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Cilindro "Arte Griego" para Planetarios Portatiles
Polo Superior

Contenidos del Cilindro Arte Griego

Polo Inferior
Pelasgos, Jonicos, Corintios, Doricos, Arte Griego, Arquitectura Griega, Estilos Arquitectonicos, Columnas Griegas, Ordenes Dorico, Jonico, Corintio, Partenon, Templos Griegos, Alfareria Griega, Teatro Griego, Euripides, Genealogia de los Dioses, Heroes y Heroinas Griegos, Platon.
Alfareria
Utensillos de uso diario

Vasija y cuenco de cerámica.

Alfarero. Vaso Griego
Pintura en un vaso. El alfarero termina con un desbastador un pequeño syphos. A la derecha se ven dos vasos terminados, colocados en un estante u horno.

Alfareria. Vasijas

En el primer vaso a la izquierda, el dibujo tres veces repetido parece reproducir el murex, concha de la púrpura, que se encuentra en micenas, en Spata y Knossos.

En el vaso de la derecha está dibujada una especie de medusa que se halla igualmente en Micenas.

Ritón. Vaso para beber
Vaso en forma de cabeza de águila. Antigua colección Castellani. Procedencia desconocida.

Vaso de Egina
Vasos de porcelana llamada de Egipto y en forma de esfinge y de cabeza humana con orejas de animal.
Vaso de Egina
Columnas Griegas. Ordenes Dórico, Jónico y Corintio
En la arquitectura griega del periodo clásico se desarrollaron tres tipos de columnas. Las más antiguas son las dóricas, carecen de basa y el capitel está compuesto por el equino y el ábaco.

Por el contrario, las jónicas tienen basa y el capitel se desdobla en dos volutas colocadas directamente debajo del ábaco.

Las más complejas son las corintias. Su principal característica es el capitel en forma de campana invertida cubierto de hojas de acanto. Al igual que las jónicas se apoyan sobre una basa.

Partenon
El Partenón es el templo griego situado en la Acrópolis de Atenas dedicado a Atenea Parthenos, diosa protectora de la ciudad.

Es el monumento más importante de la civilización griega antigua y se le considera como una de las más bellas obras arquitectónicas de la humanidad. Reemplazó un templo anterior en el mismo emplazamiento, conocido como el Pre-Partenón

(Hecatonpedón, que mide 100 pies), construido antes de las Guerras Médicas, y destruído por los persas hacia el año 480-479 adC.

La construcción del monumento, realizada casi exclusivamente en mármol blanco del Pentélico, fue iniciada por Pericles y se desarrolló entre los años 447 y 432 adC.

Los arquitectos encargados de la obra fueron Ictino y Calícrates y estuvieron, en la mayoría de los casos dirigidos y colaborando con el famoso escultor ateniense Fidias, autor de la decoración escultórica y de la gran estatua de Atenea en oro y marfil (situada como pieza central del templo que medía 12 metros de altura y para su elaboración se necesitaron 1.200 kilogramos de oro).

La fachada occidental del Partenón está conservada relativamente intacta. La decoración escultórica del Partenón es una combinación única de las metopas (esculpidas en bajorelieve extendiéndose por los cuatro lados externos del templo), los tímpanos (rellenando los espacios triangulares de cada frontón) y el friso (esculpido en alto relieve abarcando los cuatro laterales interiores).

Las metopas representaban la gigantomaquia en el lado del este, la amazonomaquia en el oeste, la centauromaquia en el sur, y escenas de la guerra de Troya en el norte. Cada tímpano del templo tenía una escena mitológica: al este, sobre la entrada principal del edificio, el nacimiento de Atenea, y al oeste, la lucha entre Atenea y Poseidón por el patrocinio de la ciudad de Atenas.

El friso constituía la representación de la procesión de las Panateneas, el festival religioso más importante de Atenas antigua. La escena se desarrolla a lo largo de los cuatro lados del edificio e incluye figuras de dioses, bestias y de unos 360 seres humanos.

La cella del este estaba dedicada a Atenea Polías (protectora de la ciudad), y la cella del oeste estaba dedicada a Atenea Párthenos, "la virgen", por lo cual todo el edificio acabó siendo conocido como el Partenón.

Esta construcción es uno de los ejemplos mas claros del saber en geometría por parte de los matemáticos y arquitectos griegos. Es periptero, octóstilo, lo que quiere decir que tiene ocho columnas en las dos fachadas más cortas, y 17 columnas en las laterales y una doble cella con pronaos y epistodomo, pero con próstilo de 6 columnas. Las dimensiones en planta son de 69,5m x 31m.

Dentro de la cella del este, existió una columnata en forma de U compuesta por 9 columnas con un entrepaño entre cada una de ellas en los lados largos de la U. Tres columnas con dos entrepaños formaban el lado corto.

En la zona este al fondo del interior de la columnata de 4 columnas, existía el basamento de la estatua, para el culto a Atenea Parthenos con un amplio rectángulo, poco profundo, que producía un efecto de brillo mediante el agua frente a ésta. Ambas cellas estaban cerradas por puertas de bronce.

Los arquitectos consiguieron que el efecto visual que produjera el Parthenón no permitiera la deformación que se produce al situarse debajo de grandes monumentos: con certeras alteraciones (columnas no equidistantes, levemente arqueadas hacia el centro, frontón arqueado y base deformada hacia arriba) en su construcción lograron obtener el efecto visual perfecto.

Las diversas partes del templo estaban pintadas de colores vivos.

El Partenón conservó su carácter religioso en los siglos siguientes y fue convertido en una iglesia bizantina, una iglesia latina y un mezquita musulmana. Pero en 1687, los turcos lo utilizaron como depósito de pólvora durante el sitio veneciano, bajo el mando del almirante Morosini.

Una de las bombas venecianas cayó en el Partenón y causó una enorme explosión que destruyó gran parte de la edificación preservada en buenas condiciones hasta ese entonces.

Lamentablemente, su destrucción no culminó allí, sino a principios de siglo XIX cuando el embajador británico en Constantinopla, el Sr. Elgin decidió quitar la mayor parte de la decoración escultórica del monumento (frisos, metopas, pedimentos), transladarlas a Inglaterra y venderlas al Museo Británico, en donde todavía se exhiben, siendo una de las colecciones más significativas del museo en la actualidad.

Planta del Templo de Apolo
El templo de Apolo fue el más importante del mundo; se asentaba sobre una plataforma dominada por el Parnaso, desde donde la ciudad de Delfos, al pie de las paredes escarpadas se inclinaba hacia un profundo precipicio, entre fragosas montañas. En este templo, aislado del mundo, en un ámbito de impresionante silencio, y en medio de las fuerzas de la naturaleza se creía que Apolo se comunicaba con los hombres por mediación de una sacerdotisa inspirada, que se

llamaba Pythia o Pitonisa. Los días en que se la consultaba, la pitonisa, sentada en un trípode en el borde de un abismo, cuyas emanaciones provocaban en ella una especie de crisis nerviosa lanzaba gritos inarticulados, que los sacerdotes traducían a los fieles.

Los mensajes de este oráculo se redactaban en frases con doble sentido y eran difíciles de interpretar.

Planta del Templo de Atenea

En el 448 ane. Pericles encargó a Calícrates la reconstrucción del templo de Atenea Niké, pues edificado en el siglo VI sobre el "pýrgos", el bastión micénico que dominaba el acceso a la ciudadela, había sido destruido en el 480 ane durante la invasión persa.

Los restos del edificio primitivo, sobre el que ya en el 478 ane se había erigido un nuevo altar rodeado por una estructura de ladrillos, se unieron en la formación de un muro de sólidos bloques rectangulares de "póros" y utilizados como base del templo.

La reconstrucción del templo verdadero no se inició, sin embargo, hasta mediados del 430 ane, retrasado por las obras del Partenón y de los

Propíleos, además de los problemas surgidos entre Calícrates y Mnesicles, que en la misma área quería construir el ala sur de los Propíleos.

La dimensión actual de esta última, asimétrica respecto al ala norte, probablemente es fruto de un acuerdo entre los dos arquitectos. El templo de Atenea Niké, de mármol pentélico, es de orden jónico con cuatro columnas en los dos frentes y una sola cella. A diferencia del templo dórico las columnas no están apoyadas directamente sobre el estilóbato sino sobre una base de molduras circulares; los fustes tienen surcos biselados en vez de aristas que acaban bajo una faja abombada y decorada con óvalos mientras que a cada lado se retuercen dos

molduras espirales o volutas.

Además, el arquitrabe no es liso sino que está dividido horizontalmente en tres fajas y el friso que lo culmina, en vez de estar interrumpido por metopas y triglifos, se presenta como una superficie continua sobre la que se desarrolla la decoración escultórica. Finalmente, la cornisa sobresale menos que en el orden dórico y está rematada por dentículos y óvolos.

El templo de Atenea estaba decorado en sus cuatro lados con un friso continuo con escenas de luchas entre griegos y orientales en presencia de los dioses; por esto se ha pensado que pueden referirse a las guerras persas y a la batalla de Platea (479 ane) que en la práctica señaló la conclusión de tales guerras.

Las escenas pues, representarían un episodio histórico, hecho totalmente singular en la escultura griega. El friso se ha conservado casi intacto; sin embargo, sólo los relieves de los lados sur y este se encuentran aún in situ; los demás, trasladados a Londres por lord Elgin, han sido reemplazados por copias.

El bastión sobre el que se eleva el templo de Atenea Niké estaba rodeado en tres de sus lados por una balaustrada de mármol mandada construir por Alcibíades después de sus efímeras victorias sobre Esparta entre el 411 y el 407 ane., y estaba decorada con bajorrelieves que representaban a Atenea sedente, rodeada de Níkai que sostienen trofeos o preparan a los animales que le serán sacrificados.

Por la elegancia de las vestiduras y por la elaborada calidad pictórica, estas figuras, que se conservan en el Museo de la Acrópolis, son típicas del arte posterior a Fidias, sellado por un refinado manierismo formal.

Templo de Empédocles
Empédocles será uno de los humanistas más importantes de la antigüedad. Su interés por la filosofía, la física o la poesía le llevaron a gozar de la estima de la mayoría de los estadistas de su tiempo, que le solicitaron ayuda en algunas ocasiones.

Su habilidad retórica será muy estimada, viajando por la mayoría de las ciudades griegas exponiendo sus planteamientos.

Para Empédocles existen cuatro principios fundamentales: agua, aire, fuego y tierra. Dos fuerzas contrarias y eternas son las responsables de la unión o la separación de los elementos: el Amor y el Odio.

Gracias al Amor se tiende a la unidad mientras que el Odio generaría la acción contraria. El nacimiento y la muerte no existen ya que son los objetos los que surgen o acaban; los elementos primarios son eternos.

La sociedad griega

Tradicionalmente existe una división social característica en el mundo griego entre las dos polis principales y rivales entre sí: Atenas y Esparta. La sociedad espartana está caracterizada por su rigidez.

Tres clases constituyen esta sociedad dividida en espartanos, periecos e hilotas. Los espartanos eran todos los nacidos en Esparta durante generaciones y recibían la consideración de ciudadanos, siendo considerados iguales ante la ley.

Los periecos solían ser extranjeros que se dedicaban a la artesanía y el comercio; debían pagar impuestos y servir al ejército en tiempos de guerra. Los ilotas no tenían ningún tipo de derecho ya que eran siervos del Estado; en caso de necesidad eran reclutados para el ejército y trabajaban las tierras de los ciudadanos a cambio de un tributo. Los espartanos eran educados para formar parte del ejército.

Los niños discapacitados eran arrojados al barranco del Taigeto. A los siete años, niños y niñas iniciaban su adiestramiento físico a cargo del Estado mediante carreras, saltos, manejo de las armas o lanzamiento de jabalina. La música formaba parte del adiestramiento ya que consideraban que los ejércitos entonando una canción marcial asustaban al enemigo.

Las adolescentes abandonaban el adiestramiento para ser educadas como madres de soldados. Durante trece años los muchachos se preparaban, teniendo que vivir una temporada en solitario en el campo y matar al menos a un ilota. Entre los 20 y 30 años se integraban en el ejército donde continuaban su perfeccionamiento militar.

A los 30 años alcanzaban la edad adulta y pasaban a desempeñar cargos públicos hasta los 60. Los ciudadanos espartanos se regían por una constitución en la que se reflejan las instituciones que forman el poder en la polis. La Diarquía está compuesta por dos reyes con carácter hereditario y tienen como función la máxima autoridad sacerdotal y la jefatura de las fuerzas armadas.

El Consejo de Ancianos está constituido por 28 ancianos miembros de la nobleza y menores de 60 años, cuyas funciones son preparar los asuntos que trata la Asamblea y juzgar los litigios entre los ciudadanos. La Asamblea del Pueblo la forman los espartanos mayores de 30 años y deben aprobar o rechazar las propuestas del Consejo.

El Eforato está compuesto por cinco éforos elegidos cada cinco años por los ciudadanos, teniendo en su mano el poder ejecutivo y el control sobre la conducta moral de los magistrados, los reyes y el Estado. La sociedad ateniense de la época clásica viene determinada por la división entre hombres libres y esclavos, a pesar del sistema democrático vigente.

Se considera que de los 500.000 habitantes de la península Atica, sólo 40.000 eran ciudadanos libres. Estos ciudadanos tenían una amplia serie de derechos como el gobierno de la ciudad a través de la participación en la Asamblea y del control sobre los magistrados y los jueces, la propiedad de la tierra o la remuneración por desarrollar actividades públicas (siempre que el ciudadano en cuestión no tuviera suficientes rentas).

A cambio de estos derechos deben participar en la guerra y correr con los gastos ocasionados por las campañas militares.

Los metecos eran los extranjeros, considerándose que llegarían a los 70.000. Se dedicaban al comercio y a la artesanía, estando sus bienes protegidos. No podían poseer bienes inmuebles ni tierras, ni casarse con ciudadanas atenienses. Participaban en las fiestas sociales y religiosas y podían recibir encargos del Estado y concesiones mineras.

Los deberes de los metecos eran acudir al servicio militar y pagar sus impuestos. Los esclavos serían unos 300.000 y carecían de derechos; debían trabajar para el Estado o sus propietarios particulares sin recibir nada a cambio, excepto la manutención.

Se podían vender e incluso dar muerte ya que eran una propiedad más de sus dueños. Los esclavos procedían en su mayoría de las campañas de guerra, siendo capturados como prisioneros. El ciudadano o meteco que no pagara sus impuestos podía ser reducido a la esclavitud. En algunas ocasiones los esclavos eran reclutados para formar parte del ejército, siendo manumitidos si destacaban en alguna acción de armas.

Los libertos quedaban vinculados a sus antiguos dueños. La educación ateniense era diferente a la espartana. Los niños acudían a la escuela a los siete años, iniciándose en primer lugar en las humanidades y después en los deportes, entre los 12 y los 14 años.

A los 18 eran declarados efebos, siendo desde ese momento el Estado quien se ocupaba de su educación militar, política y administrativa durante tres años. A los 21 eran declarados ciudadanos de pleno derecho.

La democracia ateniense sólo implicaba a los ciudadanos en las tareas de gobierno y en la elaboración de las leyes. Todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, sólo existía diferenciación económica entre ellos. La elección de cargos públicos se realizaba por sorteo, remunerando a aquellos ciudadanos que no tenían posibles suficientes para dedicarse en exclusiva a la política.

De esta manera se impedía que los poderosos coparan los cargos más importantes. El poder legislativo está en manos de la Asamblea (Ecclesia) que tiene la función de aprobar las leyes y los impuestos; en ella participan unos 3.000 ciudadanos aunque está formada por los 40.000.

La dirección de la Asamblea recae en un consejo llamado Boule integrado por 5.000 ciudadanos elegidos por sorteo, siendo el consejo quien propone las leyes. El poder judicial está constituido por un tribunal (Helieo) que juzga las quejas de los ciudadanos; está formado por ciudadanos elegidos por sorteo en la Asamblea y tiene un equipo asesor integrado por juristas llamados arcontes.

El poder ejecutivo está formado por los magistrados, dirige el ejército, la política exterior y la economía; su control está en manos de la Asamblea y debe obedecerla.

Lengua y literatura

La lengua griega se integra en el grupo de las lenguas indoeuropeas. Su alfabeto es de origen semítico, concretamente fenicio, aunque desconozcamos la fecha exacta de su utilización. Cada una de las diferentes polis que integraban la Hélade tenía su propia lengua, si bien podemos agruparlas en cuatro grandes grupos: el dialecto jónico-ático, el dórico, el eólico y el aqueo.

El ático se convertirá en el dialecto más empleado por los grandes literatos y en época de Alejandro se puede considerar como el embrión de la lengua griega. Como es lógico pensar, no se ha conservado más que una pequeña parte de obras literarias, estableciendo los especialistas una división en diferentes periodos para conocer mejor la producción.

Entre los siglos X-VI a. C. nos encontramos con la época arcaica; los siglos V y IV abarcan la fase clásica mientras que la alejandrina se desarrolla entre los siglos III y I a. C. De la época arcaica apenas quedan manifestaciones, aunque existiría una lírica primitiva donde se cantaban los momentos de tristeza y los de alegría, bien colectivamente o de manera más intimista.

Homero es el literato más famoso de este momento, considerado el autor de dos de las obras más importantes de la Literatura Universal: la Iliada y la Odisea. Hesiodo es el máximo representante de la escuela doria, más pedagógica. Se considera el autor de Los trabajos y los días y La Teogonía, donde narra el origen del mundo.

Esopo sería el continuador de esta escuela moralista, autor de unas 400 fábulas finalizadas con moraleja. La lírica toma cada vez más importancia a partir del siglo VII a. C. destacando figuras como el ateniense Solón, de cuya obra elegante y moralizadora nos han quedado algunas muestras.

Arquíloco sería el representante de la poesía satírica mientras que la poetisa Safo es la máxima exponente de la escuela de Lesbos, caracterizada por la simplicidad. La poesía bucólica está representada por Teócrito de Siracusa, autor de los Idilios. Píndaro será el mejor poeta de la lírica dórica, a pesar de que no conservamos muchos ejemplos de su arte, siendo lo más importante los Epicinios.

La fase clásica será la de mayor esplendor, desarrollándose los dos grandes géneros dramáticos: la tragedia y la comedia. La tragedia es la forma literaria que deriva del culto dionisiaco, constituida en un primer momento por el coro y un contestador, tratándose de un teatro político ya que el estado paga a los autores y controla las obras. La primera tragedia documentada se atribuye a un tal Tespis, poeta del siglo VI que reorganizó las representaciones en honor a Dionisos.

Esquilo, Sofocles y Eurípides serán los mejores autores de tragedias, mostrándonos al ser humano en su momento más intenso, enfrentándose con su Destino. Esquilo es considerado el verdadero creador de la tragedia al introducir un segundo actor y reducir el coro, dotando a sus obras de un significativo contenido heroico y religioso. Sus obras más importantes son Los persas, especie de drama histórico, Los siete contra Tebas donde nos cuenta la guerra provocada por la rivalidad de dos hermanos, y La Orestiada.

Sofocles aportará a la tragedia griega su forma clásica, más humanizada, al introducir un tercer actor y reforzar el coro, aunque disminuya su importancia, desarrollando el drama a través de la psicología individual como se pone de manifiesto en las 123 obras que compuso entre las que destacan Antígona, Edipo Rey, Electra o Filoctetes.

Eurípides intentará poner de manifiesto la desilusión del héroe, a través de recursos psicológicos y naturalistas, mostrando pasiones y sentimientos, anticipándose al drama burgués al centrar la acción en la vida cotidiana como podemos apreciar en Medea, Hipólito o Las Troyanas.

La comedia será elevada a género literario por un tal Epicarno de Siracusa. Su objetivo será hacer que el público tome conciencia de los problemas que le invaden a través del humor. La sátira política alcanzará su mayor desarrollo en esta época, siendo Cratino de Atenas uno de sus principales promotores.

Aristófanes nos presenta los problemas de la ciudad y diferentes cuestiones de carácter social en sus obras más famosas: La asamblea de las mujeres, Las avispas o Las nubes. Meandro de Atenas se convertirá en el mejor representante de la comedia "nueva" caracterizada por su tono menos satírico e incluso apolítico como se manifiesta en El misántropo o La bella de los rizos cortados, obras donde se nos presentan cuadros de costumbres.

En época clásica tenemos las primeras muestras historiográficas de importancia con Herodoto de Halicanarso, Tucídides y Jenofonte. Herodoto es considerado por Cicerón el "padre de la Historia". Su espíritu viajero le llevó a diversos países, dejando constancia escrita de lo que observó.

Su obra principal lleva el título de Histories apodeixis y está dividida en nueve libros donde narra el enfrentamiento entre persas y griegos. Su profunda religiosidad le lleva a considerar que los dioses han determinado el proceso histórico. Tucídides es considerado el creador de la narración histórica objetiva al eliminar los elementos míticos o legendarios.

Los acontecimientos históricos están determinados por factores geográficos, políticos y humanos modificables, no por la decisión de los dioses como se pone de manifiesto en su obra Historias de la guerra del Peloponeso. Jenofonte narra en su Anábasis, con un estilo fácil, las campañas de la lucha de Ciro el Joven con su hermano Artajerjes y la retirada de los mercenarios griegos al servicio de los persas.

El periodo alejandrino trae consigo la aparición de dos importantes focos literarios, producto de la desmembración del Imperio de Alejandro: Pérgamo y Alejandría. En la lírica encontramos a Calímaco de Cirene, Teócrito de Siracusa y Apolonio de Rodas, autor de Los Argonaúticas, donde intenta resucitar la poesía épica aunque con escaso éxito. En el ámbito teatral, Herondas de Siracusa nos presenta asuntos de costumbres de manera irónica, poniendo de manifiesto la crisis que vivía el teatro convencional.

Las mujeres

A pesar de la existencia de un sistema democrático en Atenas, las mujeres carecían de derechos ciudadanos. Su función primordial era el matrimonio que se realizaba a edad temprana, aproximadamente a los 15 años. Las niñas de las clases acomodadas iniciaban su educación a los seis años, bajo la tutela de sus madres, enfocada al conocimiento de las labores domésticas, el hilado y el tejido. Sólo en época tardía acudirán a las escuelas.

El matrimonio solía ser concertado por los padres, quienes debían dotar a la novia. Se hacía pública la intención de casar a una hija e inmediatamente se presentaban los pretendientes que a veces se aposentaban en la casa como se manifiesta en la Odisea cuando el héroe de Itaca no llega y Penélope debe contraer matrimonio. Una vez elegido el mejor pretendiente, éste hace diversos regalos a su futuro suegro.

El amor entre los cónyuges, como es lógico pensar, no era el instrumento que llevaba a la boda. La mujer quedaba absolutamente sometida al marido, siendo el objetivo de la esposa tener hijos varones con los que perpetuar la especie. Ni siquiera tenía derecho a las propiedades del esposo y podía ser expulsada del hogar cuando éste fallecía.

La viuda era de nuevo casada con otro pretendiente elegido por el tutor. La vida de las mujeres atenienses acomodadas no debía ser muy divertida. Normalmente estaban encerradas en casa, saliendo con ocasión de las fiestas religiosas o para visitar amistades. Su ocupación giraba en torno a la educación de los hijos y a la dirección de las labores domésticas realizadas por la servidumbre.

No participaban en los grandes banquetes y dormían separadas de su esposo, que las requería en la cámara nupcial cuando deseaba mantener relaciones sexuales con ella. La dependencia del marido era tal que podía amonestarla, repudiarla o matarla en caso de adulterio, siempre que éste estuviera probado. Las mujeres de menor rango social tenían una vida más agradable ya que podían salir de sus casas sin ningún inconveniente, acudir al mercado o a las fuentes públicas e incluso regentar algún negocio.

Al no existir presiones económicas ni sociales, los matrimonios apenas estaban concertados, siendo difícil la existencia de dotes. Si es cierto que numerosas niñas eran abandonadas por sus padres ya que se consideraban auténticas cargas para la familia. Los ciudadanos atenienses con posibles contaban con un buen número de concubinas con las que mantener relaciones sexuales a su deseo.

Algunas de ellas vivían en su propia casa, bajo el techo conyugal y con el "visto bueno" de la esposa legítima. Pero también podía acudir a las numerosas prostitutas que vivían en la ciudad. La mayoría eran extranjeras ya que Solón en el siglo VI a. C. reclutó un buen número de mujeres y las introdujo en burdeles (llamados dicteria) dirigidos por un funcionario público, regulando de esa manera la prostitución. En el exterior de los burdeles se colocaban símbolos fálicos para indicar la actividad del negocio. El precio solía rondar el óbolo, la sexta parte de la dracma de plata.

Estos establecimientos incluían en sus servicios masajes, baños y comida, la mayoría de carácter afrodisiaco e incluso algunas para estimular la virilidad como los testículos de asno salvaje. Para atraer al público, las mujeres solían vestir atuendos llamativos y llevar el cabello más largo que las atenienses, incluso algunas caminaban con un seno descubierto. Con el paso del tiempo las atenienses imitaron las modas de las prostitutas, proceso que se repetirá en numerosos momentos de la Historia.

Así las prostitutas se maquillaban de manera ligeramente escandalosa con vistosos coloretes, utilizaban zapatos que elevasen su altura, se teñían el cabello de rubio y se depilaban, utilizando navajas de afeitar, cremas u otros útiles. Utilizaban todo tipo de postizos y pelucas. Estas modas serán rápidamente adaptadas por las mujeres decentes, provocando continuas equivocaciones según nos cuentan algunos cronistas. Las prostitutas de lujo recibían el nombre de hetairas.

Eran una mezcla entre compañera espiritual, poetisa, artista y mercancía sexual. Solían vestir con una ligera gasa que permitía contemplar sus encantos e incluso llevar un pecho descubierto. Los más importantes políticos, artistas y filósofos gozaban de su compañía. El escultor Praxíteles estuvo locamente enamorado de Friné quien sirvió de modelo para algunas estatuas. La encantadora Friné vivía con cierta discreción, acudiendo a tertulias literarias y artísticas, aunque fue acusada de impiedad y condenada a muerte, salvándose al mostrarse desnuda al tribunal por indicación de su abogado.

En un momento de su vida, Friné acumuló tal fortuna que decidió reconstruir las murallas de su ciudad natal, Tebas. Aspasia fue la amante y esposa de Pericles, siendo también acusada de impiedad y salvada tras las lágrimas derramadas por su marido. Aspasia colaboraba estrechamente con Pericles según nos cuentan los poetas cómicos, quienes la acusan de ser la promotora de la mayoría de las guerras que vivió Atenas en aquellos momentos.

Otra de las más famosas hetairas será Lais de Corinto, considerada la mujer más bella que se haya visto jamás. El escultor Mirón ofreció a la dama todas sus posesiones a cambio de una noche, lo que Lais rechazó. Pero no tuvo inconveniente de entregarse a Diógenes por un óbolo ya que tenía ilusión de acostarse con un filósofo. Targelia será la amante del persa Jerjes I. A pesar de la importancia de la prostitución griega, los filósofos más importantes como Sócrates, Platón o Aristóteles ensalzaron el amor que se daba entre los hombres. Quizá esa homosexualidad impidió una relación más estrecha entre hombres y mujeres.

Las ciudades y casas

La disposición de las ciudades griegas está determinada por la orografía del lugar donde se asentaban si bien en la mayoría de ellas encontramos determinados elementos significativos como son la acrópolis, el ágora y las murallas. La acrópolis era el lugar sagrado, situado generalmente sobre una colina, sirviendo como espacio de reunión de la población en caso de ataque o asedio enemigo.

El ágora era el centro de la vida ciudadana y allí se desarrollaban las actividades políticas y económicas. Las casas estaban situadas sin un plan urbanístico preconcebido, con calles estrechas y sinuosas, sin ningún tipo de pavimento, presentando, por regla general, un aspecto descuidado, llenas de suciedad. Era frecuente que los niños fueran abandonados por sus padres en las calles; también existía un amplio número de vagabundos que vivían donde les era posible.

A pesar de la existencia de un grupo de funcionarios que debían vigilar las vías públicas, el aspecto general de las urbes griegas debía ser bastante deplorable. La ciudad estaba dividida en barrios diferenciados según las clases sociales o la ocupación artesanal de sus habitantes. La excepción a este caos urbanístico debió ser la ciudad de Mileto donde el arquitecto Hipodamo desarrolló una traza cuadriculada, que en su memoria se llama también red hipodámica.

Teniendo como ejemplo la ciudad de Mileto se construyeron un buen número de urbes en las colonias y en Asia cuando se produjo la expansión helenística con Alejandro. La mayoría de la población helénica habitaba en unas casas bastante modestas, construidas con materiales absolutamente perecederos por lo que apenas conservamos testimonios arqueológicos.

Estas casas estaban organizadas alrededor de un pequeño patio donde solía estar el pozo en el que se recogía el agua de la lluvia, patio que servía de punto de partida para el acceso a las diferentes habitaciones que apenas tenían ventanas. Los techos eran planos y en numerosas ocasiones sirvieron para levantar sobre ellos una segunda planta que sobresalía sobre el eje de la calle, lo que era castigado por la administración pública con tributos. Los suelos de las viviendas eran de barro.

Para evitar incendios el fuego era encendido en la calle, aunque no era muy frecuente la existencia de braseros ni chimeneas debido a la carestía de la leña y la práctica inexistencia de conductos de ventilación en los hogares.

Cuando el agua del pozo no era suficiente debía acudirse a la fuente pública, trabajo casi siempre reservado a las mujeres. Las casas de los potentados disponían de mucho más lujo aunque también tenían como eje un patio central con columnas llamado peristilo. Al fondo de este patio encontramos la sala principal, denominada androceo, y en un lugar más alejado se halla el gineceo, habitación matrimonial.

Los primitivos suelos de barro fueron posteriormente cubiertos con mosaicos. Parece ser que el mobiliario utilizado por los griegos no era muy abundante, independientemente del grado de riqueza de los habitantes de las casas. Quizá el elemento más importante fuera la cama, utilizada en variadas funciones, acompañada de mesas, sillas, cofres y almohadones.

Escribas
Entre los griegos, los escribas también empezaron como copistas (en griego, grammateus) y se convirtieron en comentaristas de la Ley (en griego, nomodidaskalos). Los escribas eran los varones consagrados al estudio, interpretación y explicación de la ley.

Venus de Milo

A fines del siglo II a. C., un artista desconocido -alguien ha pensado en un Alejandro o Hagesandro, basándose en una dudosísima inscripción- realizó la que quizá sea la obra más famosa del neoaticismo: la Venus de Milo.

Por encima de toda la literatura de que ha sido objeto desde su hallazgo en 1820, lo cierto es que esta escultura constituye una magistral adaptación de una obra atribuida a veces a Lisipo: la Afrodita de Capua.

Posiblemente llevaba en la mano una manzana -símbolo de la isla de Milo-, pero lo principal es el modo en que el artista logró un movimiento ondulante del cuerpo, dando vida y vibración al elegante y frío esquema del siglo IV a. C.

Sin duda es esa combinación de estructura clásica y realismo anatómico y epidérmico la base del aprecio popular que aún hoy conserva la Venus, a pesar del relativo desdén al que la crítica erudita la viene condenando.

Discóbolo de Mirón

Atleta competidor del famoso Pentatlón griego, las cinco pruebas (salto, carrera, jabalina, disco y lucha) que debían practicar los jóvenes griegos para considerarse hombres perfectos física y psíquicamente.

En esta escultura se representa al atleta en el instante en que impulsa el disco hacía atrás para lanzarlo. Esta estatua despertó la admiración de su época, pues fue uno de los primeros intentos de los escultores griegos para plasmar el movimiento en una figura.

Bajorrelieves Espartanos

Bajos relieves muy arcaicos en mármol azulado, descubiertos en Magula, cerca de Esparta, y conservados en el museo de esta ciudad. Las figuras, pesadas y fornidas, recuerdas las de los más antiguos metopas de Selinunte.

Las dos escenas que representan no han tenido aún explicación satisfactoria: unos reconocen en la primera a Anfiaras y Enfila, teniendo esta última en la mano el brazalete que le indujo a vender a su esposo; otros suponene que es Orestes encontrando a su esposa Electra; y hay quien dice que las dos figuras representan a

Zeus y Alcmena.

En la segunda escena, unos ven a Alcmeón, hijo de Anfiaraos, vengando en su madre la muerte de su padre; pero otros sostienen que es Orestes en el acto de dar muerte a su madre Clitmenestra; no faltando quien asegure que es Menelao amenazando a Elena después de la toma de Troya. Por último, ciertos sabios se fundan en la presencia de las serpientes, esculpidas en cada uno de los lados, para tenerlo por un monumento funerario.

Joyería del Bósforo Cimeriano
Sortija, collar, brazalete, pendientes y alfileres de oro.
Joyería Lidia

La disposición del tocado en la cabeza de la mujer recuerda las estatuas egipcias. La actitud y el traje de la figura que se ve en la derecha obsérvanse en monumentos muy antiguos en los cuales se reconoce la influencia del Oriente.

Música de Grecia Antigua
La música clásica tiene sus orígenes en Grecia, como todos los elementos de la cultura occidental. Claro es que los griegos tampoco la inventaron, sino que la recogieron de pueblos más antiguos, en particular de los egipcios, pero nuestra música deriva de los principios y la organización de la música griega.

La música entre los griegos tenía un lugar bien definido e importante en la religión, en el teatro y en la cultura en general. Había normas y escuelas para ella, compositores, intérpretes y oyentes y, por supuesto, una escritura.

Pero es interesante que la música es la manifestación cultural que dejó una herencia más pobre, si la comparamos con el rico caudal de arquitectura y literatura.

Escasos documentos se preservaron milagrosamente en papiros y mármoles. Por fortuna, los tratados de teoría musical griega sí son abundantes, y fueron preservados, entre otros, por los sabios árabes del medioevo. Estos dos elementos han permitido la reconstrucción, aunque sólo aproximada, de la música de los griegos.

Tañedoras de Lira Griegas
Pintura de vaso. En la parte superior de la lira estaba atado el plectronm con el cual se herían las cuerdas.
Clases de Música y Poesía
Copa con la firma del pintor Douris, descubierta en Caere y conservada en el Museo de Berlín. A la derecha se halla sentado el pedagogo con las piernas cruzadas; su discípulo, que acaba de llegar, está de pie ante el maestro de poesía, recitando su lección. El profesor ocupa un sitial de respaldo alto y tiene en la mano un rollo abierto. Mas lejos el discípulo toma una lección de música, y así él como su maestro están sentados en una especie de taburete. Se ven suspendidas sobre ellos una

canastilla de tres pies, una lira y una copa.

Pintura Griega
En el fondo de una copa de la fábrica de Eufronios, actualmente conservada en el Museo Británico. Una cortesana de pie al lado de un hombre sentado.

Los Pelasgos
La tradición se refiere a diversos pueblos que habitaban las islas y las costas asiáticas antes del asentamiento definitivo de los griegos. Sus nombres étnicos se identifican habitualmente con los que aparecen en los documentos orientales relativos a los Pueblos del Mar.

El pueblo que en Grecia se consideraba más unánimemente como antecesor de los griegos era el de los pelasgos, que sobrevivía en algunos lugares como la isla de Lemnos, en denominaciones tradicionales de dioses como el de Zeus Pelasgio en

Dodona, en la Grecia del norte, y de quienes los atenienses se consideraban descendientes directos.

Eran autóctonos por ser pelasgos helenizados, según una tradición muy

utilizada con fines propagandísticos para justificar la superioridad ateniense en los derechos territoriales. Se decía que los pelasgos eran tirrenos, como los etruscos, que según la tradición recogida por Heródoto descendían de los lidios, pueblo situado en Asia Menor al norte de los carios.

Los lidios tuvieron un importante protagonismo en las condiciones en que estallaron las guerras médicas.

Durante la época oscura, el mar Egeo se convierte en un mar griego, aunque la supervivencia de poblaciones prehelénicas sea evidente en muchos casos y la población resultante sea producto de un proceso de integración, donde ambos elementos formen un todo nuevo, que desde luego es el que define realmente a lo griego, étnica y culturalmente. La lengua griega, con sus dialectos, se configuró aquí en el mismo proceso de ocupación e integración.

La dialectología y las variantes, los rasgos indoeuropeos de la lengua junto a los propios de las lenguas prehelénicas que en ciertos aspectos son dominantes, constituyen fenómenos paralelos a los que en la historia fáctica están representados por las tradiciones sobre piratas carios, unidos a las que insisten sobre las relaciones matrimoniales entre individuos de procedencia aquea con los aborígenes, hijos del rey, adoptando sus tradiciones matrilineales. La violencia y los pactos están presentes.

Junto a esto, se conocen auténticas acciones de violencia como la que llevaron a cabo los atenienses.

Eurípides

Entre los mejores poetas trágicos griegos debemos situar a Eurípides. La mayoría de los datos biográficos que conservamos serían invenciones por lo que resulta difícil establecer una línea coherente para referirnos a su vida.

Parece que su aparición en el teatro se produjo en Atenas hacia 455 a.C., sin cosechar ningún éxito, elemento común a su vida ateniense. Nunca participó en la vida política aunque en sus obras encontramos muestras de la preocupación por el cariz que tomaban los acontecimientos y que llevaban a Atenas a la destrucción.

El linchamiento al que le sometían sus rivales y la incomprensión del público motivaron su traslado a Macedonia, recibiendo la protección del rey Arquelao. Los especialistas atribuyen a Eurípides más de noventa obras de las que se han conservado 17 tragedias entre las que destacan "Medea", "Electra", "Hipólito" y "Las Troyanas". El elemento común de estas obras es la desilusión del héroe,

presentada mediante recursos psicológicos y naturalistas, alterando la mitología de obras anteriores.

Se centra en la vida cotidiana y la gente común, siendo considerado el precursor del drama burgués. Curiosamente, Eurípides alcanzó el éxito después de su muerte, superando incluso a Esquilo y Sofocles.

Platón
Aristocles, verdadero nombre de Platón, nació en Atenas en el 427 a. de C. Su familia, de origen aristocrático, se decía emparentada con Codro, el último de los reyes de Atenas y por línea materna, con critias (uno de los treinta tiranos ) y Cármides. Antes de entablar relación con Sócrates, su maestro, el joven Platón dedicaba su tiempo a la poesía.

A partir del año 407 a.de C. vemos a Platón frecuentando el círculo socrático, en el que se mantendrá durante ocho años siguiendo sus enseñanzas.

En el 399 Sócrates es condenado por el Tribunal de los Quinientos a beber la cicuta. Platón no asistirá a los últimos momentos de su maestro.

Después, temiendo represalias sobre los seguidores de Sócrates y también por estar emparentado con los Treinta Tiranos,

Platón viaja a Megara, encontrándose con Euclides el megárico.

Empezará una época viajera para el filósofo, que irá a Egipto y a la Cirenaica, donde probablemente entabla relación con Aristipo de Cirene y el matemático Teodoro. Marcha después al sur de Italia , donde entra en contacto con la comunidad pitagórica y, en especial, con Arquitas de Tarento. El pitagorismo tendrá una enorme influencia en la filosofía de Platón.

En el 388 el filósofo viaja a Sicilia invitado por el tirano Dionisio I. Platón intenta influir en sus ideas políticas y filosóficas con la esperanza de poner en marcha su ideal de ciudad. Sin embargo, las susceptibilidades que despierta en Dionisio terminan por desterrarle de Siracusa.

En el camino de vuelta a Atenas, una tradición supone que Platón es capturado en Egina y vendido como esclavo por unos piratas o, según otras fuentes, por órdenes del mismo Dionisio.

Es comprado por el cirenaico Anniceris, que le pone en libertad. Después de este hecho insólito, Platón vuelve a Atenas donde funda la primera gran escuela (o universidad) de la antigüedad: La Academia. Allí impartirá sus clases y se rodeará de discípulos en una especie de comunidad que tiene bastantes similitudes con las establecidas por los pitagóricos.

En el 367 muere Dionisio I y le sucede su hijo, Dionisio II, que volverá a llamar a Platón. Viaja pues, de nuevo a Sicilia, entablando una gran amistad con Dión, cuñado del anterior tirano e intenta de nuevo que el tirano aplique en su ciudad su ideal político de ciudad, pero las tensiones no se hacen esperar y Dionisio destierra a Platón y a Dión de la ciudad.

El filósofo vuelve a Atenas, donde continua su labor docente y creadora hasta que en el año 361 es invitado una vez más por Dionisio II. Ya en Siracusa vuelven a surgir desavenencias entre los ideales de Platón y la política del tirano. Este último termina por retenerle obligatoriamente hasta que Platón es liberado con la intervención de Arquitas.

De vuelta en Atenas, redacta sus últimas obras, algunas de las cuales presentan cierto pesimismo. Platón muere en el año 347 a.de C. Su sobrino Espeusipo le sucederá en la dirección de la Academia. Platón es el primer filósofo griego cuya obra se ha conservado íntegramente y cuya influencia ha pesado más en la cultura occidental .