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Hogar
de los Planetarios Portatiles
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Mas que un Planetario Movil |
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Cilindro
"1917 - Octubre Rojo - Revolucion Rusa" para
Planetarios Portatiles
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Contenidos del Cilindro |
Polo
Inferior
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Rusia
Imperial, Zar Nicolas II, Dinastia Romanov, Causas de la Revolucion
Rusa, Revolucion de Octubre, Guerra Civil Rusa, Asamblea Constituyente
Rusa, Gobierno Provisional Ruso, Primeros Ministros del Gobierno Provisional,
Principe Georgy Yevgenyevich Lvov, Georgy Yevgenyevich Lvov, Aleksándr
Fyodorovich Kerensky, Menchevique,
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| Bolchevique, Julius Martov, Alexandra Kollontai, Stalin, Lenin, Karl Marx, Friedrich Engels, Pensadores Revolucionarios, Lev Trotski, Iosif Stalin, Socialismo, Marxismo, Comunismo, Leninismo, Proletariado, Primera Guerral Mundial, Cosacos, Union de Repúblicas Socialistas Sovieticas, Soyuz Sovetskij Sotsialisticheskij Respublik, Consejo de Ministros de la URSS |
| Nicolás II de Rusia | |
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Zar
de Rusia
Dinastía: Romanov Duración de mandato: 1 de noviembre de 1894 15 de marzo de 1917 Predecesor: Alejandro III Sucesor: Gran Duque Miguel Nacimiento: Tsarkoie Tseló, 18 de mayo de 1868 Fallecimiento: Yekaterinburg, 17 de julio de 1918 Nicolás II, nacido Nikolái Aleksándrovich Romanov (en ruso |
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?ááá?) (San Petersburgo, 18 de mayo de 1868 Ekaterinburgo, 17 de julio de 1918) Fue el último zar de Rusia hasta su abdicación en 1917; con su ejecución por el movimiento revolucionario de los bolcheviques, durante la Segunda Revolución Rusa se extinguió la dinastía Romanov. Juventud El futuro Zar Nicolás II fue educado en los rígidos cánones de la corte rusa, y en un marcado aislamiento de la agitada y convulsionada situación interna del país; por su tutor oficial, Konstantin Petrovich Pobiedonostev; gracias a este hombre, Nicolas aprendió las convicciones autocráticas de su padre Alejandro III y la doctrina del origen divino del poder del zar. Fue educado como un aristócrata, obteniendo una gran cultura y una esmerada educación; y gracias a los viajes a Inglaterra, Japón, y la India efectuados durante su juventud, y a su parentesco con la realeza británica, hablaba con soltura inglés, francés a la sazón la lengua preferida entre la belle societé rusa y alemán. Su vida juvenil transcurrió en un ambiente muy relajado y ajeno en parte a la realidad del pueblo ruso. Tuvo algunos amores de juventud como la bailarina Kenyiskaia, pero se quedó prendado de una de las nietas de la reina Victoria Alix de Hesse, a la que llamaba Sunny y estableció con ella una relación muy romántica y duradera. Ascenso al trono En 1894, y tras complicaciones derivadas de una nefritis, falleció su padre, Alejandro III; el 1 de noviembre y pasado el período de luto protocolario Nicolás fue coronado como sucesor y adoptó el nombre de Nicolas II. De acuerdo a sus propias palabras, carecía de formación política, y lo ignoraba todo acerca del gobierno del país. La influencia de sus tíos paternos, en especial Sergei Aleksandrovich Romanov, Gran Almirante de la Armada, tendría en ello un asidero, y las intrigas cortesanas pesarían grandemente en la acción del nuevo zar, pues de hecho tuvo que soportar al principio manipulaciones de sus propios tíos. Poco después de su coronación, el 26 del mismo mes, contrajo nupcias con Alix von Hesse, quien había tomado el nombre de Alejandra Fyodorovna al convertirse a la ortodoxia. La relación entre Nicolas y Alix era un verdadero ideal de respeto, devoción y amor mutuos, fue la Zarina quien aconsejó a Nicolas desde los primeros momentos en tomar las riendas firmes del poder y fortalecer el carácter bondadoso y caballeresco del cual se aprovechaban sus parientes para manipularle. Nicolas II demostró ser un excelente padre y esposo, no así un Zar duro y enérgico que era lo que se requería para la candente realidad rusa. De ella tendría cuatro hijas casi todas seguidas de un año y al final el tan anhelado heredero, un hijo, el zarevich Alexis Nikoláievich. Política internacional A instancias de sus consejeros, Nicolás se esforzó por extender su influencia en Asia, rivalizando con las potencias occidentales en la carrera imperialista; ordenó la intervención de Rusia en la Guerra Chino-Japonesa de 1896, en el establecimiento de la base de Port Arthur en 1898, la ocupación de Manchuria en 1900, y convino con los británicos el reparto de Persia en esferas separadas de influencia en 1907. Los intentos por ejercer una influencia determinante en Europa Oriental y los Balcanes como cabeza de un movimiento paneslavista dieron lugar a múltipes conflictos y tensiones internacionales, en virtud del alineamiento ruso con Serbia frente a los intereses del Imperio Austrohúngaro; pero, tras sufrir una primera derrota diplomática en la crisis de Bosnia (1908), las Guerras Balcánicas de 1912 y 1913 acabaron definitivamente con el control ruso sobre la península balcánica. Estableció excelentes relaciones con Francia, su más leal aliado, y con Alemania, gracias a su estrecho parentesco con el kaiser Guillermo II; éste último fue largamente su consejero de mayor confianza en materia internacional, aunque muy manipulador, resultaba evidente para cualquier operador político más sagaz que el zar, que sus consejos estaban orientados a emplear la influencia rusa para controlar los intereses de otras potencias, muchas veces en beneficio directo de Alemania y socavar la alianza entre Francia y Rusia. A la larga, la influencia nefasta de Guillermo II iba a ser la ruina para Nicolas II. Autocracia y procesos revolucionarios En política interior, Nicolás siguió la línea autocrática de sus antecesores, si bien suavizando un poco la línea de sus antecesores, pero más bien al margen de su intervención directa, su país tuvo un proceso de industrialización acelerada que permitió a Rusia entrar en la era moderna, pero que también hizo surgir importantes núcleos obreros en forma de sindicatos. La iniciativa del movimiento liberal presentada al nuevo Zar, de establecer una constitución que fijase las normas del ejercicio del poder se encontró, sin embargo, con un rotundo rechazo monárquico; siguiendo el consejo de Pobiedonostev, Nicolás se mostró severo con lo que calificó de "insensatos sueños de participación en asuntos de administración interna". Su rigidez alienó a sectores no particularmente comprometidos con una ideología afín a la revolución, y fue causa de muchos se mostrasen descontentos. Uno de estos descontentos se llamaba Lenin, un abogado que provenía de la región Simbirsk, cuyo hermano, Alexandr Uliánov fue ejecutado por intento de asesinato de Alejandro III en 1887. Vladimir Ilich Uliánov, más tarde Lenin, realizó actividades subversivas en San Petersburgo, fue arrestado y exiliado a Siberia, luego de ser liberado se trasladó a Ginebra y Londres para fundar las bases del movimiento comunista. El alimento para las corrientes revolucionarias como las que encabezarían Lenin, Trotski y otros, eran la carencia de una política social más solidaria de parte de los gobernantes, esto permitió que se agravaran los grandes problemas históricos del régimen zarista: la pobreza del campesinado, la muy desigual distribución de la tierra, y la fuerte restricción en el acceso a los cargos públicos. Esto iba a ser el caldo de cultivo en los sindicatos de las industrias para los grupos revolucionarios que ya estaban en gestación. Guerra con Japón e instauración de la Duma En 1905, intentando contener el avance japonés en Indochina, que amenazaba los puertos rusos orientales, Nicolás declaró la guerra al Japón. Debido a la incompetencia de los almirantes rusos, los japoneses asediaron y bloquearon Port Arthur y Vladivostok, propinando una severa derrota a la flota rusa, parte de la cual que quedó encerrada en puerto y semihundida. El emperador entonces en un desesparado esfuerzo movilizó a la flota del Báltico, con buques de guerra inadecuados para alta mar, en un periplo que la llevó a dar la vuelta a Europa y África, sosteniendo graves conflictos diplomáticos con Inglaterra(incidente del Dogger Bank) y Alemania(que le dio vuelta la espalda) en el transcurso del accidentado viaje, para luego de casi año y medio de navegación llegar al estrecho de Tushima, donde fue derrotada por las fuerzas navales japonesas al mando de Heihachiro Togo. El descontento popular por esta derrota, sumado a la crisis interna, estalló en una revolución en aquel mismo año, que fue severamente pero ineficazmente reprimida en el llamado Domingo Sangriento. Ante la amenaza de un alzamiento, el zar, mal aconsejado por su ministro Sergei Witte anunció en 1905 varios cambios institucionales dirigidos a disminuir el tinte absolutista de la monarquía; el más importante de éstos fue la convocatoria de una Duma o Parlamento, con potestades legislativas limitadas, junto con la promulgación en abril de 1906 de unas leyes fundamentales que dieron un carácter semiconstitucional a la monarquía. Sin embargo, al percibir que los integrantes de la Duma planeaban poner coto al carácter autocrático del gobierno, fue disuelta y sustituida por otra más representativa de los intereses monarquicos; Nicolás exigió además la dimisión de su primer ministro, Sergei Witte. Cuando el sucesor de Witte, Pyotr Stolypn disolvió poco después la segunda Duma y modificó las leyes electorales para asegurarse una composición leal a los intereses zaristas, dejó al descubierto la continuidad del sistema autocrático. Este mal manejo de la situación hizo estallar la segunda rebelión bolchevique. Nicolás II después de su abdicación Primera Guerra Mundial El asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo por parte de nacionalistas serbios puso a Nicolás en un duro aprieto, puesto que su pacto con los serbios no le permitía acceder a las demandas compensatorias del Imperio Austrohúngaro. Un extenso intercambio de correspondencia con el kaiser Guillermo intentó evitar una confrontación global, y Nicolás dio órdenes de movilizar tropas sólo en la frontera austríaca; la falta de preparación para un evento semejante lo llevó a cometer el error, el 31 de julio de 1914, de ordenar una movilización general, lo que provocaría la declaración de guerra de Alemania y el inicio de la guerra mundial. El ejército ruso tuvo algunos éxitos iniciales en territorio austríaco, pero el intento inicial de avanzar sobre territorio alemán condujo a graves derrotas, en las que perdieron la vida más de dos millones de hombres. Nicolás II, aconsejado por su esposa y ministros, intentó ponerse personalmente al frente de las acciones, relevando a su tío, el gran duque Nikolai Nikolaievich, al mando de las tropas; fue éste un error más, si cabe más grave que la misma declaración de guerra, pues supuso dejar la regencia en manos de su esposa, a quien el pueblo detestaba tanto por su origen alemán como por su estrecha relación con Rasputín. En efecto, la imagen que tenía el pueblo ruso de la Zarina era que ésta despreciaba hondamente a su gente, además de su origen alemán y su carácter muy reservado, que la hacían aparecer como una mujer soberbia y lejana. La influencia de Rasputín en sus decisiones políticas proporcionarían la chispa de la segunda revolución. El papel de Rasputín Grigori Ivanovich Raspútin (su nombre real), apareció en los círculos monárquicos gracias al contacto que hizo Ana Virubova, la más cercana cortesana a la Zarina debido a la enfermedad hemofílica que padecía el Tzarevich Alexis, la influencia que ejercía sobre el niño le permitía controlar la enfermedad del heredero al trono. Pronto se ganó la confianza absoluta de la Zarina. La Emperatriz quien no era bien recibida en la sociedad rusa por su carácter tímido que le hacia aparecer arrogante, había idealizado la figura salvadora del pseudo-monje quien lo hizo su amigo y no tomaba ninguna decisión sin consultarle. Esta situación, permitió a Rasputín tomar un papel decisivo en los nombramientos ministeriales, con desastroso resultados. Los chismes que corrían en el populacho en que aparecía Rasputín manipulando como un títere a la Emperatriz, fue el detonante que necesitaban los revolucionarios para hacer estallar la revolución que empezó a desarrollarse más notoriamente en San Petersburgo. El Zar llevaba ya más de un año fuera de Palacio, al frente de su ejército. Abdicación de Nicolás II Las sucesivas derrotas frente al mucho más moderno ejército alemán, sumado a la influencia revolucionaria en el interior, acabaron por desmoralizar a las tropas, provocando deserciones masivas que alimentaron los mitines revolucionarios. Cuando las revueltas desarticularon finalmente las estructuras burocrácticas del Estado, la segunda Duma pidió la abdicación del Zar. Estos hechos facilitaron la Segunda Revolución Rusa de febrero de 1917 (febrero de acuerdo al calendario empleado en Rusia en ese momento; el 15 de marzo de acuerdo al calendario gregoriano), que derrocó al zar e instauró un gobierno republicano provisionalmente presidido por Georgy Lvov y luego por Alexander Kerensky. Nicolás II, incapáz de controlar la situación, abdicó sus derechos y los de su hijo en favor de su hermano Miguel IV de Rusia; el gran duque Miguel rechazaría el ofrecimiento, dando así fin a la dinastía Romanov. Nicolás se dejó detener sin ofrecer resistencia a su regreso del desmoronado frente. Fue confinado junto con su esposa e hijos en el palacio de Tsarkoe Seló, en las afueras de San Petersburgo, reteniendo algunos privilegios domésticos. Alexander Kerensky, no era enemigo del zar, e incluso llegó a apreciarle en esta etapa, e intentó buscar su salida al extranjero, pero el nuevo gobierno de los soviets, prohibieron su exilio; además se sumó el infausto hecho que tanto Inglaterra, Alemania y su aliada Francia ignoraron los requerimientos de exilio. En agosto de 1917, temiendo un intento de asesinato, Kerensky exilió a los Romanov a Tobolsk, en Siberia. Antes de partir Kerensky previno a Nicolas: "- Los soviets desean mi cabeza, después vendrán por Ud.,.... y su familia-" El primer ministro británico Lloyd George, a quien se había solicitado asilo, declinó la propuesta, así como los franceses, no deseando agravar la ya compleja situación política de Europa. Muerte y desaparición del Zar y su familia Cuando en octubre la Segunda Revolución Rusa, en que los bolcheviques, liderados por Lenin, derrocaron al gobierno de Kerenski, ordenaron el traslado de la familia imperial a Ekaterinburgo, que se hallaba bajo control del Ejército Rojo. El 4 de julio de 1918, ante el avance de las Legiones Checoslovacas llamadas rusos blancos, hacia la ciudad, se temió que las tropas liberasen a la familia e intentasen restaurar el régimen del zar. Un escuadrón al mando de Yakov Yurovski relevó a la guardia de la casa, y el 13 de julio recibió la orden del Soviet de los Urales de ejecutar a toda la familia. En la medianoche del 17 de julio el Zar junto con los integrantes de la familia fueron llevados al sótano de la casa Ipatiev donde estaban encarcelados, junto a algunos sirvientes cercanos, y fueron fusilados despiadadamente, y sus cuerpos depositados en una mina abandonada. Al día siguiente, Yurovski, temiendo que el rumor sobre el fusilamiento indujera a recuperar los cuerpos, ordenó su traslado y destrucción de los cadáveres por fuego y ácido y arrojarlos a piques de otras excavaciones, ubicadas 12 km fuera de la ciudad, en la mina que se llama "los cuatro hermanos". Canonización En 1981, la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio canonizó a los integrantes de la familia Romanov, una decisión refrendada en agosto de 2000 por el sínodo de la Ortodoxia Rusa. Desde 1998 sus restos reposan en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo. |
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| Georgy Yevgenyevich Lvov, (Príncipe de Lvov) | |
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de noviembre de 1861 7 de marzo, 1925) estadista ruso presidió
el Gobierno Povisional de Rusia desde el 23 de marzo al 21 de julio de
1917.
Había nacido en Popovka cerca de Tula, (Rusia). Se licenció en Derecho en la Universidad de Moscú. En 1905 se afilió al Partido Constitucional Democrático (liberal) y fue elegido para formar parte de la primera Duma. Después de la Revolución de Febrero fue el primer presidente del gobierno provisional de Rusia durante algunos meses (con funciones de jefe de Estado y de gobierno), le sucedió Alexander Kerensky. Cuando los bolcheviques tomaron el poder le pusieron bajo arresto |
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pero logró huir y se exilió en París, donde residió el resto de su vida. |
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| Aleksándr Fyodórovich Kérensky | |
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(ruso: ´ ´?) (Simbirsk, 22 de abril de 1881 - 2 de mayo según el Calendario Gregoriano) - Nueva York, 11 de junio de 1970), abogado de profesión, fue un líder revolucionario ruso que desempeñó un papel primordial en el derrocamiento del régimen zarista en Rusia. Fue el segundo primer ministro del gobierno provisional instaurado tras la Revolución de Febrero ,fue capaz de hacer fracasar el golpe de Korlinov , pero no pudo evitar la Revolución de Octubre en la que Lenin tomará el poder. Kerensky nació en Simbirsk (hoy, Ulyanovsk) siendo el hijo de un director de escuela. También fue éste el lugar de nacimiento de Lenin, e incluso el padre de Kerensky, Fyodor, impartiría clase al joven Vladimir Ulyanov en la |
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Universidad de Kazan. Kerensky se graduó en derecho por la Universidad de San Petersburgo en 1904. Demostró sus afinidades políticas con su continuada defensa de los revolucionarios antizaristas. Fue elegido para la cuarta Duma en 1912 como miembro de los Trudoviks (un partido laborista moderado). Brillante orador y experimentado líder parlamentario, llegaría a ser miembro del comité provisional de la Duma como social-revolucionario y líder de la oposición socialista al régimen de Nicolás II Cuando la Revolución de Febrero se desencadenó en 1917, Kerensky fue uno de sus líderes más destacados, siendo elegido vicedirector del Soviet de Petrogrado (un consejo de trabajadores). Cuando se formó el Gobierno Provisional, fue al comienzo ministro de Justicia, más tarde, ministro de la Guerra en mayo y, finalmente, primer ministro en julio de 1917. En ese instante de la historia, tuvo la oportunidad de relacionarse estrechamente con el zar Nicolás II, ya abdicado, y su familia que estaban prisioneros en Tsarkoe Seló y manifestó un grado de aprecio a la familia real, realizando en forma oculta los trámites de exiliación, con resultados negativos; viendo que la segunda Revolución estaba en curso y en vista de que la familia real estaba en peligro de ajusticiamiento, los exilió a Siberia como una forma de alejarlos del peligro. El Soviet supo de estas maniobras y vetó a Kerensky el dar mayores facilidades al Zar. Tras el golpe fallido del general Lavr Kornilov en agosto y la dimisión de los ministros, se proclamaría a sí mismo como comandante en jefe supremo. El problema central de Kerensky en su cargo fue que Rusia estaba agotada tras tres años de guerra, con el pueblo deseando sólo la paz a cualquier precio. Lenin y su Partido Bolchevique prometían «paz, tierra y pan» bajo un sistema comunista; asimismo, el ejército se descomponía con las deserciones de soldados de origen obrero y campesino. Pero Kerensky y otros líderes políticos se sintieron obligados a cumplir los compromisos establecidos con sus aliados para continuar la guerra contra Alemania, temiendo acertadamente, además, que ésta demandaría enormes concesiones territoriales como precio para la paz. La negativa de Kerensky a retirar a Rusia significaría su perdición. Durante el Golpe de Kornilov, Kerensky había repartido armas entre los trabajadores de Petrogrado. Más adelante, en octubre, la mayoría de estos obreros se pasarían al bando bolchevique. Lenin tenía la determinación de derribar el gobierno Kerensky antes de que tuviese la oportunidad de legitimarse tras las elecciones previstas para la Asamblea Constituyente, y el 25 de octubre (7 de noviembre por el calendario gregoriano) los bolcheviques tomaron el poder en lo que sería conocido como la Segunda Revolución o Revolución de Octubre. Kerensky escapó de los bolcheviques y fue a Pskov, donde reunió tropas leales en un intento de tomar la capital. Capturaron Tsarkoe Selo pero fueron derrotados sin derramamiento de sangre, al día siguiente en Pulkovo. Kerensky escapó por poco, y durante las siguientes semanas viviría oculto hasta que huir del país, alcanzando finalmente Francia. Durante la Guerra Civil Rusa no apoyó a ninguno de los bandos: se oponía tanto al régimen bolchevique como a los generales reaccionarios del Movimiento Blanco que pretendían restaurar la monarquía. Kerensky vivió en París hasta 1940, enzarzado en las eternas disputas y escisiones de los líderes democráticos rusos del exilio. Cuando los alemanes derrotaron a Francia, escapó a los Estados Unidos en 1940 donde viviría hasta su muerte. Cuando Hitler invadió la Unión Soviética en 1941, Kerensky ofreció su ayuda a Stalin, mas sin recibir respuesta alguna. En su lugar, efectuó transmisiones radiofónicas en ruso apoyando el esfuerzo bélico. Tras la guerra organizó un grupo llamado la Unión para la Liberación de Rusia, sin obtener mucha repercusión. Kerensky se instalaría finalmente en Nueva York, aunque dedicaría mucho tiempo en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford, California, donde consultó y amplió su vasto archivo de historia rusa, y donde impartió clase. Escribió y emitió por radio en abundancia sobre política e historia rusa. Sus principales obras incluyen El preludio al bolchevismo (1919), La Catástrofe (1927), La crucifixión de la libertad (1934) y Rusia y el punto de inflexión de la historia (1966). Murió en Nueva York en 1970, siendo uno de los últimos protagonistas supervivientes de los sucesos de 1917. En films pro-soviéticos de la época se ha caracterizado a Kerensky como un personaje débil, dubidativo, carente de poder y dominio, lo que por cierto no hace honor a la verdad. La Iglesia Ortodoxa Rusa local en Nueva York rechazó cubrir el entierro de Kerensky, considerándole uno de los principales responsables de la caída de Rusia frente al comunismo. Una Iglesia Ortodoxa Serbia tampoco accedió. El cuerpo de Kerensky fue entonces trasladado a Londres donde sería enterrado en un cementerio aconfesional. |
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| Lavr Georgevich Kornilov | |
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Kornilov
en Junio de 1917Lavr Georgevich Kornilov ( ) (18 de julio, de 1870
13 de abril, de 1918) fue un general del ejército ruso, más
conocido por el intento de golpe de estado al gobierno provisional de
Alexander Kerensky, durante la Revolución Rusa de 1917.
Nacido en Kazajstán, stanitsa Karkaralinskaya (?), en seno de una familia de cosacos de Semirechie, Kornilov se desempeñó como militar de profesión en el ejército del Imperio Ruso. Durante 1890 y 1904 lideró varias expediciones en Xinjiang, Afganistán e Irán y adquirió conocimientos en diversos idiomas centroasiáticos. Durante la Guerra Ruso-Japonesa fue condecorado con la Cruz de San Jorge por su valentía y ascendido al rango de coronel. Sirvió como agregado militar en China durante 1907-11 y |
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en calidad de Comandante General dirigió la división de infantería al comienzo de la Primera Guerra Mundial, pero en abril de 1915 fue capturado por los Austriacos. Fugándose en 1916, le fue concedido el mando del Distrito Militar de Petrogrado y en julio de 1917 fue nombrado Comandante en Jefe de las fuerzas armadas del gobierno provisional. El General Kornilov decidió intervenir en la caótica situación de Rusia, porque (al igual que la clase media de la época) creía que el constante deterioramiento de la nación la convertiría en una anarquía y que una derrota militar sería desastrosa para el orgullo y honor Ruso. Lenin y sus espías alemanes, dijo Kornilov, deben ser ejecutados, los Soviéticos erradicados, la disciplina militar restaurada y el gobierno provisional reestructurado. En agosto de 1917, Kornilov realizó un llamamiento a todos los rusos para salvar sus tierras y les ordenó a sus tropas que avancen hacia Petrogrado. Incierto en el número de tropas enemigas, Kerensky se vio obligado a pedir ayuda de todas partes, incluyendo los Bolcheviques Guardia Roja. Luego de su fallido golpe de estado en setiembre de 1917, Kornilov fue sentenciado a arresto domiciliario. A partir de entonces, los Bolcheviques se hicieron con el poder del territorio ruso. De vuelta, escapándose de su encarcelamiento, Kornilov viajó hacia Novorcherkassk, donde junto al General Mikhail Alekseev colaboró en la formación del contra-revolucionario Ejército Voluntario. Murió en Krasnodar el abril de 1918, durante un enfrentamiento con el Ejército Rojo, cuando una granada enemiga explotó en su cuartel. |
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| Julius Martov | |
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Julius
Martov o L. Martov (su nombre real era Yuli Osipovich Zederbaum (24 de
noviembre de 1873 - 4 de abril de 1923) nació en Constantinopla
en 1873 hijo de una familia judía de clase media, fue un revolucionario
socialista ruso que llegó a ser el líder de la fracción
menchevique.
Tras abandonar Rusia por motivos políticos, se unió al Partido Socialdemócrata de los Trabajadores Rusos (RSDLP), en el cual ya militaban muchas otras figuras políticas radicales rusas en el exilio. En el segundo congreso de este partido, celebrado en Londres en 1903, se produjo una discusión entre Martov y Lenin acerca de quién debía ser considerado como miembro del RSDLP. Previamente Lenin había publicado sus ideas acerca de cómo potenciar el partido en su panfleto |
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¿Qué hacer?, el cual se consideraba como el documento donde se exponían los puntos de vista del llamado Grupo del Iskra ("La Chispa", periódico fundado por Lenin para difundir y aglutinar a los socialdemócratas revolucionarios), liderado por Lenin y Martov. Sin embargo, en el congreso de Londres ambos líderes expusieron posturas encontradas acerca de la pertenencia al partido; por una parte Lenin defendía una militancia restringida de cuadros plenamente comprometidos, mientras que Martov proponía una interpretación más flexible. Tanto Martov como Lenin basaban sus propuestas en el tipo de organización que prevalecía en los partidos socialdemócratas en Europa, en particular en Alemania. Cuando se votaron las propuestas, el grupo liderado por Lenin perdió, produciéndose su escisión. A pesar del resultado de la votación, el grupo liderado por Lenin era denominado como "bolchevique", que significa mayoría, mientras que al otro grupo se le denominaba "menchevique" o minoría. Esto se debía a que los primeros habían ganado en la votación para la elección del consejo editorial de Iskra. Irónicamente, este voto sobre el consejo editorial no había sido considerado tan importante en el congreso, y de hecho los bolcheviques estaban normalmente en minoría, pero para dicha votación habían estado ausentes varios delegados que habrían votado por los mencheviques. Martov se convirtió en un destacado líder menchevique junto con George Plejanov, Fedor Dan y Irakli Tsereteli. Aunque León Trotsky inicialmente perteneció a la fracción menchevique, se separó de ellos poco después. Después de la revolución rusa de 1905, Martov defendía que el papel de los revolucionarios era conformar una oposición militante al nuevo gobierno burgués, creando una red de organizaciones de sindicatos, cooperativas, consejos rurales y soviets que acosaran al gobierno hasta que se produjeran las circunstancias sociales y económicas que hicieran posible la revolución socialista. Martov siempre estuvo en el ala izquierdista de la fracción menchevique, abogando por la reunificación con los bolcheviques, la cual finalmente se produjo en 1905, aunque esta unión fue tan frágil que en 1907 las dos fracciones se separaron de nuevo. En 1914 Martov formó parte de la oposición a la Primera Guerra Mundial, la cual veía como una guerra imperialista, al igual que Lenin y Trotsky, convirtiéndose en el cabecilla central de la fracción internacionalista, opuesta a la dirección del partido menchevique. Después de la Revolución rusa de 1917, Martov volvió a Rusia pero no pudo impedir que algunos mencheviques como Irakli Tsereteli y Fedor Dan se unieran al gobierno provisional, el cual mantenía la política de guerra. En el congreso del 18 de junio de 1917 no consiguió el apoyo de los delegados para defender el comienzo inmediato de negociaciones de paz. Cuando los bolcheviques tomaron el poder en octubre de 1917, Martov fue marginado políticamente. Muestra de ello es el comentario que Leon Trotsky hizo de él cuando Martov abandonaba una reunión del Consejo de Soviets disgustado por la forma en la que los bolcheviques se apoderaban del poder político: "vuelve a donde te pertenece, al cubo de basura de la historia". Martov todavía lideraría por un tiempo el pequeño grupo de oposición menchevique en la Asamble Constituyente Rusa, hasta que fue abolido por los bolcheviques. Los mencheviques fueron prohibidos por el gobierno soviético junto con los demás partidos políticos (excepto el Partido Comunista Ruso) durante la guerra civil rusa. Aunque Martov apoyó al Ejército Rojo contra los rusos blancos durante la guerra civil, continuó denunciando la persecución de los periódicos liberales. En 1923 fue condenado al exilio, muriendo en Schömberg (Alemania) ese mismo año. Antes de morir, sin embargo, fue capaz de lanzar el periódico "El Mensajero Socialista", el cual se mantuvo como publicación de los mencheviques en el exilio en Berlín, París e incluso en Nueva York. Se piensa que incluso el mismo Lenin aportó fondos para esta última aventura de Martov. En 1914, los mencheviques se opusieron frontalmente a la participación en la I Guerra Mundial; aún tras la Revolución de Octubre el ala más radical del grupo se opuso a las hostilidades, y criticó duramente la actitud de Lenin. Sin embargo, debido a la dureza del régimen zarista, otros importantes miembros, entre ellos Alexandra Kollontai y Lev Trotsky, así como el grupo de los Mezhrayonka, abandonaron la facción. El grupo perdió así la mayor parte de su base partidaria, sacudida también por la creciente tensión entre las alas izquierda y derecha; debido a las tendencias reaccionarias de esta última, el partido menchevique fue proscrito tras la revuelta de Kronstadt en 1921. Unos pocos de sus miembros emigraron y mantuvieron el Centro Menchevique en Berlín, París y Nueva York hasta comienzos de la década de 1970. |
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| Karl Marx | |
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Karl MarxKarl Heinrich Marx (5 de mayo de 1818 - 14 de marzo de 1883) Filósofo, sociólogo, economista y pensador socialista. Figura clave para entender los procesos sociales y políticos que jalonan el siglo XX. Padre ideológico no solo del comunismo sino también de otras variantes del socialismo. Biografía - Juventud Marx nació en Tréveris (en Prusia Trier -ahora Alemania-), con el nombre Karl Heinrich Marx, en el seno de una familia hebrea. Su madre era de origen holandés y descendiente |
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de rabinos, mientras que su padre, Hirschel, también de ascendencia judía, ejercía la abogacía en Treveris, su ciudad natal. Su padre es además consejero de justicia, recibiendo fuertes presiones políticas que le obligaron a abrazar el protestantismo para poder mantener el cargo en la administración de Renania. Estudió derecho en la Universidad de Bonn y en Berlin. Se doctora en 1841 con una tesis titulada "Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Democrito y la de Epicuro". Pronto se implicó en la elaboración de trabajos en torno a la realidad social, colaborando en 1842 junto con Bruno Bauer en la edición de "Gaceta Renana" (Rheinische Zeitung), publicación de la que pronto llegará a ser redactor jefe. Será intervenida por la censura y Marx marchara al exilio. El periodo de París Junto a Ruge funda en Paris "Anales franco-alemanes"(Deutsch-französische Jahrbücher), de la que será director, de corta vida debido a que el gobierno francés la cierra por presión del gobierno prusiano. En 1844, en París, Marx conoce y traba amistad con Friedrich Engels que se convertirá en su principal colaborador, además le ofrecerá en múltiples ocasiones apoyo económico debido a la penuria económica a la que se ve sometida su familia dada la eventualidad de sus ingresos. También conocerá en francia a otros importantes pensadores socialistas de la época tales como Pierre-Joseph Proudhon, Louis Blanc y Mijaíl Bakunin y al poeta alemán Heinrich Heine. El peso político de los artículos publicados en Francia le hacen ganarse fama de revolucionario, lo que provoca su expulsión de Francia. El periodo de Bruselas y del Manifiesto Establecido en Bruselas, ingresa en la Liga de los Comunistas, tras lo cual se declara apátrida y revolucionario. Tras el periodo revolucionario de 1848 y la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, en coautoría con Engels, se traslada a Colonia, donde organiza un nuevo diario, "Neue Rheinische Zeitung". Su nueva publicación alcanza un éxito inmediato, en el contexto de una época de fuerte sentimiento social y compromiso revolucionario. En consecuencia, es prohibido por el gobierno renano. Escribió los manifiestos de economía y filosofía El periodo de Londres y del Capital Es ahora cuando Marx se dedica a la escritura de una de sus obras fundamentales, El Capital, que elabora en las salas de lectura del Museo Británico. El primer volumen de "El Capital" no verá la luz hasta 1867, tras dieciocho años de trabajo. Marx participó en la fundación y organización de la Primera Internacional (28 de septiembre de 1864), conocida como la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) participando activamente en las discusiones. A él se le encarga la redacción del Llamamiento inaugural de la Internacional y participa en la elaboración de su Estatuto y otros documentos. Se entablará a partir de los debates un enfrentamiento entre Marx y Bakunin, que terminara con la expulsión de este último en el Congreso de La Haya de 1872 y la salida de la Internacional de las secciones bakunistas. Estos últimos reunidos en el Congreso de Saint-Imier (Suiza) no reconocerían los acuerdos de La Haya y refundarán la internacional. Tras la Comuna de París de 1871, que significó un duro golpe para la Internacional, Marx se retiró de la lucha política y se dedicó a la escritura de su pensamiento. El 14 de marzo de 1883 fallece en Londres. Vida familiar Karl Marx se casó con Jenny von Westphalen, amiga de infancia con la que se prometió siendo ya estudiante, pero solo consiguió casarse con ella tras la muerte de los padres de esta, que se oponian a la relación, y tras conseguir una cierta estabilidad económica (eventual) como director de "Anales franco-alemanes". Vivieron con fuertes penurias económicas debido a la eventualidad de los ingresos de Marx, a la persecución política (que censuraba y clausuraba las revistas que publicaba) y a tener que mudarse constantemente de país. Tuvieron cuatro hijos: la mayor, Francesca Marx, que se suicidó; Edgar Marx, que murió a los ocho años, la pequeña, Eleonora Marx (quien formó parte del movimiento feminista)y Laura Marx, quien se casó con el dirigente socialista francés Paul Lafargue, suicidándose junto a él en 1911. Asimismo tuvo un hijo con la criada Helene Demuth, al que no reconoció como propio, algo que sí hizo Engels. Pensamiento Testigo y víctima de la primera gran crisis del capitalismo (década de los años 30 del siglo XIX) y del periodo revolucionario de 1848, Marx desarrolla una teoría económica capaz de aportar explicaciones a las mismas, pero a la vez de interpelar a las clases populares a participar en ella activamente para producir un cambio revolucionario. Billete de 100 marcos de la República Democrática Alemana (con la figura de Karl Marx)Para Marx, la determinación de la magnitud de valor de una mercancía es la cantidad de trabajo requerido socialmente para producirla. Esta es la conocida teoría del valor trabajo. Así, criticando la teoría de David Ricardo del valor-trabajo, deduce que el salario es el valor de la mercancía fuerza de trabajo, y como todo valor, se determina por el tiempo de trabajo necesario para la producción y reproducción de la misma, en este caso para la producción y reproducción de la mercancía fuerza de trabajo, da el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia del trabajador. Por otra parte, el capitalista comprador de la fuerza de trabajo consume dicha mercancía en el proceso de producción donde el trabajador rinde durante un tiempo (jornada laboral) que excede la cantidad de tiempo necesaria para su reproducción como obrero (salario), es decir el valor de la fuerza de trabajo y su valorización en el proceso de trabajo son factores distintos, cuya diferencia determina la magnitud de la plusvalía (ejemplo de Marx en el Capital 1: "que para alimentar y mantener en pie la fuerza de trabajo durante veinticuatro horas haga falta media jornada de trabajo, no quiere decir, ni mucho menos, que el obrero no pueda trabajar durante una jornada entera). Esta plusvalía es apropiada por el capitalista y de ella procede la ganancia. Esta apropiación constituye la base fundamental del modo de producción capitalista y a su vez estas condiciones materiales determinan la superestructura, es decir las formas y contenidos de la conciencia expresadas en el arte, la política, la religión y también el derecho. Esta contradicción fundamental (producción colectiva vs. apropiación individual) bajo el régimen de producción capitalista reviste la forma de Ley general de la acumulación capitalista que consiste en que cuanto mayor es la riqueza social, es decir el capital en funcionamiento y por tanto, tanto mayor es la magnitud absoluta del proletariado y la capacidad productiva del mismo, tanto mayor es el ejército de reserva, y por tanto a medida que crece la acumulación de capital crece la acumulación de miseria, y algunos de sus fenómenos son la disminución de la tasa de beneficios a la vez que la concentración del capital en muy pocas manos. Marx distingue dos tipos de capitales, el capital variable y el capital constante. Los medios de producción y las materias primas utilizadas durante el proceso de producción se consideran como capital constante debido a que solo transmiten su valor a la nueva mercancía producida. Sin embargo, la única mercancía capaz de crear la plusvalía es la fuerza de trabajo. Así esta se convierte en capital variable, puesto que gracias a su utilización se genera un valor que no es pagado por el capitalista. La tasa de explotación se calcula gracias a la fórmula Pl/V en donde V es la cantidad de capital variable utilizado, es decir el capital invertido en salarios, y Pl la plusvalía obtenida luego del proceso de producción. También se puede calcular gracias a trabajo no pagado / trabajo pagado. Existe también la composición orgánica del capital C/V que muestra la sumisión del obrero a los instrumentos de trabajo o máquinas. En el modo de producción capitalista, esta composición orgánica tiende a aumentar puesto que el capitalista substituye progresivamente la mano de obra demasiado cara por máquinas. En términos anteriores, reemplaza capital variable por capital constante. Esto se debe a que los capitalistas entre ellos, al estar en competencia, tratan de disminuir sus costos para que su producto tenga el mismo valor que los demás, pero cueste menos hacerlo. Así buscan aumentar la productividad gracias al empleo de maquinaria. Sin embargo, esta práctica se generaliza en todas las empresas del sector, y entonces, al haber un cambio en la productividad, se genera un cambio en el valor de la mercancía puesto que ahora cuesta menos producirla. Hay una tendencia a aumentar la productividad y a reducir relativamente la cantidad de capital variable frente al capital constante. Esto genera una baja en el valor de los productos. Marx esboza así una teoría sobre la baja tendencial del beneficio ya que como el capital variable es el único que crea valor, es decir la plusvalía, y el capital constante solo lo transmite, hay cada vez menos creación de valor. La tasa de beneficio tiende a cero. Sin embargo Marx sugirió que era solo una tendencia ya que los capitalistas podrían extraer más plusvalía según nuevos métodos, como la reducción de los precios de los bienes de consumo gracias al libre comercio, o una nueva organización del trabajo como lo fue el taylorismo. Así, la contradicción principal del capitalismo según Marx es el antagonismo de clases entre la clase capitalista y la clase proletaria. La necesidad de la revolución implicada en tales contradicciones está determinada por las tensiones que se derivan del hecho de que las fuerzas productivas sobrepasan y se ven limitadas por las relaciones de producción, para el capitalismo tal revolución consiste en la "expropiación de los expropiadores" y movimiento final de la dialéctica de la propiedad privada y su abolición, que en el pensamiento de Marx se concreta en un horizonte político concreto: el socialismo, antesala a su vez del comunismo. El materialismo dialéctico, es decir la dialéctica del modo en que el hombre produce sus medios de vida, de la que se deriva su alienación, constituye para Marx la historia humana (para Marx: la historia humana es la historia de su alienación y de la abolición de dicha alienación), historia que a cada momento solo puede ser entendida según sus diferentes modos de producción, y la lucha de clases inherente, por ejemplo, esclavista, feudal, capitalista y comunista. Las obras de Marx han influido a un buen número de teóricos y políticos, en un buen número de ocasiones enemigos entre sí. Por una parte, habría que señalar la interpretación que han realizado leninistas, trotskistas y maoístas, partidarios de que una vanguardia del proletariado se haga con el poder a través de la fuerza, para así avanzar hacia el socialismo: URSS, Albania, China, Cuba... Por otra, la que realiza la socialdemocracia, en sus orígenes contraria a la táctica revolucionaria y partidaria de avanzar hacia el socialismo a través de progresivas reformas parlamentarias (hay que decir que la mayoría de partidos socialdemócratas han ido poco a poco reformando sus planteamientos, hasta aceptar la economía de mercado). Asimismo, hay teóricos que se sitúan entre estas interpretaciones y defienden una revolución radicalmente democrática (algunos rechazan la idea de conformar un partido político, por ejemplo), y otros que aplican el marxismo al estudio de determinadas ciencias (historia, arte, antropología, etc.). Críticos de Marx Un crítico de Marx es Karl Popper, quien en "La sociedad abierta y sus enemigos" realiza un exhaustivo análisis de todas las profecías marxistas desmentidas por la historia y de como la ideología comunista se va adaptando a lo largo de más de un siglo de fracasos. Popper fue comunista durante 2 o 3 meses, en 1919, pero abandonó esta ideología por considerarla dogmática y anticientífica, como relata en su autobiografía "Unended Quest". Popper escribió también un ensayo crítico con el historicismo marxista y nacional-socialista (nazi) a la que tituló "La miseria del historicismo" ( Alianza Editorial, "El libro de bolsillo"). El título es una parodia del título "La miseria de la filosofía", de Marx, que a su vez parodia el del libro de Proudhon "Filosofía de la miseria". Otro crítico, más de la vida personal que de la ideología de Marx, es Paul Johnson, que dedica a Marx un capítulo de su libro "Intellectuals". Obras El capital - Karl MarxManuscritos económicos y filosóficos. (1844) Tesis sobre Feuerbach. (1845) Trabajo asalariado y capital. (1845) Manifiesto Comunista (1848) - Karl Marx y Friedrich Engels Circular del Comité Central a la Liga Comunista. (1850) Karl Marx y Friedrich Engels Circular del Comité Central a la Liga Comunista. (1850) Karl Marx y Friedrich Engels El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. (1851/1852) [Simón] Bolívar y Ponte.1858 El capital (Das Kapital) (1864-1877) - Karl Marx Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores. (1864) Salario, Precio y Ganancia. (1865) La Guerra Civil en Francia. (1870/71) De las resoluciones de la Conferencia de Delegados de la Asociación Internacional de los Trabajadores (Londres, 23 de septiembre de 1871). (1871). Karl Marx y Friedrich Engels Crítica al Programa de Gotha. (1875) |
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| Friedrich Engels | |
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Friedrich Engels fue un filósofo y revolucionario alemán (Barmen-Elberfeld, actualmente Wuppertal, Renania, entonces parte de Prusia, 1820 - Londres, 1895). Amigo y colaborador de Karl Marx, fue coautor con él de obras fundamentales para el nacimiento del movimiento socialista y comunista, y dirigente político de la I Internacional y de la Segunda Internacional. Engels era de familia burguesa, hijo mayor de un próspero industrial textil, protestante y conservador. Sin embargo, desde su paso por la Universidad de Berlín (1841-42) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los hegelianos de izquierda (Hegel) y con el movimiento de la Joven Alemania. |
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Su padre lo envió a Manchester a ocuparse de la fábrica de algodón de su propiedad, y de la experiencia de las penosas relaciones laborales vigentes surgió la obra titulada La situación de la clase obrera en Inglaterra. Por los mismos años publicó en los Anales Franco-Alemanes, de los que Karl Marx era coeditor, un texto tiulado Elementos de una crítica de la Economía Política. De esa época procede su amistad con Marx, al que reconocía una superior capacidad teórica y mayor originalidad en las ideas. En adelante Engels se convirtió en el sostén de Marx, al que mantuvo junto a su familia durante los años en que se dedicaba a elaborar El Capital. En esa primera estancia en Manchester, Engels se vinculó también al activismo político local, militando en el movimiento cartista y colaborando en El Nuevo Mundo Moral (The New Moral World), uno de los periódicos de Robert Owen. Más tarde, en Bruselas, lugar de refugio de muchos izquierdistas europeos, participó activamente con Marx en la Liga de los Justos, convertida pronto en la Liga de los Comunistas. Marx y Engels se encargaron de redactar un breve panfleto con los principios políticos del nuevo movimiento y que describe el capitalismo con una claridad que sus seguidores consideran no superada. Publicado finalmente con el título de Manifiesto del partido comunista (o Manifiesto comunista) llegó a tiempo de traducirse y difundirse por Europa antes de los movimientos revolucionarios de 1848. Marx y Engels volvieron a Alemania a participar en la lucha, y Engels fue ayudante de campo de August Willich durante la rebelión de Baden-Palatinado. Como consecuencia del fracaso del movimiento Marx y Engels tuvieron que exiliarse en Londres. En Londres, en 1850, contribuyó a la Nueva Gaceta Renana, editada por Marx y publicada en Hamburgo. También dio a la imprenta la primera edición de Las guerras campesinas en Alemania. Engels volvió a Manchester, a la fábrica en la que había trabajado y de la se que convirtió en copropietario. Aunque Marx permaneció en Londres eso no les impidió mantener una estrecha colaboración, basada en una correspondencia casi diaria. Finalmente Engels se trasladó a Londres en 1870, haciendo aún más intensa la colaboración hasta la muerte de Marx en 1883. Engels publicó o preparó en esos años algunas de sus obras más notables, como La revolución de la ciencia de E. Dühring (más conocida como Anti-Dühring), Del socialismo utópico al socialismo científico o El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. En esos años Engels aparecía como un miembro más de la familia en casa de Marx, cuyas hijas le llamaban El General. Tras la muerte de Marx, que le afectó profundamente, Engels se aplicó a corregir y preparar para publicación los manuscritos que Marx había dejado inconclusos en su preparación de El Capital. El tomo II vio la luz en 1885 y el III en 1894. Esta obra fue el centro de sus esfuerzos hasta su muerte, que ocurrió antes de que pudiera dar a la luz lo que habría sido un tomo IV. El nombre de Engels no figura en forma alguna en la autoría de esos volúmenes, pero es indudable que hay mucho de su mano en ellos. Engels siguió publicando obras originales, como Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, así como artículos militantes en La Nueva Gaceta. Engels no tuvo sólo protagonismo propio como teórico del socialismo, a pesar de lo contradictoria que nos aparece su doble condición de empresario y revolucionario, sino que siguió participando activamente en el movimiento socialista y comunista. Fue secretario de la Primera Internacional obrera (la AIT) desde 1870, y participó también en la fundación de la Segunda Internacional. Intervino, por sus responsabilidades, en la vida política de los partidos afiliados a la Internacional en el Sur de Europa (España, Portugal e Italia) y en el Este (Rumania, Rusia, ) y escribió libros y artículos al respecto. Tras la muerte de Marx en 1883, Engels se convirtió en el líder indiscutido de la socialdemocracia alemana, de la segunda Internacional y del socialismo mundial, salvaguardando lo esencial de la ideología marxista, a la que él mismo había aportado matices relativos a la desaparición futura del Estado, a la dialéctica y a las complejas relaciones entre la infraestructura económica y las superestructuras políticas, jurídicas y culturales. Engels se opusó al radicalismo izquierdista, pero tampoco concilió con la evolución reformista del movimiento revolucionario, reeditando la Crítica al programa de Gotha o Las guerras civiles en Francia y finalmente publicando la Crítica al programa socialdemócrata (alemán) de 1891. Dio lugar así a la revisión que condujo al Programa de Erfurt, con el que sí se identificaba. Su colaborador Eduard Bernstein y otros dirigentes condujeron a la socialdemocracia alemana hacia el reformismo parlamentarista, extrayendo del legado de Engels una legitimidad que es negada por otra parte del movimiento, la que condujo a la formación de los partidos comunistas y la III Internacional. Billete de 50 marcos de la República Democrática Alemana (con la figura de Friedrich Engels)Engels no sólo aplicó el materialismo histórico en sus escritos, sino que desarrolló y aplicó también el materialismo dialéctico, que llegaría a ser la filosofía oficial del movimiento comunista después de la revolución rusa de 1917. Elementos importantes de sus últimas concepciones filosóficas se encuentran en Dialéctica de la Naturaleza, aunque muchos de sus análisis o ejemplos habían perdido ya valor cuando se publicaron en 1925, en un marco de crecimiento explosivo de la ciencia natural y de debate epistemológico. |
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| Vladímir Ilich Ulianov, Lenin | |
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Periodo
de gobierno: 1917-1924
Predecesor: Alexander Kerensky Sucesor: Iósif Stalin Fecha de nacimiento: 22 de abril de 1870 Lugar de nacimiento: Simbirsk, Stalingrado Fecha de la muerte: 21 de enero de 1924 Lugar del fallecimiento: Moscú, Rusia |
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Profesión: Político Partido político: Partido Comunista de la Unión Soviética Lenin (?) (Simbirsk, Rusia; 22 de abril de 1870 - Moscú; 21 de enero de 1924), seudónimo de Vladímir Ilich Uliánov ( ), dirigente revolucionario ruso y líder del partido bolchevique. Fue el primer mandatario de la Unión Soviética y el fundador de la ideología conocida como leninismo, que posteriormente derivo en el marxismo-leninismo de la mano de Iósif Stalin. Lenin fue uno de sus pseudónimos revolucionarios. Se supone que eligió este nombre como oposición a Georgi Plejánov, quien usaba el pseudónimo Volgin, por el río Volga. Ulyanov, según esta tesis, eligió el río Lena, que es más largo y circula en la dirección opuesta. En cualquier caso, Plejánov parece que tuvo una influencia significativa sobre Lenin en aquella etapa de su vida, de forma que la veracidad de esta explicación aún está sujeta a dudas. Existen otras teorías sobre el origen de su nombre, ya que el mismo Lenin nunca explicó porqué lo escogió. En occidente se le ha llamado algunas veces de forma errónea como Nikolai Lenin, aunque nunca fue llamado así en Rusia. Sus primeros años Vladimir Ulyanov (Lenin) circa 1887Nacido en Simbirsk, Rusia, Lenin era hijo de Ilya Nikolaevich Ulyanov (1831 - 1886), un funcionario civil ruso, director de escuelas, y más tarde Consejero de Estado del Zar Nicolas II, puesto en que trabajó para incrementar la democracia y extender la educación gratuita en Rusia, y su esposa Maria Alexandrovna Blank (1835 - 1916), de ideas liberales. Tenía muchos hermanos, entre ellos un hermano llamado Alexandr Ulyanov quien fue ejecutado más tarde por atentar contra el zar Alejandro III. Como muchos rusos, fue una mezcla entre la etnia y las tradiciones religiosas. Tenía ancestros Kalmyk por ascendencia paterna, de alemanes del Volga por parte de su abuela materna que eran luteranos, y ascendencia judía por su abuelo materno (convertido al cristianismo). El mismo Vladimir Ulianov fue bautizado por el rito de la Iglesia Ortodoxa Rusa. De pequeño se le llamaba Volodia y mostró don de pensamiento elaborado y profundo, asertivo, poco afectivo y sarcástico. De mente muy lógica, se mostró excelente estudiante desde su más tierna infancia, sus profesores declararon sobre el: -"Muy dotado, Siempre limpio y estudioso, primero en todas las materias, cierta tendencia a aislarse y a la reserva"- Firmado Fiodor Kerensky(1890). Fiodor Kerensky era padre de Alexander Kerensky quien iba a ser su compañero revolucionario más adelante. Vladimir se distinguió en el estudio del latín y el griego. Pasó por dos tragedias en su juventud: en 1886, su padre murió de una hemorragia cerebral. Al año siguiente, en mayo de 1887, su hermano mayor, Alexander Ulianov, fue detenido y fusilado por su participación en un complot contra el Zar Alejandro III. Esto radicalizó las posturas de Vladimir (sus biógrafos oficiales consideran este evento como el principal motivo de la acción revolucionaria de Lenin), y él mismo fue arrestado al año siguiente y expulsado de la Universidad de Kazan por participar en protestas estudiantiles. Continuó estudiando de forma independiente y sobre 1891 obtuvo la licencia para la práctica de la abogacía. |
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| Lenin, El revolucionario | |
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En lugar de ejercer la carrera legal, Lenin fue implicándose en los esfuerzos de propaganda revolucionaria y en el estudio del marxismo, en gran parte en San Petersburgo. El 7 de diciembre de 1895 fue arrestado y encarcelado por las autoridades durante todo un año, y posteriormente exiliado al pueblo de Shushenskoye, en Siberia. Su contacto con el marxismo fue en la Universidad de Kazan, donde fue |
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expulsado por activista para desesperación de su viuda madre. En 1893, Lenin a la sazón de 23 años, se unió a un grupo de activistas y conoció en una cena a Nadezhda Krupskaya, una año mayor que el. En 1895, conoció a Plejánov en Ginebra, Suiza, quien era padre del marxismo y un ideario para Lenin y permaneció allá hasta diciembre, donde volvió a San Petersburgo y fue arrestado y deportado a Siberia, ahí comenzó su primer libro llamado " El desarrollo del capitalismo en Rusia". En julio de 1898 se casó con Nadezhda Krupskaya, una activista del socialismo. En abril de 1899 publicó el libro El Desarrollo del Capitalismo en Rusia [1]. En 1900 terminó su exilio. Terminado el exilio viajó a Europa y desde Suiza, envió una serie de folletos de marcado sesgo antizarista, firmando por primera vez como Lenin. Viajó desde Rusia y hacia Rusia desde otros lugares de Europa y publico el periódico Iskra, así como otros tratados y libros relativos al movimiento revolucionario. Fue muy activo en el Partido Obrero Social Demócrata de Rusia (POSDR), y en 1903 lideró la facción bolchevique tras escindirse ésta de los mencheviques, parcialmente inspirados por su panfleto ¿Qué hacer? En 1906 fue elegido para la presidencia del POSDR. En 1907 se trasladó a Finlandia por razones de seguridad. Continuó viajando por Europa y participando en muchos mítines y actividades socialistas, incluyendo la Conferencia de Zimmerwald de 1915. Cuando Inessa Armand dejó Rusia y se mudó a París, conoció a Vladimir Lenin y otros bolcheviques que vivían en el exilio. Inessa Armand se convirtió en la amante de Lenin. El 16 de abril de 1917 volvió a Petrogrado desde Suiza, persiguiendo el derrocamiento del Zar Nicolás II, y tuvo un papel relevante dentro del movimiento bolchevique publicando las Tesis de Abril. Tras una sublevación fallida de obreros en julio, Lenin huyó a Finlandia por seguridad. Volvió en octubre, inspirando una revolución armada con el slogan "Todo el poder para los soviets" contra el gobierno provisional Ruso. Sus ideas sobre el gobierno se expresan en su ensayo Estado y Revolución, que llamaba a una nueva forma de gobierno basada en los consejos de obreros (soviets). Se ha sugerido que Lenin llegó a Petrogrado desde Suiza con la ayuda del Imperio Alemán. Testigos oculares aseguran que Lenin fue transportado en un vagón de tren sellado y escoltado por alemanes. Se piensa que el mismo Kaiser Guillermo II esperaba paralizar de esta forma al ejército ruso y conseguir de esta forma el fin de la guerra en el frente oriental, y que vio a Lenin como un personaje que pronto perdería influencia. En efecto, Guillermo II dijo al respecto: "-Introduzco en Rusia el gérmen del virus para su destrucción-". Jefe del Estado Soviético Lenin en su oficina del Kremlin, 1918El 8 de noviembre Lenin fue elegido Premier de la Unión Soviética por el Congreso del Soviet Ruso. Ante el peligro de una invasión alemana, Lenin argumentó que Rusia debía firmar de forma inmediata un tratado de paz. Otros líderes bolcheviques como Bukharin abogaban por la continuación de la guerra como forma de fomentar la revolución en Alemania. León Trotsky, quien lideraba las negociaciones, optaba por una postura intermedia, postulando un tratado de paz que no implicara ganancias territoriales para ninguna de las partes. Cuando las negociaciones se colapsaron, Alemania lanzó una invasión que resultó en la pérdida de muchos territorios del oeste de Rusia. Como resultado de este giro de los acontecimientos, las posiciones de Lenin obtuvieron el apoyo de la mayoría de los líderes bolcheviques, y Rusia firmó el Tratado de Brest-Litovsk en términos desventajosos (marzo de 1918) Aceptando que los soviets eran la única forma de un gobierno de obreros legítimo, Lenin abolió la Asamblea Constituyente Rusa. Los bolcheviques perdieron la votación entonces, ganando las elecciones el Partido Socialista Revolucionario, aunque más tarde se rompió en facciones pro y anti soviets. Los bolcheviques tenían el apoyo mayoritario en el Congreso de los Soviets, y formaron coalición de gobierno con el ala izquierda del Partido Socialista Revolucionario. Sin embargo, la coalición se hundió tras la oposición de los Social Revolucionarios al Tratado de Brest-Litovsk, y se unieron a otros partidos buscando derrocar al gobierno soviético. La situación degeneró con todos los partidos no bolcheviques (incluyendo los grupos socialistas) buscando de forma activa el derrocamiento del gobierno soviético. Lenin respondió tratando infructuosamente de detener sus actividades. El 30 de agosto de 1918, Fanya Kaplan, un miembro del Partido Socialista Revolucionario, se aproximó a Lenin después de que éste hubiera hablado en un mitin y mientras se dirigía a su coche. Le llamó la atención y cuando Lenin se volvió a responder, le disparó tres tiros, dos de los cuales impactaron en un hombro y en un pulmón. Lenin fue transportado a sus apartamentos privados en el Kremlin y rehusó ser ingresado en un hospital, creyendo que otros asesinos podrían esperarle allí. Se llamó a varios doctores, pero estos decidieron que era demasiado peligroso extraer las balas. Lenin se recuperó, pero su salud se resintió a partir de este suceso y se cree que este incidente contribuyó a sus últimos infartos. Lenin proclama el poder soviético En marzo de 1919, Lenin y otros líderes bolcheviques se reunieron con los socialistas revolucionarios de todo el mundo y crearon la Internacional Comunista. Los miembros de la Internacional Comunista, incluyendo a Lenin y a los mismos bolcheviques se escindieron del más amplio movimiento socialista. A partir de este momento serían conocidos como comunistas. En Rusia, el partido bolchevique fue renombrado como Partido Comunista Ruso, que posteriormente se convirtió en el Partido Comunista de la Unión Soviética. Mientras tanto, una guerra civil asolaba Rusia. Un amplia variedad de movimientos políticos y sus seguidores tomaron las armas para apoyar o derrocar al gobierno soviético. A pesar de que había muchas facciones diferentes involucradas en la guerra civil, las dos fuerzas principales fueron el Ejército Rojo (comunista) y el Ejército Blanco (monárquicos). Las potencias extranjeras como Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Japón intervinieron también en esta guerra (en ayuda del Ejército Blanco). El Ejército Rojo ganó la guerra, derrotando a las fuerzas de la Rusia Blanca y sus aliados en 1920 (a pesar de esto, algunas tropas pequeñas continuaron la lucha durante muchos años más). En los últimos meses de 1919, los éxitos contra las fuerzas del Ejército Blanco convencieron a Lenin de que era el momento de extender la revolución hacia el Oeste, por la fuerza si fuera necesario. Cuando la recién independizada Segunda República de Polonia comenzó a asegurar sus territorios orientales, anexionados por Rusia en las particiones de Polonia a finales del siglo XVIII, se enfrentó a las fuerzas bolcheviques por la dominación de estas áreas, lo que contribuyó al estallido de la guerra Polaco-Soviética de 1919. Con la revolución alemana y la Liga Espartaquista en pleno auge, Lenin vio ésto como la oportunidad perfecta para penetrar en Europa con las bayonetas del Ejército Rojo. Lenin veía a Polonia como el puente que el Ejército Rojo debía cruzar para unir la Revolución Rusa con los seguidores comunistas de la Revolución Alemana, y para ayudar a otros gobiernos comunistas en Europa Occidental. La derrota de la Rusia soviética en la guerra polaco-soviética, sin embargo, invalido estos planes. Los largos años de guerra se cobraron su tributo en Rusia, y gran parte del país estaba en ruinas. En marzo de 1921, Lenin reemplazó la política económica denominada comunismo de guerra (que había sido usada durante la guerra civil) con la Nueva Política Económica (NEP), en un intento de reconstruir la industria y especialmente la agricultura, pero el mismo mes vio la represión de una protesta de marineros en Kronstadt (La Rebelión de Kronstadt). Nadezhda Krupskaya, Lenin, y el periodista americano Lincoln Eure en el Kremlin, feb. 1920 Su prematura muerte La salud de Lenin había sido severamente dañada por el intolerable estrés de la revolución y la guerra. El intento de asesinato se unió a sus problemas de salud. Aún llevaba la bala en el cuello, demasiado cerca de la espina dorsal para ser extraída por las técnicas quirúrgicas de aquella época. En mayo de 1922, Lenin tuvo un primer infarto. Se quedó parcialmente paralizado (en su lado derecho) y su papel en el gobierno declinó. Tras su segundo infarto en diciembre del mismo año, se retiró de la actividad política. En marzo de 1923, tras sufrir el tercer infarto quedó postrado en la cama sin posibilidad de hablar. Lenin murió el 21 de enero de 1924. Tras su muerte se originaron rumores sobre que sufría de sífilis. La causa oficial que se dio sobre la muerte de Lenin fue arterioesclerosis o infarto cerebral (el cuarto), pero de los 27 médicos que le trataron, sólo ocho firmaron las conclusiones de la autopsia. De esta forma se dio pie para que surgieran otras teorías sobre su muerte. Por ejemplo, un análisis postmortem hecho por dos psiquiatras y un neurólogo recientemente publicado en la Revista Europea de Neurología afirmaba demostrar que Lenin murió realmente de sífilis. Póster informativo soviético sobre la muerte de Vladimir Lenin.Documentos desclasificados tras la caída de la Unión Soviética, junto con las memorias de los médicos de Lenin, sugieren que fue tratado de sífilis ya en 1896. estos documentos también sugieren que a Alexi Abrikosov, el patólogo a cargo de la autopsia, se le ordenó probar que Lenin no murió de sífilis. Abrikosov no mencionó la sífilis en la autopsia, sin embargo, el daño vascular, la parálisis y otras incapacitaciones que citó eran típicas de la sífilis. Tras una segunda publicación del informe de la autopsia, ninguno de los órganos, arterias principales o áreas del cerebro usualmente afectadas por la sífilis eran citadas. En 1923, los doctores trataron a Lenin con arsénico, la única droga usada entonces de forma específica para tratar la sífilis, y con ioduro de potasio, que también era típico en el tratamiento de esta enfermedad. Aunque probablemente tuvo la sífilis, también la tenía por entonces una considerable parte de la población rusa de la época. También es cierto que no tenía las lesiones visibles en su cuerpo que acompañan a las últimas fases de la enfermedad. La mayor parte de los historiadores aún están de acuerdo en que la causa más probable de su muerte fue un infarto producido por la bala alojada en el cuello desde su intento de asesinato. El cuerpo de Lenin conservado y expuesto de forma permanente en MoscúLa ciudad de Petrogrado fue renombrada Leningrado en su honor; nombre que la ciudad conservó hasta la caída de la Unión Soviética en 1991, cuando se le volvió a poner el viejo nombre de la época imperial, San Petersburgo. Tras su primer infarto, Lenin publicó una serie de papeles indicando las directrices futuras para el gobierno. El más famoso de ellos es el Testamento de Lenin, en el cual entre otras cosas critica a comunistas de alto rango como León Trotsky y Iósif Stalin. De Stalin, que era Secretario General del Partido Comunista desde abril de 1922, Lenin decía que tenía la «autoridad ilimitada concentrada en sus manos» y sugería a los camaradas sacar a Stalin de este puesto. La viuda de Lenin descubrió el papel en el estudio de Lenin y lo leyó al Comité Central, el cual, aunque estando de acuerdo con algunas de sus partes, no lo tuvieron en cuenta, y de esta forma, estas incisivas críticas sobre el partido fueron largamente ocultadas. Afiche soviético sobre Lenin: "Lenin vivió. Lenin vive. Lenin vivirá"En contra de los deseos expresados por Lenin antes de su muerte de que no se construyeran memoriales en su nombre, varios políticos trataron de mejorar su propia posición asociando su imagen a la de Lenin tras su muerte, y el personaje fue elevado a un status casi místico, construyéndose estatuas tras monumentos tras memoriales levantados en su honor. El estudio del cerebro de Lenin El cerebro de Lenin fue extraído antes de embalsamar su cuerpo. Los gobernantes soviéticos contrataron a un conocido neurocientífico alemán, Oskar Vogt, para estudiar el cerebro de Lenin y localizar las células cerebrales responsables de su genio. Con este propósito se creó el Instituto del Cerebro en Moscú. Vogt publicó un artículo sobre el cerebro en 1929 donde exponía que algunas neuronas piramidales en la tercera capa de la corteza cerebral de Lenin eran muy largas. A pesar de ello, la conclusión de su relevancia en el genio de Lenin fue mal recibida. El trabajo de Vogt fue considerado poco satisfactorio por los soviéticos. Posteriormente el equipo soviético continúo efectuando investigaciones, pero estos trabajos sobre el cerebro de Lenin ya no fueron publicados. Los anatomistas contemporáneos no creen que la morfología del cerebro por sí misma pueda determinar su funcionalidad. |
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| Lev Trotski | |
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"No
son nuestros deseos subjetivos, sino la realidad objetiva la que indica
que el único camino para la humanidad es la revolución socialista
mundial, la alternativa a ello, es la recaída en la barbarie"
Lev Trotski en 1915Liev Davídovich Bronstein ( ?), popularmente conocido como Liev Trotski (?) o León Trotsky. Revolucionario ruso, nacido en Yanovka, Ucrania, el 26 de octubre (según el calendario juliano pre-revolucionario) o 7 de noviembre (según el calendario gregoriano) de 1877. Coyoacán (México), 1940. Inicios revolucionarios Fue el quinto hijo de una familia de labradores propietarios. |
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La familia era judía, pero no religiosa, y los idiomas hablados en casa eran ruso y ucraniano. Su hermana menor, Olga, se casaría con Lev Kamenev. Estudió Derecho en la Universidad de Odessa. Aunque en ocasiones se mostró rebelde, no entró activamente en política hasta que se trasladó a estudiar a Nikolayev. Allí participó en la oposición clandestina contra el régimen autocrático de los zares, organizando una Liga Obrera del Sur de Rusia (1897). Fue detenido varias veces y desterrado a Siberia; pero consiguió huir de allí en 1902 y se unió en Londres al que ya aparecía como jefe de la oposición socialdemócrata en el exilio: Lenin. Aunque discrepaba de su concepción autoritaria del partido, colaboró con él e intentó en vano reconciliar a la facción que dirigía (los bolcheviques) con la facción rival de la socialdemocracia rusa (los mencheviques). Regresó a Rusia para participar en la Revolución de 1905 (en la cual organizó el primer sóviet o consejo revolucionario). Al fracasar la revolución, fue deportado otra vez a Siberia y nuevamente se escapó (1906). Revolución de 1917 Trotsky saludando en octubre de 1917Tras recorrer medio mundo contactando con focos de conspiradores revolucionarios, se trasladó a Rusia en cuanto estalló la Revolución de febrero de 1917, que derrocó al zar Nicolás II. Abandonando su trayectoria anterior de socialista independiente (en relación con los mencheviques), puso su talento de organizador y de agitador al servicio del Partido Bolchevique y fue elegido presidente del Sóviet de Petrogrado. Desempeñó un papel central en la conquista del poder por Lenin: fue el principal responsable de la toma del Palacio de Invierno por los bolcheviques. Gobierno Trotsky con lenin y algunos soldados en 1921. Aunque Lenin ocupó la cúspide del poder, Trotski desempeñó un papel crucial en el gobierno soviético hasta la muerte de aquél. Como primer comisario de Asuntos Exteriores de la Rusia bolchevique (1917-18), negoció con los alemanes la Paz de Brest-Litovsk, que retiró al país de la Primera Guerra Mundial para responder a los deseos de paz de las masas y concentrarse en la consolidación de la Revolución. Luego fue comisario de Guerra (1918-25), cargo desde el cual organizó el Ejército Rojo en condiciones muy difíciles y derrotó en una larga guerra civil a los ejércitos blancos (contrarrevolucionarios) y a sus aliados occidentales (1918-20). Su labor fue, por tanto, crucial para la supervivencia del primer estado socialista del mundo. También desde su posición jugó el papel principal en la brutal arremetida por los bolcheviques contra las provincias liberadas por el ejército de Nestor Makhno en Ucrania, comunas federadas bajo principios del Comunismo Libertario. Caída Trotski defendía la idea de la «La revolución permanente» como vía de realización de los ideales comunistas, extendiendo gradualmente la Revolución a Alemania y a otros países, pero el parlamento aprobó las ideas de Stalin del «socialismo en un solo país». Finalmente el partido apartó a Trotski de la dirección en 1925, le expulsó del mismo 1927, y el gobierno le deportó a Kazajistán en 1928 y le desterró del país en 1929. Trotski continuó defendiendo sus ideas desde el exilio, principalmente en México, donde fue acogido por los comunistas de ese país, encabezados por Diego Rivera. Desde allí defendió sus ideas con obras como La revolución permanente, 1930; o la Historia de la Revolución Rusa, 1932, y encabezó una corriente comunista disidente (agrupada en la IV Internacional desde 1938). Asesinato Stalin fue quien dio la orden para el asesinato de Trotski, la cual fue ejecutada por el agente de la policía política soviética (GPU) Ramón Mercader, natural de Barcelona (España). El asesinato se realizó en la casa en la cual Trotski era asiduamente visitado por sus amigos Diego Rivera y Frida Kahlo (se comenta que ella mantuvo algunos amoríos con Trotski), quienes con anterioridad le habían prestado para vivir, otra casa de su propiedad, hoy transformada en museo Frida Kahlo, la famosa Casa Azul. Un tiempo antes de su asesinato, ya se habían realizado dos intentos con la misma finalidad. Un grupo de personas, a tiros, habían intentado asaltar la casa donde vivía Trostki. Se indicaba como integrantes de dichos ataques a miembros del Partido Comunista, comandados y organizados por David Alfaro Siqueiros, famoso pintor y dirigente del Partido Comunista Mexicano. Finalmente el asesinato de Trotski logró consumarse a través de la maniobra de Ramón Mercader, quien se acercó a Trotski a través del establecimiento de una relación amorosa con su secretaria. De esa manera logró establar una cierta relación amistosa con Trotski. En una de sus visitas a la secretaria, entregó a Trotski un artículo escrito por él para que le diera su punto de vista. Mientras éste, sentado en su escritorio, lo leía, Ramón Mercader aprovechó para tomar un piolet de montañista (piqueta) que decoraba una pared, y desde atrás, le asestó un fuerte golpe en el cráneo. Trotski falleció 2 días después, el 20 de agosto de 1940. |
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| Iósif Stalin | |
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Iósif
Vissariónovich (Vissarijonovic) Dzhugashvili (Dugavili)
(en ruso , en georgiano ) (*Gori, Georgia, 18 de diciembre de 1878 - 5
de marzo de 1953), mejor conocido como Iósif Stalin (?), político
soviético.
Fue el segundo líder de la Unión Soviética. También fue conocido como Koba (nombre de un héroe popular de Georgia). Usó varios seudónimos: David, Nijeradzé, Chijikov, Ivanóvich, hasta adoptar el de Stalin que utilizó después de la Conferencia Bolchevique de Tammerfors (Finlandia). El nombre Stalin deriva de la palabra rusa stal (acero) con el mismo sufijo posesivo personal in que también usó su predecesor Lenin. Iósif StalinNacido en Gori, Georgia, a los 15 años entró en el seminario ortodoxo de Tiflis. Influido por las ideas |
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revolucionarias, en 1898 ingresó en el POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata Ruso). Un año después fue expulsado del seminario por efectuar propaganda marxista y, a partir de entonces, se convirtió en un revolucionario profesional. Deportado a Siberia (1903), se evadió al año siguiente y se unió a la fracción bolchevique del POSDR. Nuevamente deportado a Siberia (1907-08), volvió a evadirse. Enviado a Viena (1913) como emisario del Comité Central para tomar contacto con los grupos bolcheviques del exterior, escribió allí su primera obra, El marxismo y el problema de las nacionalidades. Elegido miembro del Comité Central, participó en la Revolución de Octubre (1917) y formó parte del primer Gobierno de Lenin (noviembre de 1917) como comisario de las Nacionalidades. Elegido Secretario General del Comité Central (1922), inició el dominio del aparato del Partido Comunista. Gobierno de Stalin Después de la muerte de Lenin (1924) acumuló progresivamente la mayor parte de los órganos de dirección política. Frente a las tesis de Trotsky sobre la Revolución permanente, sostuvo la posibilidad del socialismo en un solo país (Acerca de los principios del leninismo, 1924) y canalizó todos los criterios políticos hacia la consolidación del régimen socialista dentro de la URSS. Apoyado por la derecha del Partido, apartó de sus funciones a Trotsky, Kamenev y Zinoviev en el XV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (1927). En 1928 dirigió el primer plan quinquenal: abandono de la NEP, política de industrialización, y colectivizaciones en la agricultura (1930), con un control brutal y autoritario. En este camino es de destacar la deskulakización, que trajo como consecuencia la deportación masiva de los campesinos ucranianos (kulaks), lo cual llevó a la reducción de la producción de cereales y una hambruna catastrófica; según el gobierno soviético, fue una medida necesaria para acabar con la retención de productos que ilegalmente practicaban los campesinos. Para evitar el aislamiento del régimen soviético, Stalin decidió la entrada de la URSS en la Sociedad de Naciones (1934), y la aproximación a Gran Bretaña y Francia. En política interior trató de eliminar cualquier tipo de oposición: entre 1936 y 1938 organizó procesos (procesos de Moscú) y deportaciones contra los principales mandos militares y contra toda oposición en el seno del Partido y del Estado. Basándose en los datos suministrados tras la perestroika, supuestamente documentados por el Gulag, fueron detenidas más de 1.300.000 personas por motivos políticos. De ellas casi 700.000 fueron fusiladas. Firmó un pacto de no agresión con Alemania (1939), que no impidió la posterior invasión del territorio soviético por los ejércitos alemanes, en 1941. Ya en guerra, procuró estrechar su alianza con los Gobiernos de Gran Bretaña y Francia, y como contrapartida disolvió el Komintern. Para alentar al pueblo a apoyar las acciones de Guerra contra los Nazis Stalin le dio el nombre de "Gran Guerra Patriotica". En la Conferencia de Teherán (1943) obtuvo el acuerdo del avance del ejército soviético por el Frente Oriental y la confirmación de la frontera europea de la URSS fijada en 1940. En las Conferencias de Yalta y Potsdam (1945) negoció el estatus de su país en la futura Organización de las Naciones Unidas. Otro hecho de su culto a la personalidad es que se concedio el Honor de "Heroe de la Union Sovietica" a pesar que este solo lo recibian los soldados en combate. Acabada la Segunda Guerra Mundial impuso con decisión sus tesis en la URSS y en todo el movimiento comunista mundial, que extendió a los nuevos regímenes de la Europa Oriental. Su implicación en la Guerra de Corea hizo culminar el período más crítico de la Guerra Fría. Después de su muerte, durante el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (1956), Nikita Kruschov presentó un informe donde se denunciaban los errores y crímenes del gobierno de Stalin, el abuso del «culto a la personalidad», y se emprendió una campaña de desestalinización que culminaría con la retirada de los restos mortales de Stalin del Kremlin. Muerte Stalin murió el 5 de Marzo de 1953. El 1 de Marzo de ese año, después de una cena con varios dirigentes y políticos rusos entre los que se encontraba Nikita Khrushchev, Stalin sufrió en su habitación un colapso que posiblemente le provoco una parálisis. Sus guardias sin embargo, no le descubrieron hasta la tarde de ese día debido a que pensaron que estaría descansando y no deberían molestarlo. Murió cuatro días después con 74 años de edad. Fue preservado en el Mausoleo Lenin, donde permaneció hasta el 31 de Octubre de 1961, fecha en la que, a consecuencia del proceso de desestalinzación, fue enterrado cerca del Kremlin. Se ha sugerido que Stalin fue envenenado por orden del ministro de interior Lavrenty Beria o por algún otro alto cargo. En 2003 historiadores rusos y americanos afirmaron también que a Stalin se le administró un potente mataratas: warfarina. Nunca se han llegado a demostrar estas hipótesis. Familia Svetlana huyó a Estados Unidos en 1967. Actualmente vive en Wisconsin.La primera mujer de Stalin, Ekaterina Svanidze, murió en 1907, tres años después de su matrimonio. Tuvieron juntos un hijo, Yakov Dzhugashvili, con el que cortó la relación posteriormente. Su hijo intentó suicidarse, sin éxito, sufriendo graves heridas. Yakov formó parte del Ejército Rojo y fue capturado por las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. Alemania ofreció a Stalin intercambiarlo por un general alemán, a lo que Stalin no accedió. Yakov murió oficialmente electrocutado, intentando escapar del campo de concentración. Algunas personas afirman que se suicidó, pero esto no ha sido comprobado. La segunda mujer de Stalin fue Nadezhda Alliluyeva, que murió en 1932. Es posible que se suicidase disparándose tras una discusión con Stalin. La causa oficial de su muerte es una grave enfermedad. Juntos tuvieron un hijo (Vassili) y una hija (Svetlana). Vassili consiguió rangos militares en la Fuerza Aérea Soviética, muriendo a causa del alcohol en 1962. Svetlana abandonó la URSS en 1967, volviendo décadas más tarde. La madre de Stalin murió en 1937, a cuyo funeral no asistió él. Se afirma que Stalin guardaba rencor a su madre por haberle obligado a ingresar en el seminario. |
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| Leninismo | |
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El
Leninismo es una teoría política y económica que
se construye a partir del Marxismo; es una rama del éste y ha sido
su rama dominante a nivel mundial aproximadamente entre 1920 y 1956, momento
en que va perdiendo fuerza hasta ser testimonial en la mayoría
de movimientos marxistas actuales.
El Leninismo toma su nombre de su principal desarrollador, el líder bolchevique Vladimir Lenin, y fue llevado a la práctica también por él después de la Revolución Rusa. Las teorías de Lenin han sido una fuente de controversia desde su implementación, teniendo críticos tanto en la izquierda política (socialdemócratas, anarquistas, e incluso otros marxistas : ver luxemburgismo) como en la derecha (liberales, conservadores, fascistas). Lenin argumentaba que el proletariado tan solo puede llegar a tener conciencia |
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revolucionaria a través de los esfuerzos de un Partido Comunista que asuma el rol de vanguardia revolucionaria. Lenin creía que tal partido sólo podría alcanzar sus objetivos a través de una forma de organización disciplinada conocida como centralismo democrático. Además, el Leninismo mantiene que el imperialismo es el estadio más alto del capitalismo, y que el capitalismo sólo puede ser vencido a través de los medios revolucionarios (cualquier intento de reformar el capitalismo está destinado al fracaso). Lenin creía en la destrucción del Estado capitalista a través de la revolución proletaria, y en reemplazar a ese Estado por la dictadura del proletariado (un sistema de democracia de los trabajadores, en el que los trabajadores tendrían el poder político a través de consejos llamados soviets). La teoría de Lenin sobre el imperialismo tenía como objetivo mejorar la obra de Karl Marx explicando un fenómeno que Marx no había predicho: el Capitalismo que se convierte en un sistema global (Marx había descrito un sistema nacional). En el centro de esta teoría del imperialismo está la idea de que las naciones capitalistas avanzadas están intentando evitar la revolución forzando a que su sobreproducción entre en los mercados coloniales y explotando los recursos de estas colonias. Esto permitía a las naciones capitalistas industrialmente avanzadas el mantener contentos a sus trabajadores, en parte también a través de la creación de una aristocracia obrera. Como resultado el capitalismo sería dirigido por la aristocracia, representada por los partidos socialdemócratas, hasta el punto de que la revolución no ocurriría en las naciones más avanzadas (como Marx había defendido) sino en el Estado imperialista más débil: Rusia. Si la revolución solo puede llevarse a cabo en un país subdesarrollado esto conlleva un problema serio: ese país no será capaz de desarrollar un sistema socialista (en la teoría marxista el socialismo es el estadio que sucede al capitalismo, y antes de llegar al comunismo), porque el capitalismo no ha seguido su curso completo todavía en ese país, y porque los poderes extranjeros intentarán acabar con la revolución a cualquier costo. Para solucionar este problema Lenin propone dos posibles soluciones: 1. La revolución en un país subdesarrollado desata una revolución en un país capitalista desarrollado (por ejemplo, Lenin esperaba que la Revolución Rusa provocaría una revolución en Alemania. El país desarrollado establece el Socialismo y ayuda al subdesarrollado a hacer lo mismo. 2. La revolución tiene lugar en numerosos países subdesarrollados al mismo tiempo o en una sucesión rápida; los países subdesarrollados se juntan en un estado federal capaz de intimidar a las potencias capitalistas y establecer el Socialismo. Esta era la idea original durante la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El Socialismo no puede sobrevivir sólo en un país pobre y subdesarrollado. Por eso, el Leninismo aboga por la revolución mundial en una forma u otra. Los leninistas actuales ven a menudo a la globalización como una forma moderna de imperialismo. En China, la estructura leninista fue la base de la organización tanto para el Kuomintang como para el Partido Comunista de China; después los comunistas chinos desarrollaron la teoría del Maoísmo. Actualmente, el término Leninismo (o, a menudo, Marxismo-Leninismo) ha sido empleado por dos ideologías distintas para autodefinirse, cada una de las cuales tiene sus raíces históricas en el Leninismo: maoísmo y Trotskismo. Por otra parte, los defensores de la línea política de Stalin se consideran a sí mismos marxistas-leninistas, si bien en ámbitos externos se habla de estalinismo, un término acuñado por sus opositores. Mientras que el maoísmo se puede considerar como una subcategoría del Leninismo en muchos sentidos, el trotskismo y el marxismo-leninismo son enemigos acérrimos. Los trotskistas consideran tanto a los maoístas como a los marxistas-leninistas defensores de la línea política de Stalin antidemocráticos, afines al Nacionalismo y deformadores del Socialismo. Los maoístas y marxistas-leninistas ven al trotskismo como funcional a los intereses de la burguesía y precipitados en sus demandas. |
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| El socialismo | |
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Es una ideología política basada en el principio de que una sociedad debe existir de tal manera que el colectivo popular tenga el control del poder político, y por lo tanto, de los medios de producción. Sin embargo, en la práctica el significado de facto del socialismo ha ido cambiando con el transcurso del tiempo. Aunque es un término político bastante cargado, |
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permanece fuertemente vinculado con el establecimiento de una clase trabajadora organizada, creada ya sea mediante revolución o evolución social, con el propósito de construir una sociedad sin clases. También se ha enfocado últimamente a las reformas sociales de las democracias modernas. El concepto y término socialista se refieren a un grupo de ideologías, un sistema económico o un estado que existe o existió. El estudio del socialismo propiamente dicho suele iniciarse a partir de de la Revolución Francesa en 1789, que supuso el derrocamiento de la clase feudal francesa y la ascensión al poder de la burguesía, y el período premarxista en la historia del socialismo, corresponde a los cien años aproximadamente (de mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XIX en los que los principales países de Europa desarrollan el proceso de sustitución del feudalismo por el capitalismo como sistema económico, y en el que los estados feudales se unen para formar las modernas Naciones-Estado. A raíz de la Revolución Francesa, aparece Gracchus Babeuf, el primer pensador socialista (aunque en su época esta palabra no se utilizaba todavía) que se pone a la cabeza de un movimiento llamado la Conspiración de los Iguales. Inglaterra fue la cuna del socialismo utópico y reformador en la primera mitad del siglo XIX. Existen dos causas importantes que dan al socialismo utópico inglés su carácter peculiar: la revolución industrial con su cortejo de miserias para la naciente clase proletaria y el desarrollo de una nueva rama de la ciencia : la economía política. Recordemos entre los socialistas utópicos a Spencer (1730-1814), fundador del socialismo agrario, y a William Thompson, que consideró al trabajo fuente única de valor y por tanto, si el obrero crea el valor con su propio trabajo, a él debe corresponderle el producto íntegro de éste. De mayor relieve es la figura de Robert Owen (1771-1858), que fue el primero en considerar al proletariado como clase independiente con intereses comunes. En Francia el utopismo tuvo un carácter más filosófico que en Inglaterra. su primer representante fue el conde Saint Simón (1760-1825). Propuso la Federación de Estados Europeos, como instrumento político para evitar las guerras y asegurar la paz mundial. Carlos Fourier, (1772-1837), concibió los falansterios-comunidades humanas regidas por normas colectivistas. Inspirándose en los principios fourieristas, se constituyeron falansterios, siendo el más importante el fundado en Massachusetts EE.UU., en 1841. Otro utopista francés fue Etienne Cabet (1778-1856), que durante su destierro en Inglaterra, en el año 1842, escribió Viaje a Icaria. Fuente: Felipe González. La teoría marxista se refiere a la sociedad que debe sustituir al capitalismo, y en algunos casos desarrollarse en comunismo. El Marxismo y comunismo son dos ramas muy específicas de socialismo. Las dos no representan al socialismo como un todo. El socialismo libertario es una corriente del socialismo que busca que las personas decidan sobre sus vidas directamente, y en el caso del anarquismo propugna la abolición del Estado. Es la corriente con un trasfondo más individualista, de respeto y valoración al sujeto o individuo, y que considera a la libertad como el camino y el objetivo del socialismo. En la teoría moderna del socialismo democrático, se aspira a llegar a una sociedad democrática que sea la columna vertebral de un estado de bienestar. La meta del socialismo libertario es construir una sociedad sin clases sociales, autogestionaria y descentralizada. La palabra tiene sus orígenes en el XIX. Fue usado por primera vez, autoreferenciado, en el lenguaje inglés en 1827 para describir a los seguidores de Robert Owen. En Francia, fue nuevamente referenciado y utilizado en 1832 para referirse a los seguidores de las doctrinas de Claude Henri de Rouvroy, Comte de Saint-Simon|Saint-Simon y más tarde por Pierre Leroux y J. Regnaud en L'Encyclopédie nouvelle. La palabra ha sido ampliamente usada, en distintos momentos y lugares, por diversos grupos en ocasiones enfrentados entre sí. Existen algunas grandes diferencias entre los grupos socialistas, aunque casi todos están de acuerdo de que están unidos por una historia en común que tiene sus raíces en el siglo XIX y el siglo XX, entre las luchas de los trabajadores industriales y agricultores, operando de acuerdo a los principios de solidaridad y vocación a una sociedad igualitaria, con una economía que pueda, desde sus puntos de vista, servir a la amplia población en vez de a unos cuantos. Una ideología o un grupo de ideologías De acuerdo con los autores marxistas (más notablemente Friedrich Engels), los modelos y las ideas socialistas serían rastreables los principios de la historia social humana, siendo una característica de la naturaleza humana y los modelos sociales humanos. En el marxismo-leninismo el socialismo es considerado como la fase previa al comunismo, por ello los procesos revolucionarios vividos por la URSS, Cuba y China se relacionan con esta doctrina, ya que, en el caso de la URSS nunca se logró alcanzar el comunismo, y en el caso de Cuba todavía se lucha para alcanzar ese objetivo. Existen diversos tipos de socialismo, entre los que podemos destacar los siguientes: Socialismo libertario o Anarquismo. Socialismo utópico (relacionado con el anarquismo). Socialismo democrático (relacionado con la socialdemocracia). Socialismo de mercado Socialismo científico (relacionado con el marxismo). Socialismo cristiano. Ecosocialismo. Socialismo árabe (relacionado con el panarabismo). |
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| Marxismo | |
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El marxismo es el conjunto de doctrinas políticas y filosóficas derivadas de la obra de Karl Marx, filósofo, economista, periodista y revolucionario del siglo XIX y de su amigo Friedrich Engels. Marx y Engels se basaron en la filosofía de Hegel y de Feuerbach -ambos alemanes, la economía política de Adam Smith, la economía ricardiana y el socialismo francés del |
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siglo XIX para desarrollar una crítica de la sociedad que es tanto científica como revolucionaria. Esta crítica alcanzó su expresión más sistemática en su obra maestra cumbre, El capital: crítica de la economía política. Además de las raíces mencionadas, algunos pensadores marxistas del siglo XX, como Louis Althusser, Toni Negri o Miguel Abensour han señalado en la obra de Marx, el desarrollo de temas presentes en la obra de Maquiavelo o Spinoza. Desde la muerte de Marx en 1883, varios grupos del mundo entero han apelado al marxismo como base intelectual de sus políticas, que pueden ser radicalmente distintas y opuestas. Una de las mayores divisiones ocurrió entre los socialdemócratas, que alegaban que la transición al socialismo puede ocurrir dentro de un sistema pluripartidista y capitalista, y los comunistas, que alegaban que la transición a una sociedad socialista requería una revolución. La socialdemocracia resultó en la formación del Partido Laborista británico y del Partido Socialdemócrata de Alemania, entre otros partidos; en tanto que el comunismo resultó en la formación de varios partidos comunistas; en 1918 en Rusia, previo a la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, dimanan dos partidos del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia -P.O.S.D.R.-: el Partido Comunista -formación comunista- y Partido Social Demócrata de Rusia -tendencia socialdemócrata. Aún siguen habiendo muchos movimientos revolucionarios y partidos políticos en todo el mundo, desde el final de la Unión Soviética, aunque el internacionalismo obrero ha sufrido una grave grisis. Aunque hay partidos socialdemócratas en el poder en varias naciones de Occidente, hace mucho que se distanciaron de sus lazos históricos con Marx y sus ideas. En la actualidad en Laos, Vietnam, Cuba y la República Popular China hay en el poder gobiernos marxistas. Las raíces hegelianas del marxismo Hegel propuso una forma de idealismo en el que las ideas se desarrollaron gradualmente en la historia. Marx conservó el énfasis histórico de Hegel, pero propuso una tesis, contraria a la de Hegel, de que es el desarrollo de la producción, de sus fuerzas productivas y relaciones de producción son las que determinan el curso de la historia, la base de su desarrollo; y que las ideas se alzan sobre esta base, y no a la inversa. Marx resume su teoría filosófica materialista de la historia, en el materialismo histórico, en Contribución a la crítica de la economía política: "En la producción social de su existencia, los hombres inevitablemente entablan relaciones definidas que son independientes de su voluntad, a saber, relaciones de producción aptas para un estado dado del desarrollo de las fuerzas materiales de producción. La totalidad de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, el fundamento real sobre el que se alza una superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas definidas de conciencia intelectual. No es la conciencia de los hombres la que determina su existencia, sino su existencia social la que determina su conciencia". Marx recalcó que el desarrollo de la vida material entrará en conflicto, y la principal contradicción del sistema capitalista es que el trabajo es social, pero la forma de apropiación de éste es privado. Estas contradicciones, son la fuerza motriz de la historia. Como ejemplo de sus ideas, Marx habló -principalmente- del desarrollo del capitalismo a partir del feudalismo y predijo el desarrollo del socialismo a partir del capitalismo. Las raíces político-económicas del marxismo La economía política es esencial para esta visión, y Marx se basó en los economistas políticos más conocidos de su época, los economistas políticos clásicos británicos, para ulteriormente critar su forma errónea de pensar. La economía política, que es anterior a la división que se hizo en el siglo XX de las dos disciplinas, trata las relaciones sociales y las relaciones económicas considerándolas entrelazadas. Marx siguió a Adam Smith y a David Ricardo al afirmar que el origen de los ingresos en el capitalismo es el valor agregado por los trabajadores y no pagado en salarios. Esta teoría de la explotación la desarrolló en El capital, investigación dialéctica de las formas que adoptan las relaciones de valor. El capital ocupa tres volúmenes, de los cuales sólo el primero estaba terminado a la muerte de Marx. En este primer volumen, y particularmente su primer capítulo, se encuentra el núcleo del análisis. Aquí tiene un peso extraordinario la herencia de Hegel, y rara vez se lee la obra tan cabalmente como lo pide Marx en su introducción. El método de presentación procede de los conceptos más abstractos, incorporando paulatinamente nuevo estrato sobre nuevo estrato de determinación y proyectando los efectos de dicho estrato en un intento por llegar, finalmente, a una explicación total de las relaciones concretas de la sociedad capitalista cotidiana. En estas obras Marx demuestra científicamente las bases de las diferencias entre los seres humanos y sobre la teoría de la apropiación del trabajo, la "plusvalía", entre muchas otras cosas. Marx criticó a Smith y Ricardo por no reparar en que sus conceptos económicos reflejaban instituciones específicamente capitalistas, no propiedades naturales innatas de la sociedad humana, y no se podían aplicar intactos a todas las sociedades. La teoría marxista de los ciclos económicos, la del crecimiento y desarrollo económico, especialmente en dos modelos sectoriales, y la de la caída en el índice de rendimiento o teoría de crisis, son otros elementos importantes de la economía marxista. La crítica liberal Los miembros de la escuela austríaca fueron los primeros economistas liberales en criticar sistemáticamente la escuela marxista. Esto fue, en parte, una reacción a la Methodenstreit (controversia sobre la cuestión del método), cuando atacaron las doctrinas hegelianas de la escuela histórica. Aunque muchos autores marxistas han intentado presentar a la escuela austriaca como reacción burguesa a Marx, tal interpretación es insostenible: Carl Menger escribió sus Principios de economía casi al mismo tiempo que Marx completaba El capital. Los economistas austriacos fueron, no obstante, los primeros en enfrentarse directamente con el marxismo, ya que ambos trataban de asuntos como el dinero, el capital, los ciclos económicos y los procesos económicos. Eugen von Böhm-Bawerk escribió críticas extensas de Marx en los años 1880 y 1890, y varios marxistas prominentes (como Rudolf Hilferding) asistieron a su seminario en 1905-1906. Posteriormente existió un debate entre Ludwig von Mises (discípulo de Böhm-Bawerk), quien consideraba que el socialismo era imposible al no existir un mercado que determinase los precios, y Oskar Lange, quien defendía una economía socialista con un mercado estatal en la que los precios fuesen determinados según un método de ensayo y error, hasta hallar un precio adecuado. El debate entre ambos economistas continuó durante varios años, hasta que Oskar Lange afirmó que Von Mises tenía razón. Sin embargo, años después volvió a modificar su punto de vista, y defendió la economía soviética. Diversos autores marxistas han ofrecido en los años posteriores respuestas a los argumentos liberales. Mientras que algunos defienden modelos de socialismo de mercado más refinados que el de Oskar Lange (por ejemplo, David Schweickart), otros consideran que es posible establecer una economía socialista sin mercado. En este último grupo se puede diferenciar entre los que sostienen que el método de cálculo en el socialismo debe realizarse según la teoría del valor trabajo y los que sostienen que el valor trabajo sólo existe en las sociedades capitalistas. También existen socialistas de libre mercado no marxistas como Thomas Hodgskin, Pierre-Joseph Proudhon, Benjamin Tucker, Silvio Gesell, Franz Oppenheimer, o Kevin Carson. Análisis de clases Los marxistas consideran que la sociedad capitalista se divide en dos clases sociales: la clase trabajadora o proletariado: Marx definió a esta clase como «los individuos que venden su mano de obra y no poseen los medios de producción», a quienes consideraba responsables de crear la riqueza de una sociedad (edificios, puentes y mobiliario, por ejemplo, son construidos físicamente por miembros de esta clase). El proletariado puede dividirse, a su vez, en proletariado ordinario y lumpenproletariado, los que viven en pobreza extrema y no pueden hallar trabajo lícito con regularidad. Éstos pueden ser prostitutas, mendigos o indigentes. la burguesía: quienes «poseen los medios de producción» y emplean al proletariado. La burguesía puede dividirse, a su vez, en la burguesía muy rica y la pequeña burguesía: quienes emplean la mano de obra, pero que también trabajan. Éstos pueden ser pequeños propietarios, campesinos terratenientes o comerciantes. Marx desarrolló estas ideas para apoyar su defensa del socialismo y el comunismo. «Los filósofos solamente han interpretado el mundo de una manera diferente; lo importante es cambiarlo.» (Tesis XI sobre Feuerbach).El comunismo sería una forma social en la que este sistema habría terminado y las clases trabajadoras serían las únicas beneficiarias de los «frutos de su trabajo». Algunas de estas ideas las compartieron los anarquistas, aunque difirieron en sus creencias respecto al modo de acabar con la sociedad de clases. Los pensadores socialistas opinaron que la clase trabajadora debía apropiarse del Estado capitalista existente y convertirlo en un Estado revolucionario obrero que implantaría las estructuras democráticas necesarias para luego marchitarse. En el bando anarquista, gente como Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin afirmaron que el Estado, per se, era el problema, y que destruirlo debía ser el objetivo de toda actividad revolucionaria. Muchos gobiernos, partidos políticos, movimientos sociales y teóricos académicos han afirmado fundamentarse en principios marxistas. Ejemplos particularmente importantes son los movimientos socialdemócratas de la Europa del siglo XX, la Unión Soviética y otros países del bloque oriental, Mao y otros revolucionarios en países agrarios en desarrollo. Estas luchas han agregado nuevas ideas a Marx y, por lo demás, han transmutado tanto el marxismo que resulta difícil especificar el núcleo de éste. Se acostumbra hablar de teoría marxista cuando se hace referencia a la aplicación de planteamientos marxistas a diversas cuestiones no estrictamente económicas o políticas, como la religión, el arte, la relación entre sexos o razas, etc., sin necesidad de asumir la totalidad de las ideas marxistas. Revoluciones y gobiernos marxistas La Revolución de Octubre de 1917, encabezada por Vladímir Lenin y León Trotski fue el primer intento a gran escala de poner en práctica las ideas marxistas de un Estado obrero. A raíz de la muerte de Iósif Stalin se comenzó un proceso de progresiva liberalización económica, que tuvo su culminación con la perestroika. Después de la II Guerra Mundial, la ideología marxista, a menudo con respaldo soviético, dió origen a partidos comunistas revolucionarios en todo el mundo. Algunos de estos partidos lograron a la postre tomar el poder y establecieron su propio Estado marxista. Estas naciones comprendían a la República Popular China, Vietnam, Rumania, Alemania Oriental, Albania, Polonia, Camboya, Etiopía, Yemen del Sur y otros. Muchas de estas naciones que se proclamaron marxistas estaban muy influidos por el leninismo, lo que llevó a que algunos seguidores de Marx las criticaran, por considerarlas dictatoriales, dándose un debate entre defensores y detractores. Los seguidores de las corrientes dentro del marxismo que se opusieron a Stalin se agruparon principalmente en torno a Trotski, tendieron a ubicar el fracaso en el plano del fracaso de la revolución mundial; para que el comunismo, como meta final del socialismo científico, hubiera triunfado éste tenía que abarcar todas las relaciones comerciales internacionales que antes había desarrollado el capitalismo. En 1991, la Unión Soviética se disolvió y el nuevo Estado ruso ya no se identificó con el marxismo. Otras naciones del mundo siguieron el mismo camino. Actualmente el socialismo científico ha dejado de ser una fuerza política prominente en la política mundial. Religión El marxismo ha sido tradicionalmente opuesto a todas las religiones. Marx escribió al respecto que la religión es el opio del pueblo. La fundamentación filosófica del rechazo de la religión ha sido desarrollada por el materialismo dialéctico de autores como Engels y Lenin. En cualquier caso, ha habido diversos teóricos autodenominados marxistas que consideran que ser marxista y religioso es compatible. Dentro de ellos se puede señalar al irlandés James Connolly, a diversos autores dentro de la teología de la liberación (como Camilo Torres) y al judío Dov Ber Bórojov. Pensadores marxistas: Karl Marx Friedrich Engels Rosa Luxemburg Vladimir Lenin Antonio Gramsci León Trotski Stalin Mao Zedong Anton Pannekoek Karl Liebknecht Karl Radek José Carlos Mariátegui Antonio Labriola Georg Lukács Nikolai Bukharin Theodor Adorno Walter Benjamin Erich Fromm Herbert Marcuse Maximilien Rubel Ernest Mandel Che Guevara Louis Althusser Herman Gorter Toni Negri Manuel Sacristán James Connolly Wilhelm Liebknecht Dov Ber Bórojov Camilo Torres Otto Bauer Rodney Arismendi |
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| Comunismo | |
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El comunismo es un sistema teórico de organización social y un movimiento político. Basados en la propiedad colectiva de los medios de producción. Como movimiento político, el comunismo aspira a establecer una sociedad sin clases. El comunismo es una fuerza política importante desde los inicios del siglo XX, generalmente asociada con las ideas marxistas, aunque hay escuelas políticas no marxistas que también se consideran comunistas. Bases ideológicas El comunismo defiende la conquista del poder por el proletariado (clase trabajadora), la abolición de la |
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propiedad privada de los medios de producción, y por lo tanto la desaparición de las clases como categorías económicas, lo cual, finalmente, conllevará la extinción del Estado como herramienta de dominación de una clase sobre otra. El movimiento adoptó la bandera roja con una hoz y un martillo cruzados (símbolo de la unión de la clase obrera y el campesinado), y desde su origen tuvo carácter internacionalista, aunque el Stalinismo recuperó el discurso nacionalista de la "madre Rusia" durante la Segunda Guerra Mundial, a la que la propaganda soviética siempre llamó "gran Guerra Patriótica". |
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| El Manifiesto Comunista | |
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Un
fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo Karl Marx y Friedrich
Engels, "El manifiesto del partido comunista"
Así comenzaban en 1848 Karl Marx y Friedrich Engels el Manifiesto Comunista. Este documento sentó las bases de la teoría marxista o marxismo y aportó una identidad y un ideario básico al comunismo. La definición de comunismo puede realizarse desde los enfoques ideológico-filosófico, político, y económico, en lo que este aspecto afecta al desarrollo y la evolución de las sociedades humanas. Esta ideología, en sus facetas de teoría política y movimiento político y social se define a sí misma principalmente a través de tres rasgos: |
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La utilización de un método científico como herramienta o instrumento eficaz para realizar un análisis preciso de la realidad social y política. Se debe señalar que, según Marx, la situación económica de una persona es determinante (aunque no de manera absoluta, por lo que sería más apropiado señalar que es muy influyente) para el pensamiento de esa persona, la infraestructura económica es determinante para la superestructura ideológica. Como segunda cuestión está la contradicción permanente entre el trabajo y el capital que se da en el capitalismo, es decir entre la clase trabajadora (fuerza de trabajo) y la burguesía. Esto da origen a la lucha de clases (como motor de la historia), razón de ser del comunismo como fuerza superadora de un sistema injusto: el capitalista en sus diferentes expresiones, por ejemplo el imperialismo. Un tercer aspecto lo constituye la continua evolución del pensamiento marxista, y su adaptación a la realidad social y política en cada momento. Basado en la dialéctica de Hegel, Marx concibió la resolución de la lucha de clases mediante una síntesis superadora de los contrarios, que daría luz a la nueva sociedad cuando la contradicción entre la acumulación de riqueza y la imposibilidad de que muchos disfrutaran de ella, llegaran a un punto insostenible. La sociedad igualitaria sólo podía realizarse cuando las tensiones internas del capitalismo alcanzaran su máximo desarrollo. Marx esperaba por eso que la revolución comunista estallara en los países más avanzados, especialmente en Inglaterra, cuna de la Revolución Industrial. El hecho que finalmente la revolución haya ocurrido en el país más atrasado de Europa, Rusia, radica en la teoría de desarrollo desigual y combinado y la nueva etapa del capitalismo, el imperialismo. En la teoría marxista, el comunismo debía ser una etapa posterior al socialismo. La toma del poder por el proletariado y su consiguiente gobierno (llamado "dictadura del proletariado", aunque el término "dictadura", traducido del alemán en realidad denota "hegemonía") no garantizaba de entrada una distribución igualitaria de las riquezas, sino únicamente la garantía de que la clase dominante derrocada no accedería al poder nuevamente mediante maniobras políticas o militares. De esta manera, el comunismo llegaría cuando el proletariado lograra multiplicar los medios de producción y finalmente extinguirse el Estado. La primera etapa era pues la de socializar tales medios y entregar la administración de la riqueza al Estado Obrero, cuyo tamaño e influencia política disminuiría con el tiempo. Marx consideraba deseable que la transición se hiciera con el mínimo de violencia. Definía la violencia como "partera de la historia", es decir, como la fuerza necesaria y aleatoria para lubricar un proceso casi inevitable. Por otra parte, creía que una vez desencadenada en un país, la revolución debía extenderse rápidamente a otros, debido a la existencia de un mercado mundial en el que circulaban los productos terminados y las materias primas. El marxismo criticó severamente a los socialistas de su época, a los que atribuía finalidades meramente reformistas. La polémica entre socialistas y comunistas marcó las primeras décadas del siglo XX en el movimiento obrero europeo. El Comunismo, tal y como se ha descrito, nunca ha sido llevado a la práctica, sino que se ha concretado siempre en formas políticas, económicas y sociales totalitarias, liberticidas e incluso genocidas; lo que ha sido interpretado de dos maneras opuestas: 1) como demostración de su perversidad intrínseca y su imposiblidad práctica, o bien: 2) como un refuerzo al argumento de que se trata de una realidad alcanzable pero aún inalcanzada por razones ajenas a ella misma, lo que convierte el Comunismo en una utopía que se verifica a sí misma en su imposibilidad de realización. |
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| Historia Política de los Partidos Comunistas | |
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La primera revolución que seguía los postulados marxistas no se produjo en un país central, sino en Rusia, en 1917. El líder del movimiento, Vladimir Ilich Lenin explicó esta imprevista (por Marx y Engels) resolución de las contradicciones capitalistas señalando que el capitalismo había fallado en su "eslabón más débil". En efecto, Rusia era un país de escaso desarrollo industrial y predominante base campesina semifeudal. La Revolución Rusa llevó a cabo la supresión de la propiedad privada en la industria, creó cooperativas |
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agrarias de incorporación forzosa para los campesinos y avanzó hacia la multiplicación de los medios de producción, en medio de una guerra civil que duró cuatro años. Uno de los primeros objetivos de Lenin fue electrificar Rusia (Lenin dijo en una ocasión que el comunismo era "soviets más electricidad"). Durante el gobierno de Stalin, la industrialización se hizo a paso acelerado, dadas las circunstancias internacionales. La II Guerra Mundial agudizó el proceso de creación de industria pesada y de alimentos, al mismo tiempo que aumentó los controles estatales. Este período se caracterizó por el avance hacia el socialismo a través de diversos planes quinquenales y de una concentración de poder en manos del Comité Central, según los partidarios de Stalin, necesaria por la Guerra. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que agrupaba los antiguos dominios del zar, era una potencia mundial. Con la muerte de Stalin, en 1953, sobrevino la crítica a sus métodos y al denominado culto de la personalidad, tolerados y auspiciados desde el poder. Esta etapa fue conocida como la del deshielo. En 1991, tras un proceso de sucesivas reformas, y presionado por la Guerra Fría, el país se inició en el sistema capitalista, y las repúblicas que integraban la URSS se independizaron. La destrucción del Muro de Berlín que separaba la zona comunista de la zona capitalista (herencia de la división territorial posterior a la Segunda Guerra Mundial) fue el símbolo de esta caída. La República Popular China, que había realizado su revolución en 1949, siguió adelante el proceso, en medio de crecientes contradicciones, hasta que comenzó a aceptar formas económicas mixtas a fines del siglo, sin cambiar el sistema político de partido único, y aún ejerciendo un fuerte control estatal. A partir de la Revolución Rusa, la denominación de comunista quedó restringida a los partidos marxistas que se alinearon con la Unión Soviética. En cada lugar del mundo tuvieron suertes diversas, pero pocas veces llegaron al poder. Las excepciones fueron los países de Europa del Este que estuvieron bajo el control de los soviéticos durante más de 40 años después de la Segunda Guerra Mundial; Corea del Norte, Vietnam y Cuba. En Chile, a comienzos de los 70, el Partido Comunista llegó al gobierno en una alianza con los socialistas y partidos menores de izquierda. Esta experiencia fue frustrada por la durísima oposición de las fuerzas de centro y derecha y la conspiración de los Estados Unidos, que produjeron finalmente un sangriento golpe de Estado en 1973 y la muerte del presidente socialista Salvador Allende. El movimiento comunista internacional atravesó grandes crisis en el siglo XX. La primera de ellas relacionada con el alejamiento de León Trotsky de la conducción de la Unión Soviética. Trostky se exilió en México, donde supuestamente fue asesinado por un agente de Stalin. El ex conductor del Ejército Rojo postulaba la revolución permanente. La segunda gran crisis la provocó el enfrentamiento de la Unión Soviética y China en lo referente a la política internacional. Desde los años del encumbramiento del mo en Europa, la Unión Soviética sostuvo una política de unidad con las fuerzas democráticas de la burguesía para los partidos comunistas que actuaban en el mundo capitalista y de coexistencia pacífica con el imperialismo. El Partido Comunista de China tenía una política de confrontación directa con el imperialismo, aunque apoyaba acuerdos con las burguesías nacionales confrontadas con el mismo. Esta política provocó otro cisma en muchos partidos comunistas. En los 70 del siglo XX el comunismo pro-chino viró hacia extrañas alianzas según fuera la relación de cada gobierno con Pekín. Después de la Segunda Guerra Mundial, dos partidos comunistas europeos, el francés y el italiano, crecieron hasta el punto de convertirse en fuerzas políticas clave en sus respectivos países. Dominaban ampliamente el movimiento sindical, tenían una importante representación parlamentaria y jugaban una compleja política de alianzas en el plano interno. Fueron críticos, en muchos aspectos, de la Unión Soviética. Esta posición independiente convirtió a ambos partidos en núcleo del eurocomunismo, cuyo sesgo distintivo era la confianza en alcanzar el poder en los países capitalistas a través de las elecciones pluripartidistas. El eurocomunismo se enfrentó en ocasiones a la Unión Soviética. El Partido Comunista de Francia no modificó, sin embargo, el método de conducción centralista hacia lo interno. Menos rígido fue en ese sentido el Partido Comunista de Italia. Éste, además, diseñó una política de compromiso histórico hacia la Democracia Cristiana (centro) que significaba mucho más que eventuales alianzas tácticas. El Partido Comunista de España, menos poderoso, se sumó al eurocomunismo. Después de la caída de la Unión Soviética, los partidos comunistas sufrieron transformaciones y divisiones en todo el mundo. Algunas fracciones adoptaron una política reformista, otras desarrollaron una táctica de oposición a la globalización capitalista buscando estrechar sus lazos con las masas marginadas por el llamado capitalismo consumista, y orientándose en algunos casos hacia el comunismo libertario. Muchos simpatizantes del marxismo en las décadas anteriores, apoyaron movimientos socialdemócratas en Europa y América latina. En Cuba, la revolución de 1959 fue conducida por jóvenes revolucionarios que no pertenecían al Partido Comunista. Pero éste se convirtió en fuerza hegemónica en la medida en que la economía del país se hacía cada vez más dependiente de la Unión Soviética. Caída esta, Cuba permaneció como un solitario baluarte del comunismo en América latina, aunque aceptando la participación de capitales privados extranjeros en su débil economía, centrada en el turismo. Incluso en la República Popular China se han desarrollado profundas transformaciones en torno a una internacionalización y una apertura económicas que distan mucho de su filosofía política. Una mezcla de comunismo en el discurso político teórico y capitalismo en la práctica en, cada vez más, amplios sectores económicos. Vietnam ha iniciado reformas en el mismo sentido de China. Los otros países socialistas de la actualidad son Laos y Corea del Norte. Este último se ha destacado por el rechazo de reformas liberalizadoras, y una defensa férrea de la economía socialista, aunque últimamente está adoptando mecanismos para permitir la entrada de capital extranjero. Los comunistas se diferencian de los demás partidos proletarios por el hecho de que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientes de la nacionalidad y, por la otra, porque en cada una de las fases de desarrollo que recorre la lucha entre el proletariado y la burguesía, defienden siempre los intereses del movimiento en su conjunto Karl Marx y Friedrich Engels, "El manifiesto del partido comunista". |
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| Movimientos Comunistas no-marxistas | |
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Comunismo
Anarquista
El Comunismo anarquista o comunismo anárquico es la corriente del anarquismo que admite el materialismo histórico como método de análisis de la realidad. Se distingue de los comunistas libertarios porque estos no tienen una teoría sobre la dualidad organizativa y, en general, porque consideran que la expresión comunismo libertario da lugar a malentendidos de carácter reformista o colaboracionista con el Estado burgués, así como que el adjetivo libertario se refiere más al ala liberal del anarquismo, encabezada por Rudolf Rocker. Para el comunismo anarquista sus expresiones más acabadas a nivel teórico se encuentran en pensadores |
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como Mijail Bakunin, Luigi Fabbri y Camilo Berneri. El comunismo anarquista asume como una corriente del mismo la expresada por el proletariado en la lucha de clases, con ejemplos en la Ucrania de 1921 y la Revolución Española de 1936 a 1939. El hecho de que los comunistas anarquistas asuman el materialismo histórico (como hizo Bakunin) no significa en absoluto que sean marxistas. Es más, tal como son antiburgueses son Comunistas-Materialistas Históricos antimarxistas, más si consideramos que históricamente han sido opositores a los Estados mal llamados Socialistas, Proletarios, etc, y Bakunin el primer pensador en anticipar el despotismo de las Repúblicas Rojas y predecir su posterior caída, los demás pensadores anarquistas, incluidos los partidarios del comunismo anárquico, han estado de acuerdo con esta postura desde antes que el tiempo les diera la razón. La guerra civil en Ucrania ejemplifica las diferencias entre el Comunismo anárquico (como corriente revolucionaria) y el Estatismo Rojo del Marxismo (como corriente contrarrevolucionaria); el guerrillero anarquista revolucionario Nestor Makhno junto con sus camaradas anarquistas ucranianos, los obreros y los campesinos que tenían en sus manos los soviets lucharon en Ucrania con el Ejército Insurreccional de Ucrania defendiendo la autonomía de los soviets contra el Ejército Rojo del Partido Bolchevique que estaba convirtiendo a los soviets en un instrumento de su poder totalitario. Consideran que los Estados llamados Socialistas así como los Partidos Comunistas o Estatistas retrasan, malforman e incluso impiden el proceso histórico de liberación del proletariado por sus propias fuerzas en la lucha de clases y se prestan para confundir el verdadero significado del Comunismo como forma de organización no Estatista, descentralizada y revolucionaria, además terminan pactando con las fuerzas burguesas espacios de poder político o repitiendo su misma forma de proceder con las clases obreras en vez de conducir a la liberación y revolución social, cayendo en lo que se llama Capitalismo de Estado y los comunistas anárquicos al ser anticapitalistas también se oponen al Capitalismo de Estado del Marxismo. La lucha de clases de los comunistas anárquicos, como todo anarquista, es contra la burguesía así como contra la burocracia como otra clase social por encima del proletariado, por tanto contraria al objetivo de una sociedad sin clases, es por eso que dicen de la Dictadura del Proletariado que es realmente la Dictadura sobre el Proletariado. Consideran también que la expresión libertario, en los momentos actuales de la filosofía política, puede confundirse más con un movimiento del liberalismo radical que un movimiento propiamente anarquista basado en la actuación del anarquismo en el seno del movimiento obrero organizado (es significativo que libertarian, en inglés y en español libertariano, significa partidario del capitalismo más puro). La referencia organizativa del comunismo anarquista se concreta en la Federazione dei Comunisti Anarchici ([1]) en 2005. En América Latina las agrupaciones que se denominan del socialismo libertario o del comunismo libertario son más afines al Comunismo Anarquista europeo que al sedicente "Comunismo Libertario". Aún así muchos de los puntos expuestos explican gran parte de los postulados de las otras escuelas anarquistas, aunque existen también diferencias importantes entorno a asuntos de carácter doctrinal o filosófico tanto como organizativos y económicos. Nota: Tanto al aquí llamado Comunismo anárquico (con su análisis materialista dialéctico de la historia) como al Comunismo libertario (que no necesariamente es materialista dialéctico) les son ajenas las críticas al Comunismo como modelo Estatista, Burocrático, Centralista o Autoritario puesto que como anarquistas son antiestatistas, obviamente antiburocráticos, descentralistas y partidarios de la libre adhesión. Otros Movimientos Nacional Bolchevismo El nacional bolchevismo es una ideología que supuestamente pretende combinar elementos del mo con el leninismo. Da una gran importancia a la geopolítica, y busca una unión de Rusia con el resto de Europa para formar lo que ellos llaman Eurasia. Críticas Las personas opuestas al comunismo marxista (estas no se aplican al comunismo antiestatal o no-marxista) suelen emplear algunas de las siguientes críticas: La "propiedad colectiva de los medios de producción" es una ficción. Los medios están completamente controlados por una minoría burocrática (la "Nomenklatura" soviética) que es su verdadera dueña. Los que sostienen esta tesis sostienen que es importante distinguir entre propiedad de iure y propiedad de facto. De iure, la propiedad de los medios de producción es colectiva, de facto, la propiedad es de la Nomenklatura. El comunismo violenta la libertad del individuo de trabajar en el campo que desee y con los métodos que desee, ya que la Nomenklatura dirige toda la vida económica, fijando métodos y objetivos de producción, precios y salarios. El comunismo, como el nazismo, es un historicismo, esto es, una creencia en la existencia de leyes históricas. Las leyes históricas no existen, ya que la historia se ve alterada por los avances científicos, que son, por su naturaleza, impredecibles. La economía comunista no puede funcionar correctamente, ya que sin mercado no hay precios, y sin precios el cálculo económico es imposible. Las predicciones marxistas sobre la historia no se han cumplido. "El estado de "Socialismo Real" (el estado que afirma ir hacia el Comunismo) es en realidad un capitalismo monopolista de estado, con todas las ineficiencias e injusticias que conllevan siempre los monopolios. Los regímenes comunistas necesitan de capital para producir, ya que el poseer capital es una necesidad ineludible para la producción. Decir que "se está en contra del capitalismo" es un engaño, ya que sin capital ninguna producción es posible. Incluso los cazadores-recolectores necesitan del capital intelectual que supone el conocimiento de su entorno para poder subsistir. Personajes críticos contra el pensamiento comunista Ludwig von Mises. Crítico económico del comunismo. En su libro de 1922 Socialismo predijo la caída de la URSS, basado en el argumento de que la ausencia de mercados imposibilitaba el cálculo económico. Mises afirmaba también que la acumulación de capital era tan necesaria en los paises "socialistas" como en los "capitalistas", ya que sin capital no se puede producir nada, por lo cual no había en realidad nadie que se opusiese de verdad al capitalismo, ya que la producción obtenible sin capital apenas sirve para subsistir. Karl Popper. Crítico filosófico del comunismo. Afirmaba que el comunismo no era una teoría científica, al no ser falsable. Detalló los sucesivos fracasos predictivos del marxismo en su libro La sociedad abierta y sus enemigos, y criticó las tesis historicistas Nazis y Soviéticas en La miseria del historicismo. Ayn Rand. Novelista-Filósofa no académica. Declaraba que el comunismo no solo era económicamente ineficiente, sino que además era inmoral porque atacaba la libertad económica del individuo, y si los frutos del trabajo de un individuo no le pertenecen, su vida tampoco le pertenece. Esta idea tiene, irónicamente, algún parecido con el concepto marxista de "alienación" del trabajador asalariado. Milovan Djilas. Yugoslavo. Autor de La nueva clase, libro en el que describe la creación de una nueva clase burocrática, elegido por cooptación en los países comunistas, que, afirmaba, era la verdadera detentadora del poder. Michael Voslensky. Funcionario de alto nivel soviético huido a occidente. Autor de La nomenklatura. Los privilegiados en la URSS, libro que respalda las tesis de Djilas. |
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| Cosacos | |
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Cosaco es el nombre común compartido de forma independiente por varios grupos de población y unidades militares a lo largo de la historia de Europa Oriental y de los territorios adyacentes. El grupo principal y más numeroso es el de los cosacos ucranianos () y el de los cosacos rusos () de los ríos Don, Terek, Ural. Los cosacos rusos participaron de forma importante en la colonización de Siberia. A mediados del siglo XVII, los cosacos rusos alcanzaron la costa del Océano Pacífico. Algo menos conocidos son los cosacos polacos (Kozacy) y los cosacos tártaros (Nagaybäklär). Los cosacos fueron conocidos por su destreza militar y su |
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confiaza en sí mismos. Las diferentes culturas cosacas fueron exterminadas en su mayoría en la época de la Unión Soviética y en la actualidad se encuentran en un proceso de resurgimiento. Los cosacos ucranianos formaron el estado de los zapórogos en 1649. Se les considera los progenitores de la moderna nación ucraniana, ya que muchos de ellos se reestablecieron en la estepa del Kuban después de la desaparición de la hueste. Los cosacos del Don formaron el Estado Cosaco del Don. Durante la época del Imperio Ruso se unieron a los cosacos del Don numerosos siervos rusos que huían de sus amos. Los cosacos del Don fueron una de las principales fuerzas de resistencia contra los bolcheviques. Cosaco fue también uno de los nombres utilizados para designar un tipo de caballería ligera de la Commonwealth polaco-lituana. El nombre deriva de la palabra turca quzzaq, "aventurero", "hombre libre". Este término se menciona por primera vez en un documento ruteno que data de 1395. Un cosaco (qazaqlar) era también un guardián de la frontera en Janato de Kazán. No se debe confundir a los cosacos con los kazajos (naturales de Kazajstán) (Kazajo se dice Qazaq (?) en su lengua nativa). Historia reciente de los cosacos No está claro cuando se empezaron a asentar los pueblos eslavos en las riberas bajas de los ríos Don y Dnieper. Es inverosímil que ocurriera antes del siglo XIII, cuando las hordas mongolas combatieron contra los cumanes y otras tribus turcas de ese territorio. Los protocosacos probablemente comenzaron a aparecer en los territorios de la actual Ucrania a mediados del siglo XIII, cuando muchos eslavos huyeron hacia el sur para escapar del yugo tártaro. En 1261 la crónicas Ruthenian mencionaban a algunos pueblos eslavos que vivían en el área entre los ríos Dniéster y Volga. En los siglos siguientes, más campesinos escaparon de las vecindades de las cataratas de los ríos Don y Dniéper, cuando se empezó a desarrollar el sistema de vasallaje en Polonia y Moscovia Los registros históricos de los cosacos antes del siglo XVI son escasos. En el siglo XV se describía la sociedad cosaca como una difusa federación de comunidades independientes, que formaban a menudo ejércitos locales completamente separados de los estados vecinos (como por ejemplo Polonia, el Gran Ducado de Moscú o el Khanato de Crimea). En el siglo XVI estas sociedades cosacas habían formado dos organizaciones territoriales independientes: Los cosacos de Zaporizhia, centrados alrededor de los meandros bajos del Dnieper, en el interior del territorio de la actual Ucrania, con la capital fortificada de Zaporizhian Sich. Fueron oficialmente reconocidos como un estado, Hueste Zaporozhian, gracias a un tratado con Polonia en 1649. El Estado Cosaco del Don, a orillas del río Don, separando el Gran Ducado de Moscú de los estados Nogai, vasallos del Imperio Otomano. La capital del Estado Cosaco del Don era en un principio Cherkassk y después se trasladó a Novocherkassk. "Bohdan Chmielnicki con Tuhaj-Bej en Lwow", oléo sobre lienzo, 1885, Museo Nacional de Varsovia. Pintado por Jan MatejkoAlgunos documentos históricos de ese periodo se refieren a esos estados como naciones soberanas con culturas guerreras únicas, cuya principal fuente de ingresos provenía del pillaje hacia sus vecinos. Alcanzaron renombre por sus incursiones contra el Imperio Otomano y sus vasallos, aunque no les importó llevar a cabo pillaje hacia sus vecinos. Sus acciones incrementaron la tensión a lo largo de la frontera de la Commonwealth Polaco-Lituana (Kresy), lo que dio como resultado un bajo nivel de guerra constante en esos territorios durante prácticamente toda la existencia del la dicha commonwealth. En 1539 el Gran Duque Vasili III de Rusia pidió al sultán otomano que controlara a los cosacos, a lo que el sultán contestó "Los cosacos no me juran lealtad y viven como les place a ellos mismos". En 1549, el zar Iván el Terrible, respondío a una petición del sultán turco de frenar las acciones agresivas de los cosacos del Don, con lo siguiente: "Los cosacos del Don no son de mi incumbencia y van a la guerra o viven en paz sin mi conocimiento". Mensajes similares circulaban entre Rusia, el Imperio Otomano y la Comonwealth Polaco-Lituana, cada uno de los cuales intentaba explotar la belicosidad cosaca para sus propios intereses. Los cosacos por su parte se contentaron con ejercer el pillaje con todos de una manera más o menos ecuánime, aunque en el siglo XVI, con el dominio del la Commonwealth Polaco-Lituana que se expandía hacia el sur, ésta consideraba a los cosacos de Zaporozhia como parte de sus gentes. Los cosacos registrados formaron parte del ejército de la Commonwealth hasta 1699. Hacia finales del siglo XVI, las relaciones entre la Commonwealth y el Imperio Otomano, que para empezar no eran muy cordiales, empeoraron aun más con el número creciente de acciones independientes llevadas a cabo por los cosacos. Desde la segunda mitad del siglo XVI, los cosacos empezaron a atacar territorios bajo el dominio otomano. Aunque formaban parte de la Commonwealth, el gobierno polaco no podía controlar a los cosacos independientes, y por ello las victimas de los ataques le consideraron responsable. De manera recíproca, los Tatars que vivían bajo dominio otomano llevaron a cabo ataques contra la Commonwealth, en su mayoría en sus terriotorios sudorientales, escasamente habitados. Los piratas cosacos, sin embargo, atacaban el corazón del Imperio Otomano, las ciudades de sus prósperos puertos comerciales, que se encontraban a tan sólo dos días de navegación de la desembocadura del Dnieper. En el año 1615, los kitecosacos habían conseguido alcanzar municipios de las cercanías de Estambul. Tratados consecutivos entre el Imperio Otomano y la Commonwealth Polaco-Lituana pretendían un compromiso entre ambas partes para controlar a los cosacos y a los Tatars, pero su refuerzo fue casi inexistente a ambos lados de la frontera. En acuerdos internos, forzados por el lado polaco, los cosacos aceptaron quemar sus barcos y dejar de llevar a cabo incursiones. Sin embargo, los barcos pudieron ser reconstruidos rápidamente y el estilo de vida cosaco glorificó pillajes y botines. Durante ese tiempo, el Imperio de los Habsburgo empleaba a veces de manera encubierta incursiones cosacas para relajar la presión otomana en sus propias fronteras. Muchos cosacos y tatars compartían una animosidad recíproca debido a los daños causados en ambos bandos por las incursiones. Las incursiones cosacas continuaron de manera regular, seguidas de la venganza por parte de los tatars y viceversa. El caos subsiguiente y la cadena de venganzas hacían a menudo de toda la frontera sudoriental de la Commonwealth Polaco-Lituana una zona de guerra de baja intensidad y provocaron un aumento del clima de guerra entre la Commonwealth y el Imperio Otomano, desde las Guerras de magnates de Moldavia a la Batalla de Cecora y las guerras entre 1633 y 1634. El número de cosacos se vio incrementado con la inmigración de campesinos provenientes de la Commonwealth Polaco-Lituana. Los intentos de la szlachta (pequeña nobleza polaca) para convertir a los cosacos de Zaporozhia en siervos erosionaron la lealtad cosaca hacia la Commonwealth, hasta entonce muy fuerte. Las ambiciones cosacas de ser reconocidos como iguales a szlachta era desechadas constantemente y los planes de transformar la Commonwealth binacional en tres naciones (con los cosacos y el pueblo Ruthenian) se limitaron a una pequeña minoría. La decreciente lealtad de los cosacos y la arrogancia szlachta hacia ellos dieron como resultado varias sublevaciones cosacas contra la Commonwealth a principios del siglo XVII. La mayor y más exitosa de dichas sublevaciones fue la Rebelión Khmelnytsky, que, como parte de una serie de sucesos conocidos como el Diluvio, condujo a la desintegración de la Commonwealth Polaco-Lituana. Esta sublevación liberó a los cosacos de la esfera de influencia polaca, que se aliaron entonces con el Imperio Ruso mediante la firma del Tratado de Pereyaslav. El último e infructuoso intento de reconstruir la alianza polaco-cosaca y de crear una Commonwealth Polaco-Lituano-Ruthenian fue el Tratado de Hadiach de 1658. Después de esto, la nación cosaca de la Hueste Zaporozhian se dividió en dos repúblicas semiautónomas del Gran Ducado de Moscú: el Hetmanado Cosaco y Zaporozhia, más independiente. Un organización cosaca se estableció también en la colonia risa de Ucrania Sloboda. Estas organizaciones perdieron su independencia de manera gradual y fueron abolidas por Catalina II de Rusia a finales del siglo XVIII. El Hetmanado se convirtió en el protectorado de la Pequeña Rusia, Ucrania Sloboda en la Provincia de Kharkiv y Zaporozhia fue adsorbida en la Nueva Rusia. En 1775 se abolió la Hueste Zaporozhian y a los cosacos de alto rango se les concedieron títulos nobiliarios (dvoryanstvo). Algunos de los cosacos se reestablecieron para colonizar la estepa Kuban que era un punto crucial para la expansión de Rusian en el Cáucaso. Los cosacos rusos desempeñaron un papel clave durante la expansión del Imperio Ruso en Siberia (particularmente Yermak Timofeyevich), el Cáucaso y Asia Central en los siglos XVII y XIX. También sirvieron como guías a la mayoría de las expediciones rusas de geógrafos, comerciantes, exploradores y topógrafos. Los cosacos sirvieron como guardianes de las fronteras y protectores de ciudades, fuertes, asentamientos y puestos comerciales y también llegaron a representar una parte completa del ejército ruso. Las unidades cosacas desempeñaron un papel importante en muchas guerras de los siglos XVII, XVIII y XIX (como por ejemplo las guerras ruso-turcas y las guerras ruso-persas). Un cosaco en la época de la Commonwealth Polaco-Lituana. Cuadro de Dariusz T. Wielec.Durante la invasión de Rusia por Napoleón, los cosacos fueron los soldados rusos más temidos por las tropas francesas. Los cosacos también tomaron parte en la guerra partisana en el interior de la Rusia ocupada por los franceses, llevando a cabo ataques contra líneas de comunicación y suministro. Estos ataques, cometidos por cosacos junto con la caballería ligera rusa y otras unidades, fueron uno de los primeros desarrollos de la táctica de la guerra de guerrillas y, en cierto modo, de las operaciones especiales tal y como las conocemos hoy. Los europeos occidentales habían tenido pocos contactos con los cosacos antes de que los aliados ocuparan París en 1814. Siendo lo más exótico de las tropas rusas vistas en Francia, los cosacos atrajeron la atención y alcanzaron notoriedad por sus supuestos excesos durante la campaña de 1812 (invasión de Rusia por Napoleón). Siguiendo la Revolución Rusa, durante la Guerra Civil, la mayoría de los cosacos se encontraron a ambos lados del conflicto. Muchos oficiales y cosacos experimentados lucharon para el Ejército Blanco y algunos más pobres se unieron al Ejército Rojo, incluyendo importantes comandantes como Semyon Budennyi. Después de la derrota del Ejército Blanco, se implantó una política de descosaquización (razkazachivanye) sobre los cosacos supervivientes y sus lugares natales, ya que se les vio como una amenaza potencial al nuevo régimen. Esta medida implicó la partición de su territorio entre otras divisiones, dando estas partes a las nuevas repúblicas de minorías y animando a esas gentes a establecerse en dichos territorios, lo que fue especialmente notable en el territorio de los cosacos del río Terek. Las tierras natales de los cosacos eran a menudo muy fértiles y durante la campaña de colectivización compartieron el mismo destino que los kulaks. La hambruna de 1933 fue especialmente dura en los territorios del Don y de Kuba. Sin embargo en 1936, bajo la presión de los antiguos descendientes de cosacos, como Budennyi, se decidió reintroducir fuerzas cosacas en el Ejército Rojo. Durante la Segunda Guerra Mundial los cosacos se encontraron de nuevo a ambos lados del conflicto, ya que la mayoría de los colaboradores nazis procedía de refugiados del antiguo Ejército Blanco. Los cosacos del Ejército Rojo lucharon en el frente del sur, donde las estepas abiertas les hacían ideales para patrullas y logística. Una facción de cosacos marchó sobre la Plaza Roja durante el famoso desfile de la victoria en 1945. Después de la guerra, el Ejército Soviético decidió desprenderse de los cosacos, así como de la caballería, por considerarlos obsoletos. En los años de postguerra muchos descendientes de cosacos se vieron asimismo como simples campesinos. Aquéllos que vivían en el interior de una república autónoma dejaban frecuentemente el camino libre a la minoría en cuestión migrando hacia cualquier otro lugar (en muchas ocasiones hacial el Báltico). Afinales de los años 80, en la URSS de la aligerada perestroika, muchos herederos de los cosacos comenzaron de forma entusiasta a recuperar sus tradiciones nacionales. Finalmente, en 1988 la URSS aprobó una ley que permitía la formación de los antiguos voiskos, junto con los nuevos. El mayor ataman del voisko fue condecorado con el rango de mariscal y la estrella y el derecho a reconocer un nuevo voisko. Desde entonces los cosacos tomaron parte activa en muchos de los conflictos que ocurrieron después: Transnistria, Abjasia, Osetia del Sur, Kosovo y Chechenia. Mientras el impacto de los cosacos en el resultado de los conflictos atraía raramente la atención de los medios de comunicación, los cosacos fueron conocidos por su alta moral y bravura, como lo habían sido anteriormente. En 2005, los cosacos adquirieron nuevos derechos y quizá su ambición de crear un territorio autónomo, que abarque desde el río Dniester a través de la estepa hasta el río Ural, se pueda ver realizada algún día. Asentamientos cosacos Los cosacos rusos fundaron numerosos asentamientos (llamados stanitsa) y fortalezas a lo largo de las "fronteras problemáticas" como los fuertes de (Almaty, Kazajstán) en el sur de Asia Centra, Grozny en el norte del Cáucaso, el Fuerte Alexandrovsk (Fort Shevchenko, Kazajstán), Krasnovodsk (Turkmenistán), stanitsa Novonikolaevskaya (Bautino, Kazajstán), Blagoveschensk y ciudades y asentamientos en los ríos Ural, Ishim, Irtysh, Ob, Yenissei, Lena, Amur, Anadyr (Chukotka) y Ussury, por citar unos pocos. Aunque a veces se considera a los cosacos como xenófobos (especialmente por los historiadores judíos contemporáneos, quienes acusan a los cosacos ucranianos de Zaporizhia de la masacre de judíos durante la Rebelión Khmelnytsky y de participar en los pogroms anti-judíos, esta percepción es de sobra injustificada e injusta. Los cosacos se adaptaron fácilmente a las culturas y costumbres de los pueblos cercanos (en particular los cosacos del Terek, que se vieron influenciados en gran medida por la cultura de las tribus del norte del Cáucaso). Frecuentemente se contrajeron matrimonio con residentes locales (otros pobladores y nativos no cosacos) con independencia de su raza u origen y a veces dejando de lado restricciones religiosas. Esposas traídas desde tierras lejanas tras una guerra no eran tampoco infrecuentes en las familias cosacas. Cada asentamiento cosaco, solo o en conjunción con asentamientos vecinos, formaba unidades militares y regimientos de cabellería ligera (o infantería montada) preparados para responder a una amenaza en un periodo de tiempo corto. Los cosacos durante los últimos años del régimen zarista A finales del siglo XIX las comunidades cosacas gozaban de un estatus privilegiado libre de impuestos en el Imperio Ruso, aunque tenían un servicio militar con una duración de veinte años (reducido a dieciocho años desde 1909). Sólo pasaban cinco años a tiempo completo, ya que el resto del servicio militar lo cumplían como parte de las reservas. Los cosacos estaban organizados en dos huestes regionales separados, cada uno de los cuales comprendía un número de regimientos. En 1914 las huestes existentes eran los de: Don, Orenburg, Ural, Astrakhan, Transbaikal, Ussuri, Siberia, Semiretshensk, Amur, Kuban and Terek. Cada host tenían su propio uniforme distintivo. Mientras que la mayoría de los cosacos servían como tropas de caballería, había unidades de infantería y artillería en varias de las huestes. Tres regimientos de cosacos formaban parte de la Guardia Imperial así como del Konvoi, la escolta montada del zar. El sentimiento cosaco de ser una comunidad de elite a parte les proporcionaba un fuerte sentimiento de lealtad al gobierno zarista y se utilizaba frecuentemente a las unidades cosacas para apaciguar desórdenes locales, en particular durante el largo malestar de trabajadores y campesinos entre 1905 y 1906. El gobierno imperial en gran medida de la confianza depositada en los cosacos, aunque a principios del siglo XX sus comunidades separadas y su servicio militar semi-feudal se empezaron a ver como conceptos obsoletos. Los cosacos no estaban muy bien vistos por el ejército ruso que les consideraba como faltos de la displina y el entrenamiento de las tropas regulares. Como resultado las unidades cosacas fueron frecuentemente divididas en destacamientos para usarlos como exploradores, mensajeros o escoltas pintorescos. Cuando sobrevino la Revolución de Febrero de 1917 parece ser que los cosacos compartían el descontento general con el liderazgo zarista y los regimientos cosacos se unieron a la subvlevación en San Petersburgo. Aunque sólo unas pocas unidades estuvieron envueltas, su defección (y la del Konvoi) le cayó al gobierno como un jarro de agua fría y aceleró la abdicación de Nicolás II. Los cosacos después de la Revolución Valorando la relativa libertad de la que habían gozado en la Rusia Imperial, los cosacos lucharon principalmente contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa de 1919, dentro del Ejército Blanco y como partisanos. Al mismo tiempo, muchos cosacos pobres también se unieron al Ejército Rojo. A pesar de ello, tras la victoria de los comunistas soviéticos, el nuevo régimen reprimió la cultura cosaca y su modo de vida. Durante la invasión nazi de la Unión Soviética los cosacos adoptaron de nuevo posiciones en los dos bandos opuestos en el conflicto. Un grupo destacable eran los cosacos de Lienz, que trabajaron para los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Se rindieron ante el ejército británico en Austria en 1945, esperando poder unirse a los británicos para luchar contra el comunismo. Sin embargo, éstos demostraron poca simpatía hacia ellos puesto que se les consideraba como colaboradores de los nazis y fueron entregados al gobierno soviético, para ser ejecutados o encarcelados. Al final de la guerra, comandantes estadounidenses y británicos repatriaron más de 150.000 hombres, mujeres y niños cosacos a la Unión Soviética. Mucha de esa gente nunca han sido ciudadanos soviéticos. Desde el colapso de la Unión Soviética, se han multiplicado los esfuerzos para recuperar las tradiciones cosacas. En abril de 2005, el presidente ruso Vladimir Putin presentó a la Duma una factura por los servicios estatales de los cosacos rusos ( ?), que pasó en primera lectura el 18 de mayo de 2005. Organización cosaca En épocas tempranas, las tribus cosacas estaban dirigidas por un ataman (llamado más tarde hetman). Era elegido por los miembros de la tribu en la rada cosaca, al igual que los demás cargos importantes de la tribu: el juez, el escriba, los oficiales inferiores e incluso el clero. El símbolo de poder del ataman era un mazo ceremonial llamado bulava. El ataman tenía el poder ejecutivo y en tiempos de guerra era el comandante supremo en el campo de batalla. La asamblea tribal (rada) ostentaba el poder legislativo. A los ofiales senior se les llamaba starshyna. En ausencia de leyes escritas, los cosacos estaban regidos por las tradiciones cosacas, la ley común no escrita. La sociedad y el gobierno cosacos estaban militarizados en gran medida. A la nación cosaca se le llamaba hueste (voisko, traducido como "ejército") y estaba subdividida en distritos de regimientos y de compañías y en puestos municipales (polky, sotni, y stanytsi). Después de la división de Ucrania a lo largo del río Dnieper por el by the Tratado de Andrusovo entre Polonia y Rusia en 1667, los cosacos ucranianos son conocidos como los cosacos de la ribera izquierda y los cosacos de la ribera derecha, respectivamente. Cosacos y religión Aunque hay una pequeña minoría de cosacos musulmanes en Rusia, la gran mayoría de los cosacos pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Rusa. La relación entre los cosacos y dicha Iglesia es muy profunda y ha tenido influencias importantes tanto en la historia de los cosacos como en la de la propia Iglesia Ortodoxa. Tradicionalmente los cosacos son considerados protectores de la Iglesia y cristianos ortodoxos. Terminología Cosacos ucranianos Tabor kozackihetman líder militar supremo bulava mazo ceremonial, símbolo de la autoridad del hetman starshyna oficiales polkovnyk coronel oboznyi osavul khorunzhyi otaman teniente tabor táctica consistente en usar un grupo de vagones tirados por caballos, dominada por los cosacos en los siglos XVI y XVII Cosacos rusos En el Imperio Ruso los cosacos estaban organizados en varios voisko, que vivían a lo largo de las fronterar exteriores rusas o bien a lo largo de sus fornteras internas entre los pueblos rusos y no rusos voisko ("ejército") principal unidad militar y administrativa ataman líder militar o líder subordinado (deriva del turco "ataman") sotnia ("cien") unidad militar stanitsa asentamiento cosaco, pueblo cossack, prikazny, uryadnik (menor y mayor), podkhorunzhiy, khorunzhyi, sotnik, podyesaul, yesaul, voiskovoy starshina rangos militares cosacos (del más bajo al más bajo) En 1988 una ley soviética permitió que los cosacos se organizaran de nuevo. Todos los voiskos son independientes entre sí, pero para que un voisko sea oficialmente reconocido necesita tener el permiso del Ataman Supremo de la Topoderosa Donsokoye Voisko (e incluso se le permite llevar la estrella de mariscal). Como la mayoría de las organizaciones cosacas modernas (incluso aquéllas que se encontraban fuera de la Federación Rusa después de 1991) se formaron después de la aprobación de la ley, todas ellas coexisten en una especia de confederación. |
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| El proletariado | |
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(del latín proles, linaje o descendencia) es un término utilizado para identificar una clase social más baja. Un miembro de tal clase es llamado un proletario. Originalmente se identificaba como aquellas personas que no tienen otra riqueza que sus hijos. El término se utilizó inicialmente en un sentido despectivo, hasta que Karl Marx lo utilizó en un sentido positivo para identificar lo que él llamó la clase obrera. El proletariado en la teoría marxista En la teoría marxista, el proletariado es aquella clase de la sociedad que no tiene la propiedad de los medios de producción. Por lo tanto, la única fuente de ingresos para |
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proletarios es la venta de su fuerza de trabajo El marxismo ve el proletariado y la burguesía (la clase propietaria) como inherentemente hostiles, dado que, por ejemplo, los trabajadores de fábrica desean que los sueldos sean tan altos como sea posible, mientras que los dueños desean que los costes, y por tanto los sueldos, sean tan bajos como sea posible. Segun la teoría marxista, el proletariado es una de las clases fundamentales en la sociedad capitalista; que carece de propiedad sobre los medios de producción y se ve obligada a vender su fuerza de trabajo para proporcionarse los medios de subsistencia. El proletariado surgió en el seno de la sociedad feudal. El desarrollo del capitalismo está acompañado de la descomposición de la pequeña producción mercantil, del empobrecimiento de los campesinos y artesanos, que engruesan las filas del proletariado; su explotación aumenta en grado inconmensurable con el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo. La conciencia de clase del proletariado madura en el proceso de la lucha de clases. Aquel crea sus organizaciones. Tres concepciones de la revolución rusa Agosto de 1939 La Revolución de 1905 no fue sólo el ensayo general de 1917 sino también el laboratorio del cual salieron todos los agrupamientos fundamentales del pensamiento político ruso, donde se conformaron o delinearon todas las tendencias y matices del marxismo ruso. El centro de las polémicas y diferencias lo ocupaba naturalmente la cuestión del carácter histórico de la revolución rusa y los caminos que tomaría su desarrollo en el futuro. En sí y de por sí esta guerra de concepciones y pronósticos no se relaciona directamente con la biografía de Stalin, quien no tuvo en ella ninguna participación independiente. Los pocos artículos de propaganda que escribió sobre este tema carecen en absoluto de interés teórico. Docenas de bolcheviques que manejaban la pluma popularizaron las mismas ideas y lo hicieron muchísimo mejor. Toda exposición de conceptos revolucionarios del bolchevismo, tiene por naturaleza un sitio adecuado en una biografía de Lenin. Pero las teorías tienen su propio destino. Aunque durante el período de la primera revolución, y también más tarde, cuando se elaboraron y aplicaron las doctrinas revolucionarias, Stalin no sostuvo ninguna posición independiente, desde 1924 en adelante la situación cambia abruptamente. Se abre la etapa de la reacción burocrática y de la revisión drástica del pasado. La película de la revolución se proyecta al revés. Se someten las viejas doctrinas a nuevos enfoques y nuevas interpretaciones. De manera a primera vista bastante inesperada se traslada el centro de la atención a la concepción de la revolución permanente, a la que se presenta como fuente de todos los desatinos del trotskismo. Durante varios años la crítica de esta concepción conforma el contenido principal del trabajo teórico -sit venio verbo [si es que se puede usar tal palabra]- de Stalin y sus colaboradores. Se puede decir que todo el stalinismo, considerándolo en el plano teórico, se desarrolló a partir de la crítica a la teoría de la revolución permanente tal como fue formulada en 1905. En esta medida, no puede dejar de aparecer en este libro, aunque sea en forma de apéndice, la exposición de esta teoría en sus diferencias con las de los bolcheviques y mencheviques. Lo que caracteriza en primer lugar el desarrollo de Rusia es el atraso. El atraso histórico, sin embargo, no significa la mera reproducción del desarrollo de los países avanzados con una simple demora de uno o dos siglos. Engendra una formación social combinada totalmente nueva, en la que las conquistas más recientes de la técnica y la estructura capitalista se entrelazan con relaciones propias de la barbarie feudal y prefeudal, transformándolas, sometiéndolas y creando una relación peculiar entre las clases. Lo mismo se aplica al terreno de las ideas. Precisamente a causa de su retraso histórico, Rusia fue el único país europeo en el que el marxismo como doctrina y la socialdemocracia como partido alcanzaron antes de la revolución burguesa un poderoso desarrollo. Es entonces natural que precisamente en Rusia se haya sometido al más profundo análisis teórico el problema de la relación entre la lucha por la democracia y la lucha por el socialismo. Los demócratas idealistas, especialmente los narodnikis[2], se negaban supersticiosamente a reconocer que la revolución inminente sería burguesa. La rotulaban de democrática, tratando, con una fórmula política neutral, de ocultar a los demás y a sí mismos su contenido social. Pero, en lucha contra el narodnikismo, Plejanov, el fundador del marxismo ruso, planteó ya a principios de la década del 80 del siglo pasado que no habia razón alguna para suponer que Rusia seguiría un camino privilegiado. Igual que otras naciones profanas tendría que atravesar el purgatorio del capitalismo; así precisamente lograría la libertad política indispensable para la lucha posterior del proletariado por el socialismo. Plejanov no sólo separaba como tareas la revolución burguesa de la socialista, a la que posponía para un futuro indefinido; suponía que en cada una de ellas se darían combinaciones de fuerzas totalmente diferentes. El proletariado conquistaría la libertad política en alianza con la burguesía liberal; después de varias décadas, y con un nivel superior de desarrollo capitalista, realizaría la revolución socialista en lucha directa contra la burguesía. Lenin, por su parte, escribía a fines de 1904: Al intelectual ruso siempre le parece que reconocer nuestra revolución como burguesa significa desteñirla, degradarla, rebajarla [...]. Para el proletariado la lucha por la libertad política y la república democrática en la sociedad burguesa es simplemente una etapa necesaria en la lucha por la revolución socialista. Los marxistas están absolutamente convencidos -escribía en 1905 del carácter burgués de la revolución rusa. ¿Qué significa esto? Significa que las transformaciones democráticas que se han vuelto indispensables en Rusia [...] no implican, por sí mismas, la liquidación del capitalismo, del gobierno burgués. Por el contrario, abonarán el terreno, por primera vez y de manera real, para un desarrollo del capitalismo amplio y rápido, europeo y no asiático. Permitirán por primera vez el gobierno de la burguesía como clase [...]. No podemos saltar por encima del marco democrático burgués de la revolución rusa insistía pero podemos extender este marco en grado colosal. Es decir, podemos crear dentro de la sociedad burguesa condiciones mucho más favorables para la lucha futura del proletariado. Dentro de estos límites Lenin seguía a Plejanov. El carácter burgués de la revolución fue el punto de partida de las dos fracciones de la socialdemocracia rusa. Es bastante natural que en estas condiciones Koba [Stalin] no haya ido en su propaganda más allá de esas fórmulas populares que forman parte del patrimonio común de bolcheviques y mencheviques. La Asamblea Constituyente -escribió en enero de 1905 electa en base al sufragio igualitario, directo y secreto: por esto tenemos que luchar ahora. Sólo esta asamblea nos dará la república democrática, que tan urgentemente necesitamos en nuestra lucha por el socialismo. La república burguesa como escenario de una postergada lucha de clases por la meta socialista; ésa es la perspectiva. En 1907, es decir, después de innumerables discusiones publicadas en la prensa de San Petersburgo y en la del extranjero, y después de un serio análisis de los pronósticos teóricos en base a las experiencias de la primera revolución, Stalin escribía: Parece que todos están de acuerdo en nuestro partido en que nuestra revolución es burguesa, que concluirá con la destrucción del orden feudal y no del orden capitalista, que culminará sólo con la república democrática. Stalin no se refería a cómo comienza la revolución sino a cómo termina, y de antemano y bastante categóricamente la limitaba a sólo la república democrática. En vano buscaríamos en sus escritos siquiera un indicio de alguna perspectiva de revolución socialista ligada a un vuelco democrático. Esta seguía siendo su posición, todavía a comienzos de la Revolución de Febrero de 1917, hasta la llegada de Lenin a San Petersburgo. Para Plejanov, Axelrod y en general todos los líderes del menchevismo la caracterización sociológica de la revolución como burguesa era políticamente válida sobre todo porque prohibía de antemano provocar a la burguesía con el espectro del socialismo y echarla en brazos de la reacción. Las relaciones sociales han madurado en Rusia solamente para la revolución burguesa, decía el principal táctico del menchevismo, Axelrod, en el Congreso de Unidad [abril de 1906]. "Ante la liquidación generalizada de los derechos políticos en nuestro país ni hablar se puede siquiera de una batalla directa entre el proletariado y otras clases por el poder político [...] El proletariado lucha por lograr las condiciones que permitirán el desarrollo burgués. Las condiciones históricas objetivas determinan que sea el destino de nuestro proletariado colaborar inevitablemente con la burguesía en la lucha contra el enemigo común. De esa manera, se limitaba de antemano el contenido de la revolución rusa a las transformaciones compatibles con los intereses y posiciones de la burguesía liberal. Es precisamente en este punto que comienza el desacuerdo básico entre las dos fracciones. El bolchevismo se negaba absolutamente a reconocerle a la burguesía rusa la capacidad de llevar hasta el fin su propia revolución. Con una fuerza y una coherencia infinitamente superiores a las de Plejanov, Lenin planteó la cuestión agraria como el problema central del vuelco democrático en Rusia. El eje de la revolución rusa repitió es la cuestión agraria (de la propiedad de la tierra). Las conclusiones respecto a la derrota o la victoria de la revolución tienen que basarse en el cálculo [...] de la situación en que se hallan las masas para luchar por la tierra. Igual que Plejanov, Lenin consideraba al campesinado como una clase pequeñoburguesa; su programa agrario como un programa de progreso burgués. La nacionalización es una medida burguesa insistía en el Congreso de Unidad. Dará impulsos al desarrollo del capitalismo; agudizará la lucha de clases, favorecerá la movilidad de la propiedad de la tierra, provocará la inversión de capitales en la agricultura, hará bajar los precios de los cereales. Pese al indudable carácter burgués de la revolución agraria, la burguesía rusa seguía siendo hostil a la expropiación de los latifundios; precisamente por eso tendía al compromiso con la monarquía basado en una constitución de tipo prusiano. Lenin contraponía a la idea de Plejanov de una alianza entre el proletariado y la burguesía liberal la de una alianza entre el proletariado y el campesinado. Proclamó como tarea de la colaboración revolucionaria de estas dos clases la implantación de una dictadura democrática, único medio de limpiar radicalmente a Rusia de toda la basura feudal, crear un sistema de campesinos libres y allanar el camino al desarrollo del capitalismo según el modelo norteamericano, no el prusiano. El triunfo de la revolución -escribía- puede culminar solamente en una dictadura, ya que la realización de las transformaciones que el proletariado y el campesinado necesitan inmediata y urgentemente provocará la resistencia desesperada de los terratenientes, la gran burguesía y el zarismo. Sin la dictadura será imposible quebrar esta resistencia y rechazar los ataques contrarrevolucionarios. Pero no será, por supuesto, una dictadura socialista sino una dictadura democrática. No podrá afectar (antes de una serie de etapas transicionales del proceso revolucionario) los fundamentos del capitalismo. Podrá, en el mejor de los casos, realizar una repartición radical de la propiedad agraria en favor del campesinado, introducir una democracia coherente y plena hasta instituir la república, hacer desaparecer todas las características asiáticas y feudales tanto de la vida cotidiana de la aldea como de la fábrica, comenzar a mejorar seriamente la situación de los trabajadores y a elevar su nivel de vida, y, lo que es muy importante, trasladar la conflagración revolucionaria a Europa. La concepción de Lenin representó un enorme avance en tanto no partía de las reformas constitucionales sino del cambio agrario como objetivo central de la revolución y señalaba la única combinación de fuerzas sociales que realmente podía realizarlo. El punto débil de la concepción de Lenin, sin embargo, estaba en la idea internamente contradictoria de la dictadura democrática del proletariado y el campesinado. El mismo Lenin subestimaba la limitación fundamental de esta dictadura al llamarla burguesa. Con esto quería decir que, en función de preservar su alianza con el campesinado, el proletariado, en la revolución que se aproximaba, tendría que postergar el planteo directo de los objetivos socialistas. Pero esto hubiera significado la renuncia del proletariado a su propia dictadura. En consecuencia, la esencia de la cuestión residía en la dictadura del campesinado, aunque con la participación de los obreros. En algunas ocasiones Lenin lo planteó precisamente así. Por ejemplo, en la Conferencia de Estocolmo [abril de 1906], al refutar a Plejanov, que se pronunció en contra de la utopía de la toma del poder, Lenin dijo: ¿Cuál es el programa que está en discusión? El programa agrario. ¿Quién se supone que tomará el poder con este programa? El campesinado revolucionario. ¿Acaso mezcla Lenin el poder del proletariado con este campesinado?. No, dice refiriéndose a sí mismo: Lenin diferencia tajantemente el poder socialista del proletariado del poder democrático burgués del campesinado. Pero -exclama nuevamente- ¿cómo será posible que triunfe la revolución campesina sin la toma del poder por el campesinado revolucionario?. En esta formulación polémica Lenin revela con particular claridad la vulnerabilidad de su posición. El campesinado está disperso sobre la superficie de un enorme país cuyos lugares de concentración claves son las ciudades. El campesinado es incapaz de formular siquiera sus propios intereses, en tanto aparecen como diferentes en cada distrito. La ligazón económica entre las provincias la crean el mercado y el ferrocarril, pero ambos están en manos de las ciudades. Al tratar de romper con las limitaciones de la aldea y generalizar sus propios intereses, el campesinado inevitablemente cae en dependencia política de la ciudad. Finalmente, el campesinado es heterogéneo en sus relaciones sociales: el sector de los kuIaks [campesinos ricos] tiende naturalmente a la alianza con la burguesía urbana, mientras que los sectores más pobres de la aldea se inclinan hacia el proletariado urbano. En estas condiciones el campesinado como tal es totalmente incapaz de tomar el poder. Es cierto que en la antigua China las revoluciones llevaron al poder al campesinado o, más precisamente, a los dirigentes militares de las insurrecciones campesinas. Esto llevaba cada vez a una nueva división de la tierra y a la instauración de una nueva dinastía campesina, a partir de la cual todo empezaba de nuevo; una nueva concentración de la tierra, una nueva aristrocracia, un nuevo sistema de usura y una nueva insurrección. En tanto la revolución conserva su carácter netamente campesino la sociedad es incapaz de salir de estos círculos viciosos. Esta fue la base de la historia antigua de Asia, incluyendo la rusa. En Europa, a partir de fines de la Edad Media, toda insurrección campesina que triunfaba no llevaba al poder un gobierno campesino sino a un partido urbano de izquierda. Para plantearlo con más precisión, una insurrección campesina tenía éxito exactamente en la medida en que lograba fortalecer la situación del sector revolucionario de la población urbana. En la Rusia burguesa del siglo XX ni hablar cabía de la toma del poder por el campesinado revolucionario. La actitud hacia la burguesía liberal fue, como ya lo dijimos, lo que diferenciaba a revolucionarios y oportunistas en las filas socialdemócratas. ¿Hasta dónde podía llegar la revolución rusa? ¿Qué carácter tendría el futuro gobierno provisional revolucionario? ¿Qué tareas enfrentaría? ¿Y qué orden? Estas cuestiones tan importantes podían plantearse correctamente sólo teniendo en cuenta el carácter fundamental de la política del proletariado, determinado a su vez por la actitud que asumiría respecto a la burguesía liberal. Plejanov, de manera evidente y cobarde, cerraba los ojos a la conclusión básica que se extrae de la historia política del siglo XIX: cada vez que el proletariado avanza como fuerza política independiente la burguesía se vuelca al campo de la contrarrevolución. Cuanto más audaz es la lucha de las masas más rápida es la degeneración reaccionaria del liberalismo. Nadie inventó todavía una manera de paralizar las consecuencias de la ley de la lucha de clases. Debemos alegrarnos por el apoyo de los partidos no proletarios repetía Plejanov durante la primera revolución y no alejarlos de nosotros con acciones poco tácticas. Con esta suerte de argumentaciones monótonas el filósofo del marxismo señalaba que le era inaccesible la dinámica viva de la sociedad. La falta de táctica puede alejar a un sensitivo intelectual individualmente. Lo que atrae y rechaza a las clases y los partidos son los intereses sociales. Puede asegurarse con certeza replicaba Lenin a Plejanov que los liberales y los terratenientes le perdonarán millones de acciones poco tácticas pero ni un solo llamado a tomar las tierras. Y no sólo los terratenientes. Las capas más altas de la burguesía están ligadas con los terratenientes por los intereses que derivan de la propiedad, y más estrechamente por el sistema bancario. Las capas más altas de la pequeña burguesía y la intelligentzia dependen material y moralmente de los grandes y medianos propietarios; todos ellos temen al movimiento independiente de las masas. Además, para derrocar al zarismo es necesario decidir a decenas y decenas de millones de oprimidos al asalto heroico, abnegado, sin trabas, que no se detendría ante nada. Las masas pueden elevarse hasta la insurrección sólo bajo el estandarte de sus propios intereses, y en consecuencia de la hostilidad irreconciliable hacia las clases explotadoras, comenzando con los terratenientes. El alejamiento de la burguesía opositora respecto de los obreros y campesinos revolucionarios era por lo tanto una ley inmanente de la revolución, y no se lo podía eludir con la diplomacia o el tacto. Cada mes que pasaba confirmaba la caracterización leninista del liberalismo. Contrariamente a las expectativas de los mencheviques, los kadetes no sólo no se disponían a ocupar su lugar al frente de la revolución burguesa, sino consideraban, cada vez en mayor medida, que su misión histórica era la de luchar contra la revolución. Luego del aplastamiento de la Insurrección de Diciembre, los liberales, que gracias a la efímera Duma salieron a la escena política, hicieron los mayores esfuerzos para justificarse ante la monarquía y explicar lo poco activo de su conducta contrarrevolucionaria en el otoño de 1905, cuando se vieron amenazados los fundamentos más sagrados de la cultura. El dirigente liberal Miliukov, que condujo las negociaciones tras las bambalinas con el Palacio de Invierno, demostró en la prensa, de manera bastante correcta, que a fines de 1905 los kadetes ni siquiera podían mostrarse ante las masas. Los que ahora acusan al partido [kadete] -escribía- por no haber protestado a tiempo convocando a manifestaciones contra las ilusiones revolucionarias del trotskismo [...] simplemente no comprenden o no recuerdan los ánimos reinantes en las reuniones o actos democráticos de ese entonces. Por ilusiones del trotskismo el dirigente liberal entiende la política independiente del proletariado, que les ganó a los soviets la simpatía de los sectores más sumergidos de las ciudades, de los soldados, los campesinos y todos los oprimidos, que por la misma razón rechazaban a la sociedad educada. La evolución de los mencheviques siguió líneas paralelas. Tenían que justificarse con frecuencia cada vez mayor ante los liberales por haber constituido un bloque con Trotsky después de octubre de 1905. Las explicaciones de Martov, el talentoso publicista de los mencheviques, fueron tan bajas que llegó a plantear que fue necesario hacer concesiones a las ilusiones revolucionarias de las masas. En Tiflis los agrupamientos se conformaron sobre las mismas bases principistas que en San Petersburgo. Que se aplaste a la reacción -escribía Jordania*, el dirigente de los mencheviques caucasianos-, que se conquiste y se aplique la constitución, dependerá de la unificación consciente de las fuerzas del proletariado y de la burguesía y de su lucha en pro del objetivo común [...] Es cierto que el campesinado será arrastrado al movimiento infiriéndole un carácter elemental, pero sin embargo el rol decisivo lo jugarán estas dos clases, mientras que el campesinado llevará agua a su molino. Lenin se burlaba de los temores de Jordania de que una política irreconciliable hacia la burguesía hunda a los obreros en la impotencia. Jordania discute el problema del posible aislamiento del proletariado en la insurrección democrática y se olvida... del campesinado! Entre todos los posibles aliados del proletariado señala a los terratenientes liberales y se enamora de ellos. Y no señala a los campesinos. ¡Y eso en el Cáucaso!. La refutación de Lenin, aunque correcta en esencia, simplifica la cuestión en un aspecto. Jordania no se olvidaba de los campesinos; como se desprende de la misma cita de Lenin, no podría haberlo olvidado en el Cáucaso, donde se estaba rebelando tumultuosamente bajo las banderas de los mencheviques. Jordania veía en el campesinado, sin embargo, no tanto un aliado político como un ariete histórico que podía ser utilizado por la burguesía aliada al proletariado. No creía que el campesinado pudiera transformarse en una fuerza dirigente, ni siquiera independiente, en la revolución; y en esto no se equivocaba. Pero tampoco creía que el proletariado pudiera llevar al triunfo la insurrección campesina; y aquí estaba su error fatal. La idea menchevique de una alianza entre el proletariado y la burguesía significaba en realidad el sometimiento de los obreros y los campesinos a los liberales. El utopismo reaccionario de este programa estaba determinado por el hecho de que la avanzada desintegración de las clases negaba de antemano a la burguesía la posibilidad de constituirse en un factor revolucionario. En este aspecto fundamental tenían absoluta razón los bolcheviques: una alianza con la burguesía liberal inevitablemente pondría a la socialdemocracia en contra del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos. En 1905 los mencheviques todavía no tenían el coraje suficiente como para sacar todas las conclusiones necesarias de su teoría de la revolución burguesa. En 1917 llevaron sus ideas hasta sus últimas consecuencias y se rompieron la cabeza. En el problema de la actitud hacia los liberales Stalin estuvo del lado de Lenin durante la primera revolución. Hay que aclarar que en esta época hasta la mayoría de la base menchevique estaba más cerca de Lenin que de Plejanov en lo tocante a la burguesía opositora. Era una tradición literaria en el radicalismo intelectual el desprecio a los liberales. Sería sin embargo tarea vana buscar en Koba [Stalin] una contribución independiente sobre esta cuestión, un análisis de las relaciones sociales en el Cáucaso, nuevos argumentos o siquiera una formulación nueva de los argumentos viejos. Jordania era mucho más independiente respecto a Plejanov que Stalin respecto a Lenin. En vano intentan los Señores Liberales -escribía Koba después del 9 de enero- salvar el trono tambaleante del zar. ¡En vano le tienden la mano! [...] Las masas populares rebeladas se preparan para la revolución, no para la reconciliación con el zar [...]. Sí señores, vuestros esfuerzos son inútiles. ¡La revolución rusa es inevitable, tan inevitable como que salga el sol! ¿Pueden ustedes evitar que salga el sol? ¡Esa es la cuestión! Y etcétera, etcétera. Koba no fue más allá. Dos años y medio después, repitiendo a Lenin casi literalmente, escribía: La burguesía liberal rusa es antirrevolucionaria. No puede ser la fuerza motriz ni, mucho menos, la dirigente de la revolución. Es el enemigo jurado de la revolución y se impone librar una lucha audaz contra ella. Sin embargo, precisamente alrededor de este problema fundamental Stalin iba a sufrir una metamorfosis total durante los diez años siguientes. La Revolución de Febrero de 1917 lo encontró participando en un bloque con la burguesía liberal y en consecuencia hecho un campeón del planteo de la unidad con los mencheviques en un solo partido. Sólo la llegada de Lenin desde el extranjero puso punto final a la política independiente de Stalin, a la que calificó de caricatura del marxismo. Los narodnikis veían en los obreros y campesinos simplemente trabajadores y explotados, todos igualmente interesados en el socialismo. Los marxistas consideraban al campesino solamente un pequeño burgués que puede volverse socialista sólo en la medida en que deja, material o espiritualmente, de ser un campesino. Con el sentimentalismo que les era peculiar, los narodnikis veían en esta caracterización sociológica un insulto moral al campesinado. Estas fueron, durante dos generaciones, las líneas generales de la principaI lucha entre las tendencias revolucionarias de Rusia. Para comprender las polémicas posteriores entre el stalinismo y el trotskismo es necesario hacer notar una vez más que Lenin nunca, ni por un momento siquiera, consideró al campesinado un aliado socialista del proletariado. Por el contrario, planteaba la imposibilidad de la revolución socialista en Rusia porque partía de la preponderancia colosal del campesinado. Esta idea aparece en todos los artículos en los que se refiere directa o indirectamente a la cuestión agraria. Apoyamos al movimiento campesino -escribía Lenin en setiembre de 1905- en la medida en que es un movimiento democrático revolucionario. Nos preparamos (ahora, inmediatamente) a luchar contra él en la medida en que se desarrollará como un movimiento reaccionario, antiproletario. La esencia misma del marxismo reside en esta doble tarea [...]. Lenin consideraba aliados socialistas al proletariado occidental y parcialmente a los elementos semiproletarios de la aldea rusa, pero nunca al campesinado como tal. Desde el principio apoyaremos, hasta las últimas consecuencias, apelando a todas las medidas, hasta la confiscación -repetía con la insistencia que le era propia- al campesinado en general contra el terrateniente, y posteriormente (y ni siquiera posteriormente sino al mismo tiempo) apoyaremos al proletariado contra el campesinado en general. El campesinado conquistará la revolución democrático burguesa -escribía en marzo de 1906- y de esta manera agotará completamente su espíritu revolucionario. El proletariado conquistará la revolución democrático burguesa y de esta manera desplegará verdaderamente su genuino espíritu revolucionario socialista. El movimiento campesino -repetía en mayo del mismo año- pertenece a una clase diferente. No es una lucha contra los fundamentos del capitalismo sino para liquidar los restos del feudalismo. Se puede seguir en Lenin esta posición de uno a otro de sus artículos, año a año, tomo a tomo. Varían la forma de expresarse y los ejemplos, pero la idea básica sigue siendo la misma. No podía ser de otro modo. Si Lenin hubiera considerado al campesinado un aliado socialista, no tendría asidero su insistencia en el carácter burgués de la revolución y en la limitación de la dictadura del proletariado y el campesinadoa tareas democráticas. En los casos en que Lenin acusó al autor de este libro de subestimar al campesinado no se refería, en absoluto, a mi no reconocimiento de las tendencias socialistas de éste. Por el contrario, lo que tenía en mente era mi no aceptación, incorrecta desde su punto de vista, de la independencia democrático burguesa de ese sector, de su capacidad para crear su propio poder y por ende impedir la implantación de la dictadura socialista del proletariado. La reconsideración de los conceptos en juego alrededor de este problema se inició recién con la reacción termidoriana, cuyos comienzos coincidieron aproximadamente con la enfermedad y la muerte de Lenin. Desde entonces se proclamó que la alianza de los obreros y los campesinos rusos constituía por sí misma una garantía suficiente contra los peligros de la restauración y un testimonio inmutable de la realización del socialismo dentro de las fronteras de la Unión Soviética. Al reemplazar la teoría de la revolución internacional por la del socialismo en un solo país, Stalin comenzó a considerar trotskismo la caracterización marxista del campesinado y, peor aún, refiriéndose no sólo al presente sino a todo el pasado. Es admisible, por supuesto, plantearse si la concepción marxista clásica del campesinado se demostró errónea. Este tema nos llevaría mucho más allá de los límites de esta revisión. Basta con señalar aquí que el marxismo nunca otorgó a su caracterización del campesinado como clase no socialista un carácter absoluto y estático. El mismo Marx dijo que el campesinado no posee sólo supersticiones sino también la capacidad de razonar. Bajo condiciones variables también varía la índole del campesinado. El régimen de la dictadura del proletariado abrió posibilidades muy amplias de influir sobre el campesinado y reeducarlo. La historia todavía no agotó los límites de estas posibilidades. Sin embargo, ahora ya está claro que el creciente rol que juega la coerción estatal en la URSS no refutó, sino confirmó fundamentalmente la actitud hacia el campesinado que distinguió a los marxistas rusos desde los narodnikis. Sin embargo, sea cual sea la situación actual al respecto, hoy, veinte años después de instaurado el nuevo régimen, es indiscutible que hasta la Revolución de Octubre, o más correctamente hasta 1924, ningún marxista, y Lenin menos que nadie, consideró al campesinado un factor socialista. Lenin repetía que sin la ayuda de la revolución proletaria en Occidente la restauración sería inevitable en Rusia. No estaba equivocado: la burocracia stalinista no es otra cosa que la restauración burguesa en Rusia. Ya hemos analizado el punto de partida de cada una de las dos fracciones fundamentales de la socialdemocracia rusa. Pero paralelamente se formuló una tercera posición, ya con el despuntar de la primera revolución, que casi nadie aceptó en esos años. Nos vemos obligados a plantearla aquí con la necesaria extensión, en parte porque los acontecimientos de 1917 la confirmaron. Pero sobre todo porque siete años después de la Revolución de Octubre esta concepción, luego de habérsela distorsionado al máximo, comenzó a jugar un papel totalmente imprevisto en la evolución de Stalin y del conjunto de la burocracia soviética. A comienzos de 1905 se publicó en Ginebra un folleto de Trotsky. En él se analizaba la situación política tal como se daba en el invierno de 1904. El autor llegaba a la conclusión de que la campaña independiente de los liberales de petitorios y banquetes había agotado ya todas sus posibilidades; que la intelligentzia radical, que había puesto todas sus esperanzas en los liberales, estaba junto con éstos en un callejón sin salida; que el movimiento campesino estaba creando las condiciones favorables para la victoria pero era incapaz de garantizarlas; que sólo se podría llegar a una definición a través de una insurrección armada del proletariado; que la fase siguiente de este proceso sería la huelga general. El folleto se titulaba Antes del 9 de enero, porque fue escrito antes del Domingo Sangriento de San Petersburgo. La poderosa oleada de huelgas que estalló luego, junto con los enfrentamientos armados que complementaron las huelgas, fueron una confirmación inequívoca de las previsiones estratégicas de este folleto. La introducción a mi trabajo la escribió Parvus*, un emigrado ruso que en ese entonces se destacaba en Alemania como escritor. Parvus era una personalidad excepcionalmente creativa, tan capaz de asumir las ideas de los demás como de enriquecer a los demás con sus ideas. Le faltaba el equilibrio interno y el amor al trabajo necesarios para brindar al movimiento obrero la colaboración digna de su talento como pensador y escritor. Ejerció una influencia indudable en mi desarrollo personal, especialmente en lo que hace a la comprensión socialista revolucionaria de nuestra época. Unos años antes de nuestro primer encuentro Parvus había defendido apasionadamente en Alemania la idea de la huelga general; pero en ese entonces el país atravesaba un prolongado boom industrial, la socialdemocracia se había adaptado al régimen de los Hohenzollern; la propaganda revolucionaria de ese extranjero no tuvo más eco que una irónica indiferencia. Al conocer, dos días después de los sangrientos acontecimientos de San Petersburgo, el manuscrito de mi folleto, Parvus se sintió cautivado por la idea del rol excepcional que estaba destinado a jugar el proletariado en la atrasada Rusia. Pasamos conversando esos pocos días que estuvimos juntos en Munich, que nos clarificaron muchas cosas a ambos y nos acercaron personalmente. La introducción al folleto escrita por Parvus entró entonces a formar parte de la historia de la revolución rusa. En pocas páginas iluminó las peculiaridades sociales de la Rusia atrasada; es cierto que ya se las conocía, pero nadie había planteado las conclusiones que se desprenden necesariamente de ellas. El radicalismo político de Europa occidental -escribió Parvus se apoyaba, como ya se sabe, fundamentalmente en la pequeña burguesía. Esta estaba constituida por los artesanos y, en general, por ese sector de la burguesía que había sido atrapado por el desarrollo industrial pero al mismo tiempo hecho a un lado por la clase capitalista [...]. En Rusia, durante el período precapitalista, las ciudades avanzaron más según el modelo chino que el europeo. Eran centros administrativos, de carácter puramente burocrático, sin la menor importancia política, mientras que en términos económicos servían sólo de centros comerciales, de bazares, para los terratenientes y campesinos ricos de los alrededores. Su desarrollo era insignificante todavía cuando irrumpió el proceso capitalista, que comenzó a crear ciudades siguiendo su propio modelo, es decir, ciudades fabriles y centros del comercio mundial [...]. El mismo elemento que obstaculizó el avance de la democracia pequeño-burguesa favoreció la conciencia de clase del proletariado ruso, es decir, el débil desarrollo de las formas de producción artesanales. El proletariado se concentró inmediatamente en las fábricas [...]. Los campesinos se pondrán en movimiento aún más masivamente. Pero ellos sólo pueden incrementar la anarquía política del país y, de este modo, debilitar al gobierno; no pueden constituir un compacto ejército revolucionario. Por lo tanto, con el desarrollo de la revolución el proletariado tendrá que encarar una tarea política cada vez mas amplia. Paralelamente, aumentarán su autoconciencia y su energía políticas [...]. La socialdemocracia se verá enfrentada a la disyuntiva de asumir la responsabilidad del gobierno provisional o separarse del movimiento obrero. Los obreros considerarán suyo este gobierno más allá de cómo se conduzca la socialdemocracia [...]. Los únicos que pueden producir el cambio revolucionario en Rusia son los obreros. El gobierno revolucionario provisional de Rusia será el gobierno de una democracia obrera. Si la socialdemocracia encabeza el movimiento revolucionario del proletariado ruso, este gobierno será socialdemócrata [...]. El gobierno provisional socialdemócrata no podrá realizar la revolución socialista en Rusia, pero el mismo proceso de liquidación de la autocracia y establecimiento de la república democrática le proporcionará un terreno muy fértil para su trabajo. Me encontré una vez más con Parvus, esta vez en San Petersburgo, en el tumulto de los acontecimientos revolucionarios del otoño de 1905. Mientras nos manteníamos organizativamente independientes de ambas fracciones, editábamos juntos un periódico obrero de masas, Ruskoie Slovo [La Palabra Rusa], y en alianza con los mencheviques un periódico político, Nachalo [El Comienzo]. A menudo se relacionó la teoría de la revolución permanente con los nombres de Parvus y Trotsky. Esto era correcto sólo parcialmente. La época de apogeo revolucionario de Parvus fue el fin del siglo pasado, cuando encabezó la lucha contra el revisionismo, es decir la distorsión oportunista de la teoría de Marx. El fracaso de sus esfuerzos por empujar a la socialdemocracia alemana a una política más decidida minó su optimismo. Ante la perspectiva de la revolución socialista en Occidente, Parvus empezó a reaccionar con reservas cada vez mayores. En esa época consideraba que el gobierno provisional socialdemócrata no podrá realizar la revolución socialista en Rusia. Sus previsiones no señalaban, por lo tanto, la transformación de la revolución democrática en socialista sino el establecimiento en Rusia de un régimen de democracia obrera del tipo del de Australia, donde, sobre la base de un sistema campesino, surgió por primera vez un gobierno laborista que no superó los marcos del régimen burgués. Yo no compartía esta conclusión. La democracia australiana creció orgánicamente en la tierra virgen de un nuevo continente y asumió inmediatamente un carácter conservador, sometiendo a un proletariado joven pero bastante privilegiado. La democracia rusa, por el contrario, surgiría sólo como resultado de un grandioso vuelco revolucionario, cuya dinámica en ningún caso daría lugar al gobierno obrero a permanecer dentro de los límites de la democracia burguesa. Nuestras diferencias, que comenzaron poco después de la Revolución de 1905, terminaron en una ruptura total. A comienzos de la guerra, Parvus, en quien el escéptico había matado al revolucionario, se puso del lado del imperialismo alemán, y luego se convirtió en el consejero e inspirador del primer presidente de la república alemana, Ebert*. Comenzando con el folleto Antes del 9 de enero, volví más de una vez al desarrollo y justificación de la teoría de la revolución permanente. En vista de la importancia que esta teoría adquirió posteriormente en la evolución ideológica del héroe de esta biografía, se me hace necesario presentarla aquí citando con exactitud mis trabajos de 1905 y 1906. El conjunto de la población de una ciudad moderna, por lo menos de las ciudades de cierta significación económico-política, lo constituye la clase netamente diferenciada del trabajador asalariado. Es precisamente esta clase, esencialmente desconocida durante la gran Revolución Francesa, la destinada a jugar el rol decisivo en nuestra revolución [...J. En un país económicamente atrasado el proletariado puede llegar al poder antes que en un país capitalista avanzado. El supuesto de una especie de dependencia automática de la dictadura proletaria respecto a las fuerzas y recursos técnicos de un país es un prejuicio derivado de un materialismo económico en extremo simplificado. Esa concepción no tiene nada en común con el marxismo [...]. A pesar de que las fuerzas productivas de la industria de Estados Unidos son diez veces superiores a las nuestras, el rol político del proletariado ruso, su influencia en la política del país y su posible influencia en la política mundial son incomparablemente mayores que el rol y la significación del proletariado norteamericano [...]. La revolución rusa, según nuestro punto de vista, creará las condiciones bajo las cuales el poder puede (y con el triunfo de la revoIución debe) pasar a manos del proletariado antes de que los políticos del liberalismo burgués tengan oportunidad de desarrollar al máximo su genio de estadistas [...] La burguesía rusa está entregando todas las posiciones políticas del proletariado. Del mismo modo tendrá que entregar a la dirección revolucionaria del campesinado. El proletariado en el poder aparecerá ante el campesinado como una clase emancipadora [...]. El proletariado, apoyándose en el campesinado, pondrá todas sus fuerzas en juego para elevar el nivel cultural de la aldea y desarrollar la conciencia política de los campesinos [...]. ¿Pero acaso el campesinado pasará por encima del proletariado y ocupará su lugar? Es imposible. Toda la experiencia histórica se yergue contra esta presunción. Demuestra que el campesinado es completamente incapaz de jugar un rol político independiente [...] De lo que ya dijimos resulta clara nuestra opinión sobre la idea de la dictadura del proletariado y el campesinado. El nudo de la cuestión no radica en si la admitimos o no en principio, en si consideramos deseable o indeseable esta forma de cooperación política. La consideramos irrealizable, al menos en un sentido directo e inmediato [...]. Lo ya explicado demuestra lo erróneo de la afirmación, más adelante indefinidamente repetida, de que la concepción aquí presentada saltaba por encima de la revolución burguesa. La lucha por la renovación democrática de Rusia -escribí en esa época- ha surgido del capitalismo, las fuerzas que la conducen son producto del capitalismo y está dirigida directamente y ante todo contra los obstáculos que opone la servidumbre feudal al desarrollo de la sociedad capitalista. La cuestión, sin embargo, era: ¿qué fuerzas y métodos pueden remover estos obstáculos? Podemos poner punto final a las cuestiones que plantea la revolución afirmando que la nuestra es burguesa por sus fines objetivos y en consecuencia por sus resultados inevitables. Corremos entonces el peligro de cerrar los ojos ante el hecho de que el principal agente de esta revolución burguesa es el proletariado, y de que todo el proceso de la revolución empujará a éste al poder [...]. Podemos tranquilizamos con la idea de que las condiciones sociales de Rusia no están maduras todavía para una economía socialista, y negarnos así a considerar el hecho de que el proletariado, una vez en el poder, se verá inevitablemente empujado, por la misma lógica de su situación, a introducir una economía controlada por el Estado [...]. El mismo acto de entrar al gobierno no como huéspedes impotentes sino como fuerza dirigente permitirá a los representantes del proletariado quebrar los límites entre el programa mínimo y el máximo, es decir, poner el colectivismo a la orden del día. En qué punto se detendrá el proletariado dependerá de la relación de fuerzas, no de las intenciones originales de su partido [...]. Pero no es demasiado pronto para plantearse este problema: ¿debe inevitablemente restringirse a los límites de la revolución burguesa la dictadura del proletariado? ¿No puede plantearse, sobre las bases histórico-mundiales existentes, alcanzar la victoria rompiendo esos límites? [...]. De una cosa podemos estar seguros: sin el apoyo estatal directo del proletariado europeo la clase obrera de Rusia no podrá permanecer en el poder ni convertir su gobierno temporario en una dictadura socialista prolongada [...]. De aquí, sin embargo, no se desprende en absoluto un pronóstico pesimista: La emancipación política encabezada por la clase obrera de Rusia la eleva como dirigente a alturas históricas sin precedentes, le otorga fuerzas y recursos locales y la convierte en pionera de la liquidación mundial del capitalismo, para la que la historia creó todos los requisitos objetivos necesarios [...]. Sobre las posibilidades de que la socialdemocracia cumpla con este objetivo histórico, yo escribía en 1906: Los partidos socialistas europeos -sobre todo el más poderoso de ellos, el alemán- han elaborado su propio conservadurismo. A medida que masas cada vez más amplias se acercan al socialismo y que la organización y disciplina de estas masas aumenta, este conservadurismo también se incrementa. A causa de ello la socialdemocracia, como organización que corporiza la experiencia política del proletariado, puede transformarse en un momento determinado en un obstáculo directo en el camino del conflicto abierto entre los obreros y la reacción burguesa [...]. Concluía mi análisis, sin embargo, expresando mi plena seguridad de que la revolución oriental llenará al proletariado occidental de idealismo revolucionario y despertará en él el deseo de hablar con su enemigo en ruso [...]. Recapitulemos. El narodnikismo, cuando el surgimiento de los eslavófilos, partió de ilusiones respecto a los caminos absolutamente originales que seguiría el desarrollo ruso y dejaba de lado el capitalismo y la república burguesa. El marxismo de Plejanov hacía el eje en demostrar la identidad de principios entre las vías históricas de Rusia y las de Occidente. El programa que de aquí se derivaba ignoraba el conjunto de las peculiaridades de la estructura social y el desarrollo histórico de Rusia, reales y para nada místicas. La actitud de los mencheviques hacia la revolución, jalonada de desviaciones episódicas o individuales, se reduce a lo siguiente: el triunfo de la revolución burguesa en Rusia se concibe sólo bajo la dirección de la burguesía liberal y debe entregarle a ésta el poder. El régimen democrático permitirá entonces al proletariado ruso aliarse con sus hermanos mayores de Occidente en la lucha por el socialismo con un éxito incomparablemente mayor que el obtenido hasta entonces. La perspectiva de Lenin puede expresarse brevemente como sigue: la retrasada burguesía rusa es incapaz de llevar hasta el final su propia revolución. La victoria total de la revolución por medio de la dictadura democrática del proletariado y el campesinado liquidará del país el medievalismo, investirá el desarrollo del capitalismo ruso de un ritmo norteamericano, fortalecerá al proletariado de la ciudad y el campo y abrirá amplias posibilidades a la lucha por el socialismo. Por otra parte, el triunfo de la revolución rusa dará un fuerte impulso a la revolución socialista en Occidente, la que alejará de Rusia el peligro de restauración y permitirá al proletariado ruso conquistar el poder en un lapso histórico relativamente breve. La perspectiva de la revolución permanente puede resumirse en estas palabras: la victoria total de la revolución democrática en Rusia es inconcebible de otra manera que a través de la dictadura del proletariado apoyada en el campesinado. La dictadura del proletariado, que inevitablemente pondrá a la orden del día no sólo tareas democráticas sino también socialistas, dará al mismo tiempo un poderoso impulso a la revolución socialista internacional. Sólo el triunfo del proletariado en Occidente evitará la restauración burguesa y permitirá construir el socialismo hasta sus últimas consecuencias. Estas formulaciones concisas revelan con idéntica claridad tanto la hegemonía de las dos últimas en su oposición irreconciliable a la perspectiva liberal-menchevique con sus diferencias, en extremo esenciales, sobre la cuestión del carácter social y las tareas de la dictadura que surgiría de la revolución. La objeción, frecuentemente repetida, de los actuales teóricos de Moscú de que el programa de la dictadura del proletariado era prematuro en 1905 carece totalmente de sentido. La experiencia demostró que el programa de la dictadura democrática del proletariado y el campesinado era igualmente prematuro. La relación de fuerzas desfavorable en la época de la primera revolución hacía imposible, no la dictadura del proletariado como tal sino, en general, el triunfo de la revolución. Mientras tanto, todas las tendencias revolucionarias cifraban sus esperanzas en la victoria total; sin esa esperanza sería imposible la lucha revolucionaria sin trabas. Las diferencias se referían a las perspectivas generales de la revolución y a las diferencias estratégicas que de allí se deducían. La perspectiva menchevique era falsa hasta la médula; señalaba al proletariado un camino totalmente erróneo. La del bolchevismo no era completa: señalaba correctamente la orientación general de la lucha pero caracterizaba incorrectamente sus etapas. La debilidad de la perspectiva bolchevique no se reveló en 1905 sólo porque la misma revolución no siguió desarrollándose. Pero a comienzos de 1917 Lenin, en lucha abierta contra los cuadros más viejos del partido, se vio obligado a cambiar de perspectiva. En política no se puede pretender pronósticos tan exactos como en astronomía. Es suficiente si indican correctamente la línea general de desarrollo y ayudan a orientarse en el curso real de los acontecimientos, cuya línea básica oscila inevitablemente a derecha o izquierda. En este sentido es imposible no reconocer que la concepción de la revolución permanente ha pasado bien el examen de la historia. Durante los primeros años del régimen soviético nadie la negó expresamente; por el contrario, se la aceptaba en cantidad de publicaciones oficiales. Pero, cuando la reacción burocrática contra Octubre se abrió paso en la pasiva y osificada cúpula de la sociedad soviética, desde un comienzo atacó esta teoría. Es que ella reflejaba más acabadamente que ninguna otra la primera revolución proletaria de la historia y a la vez el carácter incompleto, limitado y parcial de ésta. Así, por oposición, se originó la teoría del socialismo en un solo país, el dogma básico del stalinismo. [1] Artículo publicado en Cuarta Internacional, noviembre de 1942. En otra traducción, aparece como apéndice a la biografía de Stalin escrita por Trotsky. La intención original de Trotsky había sido incluir el material citado como un capítulo de su biografía de Lenin, que comenzó mientras estaba exiliado en Francia, pero que nunca completó. Tomado de la versión publicada en Escritos, Tomo XI, V. 1, p. 74, Ediciones Pluma, Bogotá, 1979. [2] Los narodnikis (populistas) fueron el movimiento organizado de intelectuales rusos que realizó actividades en el campesinado entre 1876 y 1879, año en que se dividió en dos partidos: uno era extremadamente anarquista y fue aplastado después del asesinato del zar Alejandro II en 1881; el otro fue conducido por George Plejanov, y se dividió de nuevo, convirtiéndose el grupo de Plejanov al marxismo; el otro grupo constituyó el Partido Socialista Revolucionario, de base campesina. |
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| Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ( Moneda: Rublo) | |
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Soyuz
Sovetskij Sotsialisticheskij Respublik
Lema nacional: Proletarios del mundo, ¡uníos!) Idioma oficial ninguno; ruso de facto Capital Moscú Forma de gobierno Último presidente Federación de repúblicas socialistas Mijail Gorbachov Superficie - Total |
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- % agua 1º antes de la desintegración 22,402,200 km² ?% Población - Total - Densidad 3º antes de la desintegración 293,047,571 (Julio de 1991) 13.08/km2 (Julio de 1991) Constitución - Declarada - Reconocida 30 de diciembre de 1922 1 de febrero de 1924 Disolución 25 de diciembre de 1991 Moneda Rublo Huso horario UTC +3 a +11 Himno nacional La Internacional (1922-1944) Himno de la Unión Soviética (1944-1991) Dominio Internet .ru La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) (en ruso: Soyuz Sovetskij Sotsialisticheskij Respublik), o Unión Soviética (Sovetski Soyuz) fue un Estado socialista euroasiático que existió durante gran parte del siglo XX, entre el triunfo de los bolcheviques en la guerra civil que siguió a la Revolución Rusa, en 1922 y su autodisolución durante el gobierno de Mijail Gorbachov en 1991. Surgida tras el derrocamiento del último zar, Nicolás II, se extendió desde el Mar Báltico y el Mar Negro hasta el Océano Pacífico, comprendiendo un área compararable con la del extinto Imperio Ruso. Integrada en un comienzo sólo por 4 repúblicas federadas, en sus últimos años estaba comformada por 15 repúblicas socialistas soviéticas, ya que su número y tamaño había variado desde 1922. La RSFS de Rusia era la República más grande de la Unión, tanto en área como en población, y la dominaba política y económicamente. Historia Artículo principal: Historia de la Unión Soviética La URSS fue establecida en diciembre de 1922 como la unión de las repúblicas socialistas soviéticas de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia (Georgia, Azerbaiyán y Armenia), ya con los bolcheviques dirigiendo los soviets de cada uno de los estados y habiendo resultado triunfantes en la guerra civil posterior a la Revolución de Octubre. En su apogeo la URSS fue uno de los países más poderosos del mundo, compartiendo con Estados Unidos la categoría de superpotencia, hasta antes de su disolución de facto, el 8 de diciembre de 1991 mediante los acuerdos de Belavezha. Gobierno y política Artículo principal: Gobierno y política de la Unión Soviética La URSS era un estado socialista que fue regido por cuatro constituciones diferentes a lo largo de su historia. El órgano federal legislativo de la URSS era el Soviet Supremo, compuesto de 2 asambleas: El Soviet de la Unión, de 791 integrantes, elegidos cada 4 años por sufragio universal. El Soviet de las Naciones, de 625 diputados representantes de las repúblicas y repúblicas autónomas, así como de otras áreas o circunscripciones nacionales. La jefatura de Estado estaba en manos del Presidium, órgano colectivo electo por el Soviet Supremo que a su vez elegía un presidente. El Presidium designaba, con aprobación del Soviet Supremo, a los miembros del Consejo de Ministros, en quien recaía el poder ejecutivo. El presidente del Consejo de Ministros era el jefe de Gobierno. |
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| Escudo de la Unión Soviética | |
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El
escudo de la Unión Soviética muestra los tradicionales símbolos
soviéticos de la hoz y el martillo sobre un globo terráqueo,
que es abrazado por dos haces de trigo rodeados por una cinta roja con
el lema de la URSS escrito en los distintos idiomas de las Repúblicas
Socialistas Soviéticas, en orden inverso al que son citadas en
la Constitución de la URSS. Dentro de los haces, bajo el globo
aparece un sol radiante, y encima del conjunto, una estrella roja de cinco
puntas.
El escudo fue adoptado en 1924 y se utilizó hasta la desintegración de la URSS en 1991. Técnicamente hablando, se trata de un emblema y no de un escudo de armas, ya que no respeta las normas heráldicas. Sin |
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embargo, en ruso simpre ha sido llamado , la palabra usada para los escudos de armas tradicionales. La versión usada en 1991 tenía el lema de la URSS en 15 idiomas, después de que en 1956, la República Socialista Soviética Karelo-Finesa fuera integrada en la RSFS de Rusia como República Socialista Soviética Autónoma. Cada República Socialista Soviética y cada República Socialista Soviética Autónoma tenían sus propios escudos de armas, claramente inspirados en el de la Unión Soviética. El escudo de la URSS también sirvió de base para muchos otros escudos de estados socialistas, como la República Federal Socialista de Yugoslavia y la República Democrática Alemana. Hoz y martillo La hoz y el martillo es un símbolo usado para representar al socialismo y al comunismo en particular, así como a los partidos comunistas y algunos socialistas. Está compuesto por un martillo sobreimpuesto a una hoz. Estas dos herramientas son un símbolo del proletariado industrial y del campesinado, respectivamente; el hecho de que estén una sobre la otra simboliza la unidad entre los trabajadores agricultores e industriales. El símbolo es conocido sobre todo por haber sido parte, junto con la estrella roja, de la bandera roja de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Uso en la URSS y Rusia Desde 1917 la hoz y el martillo (en ruso, "serp i molot") fue uno de los símbolos de la República Socialista Federativa Soviética Rusa.Inicialmente aparecía del escudo de armas de la RSFSR, habiéndose declarado a la unión de trabajadores y campesinos como la base del Estado. Formaba parte también de los símbolos del Ejército Rojo, creado en 1918. Más tarde apareció en la bandera de la Unión Soviética, adoptada en 1923 y terminada en la Constitución soviética de 1924, y en las banderas de las repúblicas de la Unión Soviética después de 1924. Antes de esto, las banderas de las repúblicas soviéticas eran totalmente rojas, con el nombre de la república respectiva escrito en letras doradas, tal como lo estipulaba la Constitución soviética de 1918. El escudo de armas de la Unión Soviética contiene a la hoz y el martillo, que también aparecían en uniformes del ejército, medallas y otros sitios. La hoz y el martillo, combinados con un par de alas estilizadas, eran usadas por la aerolínea de bandera de la URSS, Aeroflot. La Aeroflot de la Federación Rusa continúa usando el símbolo. Los partidos comunistas afiliados al Cominform (aquellos alineados con la URSS), así como los seguidores la República Popular China, tendieron a usar la hoz y el martillo o diseños similares en su simbología. Sin embargo, incluso partidos comunistas opuestos a tanto la Unión Soviética como China usaron tradicionalmente la hoz y el martillo como su símbolo, algunas veces con ligeras modificaciones de estilo. Por esto, la hoz y el martillo se convirtieron en el símbolo internacional de prácticamente todos los comunistas, independientemente de su orientación. Otros símbolos similares Gran cantidad de símbolos tienen similitudes de estilo con la hoz y el martillo, sin contener un martillo o una hoz estrictamente hablando. Hay ejemplos de esto en la bandera de Angola, el logo del Partido Comunista de Gran Bretaña, el logo del Partido Comunista de los Estados Unidos y en algunas versiones del logo de la Unión de Trabajadores Generales y de Transporte del Reino Unido. Otras variaciones sobre la idea de herramientas cruzadas incluyen el símbolo del Partido de los Trabajadores Coreanos (martillo, bolígrafo y hoz) y en el antiguo símbolo del Partido Laborista británico (pala, antorcha y azada). La bandera de la República Democrática Alemana contenía un martillo y un compás rodeados por trigo, representando así a los obreros, los intelectuales y los campesinos. En 1990, cuando Nelson Mandela salió de prisión, pronunció en Ciudad del Cabo un discurso al pueblo sudafricano desde un balcón decorado con la bandera de la hoz y el martillo. El Partido Comunista de Guadalupe usa en su bandera una letra "G" que recuerda a la hoz y el martillo [1]. Algunas facciones de la IV Internacional combinan la hoz y el martillo con un número cardinal 4, orientando dichas herramientas hacia la izquierda. Bandera de la Unión Soviética La primera bandera de la Unión Soviética fue adoptada en diciembre de 1922 durante el I Congreso de los Soviets de la URSS. Se llegó a la conclusión de que "el estandarte rojo del Partido se ha transformado en el símbolo del Estado, y alrededor de esa bandera se han agrupado los pueblos de las repúblicas soviéticas para unirse en un Estado: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas". El 30 de diciembre de 1922 el Congreso adoptó una Declaración de Acuerdo sobre el establecimiento de la URSS. El artículo 22 del Acuerdo afirma que "la URSS tiene una bandera, un escudo de armas y un sello estatal". La Constitución soviética de 1924 describía la primera bandera, adoptada el 6 de julio de 1923 en la segunda sesión del Comité Ejecutivo Central de la URSS (CIK). El artículo 71 dice: "La bandera estatal de la Unión de RSS consiste de un campo rojo o escarlata con el escudo de armas del Estado". Se la diseñó con una proporción de 4:1, inusual en vexilología, y consistía en una bandera roja con el escudo de armas de la Unión Soviética en el centro. No obstante, nunca se fabricó esa bandera y fue oficial sólo durante cuatro meses. El 12 de noviembre de 1923, la tercera sesión del CIK designó bandera oficial al más conocido diseño con la hoz y el martillo. En esa misma sesión del CIK se cambió la descripción constitucional de la bandera, y el artículo 71 paso a decir: "La bandera estatal de la Unión de RSS consiste de un campo rojo o escarlata, y en el canto una hoz y martillo dorados, y sobre ellos una estrella de cinco puntas bordada en oro. La relación entre ancho y alto es 1:2". El anverso de la nueva bandera consistía en un fondo rojo con un martillo cruzado con una hoz y una estrella roja en la parte superior. El martillo simbolizaba a los trabajadores industriales de la nación, mientras que la hoz simbolizaba a los trabajadores agrícolas. La estrella roja simbolizaba a su vez el gobierno del Partido Comunista. El 15 de agosto de 1980 se adoptó una leve modificación de la bandera, haciendo el reverso rojo sin hoz, martillo ni ninguna inscripción o decorado. Adicionalmente se cambió el color de la tela por un tono más brillante. Con la desarticulación de la URSS el 3 de diciembre de 1991, la bandera dejó de ser una bandera nacional. El 15 de abril de 1996 Boris Yeltsin firmó un decreto presidencial elevando a la bandera soviética a un nivel similar a la nueva bandera de Rusia, con la diferencia de esta versión no tendría la hoz y el martillo, sino sólo la estrella roja. Se dio en llamarlo Estandarte de la Victoria, conmemorando la famosa ocasión en que soldados del Ejército Rojo la hicieron ondear sobre el Reichstag el 1 de mayo de 1945. En algunas fechas conmemorativas, se hace flamear al Estandarte de la Victoria junto con la bandera rusa. Durante el gobierno de Vladimir Putin se adoptó el Estandarte de la Victoria como bandera oficial del Ejército ruso. Infuencia en otras banderas La bandera de la Unión Soviética ha tenido una evidente influencia en banderas de otros estados socialistas surgidos a posterioridad, o que recibieron influencia soviética. |
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| Gran Guerra Patria | |
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La
Gran Guerra Patria es el término dado por los soviéticos
a la guerra contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Los pueblos soviéticos perdieron aproximadamente 27 millones de personas en una guerra que culminó con la caída de Berlín el 3 de mayo de 1945 a manos del Ejército Rojo. La maquinaria de propaganda de los aliados esperó hasta el 9 de mayo para festejar oficialmente el Día de la Victoria. El término evoca a la Guerra Patria que enfrentó a Rusia con Napoleón en 1812. La Batalla de los Cien Días o Batalla de Stalingrado constituyó el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial, el momento en que las fuerzas Aliadas pasan a la ofensiva contra las fuerzas fascistas del eje. |
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La Unión Soviética fue el país que soportó el 80% del ataque de los alemanes, por lo que la victoria en la Batalla de Stalingrado y la consiguiente contraofensiva significó el desmoronamiento ineluctable del nazismo. En Occidente se la conoce como Frente Oriental. Comisario del pueblo Desde 1919 a 1946, las funciones ministeriales en el gobierno de Rusia y, más tarde, la Unión Soviética fueron responsabilidad los comisarios del pueblo (en ruso: Narodny Komissar, o Narkom). Un ministerio fue nombrado como Comisariado del Pueblo (en ruso: Narkomat), y el primer órgano ejecutivo del país fue el Consejo de los Comisarios del Pueblo (en ruso: Sovnarkom). Los comunistas quisieron crear un gobierno de trabajadores y campesinos. Tradicionalmente, el gobierno es un consejo de ministros nombrado por un líder o presidente. Los comunistas veían lo veían como una institución burguesa, quisieron organizar de manera diferente un Estado obrero. Tras la Revolución de Octubre, el poder político estaba en manos de los soviets consejos o asambleas de los trabajadores, campesinos y soldados. El Segundo Congreso de los Soviets de Todas las Rusias (1917) creó y eligió el primer Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom) para administrar Rusia en nombre del pueblo. El Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, también elegido por el Congreso de Soviets, tuvo una función similar a la de un primer ministro. El primer Presidente de la Sovnarkom fue Vladimir Lenin. El 1946, bajo el mandato de Stalin, los comisarios fueron renombrados a ministros, como parte de la reorganización de la Sovnarkom, transformándose el Consejo de Ministros. Otros estados socialistas también incluyeron comisarios en sus gobiernos. Consejo de Ministros de la URSS Consejo de Ministros de la URSS (en ruso , Sovet Ministrov SSSR) o Sovmin () fue el nombre que recibió entre 1946 y 1990 el brazo administrativo del gobierno de la Unión Soviética, que ejercía el poder ejecutivo. Previamente se había denominado Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS, abreviado SovNarKom. El 26 de diciembre de 1990 el Consejo de Ministros fue reemplazado por el Gabinete de Ministros de la URSS, órgano que perduró hasta la disolución de la Unión el 25 de diciembre de 1991. El Consejo de Comisarios del Pueblo fue creado el 8 de noviembre de 1917, en plena Revolución de Octubre, durante el II Congreso de los Soviets de toda Rusia. Su primer presidente fue Vladimir Lenin. A pesar de que ya desde su creación estaba a cargo del poder ejecutivo, recién la Constitución soviética de 1918 lo hizo explícitamente responsable de "la administración general de los asuntos del Estado", permitiéndole sancionar decretos con fuerza de ley cuando el Congreso de los Soviets no se encontrara sesionando. Tiempo después el Congreso de los Soviets fue reemplazado por el Soviet Supremo. Con la formación de la Unión Soviética, a fines de 1922, se creó un nuevo Consejo de Comisarios del Pueblo que tendría autoridad a nivel federal el anterior pertenecía a la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Cada república administraba en forma autónoma sus asuntos internos, por lo que cada una mantuvo su propio Consejo de Comisarios del Pueblo. Finalmente, en 1946 los comisariados del Pueblo pasaron a ser ministerios y el Consejo de Comisarios se convirtió entonces en Consejo de Ministros. Compuesto por los titulares de las decenas de ministerios de la Unión Soviética, el Consejo de Ministros elegía a un presidente, quien se desempeñaba como jefe de gobierno. El Presidium, cuerpo colegiado a cargo de la jefatura de Estado, era el encargado de nombrar y destituir ministros, decisiones que podían ser convalidadas o denegadas por el Soviet Supremo, máxima autoridad legislativa de la Unión. En caso de que algún decreto del Consejo de Ministros contrariara la legislación vigente, el Presidium también tenía potestad para declarar su nulidad. Al igual que otras instituciones de gobierno, el Consejo de Ministros tenía su sede en el Kremlin de Moscú. |
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| Mujeres de la Revolución Rusa | |
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En 1914, los mencheviques se opusieron frontalmente a la participación en la I Guerra Mundial; aún tras la Revolución de Octubre el ala más radical del grupo se opuso a las hostilidades, y criticó duramente la actitud de Lenin. Sin embargo, debido a la dureza del régimen zarista, otros importantes miembros, entre ellos Alexandra Kollontai y Lev Trotsky, así como el grupo de los Mezhrayonka, abandonaron la facción. El grupo perdió así la mayor parte de su base partidaria, sacudida también por la creciente tensión entre las alas izquierda y derecha; debido a las tendencias reaccionarias de esta última, el partido menchevique fue proscrito tras la revuelta de Kronstadt en 1921. Unos pocos de sus |
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miembros emigraron y mantuvieron el Centro Menchevique en Berlín, París y Nueva York hasta comienzos de la década de 1970. Alexandra Kollontai Socialista, revolucionaria y feminista rusa, nació en San Petersburgo en 1872 y murió en Moscú en 1952. Nació en una familia bastante acomodada y fue educada por un instructor particular. Desde muy joven se interesó por el marxismo y estudió historia del trabajo en Zurich, Suiza. Se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en 1899. Participó en los acontecimientos revolucionarios de 1905, tras presenciar la matanza de obreros frente al Palacio de Invierno. Kollontai trabajo escribiendo artículos y organizando a las trabajadoras rusas. Tuvo que exiliarse a raíz de la publicación de un artículo titulado Finlandia y el socialismo en el que animaba a los finlandeses a sublevarse contra la ocupación rusa. Esto le dio oportunidad de viajar por toda Europa, entrando en contacto con diversos partidos socialistas en países como Alemania, Gran Bretaña o Francia. Se opuso activamente a la Primera Guerra Mundial, por sus motivaciones imperialistas al servicio de la clase dominante. En este sentido participó en la Conferencia de Zimmerwald en 1915. En esta época también se unió a los bolcheviques y viajo por diversos países haciendo campaña contra la guerra. Al desatarse los sucesos que desembocaron en la Revolución de Octubre Alexandra Kollontai regresó a Rusia, donde fue elegida miembro del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado. Apoyó a Lenin en su visión de los soviets como orgnismos para el ejercicio del poder y la necesidad de superar la revolución burguesa con la revolución proletaria. Pocos meses antes de Octubre de 1917 fue elegida miembro del Comité Central del Partido y votó a favor de la insurrección y de la toma del Palacio de Invierno para construir así un Estado obrero. Tras la toma del poder Alexandra Kollontai fue elegida Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública. Fue una de las que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres, modificando aspectos de las leyes que hacían a la mujer una subordinada del hombre, le negaban derecho al voto y la hacían ganar menos salario y trabajar en peores condiciones que los hombres. La Revolucióm consiguió poner las bases para igualdad real entre hombre y mujeres, liberalizando las relaciones familiares y sexuales. Se aprobó el divorcio y el derecho al aborto, y se otorgaba a las mujeres beneficios sociales en forma de salarios de maternidad, guarderías y hogares para los niños. Así mismo se desarrollaron campañas de información para dar a conocer a las mujeres sus nuevos derechos. En 1918 Kollontai fue una de las organizadoras del Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras de toda Rusia. De este congreso nació el Zhenotdel, un organismo dedicado a promover la participación de las mujeres en la vida pública, y en proyectos sociales, y de manera muy especial la lucha contra el analfabetismo. El Zhenotdel tenía su propia revista llamada Kommunistka (Mujer Comunista) y Kollontai era parte de su Consejo editorial. Todo este esfuerzo que consiguió poner las bases para el surgimiento de la mujer nueva en toda Rusia. En 1921 la Kollontai fue cofundadora de la Oposición Obrera, que encabezó con el dirigente de los trabajadores metalúrgicos Alexander Shliápnikov, la cual formuló las consignas de entregar la dirección de la economía un Congreso de productores y establecer la dirección de las empresas y fábricas por los sindicatos y elegir a los principales administradores por los trabajadores. El Congeso del partido ordenó disolver este grupo, decisión que fue apelada inútilmente ante la Internacional Comunista. Alexandra Kollontai quedó marginada y perdió su influencia política. En 1923 pasó al servicio diplomático. Fue nombrada embajadora de la Unión Soviética en Noruega y posteriormente en Suecia y México. También hizo parte de la delegación soviética en la Liga de las Naciones. Este exilio dorado la salvó, primero de las deportaciones que a partir de 1927 que afectaron entre otros a sus compañeros de la Oposición Obrera y a la Oposición de Izquierda y luego, en la década sihuiente, la salvó de morir ejecutada cuando, uno a uno, los antiguos dirigentes bolcheviques corrieron esa suerte. Entre tanto, Stalin, aunque apreciaba el papel de las mujeres, revocó parte de las medidas que les garantizaban la plena igualdad y su emancipación completa. Fueron penalizados nuevamente la homosexualidad (1934) y el aborto (1936); se reactivó la propaganda en favor de la familia; y se reintrodujo la educación separada entre los sexos; el divorcio no se prohibió, pero se cobró por los trámites y hizo mucho más difícil; la moral tradicional volvió a imponerse en la relaciones familiares y personales. Fue sólo la masiva participación de las mujeres soviéticas en la guerra contra el nazismo la que les devolvió los derchos conculcados. Alexandra Kollontai es recordada como uno de los paladines del movimiento feminista. |
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