente con maestros griegos. A los 12 años fue nombrado Flamen Dialis (sacerdote de Júpiter) por su tio Cayo Mario y obligado a casarse con Cornelia Cinilla.

Quedó huérfano de padre a los 14 años y fue perseguido y proscrito por Lucio Cornelio Sila al negarse a divorciarse de su esposa. Pasó una juventud disipada, en la que empezó muy pronto a acercarse al partido político «popular», al cual le unía su relación familiar con Cayo Mario (tío político de Cesar al casarse con su tia Julia Maior.

En su juventud fue secuestrado por piratas en un viaje como privatus por las islas griegas. Fue liberado tras pagar un alto rescate, vengándose más tarde al crucificar a todos los piratas del campamento donde había sido secuestrado y haciendo esclavos a los niños y mujeres.

Ganó la corona cívica con 20 años. Se ganó el apoyo de la plebe subvencionando fiestas y obras públicas. Y fue acrecentando su prestigio en los diferentes cargos que ocupó: cuestor (69), edil (65), pontífice máximo (63), pretor (62) y propretor de la Hispania Ulterior (61-60).

De regreso a Roma, consiguió un gran éxito político al reconciliar a los dos líderes rivales, Craso y Pompeyo, a los que unió consigo mismo mediante un acuerdo privado para repartirse el poder formando un triunvirato y así oponerse a los optimates que dominaban el Senado (60).

Al año siguiente, César fue elegido cónsul (59); y las medidas que adoptó vinieron a acrecentar su popularidad: repartió lotes de tierra entre veteranos y parados, aumentó los controles sobre los gobernadores provinciales y dio publicidad a las discusiones del Senado.

Pero la ambición política de César iba más allá y, buscando la base para obtener un poder personal absoluto, se hizo conceder por cinco años, prorrogados luego -del 58 al 51- el control de varias provincias (Galia Cisalpina, Galia Narbonense e Iliria).

El triunvirato fue fortalecido por el Convenio de Luca (56), que aseguraba ventajas para cada uno de sus componentes; pero respondía a un equilibrio inestable, que habría de evolucionar hacia la concentración del poder en una sola mano. Craso murió durante una expedición contra los partos (53).

La rivalidad entre César y Pompeyo no encontró freno una vez muerta Julia, la hija de aquél casada con éste (54). Entretanto, César se había lanzado a la conquista del resto de las Galias, que no sólo completó, sino que aseguró lanzando dos expediciones a Britania y otras dos a Germania, cruzando el Rin.

Con ello llegó a dominar un vasto territorio, que aportaba a Roma una obra comparable a la de Pompeyo en Oriente, defensa de la República como última esperanza de salvaguardar el orden oligárquico tradicional.

Tras cruzar el río Rubicón -que marcaba el límite de su jurisdicción-, César inició una guerra civil de tres años (49-46) en la que resultó victorioso: conquistó primero Roma e Italia; luego invadió Hispania; y finalmente se dirigió a Oriente, en donde se había refugiado Pompeyo.

Derrotó a Cneo Pompeyo Magno cerca de las costas griegas en la batalla de Farsalia. Persiguiendo a éste, llegó a Egipto, donde aprovechó para intervenir en una disputa sucesoria de la familia faraónica, tomando partido en favor de Cleopatra VII («Guerra Alejandrina», 48-47 a.C),con quien tuvo un hijo, Cesarion Ptolomeo XV, último faraón de la dinastía Ptolemaica.

Asesinado Pompeyo en Egipto, César prosiguió la lucha contra sus partidarios. Primero hubo de vencer al rey del Ponto, Farnaces, en la batalla de Zela (47), que definió con su famosa sentencia veni, vidi, vici («llegué, vi y vencí»); luego derrotó a los últimos pompeyanos que resistían en África (batalla de Tapso, 46) y a los propios hijos de Pompeyo en Hispania (batalla de Munda, cerca de Córdoba, 45).

Vencedor en tan larga guerra civil, César acalló a los descontentos repartiendo dádivas y recompensas durante las celebraciones que organizó en Roma por la victoria.

Una vez dueño de la situación, César acumuló cargos y honores que fortalecieran su poder personal: cónsul por diez años, prefecto de las costumbres, jefe supremo del ejército, pontífice máximo (sumo sacerdote), dictador perpetuo, si bien rechazó la diadema real que le ofreció Marco Antonio.

El Senado fue reducido a un mero consejo del príncipe. Estableció así una dictadura militar disimulada por la apariencia de acumulación de magistraturas civiles.

Murió asesinado en una conjura dirigida por Casio Longino y Bruto, que le impidió completar sus reformas; no obstante, dejó terminadas algunas, como el cambio del calendario (que se mantuvo hasta el siglo XVI), una nueva ley municipal que concedía mayor autonomía a las ciudades o el reasentamiento como agricultores de las masas italianas proletarizadas; todo apuntaba a transformar Roma,

de la ciudad-estado que había sido, en cabeza de un imperio que abarcara la práctica totalidad del mundo conocido, al tiempo que se transformaba su vieja constitución oligárquica por una monarquía autoritaria de tintes populistas; dicha obra sería completada por su sobrino-nieto y sucesor, Octavio Augusto.

Octavio Augusto

César Augusto o Augustus (Cayo Julio César Octaviano) Primer emperador romano (?, 63 adC - Nola, Nápoles, 19 de agosto de 14 dC).

Procedía de una rica familia del orden ecuestre de Veletri (su abuelo fue banquero y su padre, pretor de Macedonia). Por parte de madre era sobrino-nieto de Julio César, el cual le adoptó en el 45 adC y le designó su heredero.

Tras la muerte de César (44), entabló la lucha contra el que había sido su lugarteniente, Marco Antonio; para ello contó con el apoyo de Cicerón y de los republicanos del Senado de Roma, que esperaban dividir a los cesaristas enfrentándoles entre sí; también contó con el apoyo de los

grandes financieros (como Mecenas), lo que le permitió costearse un ejército propio.

Tras derrotar a Marco Antonio en la batalla de Módena, exigió del Senado el nombramiento de cónsul; rechazado por su juventud -tenía sólo 20 años-, marchó sobre Roma y tomó el poder sin combatir, ya que las legiones enviadas contra él prefirieron apoyarle.

Desde el año 43 adC, pues, Octavio fue cónsul y se hizo otorgar poderes extraordinarios.

Enfrentado a las resistencia de los republicanos Bruto y Casio, fuertes en Oriente, Octavio decidió aliarse con sus antiguos enemigos Marco Antonio y Lépido (entrevista de Bolonia, 43 adC) y formar con ellos un triunvirato.

Comenzó entonces la persecución de los republicanos (en la cual murió Cicerón), que culminó en la batalla de filipos en Macedonia (42 adC). Marginado Lépido, Octavio se repartió el poder de hecho con Marco Antonio, dejando a este último la zona oriental, mientras él permanecía en Roma y controlaba la parte occidental.

El enfrentamiento entre ambos condujo a la Guerra de Perugia (41), en la que el jefe militar de Octavio, Agripa, derrotó a los antonianos.

La conferencia de Brindisi (40 adC) estableció un nuevo reparto de zonas de influencia entre los triunviros: Octavio dominaba en Occidente; Marco Antonio en un Oriente restringido, que alcanzaba sólo hasta el río Drin (en Albania); Lépido en África; e Italia se consideraba neutralizada bajo el dominio conjunto de los triunviros.

El matrimonio entre la hermana de Octavio y Antonio selló la paz, que se mantuvo durante cuatro años. Además, en el 39 adC Sexto Pompeyo recibió Sicilia, Cerdeña, Córcega y Acaya, con el compromiso de mantener a Roma abastecida de grano; pero en el 36 adC Octavio hubo de enfrentarse a Sexto Pompeyo, a quien derrotó en la batalla de Nauloque (Sicilia).

El gobierno de Octavio se hizo popular en Occidente en virtud de su impulso a la agricultura y de la integración de las provincias con Roma.

Mientras tanto, Marco Antonio había sucumbido a la influencia de Cleopatra VII de Egipto y practicaba una política orientalizante, poco propicia a los intereses romanos; Octavio explotó en su favor esta circunstancia, declarando la guerra a Cleopatra en el 32 adC («Guerra Ptolemaica»).

Tras la victoria naval de Accio (31), entró en Alejandría, donde Marco Antonio y Cleopatra se suicidaron (30). Con la anexión de Egipto, Octavio dio a Roma el control sobre todo el Mediterráneo.

Augusto como magistradoAprovechando su prestigio, Octavio transformó el régimen político de la República romana en una especie de monarquía que recibe los nombres de Principado o Imperio; el nuevo régimen consistía en un equilibrio de poder entre el Senado y el pueblo romano, por un lado, y el emperador y su casa, por otro.

Inicialmente, se hizo renovar cada año el mandato como cónsul en solitario, al cual fue añadiendo nuevos títulos que reafirmaron su poder: princeps senatus (el primero de los senadores) en el 28 adC; augustus (título religioso que reflejaba su misión divina) e imperator proconsulare de Galia, Hispania y Siria (lo que le otorgaba el mando militar) en el 27;

tribuno vitalicio (con poder de veto sobre las decisiones de los magistrados) en el 23;

cónsul vitalicio y prefecto de las costumbres en el 19; gran pontífice (jefe religioso del Imperio) en el 12; y

«padre de la patria» en el año 2 adC

Si bien rechazó su divinización en vida, aprovechó en su favor el culto de los genios, fomentando un culto al emperador que se convirtió en un vínculo adicional entre los habitantes del Imperio.

Paralelamente, reformó las instituciones romanas, adaptándolas a la necesidad de gestionar un Imperio tan extenso: creó el Consejo del Príncipe, órgano de gobierno integrado por hombres de su confianza (Agripa, Mecenas…); dividió las provincias en senatoriales (confiadas a un gobernador sin mando militar nombrado por el Senado) e imperiales (gobernadas por un legado del emperador); reorganizó la fiscalidad,

sometiéndola a su gestión directa y haciéndola menos gravosa; protegió el culto; favoreció al orden ecuestre frente a la aristocracia senatorial; aseguró los límites del Imperio frente a los partos y a los germanos; y continuó la expansión en la zona del Danubio y el mar Negro.

Entre las debilidades de su poder destaca el no tener sucesor (no tuvo hijos varones de sus tres matrimonios); acabó por adoptar a su hijastro y yerno Tiberio (hijo de su esposa Livia), al cual asoció en el poder desde el 13 dC, y que le sucedería sin dificultad después de su muerte.

22.
23.
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25.
26.
Rey que murió hacia el segundo año de su reinado, siendo muy joven, pero disfrutó de un próspero y opulento reinado.

Su pirámide nunca se terminó.

Las excavaciones han revelado un conjunto de papiros con decretos reales

27.
28.
Akhenaton

Hijo segundo de Amenhotep III. En su reinado, el Faraón Amenofis IV cambió su nombre por el de Akhenaton.

Este reinado marca una ruptura en la evolución histórica de Egipto, sociedad que se enorgulleció en los ideales de la tradición y de la estabilidad.

El arte de la época de Akenatón, rompe claramente con la obra de los demás faraones Amenofis IV sube al trono en 1364, a la edad de quince anos. Probablemente, ya estaba casado con Nefertiti ,con la que tuvo seis hijas, Meritatón,

Meketatón, Ankhesepaatón, Nefernefruatón-Tasherit, NeferNeferure y Setepenre.

Sahure
Segundo rey de la V dinastía, el sucesor de Userkaf el Horus Nebkhew, construyó su tumba en Abusir.

Donde su padre había levantado su templo del Sol, así como a las canteras de diorita próximas a Abu Simbel. Sahure fue un guerrero, que reinó durante 14 años.

Su reino estuvo marcado por numerosas expediciones: unas pacíficas y marítimas hacia el Líbano, e hizo intercambios comerciales con Punt. y otras guerreras contra los libios y los pueblos nómadas semitas que vivían en el Sinaí.

Triada de micerinos

Micerino, también llamado Micerinos, Mikerinos o Menkaura, fue un rey de Egipto perteneciente a la IV dinastía, en el Imperio Antiguo.

Las fechas de su reinado no se conocen con exactitud, se piensa que se inició hacia 2530 adC y terminó hacia 2500 adC.

Fue el constructor de la tercera pirámide de la meseta de Giza, la más pequeña de las tres. Le sucedió su hijo Shepseskaf. En el siglo XIX se encontró un precioso sarcófago de basalto en la cámara funeraria, que iba a ser

trasladado al Museo Británico pero el barco que lo trasladaba naufragó en 1837 frente a las costas de Cartagena sin que hasta la fecha haya sido recuperado.

Micerino es el rey de la IV dinastía del que más estatuas se han conservado.

Las dos más importantes son la que se conserva en el Museo del Cairo, en la que el rey aparece rodeado por la diosa Hathor y por una diosa provincial, y la que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston, en la que el rey aparece junto a su esposa Jamerer-Nebty.

33.
Tutankamón

Faraón egipcio de la XVIII dinastía y conocido por su famoso ajuar funerario encontrado a principios de siglo Poco se sabe de la vida del Faraón Tutankamóm.

Es probable que fuera hijo de AMENHOTEP III y de la reina TIYI, subió al trono con solo 9 años con el nombre de Tutankatón, en honor del dios solar Atón.

Tomó por esposa a su medio hermana, Ankhesenpaatón a la edad de 10 años.

Tutankamón gobernó durante un período muy confuso y complicado en la historia de Egipto, que comenzó poco tiempo después de la muerte del faraón Akenatón. Tres años después de acceder al Trono, el nuevo faraón

restableció el culto tradicional y el poderío de los sacerdotes de Amón, al mismo tiempo, devolvió la capitalidad a Tebas, y para simbolizar estos cambios,sustituyó su propio nombre por el de

Tutankamón (que significa «la viva imagen de Amón) y el nombre de su esposa y hermana fue igualmente sustituido por Ankesenamón.

Tutankamóm se hizo más famoso por las circunstancias en que se vio envuelto, que por lo que pudo hacer en su corta vida y breve reinado.

Nuestro faraón construyó nuevos templos y restauró los antiguos dedicados al culto de los dioses tradicionales. y murió a los 18 años, algunas hipótesis apuntan a que murió asesinado ya que su momia presenta una herida en el cráneo.

La Esfinge de Giza
La Esfinge no es una parte preceptuada de las pirámides y, de hecho, aunque parezca guardar el templo del valle y otro más pequeño que tiene a sus pies, está concebida en realidad como centinela de toda la necrópolis de Giza.

La cabeza, inspirada en la de Kefrén, lleva el nemes, el velo regio con el ureus sobre la frente y la barba postiza en el mentón, barba que ha desaparecido al igual que la nariz y que una estatua de Kefrén de píe, que mostraba delante del pecho.

La Esfinge, inventada probablemente en ese momento, representa, pues, a Kefrén, identificado con el sol, en guardia permanente de toda la necrópolis.

Sus dimensiones puras debieron transmitir una tremenda importancia y espiritualidad.

En las formas mixtas la cabeza transmite la identidad esencial y, por la presencia del tocado nemes, ésta debe ser del rey.

No obstante, en su unión con el cuerpo del león hay según Henry Fisher, "un indicio de cambio de forma, de metamorfosis, que es apropiada para el rey, que es el único que constituye el vínculo entre la humanidad y los dioses y se halla constantemente en el umbral de ambos mundos".

Reconstrucción del perfil de la Esfinge, y del templo de la Esfinge.

A. Santuario Este.

B. Estatuas alrededor del patio abierto.

C. Santuario Oeste.

D. Terraza superior de la Esfinge.

E. Templo del Valle al Sur.

F. Muros de la Avenida de Kefrén a lo largo de la cara Sur del foso de la Esfinge.

Collar de Neferuptah
Realizado en oro, cornalina, feldespato y pasta vidrio, mide. 36,5 de longitud y10 cm de altura.

Se remonta a la XII dinastía, al reinado de Amenemhat.

Fue descubierto en Hawara, cerca de la pirámide de Neferuptah.

Trono del faraón
Uno de los símbolos de autoridad mas importates del faraón era su trono .

El sema-tauy aparece en los laterales de los tronos, es una unidad emblemática o heráldica que simboliza la Unión de las Dos Tierras por el loto y el papiro bajo.

Representa el poder.

Coronas
Corona Blanca.

Es la corona más antigua, Llamada por los antiguos egipcios Hedyet o Uereret (La que llega a ser grande). Es la que representa el Alto Egipto,compuesta por una pieza

troncocónica alta con el extremo superior redondeado.

En cuanto al material con que se confeccionaba, continúa sin saberse exactamente de qué estaba hecha, pero se apunta a la posibilidad de la confección con algún tipo de vegetal o planta, por lo que su color podría ser originariamente verde y no blanco.

Estaba protegida por la diosa buitre Nejbet.

El Blanco fue el color representativo del Alto Egipto, es decir, del Sur. Sus representaciones más antiguas son las de la maza del rey Escorpión y la Paleta de Narmer,ambas de la Dinastía 0.

Akhenatón se hizo representar en numerosas ocasiones con ella.

Corona Roja.

Es la que representa el Bajo Egipto, el Norte del país, y fue llamada por los egipcios como mhs (La del Norte), net (como el nombre de la diosa Neith), bit (abeja) o Deshret (La Roja), o uert ("La grande").

En otros textos funerarios se la denomina como "Madre del difunto". Era la corona más antigua e importante, estaba relacionada con las diosas Uadyet, Amonet y Neit.

Era como plana y baja, y de la que salía una especie de lengua de serpiente que terminaba en espiral, se desconoce el material con el que se hacía pero su color rojo se asociaba al desierto,a la sangre y al peligro,también al sol y su pureza y que aparece por primera vez en una jarra de Nagada y cuando la porta el rey se representa en los muros del Templo que tienen orientación norte.

La rizada protuberancia que sale de la parte central de esta corona ha sido asociada a la abeja. Estaba protegida por la diosa Uadyet, aunque también la solían llevar las diosa Neith, de la ciudad de Sais, y Amonet, en la ciudad de Tebas.

Corona Doble

Representa al Alto y Bajo Egipto, la unificación de ambas tierras, el Egipto Unificado, Su iconografía deriva de la unión entre la corona del Alto Egipto (Corona Blanca) y la corona del Bajo Egipto (Corona Roja), llamada por los egipcios Sejemty, cuyo nombre significa "Las Dos Poderosas".

Algunas divinidades llevan sobre su cabeza la Corona Doble como tocado propio; entre ellas se destaca el dios Atum, la diosa Mut y el dios Mahesa. La unión de las coronas Blanca y Roja, pudiendo encontrase la Roja sobre la Blanca o viceversa en función del punto del país sobre el que se quisiera poner mayor énfasis.

Hace su aparición ya en la Dinastía I: En una inscripción incisa en la roca del desierto oeste, datada en el reinado de Dyet, se muestra al halcón sobre el serej portando la doble corona, Igualmente, está atestiguada en dos etiquetas de Den que muestran al rey portándola.

Valle de los Reyes
El Valle de los Reyes, en árabe Biban el-Moluk (???? ??????), es una necrópolis del antiguo Egipto donde se encuentran las tumbas de la inmensa mayoría de faraones del Imperio Nuevo (dinastías XVIII, XIX y XX), así como unos pocas reinas, príncipes, nobles e incluso mascotas.

Geografía

El Valle de los Reyes está situado en la ribera occidental del

Nilo, frente a Tebas, la moderna Luxor, la capital religiosa de la dinastía XVIII. Se divide en el Valle Oriental (el Valle de los Reyes propiamente dicho) y

Occidental (conocido como Valle de los Monos), aunque la mayoría de las tumbas está en el primero. Del Valle Occidental poco hay qué decir: sólo dos tumbas fueron acabadas allí, y la única abierta al público es la del faraón Ay.

El lugar presenta la cima más alta de toda la orilla oeste tebana, con una pequeña cumbre con forma piramidal. Quizás fuese debido a esta identificación con las anteriores tumbas reales y su implicación en el culto funerario y solar que los reyes del Imperio Nuevo escogieran el valle como el lugar idóneo para su descanso eterno.

Para mayor seguridad del lugar, se dedicó el valle a la diosa cobra Meretseger, patrona del silencio y encargada de eliminar a quien se atreviera a entrar allí con malas intenciones.

La roca en este valle es muy inconsistente. Las tumbas se construyeron atravesando varias capas de piedra caliza, cada una con sus propias características. Este hecho plantea problemas a los conservadores modernos, al igual que debió plantear a los constructores egipcios.

El problema más grave son las capas de esquisto. Este fino material se expande cuando entra en contacto con el agua, lo que ha dañado muchas tumbas, sobre todo por las inundaciones (que son muy infrecuentes pero cuando suceden son de una violencia extrema).

Historia

La dinastía XVIII

El primer rey conocido que abandonó la necrópolis de Dra Abu el-Naga fue el tercer faraón de la dinastía XVIII, el gran Thutmose I, que, en torno al año 1500 antes de nuestra era (gobernó de 1504 a 1492 adC), encargó a su mano derecha y arquitecto real Ineni la construcción de su tumba en medio del mayor secreto. El propio Ineni se jacta de su eficacia afirmando: nadie me vio, nadie me oyó.

En un principio es posible que se pensase en el Valle de los Reyes como un cementerio familiar, no sólo dedicado a los reyes.

Prueba de ello son mas numerosas tumbas menores, casi todas de tiempos de la dinastía XVIII, en las que sin duda debieron de ser enterrados reinas, príncipes y princesas. Sería sólo a partir de la fundación del Valle de las Reinas cuando la cantidad de personajes no reales enterrados en el Valle de los Reyes desciende drásticamente.

Las tumbas de la dinastía XVIII han sido, en su gran mayoría, las últimas en ser descubiertas. Esto se debe a lo bien que disimularon los constructores de tumbas su entrada, y a los escombros que cayeron en los umbrales con el paso del tiempo. Aun así, que se sepa, tan sólo dos de ellas (las tumbas 46 y 62, ambas de esta época) mantuvieron todos sus tesoros y ocupantes indemnes y a salvo de saqueadores.

El Valle de los Reyes sufrió en tiempos de esta dinastía algunas tentativas de ser abandonado: se cree que Thutmose II construyó su tumba en otro lugar; Amenhotep III lo hizo en el Valle Occidental, alejándose de la tradición; e incluso Ajenatón, al trasladar la capitalidad a Ajetatón, su nueva ciudad construida en medio del desierto, diseñó una necrópolis en la moderna Tell el-Amarna.

Es posible que, omitiendo los motivos religiosos y políticos concernientes a Ajenatón, los otros intentos fuesen debido a la aparición de los primeros saqueadores de tumbas, que ni siquiera los soldados reales y las guardias nocturnas podían evitar.

Las dinastías XIX y XX

Sería con las nuevas dinastías cuando el Valle de los Reyes experimentase un profundo cambio. Las tumbas pasarían a ser de diseño completamente recto (al contrario que las de la dinastía XVIII, donde suelen presentar acodamientos), y su entrada es mucho más fácil de descubrir que la de sus antecesores.

Esto provocaría un aumento espectacular en los robos, y las tumbas ya bien conocidas desde la Antigüedad serían precisamente las de esta época.

Pese a que Tebas perdió la capitalidad a favor de Pi-Ramsés, en el Delta del Nilo, los reyes siguieron manteniendo la necrópolis y construyendo sus templos funerarios en la orilla occidental tebana.

No obstante, las cosas estaban cambiando, y los monarcas cada vez se desentendían más de la antigua capital y los sacerdotes de Amón iban adquiriendo el control. A la par, Egipto se estaba debilitando, y el hambre y la pobreza comenzaban a hacer su aparición en las clases populares.

La incapacidad de muchos faraones, las tensiones con los sacerdotes y miembros de la nobleza local, el peligro de una invasión, así como la carestía acabarían por colapsar el Imperio Nuevo en el reinado del último gran faraón, Ramsés III.

Es entonces cuando se tiene noticias de la primera huelga conocida de la Historia Universal, cuando los constructores de tumbas exigieron más comida y un salario mejor.

Los siguientes faraones de la dinastía XX, hasta Ramsés XI, poco o nada hicieron por cambiar la situación. Tebas se asfixiaba, y los temores que se preveían ya desde hacía siglos, se hicieron realidad: el Sumo Sacerdote de Amón se autoproclamó autónomo y, como un verdadero rey sin corona, se escindió del norte del país.

Ramsés XI, que estaba construyendo su tumba en el Valle de los Reyes, nunca llegó a ocuparla. Tanto la necrópolis real como el Imperio Nuevo habían desaparecido, 430 años después del reinado de Thutmose I.

El olvido

Los reyes de la dinastía XXI dejaron Tebas y todo el Alto Egipto bajo el control de los Sumos Sacerdotes de Amón, y el principal problema que tuvieron que atajar fue el de los violadores de tumbas.

La triste situación del país, que ya nunca más volvería a ser una superpotencia mundial, estaba provocando que bandas cada vez más agresivas y menos temerosas de las maldiciones que pesaban sobre los saqueadores asaltasen las tumbas e incluso que atacasen las momias.

El escándalo era tal que incluso había miembros de la administración local implicados en el robo de tumbas.

La prioridad era proteger la necrópolis más importante, el Valle de los Reyes, y así se hizo. Con un piadoso gesto que la egiptología no le dejará nunca de agradecer, el Sumo Sacerdote de Amón Pinedyem II ordenó trasladar las momias reales de sus tumbas a escondrijos que las pusieran a salvo.

Ignoramos cuántos de éstos escondrijos hubo, pero hemos encontrado dos depósitos en los que se hallaron las momias de casi todos los faraones del Imperio Nuevo, algunos Sumos Sacerdotes, y unos pocos familiares de ambos. Estos hallazgos tan valiosos se produjeron en la tumba DB320 de Deir el-Bahari y en la número 35 del propio Valle de los Reyes.

Redescubrimiento

Varias tumbas del Valle de los Reyes permanecieron abiertas desde la Antigüedad. Éstas serían pasto del vandalismo de los griegos y los romanos, que inscribirían sus nombres (uno de los primeros casos de graffiti de la historia) en algunas tumbas, e incluso la ira de los cristianos, que atacarían a algunas tumbas o que incluso habitarían en ellas, en el caso de algunos ermitaños.

Sería con la conquista de los musulmanes cuando el valle tuviera algo de descanso, pues éstos directamente lo ignoraron, considerándolo algo ajeno e innecesario.

Muy pocos viajeros europeos harían aparición en el Valle hasta la llegada de la expedición francesa de Napoleón, cuyo grupo de historiadores exploraría el lugar e incluso identificaría algunas tumbas que permanecían olvidadas, como la de Amenhotep III.

Poco después llegarían otros como Belzoni, Champollion, Lepsius, Maspero y Carter, entre muchos otros. A largo de todo el siglo XIX y comienzos del XX comenzaban a descubrirse algunas tumbas reales y numerosos pozos funerarios que acrecentaban cada vez más el interés por la necrópolis y por Egipto en general.

El hallazgo de tumbas tan bellas como las de Sethy I u Horemheb, de los escondrijos de las momias reales, o de la misteriosa tumba 55 crearon una verdadera fiebre en la que varios arqueólogos y acaudalados coleccionistas competían por el mejor hallazgo.

Sería en 1922 cuando el Valle de los Reyes desvelara su secreto mejor guardado, la celebérrima tumba de Tutanjamón, el rey-niño de la dinastía XVIII. Llena de tesoros jamás soñados, es sin competidor posible, el hallazgo más importante de la arqueología contemporánea universal, y el comienzo de la egiptomanía que aún se siente en la sociedad.

Pero no sería el fin del Valle de los Reyes: aunque ya es harto improbable la existencia de una tumba de esas características escondida en el valle (sobre todo porque ya han sido hallados casi todos los faraones), comienza la labor documental. Ya no se excava en busca de tesoros, sino de información.

El Valle hoy

El presente del Valle de los Reyes es el desescombro de algunas tumbas y el redescubrimiento de algunas que se han vuelto a perder desde el siglo XIX. Actualmente se están produciendo labores de restauración así como de facilitar el acceso a los turistas al lugar.

No todas las tumbas están abiertas al público, pero sí las que despiertan mayor interés por sus bellísimas pinturas. Los sepulcros que más están dando que hablar hoy en día son, con diferencia, tres en especial.

La tumba 5, que está siendo desescombrada, podría ser la más grande de todo el Valle. Las últimas investigaciones, así como el hallazgo de algunos cuerpos, parecen indicar que allí pudieron ser enterrados gran parte de los más de ciento cincuenta hijos del faraón Ramsés II el Grande, lo que le convertiría en la tumba colectiva más grande del mundo.

La tumba 55, que aunque ya no tiene ningún secreto que mostrar, sigue despertando un enorme interés, pues aún ignoramos la identidad del cuerpo hallado en ella y el verdadero destinatario del sepulcro. Tras la tumba de Tutanjamón, es la que más ríos de tinta ha vertido.

Se ha pensado que la Tumba 55 estaba destinada a la gran esposa real Tiy, pero que el cuerpo allí hallado podría pertenecer al faraón Ajenatón o a su corregente tan poco conocido, Semenejkara. Los estudios a la momia se van sucediendo sin aportar aún datos concluyentes.

La tumba 63 es una de las grandes esperanzas de la egiptología para poner algo de luz en el complicado periodo de los reinados de Ajenatón a Horemheb.

Para sorpresa de todos, su hallazgo en 2005 demostró que los secretos del Valle de los Reyes aún no estaban agotados y el descubrimiento de varios sarcófagos (al parecer, todos vacíos) hacen pensar que quizás se tratase de un escondrijo de momias.

A la espera de más datos sobre esta novedosa noticia, sólo cabe mencionar la teoría de que en ella pudieron estar enterradas la madre o la esposa de Tutanjamón.

Las Pirámides de las Reinas
En esta restauración virtual de la necrópolis de Pepi II, la comparación entre la pirámide del rey y la de las reinas resulta bastante generosa, puesto que en realidad su superficie tan sólo representa una décima parte de la pirámide del Faraón. La VI dinastía supuso un alto en la
evolución de las pirámides construidas en honor a las reinas. Se situaba la tumba de la reina a los pies de su rey consorte, con la entrada mirando hacia la pirámide del rey.

No se dotaba al complejo funerario ni de un templo del Valle ni de una rampa procesional. Los templos de las reinas reproducían, a menor escala, el templo del rey, coincidiendo ambos en la disposición de sus elementos.

Luxor
Luxor, antigua Tebas, capital del imperio egipcio. Por razones políticas y geográficas, Tebas fue cobrando poco a poco importancia durante la X dinastía hasta transformarse en la capital de los faraones del Nuevo Imperio.

Allí se veneraba con suntuosas ceremonias al dios Amón en tríada con Mut y Khonsu. A cada victoria, a cada triunfo, se erigían nuevos y grandiosos templos en honor del dios. La antigua capital egipcia fue dividida por un canal, al sur del

cual surgió Luxor, en tanto que al norte fue extendiéndose el pueblo de Karnak.

El templo de Luxor, santuario del ka por excelencia, mide 260 metros de longitud y fue empezado por Amenofis III y terminado por Ramsés II. Está unido al templo de Karnak por una larga avenida adornada de esfinges un tiempo con cabeza de carnero, reemplazadas por esfinges con cabeza humana durante la XXX dinastía.