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Cilindro "Religion Egipcia" para Planetarios Portatiles
Polo Superior

Contenidos del Cilindro

Polo Inferior
Vida después de la muerte, Momificación, Los instrumentos mágicos, Protección de las vísceras, El alma según la mitología egipcia, Momia, Vasos canopos, Juicio de Osiris, El transporte en el más allá, El más allá, Cuerpo, Ib, Aj, Ba, Ka, Ren, Sheut, Escarabeo, Anj, Pilar dyed, Tet o nudo de Isis, Ib o corazón, Ures o reposacabezas, Uady o Papiro, Jepesh o Pata de Buey, Ajet u horizonte, Egida, máscara funeraria, La máscara de Tutankhamón, Máscara funeraria del farón Psusennes I,
Los sarcófagos, Amenhotep II, Inyotef V, De la Dinastía XVII, Tutmosis III, Dinastía XVIII, Capillas, Valle de los Reyes, Brazalete del sacerdote supremo, Pinedjem II, Osiris, Anubis , Isis, Horus.
Vida después de la muerte
Los antiguos egipcios creían que después de morir podían sobrevivir parcialmente. Tenían la creencia de que el alma (o el Ka - personalidad humana -) podía sobrevivir a la muerte si el cuerpo era preservado. Por lo tanto, se practicaba el embalsamiento y momificación.
Momificación

Cuando el egipcio moría, después de un corto período de luto, su cadáver era trasladado al lugar de la momificación, que al principio era una simple tienda de aire libre, y más tarde una construcción de adobe.

Allí, los sacerdotes encargados del proceso de embalsamamiento, se hacían cargo del difunto. Primero se le extraía el cerebro mediante la introducción de un gancho por la nariz, tras romper el hueso etmoides. Se marcaba

luego con un pincel una línea en el costado izquierdo del cuerpo, donde se practicaba un corte para extraerle las vísceras. El corazón, que debía controlar el cuerpo en el más allá, y los riñones, a los cuales era difícil acceder, se dejaban en el interior. Las vísceras se lavaban con sustancias aromáticas, y se colocaban en los vasos canopos.

Una vez hecho esto, el cuerpo se depositaba en natrón durante un tiempo, y después se lavaba y maceraba con perfumes, aceites e incienso para la cabeza. Se le colocaban ojos de cristal para dar sensación de realidad, se le tapaba la incisión con una placa y ya estaba listo para ser vendado.

El lugar donde se celebraba la momificación, al igual que la casa de los sacerdotes embalsamadores, debía hallarse fuera de la ciudad. Estos sacerdotes estaban muy bien considerados socialmente. Su trabajo estaba muy jerarquizado, y cada uno de ellos se encargaba de una parte específica del ritual.

El sacerdote funerario sustituía al dios Anubis, cubriend su rostro con una máscara de chacal.

Protección de las vísceras
El estómago, los intestinos, el hígado y los pulmones se guardaban en los vasos canopos. A parir de la dinastía XXI, estos órganos se vendaban y se colocaban dentro del cuerpo del difunto.
Los instrumentos mágicos

Los egipcios no querían dejar al azar la cuestión de la vida ultraterrena; por esta razón, además de momificar el cuerpo, realizaban una serie de rituales mágicos para asegurarse la revitalización del cuerpo.

Uno era la ceremonia de la apetura de la boca y los ojos, que se hacía con los instrumentos en la puerta de la tumba, y mediante la cual se procedía a despertar los sentidos del difunto.

Momia
Se le llama momias a los cadáveres de seres humanos o de animales, que por diversas razones, se hayan mantenido en un notable estado de conservación largo tiempo después de la muerte.

Existen regiones y lugares que por sus características de sequedad extrema, frialdad, alcalinidad, aislamiento de la intemperie o de los microorganismos, causan que un cadáver se momifique en lugar de corromperse y se degrade por completo, como sucede normalmente en casi

cualquier parte de la biósfera terrestre.

El ejemplo de momia humana natural más antigua conocida es el de Ötzi, nombre que le dieron a los restos de un habitante de los Alpes italianos de la edad de Bronce (5300 años de antigüedad), y que fue descubierto por el montañista Helmut Simon en 1991. En este caso, la causa de la conservación del cadáver fue la frialdad extrema y perpetua de la región donde el individuo falleció.

Sin embargo, la noción de momia más reconocida por el público, es la de un cadáver embalsamado o preparado con la intención específica de conservarlo el mayor tiempo posible, usualmente por razones religiosas.

No es una coincidencia que sea así, pues los cadáveres muy rara vez se mantienen incorruptos por sí solos, debido a que las condiciones para su conservación natural son fortuitas y escasas.

Mientras que por otro lado, las culturas humanas han dado en varias ocasiones a lo largo de la historia, una muy alta importancia a la conservación de los despojos como parte de sus ritos y costumbres mortuorias.

Sin duda alguna, el Antiguo Egipto es el ejemplo más conocido de cultura que efectuaba la momificación intencional de los muertos.

El alma según la mitología egipcia
Los antiguos egipcios dividían el alma en el Aj, el Ba y el Ka. La creencia sobre el alma significó que se practicara el embalsamiento y la momificación para preservar la identidad del individuo en la vida futura. En Egipto, originalmente enterraban a los muertos en contenedores con hierbas en la arena caliente, lo que provocaba que los restos se secaran rápidamente previniendo la

descomposición, y posteriormente eran sepultados. Más tarde, comenzaron a construir tumbas de madera, y el extenso proceso de la momificación y de los rituales asociados con el entierro que dieron inicio de las reglas. El embalsamiento fue desarrollado por los egipcios alrededor de la Cuarta Dinastía.

Todos los tejidos blandos eran retirados, y las cavidades se lavaban y embalaban con natrón, entonces el cuerpo exterior era también sumergido en natrón. La persona encargada de hacer el corte en el abdomen de los cuerpos con un cuchillo de piedra era elegido ceremonialmente con una persecución y arrojamiento de rocas sobre el, ya que era una ofensa dañar el cuerpo del Faraón, incluso después de su muerte.

Después de extraerlos del natrón, los cuerpos eran cubiertos por dentro y por fuera con resina para preservarlos, entonces se envolvían con los vendajes de lino, adornados con amuletos y talismanes religiosos. En el caso de la realeza, entonces eran generalmente colocados dentro de una serie de ataúdes jerarquizados en el que el exterior era un sarcófago de piedra.

Los intestinos, los pulmones, el hígado y el estómago eran preservados por separado y almacenados en los tarros canopicos protegidos por los cuatro hijos de Horus. Otras criaturas también eran momificadas, se piensa a veces que eran animales domésticos de familias egipcias, pero eran con frecuencia o más probablemente las representaciones de los Dioses. Se pueden encontrar en formas momificadas perfectas al ibis, cocodrilo, gatos, percas del Nilo y babuinos.

El Libro de los Muertos era una serie de 190 fórmulas mágicas, individualmente adaptadas a los requisitos particulares de cada individuo, las cuales eran enterradas junto con el muerto, o pintadas en las paredes de la tumba para facilitar su paso en el mundo terrenal.

Uno de los mejores ejemplos del Libro de los Muertos es el Papiro de Ani, creado alrededor 1240 adC, que, además de los textos en sí mismos, también contiene muchas imágenes de Ani y de su esposa en su viaje a través de la tierra de los muertos.

En creencias posteriores, el alma de los difuntos era conducida por Anubis hacia un pasillo del juicio en Duat, y el corazón del difunto, el cual era el expediente de la moralidad del dueño, se pesaba contra una sola pluma que representa a Maat (el concepto de la verdad y el orden).

Si el resultado era favorable, el difunto es llevado a Osiris en Aaru, sin embargo, el demonio Ammit (Devorador de corazones) - parte cocodrilo, parte león, y parte hipopótamo - destruye aquellos corazones cuyo veredicto es negativo, dejando a su dueño permanecer en Duat.

Vasos canopos

Vaso canopo, recipiente empleado en el Antiguo Egipto, en donde se depositaban las vísceras de los difuntos, lavadas y embalsamadas, para mantener a salvo la imagen unitaria del cuerpo.

Estos vasos se introducían en una caja de madera que, durante el cortejo fúnebre, era transportada en un trineo.

Canopo es una palabra de origen griego, del nombre de la ciudad dónde falleció Canope, el piloto de Menelao. En la ciudad de Canopo, cercana a Alejandría, el dios Osiris

era adorado como jarra con cabeza antropomórfica.

Había cuatro tipos de vasos canopos, que representaban a unas divinidades llamadas Hijos de Horus, quienes protegían su contenido de la destrucción. Las divinidades representadas eran:

Amset: Vasija con tapa en forma de cabeza humana, donde se guardaba el hígado.

Hapi: Vasija con tapa en forma de cabeza de papión, donde se depositaban los pulmones.

Kebehsenuf: Vasija con tapa en forma de cabeza de halcón, que contenía los intestinos.

Duamutef: Vasija con tapa en forma de chacal, con el estómago del difunto.

Osiris
Osiris era el dios de la resurrección, símbolo de regeneración y fertilidad, del Nilo, y preside el Tribunal del juicio de los difuntos en la mitología egipcia.

Su nombre egipcio es Asar o Usir. En castellano suele nombrársele con la forma helenizada Osiris.

Es el jefe de la tríada Osiriaca, formada por Isis, Horus y Osiris. Responsable de juzgar a los muertos, está rodeado de 42 dioses-jueces que dictaminan lo que le sucederá al difunto.

Osiris fue un héroe cultural, rey mítico, fundador de la nación egipcia, que enseñó a los hombres la civilización, las leyes, la agricultura y cómo adorar a los dioses. Muere como hombre pero resucita como inmortal gracias a Thot.

Mediante una trampa artera, su hermano Seth lo asesinó, cortando su cuerpo en múltiples pedazos que esparció por todo Egipto.

Su esposa y hermana Isis recuperó amorosamente todos los miembros menos el viril, que se había comido el pez oxirrinco. Con su poderosa magia, Isis logró insuflar nueva vida al cadáver momificado de Osiris, el cual la dejó embarazada. Engendraron así a su único hijo, Horus, quien vengó su muerte desterrando a Seth al desierto y recuperando el trono de Egipto, mientras que Osiris permanece como rey de los muertos.

A Osiris se le representa casi siempre momificado, con el rostro de color verde o negro, una corona Atef, el cayado (heqa) y el látigo (mayal o nebeh) o cetro (uas). Ocasionalmente, se le atribuye forma de pez. En los textos funerarios, como el Libro de los Muertos, el faraón difunto se identifica con Osiris, rey de los muertos, del mismo modo que en vida lo había hecho con su hijo Horus.

Dios muy popular, originario de Busiris, fue venerado principalmente en Abidos, Bubastis y Mendes.

Juicio de Osiris
El juicio de Osiris es el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del conjunto de creencias de la mitología egipcia.

En el Más Allá, el fallecido era guiado por el dios Anubis ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía magicamente el corazón y lo colocaba sobre el platillo de una balanza. Este era contrapesado con la pluma de Maat, símbolo de la

Verdad.

Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas a cerca de su conducta pasada. Dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba su peso. Thot, actuando como escriba, anotaba los resultados y se los entregaba a Osiris.

Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia:

Si esta era afirmativa su Ka y su Ba podian ir a encontrarse con la momia, conformar el Aj y vivir eternamente.

Pero si el veredicto era negativo, su corazon era arrojado a Ammit, la devoradora de los muertos (un pátetico ser con cabeza de cocodrilo, melena de león, torso y brazos humanos y piernas de hipopótamo), que acababa con él. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal.

El transporte en el más allá, Barco funebre

Para realizar todo este viaje subterráneo, el difunto era transportado en una barca del dios del Sol.

Una vez fallecido el faraón, se carga el cuerpo en la barca funeraria, que atravesaba el Nilo, y alcanzaba la orilla occidental, lugar donde se ubicaba el reino de los muertos.

La barca se adentraba por un canal artificial, que conducía al lugar de atraque, situado delante del Templo del Valle.

El más allá
(también llamado ultratumba, la otra vida o la vida tras la muerte) es un término genérico que hace referencia a la continuación de la existencia, típicamente experimental y espiritualmente, más allá de este mundo, o tras la muerte. .

Difícil de entender, ya que difiere de nuestra actual concepción espiritual, por lo que no tenemos palabras concretas para designarlos.

Cuerpo
Denominado Djet por los egipcios (o Jat si se hace referencia a un cuerpo momificado) es el cuerpo físico, el elemento más tangible de los que componen al hombre. Sirve de soporte físico para los demás elementos, por lo que debe de ser momificado para asegurar su incorruptibilidad, y de esa manera, garantizar que la persona continuara existiendo aún después de fallecida.

Ib:

El corazón, según las creencias egipcias, era sede de los pensamientos humanos, tanto los positivos como los negativos, por lo que era el elemento que se confrontaba con Maat en el Juicio de Osiris.

Aj:

Aj fue uno de los elementos del ser humano para los

antiguos egipcios, aunque varió de significado a lo largo de la historia de la mitología egipcia.

Al principio fue la inalterable unificación de Ka y Ba, las otras partes del alma en la mitología egipcia, que creaba la unión tras la muerte del cuerpo físico. En este sentido era como una especie de fantasma.

Tras esto su pasó a ser parte del Aj-Aj, el conjunto de Ajs de otras personas, dioses y animales. En esta visión era el aspecto que tendría la persona cuando se reuniese con los dioses en el inframundo siendo inmortal e inalterable.

Creencias posteriores el Ka era considerado como el cambio dentro del Aj y del Ba tras la muerte, lo contrario a unirse con el Ba para convertirse en Aj. Dentro de esta creencia el Aj permanecía cierto tiempo en el inframundo antes de volver y ser reencarnado como Ka, con un nuevo Ba.

La separación de Aj y Ba y unión de Ka y Ba se conseguían tras la muerte mediante los textos y hechizos funerarios, con el objetivo de traer fuerza. Una vez que esto se conseguía, era seguro que ese individuo no "moriría una segunda vez", una muerte que supondría el fin de la existencia.

Para los antiguos egipcios las siete partes del ser humano son Ren, Sekem, Aj, Ba, Ka, Sheut y Sejuel.

Ba:

Es una de las partes del ser humano según la mitología egipcia.

Sería la parte no transcendente que permanecería con el cuerpo tras la muerte del individuo.

Para conservar esta porción del alma, en espera de su reunificación con las otras dos inmortales, los antiguos egipcios embalsamaban los cuerpos de los fallecidos. Además en previsión de que el cuerpo se corrompiera, incluían en las tumbas estatuas de los fallecidos, para que pudieran servir de cobijo al ba

La representación del ba en los jeroglíficos es una cigüeña o bien otra ave con cabeza humana.

Para los antiguos egipcios las siete partes del ser humano son Ren, Sekem, Aj, Ba, Ka, Sheut y Sejuel.

Ka:

En la mitología egipcia, el Ka era una parte del ser humano, un pellizco del principio universal e inmortal de la vida. Este trozo le era dado a cada humano dado después de morir y que como era indestructible, le hacía inmortal e incluso le transformaba en un dios si lo había merecido con los actos de su vida en la Tierra.

En los dioses y los reyes el ka estaba indisolublemente unido a su cuerpo, mientras que en el resto de los humanos, iba a él después de la muerte. El Ka volvía a insuflar vida al difunto para vivir eternamente, por eso se necesitaba momificar los cadáveres. Las condiciones de esta nueva vida dependerían del veredicto del juicio de Osiris.

Para los antiguos egipcios las siete partes del ser humano son Ren, Sekem, Aj, Ba, Ka, Sheut y Sejuel.

Ren:

El ren es una de las siete partes en las que, según la mitología egipcia, se compone el cuerpo humano. Las otras seis serían Sekem, Aj, Ba, Ka, Sheut y Sejuel.

El jeroglífico que compone la palabra Ren es una boca (R) y una ondulación (N). Aunque parece evidente que este jeroglífico posee un marcado simbolismo, no se ha esclarecido su origen y pudiera ser que simplemente sea fonético.

El ren es concretamente el nombre que una persona recibía al nacer pero que cambiaba a medida que esa persona iba evolucionando y recibiendo así nuevos títulos. A menudo la prolongación o modificación del ren suponían un acto honorífico en el que el individuo podía obtener reconocimiento de un acto realizado o una circunstancia social.

El ren era un nombre único para cada persona que permitía que el hombre viviera y se creía que éste no moría del todo mientras su ren fuese pronunciado, es decir, mientras el nombre del difunto no fuera olvidado por completo.

Esto explica por qué los faraones y otros personajes influyentes hacían enormes esfuerzos en preservar su nombre, inscribiéndolo una y otra vez en los monumentos que construían, en tumbas, en documentos, etc, y explica también por qué la damnatio memoriae era un castigo tan severo para ellos.

Por ejemplo, parte del Libro de los Respiros, que proviene del Libro de los muertos, contiene precisas instrucciones para asegurar la supervivencia del Nombre. Aún así, algunos nombres, como el de Ajenatón, fueron, tras la muerte de su propietario, minuciosamente eliminados de cualquier lugar donde estuvieran escritos, ya que por un motivo u otro estas personas fueron considerados enemigos del Estado y por lo tanto merecedores del castigo del olvido.

Sheut

(o Shouyt), sombra.

Escarabeo
El escarabeo fue un amuleto de vida y poder, con forma de escarabajo pelotero (scarabaeus sacer egipcio), que representaba al Sol naciente, y era símbolo de la resurrección en la mitología egipcia.

El escarabajo está vinculado con el dios Jepri, imagen de

la constante transformación de la existencia.

En vida proporcionaba protección contra el mal, visible o invisible, dando diariamente fuerza y poder. En la muerte, quien lo portaba adquiría la posibilidad de resucitar y alcanzar la vida eterna.

Los escarabeos fueron tallados en variados materiales: esteatita, basalto, granito y en piedras preciosas como

lapislázuli, amatista, cornalina, e incluso en metales como el oro.

Fue muy utilizado durante el segundo Periodo Intermedio (Hicsos) y la dinastía XVIII, dándole Thutmose III el uso de sello real.

Amuletos
Anj

El anj es un jeroglífico egipcio con forma de cruz ansada (cruz con la parte superior en forma de elipse o lazo, ansa -asa-). Símbolo muy utilizado en la iconografía religiosa de esta cultura.

Si se relaciona con los dioses (necher en antiguo egipcio) representa su inmortalidad, su inmanencia, afirmando así su condición de eternos. Si se relaciona con los hombres, en cambio, significa la búsqueda de la inmortalidad, razón por la cual es utilizada para describir la vida en contraste con la muerte, o bien con la idea de la vida después de la muerte, entendida como una reencarnación.

Muchas veces se relacionó a la figura del anj con la diosa Isis y con su esposo Osiris, ya que éste último fue muerto por su hermano y su esposa lo resucitó usando la magia.

Origen de la figura

Si se observa la evolución de la escritura jeroglífica egipcia, lo más probable es que el "anj" derivara del signo del nudo (en el antiguo Egipto el jeroglífico del nudo, tal cual se observa en los cartucho, sirve para constituir un enunciado u oración, al encerrar diversos jeroglíficos dentro del figurado nudo), ya el jeroglífico del nudo obtuvo entre los rome (antiguos egipcios) un valor místico especial.

Una hipótesis, que no es excluyente de la anterior, supone que la "T" de la parte inferior del "anj" representa muy estilizadamente la líneas en cruz que forman las dos piernas juntas y el pubis de la mujer, mientras que el 'asa' en realidad representaría al útero (es curiosa la semejanza entre el signo del "anj" y el signo de la mujer; ver renglones abajo la cuestión del "espejo de Venus"), a esta representación se la ha denominado "llave de la vida".

Otro posible origen del símbolo sería prácticamente el mismo que el neocananeo (cartaginés) para Tanit; en efecto, muchas veces el símbolo de la principal diosa cartaginesa es muy similar al del "anj".

En el caso del origen del símbolo que representa a Tanit, éste parece representar sintéticamente a la deidad femenina vestida con los brazos abiertos ("en cruz"), siendo el círculo sobre la "T" una estilización de su cabeza. En tal caso, si la génesis del "anj" fuera semejante a la del símbolo de Tanit, el "anj" habría representado originalmente a alguna gran diosa egipcia (Isis o Athor por ejemplo).

Evolución del uso y las formas del "anj"

Desde el siglo II dC, con la difusión del cristianismo en el Valle del Nilo, se produjeron sincretismos: uno de ellos fue la adopción por parte de los cristianos egipcios (después llamados coptos) del símbolo "anj" como un modalidad de cruz cristiana.

Las misiones de monjes cristianos que desde el siglo III partieron desde Egipto difundieron, muy probablemente, el antiguo símbolo hacia lugares distantes. Así se habrían originado la cruz irlandesa, por una parte, y la cruz armenia por la otra, ambas con un círculo en el centro.

Un símbolo similar (?) se utilizaba para representar a la diosa romana Venus. Este símbolo, llamado espejo de Venus, parece estar más relacionado con el útero.

En astrología el mismo símbolo se emplea para representar el planeta Venus, en biología para hacer referencia al sexo femenino y en alquimia para el cobre.

El anj se ha relacionado con las criaturas inmortales por excelencia, los vampiros, tanto en la literatura como en la cinematografía (El ansia) o en juegos de rol como Vampiro: La Mascarada.

Pilar dyed

El Dyed representa estabilidad, y fue interpretada como la columa vertebral de Osiris, especialmente en la forma Banebdjed. Dyed es el nombre egipcio de Busiris, centro del culto de Osiris.

Tet o nudo de Isis

El tyet es un símbolo egipcio antiguo de la diosa Isis; su origen exacto es desconocido. En muchos aspectos el tyet se parece a un ankh, salvo que sus brazos se tuercen abajo. Su sentido también recuerda el ankh, cuando a menudo es traducido para significar "bienestar" "o vida". Parece ser llamado "el Nudo de Isis" porque esto se parece a un nudo usado para asegurar las ropa que los dioses egipcios llevaban.

El sentido "de la Sangre de Isis" es más obscurecido, pero a menudo era usado como un amuleto funerario hecho de una piedra roja o cristal. También es especulado que el Tyet representa el flujo de sangre menstrual de la matriz de Isis y sus propiedades mágicas.

Ib o corazón

Como en vida, el corazón continuaba siendo el centro vital del cuerpo.

Ures o reposacabezas

Este amuleto servía para proteger y orientar la cabeza del difunto.

Uady o Papiro

La columna en forma de planta de papiro simbolizaba el florecimiento en el Más Allá.

Jepesh o Pata de Buey

Formaba parte del ritual funerario de apertura de la boca y denotaba tanto la fuerza divina como la del brazo humano.

Ajet u horizonte

El Sol entre las montañas representaba la salida y la puesta del Sol: la resurrección.

Egida

En un principio este amuleto era el contrapeso del collar Menat, utilizado en el culto de Hathor.

La máscara funeraria

El difunto debía ser reconocido en el Más Allá. Por este motivo, encima de las vendas del cuerpo momificado se colocaba una máscara con un retrato idealizado.

Las máscaras de los faraones estaban hechas de oro y lapislázuli. Según el mito, la carne de los dioses era de oro, su cabello de lapislázuli y sus huesos de plata,material muy escaso en Egipto.

Los faraones se representaban con la apariencia del dios Osiris,soberano de los muertos. En la cabeza llevaban el nemes, que era un tocado a rayas con el ureo, la serpiente protectora de los faraones, en la parte frontal. Los brazos aparecían cruzados sobre el pecho y con una mano sujetaban el cetro real, mientras que con la otra sostenían un flagelo.

La máscara de Tutankhamón

Es una pieza de oro con incrustaciones de lapislázuli que estaba colocada directamente encima de la momia, cubriendola cabeza y parte de los hombros.

El tocado con las diosas Nejbet y Uadyet, representadas la primera como buitre y la segunda como cobra, protegían al faraón y el tocado de nemes, pañuelo a rayasy la barba postizatrenzada.

Máscara funeraria del farón Psusennes I

Exhumada de la Tumba III de Tanis (delta del Nilo). El material utilizado es oro (diferentes piezas ensabladas con clavos), excepto para las cejas y el contorno de ojos, que son de lapislazuli, y los ojos que son de pasta de vidrio.

Sus atributos son el nemes, el ureo o cobra en la frente, la barba ritual que, al estar trenzada, simboliza la muerte del soberano, así como el pectoral o usej.

Se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo. XXI dinastía (cc. 1039 adC-990 adC)

Los sarcófagos
Los materiales utilizados en la fabricación eran muy variados. Los principales eran la piedra y la madera, ésta podia ser de sicomoro, de cedro del Líbano, ébano, tejo, y ciprés. En general, los sarcófagos de madera iban dentro de otro de piedra.

Por su dureza, la piedra garantizaba la perdurabilidad, la Eternidad. se construían sacófagos de granito, cuarcita y piedras calcáreas.

Los Sacófagos eran parte principal de la tumba, ésta solía estar decorada con escenas cotidanas o mitológicas y de los grandes textos compilados por la mitológia egipcia:

- El Libro de los Muertos.

- El Libro de Amduat.

- El Libro de las Puetas.

- El Libro de las Cavernas.

- El Libro de de la Tierra.

- La Letanía de Re.

Los sacófagos se solían encontrar a un nivel inferior de la entrada de la tumba, en una habitación, ya que el difunto descendía al reino de los muertos. Este descenso al ultramundo estaba plagado de difilcultades que el difunto debía superar co éxito.

Se creía que los textos con fórmulas mágicas o las escenas mitológicas las solucionaban o al menos protegían al difunto.

Decoracion del sarcofago
El sarcófago
El sarcófago de Amenhotep II

se encontraba en el centro de la cripta, era de cuarcita roja y para asegurar su función protectora, se habían pintado en su superficie exterior imágenes y amuletos, como el dios Anubis, un cuerpo humano y cabeza de chacal; o el ojo Udyat.

Sarcófago de Inyotef V, De la Dinastía XVII

El sarcófago es de madera dorada, como de oro era la piel

de los dioses, facilitando así la identificación del difunto con Osiris.

Sarcófago de Tutmosis III, Dinastía XVIII

El sarcófago es de cuarcita roja; tiene forma de cartucho: el cartucho era un anillo real protector del rey.

Capillas

Las capillas aseguraban la inviolabilidad del sarcófago real y la incorruptibilidad de la momia, para que su cuerpo pudiera seguir vivo en los campos de Laru (el paraíso), y continuar con sus ocupaciones terrenales.

En 1922 Howard Carter encontró los ataúdes de Tuthankhamón. La "casa" que guardaba los ataúdes del faraón constaba de cuatro capillas, encajadas una dentro de otra. Todas las capillas eran de madera dorada, pero, a diferencia de las otras, la primera no tenía la puerta sellada.

En la puerta de la segunda capilla, el sello del faraón mostraba la imperturbabilidad de la "casa" desde que había sido cerrada.

Las paredes de la tercera capilla de Tuthankhamón estaban llenas de inscripciones jeroglíficas.

En el interior de la cuarta capilla parecía el ataúd de cuarcita, que contenía los tres sarcófagos del faraón.

Valle de los Reyes
Valle de los Reyes

El Valle de los Reyes, en árabe Biban el-Moluk (???? ??????), es una necrópolis del antiguo Egipto donde se encuentran las tumbas de la inmensa mayoría de faraones del Imperio Nuevo (dinastías XVIII, XIX y XX), así como unos pocas reinas, príncipes, nobles e incluso mascotas.

Geografía

El Valle de los Reyes está situado en la ribera occidental del Nilo, frente a Tebas, la moderna Luxor, la capital religiosa de la dinastía XVIII. Se divide en el Valle Oriental (el Valle de los Reyes propiamente dicho) y

Occidental (conocido como Valle de los Monos), aunque la mayoría de las tumbas está en el primero. Del Valle Occidental poco hay qué decir: sólo dos tumbas fueron acabadas allí, y la única abierta al público es la del faraón Ay.

El lugar presenta la cima más alta de toda la orilla oeste tebana, con una pequeña cumbre con forma piramidal. Quizás fuese debido a esta identificación con las anteriores tumbas reales y su implicación en el culto funerario y solar que los reyes del Imperio Nuevo escogieran el valle como el lugar idóneo para su descanso eterno. Para mayor seguridad del lugar, se dedicó el valle a la diosa cobra Meretseger, patrona del silencio y encargada de eliminar a quien se atreviera a entrar allí con malas intenciones.

La roca en este valle es muy inconsistente. Las tumbas se construyeron atravesando varias capas de piedra caliza, cada una con sus propias características. Este hecho plantea problemas a los conservadores modernos, al igual que debió plantear a los constructores egipcios. El problema más grave son las capas de esquisto. Este fino material se expande cuando entra en contacto con el agua, lo que ha dañado muchas tumbas, sobre todo por las inundaciones (que son muy infrecuentes pero cuando suceden son de una violencia extrema).

Historia

La dinastía XVIII

El primer rey conocido que abandonó la necrópolis de Dra Abu el-Naga fue el tercer faraón de la dinastía XVIII, el gran Thutmose I, que, en torno al año 1500 antes de nuestra era (gobernó de 1504 a 1492 adC), encargó a su mano derecha y arquitecto real Ineni la construcción de su tumba en medio del mayor secreto. El propio Ineni se jacta de su eficacia afirmando: nadie me vio, nadie me oyó.

En un principio es posible que se pensase en el Valle de los Reyes como un cementerio familiar, no sólo dedicado a los reyes. Prueba de ello son mas numerosas tumbas menores, casi todas de tiempos de la dinastía XVIII, en las que sin duda debieron de ser enterrados reinas, príncipes y princesas. Sería sólo a partir de la fundación del Valle de las Reinas cuando la cantidad de personajes no reales enterrados en el Valle de los Reyes desciende drásticamente.

Las tumbas de la dinastía XVIII han sido, en su gran mayoría, las últimas en ser descubiertas. Esto se debe a lo bien que disimularon los constructores de tumbas su entrada, y a los escombros que cayeron en los umbrales con el paso del tiempo. Aun así, que se sepa, tan sólo dos de ellas (las tumbas 46 y 62, ambas de esta época) mantuvieron todos sus tesoros y ocupantes indemnes y a salvo de saqueadores.

El Valle de los Reyes sufrió en tiempos de esta dinastía algunas tentativas de ser abandonado: se cree que Thutmose II construyó su tumba en otro lugar; Amenhotep III lo hizo en el Valle Occidental, alejándose de la tradición; e incluso Ajenatón, al trasladar la capitalidad a Ajetatón, su nueva ciudad construida en medio del desierto, diseñó una necrópolis en la moderna Tell el-Amarna. Es posible que, omitiendo los motivos religiosos y políticos concernientes a Ajenatón, los otros intentos fuesen debido a la aparición de los primeros saqueadores de tumbas, que ni siquiera los soldados reales y las guardias nocturnas podían evitar.

Las dinastías XIX y XX

Sería con las nuevas dinastías cuando el Valle de los Reyes experimentase un profundo cambio. Las tumbas pasarían a ser de diseño completamente recto (al contrario que las de la dinastía XVIII, donde suelen presentar acodamientos), y su entrada es mucho más fácil de descubrir que la de sus antecesores. Esto provocaría un aumento espectacular en los robos, y las tumbas ya bien conocidas desde la Antigüedad serían precisamente las de esta época.

Pese a que Tebas perdió la capitalidad a favor de Pi-Ramsés, en el Delta del Nilo, los reyes siguieron manteniendo la necrópolis y construyendo sus templos funerarios en la orilla occidental tebana. No obstante, las cosas estaban cambiando, y los monarcas cada vez se desentendían más de la antigua capital y los sacerdotes de Amón iban adquiriendo el control. A la par, Egipto se estaba debilitando, y el hambre y la pobreza comenzaban a hacer su aparición en las clases populares.

La incapacidad de muchos faraones, las tensiones con los sacerdotes y miembros de la nobleza local, el peligro de una invasión, así como la carestía acabarían por colapsar el Imperio Nuevo en el reinado del último gran faraón, Ramsés III. Es entonces cuando se tiene noticias de la primera huelga conocida de la Historia Universal, cuando los constructores de tumbas exigieron más comida y un salario mejor.

Los siguientes faraones de la dinastía XX, hasta Ramsés XI, poco o nada hicieron por cambiar la situación. Tebas se asfixiaba, y los temores que se preveían ya desde hacía siglos, se hicieron realidad: el Sumo Sacerdote de Amón se autoproclamó autónomo y, como un verdadero rey sin corona, se escindió del norte del país. Ramsés XI, que estaba construyendo su tumba en el Valle de los Reyes, nunca llegó a ocuparla. Tanto la necrópolis real como el Imperio Nuevo habían desaparecido, 430 años después del reinado de Thutmose I.

El olvido

Los reyes de la dinastía XXI dejaron Tebas y todo el Alto Egipto bajo el control de los Sumos Sacerdotes de Amón, y el principal problema que tuvieron que atajar fue el de los violadores de tumbas. La triste situación del país, que ya nunca más volvería a ser una superpotencia mundial, estaba provocando que bandas cada vez más agresivas y menos temerosas de las maldiciones que pesaban sobre los saqueadores asaltasen las tumbas e incluso que atacasen las momias. El escándalo era tal que incluso había miembros de la administración local implicados en el robo de tumbas.

La prioridad era proteger la necrópolis más importante, el Valle de los Reyes, y así se hizo. Con un piadoso gesto que la egiptología no le dejará nunca de agradecer, el Sumo Sacerdote de Amón Pinedyem II ordenó trasladar las momias reales de sus tumbas a escondrijos que las pusieran a salvo.

Ignoramos cuántos de éstos escondrijos hubo, pero hemos encontrado dos depósitos en los que se hallaron las momias de casi todos los faraones del Imperio Nuevo, algunos Sumos Sacerdotes, y unos pocos familiares de ambos. Estos hallazgos tan valiosos se produjeron en la tumba DB320 de Deir el-Bahari y en la número 35 del propio Valle de los Reyes.

Redescubrimiento

Varias tumbas del Valle de los Reyes permanecieron abiertas desde la Antigüedad. Éstas serían pasto del vandalismo de los griegos y los romanos, que inscribirían sus nombres (uno de los primeros casos de graffiti de la historia) en algunas tumbas, e incluso la ira de los cristianos, que atacarían a algunas tumbas o que incluso habitarían en ellas, en el caso de algunos ermitaños. Sería con la conquista de los musulmanes cuando el valle tuviera algo de descanso, pues éstos directamente lo ignoraron, considerándolo algo ajeno e innecesario.

Muy pocos viajeros europeos harían aparición en el Valle hasta la llegada de la expedición francesa de Napoleón, cuyo grupo de historiadores exploraría el lugar e incluso identificaría algunas tumbas que permanecían olvidadas, como la de Amenhotep III.

Poco después llegarían otros como Belzoni, Champollion, Lepsius, Maspero y Carter, entre muchos otros. A largo de todo el siglo XIX y comienzos del XX comenzaban a descubrirse algunas tumbas reales y numerosos pozos funerarios que acrecentaban cada vez más el interés por la necrópolis y por Egipto en general. El hallazgo de tumbas tan bellas como las de Sethy I u Horemheb, de los escondrijos de las momias reales, o de la misteriosa tumba 55 crearon una verdadera fiebre en la que varios arqueólogos y acaudalados coleccionistas competían por el mejor hallazgo.

Sería en 1922 cuando el Valle de los Reyes desvelara su secreto mejor guardado, la celebérrima tumba de Tutanjamón, el rey-niño de la dinastía XVIII. Llena de tesoros jamás soñados, es sin competidor posible, el hallazgo más importante de la arqueología contemporánea universal, y el comienzo de la egiptomanía que aún se siente en la sociedad. Pero no sería el fin del Valle de los Reyes: aunque ya es harto improbable la existencia de una tumba de esas características escondida en el valle (sobre todo porque ya han sido hallados casi todos los faraones), comienza la labor documental. Ya no se excava en busca de tesoros, sino de información.

El Valle hoy

El presente del Valle de los Reyes es el desescombro de algunas tumbas y el redescubrimiento de algunas que se han vuelto a perder desde el siglo XIX. Actualmente se están produciendo labores de restauración así como de facilitar el acceso a los turistas al lugar. No todas las tumbas están abiertas al público, pero sí las que despiertan mayor interés por sus bellísimas pinturas. Los sepulcros que más están dando que hablar hoy en día son, con diferencia, tres en especial.

La tumba 5, que está siendo desescombrada, podría ser la más grande de todo el Valle. Las últimas investigaciones, así como el hallazgo de algunos cuerpos, parecen indicar que allí pudieron ser enterrados gran parte de los más de ciento cincuenta hijos del faraón Ramsés II el Grande, lo que le convertiría en la tumba colectiva más grande del mundo.

La tumba 55, que aunque ya no tiene ningún secreto que mostrar, sigue despertando un enorme interés, pues aún ignoramos la identidad del cuerpo hallado en ella y el verdadero destinatario del sepulcro. Tras la tumba de Tutanjamón, es la que más ríos de tinta ha vertido. Se ha pensado que la Tumba 55 estaba destinada a la gran esposa real Tiy, pero que el cuerpo allí hallado podría pertenecer al faraón Ajenatón o a su corregente tan poco conocido, Semenejkara. Los estudios a la momia se van sucediendo sin aportar aún datos concluyentes.

La tumba 63 es una de las grandes esperanzas de la egiptología para poner algo de luz en el complicado periodo de los reinados de Ajenatón a Horemheb. Para sorpresa de todos, su hallazgo en 2005 demostró que los secretos del Valle de los Reyes aún no estaban agotados y el descubrimiento de varios sarcófagos (al parecer, todos vacíos) hacen pensar que quizás se tratase de un escondrijo de momias.

A la espera de más datos sobre esta novedosa noticia, sólo cabe mencionar la teoría de que en ella pudieron estar enterradas la madre o la esposa de Tutankhamón.

Brazalete del sacerdote supremo: Pinedjem II
El brazalete se encuentra compuesto de dos mitades simétricas unidas por broches ocultos por piedras de lapislázuli.

De los brazaletes cuelgan diversos pendientes que poseen oro y lapislázuli y rematan con decoraciones semejantes a flores.

Anubis
Era el encargado de guiar a las almas de los muertos al otro mundo dentro de las creencias egipcias. Era el señor de la Necrópolis (La ciudad de los muertos) que suponían estaba al Oeste.

Iconografía: Anubis era representado como un chacal (o perro) negro y como un hombre con cabeza de chacal, probablemente por que éstos animales se encontraban comúnmente en los cementerios, que daría a los antiguos egipcios una relación entre chacal y muerte.

Anubis es su nombre griego. Su verdadero nombre, transliterado del egipcio, era Inpu.

Anubis está muy relacionado no solo con la muerte sino con la resurrección después de la muerte, dado que era pintado en color negro, color que representa la vida y la fertilidad (En el antiguo Egipto el negro era color de fertilidad porque al subir el nivel del río en la crecida depositaba una espesa capa de limo negro sobre el que luego crecían los cultivos).

Por ésta razón Anubis era el encargado de embalsamar a los faraones, guiarlos a la necrópolis y cuidar a ésta ciudad con su vida.

Cuando Osiris subió al poder en el mundo de los muertos, Anubis tomo un papel más secundario donde se limitaba a la defensa de la necrópolis y al embalsamamiento de los cuerpos de los faraones (Como se puede ver en las mascaras rituales que los sacerdotes usaban a la hora de embalsamar al Faraón).

Era el encargado de vigilar, junto a Horus, la balanza en la que se pesaban los corazones de los difuntos durante el juicio ante Osiris.

Se considera que los griegos lo comparaban con Hermes. Los romanos, por su parte, lo tenían dentro de sus Anubis.

La historia mitológica de Anubis
Anubis es el hijo de Seth, dios del caos, y Neftis (o del dios Osiris y Neftis). Seth tras enterarse del hijo ilegitimo de su esposa Neftis, decide asesinarlo pero Neftis lleva al bebé Anubis con Isis quien lo cría como seguidor y amigo de Osiris. Después de que Seth matara a Osiris, Anubis junto con Isis lo resucitarían al fallecido dios Osiris.

Anubis tiene una hija llamada Kebechet que era representada como una serpiente decapitada o como un avestruz cargando agua, era la diosa de frescura y la purificación.

Era la encargada de darle agua a los espíritus de los muertos mientras esperaban que su momificación se completara. Recibió culto en Cinópolis, Asiut, Menfis y Licópolis. También en santuarios en varias necrópolis.

Isis
"La Gran Maga", la gran diosa Madre, reina de los dioses, diosa de la maternidad y del nacimiento, en la mitología egipcia. "Señora de las pirámides" en Giza.

Su nombre egipcio era Ast, que significa literalmente trono. En griego es Isis.

Iconografía: Isis es representada como mujer con el jeroglífico Ast sobre su cabeza. Otras veces está sentada, ostentando un tocado con el disco solar, por ser hija de Ra, el dios Solar. Podemos verla igualmente con alas de milano, abriendo sus brazos para bendecir a sus devotos e hijos, simbolizando su maternidad. Con forma de diosa árbol, amamantando al faraón.

Mitología: Osiris, hermano y esposo de Isis, reinaba en el

antiguo Egipto con paz, armonía y sabiduría. El Nilo fertilizaba la tierra y las cosechas eran abundantes. Sus súbditos eran felices.

Un día, Osiris salió de viaje para conocer otras civilizaciones y dejó el reino bajo el mando de su esposa Isis. Seth, el hermano envidioso, se sintió humillado, pues creía que él debería gobernar y no Isis.

Cuando el dios Osiris volvió, Seth quiso hacer una gran fiesta de bienvenida y lanzó un desafío a los invitados: aquél que entrase en el cofre que Seth había traído, éste se lo regalaba como prueba de fidelidad y respeto.

Muchos intentaron pero el cofre resultaba pequeño o grande. Osiris, curioso, quiso probar y le encajó perfectamente bien. Seth sabía el tamaño del hermano y era por esto que el cofre le había servido como un guante. Inmediatamente el hermano, junto con 72 cómplices, cerraron la caja de metal herméticamente y la arrojaron al Nilo.

Isis, con amor y confianza, empezó su travesía tras el cuerpo de su esposo. Después de largas y penosas caminatas por Egipto, la diosa encuentra el cofre con los restos de Osiris. Pero el drama continúa cuando Seth, en su maldad sin fin, robó el cadáver y lo cortó en catorce pedazos que, nuevamente, esparció por todo el reino.

Isis no se rinde y, con en compañía de su hermana Neftis, la esposa de Seth, recorre cada lugar del reino. Finalmente consiguen encontrar todos los pedazos con excepción del pene. Sin embargo Isis reconstruyó a Osiris, ayudada por Anubis y Neftis, e impregnada de él concibió a Horus niño (Harpócrates), quien posteriormente vengaría a su padre luchando contra Seth.

Su culto: El templo más importante dedicado a su culto estaba en la isla de File. En Dendera era expuesta anualmente en un quiosco del templo de Hathor, a los rayos del sol, para regenerarse. En Giza fue venerada como "Señora de las pirámides"

Su culto se propagó por todo el Mediterráneo, resistiendo la expansión del cristianismo y se mantuvo en el templo de File durante el Imperio Romano hasta que fue prohibido en tiempos de Justiniano I, en el año 535 ddC.

El culto a Isis en Hispania (España): Hay evidencias del culto a Isis, transmitido por comerciantes, militares o simples ciudadanos griegos y romanos. Al principio su veneración es popular para despues llegar hasta las capas más altas.

Existió un culto organizado, en Emérita Augusta (Mérida), Igabrum (de Córdoba) y Valentia (Valencia) y devotos en Legio (León), Astúrica Augusta (Astorga), Acci (Guadix), Saguntum (Sagunto) y Tarraco (Tarragona). Los últimos documentos referentes al culto a Isis en Hispania datan de la primera mitad del siglo III dC.

El cristianismo adoptó el culto a Isis "diosa de la maternidad" asimilándola a la Virgen María, cuyas maternales y protectoras imagenes están inspiradas en su iconografía. Las Virgenes Negras son consideradas antiguas imágenes de Isis, adaptadas al ritual católico posteriormente.

Horus
"el elevado", dios celeste y dios sanador en la mitología egipcia. Se le consideró iniciador de la civilización egipcia.

(Nombre egipcio: Hor, Nombre griego: Horus, Deidad griega: Apolo Febo)

Iconografía: halcón u hombre con cabeza de halcón, con la corona Doble. Y otras muchas formas.

Presenta variadas formas, según su función:

Como Harpócrates (Horus Niño) es el sol que renace todos los días, el heredero real.

Como Harsiese, es joven, el hijo de Isis y Osiris.

Como Horus Iunmutef, sacerdote en los ritos funerarios.

Como Horus Behedety es el sol en su plenitud.

Como Harmajis, surge con Ra de la colina de heliópolis, con forma leonina.

Como Harendotes, Haroeris, u Horjenti Irti, guerrea contra Seth.

Se le asoció a Ra como Ra-Horajti.

En la mitología egipcia, Horus ayudado por los Shemsu Hor luchó contra Seth para recuperar el trono de su padre, Osiris, muerto por Seth. Seth quedó como el dios del Alto Egipto y Horus del Bajo Egipto.

Posteriormente Horus fue dios de todo Egipto, mientras que Seth era dios del desierto y de los pueblos extranjeros. Representa la lucha entre la fertilidad del Nilo (Osiris) y la aridez del desierto (Seth). Posteriormente dejó el gobierno a los reyes míticos, denominados "Shemsu-Hor" según la tradición.

Además es el protector de Osiris en el inframundo egipcio, el Duat. Durante el juicio a los muertos, según el Libro de los Muertos, es el mediador entre el finado y Osiris.

Es probable que su culto tuviese origen en el delta del Nilo aunque fue venerado en todo Egipto con importantes templos en Edfu, Hieracómpolis y Letópolis. Su culto se extendió por el Mediterráneo como Harpócrates vinculado a su madre Isis.

El ojo de Horus

El Ojo era un símbolo que significó poder real, aún

en el lado de numeración denotó un sistema decimal donde acaban fue puesto a los primeros 6 términos. Los antiguos creían que este símbolo de la indestructibilidad asistiría en el renacimiento, debido a sus creencias acerca del alma. La tradición más reciente de la francmasonería adoptó el símbolo en la forma del Ojo de Providencia y como tal esto ha sobrevivido hasta este día.

El Ojo de Horus (bordeado de Nekhbet y Wadjet) fue encontrado bajo la 12a capa de vendas de la momia de Tuthankhamón. La palabra en Egipcio antiguo "wedjet" significa azul, y la misma palabra era usada para el ojo humano.

Horus era el dios antiguo en la mitología egipcia que dramáticamente evolucionó sobre la toda historia egipcia. Pronto, él se identificó como un dios del cielo, donde uno de sus ojos era el sol, y el otro la luna.

Su ojo más débil más tarde se hizo menos importante en su mitología, y él se hizo más fuertemente alineado con el sol, en particular cuando el culto de Thoth, un dios lunar, tuvo su auge. Como el sol, o mejor dicho, con su ojo como el sol, su ojo tenía un sentido especial, y se hizo un símbolo de poder cuando era combinado con los aspectos hieráticos de la materia.

Al principio, Ra mantuvo esta posición, pero cuando Horus gradualmente se volvió más importante, se transformó en un Dios del Sol, entonces Horus era pensado como Ra, o mejor dicho Ra-Herakhty ("Ra, quién es Horus de los dos horizontes").

La numeración de Ojo Posterior de Horus se disminuyó en la importancia en la vida egipcia, con mejoras hieráticas, demóticas y posteriores de la aritmética egipcia que soluciona el problema del Ojo de Horus más antiguo. El problema del Ojo más antiguo de Horus era escribir cualquier número, como uno (1), exactamente, sin tirar cualquier pedazo de número.

Representa un ojo de halcón peregrino y las marcas a su alrededor, incluyendo el lagrimal marcado a veces bajo el ojo; en egipcio antiguo "h-r" significa "halcón".