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Cilindro "Revolucion Mexicana" para Planetarios Portatiles
Polo Superior

Contenidos del Cilindro

Polo Inferior
Antecedentes de la Revolucion Mexicana, Partido Liberal, Porfirio Diaz, revolucion social, PLM, mineros, liberales, Chihuahua, Enrique Creel, Sarabia, Canales, de la Torre, Villarreal, Jose Cano, Lauro Aguirre, Flores Magon,
Modesto Diaz, La Huelga de Cananea, Cananea Consolidated Copper Company, (CCCC), William C. Greene, 1 de junio de 1906, Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, anarquismo, Union Liberal Humanidad, Juan Jose Rios, Manuel M. Dieguez, Esteban Baca Calderon, La Huelga de Rio Blanco, Sociedad Mutualista de Ahorros, Gran Circulo de Obreros Libres, Jose Neira Gomez, Juan Olivares, Junta Revolucionaria, La Rebelion de Acayucan, Club Liberal "Libertad", rebeldes Yaquis, Hilario C. Salas, John Kenneth Turner, La Rebelion de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tlaxcala, Veracruz, Oaxaca, Morelos, Durango, Ejercito Liberal, coronel Vega, Jose Maria Leyva y Simon Berthold, Industrial Workers of the World (IWW), Frank Little, Joe Hill, Francisco Leon de la Barra, Controversia anexionista, Junta Organizadora, Velasco Ceballos, El Imparcial, el Porfiriato, Republica de Madero.
Escenas de la revolucion
La Lucha Armada

El gobierno porfirista se aprestó a acabar con los centros Antireeleccionistas que más peligro implicaban, y tomó disposiciones en contra de los de México y Puebla.

En esta última ciudad, Aquiles Serdán encabezaba a los antireeleccionistas; se supo que en su casa se encontraban algunos individuos con armas y la policía se aprestó a hacer un cateo para proceder en contra de ellos pero

cuando los gendarmes llegaron se les hizo fuego, muriendo en el acto Miguel Cabrera, Jefe de la Policía en Puebla y prolongándose el tiroteo por mucho tiempo haciéndose necesaria la intervención del ejército para sitiar la casa y ocuparla finalmente.

El 20 de Noviembre, Madero atravesó el puente internacional para impulsar el movimiento revolucionario en Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras), pero no tuvo éxito y le fue preciso regresar a territorio norteamericano.

Esto parecía un completo fracaso pero en el curso de las semanas siguientes cambió el panorama y la revuelta comenzó a extenderse por muchos sitios a la par que se dejaba sentir, asimismo, la influencia de los Estados Unidos, que en la práctica favorecieron al maderismo al movilizar 20,000 soldados hacia la frontera mexicana para “mantener la neutralidad”, y al disponer que varios barcos de guerra se dirigieran a puertos mexicanos del Golfo.

Tales maniobras militares y navales fueron una presión para el gobierno porfirista. Entre los Jefes rebeldes que se lanzaron a la rebelión en ese entonces, pueden mencionarse los siguientes; Emiliano Zapata, Ambrosio y Rómulo Figueroa, y Manuel Asúnsulo en Morelos; Salvador Escalante y Ramón Romero en Michoacán y Jalisco; Gabriel Hernández en Hidalgo y Pascual Orozco en Chihuahua entre otros. En Chihuahua las acciones de Abraham González fueron determinantes en los primeros días.

Fin del Porfiriato

El ministro de Hacienda, José Yves Limantour, que se encontraba en Europa, regresó a México, vía Nueva York donde los revolucionarios se entrevistaron con él y le entregaron proposiciones para que las pusiera en manos del General Díaz, a fin de llegar a un acuerdo.

Limantour, al mismo tiempo, quedó muy impresionado por la actitud hostil del gobierno de Estados Unidos a Porfirio Díaz pues le reprochaban al gobierno mexicano la entrada de capital europeo en el país, llegando a México instó a Porfirio Díaz a efectuar diversos cambios y reformas políticas al país.

Varios emisarios de Díaz se entrevistaron con los rebeldes y se convino un armisticio, pero como no se pudo llegar a ningún acuerdo, los rebeldes, comandados por Pascual Orozco en el Norte atacaron Ciudad Juárez, que cayó a principios de mayo en 1911, desde allí Madero envió un telegrama exigiendo de nuevo la renuncia de los dos líderes del país.

El día 21 se celebraron los Tratados de Ciudad Juárez, entre delegados porfiristas y revolucionarios, en donde se aceptaba la renuncia de Porfirio Díaz y de Ramón Corral. El día 25 renunciaron a sus cargos y con ello llegó a su fin el porfiriato. Porfirio Díaz salió de la Capital y en Veracruz se embarcó en el navío alemán Ipiranga, rumbo a Europa, en donde murió el 2 de Julio de 1915, en la ciudad de París.

El Interinaje y Presidencia de Madero

Francisco León de la Barra, en calidad de Presidente Interino, gobernó del 25 de mayo de 1911 al 6 de Noviembre del mismo año. Durante la gestión de este personaje ocurrió un acontecimiento internacional de particular interés, que consistió en haberse dictado el laudo arbitral favorable a México, en virtud del cual se reconocía el derecho de México sobre el Chamizal, en Texas, la cual se había perdido tiempo atrás por razón de modificaciones naturales en el curso del Río Bravo.

México había insistido durante varios años en sus razones, y el gobierno Porfirista había llevado adelante las gestiones necesarias para la recuperación de ese pequeño territorio, que no concluyeron hasta el gobierno de Francisco León de la Barra de forma favorable a México.

Empero, el representante norteamericano en el Tribunal arbitral no estuvo conforme, y el gobierno de Estados Unidos se negó a cumplir con el laudo, hasta el año de 1963, en que un acuerdo de los Presientes John F. Kennedy y Adolfo López Mateos, se pusieron las bases para acatar la resolución y reintegrar el Chamizal a la soberanía Mexicana. En lo interno, el régimen de De la Barra tuvo dos misiones principales que consistieron en buscar la vuelta de la paz a la nación y convocar a elecciones para la designación de los nuevos Presidente y Vicepresidente de la República.

A la Vista de los primeros comicios, varios partidos hicieron acto de presencia, pero de todos ellos fueron los que destacaron: el Antirreeleccionista, el Reyista y el Partido Nacional Católico. De hecho, no hubo más que un solo candidato a la República, Francisco I. Madero, por que el otro candidato, Bernardo Reyes, que vio sañudamente acometidos a sus partidarios por un grupo de maderistas violentos agrupados en lo que se llamó la “Porra” , dirigida por Gustavo Adolfo Madero y Serapio Rendón, prefirió abandonar su candidatura y retirarse a los Estados Unidos.

El Partido Antirreeleccionista fue reorganizado a instancias de Madero y apareció en lugar suyo el Partido Constitucional Progresista, que presentó la fórmula siguiente: Francisco I. Madero para Presidente y José María Pino Suárez para Vicepresidente, aunque esta última candidatura era poco popular, según se demostró en la campaña.

Cuando el Partido Nacional Católico presentó a su vez como candidatos a Francisco I. Madero y a Francisco León de la Barra, este último para Vicepresidente, quedo de manifiesto que no había otro candidato para la Presidencia que Madero.

Se efectuaron las elecciones y Madero y Pino Suárez resultaron triunfantes. Los maderistas obtuvieron la mayoría de los triunfos, pero el Partido Nacional Católico logró la victoria de 4 Senadores, 29 diputados, 4 gobernadores y cierto número de Diputados Locales. Ya en pleno ejercicio de sus funciones, los representantes de este último partido elaboraron varias iniciativas de ley para favorecer la reforma social, pero las circunstancias políticas impidieron que se les tomara en cuenta.

Los Planes de Ayala y Chihuahua

El Presidente Madero actuó del 6 de Noviembre de 1911 al 19 de Febrero de 1913. Aparentemente, con ese motivo, la revolución había llegado al poder; pero pronto se vio que la paz, el orden y la tranquilidad estaban lejos de haberse arraigado en el país.

Grupos de insurrectos los había en Chiapas y en Oaxaca; en agosto apareció un brote rebelde en Yucatán; pero lo más grave fue que, sólo unos días después de que Francisco I. Madero se hizo cargo del poder, estalló en Morelos un levantamiento promovido por Emiliano Zapata, quién dio a conocer su Plan de Ayala, en la que acusaba a Madero de ser un dictador, de no cumplir los postulados revolucionarios y de cometer actos opuestos al pueblo.

En ese Plan se pedía la devolución de las tierras a los pueblos y particulares a quienes se hubiera despojado; se demandaba la expropiación de la tercera parte de los latifundios para repartirse la tierra correspondiente, y se pedía, finalmente, la nacionalización de las propiedades de quienes se opusieron al mencionado Plan.

Emiliano Zapata, que se había rebelado contra Porfirio Díaz, también siguió como rebelde durante el gobierno de De la Barra, y cuando este mandó tropas a someterlo, Francisco I. Madero, intervino para que los Zapatistas siguieran actuando.

Al llegar Francisco I. Madero a la Presidencia, Zapata le exigió que expidiera una ley Agraria, pero Madero contestó que Emiliano Zapata debía rendirse primero y entregar las armas. Y eso precipitó la ruptura entre los dos. En el Plan de Ayala se reconocía como Jefe de la Revolución a Pascual Orozco, y si este no aceptaba, quedaría Emiliano Zapata en el puesto, como efectívamente sucedió. La lucha se presentó con gran violencia, y aun cuando se lanzaron varias campañas contra los Zapatistas, no se pudo acabar con ellos.

Poco más tarde se complicó la situación porque otro antiguo revolucionario, Pascual Orozco, dio a conocer en Marzo de 1912 su Plan de la Empacadora o Plan de Chihuahua, en el que también desconocía a Francisco I. Madero y pedía Reformas Sociales. Con ello, la intranquilidad cundía en el norte, escenario de nuevas luchas. Orozco tuvo éxito al principio pues derrotó a Francisco Villa mientras este lo buscaba, pero al fin fue derrotado por el Ejército Federal mandado por Victoriano Huerta y por las fuerzas rurales de Francisco Villa.

La Decena Trágica

México vivía una situación muy riesgosa. Pululaban las fuerzas rebeldes en formas de guerrillas. El gobierno era atacado severamente por la prensa y mostraba ciertos signos de debilidad. Fue en medio de ese ambiente de desasosiego como surgió un nuevo movimiento armado que dirigía el General Bernardo Reyes en la frontera Norte; pero el fracaso que resintió pronto le condujo a rendirse, y fue traído preso, con este motivo, a la prisión militar de Santiago, en la Capital.

Otro brote de oposición lo animó el General Félix Díaz, sobrino del antiguo Presidente que se sublevó en Veracruz, y tras algunas vicisitudes fue derrotado y conducido a la penitenciaria de la Ciudad de México. En todo ello, los soldados federales sostuvieron a Madero; sin embargo, varios militares federales se pusieron en comunicación con los dos presos y se tramó una revuelta que tendría por objeto la aprehensión del Presidente y Vicepresidente, y del establecimiento de una junta revolucionaria que tendría por objeto reorganizar el gobierno.

Los Generales Félix Díaz y Bernardo Reyes fueron liberados para que actuasen, pero cuando Reyes se dirigió al Palacio Nacional, fue atacado por tropas federales leales y murió; los otros rebeldes se apoderaron de un recinto militar llamado “la Ciudadela”, y se hicieron fuertes en ella.

El Presidente Francisco I. Madero designó a Victoriano Huerta como comandante de la Plaza en sustitución de Lauro Villar, que había sido herido en los combates y además llamó de Cuernavaca a las tropas del General Felipe Ángeles que consideraba sitiar la ciudadela para ganar la batalla, Ángeles hubiera derrotado fácilmente la Ciudadela pero Victoriano Huerta se lo impidió.

La lucha se extendió del 9 al 18 de febrero de 1913, y se conoce con el nombre de Decena Trágica, al final de la cual, Huerta abandonó sus deberes, se entendió con los sublevados mediante el Pacto de la Ciudadela, firmado en la embajada de los Estados Unidos, y aprehendió a Francisco I. Madero y a José María Pino Suárez, quienes se vieron obligados a presentar sus renuncias ante el Congreso, que se las aceptó 119 votos a favor y 8 en contra, no obstante estar formado por una mayoría maderista y a Felipe Ángeles.

La situación parecía particularmente inquietante, por que el embajador norteamericano, Henry Lane Wilson, había estado interviniendo en la política, y había hecho circular el rumor de que las fuerzas armadas de su país iban a entrar a suelo mexicano, desembarcando los navíos surtos en el Golfo.

El rumor era falso, pero contribuyó a crear zozobra, temor y la convicción de que la paz sólo se alcanzaría si Madero y Pino Suárez abandonaban el Poder. - Presentada la renuncia de estos últimos el 19 de febrero, quedó como Presidente quién hasta entonces fungía como ministro de Relaciones Exteriores, Pedro Lascuráin, cuya gestión se prolongó de las 10:34 a las 11 de la mañana de aquel día. Nombró ministro de Gobernación a Huerta, renunció y de conformidad en el Congreso Victoriano Huerta se hizo cargo del poder.

El Gobierno Huertista

El Nuevo Presidente ostentó tal carácter del 19 de febrero de 1913 al 15 de Julio de 1914. Fue reconocido por el Congreso, la Suprema Corte de Justicia, los gobernadores de los Estados –Menos los de Sonora y Coahuila- y el Cuerpo Diplomático.

Sin embargo, el país entró pronto en una etapa de gran conmoción política, por que la rebelión se propagó en contra de Victoriano Huerta, bajo la acción del Gobernador coahuilense, Venustiano Carranza, quién, con otras personas, dio a conocer el Plan de Guadalupe de 26 de Marzo de 1913, por lo que se desconocía el gobierno Huertista.

Carranza, quién ya estaba en actitud levantisca contra Francisco I. Madero; desconoció inicialmente a Victoriano Huerta, después lo reconoció como Presidente, pero no habiendo llegado a un entendimiento con éste, se lanzó a una lucha definitiva contra él. Se formó a un Ejército llamado “Constitucionalista” y Venustiano Carranza quedó como su Primer Jefe.

Mientras tanto Huerta, de conformidad con el Pacto de la Ciudadela, formó un primer Gabinete con personajes destacados que le fueron impuestos, y entre quienes estaban: Francisco León de la Barra, Alberto García Granados, Toribio Esquibel Obregón, Rodolfo Reyes, Jorge Vera Estañol entre otros.

Huerta insistió entonces y aún después, en que su principal preocupación era la de que la nación se encauzase por los senderos de la paz, pero de hecho él mismo, por su política de fuerza y de atentados, estorbo el propósito y lo hizo impracticable.

Y así, en el curso de 1913, fueron asesinados, el 19 de febrero, Gustavo Adolfo Madero y Adolfo Bassó Bertoliat; el 22 ocurrió lo mismo con Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, para lo cual se les sacó de la penitenciaría donde estaban confinados; y después: Abraham González, Edmundo Pastelín, Adolfo Gorrión, Serapio Rendón y Belisario Domínguez Palencia.

Este último, que era senador de Chiapas, pronunció un discurso en el que condenaba la violencia desatada, acusó a Victoriano Huerta de asesino, y ello naturalmente disgustó al régimen, y a consecuencia de él fue muerto. El Congreso protestó con energía, y Victoriano Huerta dispuso a que fuese disuelto y sus componentes aprehendidos y encarcelados. Huerta se deshizo igualmente de su primer gabinete, y formó otro con elementos adictos a él.

Y persuadido de que era inconveniente para su régimen convocar a elecciones presidenciales, las aplazó. Al fin se decidió a hacerlas, pero el nuevo Congreso las declaró nulas y Huerta continuó en el Poder. El Partido Nacional Católico que no quiso prestarse a ser mero instrumento del gobierno, fue disuelto y algunos de sus Jefes fueron apresados y mandados a San Juan de Ulúa.

Intervención de Wilson

En el campo internacional, el Presidente de los Estados Unidos, William Howard Taft, no resolvió en definitiva si reconocer o no al gobierno de Victoriano Huerta, y dejó el problema a su sucesor, Woodrow Wilson, quién pronto comenzó a tener una intervención muy acentuada en los asuntos mexicanos.

Quiso establecer las normas conforme a las cuales debía resolver la situación, y al efecto mandó a John Lind para indicarle a Victoriano Huerta cuál era el punto de vista del gobierno norteamericano; pero el Ministro de Relaciones Exteriores de la administración huertista, Federico Gamboa, le indicó en forma terminante que no tenía derecho a inmiscuirse en la política nacional.

Wilson se empeñó en prescribir cómo debían ser las elecciones; y continuó su política intervencionista de diversas maneras; entre otras, dispuso la neutralidad oficial de los Estados Unidos en la contienda mexicana, lo cual significaba que no podían venderse armas a ninguno de los dos rivales, ni al gobierno huertista ni a los revolucionarios; pero en la práctica, y mediante disfraces, los revolucionarios si recibían armas que adquirían de algunos norteamericanos.

Extremada su actitud en contra de Huerta, que se mostró siempre reacio a admitir sus indicaciones, Wilson puso en marcha una amplia campaña diplomática para impedir que otros gobiernos extranjeros reconocieran la administración mexicana, ni se le concedieran empréstitos.

Más aún, cuando la Alemania había vendido casquillos de balas a Victoriano Huerta, Wilson pretextó un ultraje a la bandera norteamericana (Incidente de Tampico), y ordenó que la infantería de Marina norteamericana ocupara el puerto de Veracruz (Ocupación estadounidense de Veracruz), como en efecto lo hizo el 21 de abril del mencionado año, pese a la resistencia del pueblo y de los cadetes de la Escuela Naval Militar.

Mediante esta maniobra, el barco alemán Ipiranga, donde venía el cargamento, no pudo desembarcar los materiales para entregarlos a las autoridades huertistas. Como es natural, todo ello favoreció a la causa constitucionalista en gran manera.

Triunfo Revolucionario

Las tropas Rebeldes, dirigidas por el Primer Jefe, Venustiano Carranza, se dividieron en tres porciones principales que fueron: el Ejército del Noreste, mandado por el General Pablo González Garza; EL Ejército del Norte, mandado por Francisco Villa; y el del Noroeste encabezado por Álvaro Obregón. Poco a poco las líneas de resistencia de los federales se fueron doblegando.

González avanzó hasta ocupar Tampico y Monterrey, Villa causó las más serias derrotas a los federales al tomar a los gubernistas en Chihuahua, Coahuila y Zacatecas –con hechos de armas sangrientos encabezados por Rodolfo Fierro quién fue el principal culpable de éstos, sobre todo en las tomas de Torreón y Zacatecas-, y Álvaro Obregón que adelantó sus fuerzas por las costas del Pacífico, hasta ocupar Guadalajara a mediados de 1914. La lucha era fuertemente dramática en aquellas zonas, mientras que ardía el Sur con la Rebelión Zapatista.

En este ambiente de notable violencia, los gobiernos que formaron el grupo ABC –Argentina, Brasil y Chile- fueron invitados a servir como mediadores entre los rivales mexicano, y concurrieron para ello a las Conferencias de Niagara Falls, en las cuales los norteamericanos se convirtieron en los voceros de los Carrancistas y señalaron que era indispensable que Victoriano Huerta dejara el poder.

En tales términos, Huerta, comprendiendo que su causa estaba perdida, renunció y quedó como presidente el Licenciado Francisco Carvajal, quién ostentó el cargo del 15 de Julio al 13 de agosto de 1914, y se esforzó por que hubiera un gobierno equilibrado y se evitara un desastre nacional, pero los carrancistas y los norteamericanos se mostraron intransigentes y Carvajal abandonó el poder.

Algunos funcionarios del régimen se entrevistaron con Álvaro Obregón, y celebraron los Tratados de Teoloyucan, en los que se convino la entrega de la Ciudad de México y la disolución del Ejército Federal, que siempre había sido Porfirista. El 15 de agosto de 1915, las primeras fuerzas revolucionarias ocuparon la Capital, y Obregón quedó como autoridad principal.

Este, entre otras cosas, dispuso la ocupación de verios templos y la aprehensión de los sacerdotes del Arzobispado de México para exigirles medio millón de pesos, que no entregaron porque no los había: a resultas de ello, decretó la expulsión de los sacerdotes extranjeros, a los mexicanos los amago de muerte, y a algunos los envió a Veracruz, quedando libres al final, logrando así oposición con viejos miembros del Partido Católico que presidía Rafael Ceniceros y Villareal.

En general, la acción en el área carrancista fue, en muchos sitios antirreligiosa. En Durango, Obregón tomó para así el anillo pastoral del Obispo, cuando este no pudo darle el dinero que se pedía, y se obligo a barrer las calles.

En muchos lugares muchos sacerdotes fueron expulsados o reducidos a prisión, pena de muerte a ellos en San Luis Potosí, cierre de Colegios Católicos, muerte por confesión, quema de confesionarios, esta acción persecutoria, no fue impulsada por Venustiano Carranza, sino por las ideas de Álvaro Obregón, que finalmente serían seguidas por Plutarco Elías Calles, que en ese tiempo ya era General y que originarían la Guerra Cristera. En cambio, en el campo Zapatista, no existieron estas persecuciones.

El Constitucionalismo

Desaparecido el régimen Huertista, quedaron triunfantes los elementos revolucionarios, pero no hubo entre ellos paz ni armonía pues entre Venustiano Carranza y Emiliano Zapata no hubo entendimiento, como tampoco lo hubo con Francisco Villa, puesto que Carranza le pedía a Zapata que lo reconociera como presidente y cesara la lucha, Zapata aceptaba siempre y cuando Carranza aceptara el Plan de Ayala,

y Villa se encontraba en la misma situación pues estaba dispuesto a reconocer su autoridad siempre y cuando se acepte como objetivo principal del nuevo gobierno la repartición de tierras, pero nada se resuelve puesto que Carranza creía que los hacendados tenían derechos por las leyes y que a estos no era posible quitarles sus propiedades a quienes no tenían derecho, a pesar de no hacer nada ante los robos que los carrancistas hacían para hacerse hacendados revolucionarios.

Venustiano Carranza entonces decide enviar a Álvaro Obregón a convencer a Francisco Villa, pero tratando Obregón de atacar a las tropas Villistas por un lado y lograr una alianza por el otro, es descubierto por Villa y este manda fusilarlo, pero Serrano y Raúl Madero evitan que Obregón sea fusilado aceptando las condiciones de Villa y firman un acuerdo, logrando escapar a Chihuahua y a medio camino Villa recibe un telegrama de Venustiano Carranza en donde éste rechaza el acuerdo, Villa persigue a Obregón pero ya no lo alcanza y rompe definitivamente con Carranza.

En esta situación algunos revolucionarios convocaron a una convención, en Octubre de 1914, para hallar una fórmula que conciliara los distintos intereses y evitara una ruptura peligrosa entre los triunfadores. Sus primeras secciones tuvieron lugar en la Capital y las posteriores y más importantes, pues englobaron a los 4 combatientes, fueron las que tuvieron lugar en Aguascalientes por lo que se conoce como Convención de Aguascalientes.

En la convención se decide invitar a los Zapatistas, con voz pero sin voto, ahí se encuentran por fin zapatistas y villistas que descubrieron ahí sus similitudes. Los primeros 15 días transcurrieron con discursos en donde se exponían los diversos puntos de vista hasta que llegan los Zapatistas a la convención, se estudian los diversos postulados y se aprueba el Plan de Ayala.

Pero los convencionistas no sólo obtuvieron el visto bueno de todos los demás pues la unión Villa-Zapata logra mayoría, sino que además convencen a algunos obregoncistas y carrancistas con lo que la división se ahondó al nombrarse por ellos Presidente a Eulalio Gutiérrez, un Villista, quién tomó el cargo el 3 de Noviembre de 1914 y lo abandonó el 28 de mayo de 1915, en franca oposición a Carranza.

Las tropas convencionistas obligaron a Venustiano Carranza a salir de la Capital y tomar el rumbo de Veracruz, en donde logró establecerse y aún disponer de tiempo para expedir unas leyes de particular importancia, como fueron, entre otras, la Ley de Relaciones Familiares, la Reforma del Municipio; la Ley de 6 de Enero de 1915, que promovía la reforma agraria; algunas de protección a obreros y otras. Gutiérrez dejó la Presidencia en pugna con Villa pues le negó toda ayuda a Emiliano Zapata y se pasó al bando obregoncista.

Entre tanto, se hizo cargo de ella el General Roque González Garza -18 de enero de 1915 al 10 de junio del mismo año-, quién tuvo el apoyo de villistas y de zapatistas, pero se vio envuelto en multitud de problemas políticos, militares y de abastecimiento de alimento a la Ciudad de México, que sufrió una temporada de hambre por la carencia de bastimentos. Fue sucedido por el licenciado Francisco Lagos Cházaro -10 de Junio de 1915 a enero de 1916-, quién tuvo una autoridad más aparente que real, pues Zapata y Villa, aunque decían reconocerlo, de hecho actuaban por su propia cuenta.

Las diferencias entre Villa y los carrancistas se agravaron cada vez más. La lucha tomó caracteres muy vivos cuando Carranza envió a la guerra contra Francisco Villa a Álvaro Obregón, y dentro de ella destacaron los combates en la región de Celaya (Batalla de Celaya) y León, en donde los villistas fueron deshechos por Álvaro Obregón que implementó nuevas técnicas inventadas en Europa, la “Guerra de Trincheras”.

Vencidos los hombres de Villa y capturados muchos de ellos, 200 oficiales villistas fueron asesinados con ametralladoras por los carrancistas además de las derrotas en Aguascalientes, Durango y Naco, Sonora que obligaron a Villa a refugiarse en Chihuahua.

Reducido a Jefe de grupos poco numerosos, en Chihuahua, Villa se reorganizó y siguió dando guerra en ese estado como guerra de guerrillas. En Octubre de 1915, los Estados Unidos reconocieron como único gobierno al de Venustiano Carranza, pese a que, de acuerdo con las leyes mexicanas el legítimo era el de la Convención de Aguascalientes.

Indignado por el reconocimiento, Villa, con 400 hombres atacó la población de Columbus, Nuevo México (Batalla de Columbus) tomándola por unas horas y dio muerte a americanos en Santa Isabel, Chihuahua. Las tropelías villistas dieron lugar a que Woodrow Wilson con el permiso de Venustiano Carranza enviase al suelo Mexicano a una Expedición Punitiva comandada por el General John J. Pershing al mando de 12 regimientos, caballería y fuerzas aéreas que resultó infructuosa porque nunca dio con Francisco Villa,

Tropas carrancistas y estadounidenses buscaron al guerrillero por todas partes pero nunca lo encontraron y las dos batallas que enfrentaron contra los villistas durante los seis meses de búsqueda fueron derrotados en el Parral por villistas y en el Carrizal por tropas carrancistas que no dejaron pasar a las tropas estadounidenses al lugar por mandato. Las Tropas Villistas al mando de Francisco Villa en ese tiempo recuperáron mucha parte de su ejército y volviéron a tomar Chihuahua exitosamente, aunque sólo por momentos.

La Constitución de 1917 y La Presidencia de Carranza

Por ese entonces se convocó a un Congreso Constituyente en la Ciudad de Querétaro, al que concurrieron sólo Diputados carrancistas, por haberse excluido a todos sus enemigos o desafectos. Los integrantes del Congreso se aplicaron a elaborar una nueva Constitución Federal, que en cierto modo siguió muchos principios de la anterior, la de 1857, pero en no pocos artículos introdujo reformas, o estableció principios completamente nuevos, sobretodo en lo referente a la reforma agraria, que impulsó la distribución de la tierra, y en lo que ve a la protección de la clase obrera.

Además en todos los artículos que tocaban el problema educativo o religioso, se percibió un espíritu faccional muy dividido y llamativo, medularmente anticatólico por una parte y por otra en protección de las ideas de los últimos que al final fueron a repercutir en la Guerra Cristera con Plutarco Elías Calles con el cumplimiento riguroso de la Ley y la condena de lo antirreligioso de la constitución del Papa Pío XI en su encíclica Iniquis afflictisque el 18 de noviembre de 1926.

El Proyecto original de la Constitución estuvo redactado por los Diputados José Natividad Macías, Félix F. Palavicini, Luis Manuel Rojas, Alfonso Cravioto, Manuel Andrade y Juan N. Frías; pero en el curso de las seciónes, el proyecto fue modificado hasta alcanzar su forma final, que al conseguirse, permitió que se promulgase la Constitución el 5 de Febrero de 1917. Entre sus normas fundamentales, pueden mencionarse las siguientes:

El Artículo 1º estableció el otorgamiento de “garantías” o derechos individuales a toda clase de personas.

El Artículo 2 prohibió la esclavitud.

El Artículo 3 estableció la educación laica para escuelas oficiales y particulares.

El Artículo 4 consagró la libertad de trabajo.

El Artículo 5 prohibió los votos religiosos y el establecimiento de órdenes religiosas.

El Artículo 7 prescribió la libertad de imprenta.

El Artículo 24 estableció la libertad de creencias, pero prohibió todo acto de culto externo fuera de los templos o de las casas particulares.

El Artículo 27 estableció el antiguo principio español del dominio de la nación sobre subsuelo. Consagró el reparto de la tierra; y perpetuó la nacionalización de los bienes eclesiásticos y prohibir la existencia de colegios eclesiásticos, conventos, obispados y demás.

El Artículo 39 consagró el principio de la soberanía nacional.

El Artículo 40 señalo que el régimen del gobierno era el de una república representativa, democrática y federal.

El Artículo 49 dividió el ejercicio del Supremo Poder de la Federación en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Federal

El Artículo 50 indicó que el Congreso Legislativo se formaría por un Congreso con dos Cámaras, una cámara alta y otra baja, es decir, la de senadores y la de diputados.

El Artículo 80 consagró como depositario del Poder Ejecutivo al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

El Artículo 94 puso las bases del poder Judicial de la Federación.

El Artículo 107 consagró el “Juicio de Amparo”.

El Artículo 115 puso las bases del municipio libre.

El Artículo 123 estableció un régimen de protección a la clase trabajadora.

Personajes más importantes: Ricardo Flores Magón

Ricardo Flores Magón impulsó la creación del Partido Liberal Mexicano y fue precursor de la Revolución Mexicana. Los postulados concernientes a los derechos de los trabajadores y la posesión de la tierra por los campesinos en el Programa del Partido Liberal Mexicano de 1906 fueron retomados en la Constitución Política de 1917. Murió en una prisión de Estados Unidos en 1922.

Ricardo Flores Magón nació en San Antonio Eloxochitlan, Oaxaca el 16 de septiembre de 1873, hijo de familia humilde. En la Ciudad de México comenzó la carrera de abogado (que no concluyó) y periodista.

En su juventud participó en las revueltas estudiantiles contra Porfirio Díaz. Fundó y editó el periódico Regeneración, el más crítico contra el régimen porfirista. Asistió como delegado al Congreso Liberal de 1901 en San Luis Potosí. Fue encarcelado en múltiples ocasiones en México y en Estados Unidos por su actividad política que transitó del liberalismo al anarquismo.

Desde 1905 participó en la organización del Partido Liberal Mexicano que sería fundado un año más tarde. Los postulados de este partido inspiraron las revueltas y las huelgas que serían el inicio del fin de Porfirio Díaz.

Mientras estuvo exiliado en los Estados Unidos mantuvo contacto con socialistas y anarquistas del movimiento obrero estadounidense que ejercieron presión para que el gobierno norteamericano no enviara tropas a territorio mexicano con el pretexto de custodiar las inversiones americanas en México. También intervino para que se formaran comités de apoyo económico y político a la revolución social.

Ricardo Flores Magón luchó contra la dictadura de Porfirio Díaz y después contra Madero y los gobiernos de militares revolucionarios, por lo que fue perseguido y encarcelado. Después de su muerte se reconoció la importancia de su participación como precursor de la Revolución Mexicana.

Francisco I. Madero González

Francisco Ignacio Madero González, empresario agrícola y político coahuilense (1873-1913). Fue electo presidente de México al triunfo de la revolución de 1910. Fue asesinado a causa del golpe de estado organizado por el secretario de Guerra y Marina y el embajador de los Estados Unidos de América.

Francisco I. Madero González nació en una familia acomodada en el municipio de Parras de la Fuente, Coahuila, el 30 de octubre de 1873. Sus padres fueron Francisco Madero Hernández y Mercedes González Treviño.

Durante su juventud hizo estudios de comercio y agricultura en Maryland, Versalles, París y en la Universidad de California en Berkeley. Regresó a México para casarse con Sara Pérez en 1903 y en 1909 fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista para derrocar al presidente Porfirio Díaz, quien ocupaba el cargo de manera casi ininterrumpida desde 1877.

El mismo partido lo eligió candidato a la presidencia de la República y tras alcanzar un alto nivel de popularidad el gobierno decidió encarcelarlo en San Luis Potosí bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades.

Logró escapar hacia Estados Unidos y desde ahí redactó el Plan de San Luis, un llamado a las armas que provocó, meses después, la renuncia del Presidente Díaz en 1911 y una guerra civil que duraría alrededor de una década y costaría la vida a más de un millón de mexicanos. Tras la renuncia del presidente Díaz, se formó un gobierno provisional encabezado por Francisco León de la Barra que entregaría la presidencia a Madero en 1911.

Durante su administración, Madero se caracterizó por encabezar un gobierno democrático pero poco identificado con las clases marginadas, lo cual provocaría varios alzamientos armados entre los que destacan los del campesino Emiliano Zapata y la rebelión de Pascual Orozco.

Para combatir los levantamientos eligió al general Victoriano Huerta, quien no logró controlar al primero, pero derrotó definitivamente al segundo; Huerta, en el año de 1913, conspiró con Félix Díaz (sobrino del ex presidente Díaz) y con Henry Lane Wilson (embajador de los Estados Unidos de América) para derrocar a Madero en un golpe de estado al que se conoce como La decena trágica.

El 22 de febrero de 1913, tras haber sido obligado a firmar su renuncia y pese a la promesa de los golpistas de respetar su vida y facilitar su exilio a la isla de Cuba, Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron ejecutados al costado de la penitenciaría de la Ciudad de México.

Victoriano Huerta

Huerta tomó el poder a la muerte de Madero. Esta usurpación del poder fue apoyada por la aristocracia terrateniente que lo consideraba una oportunidad de reestablecer el sistema de Díaz.

Los líderes locales redirigieron sus esfuerzos, luchando esta vez contra el nuevo gobierno y acusando a Huerta de asesinar a Madero en contubernio con el embajador de los Estados Unidos, Henry Lane Wilson. Líderes como Villa, Zapata, Carranza y Obregón dirigieron la lucha contra Huerta. La presión de los Estados Unidos, que culminó con la ocupación de Veracruz tras el incidente de Tampico, combinada con las acciones rebeldes, provocaron finalmente la caída de Huerta. Tras su derrota, Huerta huyó a Europa. En El Paso Texás murió años más tarde.

Venustiano Carranza

Para frenar la carnicería, Venustiano Carranza, el gobernador del norteño estado de Coahuila, formó el Ejército Constitucionalista con miras a pacificar el país adoptando la mayor parte de las demandas sociales, esgrimidas por los rebeldes e integrándolas a una nueva Constitución de corte progresista.

Carranza logró plasmar la mayor parte de las demandas en el texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, incluyendo parte del Plan de Ayala de Emiliano Zapata, pero su deseo de pacificar el país probó ser más fuerte que su habilidad para solucionar los problemas que habían dado origen a la violencia, así que uno a uno fue asesinando a los rebeldes del movimiento.

Emiliano Zapata

Tras el asesinato de Francisco I. Madero y el ascenso en el poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se exacerbó y Zapata fue uno de los jefes revolucionarios más importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos. Posteriormente estas posturas lo opusieron al nuevo presidente (Venustiano Carranza). Éste logró eliminarlo mandándolo asesinar.

Estuvo presente en la Convención de Aguascalientes de 1914, en la que los tres grupos más importantes que participaron en la Revolución Mexicana intentaron dirimir sus diferencias. Dicha Convención adoptó el Plan de Ayala y eligió como presidente provisional a Eulalio Gutiérrez. Los grupos dirigidos por Francisco Villa y Zapata aceptaron los resultados de la Convención, no así el encabezado por el General Carranza, lo que provocó la continuación de la guerra civil.

El cacique Jesús Guajardo le hizo creer a Zapata que estaba descontento con Carranza y que estaría dispuesto a unirse a él. Zapata le pidió pruebas y Guajardo se las dio. Acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919, pero desgraciadamente Zapata fue víctima de una emboscada, y fue asesinado ese mismo día.

Pancho Villa

Pancho Villa (1878-1923) es el seudónimo de Doroteo Arango Arámbula, jefe revolucionario mexicano, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen de Victoriano Huerta.

Murió asesinado en Hidalgo del Parral, Chihuahua. Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta muy rebelde en la adolescencia, fue leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse militar revolucionario.

En 1910 se unió a Francisco I. Madero, quien le nombró brigadier. En 1911, con apoyo estadounidense, colaboró en la derrota del Ejército Federal de Porfirio Díaz. Combatió a las órdenes de Victoriano Huerta, quien lo acusó de insubordinación y lo condenó a muerte sin cumplirse esta orden.

Cuando Francisco I. Madero fue asesinado por una conspiración encabezada por Huerta, el 22 de febrero de 1913, los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, llaman a levantarse contra el usurpador.

Comienza así una nueva etapa de la Revolución Mexicana, en la cual Francisco Villa alcanza sus máximos éxitos militares al mando de la División del Norte, cuyo objetivo era avanzar desde Chihuahua al Centro del País y tomar plazas estratégicas resguardadas por el Ejército Federal.

Francisco Villa condujo con éxito los asaltos de Ciudad Juárez, Saltillo, Zacatecas, Chihuahua y Torreón. Los ejércitos revolucionarios derrotaron a Huerta, quien marchó al exilio el 24 de junio de 1914. A pesar de la victoria, Villa estaba molesto con Carranza, quien lo postergó por la cercanía de otros jefes, además de que nunca concedió a la División del Norte el grado de Ejército ni a Villa el grado de general.

En 1914, Carranza citó a una convención de las fuerzas revolucionarias, para limar asperezas entre ellas, sin lograr su objetivo, pues Villa se apoderó de la Convención de Aguascalientes y rompió relaciones con Carranza. Villa tomó la Ciudad de México, a nombre del gobierno de la Convención, junto con su aliado Emiliano Zapata, en diciembre de 1914.

Carranza recibió apoyo de los estadounidenses en la forma de suministro y comercio de armas, para que derrotaran a las de Villa. Los villistas emboscaron un tren que llevaba mineros estadounidenses, matándolos a todos menos a uno de los 17 que iban a bordo. Carranza no se plegó a los dictados villistas de la Convención y huyó a Veracruz para encabezar desde allí su contraataque. Para ello tenía un gran aliado, un estratega militar que superaría al genio tosco de Pancho Villa, se trataba del general Álvaro Obregón.

Obregón logró derrotar a la División del Norte en la famosa Batalla de Celaya, donde Obregón perdiera un brazo. En 1915, los Estados Unidos ofrecieron su respaldo a Venustiano Carranza. Los EE UU habían cambiado su actitud hacia Villa y le impusieron un embargo de armas, cortándole el suministro de las mismas que recibía desde poblaciones como Columbus, Nuevo México.

Álvaro Obregón

El gobierno de Carranza duró poco. El general, Álvaro Obregón, quien se había desempeñado en la primera etapa de su gobierno como Ministro de Guerra y Marina, se sublevó al verse en desventaja en su lucha por la candidatura oficial en las próximas elecciones federales y le dio muerte el 21 de mayo de 1920. Obregón asumió el poder y demostró no sólo ser un hábil militar, pues terminó de pacificar la mayor parte del país, sino un hábil político que fomentó la creación y a la vez se hizo del apoyo de múltiples sindicatos y centrales obreras.

Fue sucedido por el también general Plutarco Elías Calles, quien promovería algunas leyes anticlericales que provocarían la Guerra Cristera y fundaría el Partido Nacional Revolucionario (PNR), lo que hoy en día es el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Aunque la reelección estaba expresamente prohibida por la Constitución de 1917, Obregón consiguió hacerlo en 1928 pero fue asesinado por un extremista católico antes de tomar posesión del cargo.

Otras figuras que destacaron en la revolución

Los generales Lázaro Cárdenas del Río, Abelardo L. Rodríguez y Manuel Ávila Camacho, todos presidentes electos de México después de la administración del Presidente Calles.

Los pintores comunistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y Frida Kahlo.

Los intelectuales José Vasconcelos, Manuel Gómez Morín y Antonio Caso.

Los escritores Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán.

El líder sindical Vicente Lombardo Toledano.

El caricaturista político José Guadalupe Posada.

Batallas de la Revolución Mexicana
La Batalla de Celaya

La Batalla de Celaya es el nombre de una serie de encuentros militares decisivos para la Revolución Mexicana, entre la División del Norte,

encabezada por Francisco Villa, contra las tropas Constitucionalistas al mando del general Álvaro Obregón, que tuvieron lugar del 6 al 15 de abril de 1915, en las inmediaciones de Celaya, Guanajuato. Obregón concentró a su ejército en Querétaro y Villa en Irapuato desde donde

planeó sus estrategia para esperar al impulsivo Villa. La primera fase de los enfrentamientos ocurrió los días 6 y 7 de abril de 1915, en los cuales Obregón supo defender su posición ante las arremetidas de los villistas. Estos tuvieron que replegarse a Salamanca, desde donde planearon el contrataque. La fase decisiva comenzó el 13 de abril, cuando Obregón supo aprovechar las debilidades de la estrategia de Villa.

El 15 de abril, la victoria correspondió a las tropas de Obregón, tras lo cual Villa se vio obligado a replegarse en León, Guanajuato. Después de esta batalla, hubo otras entre los mismos bandos en Trinidad, Santa Ana del Conde y Aguascalientes, pero Villa ya no volvería a operar al frente de la División del Norte. Fue en la batalla de Celaya donde Obregón, quien sería presidente de 1920 a 1924, perdió un brazo.

Inicios de la Batalla

El 7 de marzo se produjo el primer enfrentamiento entre constitucionalistas y convencionistas en Estación Peón, donde el coronel Martínez fue atacado por la caballería villista al mando de los Generales Agustín Estrada, Canuto Reyes y Joaquín de la Peña, quiénes se replegaban hacia Querétaro. El triunfo correspondió a los constitucionalistas.

Dos semanas después llegó el General Álvaro Obregón a Estación Cazadero, en donde se le incorporó el General Alfredo Elizondo, procedente de Michoacán. El General Francisco Villa, al saber la proximidad de Álvaro Obregón abandonó precipitadamente Torreón para dirigirse a Irapuato, a pesar de los consejos del General Felipe Ángeles. Por su parte, el General Álvaro Obregón ocupó Irapuato el 31 de Marzo y el 4 de abril Celaya, mismo día en que Francisco Villa llegaba a Irapuato.

Ambos se aprestaron a tener varias batallas que habrían de resultar decisivas para la historia de la Revolución Mexicana. El ejército villista era superior en ese momento al constitucionalista: numéricamente tenía 22, 000 mil hombres aproximadamente, con una moral alta; eran dueños de gran parte de la República y tenían un brillante historial; su armamento era muy bueno y las municiones suficientes; la artillería abundante y mandada por oficiales ex federales y la caballería se había hecho legendaria por sus violentísimas cargas.

Por el lado constitucionalista se contaba apenas con 11,000 mil hombres, bien armados y con suficientes municiones; para su fortuna tenían a su favor un factor defensivo: el mando y las acciones políticas con Estados Unidos de Venustiano Carranza. Contaban con buenos generales y con la innegable capacidad y astucia del General Álvaro Obregón. Los combates se iniciaron casi de inmediato.

El 5 de abril, Alejo Gonzáles y Alfredo Elizondo capturaron Acámbaro, mientras otra columna constitucionalista al mando de los Generales Gonzalo Novoa y Porfirio González recibía la instrucción de destruir la vía de San Luis en Empalme González.

A su vez, el General Obregón permaneció en Celaya mientras que la vanguardia del General Fortunato Maycotte marchaba hasta El Guaje, a unos 18 kilómetros al norte, distancia desproporcionada para una vanguardia. Resultaba muy peligroso dispersar su caballería tan exageradamente, pero Obregón pretendía “desorientar al enemigo”.

Primera Batalla de Celaya

El 5 de abril Francisco Villa pasó revista en Salamanca a sus tropas. Al día siguiente, decidió acabar de una vez por todas con el General Álvaro Obregón, inició su avance con tres columnas: al norte la caballería, al mando del General Agustín Estrada; al centro la infantería, constituidas por las brigadas de los Generales José Herón González, ex alumno del Colegio Militar, Dionisio Triana, Bracamontes y San Román; al sur otra de caballería, al mando del General Abel Serratos; a retaguardia del centro marchó artillería.

A las pocas horas se trabó un furioso combate: los villistas chocaron contra la brigada del General Fortunato Maycotte, en El Guaje. Viendo la situación desesperada, Maycotte informó al General Obregón, quién ordenó su inmediato refuerzo, enviando primero al General Manuel Laveaga, con 1,500 hombres, para luego ir él personalmente.

Obregón llegó al Guaje tan sólo para comprobar la derrota de sus tropas; a pesar de ello y con gran presencia de ánimo, en unión de Maycotte logró que las tropas se retiraran en buen orden, evitando que aquello se convirtiera en una desbandada.

Las bajas constitucionalistas se elevaron a ochocientos hombres entre muertos, heridos y dispersos. Aprovechando la victoria de El Guaje, las tropas villistas continuaron impetuosamente su ataque sobre Celaya. Ahí cometieron el primero de sus errores tácticos, pues no modificaron su dispositivo de ataque ni esperaron el necesario apoyo de su artillería.

El General Álvaro Obregón había ordenado al General Benjamín Hill, segundo comandante del Ejército de Operaciones y comandante de la Infantería, que procediera a analizar el terreno y dispusiera convenientemente a las tropas. Así se hizo, por lo que, al presentarse frente a las posiciones constitucionalistas, los villistas se encontraron frente a un muro de fuego.

El choque fue muy violento; sin embargo, para las últimas horas de ese día 6 decreció el ímpetu villista gracias a la eficaz coordinación de los fuegos de fusilería y ametralladoras y al apoyo de artillería. Al principio de la noche se efectuaron los últimos ataques: apoyados por el grueso de la artillería, que malgastó proyectiles en fuego nocturno, los villistas se pudieron retirar a sus posiciones de origen, a pesar de ello, los informes de Obregón a Venustiano Carranza eran peor que pesimistas.

Mas allá de los negros presagios, el General Álvaro Obregón reacciono y dejo de pensar en la retirada; a cambio, ordenó a los Generales Alfredo Elizondo, Alejo González y Porfirio González que rápidamente marcharan a Celaya como refuerzos. La brigada de Alejo González fue alcanzada en la Hacienda de Cacalote, regresando de inmediato; la de Porfirio González no llegó a tiempo para tomar parte de la batalla del 7 de abril. En las primeras horas de ese día la situación pareció mejorar para los constitucionalistas, ya que habían arribado las brigadas de los generales Elizondo y Porfirio González.

El General Grajales, en el análisis escribe al General Álvaro Obregón algo alentador para las fuerzas constitucionalistas: “El dispositivo previsto para el ataque del día siguiente (7 de abril) lleva implícito el germen de la derrota. En la distribución de sus fuerzas no se advierte ninguna idea de maniobra, ningún propósito de obtener la superioridad en determinado sector o dirección, ni siquiera el deseo de formar una reserva general. La acción será simultanea y sobre todo al frente”.

Al iniciarse el día 7 comenzó el ataque villista, que poco a poco fue aumentando en intensidad: las cargas de caballería se sucedían ininterrumpidamente, dejando sobre el campo muchos cadáveres; la artillería disparó sobre Celaya dirigida por los coroneles José M. Jurado y José Saavedra.

A las nueve de la mañana se produjo una crisis en el campo constitucionalista: Los batallones 5o, 9º., 17º. y 22º habían consumido sus municiones y comenzaron a abandonar la línea de fuego; en esos momentos el General Álvaro Obregón ordenó al General Cesáreo Castro que le mandara tropas para cerrar la brecha, petición que satisfizo enviando al General Jesús Novoa con su brigada.

Mientras el General Obregón activaba personalmente el reamunicionamiento se le ocurrió un ardid que hoy pudiera llamarse acción de guerra psicológica, al ordenar a un joven corneta del 9º Batallón tocar “diana”, lo que creó confusión en las tropas villistas.

En esos momentos se produjo otro desconcierto, el General Maximiliano Kloss, comandante de la artillería constitucionalista, ante la desesperación en combate durante una carga villista, ordenó precipitadamente la retirada de sus piezas, decisión que motivó al General Álvaro Obregón a ordenar su fusilamiento, aunque más tarde las cosas se aclararon y no se llegó a esa medida.

Mientas tanto y dándose cuenta de esta situación, Francisco Villa ordenó un ataque general. Los villistas iniciaron nuevamente el ataque, pero una vez más fueron contenidos. Para entonces era evidente el desgaste moral y material de los atacantes villistas. Durante ese día dieron más de cuarenta cargas de caballería, habiendo sido rechazados en todas ellas.

Inmediatamente después los constitucionalistas pasaron a la ofensiva. La caballería al mando de los Generales Cesáreo Castro, Maycotte, González y Novoa actuó con resolución, llevando a cabo un doble envolvimiento sobre el enemigo. El General González atacó por el norte, llegando hasta donde estaban los trenes villistas que comenzaban la huida.

La existencia de canales de riego impidió que la caballería consumara su acción. Horas después se había consumado la primera derrota villista. Todavía la caballería constitucionalista persiguió a los derrotados a unos 20 kilómetros, deteniéndose al caer la tarde en Crespo y El Guaje; la infantería lo hizo en los alrededores de Celaya.

Las bajas fueron por los constitucionalistas 4 jefes, 27 oficiales y 527 de tropa muertos; heridos fueron 5 jefes, 20 oficiales (Diódoto Ramírez entre ellos) y 340 de tropa; las bajas villistas fueron 1,800 muertos, entre ellos los Generales Agustín Estrada y Francisco Natera, 3,000 heridos y 500 prisioneros, así como gran cantidad de material y ganado.

Las diezmadas huestes villistas se retiraron a Salamanca con objeto de reorganizarse, recibir refuerzos, curar las heridas y sobre todo preparar su nueva operación. La primera batalla de Celaya había terminado con un notable triunfo para el General Álvaro Obregón, pero la lucha no había terminado, pues el general Francisco Villa no se daba por vencido tan fácilmente.

Segunda Batalla de Celaya

Después de la primera batalla las fuerzas del General Álvaro Obregón fueron convenientemente reforzadas, pues llegaron la primera División de Oriente con tres regimientos de caballería, un batallón de infantería y una sección de ametralladoras; dos fracciones de la Brigada Gavira; fracciones de la Brigada de Novoa; dos “Batallones rojos” de obreros, y la Brigada completa del General Joaquín Amaro Domínguez con sus “rayados”.

Con estos refuerzos el efectivo del Ejército de Operaciones subió a 15,000 hombres fuertemente armados, de los que 8,000 eran de caballería, con trece piezas de artillería y más de 100 ametralladoras. El día 12 llegó un convoy de municiones al mando del General Antonio Norzagaray, con lo que quedó solucionado este aspecto para los constitucionalistas.

Por su parte el General Francisco Villa también se reforzó: se le sumaron las Brigadas de los Generales José I. Prieto, José Ruiz y César Moya; tropas de infantería y artillería de Jalisco, al mando de los Generales Francisco Carrera Torres y Pánfilo Natera, así como importantes remesas de municiones que desde Ciudad Juárez le envió su hermano el General Hipólito Villa. El día 13, como lo había dicho Francisco Villa en una carta que le enviara al General Álvaro Obregón, se inició la segunda batalla.

Del lado constitucionalista todo estaba dispuesto: se había aprovechado al máximo el terreno, que como estaba lleno de zanjas y construcciones, iban a servir como un magnífico obstáculo para la caballería villista, la que avanzó en dos grupos, uno al norte y otro al sur de la vía férrea; la infantería transportada por tren desembarcó en Estación Crespo, a ocho Kilómetros de Celaya, y la artillería marchó a la retaguardia de la infantería. El General Álvaro Obregón tomó otra vez la defensiva, manteniendo una gran reserva. La batalla se inició en la tarde, con ligeros tiroteos y acciones de reconocimiento.

Una hora después el combate se había generalizado, principalmente en el sector de la 2ª. Brigada del General Francisco Manzo. La artillería constitucionalista abrió fuego, el que fue contestado por la villista, entablándose un duelo artillero. Poco después se combatía en todo el frente. La táctica seguida por los villistas era la misma que la de la batalla anterior: furiosos ataques frontales, violentas cargas de caballería que se estrellaban ante el fuego de la infantería constitucionalista.

La estrategia de Álvaro Obregón estuvo próxima a fracasar, debido a que los constantes disparos de artillería generaban gran escasez de municiones ante los ataques villistas. Venustiano Carranza, comprendiendo la situación desesperada de los que combatían, envió con toda rapidez un tren con municiones.

Durante el día 14 el ataque villista fue una repetición de los anteriores: las caballerías buscaban el lugar vulnerable que permitiera la ruptura. Indudablemente que fue muy dura la presión sufridas por las tropas constitucionalistas, pero el General Obregón sabía que a ese ritmo de batalla, las tropas villistas quedarían pronto agotadas.

En la madrugada del día 15 el General Obregón consultó con sus comandantes subordinados sobre el estado de sus tropas, para saber si estaban en aptitud de sostenerse en sus posiciones a fin de poder iniciar su ofensiva a las primeras horas de ese día, mediante un doble movimiento envolvente de su caballería.

El agrupamiento de su caballería del lado norte quedó formado por el General Cesáreo Castro, aunque tomó el mando el General Fortunato Maycotte por enfermedad de Césareo, más la caballería del General Dionisio Triana. El del sector sur quedó constituido por las Brigadas del General Joaquín Amaro Domínguez y Antúnez, más las brigadas de caballería Jaimes y Gavira. Así, las tropas constitucionalistas pasaron a la ofensiva, por lo que el enemigo fue sacado del balance por la sorpresa; el propio Obregón marchaba al centro de la fuerza atacante.

De inmediato la batalla se generalizó: Los villistas aunque desconcertados, se defendieron valientemente, pero fueron desplazados de Estación Crespo a la Hacienda de Las Trojes, por el norte; por el centro las tropas constitucionalistas habían hecho retroceder más rápidamente a los villistas, quedando tan sólo aislado el núcleo de Las Trojes, que posiblemente por falta de información se aferraba a su posición perdida.

Para el medio día la batalla estaba decidida a favor del constitucionalismo: era muy clara la derrota villista y ya se notaban los síntomas que preceden a una retirada desordenada. Al caer la noche con la caída de los últimos villistas en Las Trojes que lucharon hasta el último hombre se consumó la derrota de Villa.

La Batalla de Columbus

La Batalla de Columbus es un enfrentamiento entre las tropas de Francisco Villa y un destacamento de caballería del ejército estadounidense que tuvo lugar en el poblado de Columbus, Nuevo México, la madrugada del 9 de marzo de 1916.

Después de su derrota militar ante las fuerzas constitucionalistas, Francisco Villa se replegó a Aguascalientes, luego Villa le sucederían una serie de derrotas en diversos estados de la república que terminarían por retornarlo al estatus que tenía antes de la revolución: bandolero.

A fines de 1915 el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson reconoció al de Carranza como gobierno de facto en México, procediendo al intercambio de embajadores y prohibiendo la venta de armas a fuerzas armadas contrarias al constitucionalismo, medida que enfureció a Villa ya que era el principal afectado por esta medida, de ahí planeo su represalia. Si bien otra versión sostiene que fue como represalia por un tratado de armas que no había salido bien, ya que comerciantes de Columbus habían vendido cartuchos sin balas a Villa.

Antes del amanecer del 9 de marzo de 1916, Villa, junto con 1.500 efectivos de su ejército, invadió el territorio estadounidense, y atacaron el pueblo de Columbus, Nuevo México.

Las bajas dicen que ambos bandos sufrieron en la misma medida, pero gran parte del poblado fue devastado en la lucha. Los villistas confiscaron 100 caballos y mulas, incendiaron el pueblo y mataron a 17 estadounidenses y 67 mexicanos. En contrapartida, más de 100 villistas murieron en el ataque.

Como represalia ante este ataque en su territorio, el gobierno de Estados Unidos intervino militarmente a México con el envío de tropas al mando del general John J. Pershing (apodado Black Jack), que fue conocida como la Expedición Punitiva. En esta operación, el ejército de Estados Unidos probó su elegante y moderno equipo militar, que, sin saberlo, usaría años más tarde en la primera guerra mundial, donde Pershing fue uno de los Generales más destacados. Sin embargo, no lograron atrapar a Francisco Villa, que se refugió en las montañas de Chihuahua.

El posterior presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, y el posterior general George Patton, fueron oficiales en esta batalla.

La Batalla de Ojinaga

La Batalla de Ojinaga fue librada el 11 de Enero de 1914 en Ojinaga, esta batalla pone fin al último ejército Federal en el Norte de México que defendía la Presidencia de Victoriano Huerta al mando del General Salvador Mercado. Aunque los Generales rebeldes Toribio Ortega y Pánfilo Natera no pudieron acabar con el lugar, por lo que el 11 de Enero, Francisco Villa llega a Ojinaga con un gran ejército, desplazando así al ejército de la Ciudad. Los cuerpos tuvieron que ser quemados para evitar una epidemia de Tifus.

Personalidades en la Guerra

John Reed

Ambrose Bierce

John Pershing

Enrique Creel

Luis Terrazas

La Batalla de El Ébano

La Batalla de El Ébano fue un conflicto bélico que se libró del 21 de marzo de 1915 al 31 de mayo de 1915, y formó parte de la Revolución Mexicana. La importancia de la Batalla de El Ébano radica en que podría significar en caso de ganar la batalla para los villistas una esperanza de victoria después de la sufrida Batalla de Celaya.

Origen de la Batalla e Inicios

]El origen de la batalla y el sitio de El Ébano, San Luis Potosí, fue la defensa que de ese punto hizo el General brigadier Manuel C. Lárraga, que se retiró hasta ese lugar procedente de Cárdenas, en donde se encontraba con el objeto de impedir la progresión de las fuerzas convencionistas de Saturnino Cedillo y Magdaleno Cedillo. Ébano, situado a 55 kilómetros de Tampico, era importante por que ahí se habían descubierto algunos de los primeros pozos petroleros, que eran explotados por una compañía norteamericana.

Además era un punto de paso obligado para llegar al puerto de Tampico, donde existía una importante aduana y por donde se podían recibir abastecimientos y armas del extranjero, así mismo era una región rica desde el punto de vista agrícola y ganadero. Gracias a ello fue un sitio codiciado por ambos bandos revolucionarios. Francisco Villa encomendó a Tomás Urbina que capturara Tampico, para lo que no podían esquivar el paso obligado de El Ébano. Los combates se iniciaron a mediados de diciembre de 1914; los constitucionalistas lograron repeler los ataques.

El general Pablo González Garza nombró algunas semanas después al General Pablo de la Garza, Comandante de El Ébano, con las fuerzas que llevaba además de las que ya estaban allí al mando del General Lárraga y de una pequeña unidad al mando del Coronel Federico Montes. Durante los meses de Enero y febrero las tropas constitucionalistas lograron rechazar y ocasionar algunas derrotas a los convencionistas, obligándoles a retirarse de la Región.

Sin embargo, Francisco Villa, no cejaba en su empeño de capturar Tampico, por lo que ordenó al General Tomás Urbina, que en su repliegue había capturado San Luis Potosí, que avanzara por la vía hacia Tampico.

Urbina destacó al General Manuel Chao, reforzado por tropas del General Magdaleno Cedillo, de Francisco Carrera Torres y del Coronel Alfredo Rueda Quijano, estas unidades vencieron en San Mateo y El Bañito, por lo que el General Lárraga tuvo que retirarse a su antigua posición de El Ébano, que ya tenía una organización defensiva y donde los constitucionalistas se detuvieron a fin de representar una resistencia deciciva e impedir el avanza de los villistas.

Batalla

El 19 de marzo de 1915 se hizo cargo de la defensa de El Ébano el General de Brigada Jacinto B. Treviño, ex alumno del Colegio Militar, quién de inmediato ordenó al mayor Fernando Vázquez hacer un reconocimiento de la posición y encontrar los establecimientos para la sección de los cañones de 80mm, que era la única artillería de la que disponía en ese momento. Las unidades constitucionalistas se desplegaron de la siguiente forma: El ala izquierda la cubrían las tropas del General Lárraga; el ala derecha las del Coronel Carlos Ozuna; al centro quedó a las órdenes inmediatas del General Treviño y la reserva a las del Coronel Samuel M. Santos.

El Domingo 21 comenzó el Combate, con una carga de tropas villistas del General Manuel Chao; la táctica fue la de siempre: cargar violentas de caballería sin ninguna concepción de maniobra al principio para desesperar al enemigo.

Los ataques villistas fracasaron rotundamente, pues no hicieron el más elemental reconocimiento de las posiciones, dado que ignoraban la situación del enemigo; el resultado fue una terrible masacre causada por el fuego de ametralladora; cerca de seiscientos soldados y un gran número de caballos quedaron muertos en el combate. La artillería villista trató de apoyar la acción de su caballería, pero esta fue neutralizada por el fuego de una pieza del mayor Vázquez.

En las primeras horas de la mañana, el General Treviño ordenó el envío de una plataforma con unas ametralladoras blindadas, las que al salir al campo abierto ocasionaron grandes bajas a los villistas. Horas después los villistas iniciaron otro ataque sobre el frente que cubría el General Lárraga, en donde se encontraban los batallones Huejutla, de la Brigada Mariel; Bravos de Tamaulipas y Cazadores de la Sierra, de la Brigada del General Agustín Galindo, y los Regimientos 1o. y 2º. de la Brigada del General Lárraga.

El ataque se suspendió al atardecer, pero en la noche llegó otra sección de cañones de 80mm de refuerzo, así como un Batallón de Infantería que ocupó Pánuco, reforzando la posición defensiva. Los ataques continuaron los días subsiguientes, con iguales resultados: el fracaso de los villistas. El 24 se incorporó el coronel de artillería Manuel García Vigil, también ex alumno del Colegio Militar, con dos baterías de cañones de 80mm, Sistema Mondragón –ocho piezas-, con lo que el efectivo de esa arma se elevó a doce piezas, las que fueron de mucha utilidad para los defensores.

El mismo día 24 el General Treviño ordenó un ataque a las posiciones villistas, apoyado por su artillería; asimismo, el envío de una gónada cargada de dinamita logró destruir unas obras de fortificación que habían empezado a construir los villistas; por último por la tarde de ese mismo día se incorporó el General Pedro Colorado, con seiscientos soldados. Poco a poco el efectivo de los defensores aumentaba, pues Venustiano Carranza se había dado cuenta de la importancia de la posición.

Francisco Villa estaba decidido a capturar El Ébano, por lo que el 2 de abril envió personalmente a su famoso compadre, el General Tomás Urbina para que se hiciera cargo del mando, reemplazando al General Manuel Chao. Como era de esperarse, la táctica no cambió; siguieron los ataques en forma de violentas cargas de artillería, ataques que fueron rechazados otra vez por los constitucionalistas.

A pesar de la llegada de un nuevo refuerzo de artillería, consistente en una sección de 75mm, Saint Chaumont-Mondragón, los villistas prosiguieron sus ataques con gran intensidad en aquellos días: el 7 de abril fue muy violento, perdiendo los villistas cerca de 400 hombres; el correspondiente al día 10 fue igualmente violento. Todos estos ataques no hacían más que debilitar a las fuerzas villistas, que estaban sujetas a una gran presión nacional, pues por aquellos primeros días se libraban la decisiva Batalla de Celaya.

A mediados de mes Treviño intentó una salida, realizando una acción ofensiva con el objeto de obtener información y de buscar una decisión; sin embargo los villistas impidieron el éxito de estas operaciones pues aún eran muy fuertes.

Por esos días ocurrió un suceso importante para la historia militar de México: La incorporación de una flotilla de aviación al mando del mayor Alberto Salinas Carranza, con los pilotos Leonardo Boney, Jorge Paflea y otros oficiales ayudantes: en la mañana del día 19 el avión número dos efectuó vuelos de reconocimiento sobre las posiciones enemigas. Al día siguiente el avión número 3 bombardeó algunas posiciones villistas, apoyando un ataque constitucionalista. El día 21 el avión número 2 llevó a cabo misiones de bombardeo sobre el enemigo.

Término de la Batalla

Fue entonces cuando el General Treviño comenzó a notar síntomas de de debilidad en el enemigo, por lo que decidió pasar a la ofensiva, ordenando al General Lárraga que atacara el pueblo de Tanquian, lo que resultó un éxito para los constitucionalistas. Los últimos días del mes de abril se ocuparon en esfuerzos ofensivos de ambos bandos; sin embargo la balanza poco a poco se inclinaba hacia los constitucionalistas.

A pesar de esto, durante el mes de mayo no cambió mucho el panorama, pues se mantenía un relativo equilibrio en las acciones ofensivas y defensivas de ambos bandos. El día 15 los constitucioanlistas se lanzaron a la ofensiva logrando capturar las primeras posiciones de las trincheras villistas, por lo que los villistas reaccionaron mandando varios contraataques para tratar de recuperar las posiciones perdidas, fracasando en su intento.

Por ello el General Treviño preparó la acción final, llevada a cabo el 31 de mayo. Los constitucionalistas se lanzaron al ataque y desalojaron al enemigo de sus posiciones, ordenando Urbina la retirada de sus fuerzas, abandonando artillería, armamento, municiones y prisioneros.

Con esta acción terminó el sitio de El Ébano, que duró 72 días consumiéndose por la parte constitucionalista 3,600 cartuchos de 7mm, 2,332,000 de calibre 30-30, 2353 granadas de artillería para apoyar los ataques y la defensa constitucionalista; la naciente aviación militar tuvo también oportunidad de llevar a cabo acciones de reconocimiento y bombardeo realizadas con éxito.

Incidente de Tampico

Se denomina incidente de Tampico al incidente menor que se produjo entre marinos estadounidenses y la guarnición federal de Tampico, Tamaulipas, México el 9 de abril de 1914 durante un tenso periodo de la Revolución Mexicana en que gobernaba el usurpador general Victoriano Huerta.

Antecedentes

Durante la Revolución Mexicana, Victoriano Huerta se erigió en presidente, luchando por mantener su poder y territorio intactos a pesar de las incursiones de Emiliano Zapata en el sur y el rápido avance de la oposición constitucionalista de Venustiano Carranza en el norte. El 26 de marzo de 1914 las fuerzas de Carranza se encontraban a 15 kilómetros del próspero pueblo petrolero de Tampico.

Debido a las grandes inversiones de las compañías petroleras estadounidenses en la industria de la zona había una considerable cantidad de ciudadanos estadounidenses. Varios barcos de guerra de los Estados Unidos bajo órdenes del comandante de la flota del atlántico, contraalmirante Henry T. Mayo, se trasladaron al área para proteger ciudadanos y propiedades estadounidenses.

Mientras Tampico permanecía bajo asedio constitucionalista, las relaciones entre las fuerzas estadounidenses y la guarnición federal de Huerta fueron amistosas. El buque bandera estadounidense, el acorazado USS Dolphin, presentó saludos de 21 salvas a la bandera mexicana tres veces el 2 de abril en tributo a la captura de Puebla en 1867.

El incidente

El comandante del USS Dolphin, fondeado en el puerto de Tampico, acordó recoger combustible de un almacén cercano al tenso puesto defensivo de puente Iturbide. Nueve marinos estadounidenses desembarcaron armados en un bote ondeando la bandera estadounidense rumbo al almacén. La guarnición federal avistó la actividad y detuvo a los marinos. Ningún bando hablaba el lenguaje del otro. Los soldados encañonaron con sus rifles a los marinos y los escoltaron al cuartel cercano.

El almirante Mayo exigió la libertad de sus marinos y que en desagravio las autoridades mexicanas rindieran honores a la bandera de Estados Unidos. El comandante de las fuerzas federales de Tampico ofreció disculpas por escrito pero se negó a saludar la bandera estadounidense con salvas.

Consecuencias

A este incidente el gobierno estadounidense le daría visos de "gravedad". El presidente estadounidense Woodrow Wilson pidió permiso al congreso para una invasión armada del área. Aunque obtuvo el consentimiento dos días después, para entonces, el bombardeo de la ocupación estadounidense de Veracruz ya había empezado.

Ejército Libertador del Sur

El Ejército Libertador del Sur (ELS) fue un ejército organizado y liderado por el General Emiliano Zapata en el Estado de Morelos, al sur de México.

La causa principal de Zapata fue la reforma agraria y la autoridad del ELS para que este se convierta en uno de los primeros iniciadores de la Revolución Mexicana.

El ELS estaba originalmente alineado con Francisco I. Madero en oposición al régimen del presidente Porfirio Díaz,

que pronto fue derrocado en 1911 ,su mas conocida hazaña durante ese lapso de la guerra fue la Batalla y sitio de Cuautla en el que comformado por 4000 o 5000 hombres, los zapatistas vencieron al llamado 5to. Regimiento de

Oro,el mejor batallón del ejercito porfirista.

Luego de que el régimen de Madero probó no estar comprometido con la causa de la reforma agraria, el ELS se volvió contra él.

Lucharon continuamente contra los sucesivos líderes Victoriano Huerta y Venustiano Carranza . El máximo número de soldados que llego a tener el ELS fue de 27000 hombres,siendo el segundo ejercito revolucionario mas poderoso,en la década de 1914,pero El asesinato de Zapata en 1919 dio un duro golpe al ELS, y el mando del ejército paso a manos de Genovevo de La O ,que se mantuvo en pie de lucha hasta el asesinato de Carranza, después de este suceso se fue desintegrando lentamente luego de esto.

Las figuras más representativas del ELS incluyen al mismo Emiliano Zapata, Otilio Montaño Sánchez, Genovevo de la O, Cirilo Serna, Nabor Mendoza , Eufemio Zapata entre otros.

El historiador Henry Bamford Parkes señalaba que el ejército zapatista del sur nunca fue un ejército en el sentido corriente. Ya que sus soldados "empleaban el tiempo en arar y segar sus recientemente conquistadas tierras, y solo tomaban las armas para rechazar la invasión; fueron un pueblo insurgente".

Partido Liberal Mexicano: Camilo Arriaga

El Partido Liberal Mexicano (PLM) inicialmente fue un partido político que buscó reorganizar a los simpatizantes del Partido Liberal que promulgó la Constitución de 1857 y tiene como antecente directo el Congreso Liberal de 1901 y los múltiples Clubes Liberales que se formaron en los siguientes 5 años.

El partido fue fundado en 1906 entre otros, por los hermanos Flores Magón, de los cuales, Enrique y Ricardo radicalizaron su actividad política un poco más adelante.

El grupo que dentro del PLM tuvo mayor influencia fue la llamada Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano,

que paulatinamente transitó del liberalismo al anarquismo y desde la cual se hicieron los primeros planteamientos teóricos y se planearon las primeras insurrecciones que dieron origen a la Revolución de 1910 contra el régimen dictatorial de Porfirio Díaz.

Los delegados del PLM influyeron y promovieron las huelgas obreras de Cananea y Río Blanco, también planearon sublevaciones coordinadas con las que pretendían extender la revolución a todo el país. El periódico Regeneración fundado en 1900, también por los Flores Magón, se convirtió en el principal vocero del PLM.

Antecedentes

En febrero de 1901, convocado por Camilo Arriaga se inauguró en San Luis Potosí el Congreso Liberal, en que representantes de catorce estados de la República Mexicana demandaban restituir los postulados de la Constitución de 1857. Ese mismo año, el 30 de agosto, Arriaga lanza una iniciativa para formar el Partido Liberal, sin embargo fracasa.

En 1901, decenas de clubes liberales se habían reproducido por todo el país, el 5 de febrero en San Luis Potosí, se intenta constituir la "Confederación de Círculos Liberales" y al siguiente año sus fundadores fueron aprehendidos. Porfirio Díaz reprimió severamente a toda la oposición y en 1902 se reeligió como presidente de México por tercera ocasión.

Para 1904 la persecución policiaca del gobierno de Díaz y las diferencias políticas entre los liberales dieron origen a dos grupos, el encabezado por Camilo Arriaga que se trasladó a San Antonio, Texas y el grupo de Ricardo Flores Magón que permaneció en la ciudad fronteriza de Laredo.

Junta Organizadora

Dada la persecución de la dictadura de Porfirio Díaz, sus opositores políticos se veían obligados a buscar refugio en el extranjero. El 28 de septiembre de 1905, en Saint Louis, Missouri, Estados Unidos, se redacta en manifiesto con el que se constituye la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. Las tareas de la Junta Organizadora consistían en convocar y articular a todas las fuerzas opositoras al para preparar la lucha contra el dictador.

Programa

El 1º de Julio de 1906, después de casi un año de discusión sobre la situación política, económica y social del país, se publicó el Manifiesto y Programa del Partido Liberal Mexicano. Entre los principales postulados del programa estaban la jornada de ocho horas, prohibición del trabajo infantil, salario mínimo, indemnización patronal por accidente de trabajo, educación laica obligatoria y gratuita.

Huelgas e insurrecciones

El PLM organizó varias sublevaciones contra el régimen de Porfirio Díaz desde 1906, todas fueron reprimidas violentamente. Los postulados del Programa del PLM influyeron la huega minera de Cananea, Sonora, y textil de Río Blanco, Veracruz, así como la rebelión de Acayucan, Minatitlán y Puerto México impulsada por Hilario C. Salas y Cándido Donato Padua, delegados del PLM en Veracruz y Tabasco.

El 16 de septiembre de 1906 (día en que se celebra la Independencia de México) fue la fecha en que el PLM programó el inicio de la Revolución, en ese momento estaban organizados cerca de 44 grupos guerrilleros (algunos formados hasta por 300 hombres, aunque el promedio era de 50) que se levantarían en armas en toda la república cuando los grupos que operaban en los Estados Unidos tomaran las principales aduanas fronterizas y reforzaran el abasto de armamento.

Sin embargo entre el 2 y 5 de septiembre la mayoría de los liberales fueron aprendidos por la policía norteamericana que decomisó armamento y documentos que descubrían los planes de la insurrección, por lo que tuvo que ser pospuesta.

El 26 de septiembre fue la nueva fecha para iniciar la Revolución, un grupo de liberales atacó Jimenez pero después de unas horas arribaron fuerzas federales que los superaban en número y emprendió la retirada. Con resultados similares se realizaron otros ataques en Monclova, Zaragoza, Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) y otras poblaciones pequeñas de Coahuila.

El 30 de septiembre estalla la rebelión de Acayucan, Minatitlán y Puerto México impulsada por Hilario C. Salas y Cándido Donato Padua, delegados del PLM en Veracruz y Tabasco. En Acayucan los enfrentamientos contra el ejército duran 4 días. La mayoría de los rebeldes muere, algunos huyen a la sierra de Soteapan donde reorganizan una guerra de guerrillas que combate hasta 1911.

El 16 de octubre se realizó un tercer intento insurreccional en Camargo, Tamaulipas que también fue derrotado. El 19 de octubre el grupo de El Paso, Texas organizado por Juan Sarabia, Antonio I. Villarreal y Ricardo Flores Magón, incursionó en Ciudad Juárez, pero fueron aprendidos al cruzar la frontera por soldados federales que ya tenían conocimiento del levantamiento, al día siguiente el resto de insurrectos fueron detenidos en El Paso por agentes de inmigración y detectives de la Pinkerton, logrando escapar sólo Flores Magón y Modesto Díaz.

El 24 de junio de 1908 atacan la población de Viesca, Coahuila, pero son rechazados y derrotados. Los dirigentes son aprehendidos y remitidos a la prisión política de San Juan de Ulúa en Veracruz. El 26 de junio atacaron el poblado Las Vacas (hoy Acuña) en Coahuila, Casas Grandes y Palomas en Chihuahua. También existió actividad beligerante del PLM en Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Morelos y México. El movimiento ferrocarilero que paralizó la zona norte del país también estuvo influido por el PLM.

Ejército Liberal

Para el Partido Liberal Mexicano, derrocar al dictador Porfirio Díaz no garantizaba la libertad comunal. Entendían que la lucha por la libertad política era inútil si se carecía de libertad económica, de manera que para garantizar el esa libertad habría que tomar y defender la tierra con una rebelión armada. Los grupos armados del PLM estaban organizados en la Confederación de Grupos del Ejército Liberal que también se llamó Ejercito Libertario Mexicano.

El 23 de septiembre de 1911, la Junta Organizadora del PLM en Los Angeles, California publicó en Regeneración un manifiesto libertario que llamaba a los mexicanos a luchar contra el Estado, el Clero y el Capital, bajo el lema "Tierra y Libertad", ideal que un mes más tarde haría eco en el Plan de Ayala promulgado por Emiliano Zapata.

Las campañas militares más importantes del Ejército Liberal Mexicano fueron entre 1910 y 1913, las plazas más importantes que ocupó, fueron ciudades fronterizas como Tijuana y Mexicali hechos que se conocieron como la Rebelión de Baja California; sin embargo, además de Baja California, hay registros de milicias liberales en Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Veracruz y Michoacán.

Las guerrillas del PLM fueron exterminadas por el ejército maderista por orden de Francisco León de la Barra, entonces presidente interino, el propio Francisco I. Madero y con apoyo del gobierno de los Estados Unidos que permitió el traslado de tropas mexicanas por territorio estadounidense capturó y encarceló a integrantes del PLM que operaban en California.

En el Ejército Liberal participaban mexicanos y anarquistas de otras nacionalidades, principalmente norteamericanos, motivo que dio lugar a las autoridades para desprestigiar al PLM acusándolo de "traición a la patria".

El 9 de febrero de 1912, Primitivo Gutiérrez a nombre del PLM deroga la Constitución y promulga el comunismo en la población de Las Vacas, Coahuila.

Las campañas militares del PLM, fracasaron una y otra vez debido a la falta de recursos, a la infliltración policiaca y también a la confusión ideológica de muchos de sus afiliados provocada por tácticas que al final resultaron contraproducentes, por ejemplo para abastecerse de armamento solían hacerse pasar por maderistas, al grado que algunos llegaban a combatir a sus propios compañeros liberales.

Magonismo

El gobierno y la prensa llamaba "magonistas" a los integrantes del PLM, con ánimo despectivo y con el afán de reducir el movimiento insureccional a "un pequeño grupo de bandidos" guiados supuestamente por los intereses personales de los hermanos Flores Magón, sin embargo ellos se llamaban a sí mismos "liberales".

Tiempo después historiadores usaron el término "magonismo" para identificar el movimiento influido por el pensamiento de los Flores Magón y otros colaboradores del periódico Regeneración como Librado Rivera y Práxedis Guerrero. En la actualidad organizaciones sociales e indígenas también se reivindican como magonistas.

Personajes afiliados

Muchos de los afiliados en 1906 después abandonaron el PLM y se unieron a Francisco I. Madero que también perteneció a las filas del PLM. Otros continuaron en el partido hasta que hasta que murieron en combate o se extinguieron las actividades de la organización revolucionaria.

Antonio I. Villarreal

Esteban Baca Calderón

Enrique Flores Magón

Jesús Flores Magón

Ricardo Flores Magón

Práxedis G. Guerrero

Primitivo Gutiérrez

Francisco I. Madero

José Neira Gómez

Librado Rivera

Hilario C. Salas

Rosalío Bustamante

Juan Sarabia

Manuel Sarabia

Partidos homónimos

Partido Laboral Mexicano, aunque el nombre no es el mismo las siglas PLM sí lo son. Este partido político fue fundado en el 1920 por sindicatos pertenecientes a la Confederación Regional Obrera Mexicana partidaria de Álvaro Obregón, cabe señalar que los principios y los objetivos de este partido eran opuestos al PLM liberal.

Partido Liberal Mexicano (2003) En 2002, para participar en las Elecciones legislativas de México (2003) se formó un partido político con el mismo nombre del partido fundado en 1906 y que pretendía ser heredero de este antiguo partido así como de los principios liberales y juaristas, pero sin reivindicar los principios de la agrupación anarquista de principios del siglo XX.

Escenas de la revolucion
Los Batallones Rojos:

Fueron grupos militares de obreros, creados para apoyar al gobierno constitucionalista para combatir a los campesinos-militares de la División del Norte y del Ejército Libertador del Sur durante la Revolución Mexicana.

Los Batallones Rojos fueron originados por un arreglo entre sesenta y tres miembros de la Casa del Obrero Mundial en

una sesión secreta realizada el 10 de febrero de 1915 en la Ciudad de México cuando decidieron colaborar con los Carrancistas. Para ello nombraron una comisión que partió al puerto de Veracruz, que era la Capital del territorio carrancista entre finales de noviembre de 1914 y mediados de 1915, y se firmó un pacto el 17 de febrero de 1915 a pesar del descontento de la mayoría de los miembros de la Casa del Obrero Mundial por ir en contra de su ideología anarco-sindicalista.

De esta manera, algunos locales de la Casa del Obrero Mundial se en la Ciudad de México se convirtieron en cuarteles de reclutamiento al tiempo en que la organización se volvía un poderoso instrumento de filiación y propaganda carrancista. Sus siete mil afiliados se unieron al Ejército Constitucionalista, y poco después decidieron irse a Orizaba, Veracruz, para que fuera su residencia oficial y el centro de adiestramiento de los Batallones Rojos.

La División del Norte:

Es la formación militar encabezada por Francisco Villa (Pancho Villa), que obtuvo importantes triunfos en la lucha de la Revolución Mexicana. La División del Norte se componía sobre todo de gente del pueblo, rancheros, vaqueros, caporales y otros elementos de la población rural del norte de México. También dio cabida a miembros del ejército federal que lamentaban el asesinato de Francisco I. Madero, por las fuerzas de Victoriano Huerta.

Francisco Villa recibió apoyo de un militar de alta escuela, el general Felipe Ángeles, quien durante la campaña de 1911 a 1914 hacia la ciudad de México siempre fue su asesor estratégico y militar.

La División del Norte dominó militarmente el noroeste del país, lo que permitió a Francisco Villa implantar en esa región una serie de reformas sociales. Francisco Villa, al mando de la División del Norte, tomó las plazas federales de Ciudad Juárez, Zacatecas, entre otras. Después del triunfo revolucionario contra Huerta, en 1914, Villa rompió con Venustiano Carranza.

Venustiano Carranza huyó a Veracruz y desde allí lanzo la contraofensiva contra Villa, con la fuerza militar del general Álvaro Obregón.

Álvaro Obregón logró derrotar definitivamente a la División del Norte en la famosa Batalla de Celaya, donde Obregón perdió un brazo. A partir de entonces, Villa se replegó a Chihuahua, y la División del Norte comenzó su dispersión, hasta quedar reducida a un puñado de hombres que siempre fue fiel a su jefe Pancho Villa.

El Plan de Ayala
El Plan de Ayala fue una proclamación política promulgada por el jefe revolucionario mexicano Emiliano Zapata, dentro de la Revolución Mexicana el 25 de noviembre de 1911, en el que desconoció al gobierno del presidente Francisco I. Madero, a quien acusó de traicionar las causas campesinas.

En dicho plan, los zapatistas llamaban a las armas para restituir las tierras a los campesinos, pues se sostenía que las tierras habían sido arrebatadas al pueblo por caciques,

hacendados y terratenientes, y deberían ser devueltas a sus dueños originarios.

El revolucionario del norte, Pascual Orozco, también se adhirió al plan de Ayala en febrero de 1912, Madero encargó a Victoriano Huerta enfrentar a las tropas de Orozco, quien fue derrotado, aunque en realidad, Orozco nunca tomó en cuenta el plan zapatista en su programa politico, ya que sus objetivos eran contrarios a los de Zapata.

Cuando Victoriano Huerta asumió el poder ejecutivo gracias a un golpe de estado y asesinando a Madero en 1913, Orozco se unió al usurpador y Zapata, indignado por la conducta de Orozco, hizo reformas al plan de Ayala, en las cuales ahora desconocía a Huerta como presidente y declaraba a Orozco traidor a la Revolución (de hecho, Zapata fusiló al padre de Orozco,

al mismo tiempo que rechazó la propuesta que le hacía Orozco cuando trataron de convencer al caudillo del sur de que se uniera a Huerta),tomando el mando de las tropas adheridas a dicho plan Emiliano Zapata, quien declaró que no descansaría hasta que ambos traidores fueran derrotados y que los ideales del plan de Ayala se hicieran realidad.

Pancho Villa

José Doroteo Arango Arámbula, más conocido como Francisco Villa y Pancho Villa (n. San Juan Del Rio, Durango, 5 de junio de 1878 - † Hidalgo del Parral, 1923) fue uno de los jefes de la Revolución mexicana, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen de Victoriano Huerta.

Murió asesinado en Hidalgo del Parral, Chihuahua.

Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta muy rebelde en la adolescencia, fue leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse militar revolucionario.

Durante la Revolución era conocido como "El Centauro del Norte".

Biografía

Sus padres fueron Agustín Arango y Micaela Quiñónez Arámbula. De extracción humilde, no tuvo acceso a la educación escolar. Al fallecimiento de su padre su situación económica empeoró; por lo que trabajó de leñador y labrador.

Por algún tiempo se dedicó al comercio gracias a la ayuda de Pablo Valenzuela, quién le fiaba las mercancías. Hacia 1894 se dedicaba a la agricultura en una hacienda de la familia López Negrete, donde sembraba como mediero.

En septiembre de ese año se convirtió en proscrito de la ley, al tirotear al hacendado Agustín López Negrete, que intentaba violar a su hermana. Como su verdadero nombre era Doroteo Arango, lo cambió por el de Francisco Villa, pues su padre había sido hijo natural de Jesús Villa; además se dio a la fuga y se refugió en la sierra.

¿Otras versiónes del por que Pancho Villa?

Existen diversas versiones acerca del origen del mote de Pancho Villa: 1.- Una es que cuando este se encontraba fugitivo de la ley, él fue rescatado por una pandilla de bandidos encabezada por un hombre llamado Francisco Villa, quien lo recogió y lo alimentó. Al no tener adonde ir, Doroteo empezó a operar con esta pandilla asaltando pueblos y delinquiendo en otras áreas.

Por su lealtad se ganó la confianza del jefe de la banda. En una ocasión Francisco Villa (jefe de la banda) sufrió una herida de bala por lo que, agonizando, nombró a Doroteo Arango como jefe de la pandilla de bandidos. Fue entonces que Doroteo cambió su nombre «Francisco Villa», a petición de la banda que ahora él encabezaría.

Continuaron realizando actos de vandalismo regresando a la hacienda donde Doroteo había matado a Agustín López Negrete, donde el cuñado del fallecido lo buscaba para matarlo. Doroteo Arango (ahora bajo el nombre de Francisco Villa) acabó con la vida de su rival y los hombres de éste, empezando a seguir una causa en defensa de la clase obrera que era fuertemente explotada al punto de comparación con la esclavitud.

2.- Otra cuenta que el verdadero padre en realidad es Luis Germán Gurrola, pues Micaela Arámbula, su madre había sido su sirvienta y este al no reconocer a su hijo, fue bautizado por Agustín Arango, quien era hijo natural de Don Jesús Villa, abuelo paterno del muchacho, siendo de él de quien adoptó su apellido, llamándose Francisco Villa .

3.- Y por último existe otra versión que cuenta que una mujer de apellido Arango tuvo amoríos con Jesús Villa, que había pasado de residir en San Gabriel, Jalisco, a San Juan del Río en el estado de Durango, y que de ellos nació Agustín Arango.

Aunque éste se debió haber llamado Agustín Villa Arango, se desconocen las causas de por qué Jesús Villa no dio nombre a su hijo y de por qué éste recibió el apellido de su madre. Agustín Arango contrajo matrimonio con Micaela Arámbula y de ellos nace Doroteo Arango. Finalmente, Doroteo Arango retoma el que su padre le contaba era su apellido legítimo para así hacerse llamar Francisco Villa como medida para ocultar su identidad.

Pancho Villa: Bandidaje
Bandidaje

A partir de entonces inició una vida de bandidaje. Poco después se integró a un grupo de bandoleros jefaturado por Ignacio Parra; con ellos operó hasta que José Solís, miembro de la banda, asesinó a un anciano; entonces Villa se desligó del grupo y trabajó en la mina de El Verde y como albañil en la ciudad de Chihuahua.

La policía reanudó su persecución por lo que Villa volvió a la sierra y a su negocio de robar y vender ganado.

Entrada en la Revolución

En 1910 se unió al movimiento maderista, primero a través de su compadre Eleuterio Soto, y después mediante Abraham González, con quién tenía ligas comerciales.

El 17 de noviembre de 1910 atacó la Hacienda de Cavaría; ese mismo día se dedicó a reclutar gente para sus tropas desde un principio. En la lucha armada maderista se distinguió por su audacia y organización.

La Revolución Maderista comienza a revelar el ingenio militar de Francisco Villa, en el Tecolote, engaña a las fuerzas del General Navarro poniendo sombreros sobre estacas para simular un contingente mayor, obligando al General Navarro a la retirada.

Sobresalió como Jefe de las Batallas de San Andrés, Santa Isabel, Ciudad Camargo, Las escobas y Estación Bauche, contra el General federal Manuel García Pueblita. Además, participó en el mayor triunfo, al lado de Pascual Orozco: La Batalla de Ciudad Juárez, contra

el General Juan N. Navarro a quién intentó fusilar incluso en contra de Francisco I. Madero. Después de tomar Torreón por unos momentos, Villa se hace de los primeros trenes de sus fuerzas, que después servirían para transportar grandes contingentes de la División del Norte. Después de intentar tomar Chihuahua y no poder hacerlo, logra su primera gran victoria: La toma de Ciudad Juárez.

Esta toma es descrita por Enrique Krauze como una acción de película, mientras una parte de los efectivos distrae a los enemigos, en las afueras de Chihuahua, la otra al mando de Francisco Villa, intercepta y descarga dos trenes de carbón en la estación de Terrazas, sus hombres abordan los vagones y la caballería los sigue por fuera rumbo a Ciudad Juárez, en cada estación, a partir de Terrazas, Francisco Villa apresa al telegrafista y pide instrucciones a la base de Ciudad Juárez fingiéndose el oficial a cargo de los convoyes.

La noche del 15 de noviembre de 1913, mientras los soldados y oficiales federales dormían en los cuarteles o se solazaban en las casas de juego, una señal diminuta anuncia el asalto, en un santiamén las tropas villistas toman el cuartel, la jefatura de armas, los puentes internacionales, el hipódromo y las casas de juego.

Los periódicos norteamericanos y la opinión pública se sorprenden ante la increíble acción. En la Hacienda de Bustillos sostuvo una entrevista con Madero y recibió el grado de Coronel. Después de la firma de los Tratados de Ciudad Juárez abandonó las armas: entregó el mando de sus tropas a Raúl Madero y radicó en Chihuahua, dedicándose al comercio de ganado.

En 1912 dio muestras de su lealtad a Francisco I. Madero, al rechazar la invitación de Pascual Orozco para rebelarse. Mas aún, retomó las armas para defender al gobierno maderista. Combatió en Chihuahua y Durango, y en Torreón se incorporó a las filas de la División del Norte Federal, que comandaba Victoriano Huerta. A su lado participó en las Batallas de Tlahualilo, Conejos y Rellano.

Por su actuación militar fue ascendido a General Brigadier honorario. Victoriano Huerta, receloso de su brillantez a pesar de no ser militar de carrera y molesto por su independencia, con el pretexto de robo de una yegua lo procesó por insubordinación y ordenó su fusilamiento. Madero le salvó la vida, mediante la intervención de su hermano Raúl Madero y de Guillermo Rubio Navarrete.

Como alternativa, fue enviado a la Ciudad de México y encarcelado en Santiago Tlatelolco. En su estancia en prisión conoció a Gilbardo Magaña, quién le enseñó a leer y le puso al tanto de los propósitos e ideales del agrarismo. A finales de 1912, Francisco Villa logró fugarse de prisión con la ayuda de Carlos Jáuregui, escribiente del juzgado de la cárcel. Tomó rumbo a Guadalajara y Manzanillo y logró llegar a El Paso, Texas.

En el camino, el gobernador José María Maytorena le ayudó con dinero para proseguir su fuga. Ante los asesinatos de Francisco I. Madero y Abraham González en febrero y marzo de 1913, decidió retomar las armas contra el gobierno de Victoriano Huerta ante los llamados de los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza que llamaban a levantarse contra el usurpador.

Ayudado una vez más por Maytorena, cruzó la frontera y se internó en Chihuahua. Con una fuerza de escasos nueve hombres inició su participación en el movimiento constitucionalista.

Comienza así una nueva etapa en la Revolución Mexicana, en la cual Francisco Villa alcanza sus máximos éxitos militares al mando de la División del Norte, cuyo objetivo era avanzar desde Chihuahua al Centro del País y tomar plazas estratégicas resguardadas por el Ejército Federal. Para ese año contaba ya con seiscientos hombres. Venustiano Carranza pronto lo nombró General Brigadier, después de que se adhirió al Plan de Guadalupe, y cabecillas como Tomás Urbina, Rosalío Hernández, Toribio Ortega, Manuel Chao y otros, lo reconocieron como su jefe.

Atacó exitosamente Estación Bustillos y Casas Grandes, Chihuahua, quedando dueño de la zona del noroeste del estado. En agosto logró tomar San Andrés, defendido por el General Félix Terrazas; continuó su campaña acumulando victorias, incluso fuera del estado: Áviles, Ciudad Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, aunque esta última haya sido una toma efímera.

En septiembre se constituyó la famosa División del Norte del Ejército Constitucionalista, en la que figuraron Toribio Ortega, Rodolfo Fierro, Juan Medina, Maclovio Herrera, Tomás Urbina y Manuel Chao entre otros, y de la que Francisco Villa fue nombrado general en jefe.

En noviembre de 1913 mostró su genio guerrillero y su capacidad militar en la Batalla de Tierra Blanca, aún antes de contar con Felipe Ángeles, quién se le uniría hasta marzo de 1914, para ser su gran estratega y jefe de su artillería. Luego tomó Ciudad Juárez y terminó el año entrando triunfalmente a la Ciudad de Chihuahua.

Por muy poco tiempo fue nombrado gobernador provisional de Chihuahua, aunque ejerció el poder por un periodo mayor pues dictaba órdenes al gobernador Manuel Chao, quién había sido nombrado por Venustiano Carranza. Como gobernante Villa mandó imprimir diversos billetes, como los “dos caritas” y las “sábanas”; embargó tiendas y sustituyó a los comerciantes venales por administradores honorables,

llenó el mercado de reses de las haciendas en las que intervenía; abarató los precios del maíz, fríjol y carne; asumió funciones federales en materia de telégrafos y ferrocarriles; expulsó del estado a muchos españoles, acusados de que habían ayudado a Victoriano Huerta; reabrió el Instituto Científico y Literario y decretó el establecimiento del banco del estado.

Inició el año de 1914 con la Batalla de Ojinaga. En marzo y abril tomó Torreón y San Pedro de las Colonias, Coahuila, con lo que logró dominar la región lagunera. Con la Batalla de Paredón, en mayo, en la que derrotó al General huertista Joaquín Mass, y la Batalla de Saltillo, controló todo el estado de Coahuila. Para esas batallas ya se les había incorporado Raúl Madero, Felipe Ángeles y José Isabel Robles. Con ello Villa quedó colocado en un primer puesto entre los generales revolucionarios.

El 23 de junio, desobedeciendo las órdenes del Primer Jefe y haciendo gala de su poderío y de su independencia desplazando a toda la División del Norte, tomó la plaza de Zacatecas (Batalla de Zacatecas), derrotando al General federal Luis Medina Barrón. Las relaciones de Villa con Carranza, ya tensas por el intento del primero de fusilar a Manuel Chao, se agudizaron más por estos hechos ya que según Carranza el que debía tomar Zacatecas era el General Pánfilo Natera.

Las discrepancias tuvieron un receso temporal con el pacto de Torreón, del 8 de julio de 1914, celebrado entre la División del Norte y el Cuerpo del Ejército del Noroeste. A Francisco Villa lo representaron Miguel Silva, Manuel Bonilla y José Isabel Robles; A Pablo González Garza: Antonio I. Villarreal, Cesáreo L. Castro y Luis Caballero. Se acordó que Villa presentaría disculpas a Venustiano Carranza, quién seguiría como Primer Jefe; a Francisco Villa se le otorgaría el grado de General de División, aunque independientemente de Álvaro Obregón y Pablo González Garza.

Villa reconoció a Venustiano Carranza, pero le impuso limitantes, como asumir la presidencia interina y convocar a una Convención de generales y gobernadores revolucionarios para señalar la celebración de elecciones y formular un programa de gobierno. Los acuerdos no fueron aceptados en su totalidad por ninguna de las dos partes.

Los ejércitos revolucionarios derrotaron a Huerta, quien marchó al exilio el 24 de junio de 1914. A pesar de la victoria, Villa estaba molesto con Carranza, quien lo despreciaba por su reputación de bandolero, ya que nunca le concedió a la División del Norte el grado de Ejército ni a Villa el grado de general de división, que si había sido otorgado en su ejército.

El conflicto estalló una vez más en agosto de 1914, cuando se agudizaron las tensiones el Sonora, pues Francisco Villa apoyó al gobernador Maytorena, y Álvaro Obregón, Benjamín Hill, Plutarco Elías Calles y Salvador Alvarado ya formaban otro grupo político. Obregón se transladó a conferenciar con Francisco Villa, pero tratando Obregón de atacar a las tropas Villistas por un lado y lograr una alianza por el otro,

es descubierto por Villa y este manda fusilarlo, pero Serrano y Raúl Madero evitan que Obregón sea fusilado aceptando las condiciones de Villa y firman un acuerdo, logrando escapar a Chihuahua y a medio camino de la huida obregoncista Villa recibe un telegrama de Venustiano Carranza en donde éste rechaza el acuerdo, Villa persigue a Obregón pero ya no lo alcanza y rompe definitivamente con Carranza.

En 1914, Carranza citó a una convención de las fuerzas revolucionarias, para limar asperezas entre ellas, sin lograr su objetivo, pues Villa se fortaleció en la Convención de Aguascalientes. Como resultado, Carranza y Obregón rompieron con la Convención. Villa tomó la Ciudad de México, a nombre del gobierno de la Convención, junto con su aliado Emiliano Zapata, en diciembre de 1914.

El primero de octubre se instaló en la Convención en la Ciudad de México, y el día 10 se trasladó a Aguascalientes. En ella estuvo representado por Roque González Garza y en ella se logró llevar a la presidencia a un villista. Durante la presidencia de Eulalio Gutiérrez, Francisco Villa fue designado jefe de las operaciones del Ejército Convencionista.

En la lucha contra los constitucionalistas Villa buscó a toda costa aliarse con Emiliano Zapata pues durante la Convención de Aguascalientes descubrieron sus muchas similitudes, como la aprobación de la Convención del Plan de Ayala. En diciembre de 1914 tuvo lugar el Pacto de Xochimilco, en el que Francisco Villa aceptó el Plan de Ayala en lo relativo al problema de la tierra y en el que convenían llevar a la presidencia a un civil identificado con la Revolución.

Lucha contra Carranza y Obregón

Carranza no se plegó a los dictados villistas de la Convención y huyó a Veracruz para encabezar desde allí su contraataque. Para ello tenía gran aliado, un estratega militar que superaría al genio tosco de Pancho Villa, se trataba del general Álvaro Obregón.

Las victorias de Francisco Villa al lado de Venustiano Carranza no se repitieron en su lucha contra él. Durante 1915 fue sucesivamente derrotado por Álvaro Obregón y los constitucionalistas en las famosas batallas de Celaya (Batalla de Celaya), en abril donde Obregón logró derrotar a la División del Norte en el Bajío (la historia recuerda en particular la famosa Batalla de Celaya).

El poder de la caballería de Villa no fue efectivo para derrotar las trincheras, excesiva artllería y ametralladoras del ejército de Obregón. En una batalla posterior, Obregón perdió uno de sus brazos ante la artillería de los villistas.

Además, Villa perdió la Batalla de Trinidad, la Batalla de León y la Batalla de Aguascalientes en junio, por lo que tuvo que replegarse otra vez hacia el norte. Para fines de ese año decidió invadir Sonora; sin embargo los constitucionalistas siempre contaron con el apoyo de armamento estadounidense que ya habían suspendido sus suministros a los villistas, así que con un gran poder de ofensiva de artillería los constitucionalistas lo derrotaron en Agua Prieta por conducto de Plutarco Elías Calles y en el Alamito por el General Manuel M. Diéguez.

Derrotado militarmente, con un ejército pobre y sin elementos de la capacidad de Felipe Ángeles, Villa se dedicó a hostilizar al gobierno de Venustiano Carranza. En 1915, los Estados Unidos reconocieron oficialmente el gobierno de Venustiano Carranza.

Los EEUU habían cambiado su actitud hacia Villa y le impusieron un embargo de armas, cortándole el suministro de las mismas que recibía desde poblaciones como Columbus, Nuevo México. Carranza recibió entonces apoyo de los estadounidenses en la forma de suministro, ahora ya de forma legal y su comercio de armas, para que derrotaran a las de Villa.

Batalla de Columbus

Después de su derrota militar, Francisco Villa se replegó a Chihuahua, desde donde fraguó un golpe militar, que le serviría además para vengarse de Estados Unidos, después de que este país apoyara a Carranza. Villa estaba enfurecido en contra de los EEUU y de Wilson, por el uso que hizo Obregón de faros gigantes, alimentados con energía eléctrica norteamericana, para ayudar a Obregón a repeler el ataque nocturno de las tropas villistas al pueblo fronterizo de Agua Prieta, Sonora el 1 de noviembre de 1915.

En enero 1916, un grupo de villistas al mando del general de órdenes Ramón Banda Quesada emboscaron un tren del Mexico North Western Railway (Compañía del Ferrocarril Noroeste de México), cerca de Santa Isabel , Chihuahua, y masacró a 18 empleados norteamericanos de la compañía minera "ASARCO".

Antes del amanecer del 9 de marzo de 1916, un grupo de aproximadamente 1500 hombres (el reporte oficial del ejército estadounidense mencionó entre "500-700 participantes") del ejército de Villa al mando del General Ramón Banda Quesada atacaron el pueblo de Columbus, Nuevo México, como represalia al reconocimiento oficial del régimen carrancista por parte de los Estados Unidos y en busca del comerciante Sam Ravel (proveedor que, según Villa, lo había robado).

Mientras tanto, Villa se había quedado del lado mexicano de la frontera con un pequeño grupo de hombres.

En Columbus, los villistas al mando del general Ramón Banda Quesada atacaron un destacamento de caballería del ejército estadounidense, confiscaron 100 caballos y mulas, incendiaron el pueblo y mataron a 17 estadounidenses y 67 mexicanos. Más de 100 villistas murieron en el ataque. Ésta sería la segunda vez que el territorio de los Estados Unidos es atacado por fuerzas de otro país.

La Expedición Punitiva

El presidente estadounidense Woodrow Wilson envió tropas encabezadas por el General "Black Jack" Pershing, el mismo que comandaría las fuerzas estadounidenses en la Primera Guerra Mundial.

La Expedición Punitiva, cruzó al sur de Columbus el 16 de marzo de 1916. La búsqueda de Villa llevaría a las tropas estadounidenses finalmente unas 600 km adentro de México, llegando rumbo al sur hasta la ciudad de Parral donde, después de una escaramuza encabezada por la maestra Elisa Griensen, donde participaron los niños del pueblo, los yanquis retrocedieron a sus bases en el norte de México.

Durante 11 meses, los 10,000 soldados de la Expedición Punitiva de Pershing recorrieron los desiertos del inmenso estado de Chihuahua.

Pershing tuvo éxito dispersando a las fuerzas mexicanas que habían atacado a Columbus, pero Pancho Villa, desapareció en el extenso territorio mexicano y nunca fue capturado.

En febrero de 1917, la Expedición Punitiva regresó a Columbus.

Villa y los Medios de Comunicación

Pancho Villa se hacía acompañar siempre por corresponsales, como el escritor estadounidense John Reed; daba entrevistas constantemente, hizo un contrato con Hollywood para filmar sus batallas, e incluso sus tropas recibieron uniformes nuevos para rodar algunas escenas con una mejor imagen; además tuvo relación con los periódicos extranjeros más importantes.

Se proclamó gobernador de Chihuahua, en donde realizó una reforma agraria.

Muerte de Villa

Poco a poco Villa se fue convirtiendo de nuevo en un guerrillero y su actividad se limitó cada vez más por la escasez de armas. Así se mantuvo de 1917 a 1920, salvo un periodo de resurgimiento, cuando Felipe Ángeles volvió al país para luchar al lado de Francisco Villa. Adolfo de la Huerta, al asumir la presidencia interina del país como fruto del movimiento de Agua Prieta, gestionó la rendición de Francisco Villa.

El 26 de junio de 1920, Villa firmó los convenios de Sabinas, obligándose a deponer las armas y a retirarse a la Hacienda de Canutillo, Durango, que el gobierno le concedió en propiedad por servicios prestados a la revolución.

A partir de 1920, Villa se dedicó a administrar la Hacienda de Canutillo. Desde entonces comenzó sistemáticamente a recuperar los tesoros que tenía ocultos en diversos escondites (el mito popular es que lo juntó todo en una cueva oculta de la Sierra Madre). Villa hacía excursiones solitarias a la montaña, a veces durante varios días. Entretanto, Álvaro Obregón fue elegido presidente de México.

Cuando el nuevo presidente Obregón había consolidado su posición, algunos planes para librarse de Pancho Villa fueron tolerados o abiertamente promovidos por el gobierno y ante el temor de que Francisco Villa nuevamente se levantara en armas durante la Rebelión delahuertista, se decide matarlo.

Mediante una emboscada organizada por la policía secreta o por pistoleros a sueldo de familiares de antiguas víctimas de Villa, fue asesinado a tiros el famoso bandolero transformado en general revolucionario. Era la tarde del día 20 de julio de 1923, cuando Pancho Villa murió en su coche, alcanzado por 47 balas de pistola cuando se dirigía a una fiesta familiar.

Mitos y leyendas acerca de Pancho Villa

Existe un libro de bolsillo que apareció en México entre el año 1960 y el año 1968 titulado "Habla una Espía Rusa" con supuesta información acerca de cómo los alemanes habrían financiado las campañas de Villa y le habrían proporcionado armas, para abrirles un frente a los estadounidenses mientras ellos intentaban ganar la Primera Guerra Mundial en Europa.

La figura de Francisco Villa está rodeada de una "leyenda negra". Es un lugar común decir que Villa era cruel y bárbaro. Es cierto que tenía un carácter colérico y que no dudaba en ejecutar a sus enemigos, en particular a los "traidores" (ex-villistas que le eran desleales). Durante el enfrentamiento contra los carrancistas, Villa cometió muchos actos de barbarie (ejecuciones masivas, ahorcamientos con alambre y hasta llegó a ordenar prender fuego a algunos infelices).

Sin embargo, muchas de las ejecuciones masivas de prisioneros "colorados" y federales durante la campaña contra Huerta fueron ordenadas a Villa por Venustiano Carranza. Al momento de rendirse en Sabinas, Durango, Villa dijo que estaba harto de matar y mostró al primero una carpeta que totalizaba, entre víctimas que había hecho en batallas y a quienes había matado personalmente, 43 mil personas.

Algunos estudiantes mexico-norteamericanos afirman que en la colección de cráneos de la sociedad Skull and Bones de Yale, Estados Unidos, se encuentra la cabeza de Pancho Villa, robada en 1926 del cementerio de Parral, Chihuahua, y supuestamente vendida a dicha sociedad por Emil L. Holmdahl. Dichos estudiantes exigen a George Bush que devuelva la cabeza de Villa. Sin embargo, aunque el cráneo fue efectivamente robado, se desconoce su paradero.

El villismo como doctrina política

Villa era un hombre inculto. Cuando tuvo en sus manos la administración del gobierno de Chihuahua o de la Hacienda de Canutillo emprendió acciones sociales radicales. Imponía controles de precios, abría escuelas, gran parte de los impuestos de guerra los destinaba a abastecer a la población de productos básicos. Villa imponía estrictas restricciones al consumo de alcohol. El dinero producto de la venta de alcohol y de casas de juego administradas por sus hombres era canalizado a la Revolución.

Destaca en el ideario villista el valor de igualdad de trato y de igualdad de oportunidades ("Es justo que todos aspiremos a ser más, pero también que todos nos hagamos valer por nuestro hechos"). En sus fiestas convivían gente modesta con personas de clase media y alta.

En Canutillo, los trabajadores recibían salarios muy superiores al promedio nacional. Sin embargo, Villa difería de la aspiración a la igualdad de clases del bolchevismo ("¿Qué sería del mundo si todos fuéramos generales, si todos fuéramos capitalistas o todos fuéramos pobres?").

Villa no compartía plenamente el programa agrario de los zapatistas, en particular porque la reivindicación de la propiedad común de la tierra era propia de las comunidades indígenas. La ley agraria que decretó Francisco Villa el 24 de mayo de 1915 refleja la concepción del villismo al respecto. Por otro lado, como agricultor Villa era un entusiasta partidario del progreso tecnológico aplicado a la producción del campo.

En materia de libertad religiosa, Villa era menos jacobino que los generales sonorenses (Pancho se decía "libre pensador" y se oponía a cerrar iglesias). Por ello, era acusado por Obregón y Calles de "reaccionario".

Villa íntimo

Villa solía comentar que tenía tres grandes vicios, los buenos caballos, los gallos valientes y las mujeres bonitas. No se sabe con certeza cuantas mujeres tuvo, pero si se sabe que se casó por la ley como 75 veces, que al final, sólo siete reclamaron ser sus legítimas esposas: Luz Corral, Juana Torres, Pilar Escalona, Asunción B, Austroberta Rentería, María Amalia Baca y Soledad Seáñez.

Una de las facetas más personales de su socialismo, se manifestaba con los niños, amaba a los propios y a los ajenos, recogía a los desamparados y costeaba su educación, durante su breve gobierno contrató a maestros jaliscienses y abrió varias escuelas, a las que acudía en tiempos de fiesta, pues por los niños Villa sentía una verdadera veneración.

En ocasiones se los dejaba a su esposa Luz Corral quién llegaba a tener hasta doce niños en su cuidado. Sus planes educativos incluían una Universidad Militar para hasta cinco mil alumnos y una escuela elemental en cada Hacienda. Había una libertad de culto casi total, se desplegó una política agraria cuyo propósito sería distribuir la tierra creándola en pequeñas unidades.

Batallas y acciones Militares de Pancho Villa

Batalla de Ciudad Juárez (2 veces, una en 1911 y 1913, Ganadas)

Batalla de Tierra Blanca (1913 Ganada)

Batalla de Chihuahua (1913 Ganada)

Batalla de Ojinaga (1913 Ganada)

Batalla de Torreón y Batalla de Gómez Palacio (1914 Ganada)

Batalla de Saltillo (1914 Ganada)

Batalla de Zacatecas (1914 Ganada)

Benito Juárez

Benito Pablo Juárez García (21 de marzo, 1806 - 18 de julio de 1872), político mexicano, de origen indígena zapoteca, presidente de México en varias ocasiones (1858-1872).

Nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca. Se le conoce como el "Benemérito de las Américas". Benito Juárez es célebre por su frase "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz."

Benito Juárez vivió una de las épocas más importantes de México, considerada por muchos

historiadores la consolidación de la nación como República. Juárez marcó un parteaguas en la historia nacional, siendo protagonista de primer nivel de esta época. Su biografía durante los años que ocupó la presidencia es casi en su totalidad también la historia de México.

Biografía

Primeros años y formación

Benito Juárez nació el 21 de marzo de 1806 en el villorio de San Pablo Guelatao, Oaxaca, población ubicada en la cadena montañosa ahora conocida como La Sierra Juárez.

Los padres de Benito Juárez, Marcelino Juárez y Brígida García, fueron agricultores, que murieron cuando él tenía 3 años, por lo que quedó bajo el amparo de sus abuelos y hermanas, Rosa y Josefa, aunque finalmente terminó bajo la custodia de su tío, Bernardino Juárez. A partir de allí, trabajó como peón del campo y como pastor de ovejas hasta la edad de 12 años, cuando huyó a la ciudad de Oaxaca tras haber perdido un par de ovejas.

Su hermana Josefa lo recibió, quien trabajaba como cocinera para una rica familia de un extranjero comerciante de apellido Maza. Al llegar a la ciudad, en 1818, Juárez llevaba varios días de camino desde su natal pueblo. Llegó hambriento. Él hablaba sólo su lengua materna, el zapoteco, por lo que no sabía leer ni escribir.

Con el visto bueno del Sr. Antonio Maza, Benito se inició como trabajador doméstico teniendo asignado un salario de dos reales. La hija adoptiva del Sr. Maza, Margarita Maza, muchos años después se convertiría en la esposa de Benito.

Pocos días después, el sacerdote franciscano Antonio Salanueva, le admitió como aprendiz de encuadernador, y en sus ratos libres estudiaba la primaria. Salanueva se impresionó con la inteligencia de Benito y su facilidad para el aprendizaje, y lo ayudó a ingresar en el seminario de la ciudad.

En el Seminario de Santa Cruz inició sus estudios el año de 1824, donde cursó latín, filosofía y teología. El seminario no era su vocación y en especial le aburría la teología, clase donde se dormía. Por esto, con la oposición de su protector Salanueva, abandonó el seminario y se inclinó por el derecho.

Ingresó a la carrera de Jurisprudencia en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, en donde obtuvo en 1834 la licenciatura; estudió con gran mérito, desempeñó varias cátedras. Varios de sus profesores eran masones.

En una ocasión le pidieron representar el papel de ¿Virgilio? en una escenificación donde se incluía recitar algunos versos en latín, para parecer griego siendo él muy moreno, siguiendo un consejo de un compañero, se blanqueó la cara, lo hizo tan grotescamente que daba risa verlo. Sin embargo cuando inició el recital en perfecto latín le admiraron y aplaudieron.

Inicia su carrera política

Durante esta época comenzó su carrera política, aunque anteriormente se desempeñó como rector de su Instituto en 1831, en el cual siempre profesó y defendió ante todo las ideas liberales. Fue diputado local en el año de 1833, junto con otros puestos modestos del ayuntamiento.

Ése mismo año apoyó a Valentín Gómez Farías, quien buscaba debilitar y someter al clero. Sin embargo, un año después se impuso de nuevo el centralismo en el país, por lo que huyó a Puebla donde administró unos baños públicos.

De algún modo consiguió ser perdonado y después de un par de años regresó a Oaxaca. Se le otorgó el empleo de juez de primera instancia. Tuvo al menos dos hijos con una mujer anónima del pueblo, a la que desconoció para luego casarse con Margarita Maza, hija adoptiva de su antiguo patrón, Antonio Maza. Al celebrarse la boda tenía 37 años y ella 17.

Sirvió como burócrata tanto a los centralistas como a los santannistas. Inclusive hizo que se colocara en su sala de sesiones un retrato de Santa Anna y cuando murió la esposa de éste, pidió a los empleado públicos que guardaran luto. En 1844 lo premiaron con el nombramiento de fiscal del Tribunal Supremo de Justicia oaxaqueño.

En 1847 se trasladó a la ciudad de México en calidad de diputado federal. Fue uno de los que ayudó a reelegir a Santa Anna como presidente y a Gómez Farías como vicepresidente. El 15 de enero de aquél año, se inició en la masonería del Rito Nacional Mexicano, en una ceremonia que se tuvo en las instalaciones del mismo congreso, del cual se habían apropiado los liberales para tener sus reuniones. Juárez adoptó como nombre masónico Guillermo Tell.

Regresó a Oaxaca debido a la invasión estadounidense y se le colocó como gobernador interino. Su gestión se caracterizó por lograr el equilibrio económico y la realización de obras públicas. Muestra de esto fue que duplicó el número de escuelas en Oaxaca, de 50 que había en todo el Estado a 100 o más. Creó el puerto de Huatulco y construyó un camino de la capital a éste, lo que permitió reducir el costo de varias mercancías que eran traídas de Veracruz o Acapulco.

Como gobernador, Juárez iniciaba actividades frecuentemente a las cinco de la mañana y salía de su despacho muy tarde, pasadas las 10 de la noche o incluso las 11. Instaló un escritorio público para que cualquiera que lo solicitara pudiese hablar con él sin importar su condición social o económica. Al terminar su periodo regresó a impartir cátedra al Instituto de Ciencias y Artes encontrándose el primer día con un gran homenaje que le concedió el personal de éste.

También en ese cargo Juárez impidió la entrada a Oaxaca al fugitivo Santa Anna quien venía huyendo de la capital del país debido a la ocupación estadounidense de entonces. Sin embargo, al llegar por undécima vez a la silla presidencial, Antonio López de Santa Anna cobró venganza por haberle impedido ingresar al estado. Tal como Juárez se lo había advertido a su esposa, un día mientras daba cátedra llegaron por el unos militares para tomarlo prisionero.

Le dijo al oficial que le permitiera cinco minutos para acabar su cátedra y éste accedió. Pasó a su casa donde se despidió de Margarita. Juárez prometió enviarle una carta en cuanto pudiera, le encomendó protegerse con su familia. Mientras se despedían en la habitación, un militar los interrumpió argumentando que no tenían más tiempo.

En 1853 lo encerraron en las tinajas de San Juán de Ulúa. Al poco tiempo lo trasladaron a Veracruz donde lo embarcaron en nave de bandera española rumbo a Cuba para desterrarlo. Juárez llegó a La Habana y se trasladó a Nueva Orleáns, lugar dónde buscó el apoyo de las logias masónicas locales. Juárez allí conoció a Melchor Ocampo y otros refugiados que habían sido desterrados o simplemente eran perseguidos políticos del dictador. Todos ellos se reunían en esa ciudad en secreto para planear un golpe de Estado en contra de Santa Anna.

Juárez consiguió trabajo en una fábrica de puros como obrero con un sueldo miserable. Sin embargo, encontró el amparo de Emile La Sere, un rico comerciante de origen haitiano y del diputado/empresario John Slidell, accionista y gerente de la Lousiana-Tehuantepec Co, empresa que buscaba crear una vía del tren hacia el itsmo de Tehuantepec para importar y exportar bienes. Al prestarle la ayuda económica con la que Juárez y a los otros exiliados liberales vivían en buenas condiciones, los comerciantes extranjeros esperaban que se les retribuyera cuando llegaran al poder.

Carrera a la Presidencia

En su exilio Juárez quería apoyar a la revolución que se estaba planeando en Ayutla. Así que logró embarcarse a Panamá para luego llegar a Acapulco. Se le dio primero un humilde puesto de escribiente.

Sin embargo, como Juárez apoyó al Plan de Ayutla, proclamado en 1854, y asesoró al cacique acapulqueño proyanqui, Juan Álvarez, logró que éste llegara a ser presidente provisional, por encargo de los liberales, pero fue repudiado por el pueblo cuando llegó a la ciudad de México por parecer un mero títere. Sin embargo, Juan Álvarez al alcanzar la presidencia, nombró a Benito Juárez ministro de Justicia e Instrucción Pública en 1855.

En esta época expidió la Ley Juárez, oficialmente conocida como Ley sobre administración de Justicia y orgánica de los tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios. Ésta ley coartaba los derechos de militares y eclesiásticos, como suprimir los tribunales "especiales" que tenían ambos organismos.

Mas no fue una solución completa como la que firmaron posteriormente Ignacio Comonfort y Sebastián Lerdo de Tejada en la que se separaba la Iglesia del Estado. La Ley Juárez simplemente era un esbozo de algo que tenía que llegar más completo.

En 1855, durante el gobierno de Ignacio Comonfort, fue primero gobernador de Oaxaca, para después ser nombrado Ministro de Gobernación y Presidente de la Suprema Corte de Justicia.

En diciembre de ése mismo año, durante el golpe de estado ocasionado por conflictos entre conservadores que apoyaban a la iglesia y liberales que habían apoyado la separación Iglesia-Estado, Juárez fue apresado por las fuerzas del propio Comonfort. La razón fue la duda de los golpistas ante su posición, ya que Juárez nunca se declaró abiertamente en contra ni a favor del conflicto, irónicamente causado por la ley que él mismo había ayudado a sentar las bases.

Sin embargo, el propio Comonfort, quien había organizado su propio golpe de estado contra su gobierno, acudió un mes después a pedirle a Juárez su ayuda, ya que tanto liberales como conservadores no habían llegado a ningún acuerdo y el gobierno se debilitaba cada vez más.

Así que Juárez fue a Guanajuato a ver al General Manuel Doblado, quien era gobernador del estado, para organizar otro golpe de estado. Sin embargo, éste, junto con otros gobernadores, ya había desconocido a Comonfort y nombrado como sustituto al propio Juárez, mientras que Zuloaga en la ciudad de México también se rebelaba en contra de Comonfort y de los liberales. Esto ocasionó la Guerra de los Tres Años.

Juárez Presidente Errante

En 1858 Benito Juárez se convirtió en Presidente de la República por primera vez. Tuvo que huir de Guanajuato donde fue nombrado, a Guadalajara, Colima y Manzanillo escapando de Zuloaga quien estaba apoyado por el ejército y el clero, clases afectadas por las leyes promulgadas durante el mandato de Comonfort, basadas en la Ley Juárez.

Juárez movió su gobierno entre los distintos estados, siendo perseguido por el ejército federal y con ínfimos recursos. Su gobierno formó inicialmente una milicia de unos cuantos cientos de hombres, entre los que se encontraban muchos de sus amigos exiliados de Nueva Orleáns, como Melchor Ocampo.

Mientras realizaban una reunión de gabinete un oficial lo traiciona y embiste junto con algunos soldados la reunión ordenando a sus soldados preparar armas, Juárez se levanta de su silla y se coloca de frente pidiendo le disparen al pecho. Guillermo Prieto en un arrebato se coloca delante de Juárez y grita: "Los valientes no asesinan", continua: "Si quieren sangre, tomen la mía pero no toquen al presidente". El oficial envaina su espada y se retira junto a su tropa.

Ante el avance de las tropas federales llega Juárez y su gobierno al pacífico donde se ve forzado a embarcarse junto con su gabinete y quienes le acompañaban rumbo a Panamá y de ahí cruza al Océano Atlántico para viajar hacia La Habana y luego a Nueva Orleáns. En todos estos puntos le aplaudían y recibía muestras de admiración por defender su causa. En Nueva Orleáns la prensa lo aborda incesantemente.

Allí ven a Domingo de Goicuría, un traficante de armas cubano con el que entablan negociaciones que a la fecha no están claras.

En 1858 llegó Juárez a Veracruz, donde el Gobierno de Manuel Gutiérrez Zamora le era afín junto con el Gral. Ignacio de la Llave. Al llegar al Puerto de Veracruz ya lo esperaba su esposa e hijos en el muelle junto con gran parte de la población que en ese día se desbordó al Malecón para recibir al presidente constitucional. Allí pasó varios meses sin sobresaltos hasta el ataque de Miramón.

Tratado de McLane-Ocampo

Bajo el mandato de Juárez, él mandó a uno de los miembros de su ministerio de Relaciones Exteriores, José María Mata, a negociar con los estadounidenses un trato en el que el gobierno liberal pediría prestado 25 millones de dólares para la construcción de campos de concentración en Baja California o en una isla, donde se tendría a los conservadores, clérigos y militares.

La garantía del pago se hizo con la promesa de los bienes que se confiscarían de la Iglesia, las agrupaciones indígenas y demás bienes de organizaciones que no pagaban impuestos.

A esto se le unieron los diálogos mantenidos con los enviados del presidente negrero estadounidense, James C. Buchanan. El enviado de Buchanan, John Forsyth, intentó negociar primero con el gobierno de Zuloaga. Se le ofreció a los conservadores 15 millones de dólares por la venta de Baja California, Sonora y la mitad de Chihuahua. Zuloaga contestó con una diplomática censura de indignación por andar proponiendo indecencias y se rompieron las relaciones entre ambos gobiernos.

Sin embargo, las peticiones encontraron oídos en el gabinete de Juárez. Su ministro de Hacienda y Fomento,Lerdo de Tejada, era un liberal que vivía en la casa del embajador yanqui, proclamaba abiertamente su anhelo por que Estados Unidos de apoderara del territorio mexicano, prohibir la religión católica, se impusiera el idioma inglés y que hubiera una inmigración masiva de yanquis a México para "americanizarlo".

A estos actores se les unió William H. Churchwell, un esclavista negrero yanqui que quería obtener tierras (o paso) en México. Había también intentado sin éxito negociar con los conservadores, pero logró que Ocampo, ministro de Relaciones Exteriores de Juárez, firmara una carta para entrar en tratos de venta de tierras.

Por último llegó con Juárez a negociar otro negrero, Robet Mclane, un ministro plenipotenciario estadounidense, que además era socio de la empresa Lousiana-Tehuantepec Co., misma que había cobijado a los liberales en su exilio en Nueva Orleáns.

Sin embargo, Miramón, que ya había formado su gobierno en la capital, dio a conocer el rechazo a su gobierno a cualquier trato con los yanquis, por lo que declaró cualquier trato entre Mclane y Juárez nulo.

Entonces regresó el enviado de Juárez, Mata, con la mala noticia de que se había reducido a dos millones de los 25 que se habían pedido en la negociación. Entonces Juárez y Melchor Ocampo le ofrecieron a Mclane los derechos de aduanas, importación y exportación a la Lousiana-Tehuantepec Co., que volvería a México en un "protectorado con otro nombre", en palabras de Ocampo.

En julio de 1859, Juárez emitió en Veracruz las "Leyes de Reforma". Estas leyes fueron disctutidas y planeadas entre los más secretos círculos masónicos. Buscaban conjuntar los intereses de la clase alta de México, ilusionarla al ofrecerle a precios bajísimos haciendas, propiedades y territorios clericales o indígenas, y les ofrecía también protección de los ciudadanos comunes que buscaran defender a la Iglesia y de los conservadores.

Y para financiar los gastos militares, ya que no se sacaría mucho de la venta de las propiedades conficadas, se había buscado el préstamo por parte de los yanquis. Todo esto quedó bajo secreto, a pesar de que el general liberal Dos Santos Degollado reclamara que era indigno de los liberales no darlo a conocer antes de publicar.

En diciembre del mismo año, el gobierno de Juárez firmó el Tratado Mclane-Ocampo, en el que se facultaba al gobierno yanqui de pasar por el itsmo de Tehuantepec por varias rutas, como si fueran suyas. Además, el gobierno del norte podía mandar a su ejército siempre que sus intereses estuvieran en riesgo, y los gastos de éstas intervenciones estarían por parte de capital mexicano.

A cambio se obtendrían cuatro millones de dólares, de los cuáles sólo dos estarían en efectivo y dos se quedarían en territorio americano, y se hizo una alianza de mutua protección en la que el ejército yanqui debía de ayudar al mexicano, con armas, no con soldados, cuando hubiera problemas con los conservadores. Esto no incluía protección de otros países, como Francia, que pudieran invadir México en busca del pago de sus préstamos.

El Times de Londres, en su edición del 14 de diciembre de 1859, opinó: "De ratificarse definitivamente el tratado que se dice concluido en Veracruz, México pasará virtualmente al dominio americano". Mientras que la publicación Weekly Gazzette de Ohio decía: "Este extraordianrio tratado (...) coloca a México bajo el pupilaje de Estados Unidos y nos proporciona los beneficios de la conquista y la anexión sin el costo, los riesgos y perjurios políticos de anexarnos a siete millones de individuos de una raza afeminada, sin dignidad y miserablemente ignorante".

Este tratado fue impulsado por Melchor Ocampo por un rato, pero luego hasta él mismo se arrepintió. Sin embargo Juárez y Buchanan seguían queriendo tenerlo. Curiosamente, el senado estadounidense falló en contra del Tratado, librando así a México de ser vasallos de los yanquis, que era lo que planeaba el gobierno de Juárez. Si esto libró a Benito Juárez de ser un vendepatrias, es una cuestión que aún se sigue discutiendo a la fecha.

La historia oficial mexicana, controlada por muchos años por la masonería, minimizó esta parte del gobierno de Juárez para enaltecer al primer presidente miembro de la logia. Sin embargo, historiadores de gran renombre hoy en día sacan a relucir el futuro posible que los malos manejos de la política juarista pudieron haber causado en México.

El Tratado o pseudo-Tratado Mac-Lane Ocampo no es defendible y todos cuantos lo han refutado, lo han refutado bien, porque representó la constitución de una servidumbre interminable...

Políticas del Régimen Juarista

Juárez sostuvo admirablemente su gobierno contra conservadores y franceses entre 1862 y 1867 peregrinando por el país.

El 15 de julio de 1867 regresó triunfalmente a la ciudad de México, gracias al apoyo de los Estados Unidos logrando expulsar a Miramón del país. Durante su trayecto, la caravana comandada por Juárez fue saqueando iglesias que tenían joyas y obras de arte de El Greco, Murillo, Zubarán y otros artistas europeos, además de las novohispanas, ante la mirada desválida de los párrocos.

De la mayoría de todo aquél patrimonio cultural se desconoce hasta la fecha dónde fue a parar. También pasaron por varios conventos de monjas que aún no habían sido clausurados donde sus soldados y acompañantes tuvieron varias veces permiso de gozar a las vírgenes jóvenes y viejas de los claustros con aprobación del presidente provisional.

Cuando se celebraron las elecciones, ya que Juárez no era electo, sino provisional, triunfó ilegalmente la presidencia de México inteligentemente con urnas sembradas de votos a favor. La Iglesia contribuyó a esto prohibiendo votar a los feligreses.

Para tener una buena política con sus hermanos latinos, expulsó a varios ministros latinoamenricanos del país, entre ellos los de Guatemala y Ecuador, por supuestas alianzas con los conservadores. También expulsó al ministro español y a los nuncios apostólicos.

Ante la fragilidad de su gobierno, los conservadores Zuloaga y Leonardo Márquez tenían oportunidad para recuperar el poder. Juárez tuvo miedo de perderlo y solicitó al congreso facultades extraordinarias.

Los miembros liberales del congreso se negaron argumentando que cómo era posible después de una guerra tan sangrienta para poner al país bajo una constitución, el mismo Juárez quisiera violar los principios de legalidad dándose facultades de virtual dictador. Sin embargo, dos grupos de conservadores atraparon a Ocampo y a Santos Degollado, respectivamente, y los mataron, desviando la atención de los liberales del congreso a aniquilar a sus enemigos y se le otorgó dinero y permisos a Juárez para acabar con ellos.

Se comenzó el fusilamiento de sacerdotes, el linchamiento de presos políticos y la destrucción de los medios de la oposición, volviendo al régimen de Juárez uno de los más recordados como sangrientos y déspotas.

Entonces cincuenta y un diputados liberales, de su propio partido, firmaron una carta que exigía la renuncia de Benito Juárez, pero él movió sus influencias de liderazgo que tanto se han admirado y encontró 52 que lo apoyaban.

Tuvo unas finanzas excepcionales durante su mandato. Su gobierno arrojó un déficit presupuestario de 400,000 pesos mensuales. Sólo logró recaudar un millón de pesos de la venta de las propiedades de la Iglesia y de los indígenas.

Al no tener dinero, dio de nueva cuenta a Estados Unidos una oferta, esta vez ofreciendo muy inteligentemente, como era característico de él, los derechos mineros de Baja California, Chihuahua, Sonora y Sinaloa a cambio de cinco millones de pesos. De no cumplirse el pago de la deuda, éstos estados pasarían a ser parte de Estados Unidos. De esta forma puntualizaba lo mucho que le importaba el pueblo mexicano y la soberanía del mismo. De nuevo, el gobierno de Washington decidió ignorar la propuesta tan benéfica para México por nuestro Benemérito de las Américas.

Invasión francesa y Segundo Imperio Mexicano

Francia invade México

Al no poder pagar sus deudas con Europa, Juárez logró que México valientemente perdiera el puerto de Veracruz el 15 de diciembre 1861 en una invasión española de 6,000 hombres que no encontró resistencia. El 9 de enero de 1862, se les unieron 3,000 franceses y 800 ingleses.

Juárez mientras tanto pedía ayuda inútil, pero valientemente, a los yanquis promoviendo la Doctrina Monroe, de "américa para los americanos", ofreciendo cada vez más cosas con tal de no perder el poder con el que tanto estaba ayudando al país.

Los invasores ingleses y españoles salieron del país, ya que los franceses sabotearon las pláticas para obtener el pago pacífico de las deudas. Napoleón III estaba buscando secretamente establecer un Imperio Mexicano.

El Papa Pio IX también apoyó la invasión de México. La iglesia católica estaba fuertemente disgustada con la aplicación de las Leyes de Reforma en México. La encíclica del Vaticano Quanta Cura, incluía el Syllabus errorum que era un catálogo de infracciones a los presuntos derechos de la Iglesia en que incurrían, en Europa y en América, gobiernos de paises antaño sometidos al dominio eclesiástico.

"Levantamos nuestra voz pontificia con libertad apostólica en esta vuestra plena asamblea para condenar, reprobar y declarar írritos y sin ningún valor los mencionados decretos"

papa Pío IX respecto a las leyes de reforma en México.

Los franceses perdieron el 5 de mayo de 1862 la Batalla de Puebla, contra las tropas mexicanas bajo el mando de Ignacio Zaragoza. Francia fue la risa de Europa pues se consideraba que tenia el mejor ejercito del mundo en aquel momento. El General Zaragoza mandó a Palacion Nacional un telegrama que decia: "Las armas nacionales se han cubierto de gloria".

Francia, luego de un año después de la batalla del 5 de mayo mandó a 25,000 hombres que entraron a la Ciudad de Puebla en poco más de dos meses luego de haberle puesto un sitio a la ciudad, mismo que provocó la escasez severa de bienes y en especial alimentos lo cuál mermó las posibilidades defensivas que desde el principio eran inferiores, pero también la población en su gran mayoría vió en los invasores a los enemigos en contra de lo que los conservadores querian promover. Varios comandantes del ejército mexicano, entre ellos Porfirio Díaz y González Ortega fueron capturados. Comonfort fue fusilado.

Juárez y su gobierno se trasladan al norte

Luego de haber efectuado una sesión extraordinaria del Congreso de la República donde se le dieron poderes especiales a Juárez y el Congreso decretó la suspención de trabajos hasta nuevo aviso seguido de una sesión solemne que acabó en el Zócalo capitalino con miles de mexicanos que fueron a despedir a Juárez, el 31 de Mayo de 1863, Juárez abandonó la capital junto con una gran caravana para llevar consigo el Gobierno de la República hacia el norte a salvo de los invasores. Llegó a San Luis Potosí donde intentó rehacer su gobierno.

Despues Juarez llego y tuvo una noche placentera con su hermana que lo habia cuidado de niño. Ella había decretado una ley el 25 de enero del año anterior donde eran traidores todos los que apoyaran con armas, tomaran puestos del gobierno de los invasores. También todo el que pidiera la abolición de las Leyes de Reforma era traidor. También decretó inteligentemente que todo mexicano que viviera en tierras de la ocupación sería considerado traidor. Declaró traidor a nueve de cada diez mexicanos [cita requerida].

Los franceses entraron a la capital mexicana sin disparar un solo tiro, ya que Juárez y su gabinete estaban gobernando sabiamente desde San Luis Potosí. De ahí se cambió estratégicamente a Monterrey y a Saltillo. Echó al cacique por medio de sus contactos, para luego perder las ciudades ante los franceses. Juárez había enviado a Margarita y sus hijos a Nueva York, Estados Unidos, donde recibió el apoyo de Matías Romero y el Secretario de la Embajada de México en aquel país que seguí funcionando.

Luego de recibir en la estación de ferrocarril a Margarita y su familia, Matias Romero los instaló en una casa en los suburbios. Las órdenes de Juárez habían sido conseguirles una casa suficiente pero modesta. Inmediatamente Matias Romero encargó a Margarita y su familia a su secretario y partió a la Ciudad de Washigton donde se entrevistó con el Srio. de Estado. La encomienda de Juárez era asegurarse que los Estados Unidos estuvieran del lado de la República y en contra del imperialismo francés.

Abraham Lincon presidente norteamericano en ese entonces tenia grandes problemas en medio de la Guerra de secesión que se entablaba entre el norte y el sur del pais. Matias Romero consiguió que el Srio. de Estado norteamericano pidiera a su embajador ante España que influyera para evitar que ese país apoyara la empresa francesa en México. Para ello se amenazó a España en que si insistia en apoyar la invasión a México, los Estados Unidos tendrian que intervenir a favor de la República.

Maximiliano se dirige a México y escribe una carta a Juárez invitándole a participar en su gobierno imperial. Juárez le contesta desde la Ciudad de Monterrey el 1 de marzo de 1864 rechazando tal propuesta, denostándolo por ser un agente de Napoleón (III) y advirtiéndole que la historia los juzgará.

Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará.

Carta de Benito Juárez a Maximiliano. Monterrey, NL. 1 de marzo de 1864.

Juáres se mudó a Coahuila y a Chihuahua poco después con cada vez menos apoyo. Maximiliano y su esposa Carlota luego de una gira por Europa llegaron a la ciudad de México.

El General Gónzalez Ortega que había sido leal a la causa de la República y había combatido en Puebla a los invasores franceses, era titular de la Secretaria de la Guerra y de la Suprema Corte de la Nación. Gónzalez Ortega combatió el avance francés hacia el norte sin éxito.

Juárez se establace en Chihuahua

]En 1864 el presidente Benito Juárez y sus ministros Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias y Miguel Negrete arriban a territorio chihuahuense e instalan el gobierno republicano. En Chihuahua la república gozaba de bastante apoyo tanto del gobierno como del pueblo.

Exáctamente un año antes de que terminara el periodo constitucional de Benito, Gónzalez Ortega entró a la oficina de Lerdo de Tejada preguntando si se le entregaría la presidencia ese día o al siguiente argumentando que la Constitución de 1857 no era muy clara al respecto a lo que Lerdo le pidió unas horas para responderle. Lerdo acudió a hablar con el Presidente Juárez de tal reclamación.

Éste le contó al presidente sobre la reclamación de Gónzalez Ortega además de decirle que González Ortega era corrupto pues tenia pruebas de que había desviado fondos para el ejército republicano para si mismo. La conclusión fue que González Ortega se confundió pues el periodo constitucional de Juárez terminaba hasta un año después.

La confusión fue debido al hecho de que Juárez había ocupado la presidencia de forma interina, pero ese tiempo no contaba dentro del periodo constitucional. En la tarde González Ortega tocó a la oficina de Lerdo y al pasar este le aclaró el asunto. González Ortega no tuvo más que decir y ante tal ridículo se fue al poco tiempo con su hermano a Norteamérica en un autoexilio.

En Nueva York, Pepito, uno de los hijos de Benito yacia enfermo de pulmonia debido a los fuertes frios que azotaban aquella región. De esto había tenido noticia Don Benito. Estados unidos se encontraba en guerra civil. Matias Romero por tren a Nueva York y junto con otros funcionarios de la embajada fueron a ver a Margarita y a su enfermo. Cuando llegaron los recibió Pedro Santacilia, yerno de Margarita que vivía allí con su esposa y tenía la encomienda de Juárez de velar por la familia.

El niño Pepito acababa de fallecer. La temperatura rondaba los 12 grados bajo cero. La casa estaba sumamente fria debido a que la leña y los víveres en general escaseaban mucho en aquel invierno y enmedio de la guerra. Lo poco que había era sumamente caro y el hogar de Margarita no contaba con esos recursos.

La escena era desgarradora según contó Don Pedro. Margarita gritaba inconsolable abrazando el cuerpo. Los funcionarios de la embajada esperaron en la Sala. Don Pedro tuvo que usar los muebles como leña para calentar un poco la casa.

Margarita se opone a realizar los funerales de su hijo en "esa ciudad ajena" (Nueva York) y decide embalsamar el cuerpo hasta poderlo enterrar en su tierra, Oaxaca. Pedro Santacilia entera de esto a Benito a lo que éste le replica que ella (Margarita) es su madre y sabe lo que hace. Tal disposición violaba las leyes sanitarias de Nueva York como Matias Romero se lo hizo saber a Pedro Santacilia.

Durante febrero de 1865 Juárez es avisado de la tragedia lo que lo aparta una semana de su oficina en Chihuahua. Sus colaboradores lo animan y a la vez se asombran del temple de aquel indígena, en especial su Secretario de Hacienda José María Iglesias y su Secretario de Gobernación Miguel Lerdo de Tejada.

El 21 de marzo de 1865 sus colaboradores y el gobernador de Chihuahua le organizan una fiesta de cumpleaños, Juárez al enterarse señala que no quiere que se gaste ni un centavo del erario en ninguna fiesta, a lo que le replican que no lo harán, que los gastos serán personales. Ante tal realidad Juárez acude al evento organizado a las 18.00, donde asistieron unas 800 personas.

Por su parte, en Norteamérica las tropas al mando de Abraham Lincoln toman la capital del Sur y derrotan al general en jefe del Sur apellidado Lee. Matias Romero presenta las felicitaciones del gobierno de la República Mexicana en los primeros lugares al presidente Abraham. Al poco tiempo Abraham es asesinado. El parque sobrante de la guerra en norteamérica sería de mucha utilidad para la República y contra el imperio francés.

Maximiliano en la Ciudad de México informaba a su gabinete que el país estaba pacificado y que en pocos días el ejercito imperial entraría a Chihuahua para acabar con Juárez. Napoleón manda el retiro de algunos miles de efectivos ya que en Francia sufría el embate del congreso por los exesivos gastos que representaba la invasión de México. El Gral. Vinsel al mando del ejercito francés desde antes que tomara el puesto Maximiliano le advierte a éste que el retiro de tropas fortalecerá a Juárez.

Abraham Lincoln es asesinado.

Maximiliano celebra su cumpleaños en la Ciudad de México. En el ambiente hay una gran satisfacción porque la República, Juárez y los brotes insurrectos de republicanos a lo largo del país, se suponen aniquilados. Con esto se celebra además del cumpleaños el triunfo de la monarquía. Maximiliano en agradecimiento al mariscal francés y comandante en jefe del ejército monárquico Vasan le regala a éste una mansión para que la habite con su esposa mexicana conocida entre la corte como Pepita.

La ciudad de Chihuahua centro de la lucha

Ante el inminente ataque francés, Juárez y su gobierno destruyen la papelería importante para que no cayese en manos francesas. En una madrugada de mayo de 1865 los franceses atacan de madrugada Chihuahua al mando del General Agustín E. Brincourt. La ciudad es bombardeada y se defiende tenázmente pero finalmente cae en manos de los franceses. Sin embargo, Juárez y su gabinete habían logrado ser evacuados a salvo escapando rumbo al norte.

Mientras tanto algunos generales republicanos combatian heróicamente el avance francés. El general Brincourt obliga a los republicanos a firmar acta de sumisión al imperio. El gobierno de la República reducido a un pequeño número de personas llegá a Villa Paso del Norte, lo que hoy es Ciudad Juárez, Chihuahua. Al ser perseguidos por los franceses tienen que huir a lo que Lerdo de Tejada le dice a Benito que deben de escapar a Norteamérica a lo que Juárez contesta que eso equivale a darse por vencidos y aniquilar la República.

Juárez pregunta señalando una serrania si aquello aún es territorio nacional a lo que un militar oriundo de aquella región le asegura que si. Juárez ordena moverse para allá a pesar que le advirtieron que no había nadie allí, sólo matorrales, vívoras y demás alimañas. A esta serrania hoy se le conocer como Sierra de Juárez (Chihuahua). Los franceses al llegar son informados que Juárez cruzó la frontera lo que da por terminada la persecusión y lo que informan a la Ciudad de México.

El 14 de agosto de 1865 queda establecido en Villa Paso del Norte el gobierno nacional.

Las fuerzas republicanas retoman la Ciudad de Chihuahua por lo que los franceses abandonan la Ciudad el 29 de Octubre.

Los franceses planean retomar por sorpresa Chihuahua pocos días antes de la navidad de 1865. José Maria Pérez Esquivel, telegrafísta septuagenario se entera del plan francés y manda a avisar a Juárez. Juárez y su gobierno logran huir a tiempo hacia el norte. El 11 de diciembre las fuerzas francesas retoman la capital. Los franceses capturan al Sr. José María y luego de golpearlo lo mandan a fusilar. La mañana del 24 de diciembre de 1865 José Maria es fusilado ante la gran indignación del pueblo chihuahuense contra los invasores.

Los militares Manuel Ojinaga, el Manuel Díaz (hermano de Porfirio Díaz) y otros militares estan con Juárez en la defensa de su gobierno errante. En la huída hacia el norte el gobierno de la república piensa detenerse en el lugar llamado El ojo de la laguna, pero Luís Terrazas, gobernador de Chihuahua les da alcance para persuadirlos de que deben continuar la marcha durante toda la noche buena y la madrugada de navidad pues los franceses los persiguen.

La comitiva continua su marcha. Terrazas advierte que algunos indígenas de la región se pasaron al lado imperialista por lo que la comitiva deberá cuidarse también de estos. Llegan al desierto de Samalayuca. El 28 de diciembre de 1865 llegan a la frontera siendo perseguidos por los franceses a menos de un día de camino. Muchos persuaden a Juárez de cruzar la frontera, pero este tomando un puño de tierra en la rivera del Río Bravo exclama que prefiere refugiarse en algún cerro agreste y morir con la bandera en el pecho que abandonar el suelo patrio. Todos entienden el mensaje y se ordena a la pequeña tropa que los acompañaba hacerle frente a los franceses.

La República se recupera

Matias Romero y el Srio. de la Embajada Méxicana ante EUA llegan a la casa de Doña Margarita para acompañarla a la recepción que en Washington le prepara el gobierno norteamericano de Jonhson. Éste había desconocido al Imperio de Maximiliano y reconocido en Juárez al único presidente legítimo de la República Mexicana.

Anunciando Jonhson el envio de unos 100 000 hombres a la frontera con México para amedrentar a los invasores de México. También el embajador de EUA ante París presionaba a Napoleón III para que retiraran sus tropas de México. Maximiliano ofreció a los confederados que habían perdido la guerra en EUA la posibilidad de establacerse en Veracruz. Esto fue mal visto en el gobierno de Washington.

Las fuerzas republicanas al mando del General Luis Terrazas Fuentes contraatacan a los franceses y retoman la Capital de Chihuahua el 25 de marzo de 1866, luego recuperan Parral y avanzan sobre el estado de Durango. Luego de tales hechos, el presidente Juárez distinguió al General Terrazas con su amistad. Juárez entra a la Capital Chihuahuanse el 7 de junio de 1866 ante gran júbilo de la población.

Se organiza una ceremonia dándole lugares de honor a los liciados de las batallas acaecidad en aquella región. Se entregan medalles de bronce a los heroes de la República. Cuando Juárez coloca una medalla a un joven de unos 16 años éste estalla en lágrimas diciéndole al presidente que sus cinco hermanos murieron combatiendo por él (Juárez) y que el también con gusto hubiera muerto por la misma causa. A esto el presidente constesta que el entiende, que el perdió un hijo. Y le dice que no murieron por él, sino por el aire y la tierra de la Patria, murieron por la libertad.

En esas mismas fechas el imperio de Maximiliano tiene cada vez más problemas. El clero mexicano se había revelado ante el imperio por que Maximiliano no dió marcha atrás a las Leyes de Reforma. Francia había ordenado ya el retiro total de su ejército a más tardar para inicios de 1867.

Estados Unidos ya no estaban en guerra y el presidente Jonhson se pronunció en su congreso por el total apoyo al presidente Juárez y la República. 100 000 hombres enviados a la frontera con México amedentrarian a los franceses. Carlota parte a Europa la madrugada del 7 de Julio de 1866 con el plan de buscar apoyo del Papa Pio IX, Napoleón III y El hermano de Maximiliano entre otros.

La división entre los republicanos en México se hace más dramática ya que el periodo constitucional de Juárez se acerca a su fin. Por tal motivo Juárez había publicado un decreto en donde por argumentar que el país estaba en guerra extendia su mandato hasta que se normalizara la República y se convocara a elecciones. González Ortega autoexiliado en Norteamérica buscaba el reconocimiento de ese país como presidente. Los liberales Ignacio Ramírez y Negromante lo apoyaban.

Mientras que Carlota buscaba apoyo en Europa para el imperio, Maximiliano dejó la capital y los múltiples problemas que allí tenia y se fue a pasar un tiempo a la Cd. de Cuernavaca al Palacio de San Cloff donde tenia a su amante Maria Bonita, hija del jardinero en jefe de ese palacio. Carlota había recibido la negativa de Napoleón III para entrevistarse, pero ella insistió y se trasladó a Paris.

Ahi se hospedó en el Gran Hotel de Paris donde consiguió una entrevista con los ministros de Napoleón III y la emperatris Eugenia, reunión que no prosperó pues éstos últimos tenian instrucciones de no seder en nada. Después Carlota consiguió una cita con Napoleón III a las 10.00, del 18 de agosto de 1866 en su hotel.

Los acompañaban representantes del imperio mexicano como Juán Nepomuceno Almonte y Pedro Hidalgo y representantes del gobierno francés como el ministro de Estado entre otras personalidades, sin embargo la entevista se dió sólo entre Carlota y Napoleón donde conversaron y luego de discutir el tema.

Ante la mutua desesperación de Carlota por lograr algún apoyo y de Napoleón por negar cualquiera. Carlota sugirió incluso la disolución del congreso de Paris a Napoleón. Éste último terminó la reunión diciendo que Maximiliano tenia que abdicar ya pues no tenia otra opción.

En Chihuahua Benito Juárez recibia buenas noticias de todo el territorio nacional respecto a la recuperación del control de la patria. El ministro de la guerra Gral. Ignacio Mejia rendia los informes correspondientes. Porfirio Díaz avanzaba en Oaxaca desde el Sur. El obispo de Oaxaca había pedido garantias a Díaz ante su inminente entrada a la capital oaxaqueña a lo que Díaz respondió que le dejaría vestir sus mejores prendas para su fusilamiento.

Este huyó de Oaxaca junto con muchás personalidades, sobre todo de la alta sociedad, que habían sido afines al imperio. El gobierno de Juárez retoma el control de las aduanas de San Blas, Mazatlán y Guaymas que representaban importantes recursos para su gobierno. Luego el ejercito republicano toma las ciudades de Jalisco, Monterrey y Tampico logrando controlar más aduanas de esas regiones.

El ejercito francés y el republicano de México tuvieron batallas pero no en grandes cantidades de hombres,pues los franceses se iban retirando hacia el Sur y los republicanos en algunas ocasiones esperaban en muchos casos que los franceses se fueran para avanzar,sin embargo hubo batallas de significacion como las de Miahuatlan,La Carbonera,Juchitan,San Pedro (Sinaloa),Santa Gertrudis (Tamaulipas),Naco (Sonora),Mazatlan y otras,en las cuales los republicanos derrotaron al ejercito frances,aunque la mayoria de ellas serian ejecutadas a manera de guerrillas,no de un ejercito a gran escala.

El Gral. Mejia informa a Juárez de la recuperación del Valle de Guayana y de la ciudad capital de Durango. Ante la realidad geopolítia de México Juárez decide trasladar su gobierno al sur hacia Durango. Juárez exclama "Ohh, Chihuahua".

El día de la partida en el mes de diciembre Juárez exclama "Gracias tierra bendita, nunca te olvidaré" en agradecimiento a aquella ciudad y Estado que le había dado alogo a su gobierno y a la causa republicana y en donde llegó acorralado y salia triunfante. Juárez seguido de una larga comitiva sale con destino final Durango rumbo a Hidalgo del Parral. En su famosa carroza negra le acompañaban Sebastián Lerdo y José María Iglesias.

La debacle del imperio

El 22 de agosto de 1866 Carlota sale del Gran Hotel de Paris con planes de ir a ver al Papa Pio IX, pero antes su comitiva la convence de hacer una escala en el Palacio de Miramar en Italia, su antigüo hogar. El 27 de septiembre de 1866 Carlota visita al Papa Pio IX.

Ella da muestras ante el Papa de problemas mentales diciéndole que su bebida que le habían ofrecido estaba envenenada y tomándo la de él. No se quería ir y tuvieron que invitarla a la biblioteca vaticana para distraerla. Luego su hermano fue por ella. Carlota era atendida por el Médico en Jefe del hospital de enfermos mentales de su ciudad.

Maximiliano decidido a abdicar recorre el Palacio de Chapultepec indicando la pertenencias a embarcar, deja la mayoría de las habitaciones intactas pues muchos objets habían sido regalos al pueblo de México y no a la persona de él o la emperatríz. Sale sigilosammente rumbo a Veracruz.

En Orizaba en noviembre de 1866 el Padre Fisher había organizado junto con los conservadores de la región una multitudinaria manifestación en apoyo a Maximiliano y para impedirle que se fuera. Maximiliano decide quedarse entonces en Orizaba por un mes para pensar que hacer.

Tres personajes influían en Maximiliano poderosamente, el padre Fisher, su médico Dr. Samuel Bag, de origen prusiano-judio, y su viejo amigo personal y colaborador Estephan Haspan. El primero lo persuadia para que se quedara, los otros dos para que se fuera a Europa pues veían la causa del Imperio perdida.

Maximiliano recibió el apoyo de los generales Leonardo Márquez, apodado "El tigre de tacubaya" y Miguel Miramón (expresidente de México). Miramón le notificó que se había conseguido que la iglesia ofreciera 11 millones de pesos, además de que se tenia la posibilidad de reunir 29 000 hombres y de que la junta de notables apoyaría a Maximiliano. Maximiliano formó un nuevo gabinete en Orizaba y su plan incluía:

Sostener a los franceses totalmente en México,ya que Maximiliano también sabia que ellos eran su mayor apoyo.

crear un Congreso para legitimar su gobierno e invitar a los liberales a formar parte de su iniciativa, incluido a Juárez.

Al poco tiempo se le informó a Maximiliano que se contaba con 29, 663 soldados, más de 2 000 hombres de oficialia y 10 cañones para iniciar. La iglesia entregó un adelanto de 2 millones de pesos.

Una afición de Maximiliano era cazar mariposas. En Orizaba lo siguió haciendo, en una ocación junto con un ilustre botánico europeo que deseaba fundar un museo de historia natural en México. Idea que le surgió por la basta riqueza natural que había encontrado en el país.

A finales de noviembre Maximiliano preparaba su regreso a la Ciudad de México.

Juárez y su gobierno llegan a Durando los primeros dias de noviembre y realizan una reunión con su gabinete de guerra. Deliberan sobre la toma de Matamoros que era el único punto importante en el norte además de estratégico que aún quedaba en manos del imperio. Se decidió utilizar un sitio, como el utilizado por los franceses contra los liberales para rendir a la Ciudad de Puebla. El plan se llevó a cabo.

Luego de tres semanas y algunas escaramuzas menores entre los ejércitos, el Gral. Tomás Mejia que defendía la Ciudad de Matamoros se rindió. Con esta victoria los liberales controlaban todo el norte del país. Por ello hubo una gran fiesta popular frente al Palacio de Durango que funcionaba como Palacio Nacional. Todo el norte era republicano.

Ante el avance del control del país por los republicanos Juárez traslada su gobierno rumbo a Zacatecas siempre escoltado por el Batallón de supremos poderes.

Juáres escribe una carta a Margarita comunicándole que pronto podrá regresar a México y reencontrarse ella y sus hijos tanto vivos como muertos y él.

Aún en Orizaba, Maximiliano que pensaba que su hermano abdicaría a su favor en Viena, pues el pensaba que tenía más apoyo popular sigue considerando irse a Viena. Napoleón manda un enviado, Francis de Casternons, con un plan muy negativo: ofrecerle el grueso del armamento francés y a su vez desestabilizar al mismo gobierno de Juárez dando también mas armas a algún general conservador. A sabiendas de sus intenciones, Maximiliano se niega a recibirlo.

La madre de Maximiliano,la Archiduqueza Amalia, le escribe una carta desde el Palacio de Chombroum diciendole: "Hijo mio,... no abdiques,... tu posición en Europa sería ridícula si lo hicieras, ...lo más correcto hijo mio y lo más justo es que no regreses a Viena...". A raíz de esta carta Maximiliano hizo traer de inmediato a Miramón pues decidió regresar a la Ciudad de México.

El gral. Miramón fue derrotado en San Jacinto. Sólo quedaba fuerte el gral. Leonardo Márquez en las fuerzas conservadoras y el no menos numeroso contigente frances que estaba bajo sus ordenes (la mayoria eran parte de la llamada [Legion Extranjera]]).

Ignacio Mejia dió un parte a Juárez en una reunión de gabineta en Zacatecas donde le informó que el gral. Mariano Escobedo tenia entre 8 y 10 mil hombres y otro general tenia otros 6 mil.

Una tarde a las 15:00 hrs., el gobierno republicano deja Zacatecas para salir rumbo a SLP en medio de un desfile y algabaría popular.

Maximiliano se reune con sus generales en la Hacienda de la Teja.

El 13 de febrero de 1867 sale Maximiliano de la Ciudad de México rumbo a Querétaro con 9000 hombres mal equipados (tanto consevadores como la legion francesa que se quedo con el). Lo acompañaban entre otros personajes,el mariscal Albert Hans y Leonardo Márquez,este ultimo conocido como el Tigre de Tacubaya por la masacre de médicos que mandó hacer allí (conocidos como "Los mártires de Tacubaya").

Maximiliano salió de la Ciudad de México una semana después de que la mayoria las tropas francesas se habian retirado. Maximiliano lanzó una proclama a su ejército en donde poniéndose a la cabeza de éste personalmente dijo que éste era "Un ejercito que leva consigo la dignidad y el amor a México".

Antonio López de Santa Anna se encontraba en Estados Unidad de Norteamérica negociando con financieros, empresarios y con el Secretario de Estado de aquel país, Mr. Siward, el apoyo para ocupar por duodécima vez la presidencia de México. A finales de marzo Benito Juárez recibió un mensaje de Matías Romero desde Nueva York informando que Santa Ana preparaba su regreso a México.

En esos días recibió también noticias de la embajada de México en EUA de que el gobierno de aquel país manifestaba su apoyo a Benito Juárez y no a Santa Anna. Sebastián Lerdo le comentó a Benito que Santa Anna seguramente pretendía provocar un golpe de Estado al llegar a México.

Comentó que redoblaría la vigilancia para que si Santa Anna llegase a Veracruz fuese aprehendido inmediatamente. Benito Juárez le contestó: "No se afane mucho usted porque si Santa Ana no cuenta con apoyo de Estados Unidos no vale nada...Santa Anna ya no vale nada".

Sitio, batallas y caída de Querétaro

El día 19 febrero de 1867 entra el ejercito de Maximiliano a la Ciudad de Querétaro. Durante los dias 20 y 21 siguen llegando contingentes de Michoacán, San Luís Potosí y Guanajuato entre otros Estados. El día 21 entran 4000 hombres. En Querétaro se celebró una verbena popular celebrando la llegada de los imperialistas. En total eran entre 10 y 12 mil hombres en las filas de Maximiliano.

El gobierno republicano avista las Torres de la Ciudad de San Luís Potosí a las 13:00 hrs., de 21 de feb, poco después llega con Juárez a la cabeza a establecer el gobierno de la República en esa Ciudad. Hubo gran verbena popular para celebrar este hecho. La gente gritaba vivas: "Viva México, Viva la Independencia, Viva la República y Viva Juárez".

Con respecto a lo militar, los generales liberales Ramon Corona al frente del Ejercito de Occidente y el Gral. Mariano Escobedo se reunieron en una unión de caminos que llevaban a la Ciudad de Querétaro. con un total de 60 000 soldados.

Un parte militar entregado a Maximiliano decia que las fuerzas enemigas eran 28 000 hombres, siendo 2 000 de caballería. El Gral. Mariano escobedo realizó un recorrido por una eminencia desde donde pudo contemplar el campo de batalla próximo, Exclamó: "Mañana comenzará el pricipio del fin para el imperio".

Se presentaron algunas batallas. Los liberales impusieron un sitio a la Ciudad de Querétaro, con lo cuál no podía entrar ni salir nada ni nadie, incluídos víveres o comunicados (telégrafo, correspondencia, etc),durante una de esas batallas,el ultimos reducto del ejercito frances fue totalmente derrotado. Bombardearon algunos arcos del acueducto para cortar el suministro de agua a la Ciudad. Los liberales lanzaron muertos imperialistas al río para contaminarlo con miras en doblegar a los imperialistas.

Ante el sitio y en una junta de Maximiliano con su comitiva, Leonardo Márquez propone al emperador que se le de un contingente de caballería para ir a la Ciudad de México por refuerzos y víveres. Se le da el aval. Mediante una maniobra de distracción por la madrugada Márquez y su grupo logran atravesar el sitio no sin perder varias decenas de hombres, lo cuál estaba contemplado. Los liberales no persiguen a éste grupo considerando que no tenian posibilidades de juntar apoyo ni de regresar.

Maximiliano enviá a un valiente soldado apellidado Salvino como correo con miras en saber algo de Márquez. El plan consistía en que debia hacerse pasar por liberal y luego de mezclarse entre las tropas salir hacia la Ciudad de México. Al día siguiente Salvino apareció colgado en un árbol con un cartel que decia: "Soy el correo del emperador y estoy muerto".

El día 24 de abril Mariano Escobedo en su campamento en las afueras de Querétaro decide dar la batala definitiva y la última para el 27 de abril.

Maximiliano tenia por cuartel general el Cerro de las Campanas y también se pasaba bastante tiempo en el Convento de las Cruces, cerca de ahí. La comida de Maximiliano era modesta, similar a la de los dempas, y se complementaba con pan que le hacían las monjas del convento. A Maximiliano se le veía sucio y desaliñado como si estuviese en el frente de batalla. Padecía enfermedades gástricas-nerviosas. Maximiliano acudia al frente de batalla para animar a su tropa y conocer la situación de primera mano.

En un enfrentamiento de caballería murieron 300 hombres. Los liberales persiguieron a los imperialistas llegando cerca de donde estaba Maximiliano quien quizo ir en apoyo de éstos. Un súbdito lo detuvo del brazo diciéndole que no debia arriesgarse pues era el emperador. Maximiliano envió a un grupo a prestar apoyo de los perseguidos. Los liberales se retiraron.

Para el 2 de mayo no había noticias de Leonardo Márquez. Para el 3 de mayo Maximiliano entregó en el Convento de las Cruces medallas de bronce al honor. Fueron 135 los militares galardonados entre soldados y oficiales.

El día 5 de mayo de 1867 se cumplia un aniversario de la famosa Batalla de Puebla. Los liberales celebraban por todo el país, en especial en la sede del gobierno de la República en San Luís Potosí y entre las tropas de Querétaro. Juárez habló desde el balcón principal ante una multitud que se reunió frente al Palacio Nacional provisional. En su discurso dijo:

"Pueblo de México, amados conciudados, el baño de sangre por el que ha pasado la República no podrá ser olvidado jamás. La sangre de vuestros hijos, la sangre de vuestros esposos, la sangre de vuestros padres, no será derramada de manera inútil por que al afianzarse la República se afianza la soberanía nacional".

Y el concierto de todas las naciones admirará a este pueblo, hoy y por los siglos hasta siempre jamás, recordád esto, no podemos flaquear, tenemos que seguir adelante porque nuestra recompensa será la gloria eterna y el respeto de todos los pueblos y naciones que sabrán que México no es lugar donde venir a buscar aventura ni rostrar batalla para someter a un pueblo a la esclavitud.

En este momento os digo, ¡mexicanos!, la libertad es una realidad, la libertad es un ejemplo para todas las naciones y los pueblos y orgulloso estoy hoy de ser el presidente de los mexicanos por que la nación realmente es hoy madura, hoy respetada, hoy temida, hoy bravía, hoy fuerte, y esta lucha será el inicio, el comienzo de una grandeza que nunca acabará."

Últimos días de Margarita y familia en EUA

Matias Romero le presentó a Margarita Maza al Coronel McDown, comisionado por el gobierno norteameriacano de Ulises Grant para asegurar el regreso a México de Margarita y su familia. El mismo coronel le dijo a Margarita que su misión era protegerla y hacerla llegar con absoluto bien hasta México sin que nada le ocurriera.

A finales de abril se aprueba la ruta para regresar a Margarita, sus hijos y su yerno Santacilia. Viajarían por ferrocarríl a San Luís Missouri, luego en barco fluvial por el Mississipi a Nueva Orleans y luego por un buque de guerra al Puerto de Veracruz. Todo por órdenes del presidente Jonhson que eran velar por la familia Juárez.

Santa Anna planea un golpe de Estado

En el mes de abril de 1867 Santa Anna estaba en una residencia en una zona exclusiva de Nueva York. Santa Anna mantenia vigilados a Margarita, Matias Romero y a Ignacio Mariscal. Sabia hasta lo que compraba Margarita en el mercado. Santa Anna planeó rentar un barco grande llamado "Virginia" y trasladarse junto con un gran arsenal al Puerto de Veracruz para buscar un golpe de Estado con el apoyo de sus paisanos los veracruzanos.

En una reunión en su casa temporal en Nueva York le dijo al Sr. De la Borbolla... "Ese pedazo negro de pitón me la ha de pagar, cuando era gobernador Juárez en Oaxaca me impidió la entrada, un indio renegrido que no vale nada. Se atrevió a decirle a Santa Anna quien ha gobernado 11 veces a México: ``No puede usted entrar a Oaxaca, Sr. Santa Anna, yo pondré mi ejército para lanzarlo fuera´´. Pedazo renegrido de indio pútrido... pero llegaré a Veracruz y será mi turno.

Iré a la Hacienda de Manga de Clavo y desde allí promulgaré una rebelión nacional que arrojará de la presidencia otra vez a Juárez. Lo mandaré otra vez a San Juan de Ulúa, a las goteras, o ¿por qué no?, ¡lo fusilaré! Es cuestión de tiempo indio renegrido. Me la debes de hace mucho, pedazo de patán disfrazado, que se viste con chistera pero que no es más que un peón de hacienda. Indio pútrido, aguardo la hora de mi venganza."

Los proveedores de víveres del ejército republicano suben los precios [editar]Sebastián Lerdo y Benito Juárez veían que el ejército republicano tuviera todo para salir avante en su empresa. En eso llegó al Palacio Nacional provisional de San Luís Potosí el gobernador liberal de Guanajuato León Guzmán. El Bajio era entonces la única región que proveía con víveres al ejército republicano. El gobernador de Guanajuato se entrevistó en reunión privada con Sebastián Lerdo y Benito Juárez.

El presidente lo saludó, lo abrazó y le dijo "sabemos de las quejas sobre el mal uso del dinero..., dígame que pasa en Guanajuato". El gobernador Guzmán les dijo: "Los rancheros de Guanajuato, algunas áreas de Queretaro y el Norte de Michoacán se pusieron de acuerdo para subir los precios exageradamente. No tenemos dinero para pagar." (En referencia a los víveres para el ejército republicano).

Juárez dijo: "No puedo creer que los hacendados de la región piensen más en su beneficio personal que en los inmensos sacrificios que la patria hace por darles orden y paz; mándenme una lista de todos los rancheros y agricultores, por ahora no podemos ponerlos en nuestra contra, pero luego los castigaremos.

Este egoísmo no tiene límites". Una vez que el gobernador se fue Sebastián Lerdo le preguntó a Juárez que lucia muy triste: "¿En qué piensa Don Benito?", respondió: "En el egoísmo humano Don Sebastián, a mi me ha costado dos hijos esta guerra, Toñito y Pepito, pero hay quienes solamente piensan en bienes materiales. ¡Vea estos precios! ¡Hsta 4 veces más caro esta el cuarteron de maíz! y créame no se si por ser indio o por qué, pero no los entiendo, no entiendo a quienes se quieren enriquecer de la miseria,

de las masas, del dolor y del sufrimiento de los otros, pero estaremos atentos Don Sebastián, ahora dejaremos que se hagan ricos, después ya les cobrarems impuestos terribles para devolver esa riqueza a las manos de la nación.

Dejémoslos que se ilusionen, tarde o temprano se hará justicia. Ardo en deseos de que esta guerra se acabe, ¿Por qué siempre es el pobre el que sufre más? ¿Por qué siempre es el pobre el que lo tiene que dar todo mientras que otros se aborazan y se envilecen buscando sólo la riqueza material?, pero ay de aquellos que lo han hecho porque si yo sigo siendo el presidente ¡lo pagarán! lo juro ante usted."

El ejercito republicano se tuvo que abastecer de altísimos costos por lo que los impuestos en la regíon de Guanajuato se tuvieron que subir al doble y luego al triple.

Maximiliano, prisionero de la República

Maximiliano, luego de reflexionar pide a un general de su confianza ir como mensajero ante el Gral. Mariano Escobedo y plantearle su rendición condicionada. Las condiciones eran que se le diera un salvoconducto para salir de México, que nunca regresaría, que se respectara la vida y las propiedades de los generales, oficiales y tropa. El general Escobedo ante tal propuesta dijo que se lo consultaría al Sr. Presidente y que regresara en unos días a la misma hora.

Juárez fue consultado directamente por el Gral. Mejia, ministro de la guerra a lo que respodió: "Rendición incondicional". El gral. emisario de Maximiliano regresó por la respuesta y ante ésta se retiraba pero el Gral. Escobedo le propuso que si le entregaba a Maximiliano le perdonaría la vida a lo que éste planteando que así salvaría la vida de muchos hombres aceptó traicionar a su emperador.

Alrededor de las 4:00 hrs., el traidor condujo a los liberales hasta el convento de las cruces apartando a los hombres que cuidaban éste. Cuándo Maximiliano se dió cuenta y los demás oficiales los liberales ya habían entrado al Convento y estaban apresando a los oficiales que aún dormian.

Maximiliano pudo escapar hacia el Cerro de las Campanas pero a las pocas horas fue rodeado y tuvo que entregar su espada al Gral. Corona diciendo: "Esta espada es del Pueblo de México". Maximiliano pidió que si debia de correr sangre fuera únicamente de él y volvió a pedir amnistía para sus tropas y oficialia.

A Maximiliano se le dijo que no era considerado como Emperador de México, sino como Archiduque de Austria y que a partir de ese momento quedaba en calidad de prisionero de la República". Se le notificó que se consultaría con el Presidente su petición.

La noticia de Maximiliano y su imperio dió la vuelta al mundo. En Europa hubo mucho movimiento diplomático pidiendo a través de los embajadores en EUA que este país interviniera a favor de Maximiliano. Aunque la mayoria de los gobiernos europeos,señalaban a Napoelon III como el asesino,por negarle su apoyo (siendo el unos de los que lo habian instaurado en el trono)y haber dejado al archiduque a su suerte.

En Nueva York, La familia Juárez dejan por fin la casa que habían ocupado allí por tanto tiempo y así Margarita, junto con sus hijos, su yerno, dos féretros con sus dos hijos finados y personal de la Embajada de México en EUA parten en tren oficial del gobierno norteamericano rumbo a Washington. Allí son recibidos con gran júbilo y Margarita fue noticia de primera plana en los periódicos de entonces.

Estuvieron allí tres semanas. Mr. Siward dijo al Embajador mexicano Matias que tenia informes de que Antonio López de Santa Anna planeaba secuestrar a Margarita por lo que se tomaron medidas respecto del itinerario que sería distinto en lo anunciado que lo realizado. Santa Anna tenia espias desde hace tiempo vigilando a la familia Juárez, incluso en el Departamente de Estado tenía espias.

Por consejo de Lerdo de Tejada a Juárez, se nombra un tribunal militar para juzgar a Maximiliano y dos de sus generales Manuel Miramón y Tomás Mejía. Maximiliano y dos generales de su círculo más cercano, entre los cuales estaba Miramón, son juzgados en el Teatro de la Ciudad de Querétaro. El juicio dura tres dias.

A los tres se les condena a morir al otro día fusilados por los delitos de, entre otros, de apoyo a los invasores franceses además de traición a la patria para los mexicanos y de usurpación del poder para el austriaco. La condena dió la vuelta al mundo, destacando en Europa donde los periódicos decian que "el indio sacio su sed de sangre", algunos dibujaban a Juárez vestido de indio norteamericano deborándo con grandes colmillos a Maximiliano.

El gobierno de Juárez recibió gran cantidad de notas diplomáticas y toda clase de correspondencia para pedir por la vida de Maximiliano. La princesa de San San, cuyo esposo, el principe de San San era del grupo cercano de Maximiliano y también estaba detenido, acude ante Juárez para rogar por la vida del emperador y de su esposo.

Incluso se arrodilla ante Juárez. Este le dice que no puede hacer nada ante la justicia. Luego de toda esta presión por la vida de Maximiliano y el resto de imperialistas, Juárez concede tres días de retraso para el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y el otro general injuiciado.

En esos días acuden más personas a ver a Juárez, sobre todo mujeres. La esposa de Miramón va con sus dos pequeños hijos a pedir por su esposo y la esposa del gral. Miguél Mejía hizo lo propio con un embarazo avanzado. Luego de lo cuál dió a luz en el camino rumbo a Querétaro donde el recien nacido pudo ser visto por su padre prisionero. No a todas las personas que lo solicitaron se les permitió ver a Juárez, pero si a la princesa de San San que lo vió por segunda vez.

Igualmente le rogó, esta vez con mas aínco. Juárez argumentó que no podía cambiar la justicia y que de hacerlo los mexicanos se le echarían encima, incluso podían pedir su muerte.

La sentencia se consumó la mañana del 19 de julio de 1867 en el Cerro de las Campanas. La noticia dió la vuelta al mundo.

La república restaurada

Juárez prepara su regreso a la Ciudad de México. El gral. imperial Leonardo Márquez estaba en la Ciudad de México aún con un grupo de hombres oponiendo resistencia. Porfirio Díaz tenia la encomienda de hacerle frente. Santa Anna había llegado a Veracruz en un barco alquilado el cuál era su cuartel general y en el cuál también dormia. Su propósito era llamar a la rebelión en contra de Juárez y continuar con el gobierno imperial con el a la cabeza.

En el puerto de Veracruz y la Ciudad de Xalapa contaba con muchos adeptos, ya que el era del Estado de Veracruz. Estas dos ciudades lo recibieron con ceremonias oficiales.

En una polémica intervención norteamericana, el consulado de EUA en Veracruz notifica de los planes de Santa Anna al presidente Jonhson el cuál decide que un cañonero norteamericano que estaba cerca del Puerto de Veracruz, bombardease el barco de Santa Anna para obligarlo a partir fuera de costas mexicanas y con ésto evitar toda posibilidad de llevar a acabo su plan y con esto consolidar el gobierno de Juárez. Santa Anna que es ese momento estaba en reunión en el barco, no tuvo más remedio que partir hacia Cuba.

Juárez sale de San Luís Potosí, pasa por Dolores Hidalgo donde hace una ceremonia a los heroes de la independencia nacional, luego visita Tepeji del Río y llega a Tlanepantla donde se encuentra con Porfirio Díaz con el cuál tenia diferencias. En todos los lugares por donde pasaba Juárez la algabarí popular era inmensa.

Debido a que no estaban concluidos los preparativos en la Ciudad de México se le pide a Juárez que se quede tres dias en el Castillo de Chapultepec. Se encontraron con que éste estaba convertido en un palacio austriaco por lo que le sugirieron a Juárez desbaratar toda esa decoración y sacar ese mobiliario. A lo que Juárez dijo: "Estan locos, esto es la historia de México".

Juárez sale rumbo a Palacio Nacional por "El paseo de la Emperatriz" que desde ese momento cambia de nombre a "Paseo de la Reforma". En la alameda central se sueltan una gran cantidad de palomas blancas. Luego de pasar por el Paseo de la Reforma, Juárez y su comitiva se dirigen hacia el Palacio de Minería por la que hoy es la avenida Juárez. Juárez había decretado que se dejara en libertad a todos los presos que apoyaron la causa imperial. Iniciaba la reconciliación nacional. En el Palacio de Minería Juárez da el más célebre de sus discursos que contiene la más célebre de sus fráses.

El 15 de julio 1867 Juárez entra a la Ciudad de México. Izó la bandera en la Plaza de la Constitución. Para el 20 de julio existian diversas obras en el Palacio Nacional con el oBenito Juárezetivo de retirar adornos y objetos suntuarios y darle un toque republicano y no imperial a la sede del gobierno nacional. Entre otros, se redecoró el gran salón de acuerdos. El 20 de Julio el gabinete se reunió en Palacio Nacional a las 9:00 hrs.

Allí se trataron algunos temas importantes, como el de la existencia de disputas con la Gran Bretaña y sobre la deuda pública de México que era algo grande. La Gran Bretaña deseaba reconciliarse con México, (luego de que participó en la incursión militar en México junto con Francia y España). El gobierno de la Reina Victoria ofreció dos años de moratoria a cambio de renegociar la deuda y reestablecer relaciones diplomáticas.

Benito Juárez ordenó que se aceptaran tales ofrecimientos. El presidente comentó que era importante la paz con todas las naciones, así que adelante. Pidió al ministro del exterior informar que se les daría parte de la franquicia para la construcción del ferrocarril de Veracruz a la Ciudad de México.

Juárez dijo que se debia convocar a elecciones para que su gobierno fuese legítimo. Que el se presentaría a las elecciones. Porfirio Díaz reclamaba también elecciones. Juárez instruyó a Sebastián Lerdo de Tejada que se encargara de convocar las elecciones. José María Iglesias dijo: "En esta mesa todos somos Juaristas, Señor Presidente". Benito Juárez puntualizó: "¡Eso no!, en esta mesa todos somos republicanos, no juaristas. Si el decinio del pueblo es que otro los gobierne todos serémos dóciles a la voluntad ciudadana".

Margarita y familia regresan a México

Margarita y familia desembarcron del guardacostas norteamericano en Veracruz, luego se trasladaron en el ferrocarril que para entonces tenia ya mas de 90 km. Lo abordaron en los andenes en medio de la algabaría popular y aplausos.

Sebastián Lerdo de Tejada informó a Benito Juárez que Margarita y familia ya había desembarcado en Veracruz y que se encontraban cerca de Orizaba. Que en no más de cuatro días llegarían a la Ciudad de México. Benito Juárez le preguntó a Sebastián Lerdo de Tejada si lo veía bien y no demasiado avejentado. Le comentó que iría al barbero, pues deseaba estar presentable para el encuentro.

Le dijo también que no le daba tiempo para ir con el sastre pero que podía ir a una tienda por un traje ya confeccionado. Sebastián Lerdo de Tejada le dijo que el lo acompañaría a la tienda que se llamaba "La Concordia". Juárez comentó también que el departamento presidencial en Palacio Nacional no estaba terminado.

Sebastián Lerdo de Tejada le sugirió alquilar una habitación en el hotel Iturbide. Benito Juárez dijo que Iturbide era un emperador, que si no había mejor hotel. Sebastián Lerdo de Tejada le dijo que el nombre no era importante, que los imperios ya no volverían a México. Ambos rieron ampliamente.

Una vez que Margarita y familia llegaron a Orizaba fueron recibidos con campanazos y con cohetones por mucha gente. Ahora viajaban en carrozas. En un carro de mulas iba el equipaje y en un carro grande iban los ataúdes de toñito y pepito. En la Ciudad de Puebla también hubo aplauzos, multitudes y campanazos.

El 23 de julio de 1867 luego de pernoctar y antes de que saliera el sol, Margarita y familia partieron rumbo a la Ciudad de México. Benito Juárez les dió alcance en el Pueblo de Ayotla, librando de esa forma en gran medida la algabaría popular y facilitándose recibirlos personalmente. En ese pueblo igual que en todo el recorrido la comitiva fue recibida con campanas y multitudes.

Benito Juárez llegó en su clásico carruaje negro, vestia levita nueva, una gran chistera y un bastón de 2000 pesos que le había sido obsequiado en Zacatecas como símbolo de la República. Llevaba unas flores en la mano para Margarita. Margarita lucia mucho más delgada y era escoltada junto con su familia por el ejercito republicano. Una vez cerca, Margarita caminó directamente hacia Benito Juárez, él corrió hacia ella en los últimos momentos. Benito Juárez escribió dias después: "Aquel momento valía por todas las recompensas que un hombre puede recibir" .

Hubo también abrazos y caricias del presidente para sus hijos y para su yerno Santacilia. Una vez en la Ciudad de México los recibió una gran cantidad de gente así como muchos miembros del gabinete y del gobierno, la familia se alojó en el Hotel Iturbide conforme a lo planeado y después de unas horas Benito Juárez y Margarita al fin pudieron estar solos luego de tantos años.

Segundo mandato constitucional

Luego de ganar en las elecciones, el 16 de enero de 1868 Juárez se reinstala en la presidencia con una reunión de todo su gabinete. Juárez decia a menudo que eran los tiempo de la paz y la concordia.

Prioridades: educación e infraestructura

]En este nuevo periodo Juárez crea dos despachos nuevos, el de instrucción pública y el de fomento estando a la cabeza de ellos respectivamente Francisco Mejia y el Ing. Lasz Barcasten. Juárez planeaba educar e industrializar al país.

Juárez pretendia expandir la educación pública con carácter gratuito y laico en todo el país con la construcción de cientos de escuelas. En ese tiempo la población de México era de siete millones de personas de las cuales cinco millones eran ignorantes y pobres. Sólo unos 800 000 eran letrados.

Para hacerse de recursos Juárez despidió 60 000 militares ("Maestros por soldados" -decia-); también pidió negociar el aplazamiento de pago en la deuda extranjera con algunas naciones como Inglaterra. La educación sería laica, en ese entonces ello constituía una catarsis para la iglesia y el pensamiento que ésta suministraba a la población creyente. Se llevó a cabo un gran plan de alfabetización nacional.

Con respecto a la infraestructura, Juárez deseaba terminar la línea ferrea de Veracruz a la Ciudad de México antes de terminar su mandato. Eran en total 478 Km., de ferrocarril con sus respectivos puentes, túneles y desvio de aguas entre otros. Juárez lograría instalar 5 000 Km de telégrafo en 3 años con el apoyo de inversionistas mexicanos y extranjeros.

Inversión privada y extranjera

En ese tiempo Antonio Escandón era el hombre más rico de México por lo que Juárez lo llamó para pedirle apoyo en el desarrollo del país. Escandón ofreció crear un club de industriales y llevar allí los intereses de industriales norteamerianos y de otros países. Escandón vendió una hacienda y terrenos aledaños de lo que hoy es en su honor la Colonia Escandón, para apoyar la construcción del ferrocaril.

Los ministros le aconsejaron a Juárez traer inversión extranjera para los proyectos del gobierno. Una ídea fue invitar a Mr. Siward, ex-secretario de estado de EUA, a México para atraer el interés de los inversionistas norteamericanos. Siward llegó por barco a México por el puerto de Manzanillo el 2 Octubre de 1869, Colima donde el gobernador de allí le dió a él y a los industriales que lo acompañaban una cálida bienvenida.

Inestabilidad política

Unos 700 conservadores planeaban una conspiración contra Juárez, se reunián en secreto en el Templo de San Andrés, donde había reposado por un tiempo los restos de Maximiliano. Este templo de extraordinaria arquitetura estaba frente al Palacio de Mineria, sobre el terreno que hoy ocupa "La estatua de caballito".

En febrero de 1868, con diversos informes de inteligencia sobre lo que acontecia en el Templo de San Andrés. Juárez decidió demoler ese templo y veinte más de la capital, entre ellos el de Santo Domingo y el de la Merced. Sus ministros le advirtieron que esa medida sería alebrestar a la población en su contra pero él no cambió su decisión que le había tomado varias semanas y dijo que asumia la responsabilidad histórica de su decisión.

Le dijo a Sebastián Lerdo que no necesitaban tantos templos sino escuelas, - "Telégrafos, escuelas, caminos, futuro y no pasado es lo que México necesita" decia Juárez para justificar su decisión. Los periódicos de la época hicieron eco de tal decisión y acción con su consecuente caída en la popularidad de Juárez.

Porfirio Díaz se había revelado contra Juárez y con la bandera de la no reelección insentivaba el alzamiento en diversos puntos del país. También los conservadores y el clero estaban en contra de Juáres y veían positivos los alzamientos. En los poblados veracruzanos de Tierra quemada, Huatusco y Perote hubo varios levantamientos contra el gobierno de Juárez. Durante los años de 1868 y 1869 acontecieron éstos y otros levantamientos contra el gobierno de Juárez.

El Gral. Patoni y el Gral. González Ortega luego de estar en la carcel obtuvieron su libertad.

Existía mucha delincuencia y corrupción de burócratas y de la policia. Mucho los atribuían a la gran desigualdad económica de la población y a los 60 000 militares despedidos en 1868. Juárez creó una policia para combatir la delincuencia.

Juárez repatrió a todos los religiosos en el exilio presuntamente por influencia de su esposa.

Los Juárez pierden a Margarita [editar]Al principio de este periodo Juárez solia trabajar hasta pasada la media noche, sin embargo por el año 1970 cambió su hora de salida a las 18:00 hrs para pasar el resto del día con su esposa y su familia. Margarita desde un tiempo atrás había empezado a tener manifestaciones de una enfermedad que los médicos pensaban era probablemente grave.

Margarita y Juárez se paseaban por el Paseo de Bucareli junto con sus hijas e hijo. En ese tiempo Bucareli remataba en la actual Arcos de Belén, era un centro de reunión social donde paseaban gente de todas las clases sociales. Los ciudadanos podían accesar al presidente directamente.

Los Juárez tenían una casa en los límites de la Ciudad, junto al Templo de San Cosme, número 4 de la Calle Puente Levadizo (ahora ?) .

Juárez tenia cinco hijas: Manuela (apodada Nela por la familia) casada con Pedro Santacilia, Felicitas; Maria de Jesús casada con Pedro Contreras, de origen español; Margarita; Soledad y Josefa. Además el más pequeño de sus hijos era Benito de unos 13 años. Susana, la primera hija de Juárez cuya madre era la primera pareja de Benito, había sido adoptada por Margarita y era parte integral de la familia Juárez Maza, nunca se casó.

En agosto de 1869 los médicos le dijeron a Juárez que la enfermedad de Margarita era progresiva y mortal. Al parecer era cancer. Juárez salia temprano de su oficina pero llegaba alrededor de las 6:30 de la mañana.

El 2 de enero de 1871 Margarita recibió los Santos Oleos del cura del templo de San Cosme. Toda la familia se reunió ese día incluyendo a Susana. Juárez ese día estuvo allí desde las 10:30 hrs. A las 15:00 hrs., Margarita le pidió a Juárez velar por Susana e hijas solteras. Juárez lloró. Juárez le dijo que se pondría bien. Margarita le pidió a Juárez cumplir con el deseo de sus hijas de casarse por la iglesia. A las 16:00 hrs., Margarita murió con una sonrisa. Juárez gritó de dolor.

Juárez no quizo enviar esquelas y le pidió a mis amigos que no lo hicieran y que manejaran el fallecimiento muy discreto.

Pero Sebastián Lerdo dijo que no se podía hacer aquello por que era una mujer muy querida y los periódicos publicaron la noticia. el país entró en luto. Moños negros en muchas edificaciones, suspención de obras teatrales y otras manifestaciones. Cientos de personas se dieron cita para acompañar el cuerpo rumbo al sepelio en el cementerio de San Fernando, cientos de coches y cientos de personas a pie.

Juárez instruyó para que no se le acercaran políticos de ningún tipo exclusivamente amigos y familiares cercanos. Se venian tiempos electorales y Juárez no deseaba que mezclacen tal acontecimiento con la política.

Guillermo Prieto dijo en el sepelio: "Es acaso posible que mueran las personas a quienes más amamos, pues que es posible que sólo quede vibrante mi voz para caer como sombra de la muerte, como es posible para mi señora objeto de mi devoción por años y años, contemplar su muerte ... como es posible señalar ... joya blanca azuzena de su hogar modesto, mujer acariciada con los brazos de oro de la virtud y la fortuna". Juárez palideció al momento de que el féretro descendia. Por semanas se habló mucho de esa ceremonia fúnebre. Juárez no fue a trabajar por una semana. Se habló del amor de Juárez por Margarita como un ejemplo a seguir.

Gobierno 1871 - 1872

Elecciones de 1871

]Sebástian Lerdo le sugiere a Juárez que no se presentara en las elecciones de 1871, le sugiere ver por su salud. El mismo Juárez le había comentado que quizás ya no se postularía.

Sebástian Lerdo, al poco tiempo que había regresado Juárez a su despacho luego del sepelio de Margarita le pide su renuncia a Juárez, se la acepta. Desde hace tiempo Sebástian deseaba ocupar la presidencia y deseaba lanzarse a la presidencia, el mismo se lo dice a Benito.

Juárez tuvo muchas críticas por desear prolongarse tanto tiempo en el poder. Muchos de sus antigüos amigos o colaboradores se habían vuelto sus críticos.

En julio de 1871 habría elecciones, los candidtos eran Sebástian Lerdo, Porfirio Díaz y Benito Juárez. El 7 octubre de 1871 la comisión escrutadora dió el fallo definitivo: Sebastían 2874 votos electorales, Porfirio 3555 y Juárez 5837. Juárez era el ganador.

Sin embargo se acusó al gobierno de Juárez de fraude electoral.

El Plan de la Noria

Porfirio Díaz se había separado del ejército y con el cobijo de su hermano Felix Díaz, gobernador de Oaxaca, se traslado a la hacienda de la Noria en ese mismo Estado, donde se fabricaban cañones. Al poco tiempo Porfirio Díaz pronunció el Plan de la Noria donde desconocía a Juárez y llamaba a levantarse en su contra. La no reelección era una de las principales imputaciones contra Juárez, Porfirio lo acudaba de dictador.

El 1 de octubre de 1871 se manifestarón muchos militares como los del cuartel de gendarmería, pretendieron tomar en la Ciudadela una posición militar. En su desfile por las calles hacia la Ciudadela gritaban: "¡Viva Porfirio Díaz! ¡Muera la reelección!".

Juárez enfrentó la rebelión enviándo al Gral. Sostenes Rocha a hacer frente a los rebeldes en la Ciudadela. Otros militares se apostarían en los puntos altos cercanos a Palacio Nacional. A las 18:00 inició la batalla. Los militares del gobierno doblegaron a los rebeldes. Algunos generales y tropa huyeron hacia el Ajusco.

Existieron otros altercados militares durante 1871 que fueron controlados pero que reflejaban la inestabilidad política de Juárez y el apoyo armadao a Porfirio Díaz.

Juárez se siente inútil sin Margarita

Una tarde visitó junto con varias de sus hijas la tumba de Margarita. Les platicó una anecdota de la tarde que en llegó Mr. Siward con el grupo de empresarios norteamericanos. No se le acomodaba el cabello y le pidió a Margarita limón que era lo único que se lo controlaba. Margarita se lo puso y lo peinó. Luego le hizo el nudo de la corbata pues Juárez estaba nervioso y no le salía. Margarita le dijo "¡Que inútil eres!". Juárez les dijo a sus hijas que ella tenía razón, ¡Sin Margarita se sentia un inútil! En ese mismo lugar Juárez tuvo un mareo que lo hizo sentarse debido a un dolor en el pecho.

Últimas horas

Juárez tuvo otro episodio de dolor en el pecho que le hizo doblegarse mientras Balandrano le leía las noticias importantes. Balandrano era un periodista amigo de Benito, secretario particular de él y director del diario oficial.

El 17 de julio de 1872 por la tarde Juárez decide no dar su acostumbrado paseo de su carruaje y le pide a su yerno Santacilia que lo acompañe para luego ir al teatro con su esposa Nela y así contarle la función. Juárez dormia en su alcoba de Palacio Nacional acompañado de su hijo menor Benito.

Esa noche leyó un libro en francés, en la página 232 que describía la entrada del Emperador Trajano a Roma y el inicio de su gobierno de 20 años, Juárez dejó un pequeño papel con el texto: "Cuando la sociedad está amenazada por la guerra; la dictadura o la centralización del poder pueden ser un remedio para aquellos que atentan contra las instituciones, la libertad o la paz". Esa noche sólo tomó un atole, tuvo nauseas que no lo dejaron dormir, por lo que despertó a su hijo Benito.

El 18 de Julio a las 9:00 hrs tuvo que llamar a su médico Ignacio Alvarado el cuál llegó cerca de las 10:00 hrs. A las 11:00 hrs tuvo calambres muy dolorosos que lo llevaron forzosamente a la cama. Tenía el pulso bajo y sus latidos débiles. El tratamiento aplicado (típico de la época) fue arrojarle agua hirviendo en el pecho, cosa que se le hizo luego de colocarle la olla hirviendo en el pecho. Con tal remedio, Juárez reaccionó.

La familia pasó al comedor y se quedó en la recámara con el médico. Benito platicó al médico historias de su niñez. Le contó que el Padre Salvanueva era el hombre mas bondadozo que el conoció. Ante la pregunta al médico de si lo suyo era mortal, el Médico Alvarado le dijo: "Sr. Presidente: ¡Como lo siento!".

Juárez siguió mal. Su familia estaba reunida, hijas, hijo, yernos y amigos. También diversos amigos y políticos fueron llegando a la sala.

Juárez tuvo la insistencia de los ministros de relaciones exteriores José María Lafragua y el ministro de la Guerra Gral. Alatorre, en esa tarde ambos pidieron ver al presidente para recibir instrucciones. Juárez en ambos casos tuvo que vestirse y hablar con ellos, escucharlos y darles instrucciones.

Los médicos mexicanos mas prestigiados de entonces acudieron a Palacio Nacional: Gabino Barrera y Rafael Lucio pero nada pudieron hacer.

Juárez se tendió de lado izquierdo poniendo una mano bajo su cabeza. Muy fatigado, con evidente falta de oxígeno sonrió e inmediatamente murió. Eran las 23:35 hrs del 18 de Julio de 1872 cuando los tres médicos reunidos declararon muerto al presidente. Sus hijas gritaban de dolor: "¡papá! ¡papá no te vayas!". La causa fue angina de pecho. En la actualidad, una placa en el lugar de su muerte da cuenta de ello. Juárez duró en el cargo de presidente catorce años.

Hubo un mes de solemnidades en todo el país en su honor.

Legado

Juárez siempre luchó por la igualdad, la libertad, la legalidad y la democracia, siempre ante situaciones adversas y casi siempre con inferioridad de fuerzas, pero aun cuando era derrotado, sabía como animar a sus hombres.

El defender sus ideales de libertad y justicia terminó llevándolo por un camino difícil y lleno de peligros, y una vez en él, tuvo incontables oportunidades para abandonarlo, sin embargo, continuó y siempre con la frente en alto libró los obstáculos que se le fueron presentando.

Por todas estas razones, y muchas otras más, Benito Pablo Juárez García es una de las figuras más importantes dentro de la historia mexicana, y el más importante de los últimos tiempos en el país, además de ser el único presidente de México con raíces totalmente indígenas que haya echado por tierra la soberanía mexicana con un tratado para conseguir ideales más altos para una logia, como la de los masones.

Por lo que también fue un personaje importante de la masonería en México. En la masonería mexicana se respetan sus principios y se le estima como héroe de la nación y pionero del libre pensamiento.

Con todo esto Juárez nos muestra que con tenacidad y perseverancia es posible alcanzar cualquier cosa; siendo de familia humilde, sin conocer ni una palabra del español y con todo tipo de adversidades, logró los más grandes logros políticos y personales, convirtiéndose en un ejemplo para todos los individuos; esto igualmente le valió ser nombrado Benemérito de la Américas (título que se le otorga por su incansable lucha por las libertades del pueblo y la patria, además de por su implacable defensa a la libertad).

Por lo tanto es importante decir que a pesar de haber fallecido hace más de 100 años, sus ideales, leyes, pensamientos, luchas y preocupaciones por lograr la democracia en México quedarán siempre grabadas en la conciencia del pueblo de México, de América y probablemente también en la del mundo.

Emiliano Zapata Salazar
Emiliano Zapata Salazar (aproximadamente 1879-1919), el Azote del sur, fue uno de los líderes militares más importantes durante la Revolución Mexicana.

Emiliano Zapata Salazar, Nació en San Miguel Anenecuilco, municipio de Ayala, en el estado de Morelos el día 8 de agosto de 1879. Fue hijo de Gabriel Zapata y de Cleofas Salazar, formó parte de una típica familia campesina.

Inicios

Su infancia se desarrolló a la par del latifundismo

porfirista en Morelos. Realizó los primeros estudios con el profesor Emilio Vara, quién había sido un viejo soldado juarista. Pronto trabajó como labrador y arriero. En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla, para discutir la forma de defender frente a los hacendados vecinos sus tierras del pueblo.

Su rebeldía lo condenó a la leva: en 1908 bajo el cargo de haber raptado a una jovencita (Zapata era bien conocido por su fama de mujeriego) quedó incorporado al 9°. Regimiento de Caballería, en Cuernavaca; fue asignado como caballerango de Pablo Escandón, Jefe del Estado Mayor de Porfirio Díaz, más tarde se le asignó con el mismo puesto a Ignacio de la Torre, yerno de Díaz, quién le tomó afecto por su destreza con los caballos.

En septiembre de 1909 fue electo presidente de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco, donde a la par de ese momento empezó a estudiar los documentos que acreditaban los derechos de los pueblos a sus tierras y de esa manera se convirtió en dirigente agrario de Morelos, su Estado natal.

Su primera aparición política ajena a su mundo campesino fue en las elecciones para gobernador de Morelos en 1909, cuando apoyó al candidato de la oposición, Patricio Leyva, en contra del de los latifundistas, Pablo Escandón.

En el mes de mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras de Villa de Ayala, que eran protegidas por el el jefe de policía José A. Vivanco y que dejó en posesión de los campesinos del lugar, con este hecho tuvo que escapar varias veces del gobierno pues fue declarado bandolero.

Después de haber recuperado las tierras las dejó en posesión de todos los campesinos de aquel lugar. Algunos meses después participó en la reunión que se celebró en ese mismo lugar, es decir en Villa de Ayala para discutir lo que después sería el Plan de San Luis.

Revolución Maderista y Plan de Ayala

A finales de ese mismo año, Pablo Torres Burgos fue enviado a Estados Unidos por Emiliano Zapata para que se pudiera entrevistar con Francisco I. Madero. El resultado de esta entrevista fue la decisión de tomar las armas por Emiliano Zapata y otros 72 campesinos y con Juan Moreno, Rafael Moreno, Maurilio Mejia y José Vergara.

Esto lo hicieron el día 10 de marzo de 1911, cuando proclamaron el Plan de San Luis, donde con la bandera de la recuperación de tierras a los campesinos logró mantener su lucha. Después de eso se dirigió hacia el sur pues ya era perseguido por Aureliano Blanquet y su batallón de soldados.

En este período del movimiento Zapatista sobresalen las batallas de Chinameca, Jojutla, Jonacatepec, Tlayecac y Tlaquiltenango así como la muerte del zapatista, que incluso precedió al mismo Emiliano, y antiguo líder del movimiento suriano, Pablo Torres Burgos, a la muerte del mismo, Emiliano Zapata es elegido según junta revolucionaria del sur en 1911 como nuevo jefe revolucionario-maderista del sur.

Las reivindicaciones zapatistas, que suponían una reforma agraria radical (la tierra es de quien la trabaja) fueron inaceptables para los sucesores de Porfirio Díaz, se puede decir lo mismo de Francisco León de la Barra, quién haciendo uso de su facultad de presidente encabezó diversos enfrentamientos políticos y armados con el jefe suriano; e incluso del mismo Francisco I. Madero.

Zapata se negó a desarmar a sus tropas, según lo acordado por los Tratados de Ciudad Juárez, sin que antes se realizara el reparto de las haciendas del estado. Esto dio lugar a que Francisco León de la Barra, presidente interino, lo considerara bandido y rebelde, mandando fuerzas a perseguirlo. Mil hombres bajo el mando de los generales Victoriano Huerta y Aureliano Blanquet fueron enviados a combatirlo.

Para agosto del citado año de 1911, Francisco I. Madero quedó de entrevistarse con Emiliano Zapata en Yautepec para buscar una solución pacífica en el conflicto suriano, con el fin de convencerlo de que licenciara sus tropas, al tiempo que Zapata era fuertemente criticado por la prensa conservadora del país.

En la reunión no se logró ningún acuerdo, dicho por Madero pues el mismo estaba convencido de que no podía acordar el previo reparto agrario. El gobierno federal reiteró su decisión de imponer el orden por la violencia y Zapata se desplegó con sus tropas a los límites entre Guerrero y Puebla, escondiéndose del gobierno y generando emboscadas a pequeños contingentes federales.

El 25 de noviembre de 1911 lanzó el Plan de Ayala redactado por Otilio E. Montaño, documento que se convertiría en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología de los campesinos morelenses.

En él se exigía la redención de la raza indígena y la repartición de los latifundios otorgados durante el Porfiriato; se desconocía a Francisco I. Madero como presidente y se reconocía a Pascual Orozco como Jefe legítimo de la Revolución Mexicana; además postulaba que en vista de que no se había cumplido lo que se le había prometido al campesinado la lucha armada era el único medio para obtener justicia.

Durante 1912, Emiliano Zapata combatió al Ejército Federal, que al mando de los Generales Arnoldo Casso López, Juvencio Robles y Felipe Ángeles buscaban la pacificación en los estados del sur. Los zapatistas buscaron defenderse y lo hicieron brutalmente en versión del ejército federal: en las narraciones de los ataques zapatistas son comunes las referencias a asaltos, incendios, violaciones, etcétera, lo cierto es que dichas narraciones eran alteradas para justificar los desastres cometidos por los miembros del Ejército Fedral.

En ese año sobresalen los ataques a Tepalcingo, Yautepec, Cuautla y Cuernavaca., aunque debe afirmarse que en ese entonces el movimiento zapatista era muy débil tanto en el ámbito político como en la rama militar, sobre todo cuando la campaña del gobierno maderista contra los sublevados surianos quedó a cargo del General Felipe Ángeles, pues por sus métodos civilizados y tolerantes le restaban bases al zapatismo, pues Ángeles simpatizaba con ellos.

La lucha en el sur a la Muerte de Madero

Tras el asesinato de Francisco I. Madero y el ascenso en el poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se exacerbó y Zapata fue uno de los jefes revolucionarios más importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos.

Posteriormente estas posturas lo opusieron al nuevo presidente (Venustiano Carranza). Victoriano Huerta una vez en el poder, envió una comisión encabezada por el padre de Pascual Orozco, Pascual Orozco (Padre) a pactar la paz con Emiliano Zapata, esto le facilitaría tener un frente menos de guerra en el país.

Éste, que contaba ahora con el dominio de Morelos y parte de los Estado de México, Guerrero, Puebla y Tlaxcala, se negó a pactar con los que llamó “Asesinos de Madero”. Fusiló al emisario de Huerta, envió una carta al General Félix Díaz repudiando al gobierno de Huerta y para mayo reformó su Plan de Ayala declarando que Victoriano Huerta era indigno de la presidencia del país y a Pascual Orozco se le retiró el cargo de Jefe de la Revolución.

Zapata quedó entonces como único Jefe del Ejército Libertador del Sur. Sin embargo, es preciso consignar que reconocer el Plan de Ayala implicaba el no reconocimiento del Plan de Guadalupe, convirtiéndolos en luchadores de una causa aislada a las encarnizadas batallas que se libraban en el norte del país con Francisco Villa, Álvaro Obregón y Pablo Gonzáles Garza.

En los primeros meses de 1914, Zapata tomó Jonacatepec y Chilpancingo, por lo que para abril ya había controlado por completo el estado de Morelos y algunos lugares de Guerrero.

Poco después conquistó Cuernavaca y para junio se acercó a la Ciudad de México ocupando Cuajimalpa, Xochimilco y Milpa Alta, amagando a esta ciudad, sin embargo, las fuerzas constitucionalistas les cerraron el paso al ocupar la Ciudad de México, antes que las propias zapatistas que se encontraban más cerca.

En septiembre, Venustiano Carranza envió a Juan Sarabia, Antonio I. Villarreal y a Luis Cabrera a conferenciar con Emiliano Zapata, pero nuevamente el caudillo suriano exigió la renuncia al Poder Ejecutivo de Venustiano Carranza y el reconocimiento del Plan de Ayala. Los emisarios, como toda respuesta abandonaron su campamento y el estado pues Carranza rechazó rotundamente sus peticiones calificándolas de inadecuadas.

Gobierno Convencionista

En ese mismo mes, Zapata, desde su cuartel general de Cuernavaca, promulgó la entrega de de tierras a los pueblos. Invitado por varios delegados de la Convención de Aguascalientes, en la que los tres grupos más importantes que participaron en la Revolución Mexicana intentaron dirimir sus diferencias, Zapata no fue en persona al citado evento pero envió una comisión integrada por Antonio Díaz Soto y Gama (quién protagonizo el Incidente de La Bandera), Leobardo Galván, Paulino Martínez, Manuel J. Santibáñez y Manuel Uriarte, los que quedaron en calidad de observadores hasta que la Convención optó por desconocer a Venustiano Carranza.

Así pues, Emiliano Zapata se unió con Francisco Villa y ambos reconocieron a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de México, no así el encabezado por Venustiano Carranza, lo que provocó la continuación de la guerra civil. A finales de noviembre la poderosa División del Norte y el Ejército Libertador del Sur entraron en la Ciudad de México, alcanzando así fama nacional el movimiento zapatista, como la otra cara de la moneda entre campesinos surianos y del norte.

En su estancia en la Capital sus tropas tuvieron una actitud más que pacífica: obtuvieron recursos mediante limosnas y evitaron los robos y asaltos de algunos bandidos que se hacían llamar zapatistas, ensuciando su nombre. El 4 de diciembre Villa y Zapata tuvieron una célebre entrevista en Xochimilco, lográndose una alianza militar entre ambos ejércitos. Villa aceptó en cambio el Plan de Ayala, a excepción de sus acusaciónes a Francisco I. Madero, quién había sido su redentor y se obligó a dar armas a Zapata.

Concretados estos acuerdos, Emiliano Zapata, partió rumbo a Amecameca y tomó Puebla el 17 de diciembre de 1914, aunque en los primeros días de enero la plaza le fue arrebatada por las fuerzas del General Álvaro Obregón. Este habría de dedicar sus mayores esfuerzos para combatir al poderoso ejército villista, dando lugar a que durante 1915, Morelos fuera gobernado por los campesinos levantados en armas, asesorados por los intelectuales de la lucha suriana.

En 1916, una vez que Venustiano Carranza se había instalado en la Ciudad de México y que Francisco Villa hubiera sufrido serias derrotas por parte del Ejército de Álvaro Obregón, Carranza dispuso la ofensiva contra el zapatismo, al mando de Pablo González Garza. Con apoyo incluso de la aviación del ejército, Cuernavaca fue ocupada por los constitucionalistas en mayo y, aunque regresó efímeramente a manos de los zapatistas, quedó definitivamente en su poder el 8 de diciembre de ese mismo año.

Ante la carencia de armas y ya sin el apoyo villista, en muy poco tiempo casi todas las poblaciones del estado quedaron en poder de los constitucionalistas. En 1917, Zapata, lanzando una contraofensiva reconquistó Jonacatepec, Yautepec, Cuautla, Miahuatlán, Tecala y Cuernavaca. En marzo expidió la ley administrativa para el estado, reabrió escuelas , creó instituciones para reiniciar la producción de alimentos del campo y continuó la guerrilla en zonas periféricas y de frontera.

Sin embargo, en octubre del mismo año entró a Morelos el general Pablo González Garza, apoderándose del territorio.

Para 1918, Emiliano Zapata era un guerrillero, como Francisco Villa ya por 1920, con poco futuro, pues su movimiento, indudable manifestación del descontento campesino, ante las constantes batallas, pocas municiones, muerte de cabecillas importantes y la ley agraria de Carranza que apaciguo la causa suriana, contribuyeron a que para ese año no se llegara a consolidar una real organización político-militar. Siendo una rebelión de masas campesinas se limitó a realizar su guerra de guerrillas a partir de 1918.

Muerte de Zapata

La guerra por parte del gobierno tomó perfiles despiadados. El gonzalista Jesús Guajardo le hizo creer a Zapata que estaba descontento con Carranza y que estaría dispuesto a unirse a él. Zapata le pidió pruebas y Guajardo se las dio. Acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919, pero Zapata murió presa de una emboscada.

No pocos condenaron el procedimiento, además, esto dió lugar a que, una vez muerto, Zapata se convirtiera en el Apóstol de la Revolución y símbolo de los campesinos desposeidos.

El movimiento continuó, aunque en franco declive, y los zapatistasacordaron nombrar a Gilbardo Magaña Cerda como Jefe del Ejército Libertador del Sur, quién sería el último. Casi un año después los compañeros de Zapata se integraron al gobierno aguaprietista, y uno a uno murieron asesinados por el mismo gobierno cuando trabajaban para la misma instituciín,

Los seguidores de Emiliano Zapata reciben el nombre genérico de zapatistas, aunque es muy importante hacer la distinción entre los zapatistas de tiempos de la revolución mexicana y los actuales zapatistas del sur de México.

Hace algún tiempo,se publicó un texto, que cuestiona la versión oficial de la muerte de Zapata en la Hacienda de Chinameca. Hasta la fecha no ha habido una respuesta pública, con argumentos, ni siquiera de historiadores profesionales, que refute este cuestionamiento a la versión oficial. Sin embargo, ha provocado la molestia de quienes lo publicaron, porque les dicen que distorsionan la redacción de este punto, al parecer por la incapacidad de argumentar.

Venustiano Carranza Garza
Venustiano Carranza Garza (Cuatro Ciénegas, Coahuila, México, 29 de diciembre de 1859 - † Tlaxcalantongo, Puebla, 21 de mayo de 1920).

Primeros años

Sus padres fueron el coronel José de Jesús Carranza Neira y doña María de Jesús Garza de la Garza. Cursó sus estudios en el Ateneo Fuente de Saltillo y en la Escuela Preparatoria de la Ciudad de México.

Llegó a ocupar cargos políticos en su estado como diputado y presidente municipal de su natal Cuatrociénegas y Gobernador de Coahuila. Apoyó a

Francisco I. Madero y su Plan de San Luis con el fin de derrocar al general Porfirio Díaz y en 1911 fue electo gobernador de su estado. Tuvo sus diferencias con Madero y hasta pensó en aliarse con el general Bernardo Reyes.

Cuando Madero fue asesinado, formuló el Plan de Guadalupe que desconocía a Victoriano Huerta como presidente de la República, formaba el Ejército Constitucionalista y se ponía a la cabeza de este con el título de Primer Jefe.GGGGFG

Vida política y presidencia

Fue designado Encargado del Poder Ejecutivo en 1914 según lo estipulaba el Plan de Guadalupe. Algunos jefes revolucionarios se inconformaron y se reunieron en la Convención de Aguascalientes.

La Convención no reconocía a Carranza como presidente y nombró a Eulalio Gutiérrez presidente, que sólo era reconocido por Zapata y Villa. Pronto se presentaron pugnas entre el ejército del Norte (comandado por Francisco Villa) y del Sur (comandado por Emiliano Zapata). Carranza mandó a Obregón a enfrentarlos alargando la guerra civil. Una vez derrotados, fue electo presidente en 1917.

En 1916, el Congreso de la Unión se reunió como Constituyente en Querétaro. Carranza buscaba algunas reformas a la Constitución de 1857, pero este Constituyente creó una nueva, por lo cual, Carranza tuvo que promulgarla el 5 de febrero de 1917.

Esta nueva carta magna, que sería desde entonces conocida como la Constitución de 1917 introdujo algunos conceptos sociales muy avanzados para su época, como las relaciones obrero-patronales, que quedaron plasmadas en el artículo 123; las reformas educativa y agraria que quedaron plasmadas en los artículos 3 y 27, respectivamente.

Últimos años

En 1920 buscó imponer como presidente de la República a un civil, el Ing.Ignacio Bonillas, causando el desacuerdo del general Álvaro Obregón, secretario de Guerra, quien lo desconoció y se sublevó en su contra al amparo del Plan de Agua Prieta. Huyó de la capital y murió asesinado en Tlaxcaltongo, Puebla por las tropas del Gral. Rodolfo Herrero, en el curso de la rebelión obregonista, la madrugada del 21 de mayo de 1920 mientras descansaba en un jacal.

Francisco Indalecio Madero

Francisco Indalecio Madero González, empresario agrícola y político coahuilense (1873-1913). Fue electo presidente de México al triunfo de la revolución de 1910.

Fue asesinado a causa del golpe de estado organizado por Victoriano Huerta, secretario de Guerra y Marina y el embajador de los Estados Unidos de América.

Biografía

Nació en la hacienda de El Rosario, Parras de la Fuente, Coah., el 30 de octubre de 1873, hijo de Francisco Madero Hernández y de Mercedes González Treviño.

Durante su juventud hizo estudios de agricultura en Maryland, estudios de comercio Administración de

Empresas) en HEC Jouy-en-Josas, en la zona metropolitana de París y en la Universidad de California en Berkeley. Regresó a México para casarse con Sara Pérez en 1903 y en 1909 fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista para competir contra el presidente Porfirio Díaz, quien ocupaba el cargo de manera casi ininterrumpida desde 1876.

El mismo partido lo eligió candidato a la presidencia de la República y tras alcanzar un alto nivel de popularidad en las elecciones de 1910 el gobierno decidió encarcelarlo en San Luis Potosí bajo los cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades.

Logró escapar hacia Estados Unidos y ahí promulgó el Plan de San Luis, un llamado a las armas que posteriormente provocó la renuncia del Presidente Díaz en 1911 y una subsecuente guerra civil que duraría alrededor de una década y costaría la vida a más de un millón de mexicanos.

Electo presidente, durante su administración, Madero se caracterizó por encabezar un gobierno democrático pero poco identificado con las clases marginadas, lo cual provocaría varios alzamientos armados entre los que destacan los del campesino Emiliano Zapata y la rebelión de Pascual Orozco.

Para combatir los levantamientos eligió al general Victoriano Huerta, quien no logró controlar al primero, pero derrotó definitivamente al segundo. Huerta en el año de 1913 conspiró con Félix Díaz (sobrino del ex presidente Díaz) y con Henry Lane Wilson (embajador de los Estados Unidos de América) para derrocar a Madero en un golpe de estado al que se conoce como La decena trágica.

El 22 de febrero de 1913, tras haber sido obligado a firmar su renuncia y pese a la promesa de los golpistas de respetar su vida y facilitar su exilio a la isla de Cuba, Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron ejecutados a un costado de la penitenciaría de la Ciudad de México.

Porfirio Díaz
José de la Cruz Porfirio Díaz Mori nació en la ciudad de Oaxaca (ahora Oaxaca de Juárez), el 15 de septiembre de 1830 y murió en París, Francia, 2 de julio de 1915). Militar, político y presidente de México en diversos periodos.

Primeros años

Hijo de José Faustino (de la Cruz) Díaz Bohorques y Petrona Mori Cortés. A continuación se transcribe una copia certificada de la Fe de bautismo que entonces era para todos los efectos legales, el Acta de Nacimiento de Porfirio Díaz y que a la letra dice:

Un sello al margen que dice: PARROQUIA DEL SAGRARIO METROPOLITANO.- OAXACA.- El suscrito, Cura del Sagrario

Metropolitano, certifica en debida forma: que en el libro 77 de bautismos celebrados en dicha parroquia, folio 164, se registra la siguiente partida que á la letra dice: En la capital de Oajaca, a quince de septiembre de mil ochocientos treinta, Yo el teniente, bauticé solemnemente á José de la Cruz Porfirio, hijo legítimo de José de la Cruz Díaz, y Petrona Mori; abuelos paternos Manuel José Díaz y Ma. Catarina Orosco;

Maternos Mariano Mori, Tecla Cortés; fue padrino el Señor Cura de Nochixtlán Lic. D. José Agustín Domínguez á quien recordé su obligación y lo formé con el S. C. S. Luis Castellanos. Rúbrica. José Ma. Romero. Rúbrica. Al márgen: 847; 697; tachado José de la Cruz Porfirio" "Es copia fiel de su original á que me refiero. Sagrario Metropolitano, Oaxaca, agosto once de mil novecientos cuatro. Pedro Rey. Rúbrica"

De la anterior certificación se desprende que el segundo apellido de Porfirio Díaz era Mori y no Mory como se deriva de los varios errores de Bancroft que en su "Vida de Porfirio Díaz" dice "El padre de Petrona Mory (con Y), asturiano, cruzó el océano a mediados del siglo XVIII... uno de sus hijos (de ese inmigrante) Mariano vivía a principios de este siglo (XIX) en villa de Todocomo (esa villa no existe) con su esposa Tecla Cortés (la abuela de Porfirio Díaz) y de esa unión había nacido una hija llamada Petrona Mory" De donde resulta que el papá, el asturiano que cruzó el océano, no era el papá sino el abuelo, pues vivía con su esposa la madre de la madre de Porfirio Díaz.

El error de Mory lo reproducen los biografos de habla inglesa como Soutworth "Mexico illustrated. Federal district" quien dice " The mother of Porfirio Díaz was Dña. Petrona Mory..." John W. Foster dice que la madre de Porfirio Díaz era una zapoteca

Los datos genealógicos del General Porfirio Díaz Mori pueden reproducirse de la siguiente manera:

Por el lado paterno: "N" Díaz es un español meridional que llega a América en el siglo XVI, seis generaciones después su decendiente, el oajaqueño, hoy se diría oaxaqueño, José de la Cruz Díaz (hijo de Manuel Díaz y Marcela Bohorquez) se casa con Petrona Mori, quienes son los padres del biografiado.

Por el lado materno: Baltasar Nicolás es un indígena mixteco de Yodocono, padre de Juliana Nicolás quien contraé nupcias con Pascual Cortés, ambos son residentes de Yodocono, quienes son padres de Tecla Cortés, mixteca, quien se casa con Mariano Mori, nieto o biznieto del inmigrante asturiano del siglo XVIII, Mariano Mori y Tecla Cortés son los progenitores de Petrona Mori, mestiza de Yodocono y madre de Porfirio Díaz.

Son sus hermanos e hijos de padre y madre, Desideria, Manuela, Nicolasa y Félix Díaz, este último el hermano menor que también llegó a ser general.

Porfirio Díaz pierde a su padre a los tres años de edad y su madre se hizo cargo de la familia, atendiendo el único mesón de la ciudad de Oaxaca llamado el Mesón de la Soledad. En 1843 ingresa en el Seminario Conciliar bajo la guía de su tío y padrino José Agustín Domínguez (posteriormente Obispo de Oaxaca).

En 1846 Díaz se une al batallón Trujano como voluntario para pelear contra la invasión norteamericana. En 1850 se cambia al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca abandonando la carrera eclesiástica. En 1853, en Oaxaca, Díaz entra al servicio del abogado liberal Marcos Pérez, amigo de Juárez, quien los presenta.

Carrera militar

Por la influencia del Lic. Marcos Pérez que conspiraba en Oaxaca contra el gobierno de Santa Anna decidió el joven pasante de Derecho afiliarse al movimiento revolucionario incubado en Ayutla al frente del cual se hallaba el general Juan Álvarez. Su primera acción bélica (1855) fue en la cañada de Teotongo al lado de un indio rudísimo, Francisco Herrera y 200 indígenas mal armados. (anteriormente, durante la invasión norteamericana, sirvió como voluntario vigilando Oaxaca, sin acción bélica alguna por recordar)

En Diciembre de 1856 el gobernador de esa entidad, don Benito Juárez, otorga a Porfirio Díaz su primer rango militar como capitán de infantería de la Guardia Nacional.

En 1858, durante la Guerra de Reforma, participa en el sitio y la defensa de Oaxaca, como comandante del fuerte de Santa Catarina. Por sus aguerridas acciones es nombrado comandante militar y gobernador del departamento de Tehuantepec y se le asciende al rango de Mayor de Infantería. En 1859, Juárez le envía desde Veracruz el despacho de Teniente Coronel de la Guardia Nacional de Oaxaca en premio por sus victorias en enconados combates.

En 1860 posterior a su victoria en el mes de mayo en Ixtepeji en la sierra norte de Oaxaca se le asciende al grado de Coronel. En 1861 Díaz es ascendido a General de Brigada a raíz de la acción militar de agosto en Jalatlaco. Posteriormente continúa con éxito sus campañas contra lo más granado de las tropas conservadoras de los generales Leonardo Márquez y Tomás Mejía. Por esto último recibió una alta condecoración del Gobierno de Oaxaca.

En 1862-1863 durante la intervención francesa participa heroicamente en la Batalla del 5 de Mayo. En 1863 Díaz es capturado por las tropas francesas pero escapa. Juárez le ofrece el puesto de secretario de Defensa o de comandante en jefe del ejército así como el gobierno de Veracruz. Díaz los rechaza pero acepta el nombramiento como comandante del Ejército del Centro. Ese mismo año es ascendido a General de División.

En 1864 los conservadores le ofrecen unirse a la causa imperial pero Díaz se niega. En 1865 es capturado por las tropas imperiales en Oaxaca pero escapa y se les enfrenta en las batallas de Tehuitzingo, Piaxtla, Tulcingo y Comitlipa.

En 1866, Díaz declara una vez más su lealtad a Juárez. Consigue victorias sobre los franceses en Nochixtlán, Miahuatlán, la Carbonera y toma nuevamente Oaxaca. Ese mismo año François Achille Bazaine , comandante de las fuerzas imperiales, le ofrece entregarle la ciudad de México si Díaz le retira su apoyo a Juárez. La oferta es desde luego rechazada.

En 1867 el Emperador Maximiliano I le ofrece a Porfirio Díaz la comandancia del ejército y su rendición (del Emperador) a la causa liberal. Díaz las rechaza. Seguidamente triunfa Díaz gloriosamente con la toma de Puebla el 2 de abril de 1867 derrumbando así el Segundo Imperio Mexicano y dando lugar a la entrada triunfal de don Benito Juárez a la ciudad de México. Contrajo matrimonio el 15 de mayo de 1867 con Delfina Ortega Díaz .

El 20 de mayo de 1876, en plena Revolución de Tuxtepec, se libró la Batalla de Icamole, municipio de García, Nuevo León, en la que fuerzas rebeldes del Gral. Porfirio Díaz fueron derrotadas por los federales Carlos Fuero, Julián Quiroga y Juan Guerrero. Don Porfirio, al verse perdido en el pueblo norteño de Icamole, prorrumpió en llanto. Le dirían "El Llorón de Icamole", pero a la postre los vencería a todos. A este evento se debió que en los peores momentos de la dictadura los periodistas y caricaturistas de la época se atrevían a llamarle El Llorón de Icamole, porque así le llamaba la gente.

Ascenso político

Contendió dos veces como candidato a la Presidencia de la República, en 1867 y 1871,y perdiendo así en ambas ocasiones contra Benito Juárez. El 8 de Noviembre de 1871 se levanta en armas en contra de Juárez, acusando de fraudulentas dichas elecciones y proclamando el Plan de la Noria dando inicio a la Revolución de la Noria.

En Marzo de 1872 las fuerzas de Díaz, al mando del general Treviño, son derrotadas en la batalla de La Bufa en Zacatecas. El 18 de julio de 1872 muere el presidente Juárez a causa de una angina de pecho, Sebastian Lerdo de Tejada toma la presidencia y ofrece amnistía a los rebeldes. Díaz acepta renuentemente y se "retira" a la hacienda La Candelaria en Tlacotalpan, Veracruz.

En 1874 Díaz regresa al Congreso como diputado por Veracruz. Ese año el anticlericalismo de Lerdo provoca las rebeliones cristeras en el noroeste seguidas por revueltas regionales y huelgas textiles y mineras. En 1875 Lerdo ofrece a Díaz el puesto de embajador en Berlin el cual rechaza. Díaz viaja a Nueva Orleans y Brownsville para planear la rebelión.

En 1876, cuando Sebastián Lerdo de Tejada pretendió reelegirse para un segundo término, Díaz lanza en Ojitlán, Oaxaca el 10 de Enero el Plan de Tuxtepec dando inicio a la Revolución de Tuxtepec. Logra ese mismo año el triunfo militar en la crucial batalla de Tecoac, município de Huamantla, Tlaxcala, contra las huestes comandadas por el Gral. Ignacio Alatorre, el 16 de noviembre; y meses después, mediante elecciones, la presidencia de la república, dando comienzo al periodo de la Historia de México conocido como Porfiriato.

Periodo Tuxtepecano, 1876-1880

En su primer periodo de gobierno, Díaz elige un gabinete Tuxtepecano: Protasio Tagle en Gobernación; Justo Benítez en Hacienda; Ignacio Ramírez en Justicia y Educación; Vicente Riva Palacio en Fomento; Pedro Ogazón en Defensa e Ignacio Luis Vallarta en Relaciones exteriores.

En Mayo de 1877 una enmienda constitucional evita la reelección presidencial sucesiva. Asimismo, la Ley de Reforma Electoral intenta ampliar la participación política. El gobierno se involucra en las disputas electorales de Puebla, Hidalgo, Michoacán y Chiapas. Las elecciones al Congreso dan mayoría a los Tuxtepecanos (113), con 35 "independientes".

En 1878 Manuel González es nombrado ministro de Defensa. Ese mismo año se pelean insurrecciones lerdistas en Piedras Negras y Matamoros. Al año siguiente en 1879, más de estas rebeliones, esta vez en Veracruz, dejan un saldo de nueve ejecuciones sumarias realizadas por el Gobernador Luis Mier y Teran. (mátelos en caliente)

En Diciembre de 1879, levantamientos militares en Sonora, Baja California y Tepic son derrotados por las tropas federales al mando de Manuel Gonzalez. .

Presidencia de Manuel González

En 1880 fue elegido presidente Manuel González (amigo y compadre de Porfirio Díaz, militar que perdió un brazo en la batalla del 2 de Abril de 1867), quien le ayudó a realizar las reformas pertinentes para poder reelegirse. Durante este periodo desempeño temporalmente un cargo en el gabiente de González como Ministro de Fomento.

En 1881 renuncia y es electo gobernador de Oaxaca. Ese mismo año Díaz, viudo, contrae matrimonio con Carmen Romero Rubio hija de don Manuel Romero Rubio, un prominente lerdista. En 1882 Porfirio Díaz recibe licencia para dejar el gobierno de Oaxaca.

En este período de Manuel González se inicia un proceso de superación de la educación que duraría varias décadas e incluiría los años del porfiriato. Hombres de la talla de Joaquín Baranda, Enrique Rébsamen, Ezequiel Chávez, Ignacio M. Altamirano y Justo Sierra Méndez le darían lustre y prestigio a este proceso.

Presidencia

En 1884, la Constitución fue reformada para que el General Porfirio Díaz pudiera reelegirse, éste se mantuvo nuevamente en el poder de 1884 a 1911.

Algunos de los principales eventos de este periodo son:

1886: Se suprime la rebelión Yaqui. Deportaciones masivas a Yucatán.

1887: Enmienda constitucional que permite la reelección por un periodo consecutivo. Segunda reelección de Diaz.

1889: Muerte de Sebastian Lerdo de Tejada. Diaz rechaza el ofrecimiento de Estados Unidos para comprar Baja California.

1890: Enmienda constitucional que elimina todas las restricciones para la reelección presidencial. Se hace el pago final de la deuda externa con Estados Unidos.

1892: Tercera reelección de Diaz. Disturbios antireeleccionistas en Coahuila.

Su gobierno se impuso, para eliminar y controlar cualquier tipo de disidencia política en el país, mediante la utilización del ejército y de diversos cuerpos policíacos, quienes garantizaron, un país tranquilo.

Gobernó el país ayudado de un grupo de políticos, igualmente intelectuales afines, a los cuales el pueblo denominó científicos, por apoyarse, en métodos científicos para la administración del gobierno. Algunos gobernadores de los estados, al igual que Díaz, se mantuvieron en el poder por periodos de 20 años o más.

Desarrolló la industria, el comercio y el transporte a costa de una fuerte dependencia de las potencias extranjeras en el ámbito del transporte. El trazado de las principales líneas férreas, por ejemplo, era de las zonas mineras a los puertos y en el caso de Sonora, cruzaban directamente la frontera hacia los Estados Unidos.

A su vez, toleró los latifundios agrícolas, limitó los derechos políticos y reprimió a la oposición, articulada principalmente en el Partido Liberal Mexicano que organizó rebeliones como la de Acayucan y los movimientos de huelga como en Cananea y Río Blanco.

Las condiciones de los trabajadores mexicanos y de los campesinos durante el porfiriato eran miserables pero mejores a las históricas del país; ello, aunados a la represión política de los sectores medio e intelectual, crearon una cierta oposición a su gobierno.

Se logró el progreso a costas de depender económicamente de los monopolios de Estados Unidos y de las potencias europeas. Ante la imposilibilidad de enfrentarles por la debilidad economica y politica del pais, otorgo todas las concesiones imaginables a empresas extranjeras. Intentó, sin embargo, lidiar con el poderio económico norteameriano otorgando mayores concesiones a los europeos, sabiendo bien que la amenaza militar estadounidense era el mayor riesgo que corría el país.

En 1908 concedió una entrevista al periodista estadounidense James Creelman, en la cual declaró que el país ya se encontraba maduro para la democracia; sin embargo, Díaz se lanzó a una nueva reelección en los comicios de 1910.

En las elecciones de 1910, Porfirio Díaz se enfrentó al Partido Antirreeleccionista, fundado, entre otros, por don Francisco I. Madero, un joven hacendado de Coahuila. Madero lanzó su candidatura a la presidencia e, inicialmente, la del Dr. Emilio Vazquez Gómez a la vicepresidencia.

Díaz encarceló a Madero, el cual contaba entonces con un creciente apoyo popular, en la ciudad de San Luis Potosí, unos días antes de las elecciones. Venciendo mediante una fuerte presión política, Díaz, fue declarado Presidente para otro período más.

Madero, al sentirse ultrajado y no hallar otra forma de reivindicar la democracia mexicana, convoca a una insurrección general el 20 de noviembre de 1910 por medio del Plan de San Luis, dando inicio así a la Revolución Mexicana. Porfiro Díaz renuncia a la presidencia porque ya no podía contra los caudillos de la revoluciòn. Renuncia diciendo estas palabras "Madero ha soltado al tigre. Veremos si puede domarlo".

Ocaso y Muerte

Junto con su gabinete (Jose Yves Limantour, Ramón Corral, Justo Sierra Méndez, Olegario Molina) el Sr. Díaz se vio forzado a renunciar el 25 de mayo de 1911 y ante el movimiento revolucionario y la amenaza norteamericana tuvo que dejar el país que gobernó por 30 años para salir por el puerto de Veracruz en el vapor alemán Ipiranga hacia Europa, exiliándose en Francia.

Al arribar a París declaró: "En este ocaso de mi vida sólo un deseo me queda: la dicha de mi país y la dicha de los míos."

En la capital francesa vivió primero en la calle Victor Hugo, posteriormente en una suite del Hotel Astoria y finalmente en una pequeña casa de la Avenida del Bosque de Bolonia. Realizó viajes con su familia a España, Suiza, Egipto, Italia y Alemania, donde le rendieron homenajes y otras distinciones. La más emotiva fue cuando el general francés Noix le puso en sus manos la espada de Napoleón I. En Roma se entrevistó con el Papa Benedicto XV.

Murió de arterioesclerosis en París el 2 de julio de 1915. Fue sepultado primero en la iglesia de Saint Honoré l’Eylau de dicha ciudad y en 1922 sus restos fueron trasladados al Cementerio de Montparnasse donde continúa hasta ahora su exilio.

Al conocerse su muerte en Oaxaca, en septiembre de 1915, el gobierno de este Estado decretó nueve días de duelo como homenaje a su memoria.

De sus últimas palabras en el destierro recogemos: "... soñé con una paz firme y completa, fundada en el perdón y en el olvido (de los agravios). Por conquistar la paz hice la guerra. Fui a los combates porque fue preciso; pero más que la gloria y los laureles amé siempre el trabajo y el progreso. Mis ideales fueron todos de paz, de libertad y de grandeza para mi Madre Patria: todo para ella..."

Unas de las frases más recordadas en relación a don Porfirio es: "¡Pobre México! ¡Tan lejos de Dios, y tan cerca los Estados Unidos!", y otra más, para definir su gobierno: Poca política y mucha administración.

Al dejar el país en 1911, sabía que llegaría el momento de rendirle cuentas a la historia y a su patria, quizá por eso, en las últimas líneas de su renuncia escribió para el futuro:

“Espero, señores diputados, que calmadas las pasiones que acompañan a todas las revoluciones, un estudio más concienzudo y comprobado hará surgir, en la conciencia nacional, un juicio correcto que me permita morir llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimación que en toda mi vida he consagrado y consagraré a mis compatriotas”.

El secretario particular de don Francisco I. Madero, don Juan Sánchez Azcona, escribió por 1929: "...Guardo profundo respeto por su memoria y me irrita que en nuestros días haya zurrupatos de la Revolución que, sin conocimiento de causa, vociferen contra él de modo jacobino y salvaje. A pesar de sus errores Porfirio Díaz fue un gran mexicano y México le debe, con un gran monumento, la reintegración de sus cenizas al suelo patrio..."

Adelita

Adelita fue una legendaria mujer que participó en la Revolución Mexicana de 1910. La Adelita verdaderamente existió. Su nombre real era Altagracia Martínez, perteneciente a la clase alta en la Ciudad de Mexico.

Simpatizante de la Revolución se une a la misma, siendo bautizada con el nombre de "Adelita" por el General Francisco Villa y el General Rodolfo Fierro. Tambien es conocida como Marieta Martinez.

Al parecer fue asesinada por mandato de Pascual Orozco. Sin embargo, actualmente el término Adelita se usa para referirse a todas aquellas mujeres soldado que participaron en dicho movimiento armado.

José Vasconcelos Calderón

José Vasconcelos Calderón (Oaxaca, 27 de febrero de 1882 - Ciudad de México, 30 de junio de 1959). Abogado, político, pensador, escritor, educador, funcionario público y filósofo mexicano.

Autor de una serie de novelas autobiográficas que retratan detalles singulares del largo proceso de descomposición del porfiriato, del desarrollo y triunfo de la Revolución Mexicana y del inicio de la etapa del régimen post-revolucionario mexicano que fue llamada "de construcción de instituciones".

Los orígenes

Nacido en la Ciudad de Oaxaca, capital del mismo estado, el 27 de febrero de 1882, en el seno de una familia de la mediana burocracia del régimen porfirista, el joven José tuvo oportunidad de recorrer a muy temprana edad distintas regiones del país.

Particularmente importante para su desarrollo personal fue la oportunidad que tuvo de realizar estudios de educación primaria en escuelas ubicadas en la frontera entre Estados Unidos y México, especialmente en la frontera entre Eagle Pass en Texas y Piedras Negras, Coahuila.

Más adelante, por causas familiares de índole económica, debió continuar su educación en el Instituto Científico de Toluca, Estado de México y en el de Campeche, Campeche. Luego de la prematura muerte de su madre, ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM y, posteriormente, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde obtuvo el título de licenciado en derecho en 1907.

A los dos años de haber concluido sus estudios, Vasconcelos participa con otros jóvenes mexicanos críticos de los excesos de la educación positivista impuesta por Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública del gobierno de Porfirio Díaz, en la fundación del Ateneo de la Juventud Mexicana, más adelante conocido como el Ateneo de México.

Lo novedoso del Ateneo radica, sin embargo, no en su disposición a criticar los excesos del porfiriato, sino en la calidad de las críticas adelantadas por la generación de jóvenes intelectuales que le dieron vida.

La más importante de ellas tiene que ver con el rechazo del determinismo y mecanicismo del positivismo comtiano y spenceriano y el llamado para que se dotara a la educación de una visión más amplia, que rechazara el determinismo biológico del racismo y que encontrara una solución al problema de los costos de los ajustes sociales generados por grandes procesos de cambio como la industrialización o la concentración urbana.

No sólo eso. Frente a la posición oficial de Sierra y los funcionarios del porfiriato, llamados "científicos" de manera despectiva en el habla popular mexicana, de promover una visión única del pensamiento filosófico (positivista y determinista), Vasconcelos y la generación del Ateneo proponían la libertad de cátedra, la libertad de pensamiento y, sobre todo, la reafirmación de los valores culturales, éticos y estéticos en los que América Latina emergió como realidad social y política.

Aquí es importante destacar que una de las características del porfiriato, para algunos el lado oscuro de éste, es justamente un cierto desdén por lo nacional mexicano, su fascinación con lo europeo, lo francés, lo alemán o, si nada de esto era posible, con lo estadounidense, como alternativa viable para alcanzar el progreso.

Vasconcelos y la generación del Ateneo sientan las bases para una ambiciosa recuperación de lo nacional mexicano y de lo latinoamericano como una identidad que, además de real, fuera viable en el futuro, y sobre todo que no dependiera de lo extranjero para un progreso sostenido, como de hecho ocurrió con el modelo económico del porfiriato y otros experimentos latinoamericanos similares, como la República de los Coroneles en Brasil.

Primeros pasos en la política

Invitado por Francisco I. Madero en 1909, se unió a la campaña presidencial del coahuilense. Gracias a su dominio del inglés, representó al entonces Club Antirreeleccionista ante el gobierno de Estados Unidos. Un año después, el Club se convirtió en el Partido Nacional Antirreeleccionista, con Madero como candidato presidencial y José María Pino Suárez como candidato a la vice-presidencia.

Madero y Pino Suárez se enfrentaron a Porfirio Díaz y Ramón Corral en la muy debatida elección presidencial de 1910. Cuando ésta terminó en un escandaloso fraude, Madero convocó a un alzamiento político-militar con el así llamado Plan de San Luis, que inició la Revolución de 1910.

Es de este primer período de la vida pública de Vasconcelos del que ha surgido, como una suerte de leyenda, la idea de que fue él quien acuñó el lema más célebre del maderismo: "Sufragio Efectivo, No Reelección". Este lema, hasta la fecha la rúbrica de los documentos oficiales signados por funcionarios del gobierno federal mexicano, tiene su origen, sin embargo, en el Plan de La Noria, encabezado por Porfirio Díaz contra Benito Juárez, en 1871.

El genio de Vasconcelos radica, sin embargo, en haber rescatado esa frase del joven Porfirio para usarla como un ariete contra el anciano Porfirio, cuando éste insistía en prolongar su permanencia en el poder.

Conocido el resultado oficial de esa elección, las simpatías al Plan de San Luis se multiplicaron. Esto dejó claro al anciano caudillo que no estaba en condiciones de mantenerse al frente del gobierno, a menos que deseara llevar a México por la ruta de una guerra civil o que las ambiciones norteamericanas, ya demostradas, pusieran en peligro nuevos territorios nacionales. Díaz renunció, y el gobierno provisional instalado al efecto convocó a nuevas elecciones presidenciales en las que Madero triunfó en 1911.

La Revolución

Tras producirse el golpe de estado de Victoriano Huerta y Félix Díaz, Vasconcelos tuvo que exiliarse en Estados Unidos, donde recibió el encargo del gobernador de Coahuila y primer jefe del Ejército Constitucionalista Venustiano Carranza, de buscar el reconocimiento de los Estados Unidos, Francia y otras potencias europeas. Cuando Vasconcelos logró el reconocimiento de Carranza como presidente de facto, éste volvió a nombrar a Vasconcelos director de la Escuela Nacional Preparatoria.

Pero discrepancias políticas con Carranza llevaron una vez más al exilio a Vasconcelos, que regresó para tomar la cartera de Instrucción Pública durante la breve gestión de Eulalio Gutiérrez como presidente de la Convención Nacional.

Durante este periodo, Vasconcelos no pudo en realidad desarrollar sus ideas en materia de educación pública, pues las pugnas internas de los revolucionarios de la Convención de Aguascalientes y la derrota de Francisco Villa ante Álvaro Obregón, hicieron imposible cualquier ejercicio de funciones de gobierno.

Al proclamarse el Plan de Agua Prieta en 1920, Vasconcelos se alineó con Álvaro Obregón contra Carranza.

Tras la muerte de Carranza, el presidente interino Adolfo de la Huerta le encargó el Departamento Universitario y de Bellas Artes, cargo que incluía la rectoría de la Universidad Nacional de México, antecesora de la actual Universidad Nacional Autónoma de México. De esa época es el lema "por mi raza hablará el espíritu", añadido por Vasconcelos al escudo de la Universidad.

Apóstol de la educación

Tras reorganizar la estructura de la Universidad Nacional, Vasconcelos fue nombrado secretario de Instrucción Pública, y desde esa posición inició un ambicioso proyecto de difusión cultural en el país, con programas de instrucción popular, edición de libros y promoción del arte y la cultura. El objetivo era integrar a México de manera más amplia en las grandes transformaciones que siguieron al fin de la primera Guerra Mundial.

Vasconcelos, un personaje carismático y capaz de entusiasmar a sus colaboradores, hizo de los maestros rurales un ejército de paz y de cada profesor, según su propia metáfora de raíz católica, inspirada en el sacrificio de los misioneros del período colonial, un "apóstol de la educación".

Al trabajo de los maestros rurales sumó el apoyo, nunca antes visto en México, de la edición masiva de algunas de las más grandes obras del pensamiento europeo y occidental, que fueron distribuidas por todos los rincones del país en lo que Vasconcelos no dudó en calificar como Misiones Culturales.

Además, inició un ambicioso programa de intercambio educativo y cultural con otros países americanos, las llamadas "embajadas culturales", que llevaron a algunos de los más brillantes estudiantes mexicanos de la época a entrar en contacto a edad temprana con sus pares de Argentina, Brasil, Colombia, Perú y otros países de América Latina.

Apoyó, además, a multitud de artistas e intelectuales. A algunos de ellos los convenció para que se establecieran en México y --con ellos-- ideó nuevas fórmulas de expresión artística, masiva, que a pesar de sus tintes políticos y propagandísticos tienen un valor estético exento de duda. Tal fue el caso de muralistas como David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera.

El apoyo de la Secretaría de Instrucción Pública de Vasconcelos no se limitó, sin embargo, a los artistas mexicanos, como lo demuestra su relación con la chilena Gabriela Mistral, ni tampoco al campo de lo artístico; un ejemplo entre otros muchos es su relación con el político y filósofo peruano Víctor Raúl Haya de la Torre.

Constructor de instituciones

Un aspecto clave de su gestión, fue la reconstrucción o construcción de edificios de uso público para la difusión de la cultura, como el Estadio Nacional, escuelas publicas de diferentes niveles, bibliotecas y, de manera más general, los edificios destinados a albergar el aparato burocrático del sistema educativo a lo largo y ancho de la nación.

Vasconcelos, sin embargo, encontró difícil conciliar su condición como pensador independiente con las exigencias de los cargos de gobierno que ejerció. Además, su relación con Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles estuvo siempre mediada por la desconfianza que le inspiraban los mexicanos del norte de la república.

Hábil para acuñar punzantes aforismos, frases célebres o para ridiculizar a sus adversarios en debates o en intercambios epistolares, en más de una ocasión expresó, con un dejo de desdén, que en México la civilización terminaba donde empezaba el consumo de carne asada, en obvia referencia a las regiones del norte de México, de donde provenían Obregón y Calles.

Es por eso por lo que, luego de su brillante inicio como funcionario público, Vasconcelos decidió retirarse del ejercicio de los cargos públicos, para dedicarse a satisfacer su pasión por la escritura, el análisis filosófico y la polémica. A pesar de ello, tuvo una participación destacadísima en las luchas por obtener la autonomía de la Universidad Nacional, al lado de Manuel Gómez Morín y otros personajes destacados de la década de los veinte.

Candidato presidencial

No sólo eso, consciente de los excesos de los que Plutarco Elías Calles era capaz en temas tan delicados como el de las relaciones Estado-Iglesia, y que prefiguraban el desarrollo del maximato y uno de sus precursores, de la así llamada Guerra Cristera, en 1929 decidió postularse como candidato a la presidencia de la república.

Eso lo llevaría a enfrentarse al candidato de Calles, Pascual Ortiz Rubio en una desigual campaña que recordó a muchos la que Madero desarrolló en 1909 contra Porfirio Díaz, no sólo por el apoyo del aparato del Estado al candidato Ortiz Rubio, sino también por la violencia que muchos vasconcelistas debieron padecer en carne propia.

A pesar de ello, apoyado por algunos de los más lúcidos intelectuales y artistas de la época, como Antonieta Rivas Mercado, Vasconcelos desarrolló una ambiciosa campaña electoral que despertó las ilusiones de muchos. Los resultados oficiales de la elección arrojaron, sin embargo, un 99 por ciento de los votos para Ortiz Rubio y un uno por ciento para Vasconcelos. Los resultados, sin valor alguno para la mayoría de los historiadores del periodo, dejaban ver--sin embargo--el claro mensaje que Calles y su grupo enviaban a Vasconcelos.

Frente a los resultados, Vasconcelos buscó reproducir el patrón seguido por Madero 20 años antes, invitando a la población a sumarse a una revolución, la cual al triunfar lo llamase para tomar el lugar que merecía, porque él se exiliaba a los EE.UU. El llamado a la insurrección fue desoído por una sociedad mexicana cansada de poco más de 10 años de guerras civiles (siete de la Revolución Mexicana y tres de la cristiada) y comprada por una estabilidad forzada con el agregado de enfrentar los efectos devastadores de la crisis global de 1929.

No sólo eso. Para Vasconcelos implicó el inicio de un doloroso, pero altamente productivo, exilio por Estados Unidos y Europa, que le permitió dedicarse de lleno al análisis filosófico (lo que le permitió adentrarse en el análisis del pensamiento filosófico hindú), a escribir su monumental autobiografía, un referente obligado para comprender el México del siglo XX, y una serie de artículos y comentarios sobre temas diversos.

Durante su paso por Estados Unidos, Vasconcelos se convirtió en una "estrella" del entonces naciente circuito de oradores destacados que las universidades estadunidenses invitan para informar sobre lo que sucede en otros países, pero que también le permitió a Vasconcelos, por otra parte, satisfacer sus más elementales necesidades económicas, pues a su paso por el servicio público no acumuló riquezas.

En 1940, la guerra en Europa y la política de reconciliación nacional seguida por Manuel Ávila Camacho le permitieron regresar a México, donde fue nombrado director de la Biblioteca Nacional. De esta etapa de su vida lo menos recordado es su contradictoria admiración por los resultados obtenidos por los regímenes fascistas en Europa, que incluyó la dirección de un periódico patrocinado por la embajada Alemana de entonces.

Vasconcelos admiraba de esos regímenes su capacidad para movilizar y organizar a grandes grupos de ciudadanos que, de otra manera, se encontraban sumidos en crisis profundas que le recordaban la situación que México vivía.

Vasconcelos, por cierto, no estaba solo en estas simpatías, como lo atestiguan las ediciones de distintos diarios de la capital de la república, especialmente las ediciones vespertinas del diario Excélsior, llamadas Últimas Noticias de la Mañana y Últimas Noticias de la Tarde, que abiertamente expresaban sus simpatías por la Alemania nazi.

Hay quienes consideran que fueron estas simpatías fascistas las que le impidieron permanecer en Estados Unidos y le obligaron a regresar a México. Sin embargo, cuando se conocieron detalles sobre los excesos cometidos en los campos de concentración y en el tratamiento de los prisioneros de guerra, Vasconcelos expresó su repudio a los excesos del nacionalsocialismo alemán y del fascismo italiano.

Una vez concluida la guerra, Vasconcelos continuó como director de la Biblioteca Nacional, cargo que combinó con una activa carrera como profesor universitario y polemista. El destino, sin embargo, le tenía reservada una última satisfacción: en diciembre de 1958 vería a uno de sus discípulos y organizador de su campaña presidencial en 1929, el mexiquense Adolfo López Mateos, convertirse en presidente de México.

Murió en el barrio de Tacubaya, en la ciudad de México, el 30 de junio de 1959. Mereció, por sus cualidades de pedagogo y su decidido apoyo a la cultura latinoamericana, que la Federación de Estudiantes de Colombia lo nombrara Maestro de la Juventud de América.

Legado

Su obra dejó una marca profunda en la vida cultural mexicana. Su doctrina filosófica lo caracteriza como cercanano a Arthur Schopenhauer y Miguel de Unamuno. El humanismo vasconcelista tiene perspectiva vivencial en su monumental serie autobiográfica El Ulises Criollo (1935), La tormenta (1936), El desastre (1938), El proconsulado (1939) y La Flama.

Los de Arriba en la Revolución. Historia y Tragedia (1959). La Raza Cósmica (1925) adelanta la más poderosa crítica hasta ahora del racismo con el que, desde el siglo XVI, se ha tratado de justificar la sumisión de los pueblos de América Latina frente a Europa y la América sajona.

Se trata de una obra que ha jugado un papel clave en la conformación del pensamiento político latinoamericano y que constituye uno de los pocos referentes comunes de partidos políticos tan disímiles entre sí como la peruana APRA (socialdemócrata) y el Partido Acción Nacional de México (demócratacristiano).

Ensayos y tratados escritos a lo largo de su vida dan cuenta de su pensamiento, del cual puede decirse que cambió y evolucionó desde un espíritu idealista a uno tortuoso; pero siempre dotado de una luminosidad como lo atestiguan sus obras La intelectualidad mexicana (1916), El monismo estético (1919), Pesimismo alegre (1931), Estética (1936), Ética (1939), Historia del pensamiento filosófico (1937) y Lógica orgánica (1945). Vasconcelos se aventuró en las aguas de la ficción literaria con obras en diversos géneros.

En el rubro de la crítica destacan sus Divagaciones literarias (1919), en materia de drama su Prometeo vencedor (1916), en materia de relatos está La sonata mágica (1933), además de la obra política que complementa a la autobiográfica, como en el caso de Cartas políticas (1959), publicadas de manera póstuma por el Fondo de Cultura Económica, la institución que ahora tiene la titularidad de los derechos de sus Obras Completas.

Música popular de México
Música popular y comercial

El siglo XX comenzó con la influencia de la Revolución mexicana, que dio impulso al corrido, que es una forma de comunicar los últimos acontecimientos por medio de tonadas fáciles de memorizar, derivado directo del cantar de gesta y del juglar.

Su composición es de carácter popular, compuesta en verso octasílabo con rima 2 y 4 ó 1, 4.

Esta misma fórmula sobrevive hasta hoy en día en la forma de los "narcocorridos" que son cantares en el típico sentido de la palabra, pero con referencia a hechos relacionados con el tráfico de drogas en la

frontera norte del México, y también con la vida de migrantes indocumentados en el sur de los Estados Unidos de América.

Una vez concluida la revolución, la música popular siguió dos caminos diferentes, por un lado la música campirana y de mariachi alcanzó un gran auge, con autores como José Alfredo Jiménez. Durante este auge, sus intérpretes alcanzaron fama nacional e internacional. Muchas de las composiciones de esa época fueron populares en los países de habla hispana.

Los más importantes intérpretes fueron Lucha Reyes, Lola Beltrán, Pedro Infante, Jorge Negrete y Javier Solís, cuyas carreras musicales fueron impulsadas por su participación el cine. Esta vena musical continúa hasta nuestros días, siendo varios los exponentes que han destacado, algunos de forma nacional, como Vicente Fernández y otros de manera internacional, como Miguel Aceves Mejía.

Hoy en día, nuevos valores dan su aporte al genéro ranchero destacando, entre ellos, Ana Gabriel, Antonio Aguilar, hijo, Pepe Aguilar (éstos últimos, hijos del exponente de la ranchera Antonio Aguilar), Alejandro Fernández (hijo de Vicente Fernández), Daniel Montero y la reciente incorporación de Luis Miguel. Es destacable la presencia y el aporte, debido a su temática, del cantante y compositor Juan Gabriel quien ha servido de iniciador al género de la cantante española Rocío Dúrcal.

La otra vertiente musical postrevolucionaria fue la balada romántica, con fuertes influencias de músicos extranjeros, especialmente caribeños.

En los cincuenta la música popular se enfocó nuevamente en los salones de baile, pero esta vez completamente bajo el dominio de músicos de origen caribeño, especialmente cubanos. Varios fueron destacados, como Beny Moré, Bola de Nieve y otros, pero el más perdurable en la memoria colectiva fue Dámaso Pérez Prado, quien introdujo el mambo a Mexico y de ahí al resto de latinoamérica y España. Otros como Acerina y su danzonera hicieron bailar a la juventud mexican al ritmo del típico danzón cubano.

El bolero tuvo su esplendor durante la década de los años 50 con compositores como Agustín Lara, Guty Cárdenas y Joaquín Pardavé. Estos autores gozaron de la difusión en el cine mexicano de esos años, que por su carácter de exportación, hizo llegar sus temas a todos los rincones del mundo hispanoparlante, en voces de intérpretes como Pedro Vargas, Toña la Negra, Emilio Tuero y toda una constelación de voces que dieron brillo al género.

Durante los sesenta el rock & roll llegó a Mexico y una serie de intérpretes aparecieron emulando grupos y cantantes británicos y estadounidenses. De esta época cabe resaltar a Los Teen Tops, Enrique Guzmán (ex-vocalista de este grupo), César Costa y Angélica María. Desafortunadamente, la mayoría de las interpretaciones no eran originales de autores nacionales y fueron simplemente versiones en español de canciones previamente grabadas en inglés. Sin embargo algunos críticos consideran que ésta es la semilla de lo que posteriormente sería conocido como rock en español. (Véase también: Rock de México y el apartado correspondiente a rock en español).

La música de tríos vio la cima en el periodo. Álvaro Carrillo fue el modelo a seguir en cuanto a las composiciones de bolero, derivado del género cubano. En estos años la estructura de trío se consolida y surgen grupos como Los Panchos, Los Dandys, Los Tres Ases, Los Tres Diamantes, y un sinnumero de agrupaciones de este corte. Después la consolidación de boleristas y baladistas como Armando Manzanero y Marco Antonio Muñíz (ex-integrante de Los Tres Ases) dieron aún más realce a este género.

Durante los años 70 se consideró que la música popular más valiosa radicaba en la música de protesta, debido a los movimientos políticos y sociales que el mundo en general observó en esta década. Músicos comprometidos políticamente utilizaron sus canciones como un vehículo de expresión de sus ideas, pero sin sacrificar la musicalidad de sus obras. Algunos exponentes interesantes son Óscar Chávez y Amparo Ochoa.

Durante los 80 el panorama musical popular estuvo dominado por baladistas, intérpretes de canciones románticas y pop de autores españoles y mexicanos. La música de este periodo se caracterizó por no tener compromisos. Sin embargo es en este contexto que México se convierte de nuevo, después de los años 50 y 60, en exportador de cantantes y estilos.

El país es trampolín nuevamente de baladistas que buscan ganar una posición en el ámbito de la música comercial en iberoamérica. Se destacan, como exponentes, artistas como el propio Juan Gabriel, José José, Lupita D'alessio, Yuri, Lucero y más recientemente, Thalía y Paulina Rubio.

A finales de los 80 y con mayor fuerza en los 90 el rock regresó, con la bandera del rock en español, pero esta vez los rockeros crearon un rock mexicano más preocupado con la vida diaria en su entorno que con imitar a músicos en otros países. Algunas bandas destacadas son Botellita de Jerez, Jaguares (nombre actual del grupo Caifanes), Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, Maná, El Tri y Café Tacuba, además de la peculiar solista y actriz Astrid Hadad.

El género más difundido por los medios de comunicación es el llamado estilo grupero, el cual consiste en una combinación (o tal vez un "cocktail") de la música norteña con la balada de los años 70 y la cumbia. Este fenómeno "grupero", (llamado así originalmente por los grupos que tocan música bailable sin un estilo muy definido), y ejecutantes con rasgos mexicanos pero ataviados como vaqueros estadounidenses, se debe a la influencia de la cultura fronteriza en todo el país.