Luis XVIII de Francia (Palacio de Versalles, 17 de noviembre de 1755 - París, 16 de septiembre de 1824), rey de Francia y Navarra entre 1814 y 1824, a excepción del breve periodo conocido como los Cien Días.
Infancia y juventud
El rey Luis XVIII de FranciaLuis Estanislao Javier nació el 17 de noviembre de 1755 en el palacio de Versalles, cuarto hijo de Luis, delfín de Francia y Maria Josefa de Sajonia, y nieto del rey Luis XV.
Al nacer recibió el título de Conde de Provenza, pero tras la ascensión de su hermano al trono fue generalmente conocido como «Monsieur», el título normal aplicado al hermano del rey. A la muerte de sus dos hermanos mayores y la ascensión al trono de su restante hermano mayor como Luis XVI de Francia en 1774, se convirtió en el presumible heredero a la corona.
El nacimiento de los dos hijos del rey Luis XVI le situó tercero en la línea sucesoria al trono de Francia. Durante los eventos que llevaron hasta la Revolución Francesa, el Conde de Provenza adoptó inicialmente una línea liberal moderada, en oposición a su hermano, pero el creciente radicalismo de la Revolución pronto le hizo abandonar. Huyó del país en 1791, al mismo tiempo que su hermano trataba infructuosamente de huir a Varennes. El Conde de Provenza vivía exiliado en Westfalia cuando su hermano fue guillotinado en 1793. A la muerte del rey, el Conde se proclamó regente de su sobrino, el nuevo rey Luis XVII, aunque en realidad el muchacho nunca llegó a reinar.
Al morir también el joven rey de 10 años en prisión, el 8 de junio de 1795, Se proclamó a sí mismo como el Rey Luis XVIII, a pesar de que fue
frecuentemente conocido por el título de pretendiente a Conde de Lille. En la Declaración de Verona, el pretendiente anunció su rechazo a todos los cambios producidos en Francia desde 1789, lo que acababa con la posibilidad de una monarquía constitucional moderada en Francia, la cual esperaba poder restaurar la monarquía bajo una constitución limitada que pudiera contener la mayor parte de los cambios llevados a cabo por la Revolución. Esto fue motivo de la famosa frase acuñada respecto a que «los Borbones exiliados no habían aprendido nada y no habían olvidado nada».
Durante los años siguientes, Luis XVIII se trasladó por toda Europa, viviendo durante un tiempo en Rusia, antes de asentarse en Inglaterra. Por aquella época, las conquistas y éxitos de Napoleón, el cual se había establecido como Emperador de Francia, hicieron que la posibilidad de una restauración de la monarquía borbónica pareciera remota.
Reinado
A pesar de ello, en 1814, tras la derrota de Napoleón, Luis XVIII pudo finalmente asegurarse el trono francés gracias al apoyo de las potencias aliadas y, ya dentro de Francia, gracias a la ayuda del antiguo ministro de exteriores de Napoleón, Charles Maurice de Talleyrand. Luis fue obligado por Talleyrand y las élites de Napoleón a conceder una constitución escrita que garantizara una legislatura bicameral: la Carta de 1814. Esta Carta creaba una cámara en parte hereditaria y en parte nominativa Cámara de los Pares y una electa Cámara de los Diputados, esta última con poderes muy limitados. El régimen de Luis permitió también una mayor libertad de expresión que el régimen napoleónico que le había precedido.
Los esfuerzos de Luis, casi todos simbólicos, para revertir los resultados de la Revolución Francesa le hicieron rápidamente impopular. En sólo un año tuvo que huir de nuevo desde París hasta Gante ante las noticias de que Napoleón había regresado de Elba, aunque volvió tras la batalla de Waterloo, que terminó con el gobierno de los Cien Días de Napoleón. En esta Segunda Restauración se pusieron en marcha las atrocidades conocidas posteriormente como el Terror Blanco, principalmente en el sur, cuando los partidarios de la monarquía asesinaron a cuantos había apoyado el retorno de Napoleón. Aunque el rey y sus ministros se opusieron a la violencia, no fueron efectivos en tomar medidas para detenerla.
Los primeros ministros del rey Luis fueron en un principio moderados, incluyendo a Talleyrand, el Duque de Richelieu y Élie Decazes, y el mismo Luis XVIII se guió por la cautela y por la política moderada, esperando que esta moderación asegurara la continuidad de la dinastía. El parlamento elegido en 1815, dominado por los ultramonárquicos, fue disuelto por Richelieu al ser imposible trabajar con él, y un manipuleo electoral permitió una Cámara más liberal en 1816.
Sin embargo, los liberales se demostraron igualmente inmanejables, por lo que en 1820, Decazes y el Rey trataron de revisar las leyes electorales de nuevo para asegurarse una mayoría conservadora, aunque el asesinato del Duque de Berry, el hijo ultrarreaccionario del igualmente ultrarreaccionario hermano de Luis (y presumible heredero) Conde de Artois en febrero de 1820, provocó la caida de Decazes y el triunfo de los ultras.
Tras un intervalo en el que Richelieu volvió al poder entre 1820 y 1821, se formó un nuevo gobierno ultra encabezado por el Conde de Villèle que sin embargo se mostró luego tan cauteloso como su Rey y, en tanto Luis XVIII vivió, las políticas reaccionarias fueron mantenidas bajo mínimos.
Luis XVIII murió el 16 de septiembre de 1824, y fue enterrado en la Basílica de Saint Denis. Su hermano, el Conde de Artois, le sucedió como Carlos X. Fue la única sucesión de poder normal en la jefatura del estado de Francia en todo el siglo XIX.
Carlos X, Luis Felipe y Napoleón III fueron derrocados por revoluciones, mientras la Segunda República terminó con un autogolpe de estado. Ningún presidente de la Tercera República pudo llevar a término su mandato hasta que Émile Loubet fuera sucedido por Armand Fallières en 1906.
El Museo del Louvre es uno de los más importantes del mundo. Está ubicado en París, (Francia), en el palacio del Louvre.
Inicialmente fortaleza, en el siglo XII, con ampliaciones renacentistas y otras más tardías. Parte del Palacio del Louvre se abrió por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793, durante la Revolución Francesa. Estuvo unido al palacio de las Tullerías formando un solo conjunto hasta 1870, cuando este último fue destruido en los hechos de la Comuna de París. La última remodelación fue la pirámide de cristal que sirve como entrada desde 1989, diseñada por Ieoh Ming Pei.
En marzo de 2004 se anunció una nueva ampliación de este museo. Estará dedicada al arte del Islam. Para su diseño se convocará un concurso internacional en 2005. Se espera que esta nueva sala sea abierta al público antes de 2009, con una inversión de 50 millones de euros para este proyecto.
En él se encuentra la más que famosa Gioconda del no menos célebre pintor y escultor Leonardo Da Vinci, así como otras obras del Arte universal como la Venus de Milo o la Victoria de Samotracia. Aparte de ello también podemos encontrar en él bastantes obras de autores muy conocidos como pueden ser Jacques-Louis David, incluso españoles como
Colecciones
El museo del Louvre cuenta actualmente con diferentes colecciones de obras de arte provenientes de civilizaciones, culturas y épocas variadas. Contiene alrededor de 300.000 piezas, de las que solo 35.000 están expuestas.
Antigüedades orientales
El departamento de antigüedades orientales conserva objetos de la región situada entre la actual India y el Mar Mediterráneo. Desde el Neolítico, numerosas civilizaciones se han sucedido en esta zona, donde se observa la aparición de una administración política, militar y religiosa. Es igualmente la cuna de la escritura, que hizo aparición alrededor del 3300 adC en Uruk, Mesopotamia. El museo del Louvre dispone de tres colecciones relevantes en este departamento, organizadas según los conjuntos geográficos y culturales:
Mesopotamia (Sumeria, Babilonia, Asiria, Anatolia...)
Irán. Países de Levante (costa siria-palestina, Chipre)
Arte islámico
Este departamento, creado en otoño de 2003, reagrupa las colecciones provenientes del área situada entre España y la India y datan del origen de la civilización islámica (622) hasta el siglo XIX.
Aquí se encuentran muchas joyas del arte islámico: la pyxide d'al-Mughira, una caja de marfil del año 968; le plat au paon, una importante cerámica otomana, y sobre todo le Baptistère de Saint-Louis, una de las más célebres y enigmáticas piezas de este arte, creada por Muhammad ibn al-Zayn a comienzos del siglo XIV. También es destacable el material de las excavaciones en Suse (Iran), en las que el museo participó.
El museo pronto tuvo que doblar el espacio dedicado al arte islámico para mostrar al menos 3.000 obras.
Napoleón Bonaparte (15 de agosto de 1769 - 5 de mayo de 1821), militar y hombre de estado francés. General durante parte del período de la Revolución Francesa, fue artífice del golpe de Estado de 18 de Brumario que le convirtió en gobernante de Francia como Primer Cónsul de la República desde noviembre de 1799 a mayo de 1804, para convertirse posteriormente en Emperador y Rey de Italia desde mayo de 1804 a abril de 1814 y nuevamente por un breve lapso desde marzo hasta junio de 1815.
Napoleón es considerado un genio militar, habiendo comandado campañas bélicas muy exitosas, aunque con derrotas también muy estrepitosas. Sus guerras de conquista se convirtieron en las mayores guerras conocidas hasta entonces en Europa, involucrando a un número de soldados jamás visto en los ejércitos hasta entonces. Durante el periodo de poco más de una década, adquirió el control de casi todo el occidente y parte central de Europa por conquistas o alianzas y solo fue tras su derrota en la Batalla de las Naciones cerca de Leipzig en octubre de 1813 que se vio obligado a abdicar unos meses más tarde. Regresó a Francia en lo que es conocido como los Cien Días y fue decisivamente derrotado en la Batalla de Waterloo en Bélgica, el 18 de junio de 1815, siendo exilado a la isla de Santa Elena donde falleció.
Aparte de sus proezas militares, a Napoleón también se le conoce por el establecimiento del Código Napoleónico y es considerado por algunos un «monarca iluminado» por su extraordinaria capacidad de trabajo; estaba en varios lugares casi al mismo tiempo. Su memoria prodigiosa y su inigualable lucidez, le permitían conocer y recordar el más mínimo detalle. Nada dejaba librado al azar y no cosentía que alguien improvisara. Otros, sin embargo, lo consideran un dictador tiránico cuyas guerras causaron la muerte de millones de personas. Indudablemente, es el personaje que marcó el inicio del siglo XIX y la posterior evolución de la Europa que hoy conocemos.
Primeros Años
Nacido en Ajaccio, Córcega, fue bautizado con el nombre de Napoleone Buonaparte (Nabolione o Nabulione en corso), solo un año después de que Francia comprara la isla a la República de Génova. Napoléone años después cambió su nombre por el más francés de Napoléon Bonaparte. El registro más antiguo de este nombre se registra en un informe oficial fechado el 28 de marzo de 1796.
Su familia formaba parte de la nobleza local. Su padre, Carlo Buonaparte, abogado, fue nombrado en 1778 representante de Córcega en la corte de Luis XVI, lugar donde permanecíó por varios años, por lo que fue su madre, María Letizia Ramolino la figura fundamental de su niñez. Adelantada a su época, exigía que sus ocho hijos se bañaran diariamente, cuando lo común era bañarse, si acaso, una vez al mes.
Napoleón, de carácter huraño y taciturno, se mantuvo apartado de sus compañeros. Le gustaba estar solo para meditar y sentía profunda aversión hacia los franceses a los que acusaba de ser los opresores de los corsos. No era muy buen estudiante y sólo le preocupaban las matemáticas, ciencia en la que progresaba asombrosamente. También se dedicó a la lectura de obras de la literatura clásica como Historia Universal de Polibio; Vidas Paralelas de Plutarco o Expedición de Alejandro de Arriano de Nicomedia, obras que tuvieron una profunda influencia en su espíritu.
Su padre consiguió que Napoleón y su hermano José se trasladaran a la Francia continental, para estudiar en la escuela militar francesa de Brienne-le-Château a la edad de 10 años. Antes de entrar debía aprender francés, idioma que siempre habló con un marcado acento italiano por el resto de su vida. Obtuvo notas destacadas en matemáticas y geografía, consiguiendo también las necesarias para aprobar las demás materias.
Tras su graduación en 1784, fue admitido en la École Royale Militaire de París. Aunque había buscado en un principio una formación naval, terminó estudiando artillería en la École Militaire. Después de su graduación en septiembre de 1785, fue comisionado como teniente segundo de artillería. Tomó sus nuevas obligaciones en enero de 1786, a la edad de 16 años.
Napoleón sirvió en la guarnición de Valence y de Auxonne hasta el estallido de la Revolución Francesa (aunque se tomó casi dos años de licencia en Córcega y París durante este lapso). Poco después de comenzar la revolución, Napoleón se encontraba en Córcega.
Apoyó la facción jacobina y obtuvo el rango de comandante segundo de la Guardia Nacional de Voluntarios de la isla. Después de entrar en conflicto con el líder nacionalista Pasquale Paoli (antiguo héroe de Napoleón), Bonaparte y su familia fueron obligados a huir a Francia, donde llegaron en junio de 1793.
Campañas iniciales
Artículo principal: Guerras Revolucionarias Francesas
A través de la ayuda de compañero Saliceti, se convirtió en comandante de artillería en las fuerzas francesas de Toulon, que se había amotinado contra el Régimen del terror y había sido ocupado por tropas británicas. Formuló un plan que resulto exitoso. Colocando sus cañones estratégicamente obligó a la flota inglesa a abandonar el puerto, lo que le permitió el asalto y ocupación de la ciudad, en cuya acción Bonaparte resultó herido lévemente.
Esta acción le hizo ganar el puesto de general de brigada. Cuando fue enviado a Génova, por órdenes superiores para una misión secreta en julio de 1794, cae Maximilien Robespierre, y Napoleón se vuelve blanco de las sospechas (había sido intimo amigo de Augustin Robespierre, hermano menor de Maximilien), quedando arrestado aunque en dos semanas es liberado por falta de pruebas.
En 1795 Bonaparte se encontraba en París cuando el 3 de octubre, realistas y contra-revolucionarios organizaron una protesta armada contra la Convención. A Bonaparte se le encomendó dirigir a un improvisado ejército en la defensa de la Convención en el Palacio de las Tullerías.
Obtuvo algunas piezas de artillería con la ayuda de un joven oficial de caballería, Joachim Murat, que posteriormente se convertiría en su cuñado, y logró repeler a los insurgentes. Este triunfo le dio una gran fama y poder sobre el nuevo Directorio, particularmente sobre su líder, Barras. Pocas semanas después, el 9 de marzo de 1796, se casa con la amante de Barras, Joséphine de Beauharnais.
La campaña de Italia de 1796-97
Napoleón Bonaparte en el puente del ArcoleDías después de su matrimonio, Bonaparte tomó el mando del Ejército de Italia, liderando exitosamente la invasión de Italia. Antes de partir, arengó a sus tropas con estas palabras: Soldados: estáis mal vestidos y mal alimentados. El gobierno os debe mucho. Grandes provincias y ciudades serán vuestras. Allí hallaréis gloria y riqueza . Por aquella época ganó el apodo de «pequeño cabo» en virtud de su camaradería con la tropa.
Logró sacar a las fuerzas austriacas de Lombardía y derrotó al ejército de los Estados Papales. Por cuanto el Papa Pío VI había protestado la ejecución del rey Luis XVI, Francia respondió anexionándose dos pequeños territorios papales. Sin embargo, Bonaparte ignoró las órdenes del Directorio de marchar contra Roma y destronar al Papa. No fue sino un año después que el General Berthier capturó Roma y apresó al Papa, quien posteriormente falleció por una enfermedad en su cautiverio.
En 1797, Bonaparte al mando del ejército derrotó sucesivamente a cuatro generales austriacos cuyas tropas eran superiores en número y forzó a Austria a firmar un acuerdo de paz. El resultante Tratado de Campoformio le dio a Francia el control de la mayoría del norte de Italia, así como el de los Países Bajos y el área del Rín. Una cláusula secreta prometía otorgar Venecia a Austria.
Bonaparte marchó contra Venecia ocupándola y acabando con más de 1.000 años de independencia. Posteriormente, en 1797, Bonaparte organizó los territorios ocupados en Italia en lo que conoció como la República Cisalpina.
Napoleón Bonaparte fue un estratega brillante. Logró absorber los conocimientos militares esenciales de su época y aplicarlos exitosamente. Como planificador en el campo de batalla fue bien conocido por su creatividad en las tácticas de movilización de la artillería. Sin embargo su éxito no se debía únicamente a su carácter innovador, sino a su profundo conocimiento e inteligente aplicación de las tácticas convencionales militares. Como él decía: «He peleado en sesenta batallas y no he aprendido nada que no supiera anteriormente».
Como oficial de artillería, desarrolló nuevas tácticas y empleó la artillería como una fuerza móvil para respaldar los ataques de la infantería, beneficiándose de la ventaja tecnológica de Francia en materia de armamento. Fue conocido como un comandante agresivo, que contaba con la lealtad de soldados altamente motivados. También fue el primero que hizo uso de sistemas de telecomunicación, la llamada línea Chappe de semáforos, implantada en 1792. También fue un maestro en materia de espionaje y de engaño. Frecuentemente ganó batallas al conocer de antemano el movimiento de las tropas enemigas.
Durante su campaña de Italia Bonaparte se convirtió en una figura influyente en la política francesa. Publicó dos periódicos, inicialmente para sus tropas, pero que circulaban también por Francia. En mayo de 1797 fundó un tercer periódico publicado en París llamado «Le Journal de Bonaparte et des hommes vertues». Las elecciones de 1797 dieron a los realistas mayor poder, lo que alarmó a Barras y sus aliados en el Directorio. Los monárquicos, por su parte, comenzaron a criticar a Bonaparte acusándole de haber saqueado Italia y de haberse excedido en su autoridad al negociar con Austria (lo cual en ambos casos era cierto).
Bonaparte envió con prontitud al General Augereau a París para liderar un golpe de estado el 4 de septiembre, eliminando políticamente a los realistas. Esto devolvió nuevamente a Barras el control, pero ahora dependiendo de Bonaparte para permanecer en su cargo. Después de finalizar sus negociaciones con Austria, Napoleón regresó a París en diciembre siendo recibido como un héroe conquistador y la fuerza dominante en el gobierno, mucho más popular que sus Directores.
La expedición a Egipto
Napoleón con los apestados de JaffaEn marzo de 1798 Bonaparte propuso llevar a cabo una expedición para colonizar Egipto, en aquel entonces una provincia otomana, con el objetivo de proteger los intereses comerciales franceses y cortar la ruta de la Gran Bretaña a la India. El Directorio, aunque preocupado por el alcance y el costo de la expedición, rápidamente aprobó la empresa dado que significaba sacar a Bonaparte del centro del poder.
Algo poco usual de dicha expedición es la inclusión de un buen número de científicos, lo cual, según algunos, reflejaba la devoción de Bonaparte a los principios e ideas del entonces periodo de Ilustración. Otros, sin embargo, lo vieron como una maniobra propagandística que sólo buscaba ocultar las intenciones imperialistas de Napoleón.
Bonaparte también emitió proclamas en las cuales se representaba como liberador del pueblo egipcio, oprimido por el yugo otomano y alabando los preceptos del Islam. Esta maniobra no fue exitosa dado que el pueblo egipcio siempre vio a los franceses como una fuerza de ocupación.
La expedición de Bonaparte también conquistó Malta y desembarcó en Alejandría el 1 de julio de 1798, eludiendo temporalmente a la Armada británica. Aunque los franceses ganaron la decisiva batalla de las Pirámides (con un ejército de 25.000 hombres enfrentados a 100.000 del enemigo, la flota francesa se vio arrasada por los buques del Almirante Nelson en la Batalla del Nilo.
El objetivo de Bonaparte de fortalecer su presencia en el Mediterráneo se vio frustrado, si bien logró consolidar su poder en Egipto, no sin sofocar antes diversas revueltas populares. Bonaparte ordenó que en Egipto la servidumbre y el feudalismo fuesen abolidos y los derechos básicos de los ciudadanos garantizados. La situación propició el desarrollo de importantes estudios sobre el Antiguo Egipto entre los que destaca el descubrimiento de la Piedra de Rosetta. Por otra parte el ejército francés fracasó en su intento por colonizar Siria en 1799, pero logró la victoria sobre los otomanos en Aboukir.
La Francia napoleónica
Artículo principal: Primer Imperio Francés
El golpe de estado del 18 de Brumario
Artículo principal: 18 de Brumario
Napoleón abucheado en la asamblea de los quinientos, con motivo del golpe de estado del 18 de brumarioEstando en Egipto al frente del ejército francés, Bonaparte siguió de cerca los asuntos europeos, obteniendo información principalmente de los periódicos y despachos que le llegaban irregularmente. El 23 de agosto decide sorpresivamente embarcarse hacia Francia, aprovechando una relajación temporal del bloqueo a los puertos franceses por parte de la flota británica.
Aunque posteriormente fue acusado por sus oponentes políticos de abandonar a sus tropas, su partida había sido debidamente autorizada por el Directorio, que había sufrido una serie de derrotas militares contra las fuerzas de la Segunda Coalición, formada por la alianza de Gran Bretaña con Austria, Rusia, Nápoles y Portugal, temiendo una inminente invasión.
Cuando llegó a París en el mes de octubre, la situación militar había mejorado tras varias victorias sobre el enemigo. La República, sin embargo, estaba en bancarrota y el Directorio, corrupto e ineficiente, estaba en su nivel más bajo de popularidad.
Uno de los Directores, Sieyes, pidió a Bonaparte su respaldo para ejecutar un golpe de estado contra la Constitución existente. La trama involucraba también al hermano de Bonaparte, Lucien, quien se desempeñaba como cabeza del Consejo de los Quinientos, a otro Director, Roger Ducos y a Talleyrand.
El 9 de noviembre (18 de Brumario) y en el día siguiente, tropas dirigidas por Napoleón tomaron control y dispersaron a los consejos legislativos, quedando Bonaparte, Sieyes y Ducos como Cónsules provisionales que regirían al gobierno. Si bien Sieyes pretendía dominar el nuevo régimen, Bonaparte se le adelantó redactando la Constitución del Año VIII, asegurando su elección como Primer Cónsul. Esto le convirtió en la persona más poderosa de Francia, poder que se incrementaría en la Constitución del Año X, cuando logró nombrarse Primer Cónsul vitalicio.
El Primer Cónsul
Napoleón Primer CónsulBonaparte instituyó diversas e importantes reformas, incluyendo la centralización de la administración de los Departamentos, la educación superior, un nuevo código tributario, un banco central, nuevas leyes y un sistema de carreteras y cloacas. En 1801 negoció con la Santa Sede un Concordato, buscando la reconciliación entre el pueblo católico y su régimen. Durante el año 1804 se dictó el Code civil des Français o también conocido como Código Napoleónico, que consiste en la redacción de un cuerpo único que unificara las leyes civiles francesas.
El Código fue preparado por comités de expertos legales bajo la supervisión de Jean Jacques Régis de Cambecéres, quien se desempeñó como Segundo Cónsul desde 1799 a 1804; Bonaparte, sin embargo, participaba activamente en las sesiones del Consejo de Estado donde se revisaban las propuestas de leyes. Este código influyó de manera trascendental en el mundo jurídico, siendo la piedra angular del proceso de codificación. Otras normas dictadas durante la regencia de Napoleón fueron el Código Penal de 1810 y el Código de Comercio de 1807.
En 1808 fue promulgado el Código de Instrucción Criminal, estableciendo reglas y procedimientos judiciales precisos en esta materia. Si bien los estándares modernos consideran que dichos procedimientos favorecían a la parte acusadora, cuando fueron promulgados era intención de los legisladores resguardar las libertades personales y remediar los abusos que normalmente ocurrían en los tribunales europeos.
Si bien es cierto que Bonaparte era un regente autoritario, no es menos cierto que el resto de Europa estaba gobernada por regímenes dictatoriales. Bonaparte trató de restaurar la ley y el orden después de los excesos causados por la Revolución, al mismo tiempo que reformaba la administración del Estado.
Un interludio de paz
Napoleón cruzando los Alpes, obra de Jacques-Louis DavidEn 1800 Bonaparte regresó a Italia, la cual había sido reconquistada por Austria durante su ausencia en Egipto. Cruzó con sus tropas los Alpes en primavera (si bien cabalgaba sobre una mula, y no en el caballo blanco con el que lo pintó David). Al principio la campaña no fue muy bien, pero más adelante propinó una rotunda derrota a los austriacos, la cual llevó a la firma de un armisticio. El hermano de Napoleón, Joseph, principal negociador del armisticio, reportó que debido a la alianza entre Austria y Gran Bretaña, Austria no podía reconocer ningún territorio conquistado por Francia.
Las negociaciones se volvieron más y más erráticas hasta que Bonaparte ordenó al General Moreau atacar a Austria nuevamente. Moreau llevó al ejército francés a la victoria de Hohenlinden y finalmente el armisticio fue firmado en Lunéville en febrero de 1801 y bajo el cual se reafirmaba a Francia su dominio sobre los territorios ocupados en el Tratado de Campoformio. Los británicos también firmaron un acuerdo de paz mediante el Tratado de Amiens en marzo de 1802, bajo el cual Malta paso a ser territorio francés.
El Concordato de 1801 con el Papa Pío VII, puso fin al enfrentamiento con la Iglesia Católica originado por el inicio de la Revolución.
La paz entre Francia y Gran Bretaña era muy precaria. Las monarquías legítimas de Europa estaban renuentes a reconocer la república, temiendo que la idea de la revolución fuera exportada a sus países. En Gran Bretaña, el hermano de Luis XVI fue recibido con honores de huésped de estado aún cuando los británicos habían reconocido la república francesa. Por otra parte, Gran Bretaña no había desocupado ni Malta ni Egipto, como había prometido y protestó contra el anexo de Piedmont y el Acto de Mediación de Suiza, si bien ninguno de éstas áreas estaba contemplada en el Tratado de Amiens.
En 1803, el ejército de Bonaparte fue derrotado en Santo Domingo, combinándose la fiebre amarilla con la tenaz resistencia de Touissant L'Ouverture. Reconociendo que las posesiones de Norteamérica estaba en una situación de indefensa y enfrentando la inminente guerra con Gran Bretaña, Napoleón decidió la venta de Louisiana, un territorio de aproximadamente 2 millones de km², perteneciente a Francia.
Estados Unidos buscaba, por su parte, la manera de controlar la navegación sobre el río Mississippi. La Compra de Louisiana uno de los eventos más significativos que tuvieron lugar durante el gobierno napoleónico, aún cuando en su momento pasó relativamente desapercibido. El precio establecido fue de $ 7,40/km2.
Coronación de NapoleónEn el año X (1802), otra constitución dictada por Napoleón, otorgó carácter vitalicio a su consulado y sirvió como preámbulo para su autoproclamación como monarca del Primer Imperio Francés en una ceremonia realizada en la Catedral Notre Dame de París (1804) ante la presencia del Papa Pío VII. Napoleón se coronó a sí mismo lo cual dio origen a una creencia popular que ese acto fue una demostración de negarse a la autoridad pontificia, lo cual no es cierto. La ceremonia estaba acordada con el Papa en forma anticipada.
Napoleón reorganizó la administración del estado, reorganizó el sistema judicial, tipificó la legislación civil francesa con el Código Napoleónico y con otros seis códigos que garantizaban los derechos y libertades conquistados durante el periodo revolucionario, así como la igualdad ante la ley y la libertad de culto. También sometió las escuelas a un control centralizado.
Las guerras de conquista
Batalla de MarengoArtículo principal: Guerras Napoleónicas
Gran Bretaña, reanudó la guerra naval con Francia en abril de 1803. Dos años después, Rusia y Austria se unieron a Gran Bretaña en la Tercera Coalición. Napoleón descartó su plan de invadir Inglaterra tras la dramática derrota naval de Trafalgar donde la flota británica comandada por el Almirante Nelson destruyó gran parte de las flotas de Francia y España y dirigió sus ejércitos contra las fuerzas austro-rusas, a las que derrotó en la batalla de Austerlitz el 2 de diciembre de 1805.
Conquistó el reino de Nápoles en 1806 y nombró rey a su hermano mayor, José; se autoproclamó Rey de Italia (1805), desintegró las Provincias Unidas, que en 1795 había constituido como República de Batavia, y fundó el Reino de Holanda, al frente del cual situó a su hermano Luis, y estableció la Confederación del Rin (que agrupaba a la mayoría de los estados alemanes) que quedó bajo su protección.
Prusia y Rusia forjaron una nueva alianza (Cuarta Coalición) y atacaron a la Confederación. Napoleón derrotó al ejército prusiano en Jena y Auerstädt (1806) y al ruso en Friedland. En julio de 1807 estableció el Tratado de Tilsit con el Zar Alejandro I por el que se redujo el territorio de Prusia. Además Westfalia, gobernado por su hermano Jerónimo, y el Gran Ducado de Varsovia, entre otros estados pasaron a formar parte del Imperio.
Napoleón en WagramNo habiendo podido vencer a los británicos militarmente, Napoleón impuso el bloqueo sobre las mercancías inglesas con el propósito de arruinar su comercio. Portugal fue una de las naciones que no se plegó al bloqueo, razón por la cual Napoleón buscó una alianza con España para invadir a Portugal. Cuando España se negó, en contra de la voluntad de algunos de sus generales, el mismo Napoleón comandó las fuerzas que invadieron España y derrotaron al ejército de este país.
También derrotó al ejército inglés que vino a la ayuda de España. Finalmente conquistó Portugal en 1807 y en 1808 colocó a su hermano José en el trono de España, dejando Nápoles como una monarquía manejada por su cuñado, Joachim Murat. Tras la partida de Napoleón, el pueblo español se reveló, iniciando la guerra entre las tropas francesas y las españolas (apoyadas por Gran Bretaña), teniendo un papel fundamental la lucha de guerrilla.
Este conflicto supuso un gran desgaste humano (se ha estimado en 300.000 bajas) y económico para Francia. Por otra parte, Austria rompió el pacto con Francia y Napoleón se vio obligado a comandar sus fuerzas en los frentes del Danubio y Alemania. En la batalla de Aspern-Essling (mayo 21-22,1809) cerca de Viena, Napoleón estuvo a punto de perder su ejército, sin que el enemigo tampoco lograra un triunfo. Tras una tregua de casi dos meses, nuevamente se enfrentaron ambos ejercidos, pero esta vez el ejército francés derrotó al austriaco en la Batalla de Wagram, el 6 de julio de 1809.
Napoleón entrando en BerlínTras este triunfo, Francia convirtió los territorios conquistados en las Provincias Ilirias (en la actualidad parte de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia y Montenegro) y conquistó los Estados Pontificios. Tras aliarse nuevamente con Austria, Napoleón contrajo matrimonio con María Luisa, hija del monarca austríaco, Francisco I de Austria, perteneciente a la casa de Habsburgo, una vez repudiada Josefina al no poder darle un heredero.
Con este enlace vinculaba su dinastía a la más antigua de la casas reales de Europa, con la esperanza de que su hijo, nacido en 1811 y al que otorgó el título de Rey de Roma como heredero del Imperio, fuera mejor aceptado por las monarquías reinantes. El Imperio alcanzó su máxima amplitud en 1810 con la incorporación de Bremen, Lübeck y otros territorios del norte de Alemania, así como con el reino de Holanda, después de obligar a abdicar a su hermano que había adoptado el título de Luis I Bonaparte.
Implicaciones fuera de Francia
La Europa napoleónica
Artículo principal: Primer Imperio Francés
Napoleón junto al Código NapoleónicoEl Código Napoleónico fue introducido en todos los nuevos Estados creados bajo el Imperio Francés. Se abolieron el feudalismo y la servidumbre y se estableció la libertad de culto (salvo en España).
Le fue otorgada a cada Estado una constitución en la que se concedía el sufragio universal masculino y una declaración de derechos y la creación de un parlamento; fue instaurado el sistema administrativo y judicial francés; las escuelas quedaron supeditadas a una administración centralizada y se amplió el sistema educativo libre de manera que cualquier ciudadano pudiera acceder a la enseñanza secundaria sin que se tuviera en cuenta su clase social o religión.
Cada Estado disponía de una academia o instituto destinado a la promoción de las artes y las ciencias, al tiempo que se financiaba el trabajo de los investigadores, principalmente el de los científicos. La creación de gobiernos constitucionales siguió siendo sólo una promesa, pero el progreso y eficacia de la gestión fueron un logro real.
Intervención en América
Para América Latina, la figura de Napoleón es fundamental. Su intervención en España, las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII, la entrega del trono español a su hermano José; la promulgación de la Constitución de Bayona en 1808, que reconocía la autonomía de las provincias americanas del dominio español; sus pretensiones de reinar sobre aquellos inmensos territorios, cuyos habitantes nunca quisieron aceptar los planes y designios del emperador, son elementos básicos para entender los movimientos de emancipación.
En el resto del continente, la negociación de Louisiana y el manejo que dio Francia al proceso de independencia de Haití tuvieron una enorme influencia en el desarrollo del continente.
Ocaso y caída de Napoleón
Si bien el Congreso de Erfurt había preservado la alianza entre Napoleón y el zar Alejandro I, en 1811 las tensiones comenzaron nuevamente a crecer entre ambas naciones. A pesar de ser un ávido admirador de Napoleón desde su encuentro en 1807, Alejandro I estaba siendo presionado por la aristocracia rusa para romper dicha alianza, dado que ésta se consideraba un insulto para el orgullo ruso.
La primera señal de que la alianza se estaba deteriorando fue la forma no muy entusiasta y débil con que Rusia aplicó el Bloqueo Continental. Esto enfureció a Napoleón quien también tenía simpatía hacia el Zar, lo que le hizo sentirse defraudado y traicionado. En 1812 los consejeros del Zar le indicaron que una vasta revolución estaba fermentando por toda Alemania y que ése era el momento propicio para atacar al imperio francés y recuperar Polonia.
Gran número de tropas se desplazaron a la frontera con Polonia (más de 300.000 soldados de un ejército total de 410.000). Napoleón, sin embargo, se anticipó a esta maniobra y comenzó a expandir su ejército hasta lograr un contingente de 600.000 hombres (adicionalmente a los 300.000 que se encontraban en la península ibérica). Napoleón ignoró los consejos de no invadir suelo ruso y el 23 de junio de 1812 procedió a la invasión.
Napoleón cerca de BorodinoEn un esfuerzo por ganar apoyo de los nacionalistas y patriotas polacos, denominó a la guerra como la "segunda guerra polaca" (la primera guerra polaca era la liberación de Polonia de Rusia, Prusia y Austria). Los patriotas polacos deseaban incorporar la parte rusa de Polonia al Gran Ducado de Varsovia y crear un nuevo Reino de Polonia, aunque esta idea fue rechazada por Napoleón, que temió que podía motivar a Prusia y Austria a declarar la guerra a Francia. Napoleón también rechazó liberar a los siervos rusos, pues temía que esto podría provocar una reacción conservadora a sus espaldas.
Los rusos bajo el mando de Mikhail Bogdanovich Barclay de Tolly no estaban en condiciones de derrotar al poderoso ejército francés y optaron por la retirada. El 16 de agosto cayó Smolensk y, tras otras victorias, los franceses siguieron su avance. Los rusos evitaron batallar en repetidas oportunidades contra la Grande Armée, aunque algunos casos, sólo porque Napoleón, extrañamente a su conducta dudo en atacar cuando la oportunidad se le presentó.
Criticado por su estrategia de contínuo repliegue, Barclay fue sustituido por Mikhail Kutuzov, quien después de mantener la misma estrategia finalmente se enfrentó al invasor en la Batalla de Borodino, la cual significó un gran triunfo para los franceses en lo que bien podría ser el día más sangriento de la historia humana.
Napoleón retirandose de MoscúLos rusos se replegaron nuevamente y Napoleón entró a Moscú asumiendo que Alejandro I negociaría una paz. Sin embargo, las órdenes del gobernador del ejército de la ciudad y comandante en jefe, Fyodor Rostopchin, lugar de capitular, Moscú debía ser incendiado. Tras un mes, temeroso de perder el control en Francia, Napoleón decidió salir de Moscú.
Los franceses sufrieron grandemente en su retirada de Rusia al punto que de los 650.000 hombres que la invadieron, sólo 40.000 cruzaron el río Berezina en noviembre de 1812. En total se estima que en esta campaña, 570.000 hombres del ejército francés murieron y 400.000 del ejército ruso, a lo cual hay que sumar cientos de miles de bajas en la población civil.
Existió calma en el invierno de 1812–13, mientras rusos y franceses intentaban recuperarse de sus masivas perdidas. Un pequeño ejército ruso atormentó a los franceses en Polonia, y eventualmente 30.000 tropas francesas debieron retirarse hacia los estados alemanes para reunirse con las fuerzas estacionadas allí, llegando a los 130,000 hombres, con los refuerzos de Polonia, cifra que crecería cuando Napoleón se presentase.
Tras este fracaso, Prusia se unió a la coalición, la cual ahora incluía Rusia, el Reino Unido, España y Portugal. No obstante, Napoleón asumió nuevamente el orden en Alemania, e infligió una serie de derrotas a los Aliados, que culminan en la Batalla de Dresde el 26 de agosto de 1813, donde la tropas aliadas sufrieron bajas de más de cien mil soldados.
Si bien pareciera que Napoleón iba a resurgir, Se unieron a la Coalición Austria y Suecia, y finalmente en la Batalla de las Naciones en Leipzig, el 16 de octubre, los franceses fueron derrotados en un enfrentamiento en que los aliados contaban con el doble de las tropas de Napoleón. Después de esta batalla donde murieron más de 120 mil soldados de ambos lados, Napoleón se replegó a Francia, pero su ejército de apenas cien mil hombres ya no era capaz de resistir la embestida de la Coalición, que contaba con más de medio millón de soldados.
Los Cien Días
Napoleón abdicando en FontainebleauParís fue ocupado el 31 de marzo de 1814. Napoleón abdicó bajo la presión de sus mariscales y abdicó el 6 de abril en favor de su hijo. Sin embargo, los aliados presionado por la rendición incondicional y Napoleón abdicaron nuevamente, de manera incondicional, el 11 de abril. Los vencedores acordaron en el Tratado de Fontainebleau exiliarlo a la isla de Elba, una isla pequeña a 20 km de la costa italiana, manteniendo su título de emperador, pero restringiendo su imperio a dicha isla.
El Congreso de Viena (1814-1815) dispuso el nuevo orden en la Europa post-napoleónica. En Francia, los realistas instalaron en el poder a Luis XVIII. María Luisa y su hijo quedaron bajo la custodia del padre de ésta, el emperador Francisco I, y Napoleón no volvió a verlos nunca. Consciente de los deseos de los ingleses de desterrarlo a una isla remota en el atlántico y del rechazo del pueblo francés a la restauración borbónica, escapó de Elba en febrero de 1815 y desembarcó en Antibes el 1 de marzo desde donde se preparó para retomar Francia.
El Rey Luis XVIII envió al Quinto Regimiento, comandado por Delessart que había servido anteriormente a Napoleón en Rusia. Al encontrárselo en Grenoble, Napoleón se acercó solo al regimiento, se apeó su caballo y, cuando él estaba en la línea de fuego de l capitán Randon, gritó "Soldados del Quinto, ustedes me reconocen. Si algún hombre quiere disparar sobre su emperador, puede hacerlo ahora".
Tras un breve silencio, los soldados gritaron ¡"Vive L'Empereur"! y marcharon junto con Napoleón a París. Llegó el 20 de marzo, sin disparar ni solo tiro y aclamado por el pueblo, levantando un ejército regular de 140.000 hombres y una fuerza voluntaria que rápidamente ascendió a alrededor de 200.000 soldados. Era el comienzo de los Cien Días.
La Batalla de Waterloo, óleo de William SadlerEstablecido de nuevo en París, promulgó una nueva constitución, de carácter más democrático y liberal que la vigente durante el imperio y muchos veteranos acudieron a su llamada, comenzando de nuevo el enfrentamiento contra los aliados. El resultado fue la campaña de Bélgica, que concluyó con la derrota en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815.
El pueblo de París lo apoyaba en la lucha pero los políticos le retiraron su apoyo, por lo que abdicó en favor de su hijo, Napoleón II. Marchó a Rochefort donde capituló ante el capitán del buque británico Bellerophon.
Exilio en Santa Helena y muerte
Napoleón Bonaparte en Santa Helena
Tumba de Napoleón Bonaparte en "Los Inválidos" (París)Napoleón fue encarcelado y desterrado por los británicos a la isla de Santa Helena, en el Atlántico, el 15 de octubre de 1815. Allí, con un pequeño grupo de seguidores, dictó sus memorias y criticó a sus aprehensores. Enfermo del estomago durante mucho tiempo, aquejado de una continua pesadez y un dolor en el costado derecho, los médicos creían que era una afección hepática, pero él sospechó inmediatamente que estaba atacado de la misma dolencia de su padre, un cirro en el píloro (cáncer de estómago).
Sin embargo, nadie se lo dijo, pues acaso no estuviese él mismo muy seguro de que así fuese. Napoleón Bonaparte murió el 5 de mayo de 1821. Sus últimas palabras fueron: "France, armée, Joséphine", o, según la versión de las memorias de Santa Helena "...tête...armée...Mon Dieu !". Tenía entonces cincuenta y dos años.
Napoleón había estipulado en su testamento el deseo de ser enterrado a las orillas del Sena, pero se le dio sepultura en Santa Elena. En 1840, a instancias del gobierno de Luis Felipe I, sus restos fueron repatriados. Trasladados en fragata Belle-Poule, se depositaron sus restos en Les Invalides, París. Cientos de millones de personas han visitado su tumba desde esa fecha.
Luis XVII de Francia (Palacio de Versalles, 27 de marzo de 1785 - Prisión del Temple, París, 8 de junio de 1795) también conocido como Luis Carlos, Duque de Normandía (1785-1789), Luis Carlos, Delfín del Viennois (1789-1791), y Luis Carlos, Principe Real de Francia (1791-1793). Pretendido aunque no efectivo rey de Francia entre 1793 y 1795.
Segundo hijo varón de Luis XVI y María Antonieta, nació en Versalles en 1785. Al morir su hermano Luis José en 1789, se convirtió en Delfín de Francia y heredero de la Corona. En 1792 fue encarcelado con sus padres, su hermana María Teresa de Francia y su tía la princesa Isabel en la prisión del Temple en París. Al ser guillotinado su padre el 21 de enero de 1793, los monárquicos lo proclamaron rey de Francia con el nombre de Luis XVII, pero los revolucionarios lo mantuvieron en prisión en condiciones infrahumanas, y murió en la prisión del Temple el 10 de agosto de 1795. Las misteriosas circunstancias de su fallecimiento hicieron que a lo largo del siglo XIX apareciera una considerable serie de falsos Delfines, de los cuales el más célebre fue Karl Wilhelm Naundorff.
Sin embargo, a principios del siglo XXI, un análisis de ADN confirmó que el corazón disecado de un niño muerto en 1795 pertenecía en verdad a Luis XVII, confirmando que murió en el Temple. En 1814, tras la restauración de la monarquía en Francia, su tío, el conde de Provenza, tomará el nombre de Luis XVIII como homenaje a la memoria de su sobrino, el niño rey que jamás llegó a reinar.
La Bastilla representó el símbolo del inicio de la Revolución Francesa. La importancia de la toma de la Bastilla ha sido magnificada por los historiadores románticos, como Jules Michelet, que han querido hacer de ella un símbolo fundador de la República.
De hecho, los artículos de la época (basados en las cartas de un participante en los acontecimientos) la toma del fuerte se llevó a cabo con pocos altercados y en medio de un ambiente casi infantil. Miles de personas querían invadir el fuerte para obtener armas, éste no estaba defendido más que por un puñado de hombres y la única muerte señalada, de la que la historia hace mención, es la del gobernador Bernard Jordan de Launay. La Bastilla fue tomada el 14 de julio de 1789 por los revolucionarios que iban en busca de la pólvora. El pueblo de París mostraba su inquietud creyendo que las tropas extranjeras estacionadas alrededor de París no serían utilizadas para reprimir la revolución. Se había constituido una milicia de 48.000 hombres sin armas. Los electores no habían podido obtener, el 13 de julio, las armas de Les Invalides.
El 14 de julio una ingente muchedumbre (de 40 a 50.000 personas) se presentó delante de Les Invalides para apoderarse de las armas. Para defender Les Invalides existían unos cañones al servicio de sus ocupantes, pero éstos no estaban dispuestos a abrir fuego sobre los parisinos. Unos metros más allá, regimientos de infantería y de artillería acampaban sobre la explanada del Campo de Marte, bajo las órdenes de Pierre Victor de Besenval.
Éste reunió a todos los jefes de cada regimiento para saber si sus soldados cargarían contra los amotinados; unánimemente respondieron que no. Es el acontecimiento más importante del día. La muchedumbre, que ninguna orden puede contener, escala los fosos de Les Invalides, derriba las cancelas y se apodera de unos 30.000 a 40.000 fusiles, de doce cañones y un mortero. Los parisinos están ya armados, sólo les falta la pólvora y las balas. Corre el rumor de que se encuentran en el castillo de la Bastilla.
Cronología del 14 de julio
10:30, bajo la presión de la muchedumbre, los electores de París reunidos en la Cámara municipal, envían una delegación al gobernador de la Bastilla, Bernard-René Jordan de Launay, para pedirle que distribuya la pólvora y las balas a los parisinos que deben formar una milicia burguesa. La delegación es recibida amablemente invitada, incluso, a desayunar, pero no consigue convencer al gobernador.
11:30, una segunda delegación conducida por el caballero Jacques Alexis Thuriot y Luis Ethis de Corny, es enviada a la Bastilla. Sin resultado. La muchedumbre armada con los fusiles obtenidos en Les Invalides se agolpa frente a la Bastilla.
13:30, los defensores de la Bastilla (82 invalides y 32 soldados suizos destacados del regimiento de Salis-Samade), abren fuego contra los revolucionarios por orden del gobernador.
14:00, una tercera delegación encabezada por el abad Claude Fauchet es enviada a la Bastilla.
15:00, una cuarta delegación (con Luis Ethis de Corny otra vez) acude a encontrarse con Bernard-René Jordan de Launay, sin resultado alguno. La guarnición de la Bastilla y los amotinados se enfrentan entre sí.
15:30, un destacamento de 61 guardias franceses dirigido por Pierre Hulin, antiguo sargento de la guardia suiza, llega a la Bastilla con cinco cañones sustraídos esa misma mañana de Les Invalides. Se emplazan frente a las puertas y puentes levadizos de la Bastilla, disparan contra ellas y la Bastilla capitula.
17:00, la muchedumbre invade la Bastilla, libera a los siete prisioneros comunes que estaban encarcelados, se apodera de la pólvora y de las balas y lleva a la Cámara municipal la guarnición de la Bastilla. Durante el trayecto, el gobernador es asesinado cortándole la cabeza. Muchos invalides son asesinados. Los asaltantes tuvieron un centenar de muertos y 73 heridos.
Demolición de la Bastilla
La Bastilla se empezó a demoler a partir del 16 de julio por un empresario privado que vendió gran parte de sus piedras como recuerdo (piedras esculpidas representando la Bastilla en miniatura). Incluso se transformó en objetos de piedad y de culto todo lo que se pudo recuperar de carpintería y hierros forjados de la vieja fortaleza. La mayor parte se hizo servir para construir el puente de la Concordia.
Palacio de la Bastilla
Desde el 16 de junio de 1792 se decidió que el lugar que ocupaba la Bastilla formaría una plaza llamada de la Libertad y que una columna se levantaría en ese lugar. Palloy puso la primera piedra, pero la construcción no se llevó a cabo. Se instaló una fuente en 1793.
Napoleón, en sus proyectos de remodelización de París, propuso, en 1808 construir un monumento en forma de elefante. Debería medir 24 m. de alto y se utilizaría el bronce fundido de los cañones sustraídos a los españoles. Se podría acceder a su interior por una escalera situada en una de sus patas. Pero sólo se realizó una maqueta, a tamaño natural, en escayola. En la obra de Victor Hugo, Los miserables, se hace mención de la misma ya que la utilizó como refugio de Gavroche. Esta maqueta fue destruida en 1846.
Luis Felipe decidirá, en 1833, construir la Columna de Juillet, que estaba prevista elevar en 1792, pero se inauguró en 1840.
La Bastilla hoy
Todavía se pueden contemplar algunos vestigios en el andén de la línea 5 del metro, en la estación Bastilla se puede ver la torre de la libertad (en la que estuvo encerrado Sade), en el distrito del boulevard Enrique IV.
Un historiador francés Luis Madelin (1871-1956) habla de la toma de la Bastilla por unos "bandidos".
Desde el 31 de enero de 1879, el 14 de julio es una de las dos fiestas nacionales de Francia. Sin embargo, oficialmente, esta fiesta nacional no conmemora la toma de la Bastilla, sino la Fiesta de la Federación, que tuvo lugar un poco más tarde, el 14 de julio de 1790 en la explanada del Campo de Marte. Pero el inconsciente colectivo francés parece asociar la fiesta nacional con el suceso más señalado ocurrido un 14 de julio; una gran mayoría de franceses apenas recuerda el 14 de julio de 1790.
La Bastilla o Bastilla de San Antonio, fue una fortaleza que protegía el costado oriental de la ciudad de París.
Durante varios siglos cumplió un papel fundamental en la defensa de la ciudad, pero con el paso del tiempo perdió su importancia estratégica y se convirtió en una prisión. Estaba ubicada en el sitio que actualmente ocupa la plaza de la Bastilla.
Destinada a defender la puerta de San Antonio, fue edificada durante el reinado de Carlos V, de 1370 a 1383 por Hugo Aubriot con cuatro torres, las otras torres fueron añadidas posteriormente. Medía 66m. de largo, por 34 m. de ancho y 24 m. de altura al nivel de las torres; estaba rodeada por fosos de 8 m. de profundidad.
Las ocho torres se llaman: torre de Coin, de la Capilla, del Tesoro, de la Condesa, de la Bertraudiére, de la Basinière, del Pozo y de la Libertad. Enseguida su utilización militar resultó insuficiente y se construyó un nuevo recinto.
Se utilizó entonces como fortín y lugar de recepción para Francisco I, antes de ser transformada en prisión del Estado por el Cardenal Richelieu.
Era una cárcel muy confortable para los aristócratas, que disponían de verdaderos departamentos con servicio y suculentas comidas. Sin embargo no resultaba tan agradable para los prisioneros comunes, que estaban en las mazmorras.
En la Bastilla se conservan las "cartas cerradas con el sello real", cartas del rey que, entre otras cosas, podían ordenar el encarcelamiento de cualquiera, sin juicio.
La Bastilla "alojó", entre otros a Hugo Aubriot (su fundador), Nicolás Fouquet, el hombre de la máscara de hierro, el Marqués de Sade y Voltaire.
Fue, asimismo, un "pozo sin fondo" para la monarquía francesa, que decidió derribarla en 1784. El pueblo no estuvo de acuerdo con su destrucción, pero en los libros de reclamaciones de la ciudad se pedía su demolición. Como toda fortaleza imponente, era un referente del paisaje a la vez que una demostración del poderío del rey (como la Torre del Temple).
Jacques Necker, (Ginebra, 1732 - Coppet, Ginebra, 1804) Financiero y político francés.
Aunque nacido en una familia protestante de Ginebra, vivió en París desde los quince años y se convirtió en uno de los banqueros más importantes de la ciudad.
Desde 1768, sin embargo, abandonó sus negocios, atraído por la ciencia y la literatura (en el salón de su mujer se reunían por entonces algunos de los intelectuales más destacados de la Ilustración, como Diderot y D’Alembert).
En sus escritos atacó las ideas económicas de Quesnay y Turgot, defendiendo una mayor regulación estatal de los mercados.
Los contactos establecidos en la corte como prestamista de la Corona y como representante diplomático de la ciudad-estado de Ginebra le facilitaron la entrada en la política francesa: en 1777 sustituyó a Turgot como ministro de Hacienda de Luis XVI, en lucha desesperada contra el endeudamiento de las finanzas reales.
La confianza que inspiró en el mundo financiero y el acierto de sus primeras medidas produjeron una mejora transitoria de la situación, rota a partir de 1780 cuando la intervención francesa en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América (1778-1783) volvió a desequilibrar las cuentas.
Por otro lado, la corte y los parlamentos provinciales se opusieron a las reformas fiscales que proponía Necker, temerosos de perder sus privilegios; cuando el ministro expuso su punto de vista en un Informe al rey fue inmediatamente destituido, pues, además de atacar el principio del secreto de las finanzas reales, había puesto en evidencia a la aristocracia denunciando las pensiones que recibía de unas arcas reales a las que no contribuía (1781).
Las finanzas reales siguieron deteriorándose bajo la dirección de Calonne y de Brienne y el descrédito de la Monarquía allanaba paulatinamente el camino de la Revolución. La bancarrota de 1788 decidió al rey a llamar de nuevo al popular Necker; éste le convenció de que para remediar la situación era preciso convocar unos Estados Generales que afrontaran reformas profundas en la Monarquía.
Enfrentado a la corte por su insistencia en que el rey ofreciera concesiones al Tercer Estado, acabó por ser destituido en 1789. Su cese fue uno de los detonantes de la Toma de La Bastilla con el que estalló la Revolución francesa.
Aún fue llamado una vez más, pero mantuvo una posición ambigua y decidió retirarse a Ginebra debido a su desacuerdo con medidas radicales de la Asamblea revolucionaria, como la confiscación de los bienes del clero o la emisión de los asignados (1790).
Luis XVI (Versalles, 23 de agosto de 1754 - † París, 21 de enero de 1793). Rey de Francia, casado con María Antonieta, hija de María Teresa I de la Casa de Austria. Murió durante la revolución francesa, en la guillotina que el mismo había ayudado a diseñar.
Heredero de Luis Delfín de Francia, y nieto de Luis XV de Francia, en 1770 contrajo matrimonio con la hija de la emperatriz de Austria, la archiduquesa María Antonieta, quien le dio cuatro hijos.
Hombre de buenas intenciones pero débil de carácter, poco interesado en los asuntos políticos, se dejó influenciar por la reina y por una camarilla de cortesanos.
En los primeros años de su reinado, las reformas económicas liberales que intentaron sacar adelante sus ministros Turgot, Malesherbes y Necker para reducir el déficit público tropezaron con el recelo de la nobleza. En política exterior, ámbito regido por Vergennes, Francia desempeñó un excelente papel en la guerra de Independencia de los Estados Unidos (1778-1783). La persistente resistencia de los privilegiados a la liberalización de la economía desencadenó una crisis política interna que obligó a convocar los Estados Generales, convertidos en Asamblea Constituyente en 1789. El rey fue mejor considerado tras decretar el voto doble del tercer estado, pero
pronto fue atacado tanto por este estamento como por el de los privilegiados. Una vez iniciada la Revolución de 1789, el rey no pudo frenar al tercer estado y los incidentes se precipitaron. El 14 de julio de 1789 tuvo lugar la toma de la Bastilla.
Tras el levantamiento de octubre, se instaló en París y fingió aceptar la Constitución francesa de 1790. Sin embargo, tras su aparente conformidad, Luis XVI había pedido ayuda a los monarcas extranjeros e intentó huir de Francia, pero fue capturado en Varennes. Se produjo entonces la suspensión de la realeza y una aguda polémica sobre la conveniencia de mantener a Luis XVI en el trono.
Volvió a reinar en 1791, con unos poderes tan escasos que él mismo urdió intrigas para llevar el país hacia la anarquía. En 1792, tras el asalto a las Tullerías, fue suspendido definitivamente, juzgado por el delito de traición y condenado a morir en la guillotina.
Palacio ubicado en en el municipio de Versalles, en Île-de-France. Su construcción fue dispuesta por Luis XIV.
Esta edificación contiene la famosa sala de los espejos, donde tras la victoria de Prusia sobre Francia en la Guerra franco-prusiana, se coronó al primer Emperador del Segundo Reich. Luis XIV dejó París y decidió construir Versalles, como una pequeña ciudad alejada de los problemas. Tendría varias etapas constructivas, marcadas por las amantes de Luis XIV. Primera etapa (1661-1668): Sería un palacete de caza al que se añadieron dos alas laterales, cerrándolo, con lo que se nos queda una plaza de armas. Son fachadas de ladrillo y unifica la cubierta usando también la pizarra y las mansargas.
Segunda etapa (1668-1678): Pretende trasladar la corte a Versalles definitivamente. Añaden las dos alas laterales para dar prioridad visual al jardín. Realizado por Mansard. La fachada que da al jardín está organiza según las fachadas italianas. Un primer piso de sillares almohadillados.
Un piso noble de doble altura con crujías retranqueadas jugando con entrantes y salientes y alternando columnas y pilastras. Por último, un tercer piso que sería el ático, rematado por una serie de figuras escultóricas (trofeos y jarrones) que casi no dejan ver la caída de la cubierta, la cual no es muy inclinada. Llegan a vivir hasta 20.000 personas.
Tercera etapa (1678-1680): Es la última etapa. Es la ampliación realizada por Mansard la cual realiza la capilla real que es importante ya que se copia en España. Está situada al extremo del palacio. Tiene tribuna alrededor del templo y el rey se situaba sobre el altar mayor.
El jardín de Versalles es clasicista, ordenado, racionalizado. Con el paisajismo se obliga a la circulación. Crea una organización que relaciona todas las esculturas y fuentes y ensalza la monarquía. Las esculturas se señalan unas a otras. Progresiva civilización del jardín: muy ordenado, podado y cuidado en la zona próxima al palacio, y según nos alejamos se va asilvestrando.
María Antonieta Josefa Juana de Habsburgo-Lorena (Viena, 2 de noviembre de 1755–París, 16 de octubre de 1793), princesa real de Hungría y de Bohemia, archiduquesa de Austria, reina de Francia y de Navarra (1774–1793), más conocida bajo el nombre de María Antonieta de Austria.
Juventud
En Viena
Hija del emperador romano Francisco I, gran duque de Toscana y de su esposa María Teresa I, archiduquesa de Austria, princesa de Hungría y reina de Bohemia, nace el 2 de noviembre de 1755. Es la décimo-quinta y penúltima hija de la pareja imperial.
De ella se encargan las ayas, gobernantas de la familia real, (Mme de Brandeiss y la severa Mme de Lerchenfeld) bajo la estricta supervisión de la emperatriz, que tiene ideas muy básicas sobre la educación de los hijos: higiene severa, régimen estricto, fortalecimiento del cuerpo.
Pasa su infancia entre los palacios de Hofburg, en Viena, y el de Schönbrunn. Su educación es bastante negligente: es educada en un ambiente mucho más flexible que el de la corte de Francia, cerca de la naturaleza, lejos de toda cortapisa. Apenas sabe leer a la edad de diez años, escribe mal en alemán, habla poco francés y aún menos italiano, tres idiomas normalmente hablados en la familia imperial.
La emperatriz ya se esfuerza por casar a su hija con el mayor de los nietos de Luis XV, que tiene, más o menos, la misma edad que ella; al mismo tiempo acaricia la idea de unir a otra de sus hijas, Isabel, con viejo rey Luis XV. Se trata de sellar la alianza franco-austríaca nacida de la famosa « caída
de las alianzas » concretada en 1756 por el tratado de Versalles, con el fin de neutralizar la ascensión de Prusia y la expansión de Inglaterra.
Cuando Maria Antonieta tiene 13 años, la emperatriz, vieja dama y viuda, se interesa más por su educación con el fin de casarla. La archiduquesa toma lecciones de clavicordio con Gluck, y de baile (francés) con Noverre. Cuando su madre elige además a dos actores para darle clases de dicción y de canto, el embajador francés protesta oficialmente (los actores pasan entonces por personajes poco recomendables). María Teresa I le pide entonces que nombre a un preceptor aceptado por la corona de Francia. Será el abad de Vermond, admirador del Siglo de las luces y aficionado a las bellas artes que, enviado a la corte imperial, iba a reparar las lagunas en la educación de la joven archiduquesa y comenzar a prepararla para sus futuras funciones.
El 13 de junio de 1769, el marqués de Durfort, embajador de Francia en Viena, realiza la petición de mano para el delfín. María Teresa I acepta de inmediato. En Francia, el partido devoto, hostil por la caída de las alianzas llevada a cabo por el duque de Choiseul en favor del enemigo sempiterno llama ya, a la futura delfina, "la Austríaca".
Delfina
El 17 de abril de 1770, Maria Antonieta renuncia, oficialmente, a sus derechos sobre el trono archiducal austríaco, y el 16 de mayo se casa con el delfín en Versalles. El mismo día de la boda, se produce un escándalo de protocolo: las princesas de Lorena, alegando su parentesco con la nueva delfina, se permitieron bailar antes que las duquesas, grandes damas de la nobleza, que murmuran ya contra "la Austríaca". Y por la tarde, 132 personas mueren asfixiadas en la calle, en medio del regocijo público.
Joven, guapa, heredera de Habsburgo y con un árbol genealógico impresionante, su llegada aviva también los celos del pequeño mundo de la nobleza versallesca y de las múltiples y dudosas alianzas.
Pero, la joven delfina tiene miedo de acostumbrarse a su nueva vida, su espíritu se pliega mal a la complejidad y a la astucia de la "vieja corte", y al libertinaje de rey Luis XV y de su amante Madame du Barry. Su marido la evita, (el matrimonio no se consuma hasta julio de 1773), ella trata de acostumbrarse al protocolo y a la ceremonia francesa, y aborrece tener su corte.
Por otra parte, María Antonieta es aconsejada, desde Viena, a través de la voluminosa y sesgada correspondencia que mantiene con su madre y con el conde de Mercy-Argenteau, embajador de Austria en París –conde de Mercy, la única persona con la cual puede contar, ya que Choiseul murió unos meses después de su matrimonio, víctima de una conspiración provocada por Madame du Barry, la todopoderosa amante de Luis XV.
Esta famosa correspondencia secreta de Mercy-Argenteau es una fuente de información extraordinaria sobre todos los detalles de la vida de Maria Antonieta después de su matrimonio en 1770 hasta el fallecimiento de María Teresa I en 1780. Según el autor de un libro en el que se recoge dicha correspondencia: "Estos documentos originales no sólo nos desvelan su intimidad, sino que nos revelan también cómo, Maria Antonieta, desprovista de experiencia y falta de cultura política, fue manipulada por su familia austriaca a la cual ella estuvo siempre ligada"
Reina de Francia
El 10 de mayo de 1774, Luis XVI y Maria Antonieta se convierten en los reyes de Francia y de Navarra, pero su comportamiento no cambia mucho. Desde el verano de 1777, las primeras canciones hostiles empiezan a circular. Maria Antonieta se rodea de una pequeña corte de favoritos la (princesa de Lamballe, el barón de Besenval, el duque de Coigny, la condesa de Polignac) suscitando las envidias de otros cortesanos, multiplica su vestuario y las fiestas, organiza partidas de cartas en las que se apuesta fuerte.
Su vida en la corte
Maria Antonieta intenta influir en la política del rey, nombra y destituye ministros caprichosamente o siguiendo los consejos, a menudo interesados, de sus amigos. Así, por una cabezonería, se inmiscuye en el caso Guines (embajador en Londres, acusado de una conspiración para llevar a Francia a la guerra), que provoca la caída en desgracia de Turgot.
El barón Pichler, secretario de María Teresa I, resume con mucho tacto la opinión general y escribe: "Ella no quiere ser gobernada, ni dirigida, ni siquiera guiada por las personas entendidas. Esta es la cuestión hacia la cual todos sus pensamientos parecen, hasta el presente, estar concentrados. Fuera de esto, no reflexiona demasiado, y el uso que ha hecho, hasta el momento, de su independencia es evidente pues sólo se ha preocupado de la diversión y la frivolidad".
Una verdadera campaña de desprestigio se monta contra ella desde su acceso al trono, circulan los panfletos, se la acusa de tener amantes (el conde de Artois, su primo, el conde sueco Hans Axel de Fersen e incluso de mantener relaciones con mujeres (condesa de Polignac), de dilapidar el dinero público en frivolidades o en sus favoritos, de seguirle el juego a Austria, dirigida por su hermano José II.
Hay que reconocer, sin embargo, que ella ha hecho todo lo posible para favorecer al partido anti-austríaco, deponer de su cargo a D’Aiguillon, y sustituirlo por Choiseul, pero todo ha sido en vano. Versalles se queda vacío, huyen los cortesanos desdeñados por la reina y los que no tienen los medios suficientes para sostener los gastos de la corte.
El 19 de diciembre de 1778 Maria Antonieta tiene su primer hijo: es una niña, María Teresa, llamada "Madame Royale". El 22 de diciembre de 1781 nace el delfín Luis-José. Pero los libelos han hecho correr rápidamente la noticia de que el niño no es hijo de Luis XVI. Luego de los nacimientos Maria Antonieta cambia un poco su forma de vida, pero sigue de cerca la construcción del "Hameau" en Versalles, una aldea en miniatura en la que la reina cree descubrir la vida campestre. Se dedica a la caridad. El 27 de marzo de 1785 nace su segundo hijo, Luis-Carlos, duque de Normandía.
El caso del collar
Artículo principal: El caso del collar de la reina
En julio de 1785 estalla el "caso del collar": el joyero Bohmer reclama a la reina 1,5 millones de libras por un collar de diamantes encargado, en nombre de la soberana, por el cardenal de Rohan. Ella no se hace responsable. Insiste en arrestar al cardenal al que acusa de insultarla al achacarle la compra del collar, y el escándalo es inevitable. El rey confía el asunto al Parlamento que determina que la culpa corresponde a un par de aventureros, los pretendidos conde y condesa de la Motte y disculpa al cardenal de Rohan engañado, pero inocente. La reina, aunque inocente también, es tratada con gran desconsideración por el pueblo.
María Antonieta toma conciencia, por fin, de su impopularidad y trata de reducir sus gastos, especialmente los de su mansión, lo que provoca nuevas críticas y un gran escándalo en la corte cuando sus favoritos se ven privados de sus cargos. Todo es inútil, las críticas continúan y la reina se gana el apodo de "Madame Déficit", es acusada de estar en el origen de la política anti-parlamentaria de Luis XVI y de nombrar y destituir a los ministros. En 1788 es ella la que induce al rey a despedir al impopular Loménie de Brienne y sustituirle por Necker. Ya es demasiado tarde, Luis XVI ha sido demasiado débil.
La Revolución
1789
En 1789, la situación de la reina es insostenible. Corre el rumor de que Monsieur (futuro Luis XVIII) habría depositado en la asamblea de los notables de 1787 un dossier que probaba la ilegitimidad de los infantes reales. El rumor menciona un retiro de la reina en Val-de-Grâce. El abad Soulavie en sus Mémoires historiques y politiques del reinado de Luis XVI, escribe que se pensaba que María Antonieta "se llevaría con ella todas las maldiciones del pueblo y que la autoridad real sería, por este motivo, total y súbitamente regenerada y restaurada".
El 4 de mayo de 1789 se abren los Estados generales. Después de la misa de apertura, sube al púlpito monseñor de la Fare que, con duras palabras ataca a María Antonieta, denunciando el lujo desenfrenado de la corte y de los que, hastiados de este lujo, buscan el placer en "una imitación pueril de la naturaleza" (contado por Adrien Duquesnoy en el "Journal sur l’Assemblée constituante"), alusión evidente al Pequeño Trianon.
El 4 de junio muere el pequeño delfín. Para evitar gastos se sacrifica el ceremonial de Saint-Denis. La actualidad política no permite a la familia real un sepelio solemne. Conmocionada por este acontecimiento, y desorientada por el cariz que toman los Estados generales, María Antonieta se deja convencer por la idea de una contra-revolución.
En julio, Luis XVI destituye a Necker. La reina quema sus papeles y recoge sus diamantes, trata de convencer al rey para dejar Versalles e ir a una plaza-fuerte segura, lejos de París. Desde el 14 de julio, un registro de proscripción circula por París. Los favoritos de la reina están en primer lugar, y la cabeza de la reina tiene fijado el precio. Se la acusa de querer hacer saltar el Parlamento con una bomba, y mandar a las tropas sobre París.
El 1 de octubre se produce un nuevo escándalo: tras un banquete ofrecido a los guardias de corps, de la Casa militar, un regimiento de Flandes que acaba de llegar a París, la reina es aclamada, las escarapelas blancas son enarboladas y las tricolores pisoteadas. París está indignado por estas manifestaciones monárquicas y por el banquete dado cuando hasta el pan le falta al pueblo.
El 5 de octubre, una manifestación de mujeres se dirige a Versalles pidiendo pan, y diciendo que van en busca del "panadero" (el rey), la "panadera" (la reina) y el "pequeño aprendiz" (el delfín). Al día siguiente, por la mañana, los amotinados, armados con picos y cuchillos, entran en el castillo, matan a dos guardias de corps y amenazan a la familia real, que se ve obligada a regresar a París escoltada por las tropas del Marqués de La Fayette y los amotinados. Durante el trayecto se lanzan amenazas contra la reina, e incluso le enseñan una cuerda prometiéndole una farola en la capital para colgarla.
La monarquía constitucional
El 10 de octubre Luis XVI está de nuevo en París. Con María Antonieta deciden solicitar la ayuda de los monarcas extranjeros, el rey de España Carlos V y José II, hermano de la reina. Pero el rey de España responde con evasivas y el 20 de febrero de 1790 José II fallece. La Fayette le sugiere a la reina, con toda frialdad, que se divorcie. Otros hablan, casi con descaro, de emprender un proceso de adulterio y pillar a la reina en flagrante delito con el conde de Fersen.
Breteuil les propone, a finales de 1790, un plan de evasión. La idea es que dejen las Tullerías, y se refugien en la plaza fuerte de Montmédy, próxima a la frontera. La reina está cada vez más sola, sobre todo desde que, en octubre de 1790, Marcy-Argenteau se ha marchado de Francia para ocupar su nuevo cargo en la embajada de los Países Bajos, y de que Leopoldo II, el nuevo emperador, (otro de sus hermanos), elude sus peticiones de ayuda, como monarca filósofo, le aconseja a su hermana que acepte los dictados de la nueva Constitución.
El 7 de marzo, una carta de Mercy-Argenteau dirigida a la reina es interceptada y entregada a la Comuna. Otro contratiempo para la reina, una prueba que pone de manifiesto su intención de vender la patria a Austria.
El 20 de junio, se produce la evasión, la desafortunada expedición a Varennes. Rápidamente París se da cuenta de la fuga, aunque La Fayette intenta hacer creer que el rey ha sido raptado por unos contra-revolucionarios. La familia real, cerca de París, no se siente muy segura. Desdichadamente, su berlina, lleva un retraso de más de tres horas, y así, cuando llegan al primer lugar de encuentro, el relevo de Pont-de-Somme-Vesle, las tropas prometidas se han retirado pensando que el rey ha cambiado de idea.
Poco antes del mediodía la berlina es detenida en Varennes-en-Argonne. El conductor del relevo precedente, en Sainte-Menechould, ha reconocido al rey. Se producen unos momentos de nerviosismo, nadie sabe qué hacer y, durante este lapsus, la muchedumbre llega a Varennes. Por último, la familia real amenazada y en medio de una situación muy violenta, es devuelta a París.
Después de Varennes
Interrogado en París por una delegación de la Asamblea Constituyente, Luis XVI contesta con evasivas. Sus respuestas, hechas públicas, suscitan la ira del pueblo, que reclama el derrocamiento del rey. María Antonieta, se entrevista, secretamente con Antoine Barnave, que quiere convencer al rey para que acepte su papel de monarca constitucional. El 13 de septiembre, Luis XVI, acepta la Constitución.
El 30, la Asamblea constitucional se disuelve y es reemplazada por la Asamblea legislativa, aunque los rumores de guerra con las monarquías próximas, en primer término, Austria, se hacen patentes. El pueblo se revuelve contra María Antonieta, a la que califican de "monstruo femenina" e incluso de "Madame Veto"; acusándola de querer sumir a la capital en un baño de sangre. El 3 de agosto de 1792, el manifiesto de Brunswick, inspirado por Fersen, termina de inflamar al pueblo.
El 10 de agosto se produce la insurrección. Las Tullerías son asaltadas, el rey se refugia en la Convención, que vota su suspensión provisional, y ambos son internados en el convento de los Feuillants. Al día siguiente, la familia real es transferida a la cárcel del Temple. Durante las matanzas de septiembre, la princesa de Lamballe, víctima simbólica, es salvajemente asesinada y su cabeza se exhibe en la punta de una pica, paseándola por delante de las ventanas tras las que se halla María Antonieta.
Poco después, cuando ya la guerra ha empezado, la familia real queda retenida por la Convención. A principios de diciembre, se descubre el "armario de hierro" en el que Luis XVI guarda sus papeles secretos. El proceso, a partir de ese momento, es inevitable.
El 26 de diciembre la Convención vota a favor de la muerte de Luis XVI, que es ejecutado el 21 de enero de 1793. El 27 de marzo Robespierre pregunta, por primera vez, delante de la Convención, por la suerte de la reina. El 13 de julio el delfín es separado de su madre y confiado al zapatero Simón. El 2 de agosto es María Antonieta la que es separada de sus hijas y conducida a la Conciergerie. Su interrogatorio empezará al día siguiente.
El proceso
El 3 de octubre de 1793, María Antonieta es puesta a disposición judicial ante el Tribunal revolucionario, presentándose como acusador público Fouquier-Tinville. Si en el juicio de Luis XVI, se había intentado guardar las apariencias de una cierta equidad, no se hizo así con el proceso a María Antonieta. El dossier se prepara a toda prisa es, a todas luces, incompleto, Fouquier-Tinville no logra encontrar todos los documentos de Luis XVI.
Para exagerar la acusación, Tinville hace declarar al delfín contra su madre. Delante del tribunal, el niño acusa su madre y a su tía de haberle incitado a la masturbación y haberle obligado a ciertos juegos sexuales. Indignada, María Antonieta, pide que las mujeres la defiendan. El motín es evitado por poco.
Se la acusa, asimismo, de entenderse con las potencias extranjeras. Como la reina lo niega, Herman, presidente del Tribunal, la señala como "la instigadora principal de la traición de Luis Capeto": lo cual presupone un proceso por alta traición. El preámbulo del acta de acusación declara asimismo: "Examinados todos los documentos presentados por el acusador público resulta que, a semejanza de las Mesalinas Brunehaut, Frédégonde y Médicis, que fueron calificadas como reinas de Francia y cuyos nombres, para siempre odiosos, no figurarán en los anales de la historia, María Antonieta, viuda de Luis Capeto, ha sido, después de su paso por Francia, la plaga y la sanguijuela de los franceses".
Las declaraciones de los testigos de cargo resultaron poco convincentes. María Antonieta contesta que ella "No fue más que la esposa de Luis XVI, que fue él el que cometió los errores y que ella aceptó su voluntad". Fouquier-Tinville pide la pena de muerte y declara a la acusada: "enemiga declarada de la nación francesa". Los dos abogados de Maria Antonieta, Tronçon-Ducoudray y Chauveau-Lagarde, jóvenes e inexpertos, desconociendo el dossier, sólo pueden leer, en voz alta, algunas notas que han podido redactar.
Cuatro preguntas se dirigen al jurado:
1.- ¿Se tiene constancia de que hayan existido maniobras y contactos con las potencias extranjeras u otros enemigos exteriores de la República?, ¿las mencionadas maniobras y contactos tenían como objetivo proveer ayudas monetarias, dar entrada al territorio francés, y facilitarles la compra de armas?
2.- ¿Maria Antonieta de Austria (…) tiene conciencia de haber cooperado en estas maniobras y contactos?
3.- ¿Se tiene constancia de que existe un complot y una conspiración para conducir a una guerra civil en el interior de la República?
4.- ¿María Antonieta está convencida de haber participado en este complot y esta conspiración?
A estas cuatro preguntas el jurado responde que sí. María Antonieta es condenada a muerte el 16 de octubre, acusada de alta traición. De madrugada escribe una carta a Madame Isabel, la hermana de Luis XVI: "Acabo de ser condenada, no a una muerte honrosa, que se reserva para los criminales, pero voy a reunirme con vuestro hermano".
Al mediodía del día siguiente María Antonieta es guillotinada, sin haber querido confesarse con el sacerdote constitucional que le habían propuesto. Está enterrada en el cementerio de la Madeleine, calle de Anjou-Saint-Honoré. Su cuerpo fue exhumado el 18 de enero de 1815 y transportado el 21 a Saint-Denis.
En su descargo y por lo que se deduce de una carta escrita a su hermano, parece ser que ella no tuvo nunca ninguna influencia acerca de las decisiones políticas tomadas por del rey. "Yo sé que, sobre todo en las cuestiones políticas, no he tenido ningún ascendiente sobre las ideas o pensamientos del rey.
¿Sería prudente para mi el tener con su ministro algunas entrevistas para tratar de ciertos asuntos sobre los cuales él está casi seguro que el rey no me atendería? Sin hacer ostentación alguna ni mentir, yo dejo creer al pueblo que tengo más crédito del que en realidad tengo porque si no se me cree tendré todavía menos crédito".
Tras la ejecución de María Antonieta se declaró la guerra entre Francia y Austria, poniendo fin a la alianza establecida por Bernis y Choiseul, alianza que había resistido hasta ese momento.
De 1779 a 1800, el pintor Vigée-Lebrun pintó unos treinta retratos de Maria Antonieta.
Jacques René Hébert (15 de noviembre de 1757 - 24 de marzo de 1794) era editor del Periódico radical Le Père Duchesne (El Padre Duchesne) durante la Revolución francesa.
Sus seguidores eran conocidos como Hébertistas.El mismo era llamado algunas veces Padre Duchesne como su periódico.
Jacques René Hébert, periodista y político francés, uno de los líderes radicales durante la Revolución Francesa. Nacido en Alençon, miembro de una familia burguesa, fundó el diario Le Pére Duchesne (1790), el cual acabó dos años después por representar a los intereses revolucionarios más extremistas. En 1791, ingresó en el Club de los Cordeliers y, dos años más tarde, resultó nombrado sustituto del procurador de la Comuna de París.
Pasó a ser el jefe de la facción ultrarradical de los montagnards (miembros extremistas del partido conocido como ‘La Montaña‘) desde junio de 1793, después de haber sido arrestado por sus ataques a los moderados girondinos.
Su extremismo revolucionario y la virulencia de sus propuestas políticas alarmaron al propio Maximilien de Robespierre, a quien Hébert tildaba de conservador. Fue arrestado el 14 de marzo de 1794 y, tras ser condenado a morir en la guillotina, se le ejecutó diez días más tarde en París.
Maximilien François Marie Isidore de Robespierre (Arrás; 6 de mayo de 1758 - París; 28 de julio de 1794), político francés (apodado El Incorruptible por su dedicación a la Revolución y por su pasión por la virtud) que fue uno de los más importantes líderes de la Revolución Francesa.
Fue uno de los miembros más influyentes del Comité de la Seguridad Pública, que gobernó de facto durante el periodo en el que los revolucionarios consolidaron su poder, etapa comúnmente denominada como El Terror. Robespierre fue guillotinado el 10 de Termidor.
Infancia y juventud
Robespierre nació el 6 de mayo de 1758 en Arrás, hijo de François de Robespierre, abogado, y de Jacqueline-Marguerite Carraut, hija de un cervecero de Arrás; fue el mayor de cinco hermanos.
El último de estos hermanos falleció al nacer y provocó la muerte de la madre poco después. Tras la muerte de su esposa, el padre abandonó a los hijos y se dedicó a vagar por el mundo, quedando aquellos a cargo de su abuelo y de sus tías. Robespierre, por edad, también tuvo que cuidar a sus hermanos.
Maximilien fue enviado al colegio de Arrás. En 1770, ganó la codiciada beca para entrar en el liceo Louis le Grand, en París. Allí iniciaría su admiración por la república Romana y la retórica de Cicerón, Catón y otros clásicos. Entre sus compañeros se encontraban Camille Desmoulins y Stanislas Fréron.
Completó sus estudios de Leyes con distinciones y fue admitido como abogado en 1771 en el tribunal de Arrás. Su vida en Arrás sería tranquila, dedicándose a actividades literarias que le llevarían a ingresar en la Academia de Arrás en 1773 y a recibir al año siguiente un premio de la Academia de Metz por una composición en que respondía a la pregunta de ¿Deben los crímenes de los padres perjudicar a sus hijos?. Sus siguientes ensayos no tendrían tanto éxito, pero compensaría esos fracasos con su popularidad en la sociedad literaria y musical de Arrás, conocida como "Rosati", de la cual Lazare Carnot también era miembro.
Inicios en la política
Robespierre decidió presentarse a las elecciones a los Estados Generales de abril de 1789, haciéndose conocido en su localidad por su panfleto Adresse à la nation artésienne. Si bien los principales oligarcas de la provincia se presentaron para la elección, el 26 de abril Robespierre fue electo como el quinto diputado del Tercer Estado.
Al reunirse los estados generales en Versalles el 5 de mayo de 1789, la pasión de Robespierre ya empezó a ser evidente. Mirabeau dijo de él: “Este joven hombre cree en lo que dice, va a llegar lejos”. Ferviente partidario de las ideas de Rousseau, ya le empezaba a dar forma propia en sus discursos en la asamblea, que eran tachados de extremistas por la mayoría.
Gran orador en la Asamblea Constituyente (se le registran unos 150 discursos hasta 1791), se fue perfilando como uno de los líderes del pequeño grupo de extrema izquierda denominado despectivamente por Mirabeau las “treinta voces”.
Desde la época de los Estados Generales, Robespierre había participado en el club de “los amigos de la constitución”, que al trasladar su recinto al edificio de los monjes jacobinos serían reconocidos como “los jacobinos”. Codeado de personas de su mismo origen y clase social, y al volverse cada vez más un club muy restringido, Robespierre fue ganando terreno hasta convertirse en el líder absoluto del movimiento en el verano de 1792.
La fuga del rey a Verannes arruinó las posibilidades de una monarquía constitucional viable. Si bien Robespierre guardo cautela, miles de manifestantes decidieron pedir la abdicación del rey en el Campo de Marte el 17 de julio de 1891, recibiendo como respuesta las balas del batallón al mando de La Fáyette.
Los líderes de izquierda temieron por la reacción, Marat pasó a la clandestinidad, Danton a Inglaterra, pero Robespierre se mantuvo en París, limitándose a cambiarse a la residencia de Maurice Duplay, un ebanista que residía en Rue Saint-Honoré y simpatizante jacobino, reforzando su posición al mantenerse en París y con su club durante esta grave situación.
El 30 de septiembre, en la disolución de la asamblea constituyente, la gente de París coronó a Pétion y a Robespierre, como dos patriotas “Incorruptibles”.
El Terror
Denuncia la guerra de Francia contra Austria (1792), por considerarla imprudente y creer que servía a los intereses de Luis XVI. Su papel empieza a ser fundamental. Forma parte de la Convención Nacional, que se elige por sufragio universal, y en la que se sienta entre los Montañeses.
El apoyo de los revolucionarios de París (los sans-culottes) llevó a Robespierre al poder: primero como miembro de la Comuna revolucionaria que ostentaba el poder local; luego como representante de la ciudad en la Convención nacional que asumió todos los poderes, y en la que Robespierre apareció como portavoz del partido radical de la Montaña (junto con Danton y Marat).
En este momento es cuando Robespierre pasa a ser republicano. Luchó firmemente contra los Girondinos, contrarios a la ejecución de Luis XVI y contribuye a su aniquilación política tras la traición de Charles-François Dumouriez (2 de junio de 1793).
Entra en el Comité de Salvación Pública el 9 de Termidor del año I (27 de julio de 1793), y se convierte en el alma de la "dictadura jacobina" que impone un régimen de terror, medidas excepcionales que se consideran indispensables para salvaguardar la República de las graves amenazas tanto internas (revueltas en la región de Vendée) como externas e instaura un régimen basado a la vez en la virtud y en el Terror, según sus propios términos.
Para él, sus enemigos eran enemigos de Francia y, con eso, justificaba el terror y el exterminio de sus adversarios. Estaba convencido de su misión provindencial y ”se creía tan puro, que no se privaba de ningún crimen“.
Tras la eliminación de los ultrarrevolucionarios (seguidores de Hébert) (24 de marzo de 1794) tildados de "demagogos", y luego de los "Indulgentes" agrupados entorno a Danton y Desmoulins (5 de abril de 1794), Maximiliano Robespierre trató de imponer su ideal de república democrática y virtuosa, constituida por pequeños propietarios libres e iguales en derechos, coronándola espiritualmente con la institución del Culte al Ser Supremo.
Participó en la elaboración de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano así como a la primera constitución francesa en 1791. Se le llamó el Incorruptible, tanto por sus convicciones como por su modo de vida austero. Robespierre era impecable en el lenguaje, modales y atavíos. Se lo ha llamado con acierto, "el primer dictador moderno".
Al estar enfermo con frecuencia (depresivo) y ausente de las reuniones del comité, da miedo a sus compañeros, tanto a los más partidarios del terror de entre los integrantes de la Convención (Fouché, Barras) como a los diputados del Marais, tras la instauración del Gran Terror (ley de Pradial, año II]] - 10 de junio de 1794), que se consideraba innecesario tras las victorias militares (Fleurus, 26 de junio de 1794).
Detenido por los reaccionarios el 9 Termidor del año II (27 de julio de 1794) se le dispara en el arresto y se le ejecuta al día siguiente, sin proceso, al igual que 21 de sus partidarios (Saint-Just y Couthon). Se colocaron las 22 cabezas en un baúl de madera, y los cuerpos unidos en una carreta que se dirigió al cementerio de Errancis.
Echaron cuerpos y cabezas en una fosa común y cubrieron todo con cal viva para que el cuerpo del "tirano" (Maximilano Robespierre) no dejara rastro alguno. Se le enterró en el cementerio de Errancis. Su caída acabó con el Terror y a la vez con el impulso democrático de la República.
A su caída, aquellos que habían organizado el Terror y se habían aprovechado apropiándose de los bienes de los nobles y banqueros ejecutados cargaron todas sus fechorías sobre Robespierre, llegando incluso a falsificar documentos históricos.
La sexualidad de este misterioso personaje es un auténtico enigma. Enfermizo (su médico lo visitaba todos los días), no se le relaciona con mujer alguna. De 1791 hasta su muerte, vivió en casa de un pequeño burgués de la Rue Saint-Honoré, el ebanista Duplay, que trató de casarlo con una de sus hijas. Tras su muerte, todos los Duplay fueron a la cárcel, algunos durante muchos años. Eléonore Duplay no se casó y vivió el resto de su vida añorando a su gran hombre.
En 1840, partidarios de Robespierre excavaron el cementerio de Errancis, que llevaba treinta años cerrado, y no descubrieron nada.
Maximilano Robespierre sufrió dos intentos de asesinato:
El primero lo perpetró el realista Henri Admirat el 22 de junio de 1794. Henri Admirat persiguió a Maximilano Robespierre y, por una serie de casualidades, no logró encontrarlo y disparó dos veces a Jean-Marie Collot d'Herbois, un miembro de la Convención del que se decía que había llevado el asesinato al nivel de una de las bellas artes. Fue detenido y ejecutado en compañía de un grupo de personas a las que no conocía y a las que se acusó de conspirar con él.
El otro intento fue el de Cécile Renault el 23 de mayo de 1794. Inspirada por el ejemplo de Carlota Corday, dejó su domicilio con dos cuchillos escondidos en el fondo de una cesta, y fue a casa de los Duplay. Al sospechar de ella Eléonore Duplay, no la dejó entrar y llamó a la guardia. Llevada ante el Comité de Salvación Pública, Cécile Renault negó haber intentado matar a Robespierre. A pesar de todo fue condenada a muerte y ejecutada el 17 de junio.
Jean-Paul Marat
(Boudry, Francia, 24 de mayo de 1743 - París, 13 de julio de 1793) Político francés. Nació en el seno de la humilde familia Mara, de origen sardo, de la que tomó su apellido. Estudió medicina en París y se doctoró en Londres, donde en 1774 publicó en inglés The Chains of Slavery, obra en la que critica a la monarquía ilustrada.
De este período datan sus primeros contactos con la francmasonería. Al estallar la Revolución Francesa aumentó su exaltada propaganda de la misma, lo que le granjeó no pocas amonestaciones y enemistades.
La publicación del periódico L'Ami du Peuple, plataforma de sus ideas sobre la libertad de expresión y la condena del Antiguo Régimen, lo llevó a prisión por primera vez. Como miembro del club de los cordeliers, dirigió fuertes ataques contra el ministro Necker, Lafayette y el rey Luis XVI cuando éste trató de huir de Francia. Sus virulentas críticas le obligaron a exiliarse en Londres en dos ocasiones. Sin embargo, sus ideas y su defensa de los derechos del pueblo lo convirtieron en un personaje muy apreciado y popular.
En 1792 tomó parte en las matanzas de septiembre y fue elegido miembro de la Convención y de la Comuna de París, pero tropezó con la animadversión de los girondinos al incitar al pueblo a usar la fuerza y reclamar la dictadura. Cerró su antiguo periódico para publicar el Journal de la Republique Française, y consiguió los votos necesarios para enviar a Luis XVI a la guillotina.
Durante la crisis de la primavera de 1793, los girondinos consiguieron que la Convención le acusase de incitar al pueblo a la violencia, pero fue declarado inocente. La caída definitiva de los girondinos se produjo el 2 de junio de 1793, pero Marat, enfermo y exhausto tras años de lucha, abandonó la Convención. Poco después, el 13 de julio, fue asesinado por la girondina Charlotte Corday.
Charlotte Corday
Charlotte CordayCharlotte de Corday d'Armont, más comunmente conocida como Charlotte Corday, nació el 27 de julio de 1768 en Saint-Saturnin-des-Ligneries.
Hija de François de Corday d'Armont, gentilhombre de provincias de humilde fortuna, y de Jacqueline-Charlotte-Marie de Gontier de Autiers. Es descendiente de Pierre Corneille.
La muerte de su madre forzó al Sr. Corday a separarse de sus cinco hijos. Las tres hijas entraron en un monasterio de Caen. Charlotte tenía trece años, y diecinueve en el momento de la supresión de los monasterios mediante el decreto de 13 de diciembre de 1790. Su vieja tía, Madame de Bretteville, la acogió en su casa de Caen. Charlotte ya se inclinaba entonces hacia las nuevas ideas. Era el tiempo en el que los Girondinos luchaban contra sus enemigos en la Convención, era el tiempo en el que el jacobino Jean-Paul Marat, que representaba para ella la tiranía, triunfaba en París.
Los Girondinos proscritos y fugitivos se refugiaron en Calvados. Tenían asambleas a las que Charlotte Corday asistió en numerosas ocasiones. Fue así como se codeó con Buzot, Salles, Pétion, Valady, Kervélégan, Mollevault, Barbaroux, Louvet, Giroust, Bussy, Bergoing, Lesage, Du Chastel, Larivière.
El 9 de julio de 1793, dejó Caen para dirigirse a París donde se hospedó en el "hôtel de la Providence", el 11 de julio al mediodía. Provista de una carta de presentación de Barbaroux, se presentó en casa del diputado Lauze de Perret por quien se enteró de que Marat ya no aparecía por la Convención. Era necesario entonces encontrarlo en su propia casa. Ella le escribió lo siguiente:
"Llego de Caen, su amor por la patria me hace suponer que tendrá a bien conocer los desafortunados acontecimientos de esta parte de la República. Me presentaré en su casa dentro de una hora, tenga la bondad de recibirme y de concederme unos momentos para entrevistarnos. Les mostraré la posibilidad de prestar un gran servicio a Francia"
No habiendo podido presentarse ante Marat, le hizo llegar una segunda carta:
"Le he escrito esta mañana, Marat; ¿ha recibido mi carta? No puedo creerlo, se me niega su puerta. Espero que mañana me conceda una entrevista. Se lo repito, llego de Caen, tengo que revelarles los secretos más importantes para la salud de la República. Además se me persigue por la causa de la libertad. Soy desafortunada, basta que lo sea con tener derecho a su patriotismo"
Sin esperar una respuesta, Charlotte Corday salió de su habitación a las siete de la tarde y se presentó en el número 18 de la "rue des Cordeliers".
El asesinato de Marat
Alphonse de Lamartine, en su "Histoire des Girondins", libro 44º, escribió: "Descendió del coche en el lado opuesto de la calle, frente a la residencia de Marat. La luz comenzaba a bajar, especialmente en ese barrio oscurecido por altas casas y por estrechas calles. La portera, al principio, se negó a dejar penetrar a la joven desconocida en el tribunal. A pesar de ello ésta insistió y llegó a subir algunos peldaños de la escalera bajo los gritos en vano de la portera.
Con este ruido, la ama de llaves de Marat entreabrió la puerta, y se negó a la entrada en el apartamento de la extranjera. El sonoro altercado entre ambas mujeres, en el que una de ellas suplicaba que la dejaran hablar con el "Amigo del pueblo" y la otra se obstinaba en cerrar la puerta, llegó a oídos de Marat. Éste comprendió, por las entrecortadas explicaciones, que la visitante era la extranjera de quien había recibido dos cartas durante la jornada. Con un grito fuerte e imperativo, ordenó que la dejaran pasar.
Por celos o desconfianza, Albertine obedeció con repugnancia y entre gruñidos. Introdujo a la joven muchacha en la pequeña habitación donde se encontraba Marat, y dejó, al retirarse, la puerta del pasillo entreabierta para oir la menor palabra o el menor movimiento del enfermo.
La habitación estaba escasamente iluminada. Marat estaba tomando un baño. En este descanso forzado por su cuerpo, no dejba descansar su alma. Un tablero mal colocado, colocado sobre la bañera, estaba cubierto con papeles, cartas abiertas y escritos comenzados. Sostenía en su mano derecha la pluma que la llegada de la extranjera había suspendido sobre la página. Esa hoja de papel era una carta a la Convención, para pedirle el juicio y la proscripción de los últimos Borbones tolerados en Francia.
Junto a la bañera, un pesado tajo de roble, similar a un leño colocado de pie, tenía un escritorio de plomo del más grueso trabajo; fuente impura de donde habían emanado desde hacía tres años tantos delirios, tantas denuncias, tanta sangre. Marat, cubierto en su bañera por un paño sucio y manchado de tinta, no tenía fuera del agua más que la cabeza, los hombros, la cumbre del busto y el brazo derecho.
Nada en las características de este hombre iba a ablandar la mirada de una mujer y a hacer vacilar el golpe. El cabello graso, rodeado por un pañuelo sucio, la frente huidiza, los ojos descarados, la perilla destacada, la boca inmensa y burlona, el pecho piloso, los miembros picados por la viruela, la piel lívida: tal era Marat.
Charlotte evitó detener su mirada sobre él, por miedo a traicionar el horror que le provocaba a su alma este asunto. De pie, bajando los ojos, las manos pendientes ante la bañera, espera a que Marat la interrogue sobre la situación en Normandía. Ella responde brevemente, dando a sus respuestas el sentido y el color susceptibles de halagar las presuntas disposiciones del demagogo.
Él le pide a continuacioín los nombres de los diputados refugiados en Caen. Ella se los dicta. Él los escribe, luego, cuando ha terminado de escribir esos nombres: "¡Está bien! ¡Dicho con el tono de un hombre seguro de su venganza, en menos de ocho días irán todos a la guillotina!"
Con estas palabras, como si el alma de Charlotte hubiera estado esperando un último delito para convencerse a dar el golpe, toma de su seno el cuchillo y lo hunde hasta el mango con fuerza sobrenatural en el corazón de Marat. Charlotte retira con el mismo movimiento el cuchillo ensangrentado del cuerpo de la víctima y deja que caiga a sus pies, "¡A mí, mi querida amiga!", y expiró bajo el golpe.
Charlotte Corday detenida, protegida de la furia de la turba, fue transportada a la Abbaye, la prisión más cercana a la residencia de Marat, para indagación e interrogatorio. Se encontró, entre otras cosas, bajo sus prendas de vestir, una hoja de papel doblada en ocho partes en la que había sido escrito:
Dirigido a los franceses amigos de las leyes y de la paz.
¿Hasta cuándo, oh malditos franceses, os deleitaréis en los problemas y las divisiones? Ya bastante y durante mucho tiempo los facciosos y bribones han puesto su propia ambición en el lugar del interés general; ¿por qué, víctimas de su furor, se han destruido a ustedes mismos, para establecer el deseo de su tiranía sobre las ruinas de Francia?
«Las facciones estallan por todas partes, la Montaña triunfa por el crimen y la opresión, algunos monstruos regados con nuestra sangre conducen estas detestables conspiraciones... ¡Trabajamos en nuestra propia perdición con más celo y energía que el que hemos empeñado jamás para conquistar la libertad!¡Oh francés, un poco más de tiempo, y no quedará de ustedes más que el recuerdo de su existencia!»
Camille Desmoulins
Camille DesmoulinsLucie-Simplici-Camille-Benoist Desmoulins nació en Guise el 2 de marzo de 1760; murió en París el 5 de abril de 1794; fue un personaje relevante de la Revolución Francesa de 1789.
Hijo de Jean Benoît Desmoulins, lugarteniente de la bailía de Guise. El 24 de diciembre de 1792, Camille Desmoulins se casa con Lucile Laridon Duplessis. Tendrán un hijo: Horace Camille Desmoulins.
Antes de la Revolución
En el colegio Louis-le-Grand, Camille Desmoulins cursó sus estudios, sus grandes amigos fueron: Louis-Marie Stanislas Fréron, Maximiliano Robespierre, Suleau.
Sus estudios en Louis-le-Grand le marcaron profundamente. En la Universidad, se estudiaban, casi de manera exclusiva, los autores griegos y romanos. Camille Desmoulins decía: "Se nos educa en la nobleza de la república, para vivir en la abyección de la monarquía y bajo el reinado de los Claudios y los Vitelios". En otra ocasión escribiría a su padre: "¿Pensante que yo sería un "romano" cuando me bautizaste Lucius, Sulpicius, Camillus y adivinaste"?
El abogado
Camille Desmoulins termina su carrera de abogado el 7 de marzo de 1785, pero es un mal abogado. No tartamudea, pero balbucea. Cuando prepara sus defensas, duda acerca de las palabras a emplear, se enreda con las frases, y comunica, a su auditorio, su incomodidad e inseguridad. Su discurso en el Palacio Real el 12 de julio de 1789, fue realmente lamentable. Antes de la Revolución vivía pobremente, dado que apenas tenía clientes. Durante un tiempo fue secretario del abogado Targel.
El escritor
Entre 1781 y 1789, para poder sobrevivir, Camille Desmoulins compone mediocres poemas y algunas obras teatrales. Dedica sus poemas a Mme. De La Lande y, sobre todo, a Mme. Duplessis. Consiguió introducirse en la familia Duplessis gracias a sus poemas y así conoció a su futura esposa Lucile.
Antes del 14 de julio, en su panfleto, Francia libre, hará un panegírico del gobierno republicano. En este folleto escribe: "sólo la república conseguirá unir a los franceses, pero no salvará la monarquía ni a Luis XVI de Francia"
El político
En 1788 Camille Desmoulins forma parte de la lista de los 75 diputados de Laón que se presentan a las elecciones finales, pero no fue elegido. En mayo de 1789 visita con frecuencia Versalles donde se reúnen los diputados de los Estados generales, cree que, para conquistar París, tiene que estar cerca de los diputados.
Durante la Revolución
El 12 de julio de 1789, al conocer la destitución de Jacques Necker, hace un llamamiento para que el pueblo se manifieste ante el Palacio Real. Será un ensayo de la toma de la Bastilla (14 de julio 1789). En 1789 trabaja como secretario de Honoré Gabriel Riquetti, conde de Mirabeau y no cesará de manifestarse contra los poderes que la Asamblea Constituyente concede a Luis XVI, especialmente contra su derecho al veto.
Como Maximiliano Robespierre o Jean-Paul Marat, Camille Desmoulins se opone a la partición que se quiere hacer de los cuerpos políticos dividiéndolos en dos: políticos activos y políticos pasivos. En 1791 entrará a formar parte del Club de los Cordeliers. Tras el fusilamiento en el Campo de Marte (17 de julio de 1791) es buscado por la policía y se refugia en Versalles, poco después se va a Bourg-la-Reine, pero antes publica un artículo en el que protesta contra los "masacradores" del Campo de Marte.
Regresa a París en 1791. La matanza del Campo de Marte le dejó sumamente impresionado haciéndole reflexionar acerca de todo lo sucedido. Su análisis era muy diferente al que había sostenido y desarrollado hasta ese momento en su diario: "Historia de las revoluciones de Francia y de Brabante" y, como su amigo, Maximiliano Robespierre, estará en contra de la declaración de guerra.
El 10 de agosto de 1792, Camille Desmoulins acude a la toma de las Tullerías en compañía de François-Joseh Robert. El 11 de agosto de 1792 Georges-Jacques Danton nombra a Camille Desmoulins secretario del ministro de Justicia. Como tal tenía que organizar todo el secretariado y colocará a sus amigos y parientes (como Fouquier-Tinville, su primo), lo que causará su destitución.
El 6 de junio de 1792 Camille Desmoulins es elegido diputado de la Convención nacional. Georges Danton intervino a su favor. Ocupará un sillón entre los Montagnards (durante la Revolución francesa, nombre dado a los diputados que ocupaban los escaños más altos de la Asamblea legislativa y eran los más extremistas). El 12 de enero de 1793, vota a favor de la muerte de Luis XVI diciendo: "Yo voto por la muerte, un poco tarde, quizá, para el honor de la Convención".
La condena del régimen del Terror sustentada por Arthur de Dillon que Camille Demoulins secundó, significaría el principio del fin de su amistad con Robespierre. Lejos de callarse, Camille continúa con sus ataques, primero contra los girondinos y después contra los hebertistas. Lo que irrita profundamente a Robespierre, que le acusa de traidor.
En setiembre de 1793, atacado por los Montagnards, amigos de Robespierre, sin líder a quien seguir, se plantea desaparecer por un tiempo de la escena política parisiense. El 5 de diciembre de 1793 Desmoulins publica el primer número de Vieux Cordelier. Tras la aparición del tercer número del diario, la ruptura entre Camille y Robespierre se acentúa, Camille Desmoulins se decanta en apoyo de la política de Danton y se une al grupo de los Indulgentes.
Arresto y juicio
Camille Desmoulins fue arrestado la noche del 30 ó 31 de marzo de 1794 y fue encarcelado en la Prisión de Luxemburgo. Desde la cárcel escribió una carta a Robespierre, pero nunca tuvo respuesta. Compareció ante el Tribunal revolucionario los días 1,2,3, 4 y 5 de abril de 1794. El 5 de abril de 1794 fue arrestada su mujer.
Ejecución de Camille Desmoulins
Detenido el 31 de marzo de 1794 y condenado a muerte por el tribunal revolucionario, fue ejecutado el 5 de abril. "Llegué a la plaza de la Revolución", cuenta un testigo, "y vi a Camille Desmoulins, turbado, hablando a sus vecinos muy agitado y con una sonrisa convulsiva, parecía un hombre que no tenía la cabeza sobre los hombros". Se le oyó decir: "mi crimen es haber derramado lágrimas". Subió las escaleras del cadalso diciendo. "He aquí cómo acaba el primer apóstol de la Libertad". Fue enterrado en el cementerio de los Errancis en París.
Lucile Desmoulins fue guitllotinada en 13 de abril de 1794 en compañía del general Arthur de Dillon y de la viuda de Jacques-René Hébert.
El Periodista
En colaboración con Stanislas Fréron, publicó los diarios: Historia de las revoluciones de Francia y de Brabante (Histoire de Révolutions de France et de Brabant), la Tribuna del Patriota (la Tribune du Patriote); le Vieux Cordelier, algunos panfletos, unos folletos, como la France libre, Le Discours de la lanterne aux Parisiens.
Tenía dos apodos: L’Anon Desmoulins, dado por sus adversarios, y Monsieur Hon-Honpar como le llamaba su esposa.
Charles Maurice de Talleyrand
Más conocido como Talleyrand, Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord (*París, 2 de febrero de 1754 - †París, 17 de mayo de 1838) fue un hombre político y diplomático francés.
Origen y juventud
Talleyrand pretendía ser descendiente de Adalberto, conde de Périgord, vasallo de Hugo Capeto en 990. En todo caso el provenía de una familia de la alta nobleza, lo que es demostrado por patentes reales de 1613 y 1735. Parientes suyos ocuparon cargos importantes durante el reinado de Luis XV. Padeció el sindrome de Marfan, lo que le impidió acceder a funciones militares y le mereció ser destinado por sus familiares a una carrera eclesiástica.
Su carrera eclesiastica
En 1769, a la edad de quince años, ingresa en el seminario de San Sulpicio. A pesar de ello frecuenta a una actriz durante este periodo. En 1774, después de haber recibido su ordenación, asiste a la coronación de Luis XVI, siendo un tío de Talleyrand coadjutor del obispo. Al cumplir los 25 años, en 1779, obtiene una licenciatura en teología de la Sorbona, adquirida gracias a su origen, más que por su trabajo, lo que le permite ser ordenado como presbítero. En 1780, se hace agente general del clero de Francia y es encargado de defender los bienes de la Iglesia.
En 1788 es elegido diputado del clero a los Estados Generales.
Revolución Francesa
El 14 de julio de 1789, Talleyrand es nombrado miembro del comité de constitución de la Asamblea Nacional, donde ejece un rol muy importante. La constitución presentada al rey y aceptada por él el 14 de septiembre de 1791, es firmada por Talleyrand, quien a su vez es autor del artículo VI de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano: La ley es la expresión de la voluntad general. [...] Ella debe ser la misma para todos, sean quienes la protegen, sean quienes ella castiga[....].
El 14 de julio de 1790, celebra la misa que tiene lugar sobre Champs de Mars durante la fiesta de la federación. Sugiere y participa activamente en la confiscación de los bienes de la iglesia por la Revolución de 1790. Al año siguiente jura la constitución civil.
En 1792 es enviado en misión diplomatica a Londres a fin de informar a la monarquía inglesa sobre la política francesa. A pesar de la atmósfera hostil, obtiene la neutralidad de los ingleses. Vuelve a Francia en julio y, anticipándose al llamado Reinado del Terror, se va nuevamente aprovechando de un Pasaporte que le expidió Danton.
Expulsado de Inglaterra en 1794, parte a los Estados Unidos, donde ejerce como prospector inmobiliario en los bosques de Massachusetts. Regresa a Francia en 1796 después de ser levantado el decreto de acusación de la convención en su contra.
El directorio
En 1797, obtiene el ministerio de relaciones exteriores, gracias a la intervención de la madre de Eugène Delacroix. Poco después conoce al joven general Napoleón Bonaparte, con quien mantiene activa correspondencia a causa de su cargo. Da una fiesta en honor del general en el ministerio. En 1799, poco antes del golpe de estado de 18 de Brumario, renuncia al ministerio.
Periodo Napoleónico
Fue instigador y participó activamente en el golpe de estado, luego recuperó su cargo de ministro y concluyó los importantes tratados que confirmaban las conquistas de Bonaparte, quien maneja decididamente la política exterior del país, cosa que Talleyrand soporta sin problemas.
En 1801, se casa con Catherine Grand, una francesa nativa de las indias.
En 1805 tras la derrota de Trafalgar y la brillante campaña de Austria que tuvo su colofón en Austerlitz, Talleyrand firma el tratado de Pressburg.
En 1806 es nombrado príncipe de Benevento, un principado arrebatado al Papa. El 12 de julio firma el tratado que crea la Confederación del Rin, bajo orden de Napoleón. Comienza a criticar la política guerrera del emperador y da informaciones al zar Alejandro I a través de Dalberg. En 1807 negocia y firma el tratado de Tilsit, tomando la decisión de renunciar a su cargo de ministro al regresar de Varsovia.
Talleyrand se distancia poco a poco del emperador hasta que éste lo acusa en 1809 de traición. En 1813 rechaza el puesto de ministro de relaciones exteriores que le propone nuevamente el emperador.
En 1814, previendo la caída del imperio, maniobra hábilmente para dejar París a los aliados y a Luis XVIII.
Primera restauración
En marzo los aliados entran en París.
El 1 de abril de 1814, es elegido por el senado presidente del gobierno provisional. Firma el armisticio con los aliados, eleva a Luis XVIII al trono y es nombrado ministro de asuntos exteriores.
El 16 de septiembre de 1814 en el Congreso de Viena, y aunque Francia no fue invitada a la mesa de negociaciones, Talleyrand consigue participar. Firma el acta final el 9 de junio de 1815 y consigue sacar provecho de las divisiones entre los aliados, limitando las sanciones contra Francia e influyendo en las decisiones.
Presionado por los Ultras, Luis XVIII hace renunciar a Talleyrand en septiembre de 1815.
Durante la monarquía de Julio
En julio de 1830, Luis Felipe I se convierte en Rey de Francia tras la revolución del 27, 28 y 29 de julio. Nombra a Talleyrand embajador en Londres a fin de acercase a los otros países Europeos. Trata de acercar Inglaterra a Francia hasta 1834. Entonces desaparece de la escena publica y se retita a su Castillo de Valençay.
En 1837, deja el castillo y consigue reconciliarse con la iglesia antes de su muerte el 17 de mayo de 1838. Se le rinden funerales oficiales el 22 de mayo. Es enterrado en la capilla cercana a su castillo.
Georges-Jacques Danton
Georges-Jacques DantonGeorges-Jacques Danton (Arcis-sur-Aube, 26 de octubre de 1759 - guillotinado en París, el 5 de abril de 1794) Político francés que desempeñó un papel determinante durante la Revolución francesa.
Su padre murió cuando él contaba con tres años de edad, dejando viuda a su madre y huérfanos a los seis hijos de la familia. Internado en un asilo, sufre un accidente que le deforma la nariz y los labios. Comenzó estudiando en un pequeño seminario de Troyes, y continuó sus estudios en los Oratorios de Troyes, aunque se niega a estudiar una carrera eclesiástica.
En 1780 se va a París y, según la tradición familiar, Georges se orienta hacia el estudio de Derecho y trabaja, como pasante, en un gabinete de abogados. que me
Revolución Francesa
Prosigue, durante seis meses, con los estudios de Derecho en la facultad de Reims, tras los cuales obtiene su licenciatura. Aunque inscrito en un despacho de abogados de París, no lo frecuenta con la misma asiduidad con la que visita los cafés, lo que le sirve para conocer a varios futuros revolucionarios: Camille Desmoulins y Marat, entre ellos, así como a la que será su futura esposa, Antoinette-Gabrielle Charpentier (1760-1793). Antoinette es hija de un próspero propietario de un café, y su dote le permite, a Danton, comprar el cargo de abogado en el Consejo del Rey en 1787.
El matrimonio se celebró el 14 de junio de 1787. Tuvieron cuatro hijos de los que sobrevivieron dos: Antoine Danton y François-Geroges Danton. Tras el fallecimiento de su esposa en 1793, se casa con Louise Gély.
La revolución
Republicano moderado fundó, en 1790, junto con Marat, Desmoulins y otros, La Sociedad de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, conocida como el Club de los Cordeliers. Elegido presidente de los Cordeliers va ganando popularidad; pese a su deformación física y a su cínico discurso, Danton, poseía un carisma y una oratoria tan brillantes que conseguía simpatizar con todos.
Miembro de la Comuna, dirigió la agitación republicana que condujo a los fusilamientos de los manifestantes en el Campo de Marte el 17 de julio de 1791. Danton huye, y se refugia en Inglaterra.
A su retorno, en noviembre de 1791 es elegido sustituto del procurador de la Comuna de París y tras participar en la insurrección de agosto de 1792, fue nombrado Ministro de Justicia. Por su condición como miembro de la Comuna y, formando parte, a la vez, del Consejo del Gobierno, Danton se convierte en el hombre con más poder en Francia.
En enero de 1793, vota a favor de la ejecución de Luis XVI, pese a que, anteriormente, había propuesto el destierro. En marzo de 1793 participa en la creación del tribunal revolucionario que preside, desde julio, el propio Danton. En abril entra en el Comité de Salvación Pública, órgano ejecutivo de la primera República Francesa.
El 5 de setiembre es elegido diputado de París, y deja el ministerio, -conservando, no obstante, su gran influencia en los asuntos diplomáticos-, para ejercer este cargo en la Convención Nacional, donde entrará en franca oposición con Robespierre, no tanto por sus convicciones (que las tienen en común), cuanto por la forma.
Danton intenta pacificar el país y llegar a un entendimiento entre girondinos y jacobinos, se oponía a la continuidad del Terror, apoyando al grupo denominado de los "indulgentes"; defiende las reivindicaciones de los "sans-culottes", desaconseja la ejecución de Maria Antonieta y crea la "armada revolucionaria".
La ruptura entre los "dantonistas" y los jacobinos se consuma a últimos del año 1793, período en el que Robespierre intenta mantener el equilibrio político de su gobierno encarándose a los más radicales, así como a los más moderados. Los jacobinos acusan a Danton de malversación de fondos y de haberse vendido a los monárquicos, y se ve comprometido, junto a su amigo y diputado Fabre d’Églantine, en el escándalo de la liquidación de la Compañía de las Indias. A causa de todo ello, Danton se encuentra en peligro y, una vez más, huye, refugiándose en Arcis-sur-Aube.
El 30 de marzo de 1794, quince días después de la ejecución de los "herbetistas" Danton, Desmoulins y Fabre son arrestados bajo la acusación de ser "enemigos de la República", según la denuncia llevada a cabo por Saint-Just.
Es condenado a muerte y guillotinado el 5 de abril de 1794. Sus últimas palabras fueron: No os olvidéis, sobre todo no os olvidéis de mostrar mi cabeza al pueblo: merece la pena.
Mirabeau
Honoré Gabriel Riquetti, conde de Mirabeau (3 de marzo de 1749 - 2 de abril de 1791), hijo de Victor Riquetti fue un destacado activista y teórico de la Revolución francesa, en la que destacó por su retórica apasionada y convincente, tanto oral como escrita.
Reaccionó a la severa educación recibida de su padre con un estilo de vida rebelde, desordenado y escandaloso, que le incapacitó para liderar al ala reformista de la nobleza, ganada a las ideas liberales; pasó gran parte de su tiempo en prisión o huyendo de la justicia, tratando de vivir de la pluma entre grandes dificultades económicas. En los Estados Generales de 1789, viéndose rechazado por la nobleza, se hizo elegir diputado por el Estado llano.
Destacó por su elocuencia, puesta al servicio de la causa revolucionaria, si bien en una versión moderada. Defendió la instauración de una monarquía constitucional limitada por una asamblea legislativa, inspirándose en el modelo británico y en los escritos de Montesquieu.
Cuando, efectivamente, un régimen de esas características se abrió paso en Francia, Mirabeau hizo el doble juego de intentar mantenerse como líder de la Asamblea Nacional (de la que llegó a ser presidente) y actuar en secreto como consejero de Luis XVI, de quien aceptó generosos pagos; pero su posición se veía socavada por la acción de María Antonieta y el partido reaccionario de la corte.
Su muerte debilitó las posibilidades de la monarquía constitucional, desbaratada dos meses más tarde por el fallido intento de la familia real de escapar del país, traicionando al régimen revolucionario (1791). Entre sus obras destacan Ensayo sobre el despotismo (1774), La Monarquía prusiana bajo Federico el Grande (1787) y Cartas a Sofía (1792).
La Convención
El poder legislativo de la nueva República estuvo a cargo de la Convención, mientras que el poder ejecutivo recayó sobre el Comité de Seguridad Pública.
En el Manifiesto de Brunswick, los Ejércitos Imperiales y de Prusia amenazaron con invadir Francia si la población se resistía al restablecimiento de la monarquía. Esto ocasionó que Luis XVI fuera visto como conspirador con los enemigos de Francia. El 17 de enero de 1793, la Convención condenó al rey a muerte por una pequeña mayoría, acusándolo de «conspiración contra la libertad pública y la seguridad general».
El 21 de enero el rey fue ejecutado, lo cual encendió nuevamente la mecha de la guerra con otros países europeos. La reina Maria Antonieta, nacida en Austria y hermana del Emperador, fue ejecutada el 16 de octubre del mismo año.
El Reino del Terror
El mismo día en el que se reunía la Convención, todas las tropas francesas (tenderos, artesanos y campesinos de toda Francia) derrotaron por primera vez a un ejército prusiano en Valmy, lo cual señalaba el inicio de las llamadas Guerras Revolucionarias Francesas. El poder fue entregado a un Directorio formado por cinco miembros, acabando aquí el proceso revolucionario.
Sin embargo, la situación económica seguía empeorando, lo cual dio origen a revueltas de las clases más pobres. Los llamados «sans-culottes» expresaban su descontento por el hecho de que la Revolución Francesa no sólo no estaba satisfaciendo los intereses de las clases bajas sino que incluso algunas medidas liberales causaban un enorme perjuicio a éstas (libertad de precios, libertad de contratación, Ley de Chapelier, etc.).
Al mismo tiempo se comenzaron a gestar luchas antirrevolucionarias en diversas regiones de Francia, y la guerra amenazaba con destruir la Revolución y la República. Esto dio origen a un golpe de estado por parte de los jacobinos, quienes buscaron el favor popular en contra de los girondinos. La alianza de los jacobinos con los «sans-culottes» se convirtió de hecho en el centro del gobierno.
Los jacobinos llevarían en su política algunas de las reivindicaciones de los «sans-culottes» y las clases bajas, pero no todas sus reivindicaciones serían aceptadas, y jamás se cuestionó la propiedad privada. Los jacobinos no pusieron nunca en duda el orden liberal, pero sí llevaron a cabo una democratización del mismo, pese a la represión que desataron contra los opositores políticos (tanto conservadores como radicales).
Se redactó en 1793 una nueva Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, y una nueva constitución de tipo democrático que reconocía el sufragio universal.
El Comité de Salud Pública cayó bajo el mando de Maximilien Robespierre y los jacobinos desataron lo que se denominó el Reinado del Terror (1793-1794). No menos de 12.000 personas fueron guillotinadas ante acusaciones de actividades contrarrevolucionarias. La menor sospecha de dichas actividades podía hacer recaer sobre una persona acusaciones que eventualmente la llevarían a la guillotina.
En 1794, Robespierre procedió a ejecutar a ultra-radicales y a jacobinos moderados. Su popularidad, sin embargo, comenzó a erosionarse. El 27 de julio de 1794, ocurrió otra revuelta popular, esta vez contra los excesos del Reinado del Terror. Los miembros moderados de la Convención lograron derrocar y ejecutar a Robespierre y a otros líderes del Comité de Salud Pública. La Convención aprobó una nueva Constitución el 17 de agosto de 1795, ratificada el 26 de septiembre en un plebiscito.
La nueva Constitución creó un Directorio y la primera asamblea bicameral en la historia de Francia. El Parlamento consistió en 500 representantes y 250 senadores. El poder ejecutivo recayó sobre cinco directores nombrados anualmente, y fue conocido como el «Consejo de los Ancianos». Estos directores eran seleccionados de una lista que preparaba el senado.
Napoleón y la toma del poder
La nueva Constitución encontró la oposición de grupos monárquicos y jacobinos. Hubo diferentes revueltas que fueron reprimidas por el ejército, todo lo cual motivó que el general Napoleón Bonaparte, retornado de su campaña en Egipto, diera el 9 de noviembre de 1799 un golpe de estado (18 de Brumario) instalando el Consulado, que le daba de forma efectiva poderes dictatoriales, cerrando con esto el capítulo histórico de la Revolución Francesa y dando paso al futuro Primer Imperio Francés.
El nuevo gobierno instaurado, a pesar de ser una monarquía, mejoraba las condiciones de vida del tercer estamento, otorgándoles derechos y obligaciones morales y cívicas iguales a los otros dos estamentos (el clero y los nobles); por lo que Napoleón recibió un gran apoyo popular.
El 10 de agosto de 1792, las masas asaltaron el Palacio de las Tullerías, y la Asamblea Legislativa volvió a suspender las funciones constitucionales del rey. La Asamblea acabó convocando elecciones con el objetivo de configurar (por sufragio universal) un nuevo parlamento que recibiría el nombre de Convención. Aumentaba la tensión política y social en Francia, así como la amenaza militar de las potencias europeas.
El conflicto se planteaba así entre una monarquía constitucional francesa en camino de convertirse en una democracia republicana, y las monarquías europeas absolutas. El nuevo parlamento elegido ese año abolió la monarquía y creó un nuevo calendario, según el cual el año 1792 se convertiría en el año 1 de la nueva era. El gobierno pasó a depender de la Comuna insurreccional. Cuando la Comuna envió grupos de sicarios a las prisiones, que asesinaron a 1.400 víctimas, y pidió a otras ciudades de Francia que hicieran lo mismo, la Asamblea no opuso resistencia.
Esta situación persistió hasta el 20 de septiembre de 1792, en que se creó un nuevo cuerpo legislativo denominado Convención, y que de hecho se convirtió en el nuevo gobierno de Francia.
Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier, Marqués de La Fayette (también conocido como Marqués de La Fayette) (Castillo de Chavaniac; 6 de septiembre de 1757 - París; 20 de mayo de 1834),
Marie-Joseph Paul du Motier procede de una familia noble. Su padre muere en Minden (Alemania) en 1759, y su madre, como también su abuelo, en 1770. A la edad de 13 años, se encuentra huérfano y con una gran fortuna.
Con 16 años, se casa con Marie Adrienne Francoise de Noailles († 1807), hija del duque de Ayen y nieta del duque de Noailles, una de las familias más influyentes del reino.
La Fayette elige entonces seguir una carrera militar como su padre.
La Asamblea Legislativa y la caída de la monarquía
Bajo la Constitución de 1791, Francia funcionaría como una monarquía constitucional. El rey tenía que compartir su poder con la Asamblea, pero todavía mantenía el poder de veto y la potestad de elegir a sus ministros. La Asamblea Legislativa se reunió por primera vez el 1 de octubre de 1791, degenerando en un caos un año después. La componían 165 monárquicos de la derecha, 330 girondinos (liberales republicanos) y jacobinos (radicales revolucionarios) y 250 diputados no alineados con ninguno de los grupos mencionados. Este gran número de diputados dio lugar a los partidos políticos o "clubes". El más célebre de entre éstos fue el partido de los jacobinos, dominado por Robespierre. A la izquierda de este partido se encontraban los cordeliers, quienes defendían el sufragio universal (derecho de todos los ciudadanos al voto). Los cordeliers querían la eliminación de la monarquía e instauración de la república.
Estaban dirigidos por Jean-Paul Marat y Georges Danton, representando siempre al pueblo más humilde. El grupo de ideas más moderadas eran los girondinos, que defendían el sufragio censitario y propugnaban una monarquía constitucional.
También se encontraban aquellos que formaban parte de "el pantano", como eran llamados aquellos que no tenían un voto propio, y que se iban por las proposiciones que más les convenían, así ya vinieran de los jacobinos, ya de los girondinos.
En los primeros meses de funcionamiento de la Asamblea, el rey había vetado una ley que amenazaba con la condena a muerte a los "émigrés", y otra que exigía al clero prestar juramento de lealtad al estado. Desacuerdos de este tipo fueron los que llevaron más adelante a la crisis constitucional.
Mientras tanto, dos potencias absolutistas europeas, Austria y Prusia, se dispusieron a invadir la Francia revolucionaria, lo que hizo que el pueblo francés se convirtiera en un ejército nacional, dispuesto a defender y a difundir el nuevo orden revolucionario por toda Europa.
Durante la guerra, la libertad de expresión permitió que el pueblo manifestase su hostilidad hacia la reina María Antonieta (llamada la "austriaca" por ser hija de un emperador de aquel país) y contra Luis XVI, que casi siempre se negaba a firmar leyes propuestas por la Asamblea Legislativa.
Los últimos días de la Asamblea Constituyente
Aun cuando existía una fuerte corriente política que favorecía la monarquía constitucional, al final venció la tesis de mantener al rey como una figura decorativa. Jacques Pierre Brissot introdujo una petición insistiendo en que, a los ojos del pueblo, Luis XVI había sido depuesto por el hecho de su huida. Una inmensa multitud se congregó en el Campo de Marte para firmar dicha petición. Georges Danton y Camille Desmoulins pronunciaron discursos exaltados. La Asamblea pidió a las autoridades municipales guardar el orden. Bajo el mando de Lafayette, la Guardia Nacional se enfrentó a la multitud. Al principio, tras recibir una oleada de piedras, los soldados respondieron disparando al aire; dado que la multitud no cedía, Lafayette ordenó disparar a los manifestantes, ocasionando más de 50 muertos.
Tras esta masacre, las autoridades cerraron varios clubes políticos, así como varios periódicos radicales como el que editaba Jean-Paul Marat. Danton se fugó a Inglaterra y Desmoulins y Marat permanecieron escondidos.
Mientras tanto, el rey había sido restituido y la Asamblea había redactado la Constitución, la cual fue aceptada por aquél. El rey pronunció un discurso ante la Asamblea, que fue acogido con un fuerte aplauso. La Asamblea Constituyente cesó en sus funciones el 29 de septiembre de 1791.
Camino a la Constitución
La Asamblea Nacional Constituyente no era sólo un órgano legislativo sino la encargada de redactar una nueva Constitución. Algunos, como Necker, favorecían la creación de una asamblea bicameral en donde el senado sería escogido por la Corona entre los miembros propuestos por el pueblo. Los nobles, por su parte, favorecían un senado compuesto por miembros de la nobleza elegidos por los propios nobles. Prevaleció, sin embargo, la tesis liberal de que la Asamblea tendría una sola cámara, quedando el rey sólo con el poder de veto, pudiendo posponer la ejecución de una ley, pero no su total eliminación.
El movimiento de los monárquicos para bloquear este sistema fue desmontado por el pueblo de París, el cual marchó el 5 de octubre de 1789 a Versalles. Tras varios incidentes, el rey y su familia se vieron obligados a abandonar Versalles y se trasladaron a Las Tullerías en París.
Desde el aniversario de la toma de la Bastilla hasta la muerte de Mirabeau
Los electores habían escogido a los miembros de los Estados Generales por un periodo de un año, pero de acuerdo al Juramento del Jeu de paume, los miembros del Tercer Estado, también llamados los «comunes», acordaron no abandonar la Asamblea en tanto no se hubiera elaborado una Constitución.
Durante 1790 se intensificó la lucha política e incluso se produjeron movimientos anti-revolucionarios, pero sin éxito. En este periodo se comenzaron a formar «clubes» políticos entre los que destacaban los Jacobinos. En agosto de 1790 existían 152 clubes jacobinos.
Mientras tanto, la Asamblea trabajaba para establecer una nueva Constitución. Una nueva organización judicial dio características temporales a todos los magistrados y total independencia de la Corona. Al rey sólo le quedó el poder ejecutivo. La asamblea, por su parte, eliminó todas las barreras comerciales y suprimió las organizaciones empresariales y obreras; en adelante, los individuos que quisieran desarrollar prácticas comerciales necesitarían una licencia, y se abolió el derecho a la huelga.
A principios de 1791, la Asamblea consideró introducir una legislación contra los franceses que emigraron durante la Revolución («émigrés»). Se pretendía coartar la libertad de salir del país. Mirabeau se opuso rotundamente a esto. Sin embargo, el 2 de marzo de 1791 Mirabeau fallece, y la Asamblea adopta esta draconiana medida.
El 20 de junio de 1791, Luis XVI, opuesto al curso que iba tomando la Revolución, huyó junto con su familia de las Tullerías. Sin embargo, al día siguiente cometió la imprudencia de dejarse ver, y fue arrestado en Varennes y devuelto a París escoltado por la guardia. A su regreso a París el pueblo se mantuvo en silencio, y tanto él como su esposa, Maria Antonieta, permanecieron bajo custodia.
La expresión sans-culottes significa literalmente "sin calzones". El término está relacionado con las modas y costumbres de la época, el siglo XVIII, ya que los sectores sociales más acomodados vestían con unas calzas cortas y ajustadas (los culottes), mientras que muchos miembros del Tercer Estado llevaban pantalones largos.
Bajo este mote, usado al principio de forma despectiva y exhibido posteriormente por ellos mismos con orgullo, se incluía a un grupo heterogéneo de personas: trabajadores independientes, pequeños comerciantes y artesanos (carpinteros, sastres, etc.). No se incluían entre ellos ni a los más pobres ni a la burguesía acomodada. Los sans-culottes constituían, por su elevado número, una parte importante del Tercer Estado de la capital francesa. Durante generaciones se hallaron expuestos a numerosas injusticias y continuas vejaciones por parte de los estamentos privilegiados. Habían, pues, acumulado odio y rencor hacia quienes disfrutaban de todos los lujos.
El inicio de la Revolución Francesa significó, para muchos de ellos, el momento de su venganza. Al estallar aquella, los sans-culottes se convirtieron en la fuerza de choque popular que asaltó la Bastilla y el palacio de las Tullerías. También constituyeron la base fundamental del ejército francés que se enfrentó a las potencias absolutistas europeas.
Entre 1792 y 1795, los sans-culottes fueron los protagonistas de la escena política revolucionaria. Asistían a los debates de la Asamblea Nacional, Asamblea Constituyente y la Asamblea Legislativa y allí alentaban a los representantes radicales que con mayor ardor defendían los duros castigos para los acaparadores de alimentos o la fijación de un precio máximo para los productos de primera necesidad.
Por último, hay que señalar que la presión que ejercieron sobre los diputados a la hora de votar sobre la condena a muerte de Luis XVI resultó decisiva para que el monarca acabase en la guillotina.
La aparición de las facciones
Pronto comenzaron a aparecer facciones dentro de la Asamblea. El aristócrata Jacques Cazales y el abad Jean-Sifrein Maury encabezaron un grupo derechista opuesto a la Revolución. Otros, como Jean Mournier, el Conde de Lally-Tollendal, el Conde de Clemont-Tonnerre y el Conde de Virieu, formaron un grupo denominado «Demócratas Realistas», que abogaba por el establecimiento de un régimen parecido al británico. Por otra parte, Mirabeau, Lafayette y Bailly representaban el ala centro-izquierdista de la asamblea. No faltaban los radicales izquierdistas entre los que destacaba el abogado Maximiliano Robespierre (ver más abajo).
El 26 de agosto de 1789 la Asamblea publicó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano inspirándose en gran parte en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y estableciendo el principio de libertad, igualdad y fraternidad. Dicha declaración establecía una serie de principios más que una constitución con efectos legales.
La Revolución originó un masivo traspaso de poder de la Iglesia al Estado. En 1790 se eliminó la autoridad de la Iglesia para imponer impuestos sobre las cosechas, se eliminaron también los privilegios del clero y se confiscaron los bienes de la Iglesia.
Bajo el antiguo régimen la Iglesia era el mayor terrateniente del país. Más tarde se promulgó legislación que convertía al clero en empleados del Estado. Éstos fueron unos años de dura represión para el clero, siendo comunes la prisión y masacre de sacerdotes en toda Francia. El Concordato de 1801 entre la Asamblea y la Iglesia finalizó este proceso y establecieron normas de convivencia que se mantuvieron vigentes hasta el 11 de diciembre de 1905 cuando la Tercera República sentenció la separación definitiva entre la Iglesia y el Estado.
En agosto de 1789, la Asamblea Nacional abolió el feudalismo, eliminando los derechos señoriales del Segundo Estado (los nobles) y las prebendas que recibía el Primer Estado (el clero). En cuestión de horas, los nobles, el clero, las provincias, ciudades, pueblos y compañías perdieron sus privilegios.
El curso de los acontecimientos estaba ya marcado, si bien llevó cuatro años la implantación del nuevo proceso que cambió todo el curso de la historia.
Estalla la revolución
La toma de la Bastilla
El 11 de julio de 1789, el rey Luis XVI, actuando bajo la influencia de los nobles conservadores al igual que la de su esposa, María Antonieta y su hermano, el Conde D'Artois, despidió al ministro Necker y ordenó la reconstrucción del ministerio de Finanzas.
Gran parte del pueblo de París interpretó esta medida como un auto-golpe de la realeza, y se lanzó a la calle en abierta rebelión. Algunos de los militares se mantuvieron neutrales, pero otros se unieron al pueblo. La liberté guidant le peuple, por Eugène Delacroix (1830), Museo del Louvre, ParisEl 14 de julio el pueblo de París respaldó en las calles a sus representantes y, ante el temor de que las tropas reales los detuvieran, asaltaron la fortaleza de la Bastilla, símbolo del absolutismo monárquico. Tras cuatro horas de combate, los insurgentes tomaron la prisión, matando a su gobernador, el Marqués Bernard de Launay.
Si bien sólo cuatro presos fueron liberados, la Bastilla se convirtió en un potente símbolo de todo lo que resultaba despreciable en el antiguo régimen. Retornando al Ayuntamiento, la multitud acusó al Alcalde Jacques de Flessilles de traición, siendo ejecutado.
La Revolución se fue extendiendo por ciudades y pueblos, creándose nuevos ayuntamientos que no reconocían otra autoridad que la Asamblea Nacional. Los campesinos dejaron de pagar impuestos y destruyeron castillos y todo lo que simbolizara al feudalismo.
La Asamblea Nacional, ante los nuevos acontecimientos, suprimió las servidumbres personales (abolición del feudalismo) y los diezmos, además de abolir las justicias señoriales, instaurando la igualdad ante el impuesto, ante penas y en el acceso a cargos públicos.
El rey, junto con sus seguidores militares, retrocedió al menos por el momento. Lafayette tomó el mando de la Guardia Nacional de París y Jean-Sylvain Bailly, presidente de la Asamblea Nacional, fue nombrado nuevo Alcalde de París. El rey visitó París el 27 de julio y aceptó la bandera tricolor.
Sin embargo, después de esta violencia, los nobles, no muy seguros del rumbo que tomaría la reconciliación temporal entre el rey y el pueblo, comenzaron a salir del país, algunos con la intención de fomentar una guerra civil en Francia y de llevar a las naciones europeas a respaldar al rey. Éstos
fueron conocidos como los «émigrés» (los emigrados). La insurrección y el espíritu de poder popular siguieron extendiéndose por toda Francia. En las áreas rurales se llevaron a cabo actos de quema de títulos sobre tierras, y varios castillos y palacios fueron atacados. Esta insurrección agraria se conoce como «El Gran Miedo».
La Asamblea Nacional
Cuando finalmente los Estados Generales se reunieron en Versalles, el 5 de mayo de 1789, se originaron grandes disputas respecto al tema de las votaciones. Por esta causa, el 28 de mayo los miembros del Tercer Estado debieron verificar sus propias credenciales.
El proceso finalizó el 17 de junio, cuando los miembros del Tercer Estado se declararon como únicos integrantes de la Asamblea Nacional: ésta no representaría a las clases pudientes sino al pueblo en sí. La primera medida de la Asamblea fue votar la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano». Si bien invitaron a los miembros del Primer y Segundo Estado a participar en esta asamblea, dejaron en claro sus intenciones de proceder incluso sin esta participación. La monarquía, opuesta a la Asamblea, cerró las salas donde ésta se estaba reuniendo. Los asambleístas se mudaron a un edificio cercano, donde la aristocracia acostumbraba a jugar el juego de la pelota, conocido como Jeu de paume.
Allí es donde procedieron con lo que se conoce como el «Juramento del Juego de la pelota» el 20 de junio de 1789, prometiendo no separarse hasta tanto dieran a Francia una nueva constitución. La mayoría de los representantes del clero se unieron a la Asamblea, al igual que 47 miembros de la nobleza.
Ya el 27 de junio, los representantes de la monarquía se dieron por vencidos. También por esa fecha grandes contingentes de tropas militares comenzaron a llegar a París y Versalles. Los mensajes de apoyo a la Asamblea llovieron desde París y otras ciudades. El 9 de julio la Asamblea se nombró a sí misma «Asamblea Nacional Constituyente».
Los Estados Generales de 1789
Los Estados Generales estaban formados por los representantes de cada estamento. Éstos estaban separados a la hora de deliberar y tenían un solo voto por estamento.
La convocatoria fue un motivo de preocupación para la oposición, por cuanto existía la creencia de que no era otra cosa que un intento, por parte de la monarquía, de manipular la asamblea a su antojo.
La cuestión que se planteaba era importante. Estaba en juego la idea de Soberanía Nacional, es decir, admitir que el conjunto de los diputados de los Estados Generales representaba la voluntad de nación.
El periodo previo a la asamblea de los Estados Generales fue de gran tumulto político, particularmente en la determinación del sistema de votación.
El Parlamento de París propuso que se mantuviera el sistema de votación que se había usado en 1614, si bien los magistrados no estaban muy seguros acerca de cómo fue en realidad tal sistema.
Sí se sabía, en cambio, que en dicha Asamblea estuvieron representados (con el mismo número de miembros) el clero (Primer Estado), la nobleza (Segundo Estado) y el resto de la población (Tercer Estado).
Inmediatamente, un grupo de liberales parisinos denominado «Comité de los Treinta», compuesto principalmente por gente de la nobleza, comenzó a protestar y agitar, reclamando que se duplicara el número de asambleístas con derecho a voto del Tercer Estado (es decir, los «Comunes»).
El gobierno aceptó esta propuesta, pero dejó a la Asamblea la labor de determinar el derecho de voto. Este cabo suelto creó gran tumulto.
El rey y una parte de la nobleza no aceptaron la situación. Los miembros del Tercer Estamento se autoproclamaron Asamblea Nacional, y se comprometieron a escribir una Constitución.
Sectores de la aristocracia confiaban en que estos Estados Generales pudieran servir para recuperar parte del poder perdido, pero el contexto social ya no era el mismo que en 1614. Ahora, dentro del Tercer Estado existía una élite burguesa que tenía una serie de reivindicaciones e intereses que chocarían frontalmente con los de la nobleza.
Juan Jacobo Rousseau (Jean-Jacques Rousseau en francés)(Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778) Escritor, compositor y filósofo nacido en Ginebra de habla francesa.
Busca la felicidad del hombre a través de una mayor autenticidad (se siente próximo a la naturaleza) y de la armonía entre los individuos mediante un contrato social igualitario. La discordia entre los hombres se debe según él a problemas lingüísticos (Ensayo sobre el origen de las lenguas, inacabado) y sobre todo políticos: (Discurso sobre las ciencias y las artes en 1750; Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres en 1755; y Del contrato social en 1762).
Según Rousseau, la sociedad no respeta principios éticos básicos, tanto en la vida pública como en la vida privada. Esta preocupación aparece en todas sus obras, tanto filosóficas (Émile ou de l'éducation) como autobiográficas (Las confesiones, póstumo), (rêverie d'un promeneur solitaire, póstumo) y en sus novelas: Julie ou la nouvelle Héloïse (1761). Jean-Jacques Rousseau participó en L'Encyclopédie, enciclopedia dirigida por Denis Diderot, con artículos sobre la música.
Sus obras no fueron siempre bien acogidas. En particular, el parlamento de París condenó su libro Émile que trata de la educación de los jóvenes, y Rousseau tuvo que huir a Suiza, y luego al territorio de Neuchâtel, propiedad del rey de Prusia, Federico II. En 1765 el filósofo escocés David Hume le
invita y acoge en Inglaterra. Se dice que las ideas de Rousseau ejercieron gran influencia en los procesos revolucionarios franceses (1789), norteamericano (1776) y las revoluciones latinoamericanas, a pesar de haber muerto antes de todos ellos.
Vida
El nacimiento de Rousseau le cuesta la vida a su madre. A los diez años Isaac Rousseau, su padre, debe abandonar Ginebra por una querella. Dejará a su hijo al cuidado de un pastor protestante, Lambercier, en Bossey. En 1728 Rousseau es recogido en el seno de la señora de Warrens en Annency donde es iniciado al catolicismo siendo bautizado.
En los años siguientes, Rousseau tendrá una vida nómada en la que ejercerá diferentes oficios relacionados con las letras y la música. Recorrerá muchos kilómetros a pie por la zona de los Alpes a través de los cuales forjará su carácter de 'paseante solitario'.
Su vida se estabiliza un poco en 1745 cuando llega por segunda vez a Paris. Se casa con Thèrèse Levasseur y entra en contacto con otros ilustrados como D'Alambert, Voltaire, Rameau, Diderot... Es a partir de este periodo cuando se inicia la producción escrita de Rousseau que lo ha hecho ocupar un importante lugar en la tradición ilustrada europea.
Obra
Redacción sobre la música moderna (1743)
Artículos sobre la música colaborando con La enciclopedia de Diderot.
Discurso sobre las Ciencias y las Artes (1750)
El adivino de la aldea (1752) (Ópera)
Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres(1755)
Juicio del Proyecto de paz perpetua del Abad de Saint-Pierre (automne 1756)
Ensayo sobre el origen de las lenguas (inacabado)
La nueva Heloisa (1761)
El contrato social (1762)
El Emilio o de la educación (1762)
Cartas escritas desde la montaña(1765)
El diccionarios de la música (1767)
Consideraciones sobre el gobierno de Polonia 1772
Diálogos o Jean-Jacques juez de Rousseau (1776) aunque no será publicado hasta 1782.
Las confesiones (póstumo)
Las ensoñaciones del paseante solitario (póstumo)
El legado de Rousseau
Legado filosófico: El anti-ilustrado
Jean Pensaba Que las Personas que conformaban la sociedad deberian ser naturales al estar totalmente ajeno de la guerra
En 1762, la publicación de El Contrato Social fue causa de su expulsión de Francia y se refugió en Neuchatel. Los planteamientos que hacía Jean-Jacques Rousseau en esta obra eran la semilla de la Revolución Francesa. Hablaba de la soberanía de la voluntad del pueblo, de los soberanos como mandatarios del pueblo, y de la República como forma perfecta de gobierno.
Para Rousseau la ley o derecho de naturaleza no es una imposición, no es una cuestión dada. Señala que "todo lo que nosotros podemos ver con gran claridad respecto a esta ley es que, no sólo para que sea ley es preciso que la voluntad de aquel a quien obliga pueda someterse con conocimiento de ella, sino que es preciso también, para que sea natural, que hable de modo inmediato
Legado político: La fraternidad
La fraternidad como forma única y exclusiva para acceder al Estado Social, que mediante un acuerdo tácito o expreso, el humano llega a la realización como persona en sociedad.
La base fundametal de dicho estado puede resumirse en propias palablras de Rousseau como: "El humano como tal tiene ciertas necesidades, que de un modo u otro pueden ser satisfechas, pero siempre teniendo en cuenta que tales necesidades han de estar en concordancia con la capacidad de cada individuo" añadió posteriormente "Por ello, la higiene no ha de descuidarse, pero tampoco ser seguida de forma obsesiva, así pues una vez al mes será más que suficiente, a no ser que por el bien común y privia decisión comunitaria se acuerde lo contrario"
Legado literario
Dado su alejamiento de los enciclopedistas de la época y su enfrentamiento con la iglesia católica, por sus polémicas doctrinas, su estilo literario cambió significativamente. Sus obras autobiográficas y de su yo dieron un vuelco fundamental en la la literatura europea; a tal punto que es considerado uno de los precursores del Romanticismo.
François Marie Arouet alias Voltaire (n. París, 21 de noviembre de 1694 – † París, 30 de mayo de 1778). Escritor y filósofo francés.
Pertenece al movimiento del Siglo de las Luces. Fue elegido miembro de la Academia francesa en 1746.
Vida
Hijo del notario François Arouet. Su madre muere cuando Voltaire apenas tiene siete años. Estudia en el colegio de los jesuitas de Louis-le-Grand. Ya desde su juventud destaca por su ingenio en los círculos libertinos en los que lo había introducido un tío suyo.
En 1713 es designado secretario de la embajada de Francia en La Haya, de donde es expulsado, al parecer, debido a ciertas relaciones amorosas. En 1718 adopta el seudónimo de Voltaire. Ejerce diversos oficios con gran éxito: agricultor, arquitecto, relojero, industrial... Se dice de él que los salarios que pagaba a sus trabajadores eran los mejores de toda Francia.
Empieza su carrera literaria escribiendo versos contra el Regente, Felipe II, duque de Orleans, a quien acusaba de atroces crímenes. Estos escritos, así .
como sus opiniones políticas liberales, le valdrán una estancia de once meses en la prisión La Bastilla. Durante este tiempo comienza a escribir su tragedia Edipo, basada en la obra de Sófocles, además de comenzar un poema épico sobre Enrique IV de Francia. Edipo se estrena en 1718 en el Théâtre-Français, con muy buena acogida. El poema épico sobre Enrique IV fue impreso anónimamente en Ginebra en 1723 con el título de Poème de la ligue.
Regresa por un tiempo a París y, cuando cae en desgracia en la corte francesa, se refugia en la del rey de Prusia, Federico II. Al cabo de tres años, las relaciones con el monarca se deterioran y Voltaire otra vez tiene que irse. Posteriormente fue recibido en la corte de Catalina II de Rusia con la que tuvo una relación cercana. Llega a la región de Ginebra (Suiza), en 1755 y dos años más tarde compra un territorio muy cerca, en Ferney, donde organizará toda la vida de una comunidad de 1.200 hombres. Ejercerá muchos oficios – agricultor, arquitecto, relojero, fabricante de medias de seda...
Obra
Sin embargo, ésta no es la razón de su celebridad, sino sus escritos literarios y sobre todo filosóficos. Voltaire no ve oposición entre una sociedad alienante y un individuo oprimido, idea defendida por Juan Jacobo Rousseau, sino que cree en un sentimiento universal e innato de la justicia, que tiene que reflejarse en las leyes de todas las sociedades. La vida en común exige una convención, un pacto social para preservar el interés de cada uno. El instinto y la razón del individuo le lleva a respetar y promover tal pacto.
El propósito de la moral es enseñarnos los principios de esta convivencia fructífera. La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condición mediante la ciencia y la técnica, y embellecer su vida gracias a las artes. Como se ve, su filosofía práctica prescinde de Dios, aunque Voltaire no es ateo: como el reloj supone el relojero, el universo implica la existencia de un "eterno geómetra" (Voltaire es deísta).
Sin embargo, no cree en la intervención divina en los asuntos humanos y denuncia el providencialismo en su cuento filosófico Cándido (1759). Fue un ferviente opositor de la Iglesia católica, símbolo según él de la intolerancia y de la injusticia. Se empeña en luchar contra los errores judiciales y en ayudar a sus víctimas. La burguesía liberal y anticlerical hacen de él su ídolo.
Si por algo ha pasado Voltaire a la Historia, es por habernos proporcionado el concepto de tolerancia religiosa. Fue un incansable luchador contra la intolerancia y la superstición y siempre defendió la convivencia pacífica entre personas de distintas creencias y religiones.
Sus escritos siempre se caracterizaron por la llaneza del lenguaje huyendo de cualquier tipo de grandilocuencia. Maestro de la ironía,la utilizó siempre para defenderse de sus enemigos, de los que en ocasiones hacía burla demostrando en todo momento un finísimo sentido del humor. Conocidas son sus discrepancias con Montesquieu acerca del Derecho de los pueblos a la guerra.
Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu (1689-1755), nacido en 1689 en el Castillo de la Brède, a pocos kilómetros de Burdeos, Francia.
En ese mismo año, el Parlamento inglés, a través de Bill of Rights impone definitivamente una monarquía constitucional en Inglaterra mientras que en Francia el largo reinado de Luis XIV parece asegurar el poder absoluto del rey pese a la crisis y el descontento que se manifiesta a su muerte en 1715.
Estudia derecho y entra en contacto con los intelectuales de París. En 1714, tras la muerte del padre, vuelve a La Brède e ingresa en el Parlamento de Burdeos y luego ejerce de Presidente en el Parlamento bordelés. Su función de magistrado le aburre, vendiendo el cargo con posterioridad, por lo cual recibió un millón de francos.
Las “Cartas Persas” se publican en 1721, con 32 años, y su éxito es fulminante en la sociedad francesa de la época de la regencia. Ingresará en la Academia Francesa en 1727 y se traslada a Inglaterra en 1729 siendo elegido miembro de la Royal Society. Sus tres años en Inglaterra resultan cruciales para su desarrollo intelectual. En 1734 publica un importante ensayo sobre los romanos.
El espíritu de las leyes se publica en Ginebra en 1748. En 1750, para responder a las críticas de los jansenistas y los jesuitas, publica la Defensa
del Espíritu de las Leyes aunque la Iglesia lo incluye en el Índice de libros prohibidos.
Dos son fundamentalmente los puntos en que los diferentes autores insisten al señalar la aportación original de Montesquieu al estudio científico de las sociedades humanas:
Montesquieu acomete la tarea científica de describir la realidad social según un método analítico y "positivo" que no se detiene en la pura descripción empirista de hechos, sino que intenta organizar la multiplicidad de datos de la realidad social en un reducido número de tipos.
Dar una "respuesta sociológica" a la aparente diversidad de los hechos sociales, bajo el supuesto de que existe un orden o causalidad de estos hechos susceptible de una interpretación racional.
Es considerado uno de los precursores del liberalismo y fue quien elaboró la teoría de la separación de poderes.
Frases célebres de o sobre Montesquieu
"A la mayoría de las gentes prefiero darles la razón en seguida que escucharlas."
"Cuando hemos alcanzado una categoría, no debemos hacer nada que nos haga parecer inferiores a ella."
"El que estando enfadado impone un castigo, no corrige, sino que se venga."
"El que teme padecer padece ya lo que teme."
"El talento es un don que Dios hace en secreto, y que nosotros revelamos sin saberlo."
"Entre menos piensa el hombre, más habla."
"Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento."
"Gobernar una familia es casi tan difícil como gobernar todo un reino."
"¿Hay nada tan seguro, decidido, desdeñoso, contemplativo, grave, serio, como el asno?"
"La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes."
"La cobardía es madre de la crueldad."
"La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad."
"La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie."
"La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha."
"La principal ocupación de mi vida consiste en pasarla lo mejor posible."
"La prueba más clara de sabiduría es una alegría continúa."
"La razón es una olla de dos asas: lo mismo puede cogerse por la derecha que por la izquierda."
"Las leyes inútiles debilitan a las necesarias."
"Los hombres alardean de ser más malos de lo que realmente son."
"Los hombres somos más capaces de grandes acciones que de buenas acciones."
"Los que tienen poco negocio que atender son buenos charlatanes, los intelectuales y los ocupados hablan menos."
"Nada grava tan fijamente en nuestra memoria alguna cosa como el deseo de olvidarla."
"No hay tontería mayor y más común que la de amargarse por las tonterías del mundo."
"No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencias de justicia."
"Para juzgar cosas grandes y nobles es necesario poseer un alma otro tanto grande y noble."
"Para obtener éxito en el mundo, hay que parecer loco y ser sabio."
"Pronto cansa la altanería de una mujer hermosa; nunca aburre la de una mujer buena."
"Se ama más a los nietos que a los hijos. Es que uno sabe con bastante exactitud la ayuda que consigue de su hijo, la suerte y el mérito que tiene; pero espera y confía en su nieto."
"Si yo supiese algo que me fuese útil y que fuese perjudicial a mi familia, lo expulsaría de mi espíritu. Si yo supiese algo útil para mi familia y que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y fuese perjudicial para Europa, o bien fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría como un crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que no soy francés más que por casualidad."
"Siempre he observado que para triunfar en la vida hay que ser entendido, pero aparecer como tonto."
"Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad."
"Yo no me encuentro a mí mismo donde me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero."
Las causas de la Revolucion incluyen: El auge de la burguesía, con un poder económico cada vez mayor, desempeñando un papel fundamental en la economía de la época. El resentimiento contra el absolutismo monárquico. El resentimiento contra el sistema feudal por parte de la emergente clase burguesa y de las clases populares. La aparición de nuevas ideas en este «Periodo de Ilustración» tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu, como eran:
La libertad.
El rechazo a una sociedad dividida.
La separación de poderes.
Éstas habían ido rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen y ayudaron a su derrumbe.
La inmanejable deuda del estado, fue exacerbada por un sistema de desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados (nobleza y clero) no tenían obligación de pagar. Esto agudizó las tensiones, tanto sociales como políticas. Se produjo una crisis económica muy grande a consecuencia de dos hechos fundamentales:
La colaboración de Francia a la revolución americana.
La disminución de los precios agrícolas.
Todo ello supuso un aumento de los gastos del Estado y el descenso de los beneficios para los terratenientes y los campesinos.
La escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución.
Resentimiento por los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional.
Influencia de la Revolución Americana.
Antecedentes de la Revolución Francesa
La actividad revolucionaria comenzó a gestarse cuando en el reinado de Luis XVI (1774-1792) se produjo una crisis en las finanzas reales, que en aquel entonces se equiparaban a las finanzas del estado, debido al crecimiento de la deuda pública.
Si bien Francia era un país con una economía en expansión, tenía una estructura social conflictiva y un estado monárquico en crisis. De hecho, puede hablarse de una crisis del Antiguo Régimen en toda Europa Occidental, pero la forma en que esta crisis se dio en el Estado francés, y la existencia dentro del tercer estado de una burguesía que había adquirido conciencia de su papel, explican que pudiera darse en Francia una revolución con consecuencias mucho mayores a las que tuvieron otros levantamientos de corte liberal de la época.
Existía una oposición generalizada contra reglas económicas y sociales que favorecían a grupos privilegiados. El Estado francés padecía una grave crisis financiera (gastaba mucho más de lo que ingresaba), en parte debido al apoyo económico enviado por el gobierno a las 13 colonias inglesas en la guerra de independencia.
Durante el reinado de Luis XV y Luis XVI, diferentes ministros, incluyendo Turgot y Necker, trataron sin éxito de modificar el sistema impositivo y convertirlo en un sistema más justo y uniforme. Tales iniciativas encontraron fuerte oposición en la nobleza, que se consideraba a sí misma garante en la lucha contra el despotismo. Tras la renuncia de estos ministros, se nombró en 1783 a Charles de Calonne a cargo de las Finanzas.
Calonne indicó, tras un estudio detallado de la situación financiera, que ésta no era sostenible y que se precisaba llevar a cabo reformas importantes. En particular, prescribía un código tributario uniforme en lo concerniente a la tenencia de tierras. Aseguraba que así se permitiría un saneamiento de las finanzas.
Sin embargo, aunque Calonne convenció al rey de la necesidad de la reforma propuesta, la Asamblea de los Notables rehusó aceptar estas medidas, insistiendo en que únicamente podía aprobar dicha reforma un órgano representativo -preferentemente, los Estados Generales («états généraux»). El rey, viendo que Calonne se había convertido en un estorbo, lo despidió y reemplazó por Étienne de Loménie de Brienne, el arzobispo de Toulouse, quien había sido líder de la oposición en la Asamblea.
Brienne intentó llevar a cabo las reformas propuestas por Calonne, pero éstas encontraron nuevamente una fuerte oposición, sobre todo por parte del Parlamento de París. Brienne trató de proseguir con la reforma tributaria a pesar de los parlamentos, pero esto ocasionó una masiva resistencia de los grupos pudientes que desembocó en el retiro de los préstamos a corto plazo. Tales préstamos daban oxígeno y vida a la economía del estado francés en aquel momento, por lo que esto indujo, prácticamente, una situación de bancarrota nacional.
Derrotado, Brienne renunció en agosto de 1788 y Necker volvió a tomar las riendas de las finanzas francesas. Fue también por aquellos días que se convocó (para mayo de 1789) a los Estados Generales, por primera vez desde 1614.
Muchos factores incidieron en la Revolución. Hasta cierto punto el régimen monárquico sucumbió a su propia rigidez en un mundo cambiante; también influyeron el surgimiento de una clase burguesa (que cobraba cada vez mayor relevancia), el descontento de las clases más bajas y, no menos importante, la expansión de las nuevas ideas liberales que surgieron en esta época y que se conocen como «La Ilustración».
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