Hogar de los Planetarios Portatiles
 
 

Mas que un Planetario Movil

   
 
Cilindro "1816 - Independencia Argentina" para Planetarios Portatiles
Polo Superior

Contenidos del Cilindro

Polo Inferior
Casa de Tucuman. Los Diputados de las Provincias. El Congreso de Tucuman. 9 de Julio de 1816. Narciso Laprida. Acta de la Independencia. La Logia Lautaro. La Situacion Politica.
Virreinato del Rio de la Plata
El Virreinato del Río de la Plata fue un entidad territorial, integrante del Imperio español, establecida por la Corona española durante su periodo de dominio americano. Fue creado provisionalmente el 1 de agosto de 1776 y en forma definitiva el 27 de octubre de 1777 por orden del rey Carlos III a propuesta de su ministro de Indias, José de Gálvez y Gallardo.

El Virreinato del Río de la Plata integró los territorios de las gobernaciones de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Santa Cruz de la Sierra y los corregimientos del Alto Perú y Cuyo, que en la actualidad son parte de las repúblicas de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, el sur del Brasil y posiblemente una franja en la costa tropical de Chile (no aceptado por la historiografía chilena);

además incluyó nominalmente también las islas de Fernando Poo (hoy Bioko) y Annobón en la actual Guinea Ecuatorial en África, cedidas por Portugal en 1777, aunque falló el intento por colonizarlas. La Revolución de Mayo en

1810 (precedida por las de Chuquisaca y La Paz de 1809) puso fin a su unidad y culminó con la segregación de aquellos territorios respecto del poder español.

Pedro de Cevallos fue encargado por la Corona para la creación excepcional del virreinato con sede en Buenos Aires, para lo cual tomó para sí la Real cédula de San Ildefonso el 1 de agosto de 1776. Se le enviaba con la intención de "tomar satisfacción de los portugueses por los insultos cometidos en el Río de la Plata", de modo que su administración sobre el territorio platense y las ciudades de Cuyo incorporadas tendrían en principio un fuerte carácter militar.

En ese momento inaugural el Virreinato del Río de la Plata incluyó a todo el territorio que actualmente son los estados brasileños de Río Grande del Sur (llamado por los españoles Río Grande de San Pedro), Santa Catarina y amplias zonas que en estos días son parte de Paraná y Mato Grosso del Sur; en efecto, Ceballos inició su campaña intentando llevar el límite de los territorios portugueses al este de la línea de Tordesillas y para esto los desalojó de las plazas de Colonia del Sacramento, Río Grande y la población de Nuestra Señora del Destierro en la isla de Santa Catalina.

La enorme superficie que abarcaba el Virreinato del Perú dificultaba las tareas del gobierno y, por ese motivo, se segregó de su territorio el Virreinato del Río de la Plata. Otros motivos que influyeron en la decisión de efectuar esta separación fueron:

los avances de los ingleses; la presión portuguesa sobre la Colonia del Sacramento y toda la Banda Oriental así como todos los otros territorios limítrofes entre hispanos y luso-brasileños; la creciente importancia que iba cobrando Buenos Aires como centro comercial; la importancia del estuario del Río de la Plata como entrada al continente y la defensa de los puertos de Buenos Aires y Montevideo, y las sucesivas expediciones inglesas y francesas sobre las costas patagónicas que pretendían esas zonas.

La ruta monopólica oficial (o "Ruta del Galeón") para las remesas de plata, oro, esmeraldas, etc. que salían hacia España desde el Virreinato del Perú, era regularmente desde los puertos peruanos hasta la Ciudad de Panamá. Desde allí los cargamentos de riquezas eran llevados a Portobelo y desde ese puerto las armadas de galeones surcaban el Mar Caribe y el Seno Mexicano (Golfo de México) hasta La Habana, para luego alcanzar el puerto de Cádiz.

Portobelo era, con Cartagena de Indias y La Habana, uno de los baluartes principales para la protección de la Ruta del Galeón. El 21 de noviembre de 1739 los ingleses capturaron, saquearon y destruyeron Portobelo, lo que demostró paulatinamente a las autoridades españolas que convenía oficializar una ruta más segura y hasta entonces usada para el "contrabando ejemplar": la que desde el Alto Perú "bajaba" las riquezas por el "Camino Real", pasando por Salta, Córdoba hasta llegar al puerto de Buenos Aires, puerto que había crecido precisamente con el estraperlo o "contrabando ejemplar".

El 6 de noviembre de 1777 el virrey dictó el "Auto de libre internación" con lo cual quedó autorizado el comercio de Buenos Aires con Perú y Chile.

La creación del Virreinato del Río de la Plata se hizo con la fusión de los territorios del Alto Perú, las gobernaciones del Paraguay, Tucumán y del Río de la Plata y el corregimiento de Cuyo que hasta entonces era parte de la Capitanía General de Chile.

El 1 de agosto de 1776 el rey Carlos III dictó una Real Cédula creando provisoriamente el Virreinato, concediéndole a Pedro de Cevallos el carácter de "Virrey, Gobernador, Capitán General y Superior Presidente de la Real Audiencia de Charcas". La jurisdicción del Virreinato fue indicada en la Real Cédula:

Las provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, Charcas y los corregimientos, pueblos y territorios a que se extiende la jurisdicción de aquella Audiencia de Charcas, correspondiendo así mismo bajo vuestro mando y jurisdicción los territorios de las ciudades de Mendoza y San Juan del Pico, que hoy se hallan dependientes de la jurisdicción de Chile, con absoluta independencia del Virrey del Perú y del Presidente de Chile.

El 20 de febrero de 1777, Pedro de Cevallos, al frente de una flota de 116 barcos, ocupó la isla de Santa Catalina. Luego se dirigió al sur de la Banda Oriental y el 30 de mayo se apoderó de la Colonia del Sacramento (que luego arrasó). En septiembre continuó la ofensiva en el Este del territorio y tomó la fortaleza de Santa Teresa y el fuerte de San Miguel, avanzando sobre la población de Río Grande, pero la ofensiva fue detenida por la firma de la paz entre España y Portugal.

Véase también: Cuerpos militares del Virreinato del Río de la Plata#Expedición de Ceballos de 1776 e instauración del virreinato
El Tratado de San Ildefonso entre España y Portugal en 1777, concedió la soberanía española sobre la Colonia del Sacramento y la isla San Gabriel, pero obligó a España a renunciar definitivamente al territorio de Río Grande, al este de la Banda Oriental, que había ido siendo ocupado paulatinamente por Portugal y cuya posesión se había consolidado con el Tratado de Madrid (1750).

Según otra Real Cédula dictada en San Lorenzo el 27 de octubre de 1777, se da por definitivamente constituida la administración virreinal y se terminó con su mero carácter excepcional:

(...) Don Juan José de Vertiz, Teniente General de mis Reales Ejércitos: Por mi cédula de 1º de agosto del año próximo pasado, tuve por conveniente nombrar para Virey, Gobernador y Capitan General de las Provincias del Rio de la Plata, y distrito de la Audiencia de Charcas con los territorios de las ciudades de Mendoza y San Juan de la Frontera ó del Pico de la Gobernacion de Chile, al Capitan General de mis Reales Ejércitos don Pedro de Cevallos, mediante las circunstancias que entónces concurrian para ello, y durante se mantuviese este Capitan General en la comision á que fué destinado en esa América meridional.

Y comprendiendo ya lo muy importante que es á mi Real servicio y bien de mis vasallos en esa parte de mis dominios la permanencia de esta dignidad, porque desde Lima á distancia de mil leguas no es posible atender al Gobierno de las espresadas Provincias tan remotas, ni cuidar á que el Virey de ellas dé la fuerza y conservacion de ellas en tiempo de guerra:

He venido en resolver la continuacion del citado empleo de Virey, Gobernador y Capitan General de las Provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucuman, Potosi, Santa Cruz de la Sierra, Charcas, y de todos los corregimientos, pueblos y territorios á que se estiende la jurisdiccion de aquella Audiencia, comprendiéndose assi mismo bajo del propio mando y jurisdiccion, los territorios de las ciudades de Mendoza y San Juan del Pico, que estaban a cargo de la gobernacion de Chile, con absoluta independencia del Virey de Perú y del presidente de Chile (...)

La ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María del Buen Ayre fue elegida como capital del virreinato, porque su puerto abastecía un amplio mercado. Con el Reglamento de Libre Comercio de 1778, el puerto de Buenos Aires tuvo vinculaciones con España y con casi toda América. Sin embargo, por su fondo arenoso, en sus muelles no podían amarrarse buques de gran calado.

Sin embargo, el puerto de Montevideo, con fondo de piedras y mayor profundidad daba ventajas naturales que le permitieron ganar una importancia comparable al de Buenos Aires o aún mayor. Esto le granjeó en varias oportunidades enfrentamientos con la capital del virreinato.

También Montevideo en poco tiempo se transformó en un gran centro comercial. Su estratégica posición le permitía un gran movimiento de buques mercantes. La ciudad creció rápidamente, en especial el sector social vinculado al comercio principalmente ganadero.

El negocio para la ciudad que prosperó fue el llamado comercio de tránsito: las mercaderías que pasaban por el puerto de Montevideo pagaban un impuesto por los días de permanencia en el mismo. Todo este desarrollo económico y social que experimentó la zona, no venía acompañado de reformas administrativas que se acomodaran a ese crecimiento económico.

Para su mejor administración, la Real Ordenanza de Intendentes de Ejército y Provincia del 28 de enero de 1782 dividió el Virreinato del Río de la Plata en ocho intendencias.

Se suprimieron los corregimientos y gobiernos políticos militares a excepción de los de Montevideo y Misiones.

El 14 de abril de 1783 fue dictada la Real Cédula creadora de la Real Audiencia de Buenos Aires, "la cual tenga por distrito la provincia de este nombre y las tres del Paraguay, Tucumán y Cuyo".

El 5 de agosto de 1783 el rey hizo en San Ildefonso 17 modificaciones a la Real Ordenanza de 1782. Restaurando los gobiernos político militares de Moxos y Chiquitos y modificando las intendencias.

En 1806 y 1807 se produjeron las Invasiones Inglesas al Río de la Plata, debido a la toma de Buenos Aires por los británicos, el virrey Sobremonte se trasladó a Córdoba, ciudad a la que declaró capital interina del virreinato el 14 de julio de 1806.

El 25 de mayo de 1810 se produjo la Revolución de Mayo en Buenos Aires, durante la cual fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.

El gobernador intendente realista de Asunción, Bernardo de Velasco remitió a Buenos Aires una nota comunicando la separación de la Provincia del Paraguay del Virreinato del Río de La Plata, Velasco y sus adictos formaron una junta el 24 de junio de 1810, junta que reiteró su fidelidad a la monarquía española de Fernando VII y al Consejo de Regencia de Cádiz. El 17 de junio de 1811 un congreso nombra una junta gubernativa presidida por Fulgencio Yegros, siendo depuesto Velasco.

El 13 de julio de 1810, el virrey del Perú proclamó la reincorporación del territorio de la Audiencia de Charcas al virreinato del Perú, hasta el final de la guerra. Lo hizo a pedido del presidente de Charcas y del gobernador de Potosí.

El 19 enero de 1811, Francisco Javier de Elío declaró a Montevideo capital del virreinato y asumió como virrey del Río de la Plata (cargo para el que fue nombrado por el Consejo de Regencia de España e Indias el 31 de agosto de 1810), pero la población rural de la Banda Oriental rechazó la autoridad del nuevo virrey en febrero de 1811, hecho conocido como "el Grito de Asencio". El 11 de mayo de ese año, José Gervasio Artigas derrotó en el paraje Las Piedras al jefe realista José Posadas, quedando Elío sólo con el control de la Colonia del Sacramento y la sitiada ciudad de Montevideo, mientras que las tropas revolucionarias de Artigas controlaban el resto de la Banda Oriental.

El 20 de octubre de 1811, Elío y el gobierno de Buenos Aires firmaron un armisticio que devolvía al control realista la Banda Oriental y las villas entrerrianas de Gualeguaychú, Gualeguay y Concepción del Uruguay. El virrey Elío regresó a España el 18 de noviembre de 1811, dejando su cargo de virrey en enero de 1812.

La ciudad de Salta volvió al control realista el 29 de enero de 1812, permaneciendo en su poder hasta febrero de 1813.

El 23 de junio de 1814 el gobernador de Montevideo, Gaspar de Vigodet, se rindió ante las tropas revolucionarias, quedando la Banda Oriental libre del poder español.

El 6 de diciembre de 1822, el coronel español Pedro Antonio de Olañeta se retiró del territorio jujeño que había invadido, hecho que marca el final de la presencia española en lo que fuera el territorio del Virreinato del Río de la Plata (sin considerar el territorio de la Audiencia de Charcas que había vuelto al Virreinato del Perú el 13 de julio de 1810).


El virreinato rechaza a José I

Napoleón Bonaparte y José I enviaron al marqués de Sassenay al Río de la Plata con el fin de hacer jurar lealtad al nuevo monarca impuesto en España por la ocupación francesa y dar a conocer la abdicación de los reyes españoles.

El marqués de Sassenay llegó a Buenos Aires en julio de 1808, el virrey Liniers realizó consultas con la Real Audiencia y con el Cabildo de Buenos Aires para decidir que posición tomar, pero tanto el Cabildo como la Audiencia rechazaron las exigencias francesas y quemaron los pliegos que les había presentado el enviado de Napoleón, a quien otorgaron un breve plazo para abandonar la ciudad.

El marqués de Sassenay se dirigió a Montevideo pero allí fue apresado por el gobernador De Elío. El 21 de agosto se realizó en Buenos Aires la proclamación y jura de Fernando VII como soberano español. En setiembre de 1808 Liniers declaró la guerra a Napoleón y a José I y reconoció la Junta Central de Sevilla.

Ésta envió a Goyeneche como delegado para hacer jurar en el Perú y el Río de la Plata lealtad a la Junta de Sevilla y posteriormente envió a Cisneros como nuevo virrey en reemplazo de Liniers.
Organización territorial del Virreinato [editar]Artículo principal: Organización territorial del Virreinato del Río de la Plata
El territorio del Virreinato del Río de la Plata poseyó dos sucesivas organizaciones territoriales:

la primera que va de 1776 a 1782 implicaba la existencia de una sola audiencia y se mantuvieron las gobernaciones, gobiernos y corregimientos con los que se había constituido el virreinato: 4 gobernaciones y 3 corregimientos, quedando bajo su dependencia 5 gobiernos político militares (o "provincias subordinadas"),

20 corregimientos de indios, dos corregimientos de españoles subordinados y una comandancia político militar. El Corregimiento de Cuyo fue transferido desde la Real Audiencia de Chile a la de Charcas. Se agregaron en 1778 la Superintendencia de los Establecimientos Patagónicos (1778-1785) y la efímera Gobernación de Fernando Poo y Annobón (1778-1780);

a partir de 1782 se aplicó el régimen de gobernaciones intendencias, creándose 8 de ellas a las que se le dio el nombre de provincias y los corregimientos pasaron a ser partidos, ordenándose suprimir los gobiernos político militares. Pero en 1783 se efectuó un reordenamiento (que es la que se observa en el mapa), suprimiendose tres intendencias y creándose otras tres y restableciéndose la Real Audiencia de Buenos Aires, los gobiernos político militares fueron mantenidos a excepción del de Chucuito. La Superintendencia de los Establecimientos Patagónicos subsistió hasta 1785, cuando fue transformada en la Comandancia de Patagones.

En 1784 fue creada la Intendencia de Puno con parte de la de La Paz y fue luego transferida al Virreinato del Perú en 1796, desde 1787 tres partidos de esta intendencia pasaron a integrar la nueva Real Audiencia del Cuzco, a la que se integraron los demás desde 1796. Al momento de la Revolución de Mayo en 1810, las 8 intendencias tenían bajo su dependencia a 40 partidos, 4 gobiernos político militares y dos tenencias de gobierno.

Existían además varias comandancias político militares ubicadas en zonas de frontera con el Brasil portugués y por esto particularmente militarizadas y otras ubicadas en puntos estratégicos y vulnerables, las cuales estaban bajo la dependencia directa del virrey.

Eclesiásticamente todo el virreinato formaba una provincia, la de Charcas, de cuyo arzobispo eran sufragáneos 6 obispos diocesanos, siendo el de Salta creado en 1806. Al pasar al Virreinato del Perú la intendencia de Puno en 1796, los partidos de Chucuito y Paucarcolla continuaron dependiendo del obispado de La Paz.


Economía

El nombre mismo del Virreinato sugiere cuál fue el producto económico que resultó basal para la economía de éste: la plata obtenida principalmente de las minas ubicadas en el Alto Perú (de todas las minas la más célebre fue la del cerro Potosí), la misma región altoperuana era gran productora de otros minerales: cobre, estaño, oro.

Esta base económica significó el desarrollo de un tránsito carretero que generalmente "bajaba" desde el Alto Perú hasta el puerto de Buenos Aires siguiendo el Camino Real, tal tránsito supuso por su parte la cría de mulas (es decir, también de caballos y asnos) la cual se realizaba principalmente en las ciudades del Tucumán.

Este tránsito promovió una industria cuasi artesanal de carretas (en las ciudades de San Miguel de Tucumán y en la ciudad de Mendoza), las carretas muy lentas eran casi siempre tiradas por bueyes y sus marchas por extensos itinerarios se reducían a unas pocas leguas por día. El tráfico de plata fue de este modo el principal rubro de exportaciones desde el Virreinato hacia Europa. Tal tráfico frecuentemente estaba asociado con el contrabando y un intercambio de plata por gente esclavizada llevada desde el África hasta el puerto de Buenos Aires para luego ser "distribuida" en diversas zonas.

La mayoría de la población se concentraba en las zonas altoperuanas, pobres en producciones agrícolas y ganaderas; esto significó el desarrollo de nuevos centros y circuitos productivos y comerciales dentro del Virreinato: la región pampeana y las Vaquerías del Mar pobladas por inmensas greyes de vacunos proveyó de carne barata no solo a las poblaciones del Alto Perú sino a las del Brasil portugués, en el segundo de los casos se efectuaba contrabando masivo desde la Banda Oriental y las Misiones Orientales siguiendo luego la Ruta de las acémilas hasta Curitiba y de allí hasta la "feria" de Sorocaba;

los rodeos de ganados realengos (es decir ganados que al carecer de dueños precisos nominalmente eran pertenecientes a la corona española aunque en los hechos, al ser cimarrones, solían resultar de usufructo público) requirieron un tipo especial de trabajador libre: los gauchos, muchas veces arrieros que transportaban los ganados en pie por pistas o huellas durante cientos de kilómetros.

La zona de las Misiones y el Paraguay fue sede de cultivos de hierba mate, cultivos iniciados por los jesuitas. El mate abastecía a casi todo el Virreinato e incluso a la Capitanía General de Chile. Otros cultivos alimenticios surgieron merced a la demanda altoperuana: vinos (en Salta, Tarija, Cuyo, Córdoba), aguardientes y singanis; e incluso plantaciones de olivo, principalmente en La Rioja y Catamarca pero las plantaciones oliveras fueron en gran medida taladas para evitar que compitieran con el monopolio español.

Del mismo modo el Alto Perú no lograba autoabastecerse con sus producciones de lanas de auquénidos y resultó un cliente que facilitó la plantación de algodón en Santiago del Estero y el establecimiento de una incipiente industria textil, en la cual se elaboraba el algodón junto con la lana de caprinos, ovinos y auqénidos en Santiago del Estero, Catamarca, Salta, La Rioja así como de talabartería en Tucumán.

Por otra parte la ciudad de Córdoba se encontraba beneficiada al ser la encrucijada de las rutas que unían el oeste con el este y el norte con el sureste del Virreinato, tal encrucijada hacía que fuera común designar como "El Arriba" a todo el territorio ubicado al norte y oeste de la ciudad de Córdoba y como "El Abajo" a todo el territorio ubicado al sur y al este de la misma ciudad.

Por lo demás la agricultura para alimentar a las poblaciones dispersas se encontraba reducida a una agricultura de subsistencia, en muchas ocasiones solo horticultura.

Siempre que se plantea el análisis de una economía corresponde considerar entre uno de los factores básicos el transporte, en particular la velocidad del mismo, en tal sentido en los terrenos más fácilmente transitables que eran (como aún hoy) los de la planísima región pampeana, las velocidades a caballo promedio eran de unas 8 a 10 leguas diarias; las carreras a "revientacaballos" (con chasquis que cambiaban de caballos en cada posta) hacían recorrer (en la región pampeana)

800 kilómetros en diez días, la distancia entre la ciudad de Mendoza y la ciudad de Buenos Aires era cubierta a galope (por el sistema de chasquis) en 22 días recorriéndose para ello unos 1.100 kilómetros que alternaban relieves llanos y escarpados. El sistema oficial de correos en el territorio que luego sería del Virreinato fue establecido en 1750 y se mejoró y reorganizó con postas en 1771.

El transporte de cargas por tierra insumía tiempos inverosímiles para la gente de la actualidad: una carreta de ruedas macizas tirada por cuatro bueyes sanos y fuertes tardaba 3 meses en recorrer 1.000 kilómetros.

La navegación fluvial era relativamente rápida "bajando" los ríos: Desde Asunción a la ciudad de Buenos Aires se tardaba aproximadamente 15 días pero la "subida" o el navegar el río Paraná en contracorriente aguas arriba (con la tecnología de entonces se lograba una velocidad de tan solo tres millas por hora) demandaba casi tres meses, y más frecuentemente unos 112 días.


Instituciones coloniales [editar]En 1793 la Real Imprenta de Niños Expósitos publicó la Guía de forasteros en la ciudad y Virreynato de Buenos-Aires, en ella se contiene un listado de instituciones del virreinato residentes en Buenos Aires:

Secretaría del Virreinato
Superintendencia general de Hacienda
Real Audiencia Pretorial
Tribunal y Real Audiencia de cuentas
Junta superior de Real Hacienda
Junta superior de Propios y Arbitrios
Junta superior de apelaciones de Real Hacienda
Junta superior de aplicaciones
Junta provincial de temporalidades
Junta de diezmos
Junta de Almonedas
Santa Cruzada
Comisaría de la Santa Inquisición
Montepio de Ministerio de Justicia y Real Hacienda
Tesorería general de Ejército y Real Hacienda
Almacenes de Real Hacienda, Artillería de Marina
Real Aduana
Real Renta de Tabacos
Administración principal de correos
Contaduría General de Propios y Arbitrios del Virreinato.

Guerra de Independencia

Batallas de la Guerra de Independencia Argentina:

Combate de Acoyte

Batalla de Ayohuma

Batalla de Campichuelo

Batalla de Cerrito

Batalla de Chacabuco

Combate de San Nicolás

Combate naval del Buceo

Combate de Cotagaita

Día Grande de Jujuy

Batalla de Huaqui

Batalla de Maipú

Batalla de Paraguarí

Batalla de Salta

Combate de San Lorenzo

Batalla de Sipe Sipe (1815)

Batalla de Suipacha

Batalla de Tacuarí

Batalla de Tucumán

Batalla de Vilcapugio

Batalla de Yavi

Casa de Tucuman - Declaracion de la Independencia

El Congreso de Tucumán, reunido con el objetivo de declarar la independencia, inició sus sesiones el 24 de Marzo de 1816. En él participaron representantes de las provincias que admitían la autoridad del Directorio; es decir, no estaban representadas las de la Liga Federal ni las ocupadas por los realistas.

El Congreso Nacional tomó como primera medida la elección de un Director Supremo capaz de mantener el orden y restaurar la autoridad central. Era importante que este hombre fuera apoyado tanto por el interior como por la capital, para evitar conflictos y divisiones. Finalmente fue elegido Juan Martín de Pueyrredón, hombre aceptado tanto por las provincias como por Buenos Aires.

La consolidación de la unión Nacional fue otro de los objetivos del Congreso, por lo que se dispuso la intervención del ejército en las provincias en que se manifestaban movimientos localistas.

Finalmente, la Declaración de independencia de la Argentina se concretó públicamente en la sesión del 9 de Julio de 1816. El secretario Juan José Paso leyó la proposición y pregunto a los diputados si querían: “Que las provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli” Los diputados la aprobaron por aclamación y luego individualmente.

Se fijó la fórmula de juramento y se ordenó que en todos los lugares de las Provincias Unidas se procediese a proclamar y jurar la Independencia. Debían hacerlo las autoridades, el ejército, las corporaciones y el pueblo.La Independencia significó la voluntad de la Nación de asumir su soberanía y conducir sus destinos y fue un paso fundamental para organizar el Estado Nacional.

El día 19 de julio el diputado Pedro Medrano propuso agregar al texto del acta, a continuación de la propuesta de emancipación, “de los reyes de España, sus sucesores y metrópoli”, la expresión “y de toda otra dominación extranjera”. Su propósito era desvirtuar los rumores de un acuerdo con los portugueses para establecer un protectorado lusitano. La propuesta fue aprobada por unanimidad.

El 25 de julio el Congreso decidió la oficialización de la bandera celeste y blanca, en el rango de bandera menor. La bandera mayor, llamada de ceremonias en la actualidad, fue aprobada el 25 de febrero de 1818, incorporándose el sol en el centro de la franja blanca.

El Problema de la Organización del Estado

Si bien siempre habían existido, al declararse la independencia y hacerse patente el hecho de que era necesario organizar el país, se plantearon dos posturas con respecto a la organización de la América Española: la Americanista y la Localista.

La posición Americanista proponía la unión entre los pueblos de la América Hispana; sus objetivos eran unir fuerzas para terminar con las guerras de independencia y organizar un sistema político estable que garantizase la unión.

La posición localista defendía a la unión de los hombres con una ciudad o región; y temían que una unión que abarcase tantos países y tanto terreno demorase la recuperación y organización regional. Los localistas temían perder poder o fuerza con esta integración. Rivadavia era uno de los principales representantes de esta posición.

También surgió el problema de la forma de gobierno; entre las distintas opciones había un sector que defendía la monarquía constitucional por considerarla un sistema estable que garantizaba el orden y los derechos de los hombres.

Belgrano propuso establecer una monarquía constitucional que recayese en un descendiente de los Incas; si bien el proyecto fue bien recibido por representantes del Alto Perú y ciudades norteñas y contaba con el apoyo de San Martín y de Güemes, los hombres de Bs.As se manifestaron en contra, ante la posibilidad de perder su posición hegemónica. Los representantes de Bs.As. propusieron ofrecer la corona a un príncipe europeo. Sin embargo, Tomás de Anchorena, diputado por Bs.As. defendió el sistema federal.

A comienzos de 1817, el Congreso se trasladó a Buenos Aires y postergó el tratamiento de la forma de gobierno, pero los planes monárquicos continuaron en el seno del mismo.

Provincias Unidas del Rio de la Plata

Provincias Unidas del Río de la Plata fue el nombre que adoptó la unión formada por parte de los territorios del antiguo Virreinato del Río de la Plata que proclamaron su independencia de la Corona de España en 1816.

Es una de las denominaciones oficiales de la Argentina, la que según el artículo 35° de su Constitución Nacional puede denominarse indistintamente también Confederación Argentina y República Argentina.

La denominación Provincias Unidas se empleó por primera vez cuando el territorio abarcaba la actual Argentina, Uruguay y el departamento boliviano de Tarija, desde la Revolución de Mayo hasta mediados de la década de 1830. El gentilicio de sus habitantes era en la región del Río de la

Plata: «rioplatenses», «platenses» o «argentinos», nombre que posteriormente se utilizó para denominar a la República en 1853.

Desde 1776 los territorios al sur del Virreinato del Perú excepto la Capitanía General de Chile pasaron a constituir el Virreinato del Río de la Plata.El 25 de mayo de 1809 los oidores de la Real Audiencia de Charcas ordenaron el arresto del presidente García de León y Pizarro, dando inicio a la Revolución de Chuquisaca.

En 1810, el pueblo de Buenos Aires inició la Revolución de Mayo, que derrocó y expulsó al virrey, eligiendo en su reemplazo una Primera Junta de gobierno integrada mayoritariamente por criollos, que dio origen a la Guerra de la Independencia contra España (1810-1824). En 1813 se realizó la llamada Asamblea del año XIII, donde se estableció el Escudo Nacional y el Himno Nacional. En 1815 las provincias de la Liga Federal reunidas en el Congreso del Arroyo de la China, declararon su independencia de España, esperando por un congreso general de todas las demás Provincias Unidas.

Durante la declaración de la independencia el 9 de julio de 1816 se adoptó el nombre de Provincias Unidas de Sud América aunque se mantuvo también el de Provincias Unidas del Río de la Plata.

A esta declaración no pudieron acudir –excepto Córdoba– en su momento las provincias confederadas en la Unión de los Pueblos Libres, que reconocían a José Gervasio de Artigas como Protector, y que habían declarado su independencia de España en el protocongreso del Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay en 1815.

El motivo para que la mayoría de las provincias federales no pudiera asistir al Congreso de Tucumán se debió a la impedimenta realizada por los llamados «unitarios» y a la invasión iniciada desde el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve a la Provincia Oriental, Misiones y el este de la Mesopotamia.

En cuanto a Tarija, la contraofensiva realista española desde el Alto Perú igualmente dificultó su representación en el Congreso de Tucumán aunque sí lo hicieron los diputados por Chichas los cuales también representaban al Partido de Tarija.

Durante el año 1825 todas las provincias (incluyendo la Provincia Oriental y la Provincia de Tarija con Chichas) se reunieron en el Congreso Nacional Constituyente Argentino, que dejó en libertad para decidir por sí mismo su futuro a las cuatro intendencias del Alto Perú, que se encontraban bajo la administración provisoria del Ejército Libertador al mando del mariscal Sucre.

En enero de este año, el Congreso Nacional acordó y decretó el establecimiento de un Registro Nacional, en donde se insertarían todas las leyes y decretos que emanasen del citado Congreso.

El 6 de febrero de 1826, el Congreso Constituyente determinó la urgente instalación del poder ejecutivo nacional, nombramiento que recaería en quien fuera nombrado mediante el voto mayoritario de los diputados. Al día siguiente se realizó la votación mencionada y el cargo fue ocupado por Bernardino Rivadavia.

El nombre cayó en desuso, siendo reemplazado por el de Confederación Argentina, referido ya sólo al territorio del primer país, hasta 1861 aproximadamente.

Desde entonces, el nombre República Argentina es el habitual, aunque la Constitución Nacional admite los tres como nombres oficiales, empleándose el término Nación Argentina en la formación y sanción de las leyes.

Posta de Yatasto

La primera acción militar de San Martín y su recién creado regimiento de granaderos a caballo estuvo dirigida a frenar las incursiones de los realistas en las costas del río Paraná, principal afluente del Río de la Plata y vía de comunicación estratégica para la región.

San Martín se instaló con sus tropas en el convento de San Carlos, posta de San Lorenzo, en el sur de la provincia de Santa Fe. El 3 de febrero de 1813 y ante el desembarco de 300 españoles, se libró el Combate de San Lorenzo, casi frente al Convento, a orillas del río.[4]

Dado que existían aún sospechas acerca de la fidelidad a la causa independentista por parte del recién llegado San Martín, él decidió avanzar al frente de la reducida tropa de granaderos a caballo. Al estar así expuesto, su caballo fue mortalmente herido y San Martín, aprisionado bajo su

cabalgadura, casi fue ultimado por un realista. Le salvó la vida un soldado raso Juan Bautista Cabral —correntino como San Martín— que antepuso su cuerpo a dos bayonetazos. San Martín le ascendió post mórtem, por lo que actualmente es conocido como el Sargento Cabral.

Esta batalla, que por la cantidad de combatientes de ambos bandos podría parecer secundaria, permitió alejar para siempre a la flotas realistas que merodeaban por el río Paraná, saqueando las poblaciones.


Ejército del Norte

Luego de esta victoria, San Martín fue designado para hacerse cargo del Ejército del Norte, donde debió reemplazar al general Manuel Belgrano. Según la tradición, el encuentro entre los dos próceres se efectuó en la posta de Yatasto, en la provincia de Salta. Este hecho es conocido como «el abrazo de Yatasto». Desde su reciente cargo de mayor general del Ejército Auxiliar del Perú debía reorganizar un ejército deshecho por las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma.

San Martin y Pueyrredon - Encargando la formacion de los Granaderos
Tras varios meses de marchas y contramarchas, el 3 de mayo de 1816 se hizo cargo del Directorio un miembro de la Logia aliado a San Martín, Juan Martín de Pueyrredón, indicación de una reorientación de los objetivos del grupo.

Antes de partir hacia la capital se entrevistó con el general Martín Miguel de Güemes y luego, en Córdoba, con San Martín, con quien ajustaron todo el plan de la campaña a Chile. De allí en más, la mayor parte de sus esfuerzos estuvieron concentrados en apoyar el plan de liberación continental de San Martín.

Envió al Ejército de los Andes todo el armamento y las tropas que pudo, además de algunos oficiales destacados. Por otro lado, envió en campañas de corso alrededor del mundo a los capitanes Hipólito Bouchard y Guillermo

Brown. Su papel en la liberación de Chile fue muy destacado, y también colaboró en lo que pudo a la organización del ejército que debería reconquistar Perú.

Su gobierno interno no tuvo ese brillo: entre sus numerosas iniciativas fracasadas estuvieron el avance de las fronteras hacia el sur, la fundación de un banco nacional, y varios repetidos intentos de coronar a un príncipe europeo como rey de su país.

Festejos por la Independencia

Las costumbres en 1816

"En las calles de Buenos Aires no se ven, en las horas de la siesta más que médicos y perros". Así describía a la Gran Aldea un viajero francés. Y es que el pasatiempo preferido de los porteños era dormir la siesta.

Tampoco había mucho que hacer. Las actividades principales eran la ganadería y el comercio, que se manejaban con poca mano de obra y una visita cada tanto a los lugares de producción y servicio.

Ir de shopping llevaba muy poco tiempo. Bastaba atravesar la Plaza de la Victoria y recorrer la Recova donde estaban los puestos de los "bandoleros", como se llamaba entonces a los merceros frente a una doble fila de negocios de ropa y novedades.

Esto daba cierto margen para la vida nocturna que tenía en las tertulias su expresión más elegante. Las casas de las familias más "acomodadas" recibían a viajeros, vecinos y

amigos para divertirse y hacer negocios. Las tertulias se prolongaban hasta después de la medianoche entre empanadas, recitales de poesía y música, comentarios políticos y de moda. Una de las más famosas era la que ofrecían frecuentemente los O´Gorman. A Don Tomás O'Gorman y a su esposa Anita Perichon les encantaba recibir a lo más granado de la sociedad, entre ellos al Virrey Cisneros.

Un asiduo concurrente a las tertulias, el inglés John Parish Robertson se asombraba de la buena conversación de las porteñas y de la precocidad de las niñas que a los siete años ya bailaban el minué a la perfección. Las tertulias eran además la ocasión indicada, y casi la única, para que las adolescentes encontraran novio.

Una vez a la semana "la parte más sana del vecindario", como definía el cabildo a sus miembros, es decir los propietarios porteños, concurría al teatro para asistir a paquetas veladas de opera y a disfrutar de las obras de teatro de Lvardén.

Desde que la inaugurara el Virrey Vértiz en 1783, la Casa de Comedias, conocida como el Teatro de la Ranchería, se transformó en el centro de la actividad lírica y teatral de Buenos Aires hasta su incendio en 1792. En 1810 pudo reabrirse el Coliseo Provisional de Comedias dando un nuevo impulso a arte dramático.

Convocaban por igual a ricos y pobres las corridas de toros. En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Monserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de julio y Belgrano) con una capacidad para unas dos mil personas. Pero fue quedando chica, así que fue demolida y se construyó una nueva plaza para 10.000 personas en el Retiro en la que alguna vez supo torear don Juan Lavalle.

En su breve paso por Buenos Aires los ingleses habían impuesto el Cricket, un juego muy parecido a la "chueca" deporte preferido de los pampas que se asombraban al ver como los huincas lo practicaban.

El pato, las riñas de gallo, las cinchadas y las carreras de caballo eran las diversiones de los suburbios orilleros a las que de tanto en tanto concurrían los habitantes del centro. Allí podían escucharse los "cielitos", que eran verdaderos alegatos cantados sobre la situación política y social de la época.

La ruleta y los juegos de azar tenían su sede en la casa de Martín Echarte una especie de casino colonial donde también se jugaba al ajedrez y por supuesto se hablaba de política.

Los cafés eran los ámbitos naturales de discusión política y la sede de las distintas facciones que discutían acaloradamente en mayo de 1810. Los más famosos eran el Café de Marco, el de la Victoria, el de los Cartalanes y el de Martín. Todos tenían mesas de billar y amplios patios.

A la hora de comer afuera no había mucha variedad. Se podía tomar algo en la Confitería Francesa, pero La fonda de Los Tres Reyes era el único restaurante de Buenos Aires. Su única competencia era la casa de Monsieur Ramón, un auténtico Chef francés que preparaba comidas para llevar a domicilio. Muchas señoras mandaban a sus esclavos a aprender a cocinar con Monsieur Ramón.

Con la revolución irán cambiando las costumbres y se producirá una lenta pero firme deshispanización que se verá reflejada en las costumbres, la forma de hablar y la vestimenta. Las mujeres mantendrán la mantilla, el peinetón y el abanico pero irán cada vez más a la francesa. Los hombres, en cambio se visten a la inglesa galera y todo.

Fray Justo Santa Maria de Oro
Fray Justo Santa María de Oro y Albarracín (San Juan, 3 de septiembre de 1772 - 19 de octubre de 1836) fue un religioso argentino, defensor del republicanismo.

A los 17 años ingresó en la Orden de los Dominicos en Chile, de donde regresó a su provincia en 1814, expulsado por el general José Miguel Carrera.

Sus contactos con sus hermanos de Orden en Chile sirvieron para que el General San Martín pudiera enviar correo secreto a través de ellos.

En 1816 fue electo, junto con Francisco Laprida diputado al Congreso de Tucumán. Állí impulsó la declaración de la Independencia y defendió la forma republicana de gobierno frente al impulso que habían tomado las ideas

monárquicas, impulsadas entre otros por Pueyrredón y Manuel Belgrano. Su frase fundamental siempre fue "Hemos nacido para ser República". La historia lo reconoce como el padre de la república.

En el Congreso de Tucumán sus palabras fueron "se dará la batalla a favor de la soberanía del pueblo y por eso aparecen las tesis de la monarquía constitucional o "Yo el Rey", enfrentada con la de la república o "Nosotros los pueblos".

Renunció al Congreso cuando, al año siguiente, éste se trasladó a Buenos Aires; fue deportado a Chile en 1818, llegando rápidamente a ser el superior de los Dominicos de ese país.

Regresó a San Juan en 1828, como vicario apostólico para la diócesis de San Juan de Cuyo. Construyó la Catedral, mejoró las escuelas religiosas de esa ciudad y fundó una para mujeres. Fue nombrado obispo en 1830 pero ejerció como gobernador del obispado, ya que nunca llegó a ser ordenado.

Retirado de la Política por no ingresar en las luchas intestinas entre unitarios y federales muere un 19 de octubre de 1836 y sus restos descansan en la Catedral de San Juan.

Juan Agustin Maza
Juan Agustín Maza (Mendoza, 4 de mayo de 1784 – 11 de junio de 1830). Jurisconsulto. Se doctoró en 1807 en Derecho Civil en la Universidad de San Felipe, Chile. Como miembro del Cabildo mendocino se adhirió a la Revolución de Mayo, y en 1815 realizó importantes donaciones para ser utilizadas en la formación del Ejército de los Andes.

En 1816 representó como diputado a su provincia en el Congreso de Tucumán y fue uno de los firmantes el 9 de julio de ese año del acta de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata pronunciándose a favor del sistema republicano.

Electo vicepresidente del Congreso, al trasladarse a Buenos Aires, presidió el cuerpo en noviembre de 1817.

De regreso en su provincia fue uno de los integrantes de la Junta de vecinos de Mendoza que pidió la destitución del gobernador Pedro Molina. Caído este, fue designado gobernador interino por el Triunvirato que gobernó la provincia, cargo que desempeñó entre el 29 y el 30 de abril de 1824.

Durante la administración de Juan Rege Corvalán fue presidente de la Junta de Representantes y también ministro de gobierno en 1829. Un año después, cuando las tropas comandadas por Videla Castillo y enviadas por el General José María Paz invaden Mendoza, Maza buscó refugio con otros federales en la tribu del cacique Coleto a quien creían su amigo.

Sin embargo el 11 de junio de 1830 los indios los asesinan con lanzas en Chancay. Esta tragedia se recordó cien años después con la erección de un monumento a los caídos.

Jeronimo Salguero
Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera (Córdoba (Argentina), 1774 – Chuquisaca, mayo de 1840), abogado y político argentino, miembro del Congreso de Tucumán, que declaró la independencia argentina.


Se recibió de doctor en jurisprudencia en 1796, y años más tarde fue asesor del cabildo de Córdoba. En 1809 fue síndico del mismo cuerpo.

Apoyó la Revolución de Mayo con entusiasmo y se unió al partido de los Funes. En 1812 fue procurador general de la provincia, y luego asesor del gobernador Francisco Ortiz de

Ocampo.

Se unió al partido federal y ayudó a que su jefe, el coronel José Javier Díaz, llegara al gobierno de la provincia; fue su ministro secretario de hacienda. En 1816 fue electo miembro del Congreso de Tucumán, donde firmó la declaración de la Independencia el 9 de julio.

Se destacó por su defensa de las autonomías provinciales, pero fue el más conciliador de los cuatro diputados cordobeses. Cuando el Congreso decidió trasladarse a Buenos Aires, sus compañeros cordobeses Eduardo Pérez Bulnes, José Antonio Cabrera y Miguel Calixto del Corro se negaron a mudarse a donde serían presionados por el gobierno central; por ello fueron expulsados del Congreso. En cambio, Salguero se trasladó a Buenos Aires, donde terminó cediendo a las iniciativas centralistas del Directorio. Dejó el cargo en 1819 para ser tesorero de la Casa de la Moneda.

Regresó a Córdoba en 1820 y se unió al partido federal del gobernador Juan Bautista Bustos, aunque permaneció alejado de la política activa. En 1826 fue enviado como diputado al Congreso de Buenos Aires, donde apoyó al grupo federal dirigido por Manuel Dorrego. A su regreso se incorporó como juez al Tribunal de Apelaciones.

Cuando el general José María Paz derrocó a Bustos, arrestó a los dirigentes federales, entre ellos a Salguero. A fines de 1831 fue nuevamente juez, pero fue expulsado dos años más tarde por participar en una fracasada revolución. Emigró a Bolivia, donde se dedicó a la abogacía privada.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Jer%C3%B3nimo_Salguero"

Acta de Independencia

Acta de la Declaración de la Independencia Argentina
9 de julio de 1816

En la benemérita y muy digna Ciudad de san Miguel de Tucumán a nueve días del mes de Julio de mil ochocientos diez y seis. Terminada la sesión ordinaria el Congreso de la Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto, y sagrado objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman.

Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes, sin embargo consagraron a tan arduo toda la profundidad de sus

talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, la de los Pueblos representados y la de toda la posteridad. A su término fueron preguntados: Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los Reyes de España y su Metrópoli Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraban sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:

Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo, la justicia que regla nuestros votos:

Declaramos solemnemente a la faz de la tierra que, es voluntad unánime e indudable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una Nación libre e independiente del Rey Fernando VII sus sucesores y Metrópoli quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias.

Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe a la Naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.

Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros Diputados Secretarios.

En El Redactor del Congreso Nacional (1816). N° 6

Mariano Boedo
Mariano Joaquín Boedo (Salta, 25 de julio de 1782 – Buenos Aires, 9 de abril de 1819). fue diputado por Salta en el Congreso de Tucumán de 1816.

Se recibió de abogado en 1805 después de estudiar en el seminario de Loreto, en Córdoba y en la universidad de Charcas. Fue secretario de la Real Audiencia y amigo de Mariano Moreno.

Cuando regresó a su ciudad natal se dedicó a la política adhiriéndose a la Revolución de Mayo en el Cabildo Abierto que se reunió para tratar dicho movimiento. Juan Martín de Pueyrredón, en ese entonces gobernador de Córdoba, lo nombra asesor letrado y queda a cargo de la Intendencia cuando aquel fue designado presidente de Charcas. Fue

agente de Martín Miguel de Güemes durante las desaveniencias de este con Rondeau, motivado por los conflictos con Jujuy, en 1815, suscribiendo el correspondiente tratado entre ambas partes.

Junto con José Moldes y José Ignacio de Gorriti fue designado diputado por Salta al mencionado Congreso de Tucumán. Siendo designado vicepresidente el 1 de julio de 1816 firma como tal la de declaración de la Independencia el 9 de julio de ese año.

Intervino destacadamente en debates de importancia del congreso y se convirtió en su presidente en 1817. Al siguiente año fue dejó su banca por problemas de salud y regresó a su provincia. No volvió a ocupar cargos públicos y retornó a Buenos Aires donde falleció en 1819. Sus restos se hallan en la Iglesia de San Francisco.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Boedo"

José Severo Malabia
José Severo Feliciano Malabia (Charcas, 1787 – Buenos Aires, 1849), abogado y político argentino de origen altoperuano, miembro del Congreso de Tucumán, que declaró la Independencia argentina.

Se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Chuquisaca y ejerció como abogado en esa ciudad.

Apoyó la revolución del 25 de mayo de 1809 en su ciudad natal, por lo que tuvo que huir al ser ésta derrotada. Ocupó cargos administrativos en la ciudad de Tupiza, en el extremo sur de la actual Bolivia. Regresó a su ciudad natal con el Ejército del Norte después de la batalla de Suipacha y fue asesor del cabildo. Permaneció en esa ciudad bajo las

sucesivas administraciones independentistas y realistas.

En 1815, poco antes del desastre de Sipe Sipe, fue electo diputado al Congreso de Tucumán, que se reunió en esa provincia a comienzos del año siguiente, después de la derrota independentista en el Alto Perú. Huyó hacia Tucumán y se incorporó a la misma.

Una de sus primeras actuaciones fue contra el diputado por Salta, coronel José Moldes, a quien acusó falsamente de cometer varios delitos, para impedir su incorporación al Congreso (Moldes podía ser una competidor importante contra el grupo porteño, e incluso era el candidato provinciano al cargo de Director Supremo).

Juró y firmó el acta de la Independencia el día 9 de julio de 1816. Era de tendencia monárquica, y defendió su ideología con tenacidad, hasta casi lograr que se coronara un rey en la actual Argentina.

Se trasladó con el congreso a Buenos Aires, y firmó la constitución unitaria de 1819.

Después de la disolución del Congreso, en 1820, se unió al grupo unitario de Bernardino Rivadavia, y fue diputado provincial de la provincia de Buenos Aires.

En 1826, fue enviado por Rivadavia como secretario del embajador ante el gobierno de Bolivia, general Juan Gregorio de Las Heras. Su misión era ayudar al general para que, a cambio del reconocimiento de la independencia de ese país, la Argentina recuperara la provincia de Tarija. Boicoteó la misión, ayudando a que esa provincia siguiera perteneciendo a Bolivia.

Se radicó por un tiempo en Charcas, donde ocupó varios cargos oficiales. Más tarde regresó a Buenos Aires como embajador de Bolivia, pasando después a actuar en la política local. Por su oposición al gobernador Juan Manuel de Rosas se vio obligado a exiliarse un tiempo en Montevideo.

Pasó a Lima, donde fue embajador boliviano ante el gobierno del Perú, y luego fue ministro de la Suprema Corte de Justicia boliviana.

Huyó de regreso a Buenos Aires en tiempos del dictador Andrés de Santa Cruz y se radicó en esa ciudad (con permiso de Rosas) hasta su muerte.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Severo_Malabia"

Pedro Ignacio Rivera
Pedro Ignacio Rivera (Mizque, 1753 – Buenos Aires, 17 de febrero de 1833), fue un abogado y político que actuó como diputado por Mizque durante el Congreso de Tucumán de 1816, siendo por tanto uno de los firmantes de la Declaración de la Independencia de las entonces conocidas como Provincias Unidas en Sudamérica.

El 10 de Octubre de 1793 obtuvo el título en derecho civil en la Universidad de Charcas, Córdoba. En esa misma ciudad se incorporó a la Real Audiencia para ejercer como abogado.

Se desempeñó con el grado de coronel como jefe de milicias en la ciudad de Mizque. Posteriormente a trabajar como minero y azoguero en Oruro, obsequió una lámina de

oro y plata grabada a Buenos Aires por su triunfo en las invasiones inglesas en su cargo como «sindico procurador general de su cabildo».

La Rivalidad entre la Audiencia y el cabildo secular contra el presidente García Pizarro, y del arzobispo contra el clero y su sínodo, originaron un movimiento revolucionario en 1809, del cual de Rivera fue dirigente, y tócale intervenir en forma destacada como mediador entre la Iglesia y el pueblo, acontecimiento que le originaron tenaces persecuciones. Dejó un relato escrito de los hechos que se publicó en el periódico “El Investigador” (Buenos Aires, 1826)

Representante de su ciudad natal a la Asamblea General Constituyente, se incorporó a ella el 23 de octubre de 1812, ligando su nombre a proyectos y leyes de importancia. En 1815 ejerció la vicepresidencia de ese cuerpo legislativo.

Diputado por Mizque, al Congreso de Tucumán, se incorporó en la sesión del 26 de marzo de 1816 y por unanimidad de votos resultó electo vicepresidente, en la sesión del 24 de abril, solicitó el inmediato auxilio al ejército del Alto Perú pronunciando un elocuente discurso; en la del 9 de julio aclamó la independencia nacional y firmó el acta respectiva.

Al tratarse la forma de gobierno dejó sentada su opinión a favor de la monarquía y según consta en "El Redactor" en otro largo discurso cuyo argumento fue persuadir que era “una acto de necesidad, de conveniencia y de justicia, adoptar la forma monárquica temperada, bajo la dinastía de los antiguos incas”

Es autor del proyecto de formación del ejército, fijando la contribución de cada provincia en un cinco por ciento de reclutas, sobre el número de sus habitantes.

Presidió la reunión del Congreso en el primer aniversario de la declaración de la Independencia, oportunidad en la que pronunció un inspirado discurso en respuesta a la arenga del Director Supremo, General Pueyrredón.

Intervino en los debates y sanción de la Constitución de 1819, continuando en el Congreso hasta su disolución. Posteriormente residió en Buenos Aires, donde falleció el 17 de febrero de 1833.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se recuerda su nombre en una de sus avenidas

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Ignacio_Rivera"

Jose Ignacio de Gorriti
José Ignacio de Gorriti, (San Salvador de Jujuy, 30 de julio de 1770 – Charcas, 9 de noviembre de 1835) fue un abogado , militar y político argentino, que se destacó por su ayuda y acción en la lucha por la Independencia Argentina. Fue reiteradas veces gobernador de la provincia de Salta y representó a esta provincia como diputado en el Congreso de Tucumán de 1816.

Hijo de Ignacio de Gorriti Navarro y de María Feliciana Coeto, nació en Jujuy en 1770. De niño estudió con los padre franciscanos y luego fue enviado a Córdoba junto a su hermano Juan Ignacio (quien luego sería un famoso canónigo). De 1782 a 1788 cursó en el Colegio Montserrat y

en la Universidad de Charcas, recibiéndose de doctor en Cánones en 1789. Inmediatamente debió regresar a Jujuy debido al fallecimiento de su padre para administrar la finca Los Horcones, propiedad de su familia, cerca de Rosario de la Frontera, Salta, instalando una nutrida biblioteca filosófica, jurídica y literaria.

En 1802 se casó con Facunda Zuviría, con la cual tuvo una hija que se llegaría a ser la famosa escritora Juana Manuela Gorriti, que se casaría con el futuro presidente de Bolivia, Manuel Isidoro Belzu.

Haciendo uso de sus cuantiosos bienes equipó a soldados contra la Invasiones Inglesas de Buenos Aires en 1806. Hacia 1808 comenzó a conspirar contra los españoles en compañía de José Moldes y Francisco de Gurruchaga, y en 1810 fue de los más decididos a la hora de adherirse a la causa de la Revolución de Mayo, a la cual sirvió desde entonces sacrificando tano su persona como su fortuna.

Como dirigente revolucionario en Salta, formó la Partida de Baqueanos para el Ejército del Norte y el primer Cuerpo de Patriotas Decididos que se incorporó a las fuerzas que comandaba Martín Miguel de Güemes.

Junto a este último peleó contra el realista Aramburu en los Valles Calchaquíes, y fue corresponsal de Ildefonso de las Muñecas y Bernardo de Monteagudo. Alojó a Antonio González Balcarce y Juan José Castelli cuando el Ejército del Norte pasó por Salta, ayudándolos con dinero, ganado, mulas y alimentos para la tropa.

Además colaboró económicamente con Güemes para que este pudiera formar el Escuadrón de Salteños. Como colaborador de Manuel Belgrano hostilizó a las tropas de Tristán en la retirada del Ejército del Norte hacia Tucumán. Actuó además en las batallas de Las Piedras y Tucumán (1812).

En 1816, el pueblo de Salta lo eligió diputado al Congreso de Tucumán; teniendo en el mismo una importante actuación, tanto en los debates como en las decisiones. Su nombre aparece en las actas del congreso en las sesiones secretas celebradas entre julio y agosto.

En 1817, con el Congreso ya en Buenos Aires, renunció a su cargo de diputado para volver a Salta y continuar su lucha contra los realistas. Electo senador al disuelto Congreso de 1819, fue luego ministro de Güemes y gobernador interino de Salta en 1819 y 1821. En 1820 consiguió una rotunda victoria frente al coronel realista Guillermo Marquiegui, del ejército del general Olañeta en la guerrilla que culminó en la jornada del Día Grande de Jujuy el 27 de abril de 1821.

Debido a conflictos que sobrevinieron renunció a su cargo, pero Güemes le pidió que volviera a colaborar con él, encargándole organizar el cuartel general del Chamical con el coronel José Enrique Vidt. Estando a su frente, recibió a Güemes herido de muerte prestándole las últimas asistencias.

Aunque severo en algunos aspectos fue un progresista gobernador de Salta entre 1821 y 1823. En 1825 fue gobernador delegado por ausencia de Arenales. Tras el derrocamiento de éste por su hermano "Pachi" Gorriti, desde 1827 hasta 1829, gobernó por segunda vez con gran eficacia: introdujo la vacunación antivariólica, fomentó la educación y la beneficencia, y legisló sobre el ejercicio de la medicina, la sepultura y nombramientos e incompatibilidades del Poder Judicial.

Sería una vez más gobernador delegado en 1831, debiendo emigrar ese año a Bolivia, pobre y con muchos hijos, a causa de las derrotas que le inflingiera Facundo Quiroga. Falleció en Charcas en 1835, auxiliado por su ilustre hermano, el canónigo Juan Ignacio Gorriti.

José Andrés Pacheco de Melo
José Andrés Pacheco de Melo (Salta, 17 de octubre de 1779 – Mendoza o Chichas en los años 1820) fue un obispo y político argentino. Fue diputado por Chichas (en el actual Bolivia) para el Congreso de Tucumán, que declaró la Independencia el 9 de julio de 1816.

Pacheco de Melo nació en Salta y estudió teniendo como compañero a Martín Miguel de Güemes. Entro en el seminario de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba en 1801, teniendo por profesor al Obispo Moscoso de Tucumán.

Pacheco de Melo se convirtió en obispo de Livi-Livi en Chichas (actual Bolivia) en 1810 y usó esa posición

geográfica para asistir a las tropas revolucionarias en el Alto Perú. Fue electo diputado de Chicas para el Congreso de Tucumán en 1816, firmando la Declaración de la Independencia.

Después del Congreso se mudó a Buenos Aires, en 1818. Posteriormente fue Ministro de Gobierno en Mendoza. Posteriormente, fue pacificador en Córdoba (1821) y San Juan (1825), retirándose en ese año de la vida pública. Su muerte es aún no clara, se cree que murió en la década de 1820, sobre el lugar, algunas fuentes señalan que murió en Mendoza y otras que pudo haber muerto en Chichas.

Jose Antonio Cabrera
José Antonio Cabrera (Córdoba (Argentina), 1768 – íd., abril de 1820), abogado y político argentino, miembro del Congreso de Tucumán, que declaró la independencia argentina.

Era descendiente del fundador de la ciudad de Córdoba, Jerónimo Luis de Cabrera, y sobrino del Deán Funes. Se recibió de licenciado en jurisprudencia en la Universidad de Córdoba y fue asesor letrado de los gobernadores del último período virreinal.

Apoyó la Revolución de Mayo y contribuyó a restar apoyo a la contrarrevolución dirigida por Santiago de Liniers, el gobernador Concha y el obispo Orellana, los que serían fusilados en Cabeza de Buey. En 1811 era alcalde de primer voto del Cabildo de su ciudad y

fue nombrado presidente de la Junta Provincial. Al año siguiente procurador del mismo Cabildo. En algún viaje de negocios conoció al caudillo oriental José Artigas, por lo que el gobernador Ocampo lo envió en 1814 a pactar la paz con aquél. Trajo de vuelta un tratado de paz y sus ideas federales.

En 1815, el gobernador nombrado por Buenos Aires fue reemplazado por coronel José Javier Díaz mediante una asamblea de vecinos de Córdoba. Cabrera fue uno de sus dirigentes, y fue miembro de la primera legislatura provincial. Poco después era nuevamente enviado a entrevistarse con Artigas, como diputado a la Asamblea de los Pueblos libres reunida por éste en su campamento de Arroyo de la China, sobre el Uruguay.

Fue uno de los tres enviados de Artigas a negociar con el nuevo Director Supremo, Ignacio Álvarez Thomas, pero éste los hizo arrestar para que no avisaran a los federales que estaba organizando una invasión a Santa Fe. No hubo trato posible.

Regresó a Córdoba, donde fue elegido diputado al Congreso de Tucumán, junto con Miguel Calixto del Corro, Jerónimo Salguero y Eduardo Pérez Bulnes, todos federales. Fue el único de los miembros del Congreso que no votó por Juan Martín de Pueyrredón para Director Supremo. Como prenda de reconocimiento, lo acompañó por unos días a Córdoba, a la reunión que éste tuvo con José de San Martín. En esa reunión se resolvió la campaña de San Martín a Chile, y que el Directorio le daría la máxima prioridad.

Regresado a Tucumán, fue uno de los firmantes del Acta de la Independencia, del 9 de julio de 1816.

Decidido el traslado del Congreso a Buenos Aires, Cabrera, Corro y Pérez Bulnes se opusieron, por entender que, una vez en la capital, serían presionados para sancionar una constitución unitaria y probablemente monárquica. Fue acusado de conspiración y tuvo que huir a Córdoba. Los tres rebeldes cordobeses fueron expulsados del Congreso; dos años después ocurrió lo que habían temido, con la constitución de 1819.

En su provincia natal intentó apoyar al grupo federal de Díaz y de Juan Pablo Bulnes, pero éste fue rápidamente vencido por el Directorio. Murió en Córdoba en abril de 1820, poco después de la caída del mismo.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Cabrera"

Pedro Miguel Araoz
Pedro Miguel Aráoz religioso argentino, nacido en Tucumán, el 20 de junio de 1759 fue diputado en el Congreso de Tucumán, el cual declaró la Independencia de la Argentina el 9 de julio de 1816. Falleció el 18 de junio de 1832.

Hijo de Pedro Antonio Aráoz and Francisca Nuñez de Herrera. Sus primeros estudios los hizo en Tucumán, luego estudió teología en Colegio Real de San Carlos en Buenos Aires. En 1782, recibió el doctorado en la Universidad de Córdoba y fue ordenado en Tucumán donde fue rector en la catedral tucumana hasta su muerte en 1832.

Aráoz prestó ayuda al Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano en la batalla de Tucumán. Luego que el congreso se mudará a Buenos Aires, él renunció a su mandato y retornó a la capital tucumana. Colaboró con su pariente Bernabé Aráoz, en la formación de la República de

Tucumán como legislador en 1820. Escribió la constitución de la república y fue editor del principal diario de la zona hasta la muerte de Bernabé Aráoz que decidió alejarse de la política.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Miguel_Ar%C3%A1oz"

Francisco Narciso de Laprida

Francisco Narciso de Laprida (San Juan, 28 de octubre de 1786 – 22 de septiembre de 1829) fue un abogado y político argentino. Fue diputado por San Juan al Congreso de Tucumán y presidió el mismo cuando se declaró la independencia del país el 9 de julio de 1816.

Hizo sus primeros estudios en el Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires, y acabados éstos se trasladó a Santiago de Chile para cursar Cánones y Leyes por la Universidad de San Felipe. Licenciado en 1810, participó en el cabildo abierto 18 de septiembre de ese año en que se formó la Junta Provisional de Gobierno; un año más tarde, regresaría a San Juan, donde en 1812 sería electo síndico del Cabildo.

En ese papel colaboró con José de San Martín en la

organización del Ejército de los Andes. Como perito en leyes y vecino de importancia fue enviado en 1815 como diputado de la provincia al Congreso de Tucumán junto con Fray Justo Santa María de Oro. Ocupó la presidencia del mismo a partir del 1 de julio de 1816, y estaba en el cargo cuando el 9 de ese mes se redactó y juró la declaración de independencia.

Volvió a San Juan al cabo de las deliberaciones, donde ocupó el papel de gobernador en reemplazo de José Ignacio de la Roza; como interino llevó a cabo una gestión enérgica y dura con los disidentes, y al fin de su mandato representó en 1824 a San Juan en el Congreso General Constituyente, presidiendo el mismo durante unos meses. Era miembro del Partido Unitario, para el que la responsabilidad por el fusilamiento del federal Manuel Dorrego representó un durísimo golpe.

A la muerte de Dorrego regresó a San Juan y luego a Mendoza, donde apoyó la revolución unitaria dirigida por Juan Agustín Moyano. El 22 de septiembre de 1829, las tropas al mando del ex fraile José Félix Aldao derrotaron a Moyano, muriendo en la matanza que le siguió más de un centenar de personas, entre ellas Laprida. Su cadáver nunca fue hallado.

Jorge Luis Borges, lejano descendiente suyo[cita requerida], rememoró la muerte de Laprida en su Poema Conjetural, dedicado a su memoria.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Narciso_de_Laprida"

Juan Martin de Pueyrredon
Juan Martín de Pueyrredón (Buenos Aires, 1776 - id., 1850) Militar y político argentino.

Hijo de un comerciante francés, no pudo terminar sus estudios y en 1795 fue enviado a Cádiz, España para asumir las responsabilidades del negocio de la familia después de la muerte de su padre. Pasó los años siguientes viajando por Francia y España.

Regresó a su ciudad natal en 1805, habiendo ya reunido una fortuna considerable como comerciante. Al producirse la primera de las invasiones inglesas en 1806, dirigidas por el General Beresford y el comodoro Sir Popham, se dirigió al campo y reunió un ejército voluntario que entrenó para recobrar la ciudad, junto a otros oficiales como Martín Rodríguez y Cornelio Zelaya. Cuando los ingleses se

enteraron de sus actividades, lo atacaron en la Chacra de Perdriel (actualmente Partido de General San Martín), derrotándolo. Sin embargo, lo exiguo de la derrota dejó en claro que se podía derrotar a los invasores con mayores fuerzas. Se unió al ejército que trajo de Montevideo el también francés Santiago de Liniers y participó con él en la llamada Reconquista de Buenos Aires, el 12 de agosto.

Fue el primer comandante del regimiento de Húsares de Buenos Aires, que muy pronto quedó en manos de Rodríguez. A fin de año, el cabildo de Buenos Aires lo nombró su representante ante el gobierno de Madrid para pedir ayuda, ya que la flota inglesa aún controlaba el río. No consiguió absolutamente nada.

Al producirse la invasión francesa a España. Regresó a Montevideo en enero de 1809, pero fue arrestado por orden del gobernador Francisco Javier de Elío, enemigo del virrey Liniers. Logró fugarse y llegó a Buenos Aires, donde intentó convencer a Liniers que no entregara el mando al nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros; sólo consiguió un nuevo arresto.

En junio de 1810 llegó a Buenos Aires, donde se enteró del estallido de la Revolución de Mayo y se puso a disposición del nuevo gobierno. Poco después fue nombrado gobernador de Córdoba. Tras el fusilamiento de Liniers, llevó la tranquilidad a la ciudad por medio de una amnistía. Apoyó al Ejército del Norte y envió al Deán Funes como diputado a la Junta Grande. En enero de 1811 asumió como gobernador de Chuquisaca, donde estaba cuando se produjo la derrota en la batalla de Huaqui.

Tomó el mando del Ejército y dirigió la retirada hacia el sur. Al pasar por Potosí se llevó toda la plata amonedada y sin acuñar que encontró, salvando los únicos caudales de que disponía el gobierno. En septiembre fue nombrado oficialmente comandante del Ejército del Norte, pero su papel fue muy deslucido; fue reemplazado por Manuel Belgrano en marzo del año siguiente y regresó a Buenos Aires.

Apenas llegado a la capital fue nombrado miembro del Primer Triunvirato en reemplazo de Juan José Paso. El gobierno era dirigido por el ministro Bernardino Rivadavia, y su actitud hacia la revolución era, como mínimo, tibia. Encargó al recién llegado José de San Martín la formación del Regimiento de Granaderos a Caballo y detuvo la masacre de españoles que siguió a la denuncia de conspiración contra Martín de Álzaga (probablemente falsa).

Al llegar la noticia de la victoria de Belgrano en la batalla de Tucumán, el Triunvirato fue acusado de debilidad, ya que ésta había sido logrado ‘’en contra’’ de las órdenes del gobierno. Un golpe de estado dirigido por San Martín y otros jefes militares obligó al cabildo a nombrar un Segundo Triunvirato.

Regresó a Buenos Aires a principios de 1815, y se instaló en una quinta en San Isidro. En enero del año siguiente fue electo diputado por San Luis al Congreso de Tucumán; a poco de llegar, éste lo nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Antes de partir hacia la capital se entrevistó con el general Martín Miguel de Güemes y luego, en Córdoba, con San Martín, con quien ajustaron todo el plan de la campaña a Chile. De allí en más, la mayor parte de sus esfuerzos estuvieron concentrados en apoyar el plan de liberación continental de San Martín.

Envió al Ejército de los Andes todo el armamento y las tropas que pudo, además de algunos oficiales destacados. Por otro lado, envió en campañas de corso alrededor del mundo a los capitanes Hipólito Bouchard y Guillermo Brown. Su papel en la liberación de Chile fue muy destacado, y también colaboró en lo que pudo a la organización del ejército que debería reconquistar Perú.

Su gobierno interno no tuvo ese brillo: entre sus numerosas iniciativas fracasadas estuvieron el avance de las fronteras hacia el sur, la fundación de un banco nacional, y varios repetidos intentos de coronar a un príncipe europeo como rey de su país.

Persiguió a la oposición, desterrando a varios de sus dirigentes, entre ellos Manuel Dorrego, Vicente Pazos Kanki, Feliciano Chiclana, Manuel Moreno, Manuel Pagola y varios más. Reorganizó la Logia Lautaro que había gobernado entre 1812 y 1815 a través de Carlos María de Alvear y la puso al mando de su ministro Gregorio García de Tagle.

Atacó de todos los modos que pudo a la oposición federal en las provincias, y no les dejó ninguna autonomía: él nombró a todos sus gobernadores. Como no pudo derrotar en campaña al caudillo de la Banda Oriental, José Artigas, invitó al gobierno portugués a invadir esa provincia a través del embajador Manuel José García.

Estaba dispuesto a perder una provincia a cambio de poder gobernar sin límite alguno a las demás. Para asegurarse el dominio de todos los poderes, ordenó trasladar el Congreso de Tucumán a Buenos Aires, y expulsar de su seno a los diputados que se opusieron a esa medida.

Después de la invasión portuguesa, reemplazó al gobernador federal de Córdoba por uno adicto, y envió una serie de invasiones a las provincias federales del litoral: dos campañas contra Santa Fe, tres contra Entre Ríos y una contra la Banda Oriental.

Explicó a Artigas que no podía afrontar los gastos de expulsar a los portugueses porque todos los recursos iban al Ejército de los Andes; pero si pudo lanzar tantos soldados contra las provincias opositoras, bien habría podido intentar algo contra el enemigo exterior. De hecho, al menos uno de los ejércitos que invadió Santa Fe era más numeroso que el Ejército de los Andes.

Y aún así, no consiguió doblegar la resistencia federal del litoral, que resistía aún a mediados de 1819. Ese año, poco después de jurar la nueva constitución, renunció al cargo.

En su lugar fue electo José Rondeau, que continuó su política y presidió su fracaso. A principios de 1820 caían el Directorio, el Congreso y la constitución, y las provincias se declaraban autónomas del poder central.

El gobernador Manuel de Sarratea lo hizo arrestar por exigencia de los caudillos federales, para enjuiciarlo por traición a la patria por sus invasiones a las provincias y por el apoyo a la invasión portuguesa. Pero horas después lo ayudó a escapar, terminando exiliado en Montevideo, bajo protección portuguesa.

Regresó a Buenos Aires en marzo de 1821, y dos años después su esposa Calixta Tellechea y Caviedes le daba su único hijo, el famoso pintor e ingeniero civil Prilidiano Pueyrredón, nacido en Buenos Aires el 24 de enero de 1823.

Durante los años siguientes jugó sólo un papel de menor importancia en la política; el presidente Rivadavia lo acusó de falsear su declaración de bienes, pero poco después lo nombró miembro de la Comisión Militar encargada de la reforma del ejército. En 1829 intentó sin éxito mediar entre Juan Lavalle y Juan Manuel de Rosas; al iniciarse el segundo gobierno de éste, en 1835, se exilió en Burdeos, Francia, en Río de Janeiro y en París.

Regresó en octubre de 1849 a San Isidro, y allí murió en marzo del año siguiente. Sus restos mortales descansan en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.

León Diaz Gallo
Pedro León Díaz Gallo ( Santiago del Estero, 29 de junio de 1782 – San Miguel de Tucumán, 7 de febrero de 1852), fue un sacerdote y político argentino que actuó como diputado por la provincia de Santiago del Estero durante el Congreso de Tucumán de 1816, siendo por tanto uno de los firmantes de la Declaración de la Independencia de las entonces conocidas como Provincias Unidas en Sudamérica.

En 1799 ingresó al Colegio de Monserrat, en Córdoba, donde se ordenó de presbítero. Luego obtuvo el título de «maestro en artes» (filosofía) en la Universidad de San Carlos. Al volver a su provincia ocupó distintos puestos eclesiásticos.

El 19 de junio de 1815 participó en el Cabildo abierto que estudió el Estatuto Provisional. En 1816, mientras se hallaba al frente del curato de su ciudad, fue elegido diputado al Congreso de Tucumán, en el cual llegó a ocupar la vicepresidencia en 1816 y la presidencia en 1819.

Tuvo una destacada participación por sus conocimientos y eficacia, interviniendo con entusiasmo en los debates y comisiones; y firmando la declaración de independencia de la Argentina el 9 de julio de 1816. Cuando el congreso se trasladó a Buenos Aires fue electo para ejercer la presidencia en turno del cuerpo. Tuvo una participación muy activa al tratarse la Constitución unitaria de 1819.

Al disolverse el Congreso en 1820 regresó a Santiago e intervino en el movimiento autonomista de la provincia de ese año y desempeñó el ministerio durante el gobierno de Juan Felipe Ibarra. En 1821 firmó el tratado de paz entre Tucumán y Santiago del Estero en Vinará, junto con Pedro Miguel Aráoz de Tucumán y José Andrés Pacheco de Melo de Córdoba.

A pesar de haber sido elegido diputado al Congreso Constituyente de 1826, no formó parte de éste pues viajó a Salta, sede de la diócesis santiagueña, a optar por el concurso al curato de su ciudad natal. También desempeñó el cargo de diputado provincial, donde ejerció mucha influencia por su larga práctica en la vida pública.

En 1938 el gobernador Ibarra le encargó el gobierno de la diócesis de Santiago, lo que motivó un conflicto eclesiástico con el Cabildo de Salta que nombró para Vicario Capitular en sede vacante al doctor Figueroa.

Ocupó por largo tiempo, el puesto de vicario foráneo. Cuando Manuel Taboada tomó el gobierno por una revolución contra su primo Mauro Carranza, el 1 de octubre de 1851, se fugó hacia Tucumán para ponerse a salvo, pero perseguido por gente de Taboada fue tomado preso por estos en Antajé, departamento Banda; y llevado de vuelta a su ciudad, donde sufrió torturas de sus adversarios. Puesto luego en libertad se dirigió a Tucumán donde murió.

Pedro de Uriarte
Pedro Uriarte (Valparaíso, 1805 - Perú, 1834) fue un militar chileno que participó activamente en la Guerra de Independencia de Chile y en todo el periodo conocido como de Organización de la República.

Estudió en la Escuela Militar, en Santiago. En 1818, siendo cadete, se batió en la Batalla de Maipú, hecho que selló la Independencia del país. Mezclado con la Guerra Civil de 1829-1830, fue proscrito a Inglaterra, por defender la causa pipiola, en particular en Coquimbo, lugar en el que resistió junto al militar francés Benjamín Viel. En 1832 recorrió México y en 1833 se radicó en Perú.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Uriarte"

Sanchez de Bustamante
Teodoro Sánchez de Bustamante, (San Salvador de Jujuy, 1778 - Santa Cruz de la Sierra, mayo de 1851) abogado y político argentino, que participó en el Congreso de Tucumán, y estuvo entre quienes declararon la Independencia Argentina.

Tras cursar sus estudios secundarios en Buenos Aires, se doctoró en leyes en la Universidad de Chuquisaca en febrero de 1801. Fue fiscal de la Real Audiencia de Chuquisaca y presidente de la Academia Carolina de Derecho hasta 1809, año en que participó en la revolución del 25 de mayo en esa ciudad. Fue comandante del cuerpo de abogados, y tras la derrota huyó a Jujuy.

En 1810 fue elegido Alcalde de 1er voto del Cabildo de la ciudad de Jujuy, desde el cual apoyó la Revolución de Mayo. Fue asesor letrado del Cabildo y del Gobernador de

Salta, y en diciembre se lo nombró fiscal de los fueros civil y criminal de la Audiencia de Buenos Aires. Renunció a mediados del año siguiente por cuestiones de salud.

De regreso a Jujuy, el Cabildo lo nombró Asesor General. Fue secretario y auditor de guerra del Ejército del Norte, participando en la 2da y 3ra expediciones al Alto Perú.

En 1816 fue elegido diputado por su provincia para el Congreso de Tucumán, del que fue presidente durante el mes de junio. Fracasó en acelerar la declaración de la independencia, que logró su sucesor Francisco Laprida el 9 de julio, firmando el Acta. En noviembre de 1818 fue elegido nuevamente presidente del Congreso, ya instalado en Buenos Aires.

Tuvo muchas intervenciones en las sesiones del Congreso, aunque ninguna iniciativa particular. Participó en la redacción y sanción de la Constitución de 1819, y poco después fue electo diputado por Santiago del Estero para el futuro Congreso Nacional, que nunca llegó a reunirse.

En enero de 1820 fue el último presidente del Congreso, y después de la batalla de Cepeda fue arrestado por orden del gobernador Manuel de Sarratea. Al recuperar la libertad huyó a Córdoba, donde se dedicó a organizar el congreso federal proyectado por Juan Bautista Bustos, y que fracasó por presión porteña. Permaneció en Córdoba, al servicio de Bustos, hasta 1824.

Regresó a Jujuy y fue ministro de gobierno y hacienda del gobernador Arenales. En 1825 fue gobernador interino de Salta durante la ausencia del titular, y desde noviembre de 1826, fue Teniente de Gobernador de Jujuy, cargo que ocupó diez meses. Más tarde fue legislador provincial y apoyó la política de Gorriti, en apoyo de los unitarios.

Al producirse la victoria federal de 1831, huyó a Bolivia, donde se radicó en Sucre y luego en Santa Cruz de la Sierra, donde se dedicó a la enseñanza secundaria.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Teodoro_S%C3%A1nchez_de_Bustamante"

Jose Darregueyra

Nació en Lima (Perú) el 27 de junio de 1771, en Buenos Aires estudió en el Real Colegio de San Carlos para luego doctorarse en leyes en la Universidad de Chuquisaca. Allí, fue oidor en la Real Audiencia.

En 1795 se instaló en Buenos Aires. Fue uno de los iniciadores de la Revolución de Mayo, participando de las reuniones secretas que se llevaban a cabo en la casa de Rodríguez Peña y en la jabonería de Vieytes. Por ser abogado de la Real Audiencia participó del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, donde votó por el cese del virrey Cisneros.

El director Alvear lo designó como miembro de la Cámara de Apelaciones.Participó del Congreso de Tucumán de 1816 como diputado por Buenos Aires y fue uno de los firmantes del Acta de la Independencia.
Fue gran partidario del director Pueyrredón.

A poco de trasladarse el Congreso a Buenos Aires, falleció el 1° de mayo de 1817.
Esteban Gascón
Esteban Agustín Gascón (n. Oruro, actualmente en Bolivia, 1764 - † Buenos Aires, 1824) fue un político argentino.

Estudió en el Real Colegio San Carlos de Buenos Aires. Se doctoró en Derecho en la Universidad de Charcas y fue funcionario real en el Alto Perú por varios años, y presidente de la Academia Carolina de Derecho.

Participó en la revolución de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809. Tras el fracaso de la misma, fue arrestado en espera de un juicio por esos hechos.

Resultó liberado por orden de Juan José Castelli a principios de 1811, después de la victoria independentista en la batalla de Suipacha. El mismo Castelli lo nombró presidente de la Real Audiencia de Charcas. Abandonó el Alto Perú

durante la desbandada que siguió a la derrota en la Batalla de Huaqui.

Se unió al Ejército del Norte a las órdenes del general Manuel Belgrano, y luchó en la batalla de Salta, en febrero de 1813.

Fue nombrado gobernador intendente de Salta, cargo que ocupó por poco tiempo. Producida la segunda expedición al Alto Perú, volvió a ocupar la presidencia de la Audiencia y la gobernación de Charcas.

Después de la batalla de Ayohuma se trasladó a Buenos Aires, y se puso a órdenes del ejército que operaba en la Banda Oriental y sitiaba a Montevideo. Fue auditor general de guerra y asesor legal de sus jefes, el general José Rondeau primero, y luego Carlos María de Alvear. Caída Montevideo en manos independentistas, fue alcalde del Cabildo, teniendo a su cargo la inspección, organización y mantenimiento de los hospitales. Regresó a Buenos Aires en 1815, al ser evidente que la ciudad iba a ser entregada a los federales del caudillo José Artigas.

Presidió la Junta de Observación que intentaba poner algún freno al gobierno de los directores supremos durante el período en que este cargo fue ocupado por Ignacio Álvarez Thomas. Fue coautor del Estatuto Provisional, especie de embrión de constitución.

En 1816 fue elegido diputado para el Congreso de Tucumán, y su nombre fue propuesto como candidato a director supremo.

Fue el principal opositor a la firma por el Congreso del Pacto de Santo Tomé, que hubiera pacificado el bando artiguista con el resto del país y hubiera logrado el traslado a Tucumán los diputados de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental, que nunca estuvieron representadas en él.

Fue uno de los firmantes del Acta de la Independencia, el 9 de julio de ese año.

Su principal preocupación en el Congreso estuvo siempre en la reorganización de la defensa de la frontera norte. También fue el autor de la iniciativa que hizo oficial la bandera nacional creada por Belgrano en 1812, y que hasta entonces era sólo la bandera del Ejército del Norte.

Desde 1817 fue ministro de hacienda del Director Juan Martín de Pueyrredón, colaborando con la expedición a Chile del Ejército de los Andes, organizado por el general José de San Martín. Fundó la "Caja Nacional de fondos de Sud - América", una especie de caja de créditos con pretensiones de banco, que fue la primera institución crediticia de ese país. Después de sancionada la constitución de 1819 fue electo senador por Tucumán; pero la caída del directorio y el Congreso dejaron ese nombramiento sin efecto.

En 1820, después de la batalla de Cepeda, fue nombrado sucesivamente juez, diputado provincial y secretario de la Junta de Representantes de Buenos Aires. Se opuso a la reforma religiosa del ministro Bernardino Rivadavia desde la legislatura y la prensa. Desde fines de 1822 fue camarista del Tribunal de Justicia de la provincia. Renunció después de la revolución fracasada de Tagle, oponiéndose a fusilar a los presos.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Esteban_Agust%C3%ADn_Gasc%C3%B3n"

Antonio Saenz
Antonio Sáenz (Buenos Aires, 6 de junio de 1780–ídem, 22 de julio de 1825) fue un sacerdote, jurisconsulto y político argentino. Como diputado en el Congreso de Tucumán del 9 de julio de 1816 firmó la Declaración de la Independencia. Fue además el primer rector de la Universidad de Buenos Aires.

Se educó en el Colegio de San Carlos y se recibió de bachiller en leyes en 1804 en la Universidad de Chuquisaca, donde fue elegido prosecretario de la Academia Carolina. Allí también tomó las órdenes sagradas hasta el subdiaconado en 1801. En 1806 fue ordenado sacerdote en Buenos Aires.

Aunque no fue presbítero el Cabildo Eclesiástico lo eligió secretario y la Real Audiencia lo incorporó a la Matrícula de Abogados, además lo nombró Defensor General de Pobres.

Estuvo presente en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, donde se pronunció a favor de que el virrey cesara en

sus funciones. Al instalarse el Triunvirato fue designado apoderado del pueblo en la Comisión Consultiva y redactor de las Instrucciones para los diputados al Congreso.

Integró la Sociedad Patriótica que era dirigida por Bernardo de Monteagudo y fue uno de los redactores del proyecto de Constitución de las Provincias Unidas del Sud que elaboró la misma.

El mencionado nombramiento de secretario que había recibido del Cabildo Eclesiástico le valió el reconocimiento público, pero también le ocasionaría uno de los peores momentos de su vida. El Obispo Benito Lue y Riega se había opuesto desde un principio a la designación de Sáenz y con el correr de los años una serie de discusiones y críticas se originó entre ellos.

Hacia 1810 una denuncia del Obispo logró que Sáenz fuera encarcelado para ser procesado. El Cabildo intercedió a favor del presbítero y fue liberado, pero en 1812 Sáenz halló muerto al Obispo de ahí en más siempre se sospechó sobre su relación con la misteriosa muerte de Lue. Las autoridades religiosas lo enviaron ese año a Luján, en una especie de destierro obligado.

En 1811 integró la Junta Protectora de la Libertad de Imprenta, y en 1812, la Asamblea General. Esto lo vinculó con personalidades de la política nacional llevándolo a formar parte de la Logia Lautaro. Actuó como representante por la provincia de San Luis ante la Asamblea del año XIII.

Tras la sublevación de Fontezuelas de 1815 fue designado miembro de la Junta de Observación que promulgó el Estatuto Provisional. Fue luego capellán castrense y diputado por Buenos Aires al Congreso de Tucumán, donde firmó el acta de la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816.

Fue elegido una vez más diputado por Buenos Aires en 1817 e integró en ese carácter la comisión relatora del proyecto de Constitución de 1819. En este año fue presidente del Congreso. Cuando se disolvió debió huir de la ciudad y se ocultó.

Sáenz fue el principal promotor para la organización de la que sería la Universidad de Buenos Aires. Varias veces se había preocupado en dotar a la ciudad de una casa de altos estudios. En 1816 había sido comisionado para su creación pero el intento quedó finalmente anulado.

Pero persistió en su empeño por actualizar la educación superior del país, todavía muy aferrada a la enseñanza del tipo religioso en detrimento de las ciencias naturales y exactas que por ese tiempo comenzaban estudiarse pero era necesario organizarlas y estructurarlas en una academia.

Sáenz logró esto con la creación de la Universidad, que se formó mediante la incorporación de instituciones académicas preexistentes. Fue fundada el 12 de agosto de 1821 en el templo de San Ignacio y él fue su primer Rector. Ocupó la cátedra de Derecho Natural (1822) y de Gentes (1823), redactando para sus alumnos las Instituciones Elementales, convirtiéndose así en el primer autor de la Universidad.

También ordenó la creación de numerosas escuelas en las ciudades de la campaña, y realizó una gira por la provincia con el objetivo de evaluar la calidad de los colegios.

Su fallecimiento repentino en 1825 le impidió ver a la Universidad por la que él tanto trabajó fortalecida institucionalmente.

José Ignacio Thames

José Ignacio Thames. (San Miguel de Tucumán, Argentina; 15 de agosto de 1762 – 9 de febrero de 1832). Sacerdote, fue uno de los firmantes por Tucumán de la Declaración de la Independencia de las entonces conocidas como Provincias Unidas en Sudamérica.

Nació en Tucumán y estudió en la Universidad de Córdoba, doctorándose en teología en 1784. Volvió a Tucumán donde ejerció su ministerio hasta que en 1798 fue designado Cura párroco de El Alto, provincia de Catamarca.

Quince años después fue ascendido a la categoría de canónigo de la catedral de Salta, (1813). Fue partidario de

la Revolución de Mayo. En 1815 fue elegido presidente de la Junta que eligió diputados por esa provincia en el Congreso de Tucumán. Al mismo tiempo fue elegido diputado por Tucumán junto con Pedro Miguel Aráoz.

Su actuación en las sesiones del congreso fue destacada, y llegó a presidirlo, además de formar parte de varias comisiones y firmar el Acta de la Independencia el 9 de julio de 1816. Propugnó una monarquía inca como forma de gobierno. En 1818, con el Congreso ya en Buenos Aires, fue elegido vicepresidente. En ese mismo año renunció y regresó a Salta a ocupar su puesto de canónigo en la Catedral. Finalmente regresó a Tucumán.

Durante el último período de Aráoz, fue de nuevo diputado a la Sala de Representantes, en 1821. Entre 1824 y 1825 volvió a El Alto donde fue un párroco ejemplar.

Falleció en Tucumán en 1832.

Una localidad del centro-oeste de la provincia de Buenos Aires, lleva su nombre en su honor, Thames.

Juan José Paso

Juan José Paso (Buenos Aires, 2 de enero de 1758 - San José de Flores, 10 de setiembre de 1833), doctor en leyes y político argentino, miembro de la Primera Junta de Gobierno, del Primer y Segundo Triunviratos, y del Congreso de Tucumán, que declaró la Independencia Argentina en 1816.

Hijo de un panadero que llegó a hacer alguna fortuna, se doctoró en leyes en 1779 en la Universidad de Córdoba. Al regresar a Buenos Aires fue designado profesor de filosofía en el Real Colegio de San Carlos y Agente Fiscal de la Real Hacienda. Fue uno de los fundadores del pueblo de San José de Flores, actual barrio de Flores, en Buenos Aires.

Colaboró en la Reconquista y Defensa de la ciudad cuando se produjeron las invasiones inglesas, y luego se unió al grupo dirigido por Manuel Belgrano y Juan José Castelli,

partidario de coronar a la princesa Carlota Joaquina (hermana del rey Fernando VII) en el Río de la Plata. Como Carlota era la esposa del rey de Portugal, y muy difícilmente se podría haber evitado que el Virreinato quedara en sus manos, fue una suerte que no lograran nada.

Participó en el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, pronunciándose por la remoción del virrey Cisneros. Y refutó los argumentos a favor de esperar el pronunciamiento al respecto de
las demás ciudades con el argumento de la "hermana mayor": Buenos Aires organizaba la Revolución de Mayo sin la concurrencia de los diputados de las provincias por la urgencia del momento, pero luego se los convocaría. Su opinión fue concluyente, así como el voto de Saavedra.

El 25 de mayo fue nombrado secretario de hacienda de la Primera Junta. No tuvo el mismo protagonismo que el otro secretario, Mariano Moreno, y refrendó todo lo que éste iba decidiendo. Quizá Paso era el más lúcido y astuto de los políticos de su época, pero su falta de audacia y decisión y su notable escepticismo lo condenaron a un segundo plano.

El 12 de junio de 1810 cruzó a Montevideo para explicar la posición de la Junta a las autoridades de la ciudad, pero fue expulsado y enviado de vuelta a Buenos Aires, comunicándole por su medio a la Junta que era desconocida en Montevideo, "hasta tanto reconozca la soberanía del Consejo de Regencia que ha jurado este pueblo obedecer".

Se opuso a la incorporación de los diputados del interior a la Junta, pero después de la partida de Moreno se pasó al bando del presidente de ésta, Cornelio Saavedra. Junto con éste y Domingo Matheu, fueron los únicos miembros de la Primera Junta que permanecieron en la Junta Grande después de la revolución de abril de 1811.

En septiembre de 1811 integró la diputación que firmó en Montevideo el armisticio con el virrey Elío, por la que toda la Banda Oriental quedaba para el gobierno de Montevideo.


Los dos Triunviratos

Los desórdenes de fines de 1811 fueron provocados por grupos de activistas, entre los cuales había grupos de enemigos de Saavedra, además de un grupo dirigido por el propio Paso. El cabildo reemplazó la Junta por un Triunvirato, del cual formaron parte Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Y a fines de año, lo que quedaba de la Junta Grande fue expulsado de Buenos Aires.

El gobierno quedó en manos de uno de sus secretarios, Bernardino Rivadavia, que le dio una orientación vacilante pero represiva. Paso tuvo serios altercados con Chiclana, y ambos renunciaron en abril de 1812; sólo la renuncia de Paso fue aceptada. De modo que Paso pasó a la oposición, y cautelosa pero decididamente fue sacando a sus agitadores a la calle.

Al llegar a Buenos Aires la noticia de la batalla de Tucumán, victoria clave obtenida por Belgrano contradiciendo explícitamente las órdenes de Rivadavia, el grupo de Paso y la Logia Lautaro ganaron las calles. Tres regimientos, dirigidos por José de San Martín, ocuparon el centro de la ciudad y forzaron la renuncia del Triunvirato.

En su lugar fue elegido un Segundo Triunvirato. Lo formaban Paso, Antonio Álvarez Jonte y Nicolás Rodríguez Peña. Tampoco este gobierno logró gobernar por sí mismo, porque fue dominado por la Logia Lautaro. Lo más valioso que hicieron fue activar la guerra por la Independencia, tanto en el Alto Perú como frente a Montevideo, y convocar la Asamblea General Constituyente de 1813. Pero también ésta fue dominada por la Logia. Paso fue, nuevamente, el primero en ser reemplazado, en abril de 1813.


La Declaración de la Independencia

A mediados de 1814 fue enviado en misión secreta a Chile; fue muy mal recibido y tuvo que huir en vísperas del desastre de Rancagua. Al año siguiente participó en el derrocamiento de Alvear y fue designado auditor de guerra del ejército y asesor de gobierno.

En 1816 fue designado representante por Buenos Aires en el Congreso de Tucumán. Fue su secretario durante toda su existencia, y tuvo la oportunidad de leer en Acta de la Independencia, el 9 de julio de 1816. Trasladado el Congreso a Buenos Aires, se pronunció por la monarquía constitucional y participó en la redacción del Estatuto Provisional de Gobierno de 1817 y de la Constitución unitaria de 1819.

Fue también asesor del Director Rondeau y salvó la vida del almirante Brown al aconsejar a su jefe que lo perdonara en un juicio injusto por deserción.

Bajo el gobierno de Manuel de Sarratea, su adversario político, fue brevemente encarcelado. Fue diputado provincial en Buenos Aires entre 1822 y 1824, y redactó las leyes para la fundación del Banco de Descuentos, la redacción de la ley de imprenta y la organización del Ejército Nacional. Fue elegido diputado por Buenos Aires al Congreso de 1824 y votó la constitución de 1826.

Después de 1827 no volvió a figurar en funciones públicas, pero apoyó los gobiernos federales de Manuel Dorrego y Juan Manuel de Rosas desde la prensa.

Falleció en el pueblo de San José de Flores en 1833, y sus restos mortales descansan en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.

Pedro Medrano
Pedro Medrano (Banda Oriental, 26 de abril de 1769 - 3 de noviembre de 1840) fue un abogado y poeta argentino. Participó en el Cabildo abierto de 1810, donde se pronunció a favor de la causa criolla, y fue diputado en el Congreso de Tucumán del 9 de julio de 1816, el cual declaró la Independencia Argentina. Como poeta, dejó escritas numerosas obras.

Medrano nació en la isla Gorriti, Maldonado, Banda Oriental —actual Uruguay—, siendo sus padres Pedro Medrano y Victorina de Cabrera y Saavedra, ambos porteños. Estudió en Buenos Aires y realizó sus estudios superiores en el Colegio Monserrat de Córdoba. Se graduó de la Universidad de Charcas como doctor de leyes. Luego ejerció como abogado en Buenos Aires, participando del Cabildo abierto

del día 22 de mayo de 1810 y pronunciándose a favor de los criollos. En 1812, Medrano fue elegido como diputado para la que sería la Asamblea del Año XIII. En 1814, fue elegido para acompañar a Mariano Moreno en una misión diplomática a Europa por motivo de la reinstauración de Fernando VII. Fue uno de los autores del estatuto provisional de 1815.

Fue elegido por Buenos Aires para ser diputado en el Congreso de Tucumán, ejerciendo como primer presidente y dando el discurso inaugural. Medrano también propuso agregar al acta de la Independencia, a continuación de la propuesta de emancipación “de los reyes de España, sus sucesores y metrópoli”, la expresión “y de toda otra dominación extranjera”. Su propósito era desvirtuar los rumores de un acuerdo con los portugueses para establecer un protectorado lusitano. La propuesta sería aprobada por unanimidad. Junto a Teodoro Sánchez de Bustamante y José Mariano Serrano integró la comisión redactora del "Manifiesto a las Naciones".

Medrano fue secretario de la Junta de Representantes (la formada luego de la Batalla de Cepeda, que eligió como gobernador a Manuel de Sarratea) en 1821.

Fue diputado de la Sala de Representantes durante el gobierno de Rosas.

También se destacó como orador y poeta. Escribió un largo romance titulado Carta de Celio a Armesto, de clara intención política; La Martiniana y la traducción al Poema de la Expedición al Desierto, de 1833-34.

Murió el 3 de noviembre de 1840 en Buenos Aires

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Medrano"

Cayetano Rodriguez

Cayetano José Rodríguez (1761 - 21 de enero de 1823 [1]) fue un clérigo, patriota y poeta argentino. Fue diputado en el Congreso de Tucumán del 9 de julio de 1816, el cual declaró la Independencia Argentina.

Como poeta fue autor del primer Himno Nacional de 1812; escribiendo, también, las Odas en honor de Carlos María de Alvear, del Cruce de los Andes y la Victoria de Chacabuco y el panegírico en honor del General Manuel Belgrano, fallecido en 1820. Como religioso defendió los derechos de la Iglesia contra el secularismo de Rivadavia y sus reformas eclesiásticas durante su etapa como ministro de

Buenos Aires.

Rodríguez nació en San Pedro, provincia de Buenos Aires y estudió en una escuela Franciscana, el Colegio del Convento de los Padres Franciscanos, uniéndose a la orden a la edad de 16 años; recibiendo las Órdenes sacerdotales en Córdoba en 1778; y transformándose en sacerdote en 1783. Ingresó en la Universidad de Córdoba, donde tuvo a su cargo las cátedras de Teología y Filosofía entre 1783 y 1790. En 1790 retornó a Buenos Aires, donde enseñó teología, filosofía, Hermenéutica y Física en el Convento Franciscano de la Capital del Virreinato. Sus enseñanzas se conservan en el convento de San Francisco en Jujuy.

Rodríguez quedó impresionado por los patriotas y revolucionarios de comienzos del siglo XIX, convirtiéndose en un patriota y escribiendo un poema en 1807 dedicado a los esclavos que defendieron la ciudad durante las Invasiones inglesas. Se hizo amigo y maestro de Mariano Moreno. En 1810 participó activamente de los procesos independentistas y fue nombrado director de la Biblioteca Pública de Buenos Aires (actual Biblioteca Nacional) cargo que desempeño hasta 1814. También fue nombrado como Superior Provincial de la orden Franciscana.

En 1811 fue elegido ministro provincial; y en 1813 se lo designó como miembro de la asamblea General Constituyente de 1813, encargándose de redactar los diarios de las sesiones hasta la disolución de la asamblea en 1815. Fue elegido como representante de Buenos Aires para el congreso de Tucumán de 1816.

Después del Congreso, Rodríguez volvió a sus responsabilidades religiosas y públicas. En 1822 fundó el periódico El oficial del día, en el cual defendía a la Iglesia ante las reformas impulsadas por Rivadavia, (entre las que se cuentan la abolición del fuero eclesiástico y el diezmo, supresión de algunas ordenes religiosas, etc.), las cuales eran defendidas por el periódico El Centinela. Luego de la promulgación de las leyes de Rivadavia se retiró de la vida pública, dedicándose a sus deberes religiosos.

Falleció el 21 de enero de 1823 en el Convento Franciscano de Buenos Aires, a los 62 años de edad.

En 1903 se inauguró un monumento de bronce en la plaza que lleva su nombre.

Tomás de Anchorena
Tomás Manuel de Anchorena (n. Buenos Aires, 29 de noviembre de 1783 – íd. 29 de abril de 1847) fue un político y abogado argentino, conocido por haber firmado, junto a otros 32 diputados, el Acta de la Independencia Argentina.

Anchorena nació en Buenos Aires y estudió en el Real Colegio de San Carlos, posteriormente se graduó de Doctor en Leyes con título de la Universidad de Charcas en 1807, en el Alto Perú. Regresó a Buenos Aires en 1809, participando activamente de la Revolución de Mayo de 1810.

En los años siguientes sirvió como secretario del General Manuel Belgrano en el Ejército del Norte y, en 1815, fue electo diputado por Buenos Aires para el Congreso de Tucumán, estando presente el 9 de julio de 1816, día de la

Independencia Argentina, y firmando la respectiva Declaración. En las posteriores discusiones sobre la organización republicana del país fue clara su postura federalista.

En los años posteriores ocupó cargos de gobierno de mediana importancia en la Provincia de Buenos Aires, especialmente luego de la Batalla de Cepeda de 1820. Fue Ministro de Relaciones Exteriores bonaerense durante el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas (1829 - 1832).

Tomas Godoy Cruz
Tomás Godoy Cruz (Mendoza, 6 de marzo de 1791 - íd. 15 de mayo de 1852), político argentino, Gobernador de Mendoza entre 1820 y 1822.

Hijo de Don Clemente de Godoy Videla (sobrino de fray Juan José Godoy) y Doña Nicolasa Cruz y Méndez de Sanjurgo, nació el 6 de marzo de 1791 en Mendoza. Estudió en Chile, en la Universidad de San Felipe, donde se gradúa de bachiller en Filosofía, Cánones y Leyes.

En 1814 regresó a su provincia natal, donde crea una fábrica de pólvora, en 1815 es elegido junto con el Dr. Juan Agustín Maza, diputado y representante por Mendoza en el Congreso de Tucumán y en 1817 cuando el Congreso vuelve a iniciar sus sesiones en la ciudad de Buenos Aires

es designado presidente del mismo. Colaboró con José de San Martín en el preparación de su expedición libertadora, comprometiendo su fortuna personal en el equipamiento del Ejército de los Andes.

El 3 de julio de 1820 es elegido gobernador, cargo que desempeña hasta el 21 de enero de 1822. Durante ese período, el general José Albino Gutiérrez vence las incursiones montoneras de José Miguel Carrera, que es fusilado por orden de Godoy Cruz. En 1823 se casa con María de la Paz Sosa Corbalán (1797-1861), con quien tuvo 3 hijos: Francisca de Paula, soltera, Amelia, que casa con Federico Meyer, y José, Soltero.

El 10 de abril de 1830 es designado por segunda vez Gobernador de Mendoza, pero esta vez en calidad de interino, como resultado del triunfo unitario en las guerras civiles, cargo que detenta hasta el 30 del mismo mes. Fue ministro de su pariente, el gobernador José Videla Castillo, hasta que la derrota frente a los federales de Facundo Quiroga lo decide a marchar al exilio en Chile.

Volvió a Mendoza después de su exilio, bajo la protección del caudillo José Félix Aldao, dedicándose a la agricultura y la cría de gusanos de seda. Falleció el 15 de mayo de 1852. Sus restos descansan en el templo San Vicente Ferrer, del departamento mendocino que lleva su nombre.

Jose Colombres
José Eusebio Colombres (San Miguel de Tucumán, 16 de diciembre de 1778 - Salta, 11 de febrero de 1859) fue un político y obispo argentino. Fue diputado por Catamarca durante el Congreso de Tucumán en 1816.

Colombres nació en San Miguel de Tucumán en el seno de una influyente familia. Se convirtió pronto en clérigo, en agosto de 1803 y posteriormente Doctor en Ley con título de la Universidad de San Carlos en Córdoba. Fue electo como diputado por Catamarca para el Congreso de Tucumán, tras haber servido como clérigo en dicha provincia por varios años.

Tras el proceso independentista, formó parte de la llamada

Liga del Norte, lo que le valió tener que exiliarse tras la segunda asunción de Juan Manuel de Rosas como gobernador de Buenos Aires. Hasta 1852 permaneció en Tupiza, Potosí, Bolivia, volviendo en dicho año a Tucumán tras la caída del rosismo.

Luego de su regreso, fue nombrado Monseñor de la Diócesis de Salta, que no tenía obispo desde 1830. En diciembre de 1858 fue nombrado obispo de dicha diócesis con el apoyo de Justo José de Urquiza. Como obispo impulsó la creación de una nueva Catedral de Salta, pero murió tan sólo dos meses después de haber asumido.
Sus restos yacen en la Catedral de San Miguel de Tucumán, aunque se encuentran reliquias en la Catedral de Salta.

Luego de la Independencia, Colombres regresó a Tucumán, donde además de tareas clericales desempeñó un importante papel como impulsor de la industria azucarera en dicha provincia. Tal es así, que en 1821, inauguró una extensa plantación en tierras propias, importando maquinarias extranjeras y nuevas técnicas, como los molinos.

En la actualidad, la industria de caña de azúcar sigue siendo la mayor producción en Tucumán. La casa de Colombres en el Parque 9 de Julio es ahora un Museo de la Industria Azucarera y Monumento Histórico Nacional. El lugar donde nació es ahora un Museo de Folklore.

También tiene una importante avenida en su honor en la ciudad de Lomas de Zamora.

La casa de Tucumán - Salón de la Declaración de la Independencia

La Casa de Tucumán, oficialmente denominada Casa Histórica de la Independencia, es un edificio histórico localizado en el centro de la ciudad argentina de San Miguel de Tucumán, donde un cuerpo de delegados de la mayoría de las Provincias Unidas del Río de la Plata, conocido como el Congreso de Tucumán, proclamó la declaración de independencia de la Argentina, el 9 de julio de 1816.

De estilo colonial típico, y caracterizada por tener molduras que representan a las columnas salomónicas a ambos costados de la puerta principal, fue reconstruida basándose en la original construida a fines del siglo XVII por el intendente Diego Bazán y Figueroa. Tiene tres patios, uno de los cuales está rodeado de habitaciones.

Debido a su pésimo estado de conservación, la casa fue casi completamente demolida en 1903 salvaguardándose el Salón de la Jura de la Independencia el cual quedó cubierto por un templete de hierro y vidrio estilo Art Nouveau.

En 1941 se la reconstruyó totalmente al detalle (incluso usando los mismos tipos de ladrillos, tejas y baldosas) basándose en fotografías y documentos existentes. La dirección de la obra de reconstrucción estuvo a cargo del arquitecto Mario J. Buzchiazzo. Ese mismo año fue declarada Monumento Histórico Nacional.

Uno de los pocos añadidos que se hicieron fue el colocar esculturas alusivas a la Declaración de independencia de la Argentina en el patio posterior, realizadas por Lola Mora.

Actualmente esta casa funciona como museo y es centro tradicional de los festejos por la independencia.

 

El salón de la Jura

El Salón de la Jura

Las sesiones del 9 de Julio de 1816 que decidieron la independencia de estas tierras, se desarrollaron en este venerable salón, el cual se mantiene tal cual estaba en aquél tiempo. Se tiene pocos datos sobre el salón durante las sesiones, pero sabemos que la mesa de la presidencia fué facilitada por la familia Áraoz, y es la misma que se

encuentra exhibida en el museo. Las sillas se suponen prestadas, pero documentaciones posteriores demostraron que en su mayoría pertenecían al Estado. Según testimonios de contempo-ráneos, "se trataba de sillas talladas, pata de cabra, con asientos de suela grabada a cincel (...) y fijada a la madera con tachuelas de bronce.(...)".

Iluminaba el salón una araña de 8 velas (...). En el techo las vigas estaban a la vista, y unas cañas huecas hacían de intermediarias con la teja."
Los gruesos muros revocados con barro estaban blanqueados a la cal. Sobre la mesa de la presidencia reposaba un tintero de plata.

Acaso, en las paredes, algún retrato de tema religioso ó un pequeño espejo. Y nada más. Como mencionara el historiador Carlos Páez de la Torre, "Había en el ambiente una modestia y una sencillez que hace aún más tocante, si cabe, la declaración de la Independencia ".