Otro tipo de máquinas de guerra que utilizaron los romanos fueron las utilizadas durante un asedio.
Onager y Onagri: el Onager era una máquina que lanzaba piedras con una honda. Aunque era conocido desde los primeros tiempos no se extendió su uso hasta bien entrado el imperio.
La razón puede ser debida a que la ballista era más eficaz a pesar de que fuese más complicada de fabricar y mantener.
El onager era un arma de sitio más que un arma para el campo de batalla.
Existía otro más grande, el onagri que era el doble de grande. Cuando el brazo lanzase la piedra, esta describiría una parábola parecida a la que realiza un mortero actual.
Se estima que su alcance sería de unos 30 m. Disponían de tres por legión. Para abrir brechas en los cinturones defensivos enemigos utilizaron el ariete, en sus distintas modalidades y formas.
Sustancialmente consistía en una viga larga y robusta de madera en donde el extremo que soportaba el esfuerzo era revestido de metal, generalmente hierro o bronce, con forma a veces de cabeza de carnero.
Este era empujado hasta la base del objetivo de varios modos, pero el sistema más simple y primitivo era el llevado al hombro por soldados que luego procedían a golpear el muro.
Cuando el ariete era suspendido a un armazón de madera, se ataba la parte posterior de la viga con sogas, se tiraba de él, y se soltaba produciéndose el golpe contra el objetivo.
Si era provisto de ruedas o troncos para facilitar el desplazamiento del mismo se le denominaba aries subrolatus
Era un arma que arrojaba flechas. Esta tenía un cuerpo metálico, si bien en un principio fue de madera y más voluminoso. El tamaño de las flechas no llegaba a los 70 cm. Su alcance máximo sería de poco mas de 350 m, pero naturalmente un disparo eficaz tuvo que ser inferior, en todo caso a corta y media distancia el proyectil sería capaz de hacer inutilizable un escudo, o de ser letal para un enemigo sin protección. Se estima que cada centuria disponía de una, lo que hace un número de 59 por legión.
De origen griego, los romanos supieron aprovechar las capacidades de estas poderosas máquinas. Y fue Julio Cesar el primer general en utilizar la artillería masivamente en campo abierto. Con cuerpos de madera, la mayoría de las máquinas se basaban en la utilización de la torsión de grandes madejas de fibras, nervios, tendones, o crines de animales como fuerza impulsora para el lanzamiento de dardos o grandes piedras.
Ballista: arma principal del ejército romano, lanzaba piedras en una trayectoria relativamente horizontal. El peso de los proyectiles variaba entre el ligero de poco mas de medio kilo, al de 800 g que podría alcanzar alrededor de los 180 metros.
También se han encontrado proyectiles con calibres de 6,4 kg a 50 kg, hasta el gigante de 75 kg. Disponían de una por cohorte (10 por legión).
Servicio militar
Los territorios que fueron anexionados a Roma más tempranamente no aportaban casi soldados, y las provincias reclutaban en función del tiempo permanecido bajo soberanía romana.
Normalmente no era necesario forzar el reclutamiento pues el número de voluntarios era suficiente para cubrir las necesidades.
Legión
En esta época el ejército estaba formado por treinta legiones de unos cinco mil trescientos hombres cada una. La legión ya era un cuerpo permanente, podía variar en número y composición pero siempre existía, cada una con sus símbolos, historia y glorias particulares. En ellas había gran variedad de especializaciones como soldados, zapadores, policía militar, cuerpo médico, etc.
Mandos
Cada legión, bajo el mando de un legatus, constaba de infantería y de caballería. Inmediatamente bajo su mando había seis tribunos militares, de los cuales cinco eran oficiales de escalafón y uno de la aristocracia.
La infantería constaba de diez cohortes, de las que la primera era especial. Estaba formada por cinco centurias de ochenta hombres, cada una de ellas bajo el mando de un centurión, más un centurión adicional, el centurión jefe de la legión.
Además incluía un cuerpo de seiscientos hombres que no participaba en la batalla formado por escribanos y comerciantes. En total unos mil hombres. Las nueve cohortes restantes eran iguales. Cada una de estas cohortes, de cuatrocientos ochenta hombres, se dividía en seis centurias bajo el mando de sendos centuriones. La caballería estaba integrada por unos ciento veinte hombres.
Marina
Cuando Roma comenzó a prestar atención al mar las clases más humildes, raramente encontradas en la infantería y nunca en la caballería, encontraron acomodo en las tripulaciones de la flota. Ésta tenía necesidad de una gran cantidad de personal poco preparado y sin requerimientos de equipamiento especial; un barco de guerra podía necesitar hasta trescientos remeros y ciento veinte marineros.
Veteranos
Al licenciarse al final de su servicio los veteranos recibían ciertos permisos y privilegios. Se les permitía casarse legalmente. Se archivaba un certificado consistente en dos tablillas de bronce con la fecha, nombre del emperador, nombre del soldado, grado, privilegios, años de servicio y cuerpo, y se les entregaba una copia.
Los allae eran soldados no ciudadanos reclutados en las provincias. Combatían como velites o caballería y podían ir ascendiendo en la jerarquía. Simultáneamente iban experimentando un proceso de romanización con lo que al acabar el servicio recibían la ciudadanía romana.
Guardia pretoriana
Este cuerpo militar fue establecido por César Augusto como guardia personal del emperador. Recibía un entrenamiento mucho más intenso, su paga era mayor y no participaba en las guerras.
Al mando de los pretorianos estaba el prefecto. Debido a su cercanía al emperador la guardia pretoriana acabó transformándose en un instrumento de poder. Muchos emperadores fueron asesinados o depuestos por su guardia pretoriana, y algunos prefectos llegaron a emperador.
Honderos Baleares
A pesar que durante mucho tiempo se ha creído que "Baleares" provenía de la palabra griega ballein que significa "lanzar", últimamente se ha cambiado de opinión y parece que se descarta el orígen helénico.
Lo cierto es que los griegos utilizaron la palabra "Gimnesias" para referirse a las islas de Menorca y Mallorca. En cambio, cartagineses y romanos prefirieron la denominación "Baleares" para Menorca y Mallorca. Todos ellos llamaron a Ibiza y Formentera Pitiusas.
El orígen del nombre "Baleares" no es griego sino púnico. Proviene del plural "ba' lé yaroh". El substantivo "ba' lé" significa "los que ejercitan el oficio de" y actúa como sujeto del verbo "yaroh" que significa "tirar piedras".
El significado final sería algo así como "los maestros del lanzamiento". Y estos maestros del lanzamiento son los honderos de las islas.
Así pues, Baleares significa "honderos". Autores clásicos como Plinio o Diodoro han hablado mucho de ellos. Pero es la narración de Licofronte de Calcis, en su poema hermético Alexandra (versos 633-641), cuando habla de los fugitivos de la guerra de Troya que llegan a las Baleares, a las que el llama Gimnesias, donde se da esta descripción:
Y otros, después de navegar como cangrejos en las rocas de Gimnesis rodeados de mar, arrastraron su existencia cubiertos de pieles peludas, sin vestidos, descalzos, armados de tres hondas de doble cordada. Y las madres señalaron a su hijos más pequeños, en ayuno, el arte de tirar; ya que ninguno de ellos probará el pan con la boca si antes, con piedra precisa, no acierta un pedazo puesto sobre un palo como blanco
Licofronte de Calcis, Alexandra
Esta fama y problablemente un exceso de población dio lugar a que muchos de estos honderos de las islas terminaran nutriendo a los ejércitos cartaginés y, más tarde, romano.
Parece ser que la costumbre de utilizar la honda en las islas no se abandonó entre los campesinos hasta bien entrado el siglo XX. En Menorca, hasta no hace muchos años, existía la tradición que, para entrar en determinados gremios, el aspirante tenía que acertar con una piedra, y sin errar ningún tiro, ocho espacios vacíos entre dos barras.
El esquema romano clásico de combate constaba de una vanguardia de velites. A continuación venía la infantería pesada dispuesta en tres líneas:
principes
hastati
triarii, que sólo entraban en combate en situaciones extremas.
A la derecha de la infantería se disponía la caballería romana, y a la izquierda la caballería de los aliados. En vista de sus defectos la formación en falange fue sustituida por el manípulo, consistente en dos centurias bajo el mando del mayor de ambos centuriones. Cada una de estas tres líneas de infantería ya no era contínua, sino que se separaba en manípulos, con un pequeño cambio de orden:
hastati, diez manípulos de ciento veinte
principes, diez manípulos de ciento veinte
triarii, cuyo manípulo constaba de sesenta hombres.
El hueco que quedaba entre dos manípulos de la primera línea se encontraba cerrado por un manípulo en la segunda línea, y a su vez la tercera línea cerraba los huecos de la segunda. El resultado era una disposición en forma de tablero de ajedrez que dotaba de gran flexibilidad a los movimientos de la infantería.
La reforma de Cayo Mario sustituyó la manípula por la cohorte, formada por seis centurias (un manípulo de hastati, uno de principes y uno de triarii). La cohorte estaba bajo el mando de un centurión que era asistido por un optio, un soldado que sabía leer y escribir. Cada cohorte se dotó de mucha más independencia táctica.
El triunfo
Si en una batalla caían al menos cinco mil enemigos y se obtenía una victoria abrumadora el senado decretaba el Gran Triunfo. Éste se celebraba con un desfile multitudinario por las calles de Roma liderado por magistrados y senadores. A continuación iban los cornetas, el botín, los prisioneros, el general triunfador, con una corona de laurel, y sus tropas cerrando el desfile.
Botín de guerra
Los bienes capturados al enemigo, tanto riquezas como tierras, pasaban a ser propiedad del Estado. Muchas de estas tierras se les entregaban a patricios y generales victoriosos, o bien se les arrendaban a precios muy reducidos. Los habitantes de la tierra pasaban a ser esclavos del propietario o arrendatario.
Con el paso del tiempo cada vez era más habitual que fuese el propio jefe del ejército el que se alzase con la propiedad del botín y la repartiese a su criterio entre sus ayudantes y la tropa, con lo que se ganaba su fidelidad personal. Esto acabó siendo de gran importancia política desde los últimos años de la república. El iniciador de esta medida fue Escipión.
Honor y títulos
Los soldados reclutados entre la clase aristocrática tenían escaso espíritu combativo. Para elevarlo fue preciso dictar una ley que obligaba, para aspirar a una magistratura, a haber servido diez años en el ejercito, con lo que se impidió que la aristocracia desertara de sus obligaciones militares.
Los títulos y honores son ambicionados. Antes los honores del triunfo se concedían solamente al cónsul que regresaba victorioso y aumentaba el territorio de la República.
Ahora cualquier escaramuza da lugar a la celebración de un triunfo, dentro o fuera de Roma. Para poner coto a ello se decidió en el año 181 a.C. que para celebrar un triunfo, la batalla debía haber originado al menos cinco mil muertos, pero a menudo se aumentaron las cifras en los informes para saltarse la norma.
Los títulos de victorias, reales o ficticias, aumentaban. Las familias empezaron a adoptar sobrenombres alusivos (cognomen secundum o agnomen), costumbre iniciada por Escipión (que se titulo Africanus), por su hermano (Asiaticus) y por su primo (Hispanicus). El 163 adC. el conquistador de Mesina tomo el sobrenombre de Mesala, y así otros muchos.
Esclavos en el ejército
Como el reclutamiento de esclavos para las guerras tuvieron efectos mediocres, en el siglo II adC. fueron rebajadas las condiciones para acceder al servicio militar, que hasta entonces era la posesión de un censo o patrimonio mínimo de once mil ases.
Así a la escuadra fueron llamados los emancipados y los ciudadanos pobres (entre cuatro mil y mil quinientos ases) y el censo mínimo del legionario fue rebajado a cuatro mil ases. En caso de urgencia podían ser movilizados los ciu-dadanos con un censo entre mil quinientos y trescientos setenta y cinco ases.
Modificaciones a finales del Siglo II adC. y en el Siglo I adC.
El ejercito se reclutaba entre los propietarios, según el orden de clases: los caballeros y otras cinco clases, hasta un censo de cuatro mil ases. Pero la infantería ya se colocaba en las secciones de hastarios, príncipes y triarios, según los años de servicios. Además se admitió a los confederados italianos también por clases.
Pero los caballeros habían desaparecido prácticamente de sus funciones y la infantería era difícil de reclutar sin recurrir a los súbditos italianos, a los caballeros de Tracia, a la caballería ligera de África, a la infantería ligera de los Ligures, y a los honderos de las Islas Baleares (todos los cuales eran reclutados sobre todo para las legiones establecidas en sus propios países o en las cercanías, pero también para otros puntos). Se aceptó también a los ciudadanos romanos pobres (menos de cuatro mil ases) abriéndose la lista de enganche desde el 107 a.C.
Se hizo necesario abolir la forma de acceso a las secciones (velites, hastarios, príncipes y triarios) dependiendo su colocación del oficial.
La legión se modificó: en lugar de los treinta manipulos de la infantería pesada (cada mani-pulo se dividía en dos centurias de sesenta hombres para la primera y segunda línea de hasta-rios y príncipes, y de treinta hombres para los triarios), se crearon diez cohortes (cada cual con su estandarte), cada una de las cuales contaba cinco o seis centurias de cien hombres, con lo que cada legión paso de 4.200 hombres a 6.000.
La fila se arregló por el número de orden del soldado y la sección. Las insignias de las antiguas divisiones de la legión (el lobo, el minotauro, el caballo y el jabalí) fueron suprimidas y solo se conservaron los estandartes de las cohortes, y el emblema de la Legión (un águila plateada).
La guardia personal del general en jefe, que desde el episodio de Numancia tenía una existencia extraoficial, se convirtió en norma y se creó el cuartel general (Guardia Pretoriana o guardia del general en jefe) cuyos miembros tenían más sueldo y estaban dispensados de los trabajos del campamento.
Con la entrada de los proletarii en el ejercito este tendió a convertirse en profesional. Sus integrantes no efectuaban un gravoso servicio para el Estado, sino que se servían a si mismos. Su patria era el campamento y su jefe el general. Se cree que a finales del Siglo I a.C. había en el ejercito dos italianos por cada romano, en una población de más de quinientos mil ciudadanos romanos y más de setecientos mil italianos.
Cada legión quedó bajo el mando de un cónsul elegido por un periodo de un año. Esto suponía que muchas veces estos dirigentes adolecían de dotes militares, y lo más habitual era que los cónsules a su vez nombrasen un legado (legatus), más profesional y con capacidad de mando al que situaban al frente de la legión.
La figura del tribuno militar apareció formalmente en el 331 adC. La legión se reorganizó en seis cuerpos, dirigidos por los tribunos militares electos. Estos cuerpos se dividía a su vez en otros diez, las centurias, bajo el mando de sendos centuriones. Nominalmente cada centuria constaba de cien hombres, pero en realidad su número podía ser de hasta sesenta; la cifra más habitual estaba en torno a ochenta. Así se creó una jerarquía formada en primer lugar por el cónsul electo, sus legados, los tribunos militares y los centuriones. Otro cambio obligado por la mayor duración de las escaramuzas fue la necesidad de prorrogar el mandato del cónsul en campaña. Así surgió la figura del Procónsul. La lealtad de los soldados, que se iba desplazando desde el Estado hacia sus jefes directos, hizo que los cónsules y procónsules empezaran a obtener un gran poder militar y político.
Unidades
La infantería pesada era la principal unidad de la legión. Estaba formada por ciudadanos capaces de costearse el equipamiento. Según la experiencia se distribuían en hastati o Hastarios (hastatus era el soldado más joven), principes (princeps era el soldado en torno a treinta años) y triarii o Triarios (triarius era el veterano).
La infantería ligera o velites no tenía una organización ni función precisas. Su actuación se ajustaba a las necesidades de la batalla. Eran un cuerpo de gran ligereza y movilidad que hacía que en muchas ocasiones fuesen los que más bajas infligían al enemigo. Por lo general no eran ciudadanos romanos, sino aliados (allae que, hasta el siglo III adC se reducían aproximadamente a la Italia actual).
Marcha y campamentos
Al frente de la legión marchaban los velites explorando el terreno y posibles trampas. Luego venían la infantería, la caballería, los encargados de levantar el campamento, el general, su guardia, tropas, las máquinas de asedio desmontadas, los oficiales superiores y más tropa cerrando la marcha.
Con las reformas de Mario el campamento (castrum) desempeñó una papel fundamental en las tácticas romanas. No se dejó su establecimiento al azar, sino que seguía unos principios rígidos. Probablemente ningún otro ejército de la antigüedad contó con unos campamentos, para una noche o por tiempo indefinido, con tales niveles de seguridad.
Externamente se rodeaba por un foso (fossa) de cuatro metros de anchura y tres de profundidad que era excavado por una parte de los legionarios, mientras la otra parte se mantenía en estado de alerta. La tierra extraída se utilizaba para levantar un terraplén defensivo, el agger, a continuación del fossa.
En el caso de campamentos eventuales, como los construidos cada día al final de la marcha, el vallum podía ser sólo el agger o también adicionar una empalizada de madera. Si el campamento era semipermanente, como durante el descanso invernal o un asedio corto, el vallum era de madera o argamasa.
Y si se trataba de algo permanente, por ejemplo vigilar la seguridad de una zona, se utilizaba la piedra. Después del vallum se dejaba un terreno despejado de treinta a sesenta metros, el intervallum.
La tienda del general se levantaba junto a la intersección de dos calles que se cruzaban en forma de cruz latina, la via praetoria el brazo largo y la via principalis el brazo corto. En cada una de las zonas se distribuían las tiendas de los legionarios, siguiendo una ordenación específica según el cuerpo. Las tiendas tenían capacidad para cuatro legionarios, pero alojaban a ocho en turnos rotativos.
Capa (Sagum)
Confeccionada en una sola pieza de paño, existían varios tipos de capas militares, la más común era la sagum que se sujetaba a los hombros con unos broches. Otra usual era una que se ponía sobre los hombros y se abotonaba por delante, cubriendo brazos y muslos; por debajo de la cintura se dejaba abierta para facilitar el movimiento de las piernas. Algunas capas tenían capucha. Y también estaba la paenula, un poncho o capa con un agujero central para la cabeza.
Túnica
Realizada en lana o lino, consistía en dos piezas rectangulares, cosidas por los lados y los hombros y dejando unas aberturas para los brazos y la cabeza. Las había también con mangas. Se llevaba muy suelta y caía hasta las rodillas. Los legionarios se la ceñían con un cinturón (cingulum militare) del que pendía un faldellín de cuero con apliques metálicos. El cuello era lo suficientemente amplio como para sacar un brazo por él, se ataba al cuello por detrás para que no cayera sobre los brazos. No esta claro si estaban teñidas en rojo o eran blancas, pero parece ser que para el uso diario las teñidas darían menos problemas.
Sandalia (Caligae)
Cortada en una sola pieza de cuero duro, se cosía por detrás y se unía a una suela muy gruesa de cuero, reforzada con clavos. Modernas reconstrucciones sugieren que los clavos durarían unas 300 millas (algo más de 48 km) de marcha en caminos de grava. Algunos escritos indican que un soldado necesitaban un par de sandalias al año.
En la antigua Roma se designaba con el nombre de Guardia o Cohorte pretoriana a la constituida por soldados escogidos, cuya misión era velar por las personas del pretor y del comandante en jefe de un ejército. Durante las guerras civiles aumentó el numero de los soldados que las integraban. El campo ocupado por esta tropa se llamó campamento pretoriano y su comandante, designado por Augusto, prefecto del pretorio. Había dos prefectos del pretorio. Este cargo, puramente militar, no tuvo al principio gran importancia, pero la adquirio en la época de Tiberio. Los prefectos del pretorio se convirtieron poco a poco en primeros ministros del emperador.
Los soldados de las cohortes pretorianas recibían doble paga y gozaban de privilegios. Cada soldado, al abandonar la cohorte, recibía 20,000 sestercios después de 16 años de servicios.
Las cohortes pretorianas llegaron a tener poder suficiente para sostener o desafiar a un emperador, según los casos
Pretor
Pretor, del latín Práetor. Magistrado romano cuya jerarquía era inmediatamente inferior a la del cónsul. Hoy juez menor.
En los primeros tiempos de la república romana, el término pretor servía para designar a los cónsules, porque estaban colocados al frente de los ejércitos. Pero en el año 366 A.C. se creo en Roma con el título particular de pretor, una nueva magistratura, cuya función consistía en administrar justicia. Los plebeyos no llegaron a la pretura sino hasta el 337 adC.
El Pretor en la antigua Roma
Eran los encargados de presidir los tribunales, durante un año, aunque finalizado este tiempo podían convertirse en propretores y gobernar otro año sobre unos territorios determinados. Eran ocho, y podían considerarse los ayudantes de los cónsules.
El pretor de Roma dividió sus funciones a partir del 246 adC: el Praetor Urbanus se ocupó de las cuestiones de los ciudadanos; y el Praetor Peregrinus de las cuestiones suscitadas entre ciudadanos y no ciudadanos. La división de funciones fue necesaria por el incremento de las causas.
El cónsul perdió las funciones judiciales civiles en favor de un magistrado curul designado como Pretor, por plazo de un año, quien poseía el imperium y figuraba entre los magistrados de mayor jerarquía.
Su nombramiento recayó en los Comicios Centuriados y con el mismo ceremonial religioso que se usaba para la elección del cónsul. La insignia de su cargo era la toga pretexta. Al Pretor correspondían además las funciones consulares cuando los cónsules estaban ausentes.
El Pretor era patricio hasta el 337 adC en que pudieron acceder a la pretura los plebeyos. Progresivamente los plebeyos ostentan la magistratura en la mayoría de las ocasiones.
Más tarde surgió un segundo pretor (llamado Praetor Peregrinus) encargado de resolver los asuntos civiles planteados entre ciudadanos y visitantes no ciudadanos.
A medida que la dominación romana se extendio fuera de Italia, se crearon los llamados pretores provinciales, destinados a gobernar los países conquistados y comandar los ejércitos, cuando había varios campos de operaciones. Los pretores entonces tenían el derecho de publicar edictos.
Sobre la puerta de su tribunal había una piedra blanca, donde cada pretor nuevo, al entrar en funciones, hacía granar su edicto, es decir, anunciaba las reglas de derecho según las cuales se admnistraría justicia durante el curso de su magistratura.
Cuando encontraban lagunas en la legislación, los pretores redactaban las reglas necesarias sobre el caso que se presentaba; o si juzgaban que las del derecho antiguo no convenían a las nuevas necesidades, sin abrogarlo expresamente, atemperaban su rigor.
Esta legislación anual tenía la ventaja de seguir fácilmente los progresos de la civilización; sirvió para perpetuar el jus civile y regular el paso de ese derecho al jus gentium.
En tiempos de Adriano, el jurisconsulto Salvius Julianus reunió y ordenó todos los edictos de los pretores, ese cuerpo de edictos recibió el nombre de edicto perpetuo.
Los pretores subsistieron hasta fines del imperio, pero, poco a poco, despojados de sus antiguas atribuciones, acabaron por conservar únicamente la intendencia de los juegos.
Estandartes de las Legiones (Aignum, Aquilla y Vexillum)
Aquila: instituido por Mario el último año del siglo II a.C., el águila fue el símbolo de la legión y era el estandarte más apreciado, la perdida del mismo era considerado una deshonra para la legión y para Roma. Este estaba al cuidado de la primera centuria de la primera cohorte de la legión. Portado por el alquilifer (alquiliferi en plural) era el soldado más valiente de toda la legión. En tiempos de Mario y César, los estandartes eran de plata.
Vexilla: era un pequeño estandarte con el nombre de la legión o de una unidad, y era utilizado por unidades que prestaban servicio lejos de su legión. Las unidades de caballería llevaban un vexilla. Los soldados eran nombrados vexillarius (vexillarii en plural).
Signum: cada centuria tenía su propio estandarte llamado signum. Había dos variaciones, uno con una punta de lanza en lo alto del estandarte y otro con una mano abierta. Los discos circulares probablemente identificaran la centuria y la cohorte a la cual pertenecían. Los soldados eran los signifer (signiferi en plural).
Imago: en la época imperial las legiones llevaban un pequeño busto del emperador. Existía uno por legión, y lo más probable es que fuese con el legado y los otros oficiales. El soldado era el imaginifer (imaginiferi en plural).
Draco: bien avanzado el imperio un nuevo estandarte llamado draco (de origen Dacio) fue adoptado por el ejército. El estandarte consistía en una cabeza de dragón con un cuerpo de tela que se ondeaba con el viento. Algunos estudios indican que el draco haría un inquietante sonido cuando el viento pasase a través de el. El soldado que lo portaba era llamado un draconarius (draconarii en plural). Tanto la infantería como la caballería tenían un draco como uno de sus estandartes.
Otros estandartes: Antes de que Mario hiciera el águila el estandarte universal para todas las legiones, estas tenían estandartes con jabalís, lobos, minotauros, toros y águilas. Parece ser que los cuatro primeros eran los estandartes para hastati, principes, triarii y velites, y que el águila, siempre el más importante, era para la legión.
Las legiones imperiales tomaban el signo del zodiaco del mes en el que la legión era formada. Algunas legiones también tenían otros símbolos asociados como el elefante o el delfín.
Aunque existían muchos tipos de lanza, es la jabalina pesada más usual con 2 m de largo. Formada por un largo eje de hierro, de unos 60 cm, con punta piramidal y una cola plana. Esta cola se encajaba en una ranura del mango de madera y se sujetaba con tres remaches. Se han encontrado otros tipos de jabalina que tan solo se diferencian en el modo de acoplar la cabeza al mango de madera. En el siglo I d.C., se introdujo una jabalina más pesada, con un contrapeso de plomo justo por delante de donde se agarraba.
Diseñada para ser arrojada, y que la fina punta se clavase en el escudo de manera que el eje de hierro se doblase quedando prendida, y haciendo el escudo inmanejable o que fuese devuelta por el enemigo.
Escudo con los símbolos de la Guardia Pretoriana del Emperador.
El escudo estaba realizado con tiras de madera encoladas (como un contrachapado de tres capas dispuesta 90º una capa respecto a la otra), recubiertas de cuero o fieltro, y con unos refuerzos de metal en los bordes, y otro central para proteger la mano. Con forma rectangular y curva, pesaba unos 6 kilos y media aproximadamente 1 m de longitud. Este se agarraba por una simple agarradera horizontal en el centro del escudo.
Arma corta, con hoja puntiaguda de unos 25 cm de longitud. Se llevaba en una vaina de madera, con decoraciones de bronce.
La espada era corta, de borde recto y unos 40-50 cm de longitud de hoja. En la República e inicios de la época imperial se llevó en el lado derecho, pero a partir del siglo II d.C. las espadas usadas por la infantería se fueron alargando y se cambió al lado izquierdo.
Armadura (Lórica)
Existían tres tipos de armaduras corporales: de malla (lorica hamata, formada por anillas enlazadas), de escamas (lorica squamata), y de placas (lorica segmentaria).
En las armaduras de escamas, estas se solapaban de tal manera que la armadura tenía en todos sus puntos un grosor de dos escamas.
En las dos primeras la armadura era cosida a una camisa de tela que era la que le daba forma. En la de placas, estas mantenían su posición gracias a unas correas de cuero.
Hasta el reinado de Claudio (41-54 d.C.), los legionarios llevaron la cota de malla, que entonces se sustituyó por la armadura de placas. Un siglo más tarde se implantó la armadura más flexible a base de escamas.
Casco (Galea)
Todos los modelos iban acolchados por dentro, y tenían una correa que pasaba a través de una anilla sujeta a la aleta posterior, y llegaba hasta las aletas laterales donde se ataban bajo la barbilla.
A finales del siglo I d.C. comienzan a aparecen algunos cascos con dos refuerzos de acero en forma de cruz como medida de protección contra las armas de los dácios (uno de lado a lado y otro de delate a atrás), este añadido en los primeros modelos es de manufactura tosca, pero posteriormente forma parte de la fabricación original. Los centuriones llevaban en sus cascos unas crestas transversales (de oreja a oreja), sin embargo, no esta claro que los legionarios llevasen crestas, salvo tal vez en ocasiones especiales.
Corresponde a H. Russell Robinson la primera clasificación de cascos romanos, así como de las carrilleras. Éste estableció cuatro grandes grupos, y dentro de cada grupo los clasificó con una letra para las desviaciones de la norma. Desgraciadamente la mayoría de modelos no se conservaron íntegros, así que el emparejamiento de casco y carrillera en mucho de ellos es por suposición.
Montefortino.
Origen: Es el modelo más antiguo, y su nombre se debe a la ciudad Italiana donde fue encontrado el primero.
Periodo: Desde el siglo IV a.C. hasta el I d.C., fue el modelo usado por los ejércitos consulares de la república, aunque lo más probable es que una vez introducido otros modelos más modernos, estos sólo los utilizaran las tropas auxiliares.
Forma: Tenían forma de cúpula puntiaguda.
Materiales: Realizados en bronce.
Variaciones: del A al F.
Decoración: Sin ninguna decoración eran bastantes lisos excepto por algún relieve en las carrilleras, en la parte superior llevan un soporte con forma cónica para sujetar un penacho de plumas o de crin de caballo.
Refuerzos: Presentan una pequeña extensión en la parte trasera para proteger el cuello, y en algunos modelos un refuerzo frontal, este es grueso y plano, o fino pero con doblez hacia abajo.
Observaciones: Como sistema de sujeción del casco existían unos pequeños pernos en las carrilleras que gracias a unos cortes en las correas de cueros permitían sujetar el casco.
Coolus
Origen: Inspirados en los casco galos, su nombre se debe al original encontrado en el distrito de Coolus en el valle de Marne (región del Champagne, al norte de Francia, y a mitad de camino entreParis y Alemania).
Periodo: Desde el siglo III a.C. hasta como mínimo el año 79 d.C.
Forma: Semiesférica.
Materiales: Fabricados en bronce.
Variaciones: del A al I.
Decoración: sin ninguna decoración eran bastantes lisos excepto por algún relieve en las carrilleras. Presentan una punta cónica en la parte superior como soporte para la cresta, y también pueden tener tubos portaplumas en los laterales.
Refuerzos: Tienen un refuerzo en la parte frontal a lo largo del mismo al igual que el modelo anterior y una protección del cuello algo mayor que la del Montefortino.
Gálicos-imperiales
Origen: Inspirados en los cascos usados por los galos.
Periodo: Del siglo I d.C. hasta el II d.C.
Forma: Semiesférica.
Material: El modelo A puede ser de acero o latón, el I es siempre de latón, y los demás de acero.
Variaciones: Del A al I.
Decoración: Decorados con "cejas" grabadas en relieve en la parte frontal, y pequeños rosetones decorativos en el casco y las carrilleras de latón.
Refuerzos: En el frontal, en el cuello (más grande que en el anterior modelo) escalonado en relieve, y en las orejas (realizadas de latón).
Observaciones: A veces tenían unos ganchos destinados a fijar la cresta en la parte frontal y trasera, y también una pieza rectangular en la parte superior con el mismo fin.
Itálicos-Imperiales
Origen: Muy parecidos a los Gálicos, pero debido a la simplicidad en la técnica de construcción y a la casi desaparición de todo elemento decorativo, según H. Russell Robinson supone que fueron construidos por herreros itálicos.
Periodo: Finales del siglo I d.C. hasta principios del III d.C.
Forma: Semiesférica.
Material: Acero.
Variaciones: Del A al H.
Decoración: Carecen de la forma de "ceja" de los modelos Gálicos.
Refuerzos: El refuerzo frontal es más delgado que el anterior modelo, y a veces esta doblado 90º para darle más consistencia.
Observaciones: Varios modelos utilizan un sistema de fijación de la cresta basado en una pieza plana en forma de "Y" que se introducía en el casco en un orificio con forma de "T", en el cual se introducía y luego giraba.
Como cada soldado debía pagarse el equipo, éste dependía de a cuál de las cinco clases establecidas por Servio Tulio pertenecía el hombre.
La mejor armada era la primera clase:
- Escudo: circular.
- Cuerpo: corseles de cuero, pectorales de bronce, grebas.
Gladius- Yelmo: casco cónico de bronce.
- Armas: gladius (espada corta), pilum (jabalina).
Las demás clases llevaban progresivamente menor equipamiento, de acuerdo con el poder adquisitvo. La segunda clase carecía de coraza y el escudo era oval, la tercera carecía además de grebas, la cuarta sólo tenía pilum y gladius y la quinta eran honderos (arrojaban piedras).
El tronco se protegía con una coraza completa (frontal y espalda) de la que hubo varios tipos. La coraza más cara eran dos piezas de metal que protegían completamente el tronco. Por su precio y vistosidad estaban prácticamente reservadas a los oficiales y a la Guardia Pretoriana.
La coraza de escamas estaba formada por pequeñas piezas de metal o hueso superpuestas y unidas por alambre.
La lorica hamata era una cota de malla.
La lorica segmentata estaba formada por hojas de metal alargadas. Proporcionaba mayor protección que la lorica hamata y permitía más movilidad.
Para proteger el vientre utilizaban un cinturón de cuero, con tiras colgantes para proteger los muslos.
El escudo podía ser de bronce o de madera recubierta de cuero, y su forma redonda, oblonga o semicilíndrica.
El casco protegía la nariz, mejillas y cuello. El de los oficiales llevaba un penacho.
El calzado consistía en unas sandalias fuertes, con tachuelas en la suela, de gran resistencia en las largas marchas.
Las armas eran un pilum pesado, un pilum ligero, el gladius y un puñal de doble filo.
Además llevaban una mochila con objetos personales, agua y raciones para un mínimo de tres días.
En los primeros tiempos no había distinción entre ejército y legión, Roma disponía de una sola legión de hasta tres mil infantes y trescientos caballeros.
Sin embargo las guerras en aquella época eran escaramuzas limitadas que acababan con el invierno, y es dudoso que alguna vez se llegara a reunir el ejército al completo. Ni siquiera era un cuerpo permanente, se reclutaba y licenciaba según las necesidades. Los trescientos caballeros (centuriae flexuntes o centuriae celeres) formaban la caballeria del ejército de la Antigua Roma. Estaban bajo el mando de tres tribunos de la Caballería (Tribuni Celerum) y el jefe supremo de la Caballería era el Magister Equitum.
La aristocracia al principio y las clases ricas posteriormente ocupaban la primera línea como muestra de su liderazgo del pueblo, y también porque podía pagarse el mejor equipamiento, con lo que sus unidades eran muy eficaces y bien armadas. Muy pocos miembros de las clases más bajas podían costeárselo con su paga de soldado.
Con el crecimiento de la población de Roma y las mayores necesidades militares el número de legiones aumentó primero a dos y posteriormente a cuatro.
El mando supremo de la caballería correspondía a un Magister Equitum, y el de la caballería de cada legión a los Tribunos de la Caballería.
El mando supremo de los Infantes correspondía inicialmente al rey y después a los Cónsules o Dictadores (o a los Legatus). El mando de los infantes de cada legión correspondía a los Tribunos de la Milicia.
Los infantes fueron divididos en cinco clases según su armamento (en función de la riqueza personal) siendo las tres primeras llamadas hoplitas (por la armadura) y las otras dos Velites (auxiliares).
Unidades
En los primeros momentos el ejército era simplemente una agregación de unidades indiferenciadas inspirada en la falange etrusca. Esta, a su vez, se creó por la influencia de las unidades de hoplitas de la Magna Grecia con las que habían entrado en contacto.
El tamaño de la legión paso de unos tres mil hombres a más de cuatro mil, pudiendo llegar hasta los cinco mil. También hubo una mayor especialización de los soldados, pero tácticamente no se produjeron cambios y se mantuvo la estructura básica de la falange hoplita.
En la Monarquía
El servicio afectaba a los ciudadanos entre diecisiete y sesenta años. Hasta los cuarenta y cinco participaban en las campañas, y los mayores defendían las ciudades y formaban la reserva.
Por lo general las clases altas no intentaban rehuir el servicio militar, ya que su cumplimiento era imprescindible para poder acceder a las magistraturas del Estado y hacer carrera política (el cursus honorum). La organización política básica en aquella época era la gens. La leva obligaba a cada gens a proporcionar un cierto número de hombres armados más otros hombres de apoyo.
El requisito básico era ser ciudadano romano (infantería o caballería pesadas) o bien ciudadano de algún pueblo bajo domino romano (velites y caballería ligera), lo que contribuía a que el ejército tuviese una moral elevada y un gran fervor patriótico. No se tenían en cuenta otros factores como la religión o el color de la piel.
Por el contrario, lo habitual entre los pueblos y civilizaciones de la época era un ejército formado por mercenarios profesionales sin importar su origen. La leva sólo era obligatoria en tiempos de guerra, pero las continuas guerras en las que Roma se veía implicada hacían que en la práctica la leva siempre estuviese en vigor. Aunque los soldados percibían una paga (no muy elevada) sus campos de cultivo quedaban desatendidos, lo que inevitablemente les causaba pérdidas si la campaña se alargaba. Con el tiempo los criterios de sangre noble se fueron relajando. A mediados del siglo VI adC el rey Servio Tulio puso la riqueza personal por delante del criterio de sangre en relación a los derechos y deberes de los ciudadanos. Entre estos derechos y deberes se encontraba el ejército. Servio Tulio dividió Roma en treinta tribus, y agrupó a los ciudadanos en cinco clases sociales, subdivididas en un total de ciento noventa y tres centurias.
Inicios de la Marina Romana
Artículo principal: Armada romana
En el año 311 adC se instituyó la figura de los almirantes (Duoviri navales) para dirigir la pequeña armada romana, formada por unos pocos navíos (galeras sobre todo) y por los contingentes marítimos de las ciudades aliadas que poseían marina (como Nápoles).
El 267 adC se instituyeron los cuatro cuestores de la marina (Classici quoestores), con sedes respectivas en cuatro puertos: Ostia, Cales (en Campania), Ariminium (Rimini), y otra sede cuyo nombre y situación no es conocido.
Trirremes
Un trirreme fue una antigua embarcación griega dentro de la cual cabían 70 remeros reunidos en conjuntos de tres ("tres remos"), dando origen a su nombre. Los trirremes fueron utilizados alrededor del año 480 antes de Cristo. En esa fecha hubo un enfrentamiento entre griegos y persas y con sus veloces trirremes, los griegos lograron aplastar la flota de los persas.
Cilindro Fulldome de Politica y Guerra en el Imperio Romano para Proyección Fulldome en Planetario Móvil
Emperador romano (98-117), nacido en 53 d.C. en la ciudad de Itálica (Santiponce) a escasos kilómetros de Hispalis (Sevilla) y perteneciente a la más rica y próspera provincia de la Hispania romana, la Baetica.
Su padre, del mismo nombre, había sido uno de los seguidores más importantes de Vespasiano tras la muerte de Nerón. También él era fiel a la casa de los Flavios y siguió la carrera habitual de senador romano (cursus honorum), siendo elegido cónsul en 91. Durante el mandato de Nerva era gobernador de Germania Superior. Nerva le adoptó en su ausencia y le hizo participar en su gobierno. Una posible explicación es que buscaba el apoyo del militar que confiaba en Trajano tras una brillante carrera y tenía fama de ser uno de los mejores comandantes.
Tras la muerte de Nerva, Trajano se mantenía cerca de las fronteras de Rin y Danubio. Una de sus primeras actuaciones fue mejorar la red de carreteras entre Maguncia y Augsburgo. Además se empezó con la construcción de un
limes para asegurar la "Agri decumates" (tierras germanas al lado derecho del Rhín) que habían sido ganadas para el imperio bajo Domiciano.
Hasta el año 99 no llegó como emperador a Roma por primera vez. Con el reciente gobierno terrorífico de Domiciano, fue recibido con los brazos abiertos por el senado.
Las guerras contra los dacios
En 101 Trajano empezó su primera guerra contra los dacios, un pueblo que vivía en la actual Rumanía, cuyo líder era Decébalo. La guerra terminó al año siguiente con la victoria romana en la batalla de Tapae.
Entre 105 y 106 siguió la segunda guerra de los dacios, durante la cual los romanos tomaron la capital dacia, Sarmizegetusa, y anexionaron Dacia como provincia del imperio. Estas guerras se reflejan en la columna de Trajano, que se levantó conjuntamente con el Foro (Foro de Trajano), donde fue colocada para celebrar la victoria.
Aproximadamente al mismo tiempo, se integró el reino de los nabateos (aunque sin guerra) convirtiéndose en provincia romana con el nombre de Arabia Pétrea.
Las guerras contra los partos
En 113 Trajano empezó una guerra victoriosa contra los partos (ver Imperio Parto), Armenia, Asiria y Mesopotamia fueron integradas en el Imperio. Éste alcanzó con las conquistas su máxima extensión.
Problemas con rebeliones, problemas logísticos y una enfermedad seria de Trajano impidieron conquistas más allá de estos límites. Murió en el viaje de vuelta en Selenio cerca del Mar Negro el 8 de agosto de 117. Justo antes de su muerte adoptó a su sobrino Adriano quien le sucedió en el trono.
Hay rumores de que esta "adopción" se realizó post mortem escondiendo su mujer Pompeia Plotina un esclavo bajo las sábanas del emperador muerto quien sussuró la adopción como presunta última voluntad del moribundo.
La titulación completa de Trajano en el momento de su muerte era: Imperator Caesar Divi Nervae filius Nerva Traianus Optimus Augustus Germanicus Dacicus Parthicus, Pontifex maximus, Tribuniciae potestatis XXI, Imperator XIII, Consul VI, Pater patriae.
(Tito Flavio Sabino Vespasiano)
Durante el reinado de Calígula había sido pretor y el emperador Claudio lo llevó con él en sus campañas en Britania.
A la muerte de Nerón, fue proclamado emperador por los ejércitos de Oriente el 1 de julio de 69 en Alejandría, e instauró la dinastía de los Flavios, mientras reprimía la rebelión judía. Marchó entonces hacia Egipto, dejando a su hijo Tito terminar el asedio de Jerusalén. Su objetivo era cortar el suministro de trigo a Roma. Tras una fácil victoria en Egipto, se dirigió a Roma, que había sido ocupada en su nombre por Antonio Primo al frente de las legiones del Danubio. Vitelio había muerto durante la ocupación.
Su reinado acabó con la guerra civil que siguió a la muerte de Nerón, y fue el último emperador del año de los cuatro emperadores (69). Se dedicó a la restauración política y económica de Roma. También ordenó la construcción del famoso "anfiteatro flavio", más conocido como coliseo.
Sus hijos Tito primero y luego Domiciano le sucedieron. Los primeros aseos públicos de París se llamaron vespasianas porque este emperador estableció un impuesto sobre la recogida de orina.
Nacido como Cayo Flavio Valerio Claudio Constantino) (Naissus, Dacia, actual Serbia, h. 280 - Ancycrona, Ponto, actual Turquía, 337) Primer emperador cristiano de Roma.
Ascenso al trono Imperial
Era hijo de un militar al servicio de Diocleciano, Constancio o Cloro, que asumió la gobernación de la parte occidental del Imperio al abdicar aquél (305). Muerto Constancio al año siguiente en Britania, las tropas allí estacionadas proclamaron emperador a Constantino; pero hubo de librar duros combates contra sus rivales hasta que, en la batalla del puente Milvio (312) se impuso a Majencio y se hizo con Roma. Con ello obtenía la parte occidental del Imperio, mientras que la oriental, controlada por Licinio, no pasó bajo su poder hasta el 323 (batalla de Adrianópolis). Desde entonces hasta su muerte ejerció como emperador único (Totius orbis imperator).
Conversión al cristianismo
La trascendencia del reinado de Constantino para la historia occidental procede de las consecuencias que tuvo su conversión al cristianismo (en algún momento indeterminado del proceso de conquista del poder, aunque no se bautizó hasta poco antes de morir); descartada la sinceridad de su sentimiento religioso, es posible que dicha conversión se debiera al fracaso de las persecuciones de los reinados anteriores, así como a la búsqueda de elementos de unidad que contrarrestaran las tendencias disgregadoras del Imperio.
Por el Edicto de Milán (313) acabó con el culto estatal pagano en Roma, decretó el fin de las persecuciones contra los cristianos y la devolución a éstos de los bienes expropiados.
Al cristianismo lo llama la nueva religión, y para hacerlo tuvo que ordenar la muerte de su familia. En los pagos, del latín bosques, no llegó la influencia de esta nueva religión, y siguieron con sus antiguas tradiciones y el culto a los dioses. Los ciudadanos les llamaron paganos, los del bosque.
Medidas religiosas
Poco después de la Batalla del Puente Milvio, 312, Constantino entrego al papa Silvestre I un palacio romano que había pertenecido a Diocleciano y anteriormente a la família patrícia de los Plautii Laterani, con el encargo de construir una basilica de culto cristiano.
El nuevo edifício se construyó sobre los cuarteles de la guardia pretoriana de Majencio, los Equites singulares, convirtiendose en sede catedralicia bajo la advocación del Salvador, substituida esta más tarde por la de San Juan. actualmente se la conoce como Basílica de San Juan de Letrán.
En 324 el emperador hizo construir otra basílica en Roma, en el lugar donde martirizaron a San Pedro, la colina del Vaticano, y que actualmente acoje a la Basílica de San Pedro.
Aunque no convirtió al cristianismo en religión oficial del Estado (un paso que daría Teodosio en el 391), fue el primero en darle poder, una buena posición social y económica a su organización, porque le concedió importantes privilegios y donaciones a la Iglesia, apoyó la construcción de grandes templos y dio preferencia a los cristianos a la hora de seleccionar a sus colaboradores.
A cambio, otras comunidades religiosas comenzaron a ser perseguidas dentro del Imperio, como sería el caso de los judíos.
Temeroso de que las disputas teológicas rompieran la unidad de la religión cristiana, puso el poder a disposición de la jerarquía eclesiástica para combatir las numerosas herejías de la época.
Ya en el 317 dictó leyes contra los donatistas, a quienes el Concilio de Arlès había situado fuera de la ortodoxia cristiana. Repitió la operación contra los arrianos, convocando y haciendo aplicar el primer concilio general de la Iglesia en Nicea (325), en el cual se aprobó el Credo que recogía las propuestas de San Atanasio frente a las de Arrio.
Administración
En lo político, puede decirse que con Constantino culminan las tendencias autoritarias y dirigistas del reinado de Diocleciano, completando la evolución del Imperio hacia el absolutismo: los Senados de Roma y Constantinopla pasaron a ser asambleas representativas meramente municipales; se reforzaron el ejército -especialmente el del interior-, la policía y los servicios de información; se reestructuró la Administración en un sentido centralista;
se desarrolló una burocracia jerárquicamente organizada a las órdenes de un Consejo de la Corona; y se estableció un riguroso ceremonial cortesano tendente a resaltar la supremacía del emperador y su carácter divino.
Otras reformas importantes del reinado de Constantino tuvieron lugar en el terreno económico, en el que intentó poner freno a la grave crisis que arrastraba el Imperio desde el siglo anterior.
Para contener la inflación reformó el sistema monetario, basándolo enteramente sobre el oro creando el solidus (esta moneda recibe también los nombres de nomisma y bezant. Su peso es de aproximadamente 4,5 gramos. El plural de solidus es solidii).
Decretó el carácter hereditario de los oficios. Y completó el proceso de vinculación de los colonos a la tierra que cultivaban, poniendo las bases de la institución medieval de la servidumbre.
Por todo ello, puede considerarse que en el reinado de Constantino se dieron pasos decisivos hacia la configuración de la Edad Media europea. Tras su muerte se desataron ásperas disputas sucesorias entre sus hijos, en las que resultó victorioso Constancio II.
Bizancio
Constantino reconstruyó y amplió la ciudad griega de Bizancio (la actual Estambul), a la que cambió el nombre por el de Constantinopla (330) y convirtió en capital cristiana del Imperio, en sustitución de Roma, símbolo del paganismo.
Con ello hizo bascular el centro político del Imperio hacia el este, suministrando una capital magnífica al futuro Imperio Romano de Oriente (Imperio Bizantino) y, desde 1453, al Imperio Otomano.
Publius Cornelius Scipio Africanus Major (236 adC - 183 adC)
Famoso general y político romano. Es más conocido por derrotar a Aníbal y por esto es llamado Escipión el Africano.
En el año 209 a de C., un joven comandante extraordinariamente hábil, Publio Escipión, se encargó del mando del ejercito romano en Hispania.
En un ataque sorpresa, conquistó la base principal del enemigo, Cartago Nova (actual Cartagena), y después venció a las restantes tropas cartaginesas. En el año 206 a. de C. se habian eliminado de Hispania casi todos los enemigos de Roma.
En el año 204 a. de C. Escipión persuadió al Senado para autorizarle a conducir el ejército romano a Cartago.
Aníbal se vio entonces obligado a regresar a casa para defender su ciudad natal y, en el año 202 a. de C., Escipión y Aníbal se enfrentaron en una dura batalla en Zama. Por primera vez, Aníbal luchó contra un comandante romano de su propia talla, y Escipión, en una gran victoria para Roma, le venció.
En español Publio Elio Adriano (Roma, 24 de Enero de 76 - †Baia, 10 de Julio de 138). Emperador romano de la dinastía de los Cinco buenos emperadores, los Antoninos.
Nacido en Itálica, cerca de Sevilla, descendiente de colonos romanos afincados en el sur de España.
Era primo de Trajano, habiendo sido nombrado por éste para una serie de dignidades y cargos públicos que lo hicieron aparecer como el presunto heredero del emperador.
En época de las Guerras Prácticas de Trajano, era gobernador de Siria. Tras la muerte de Trajano, la emperatriz Plotina aseguró que Adriano había sido adoptado como hijo por Trajano en su lecho de muerte.
A pesar de que muchos dijeron que esto era una farsa, Adriano fue proclamado emperador de Roma. Su nombramiento fue inmediatamente seguido de la ejecución sumarísima de cuatro importantes exconsules, exponentes de las conquistas militares de Trajano.
Estas ejecuciones se llevaron a cabo sin el acuerdo previo del Senado, y este hecho provocó un distanciamiento entre el emperador y la vieja asamblea, lo que marcó la política imperial subsiguiente, que fue dirigida en el sentido de ampliar la base de apoyo del principado en detrimento de Roma,
mediante el contacto directo del emperador con las élites provinciales, en oposición a la vieja política del mantenimiento de Roma como ciudad imperial hegemónica. Adriano estaba contra la política de conquistas emprendida por
Trajano, por lo que sus primeras medidas como emperador tendieron a abandonar definitivamente cualquier tentativa de preservar las conquistas inseguras realizadas por su predecesor en su última expedición contra el Imperio Parto .
Conquistas estas que el propio Trajano había sido forzado a abandonar tras una serie de reveses militares. Favoreciendo una política de defensa pasiva, Adriano también abandona parte de las conquistas de Trajano en Dacia, actual Rumanía, cediendo a los sármadas la planicie del Bajo Danubio y concentrando la ocupación romana en la región de Transilvania, protegida por la barrera natural de los Cárpatos.
Según Dio Cassio, también ordenó la demolición del puente construido por Trajano sobre el río Danubio, como forma de evitar una invasión de las provincias danubianas a partir de Dacia. En un intento por proteger las demás fronteras del imperio, mandó construir un gran número de fortificaciones, entre ellas la Muralla de Adriano, situada entre Inglaterra y Escocia.
Fue un gran admirador de la cultura griega, siendo uno de los responsables de la propagación del helenismo del mundo antiguo. Hizo grandes viajes por el imperio, realizando obras y mejorando las infraestructuras y la economía de las provincias.
Ordenó la construcción del Panteón de Roma, reconstruido sobre otro previo, mucho menor erigido por Agripa, pero manteniendo la fachada arcaica con el nombre del antiguo constructor.
Fue un emperador viajero y, por donde pasaba, levantaba ciudades, construía calzadas, erigía monumentos. estos monumentos tenían un significado político: su construcción generalmente significaba una alianza en pié de igualdad abstracta entre Roma y la ciudad donde se construían.
Así, mandó terminar la construcción de un gigantesco templo a Zeus, en Atenas, el "Olympeion", cuyo principio se remontaba a la época del tirano ateniense Pisistrato, en el siglo VI adC. El resultado de estas construcciones fue organizar un barrio al modo romano de urbanizar, de manera que pudiera igualarse al fundador mítico de Atenas, Teseo.
Esta Atenas "romana" estaba separada de la antigua ciudad por un pórtico en la entrada, en el que había inscrito: "Esta es la ciudad de Adriano, y no la de Teseo". Esta reelaboración de la legitimidad política en torno, no a la ciudad de Roma o de su Senado, si no a una cultura helénica común, que presagiaba ya en cierta manera al Imperio Bizantino, permitió al historiador fracés Paul Veyne comparar a Adriano con un Nerón bien sucedido.
Esta política encontraría su mayor contestación entre un pueblo que se había opuesto históricamente, la mayor resistencia a esta matriz cultural griega: Judea, los judíos se reunieron preparando una nueva revuelta contra el elemento greco-romano.
La revuelta estalló cuando Adriano mandó reconstruir Jerusalén , destruida por Tito en el año 70 ddC., como una ciudad griega. Esto fue considerado por los judíos como una profanación de su ciudad por los extranjeros. De hecho en todos sitios surgían estatuas, baños públicos, centros ruidosos de vida profana.
Durante el final del reinado de Adriano, un movimiento armado anti-romano sacudió el interior de Judea, mandado por el rebelde mesiánico que vendría a ser conocido por el nombre de Bar Kochba (el Hijo de la Estrella).
En cuanto Adriano supo del levantamiento de los judíos, ordenó que las legiones de las provincias vecinas atacasen a los judíos y los destruyesen. No se sabe con certeza si Adriano participó activamente en la guerra judáica, ni en que medida, lo que es cierto es que esta guerra fue larga y terrible, duró más de dos años y fue cruenta.
Los judíos fueron acorralados poco a poco en sus refugios subterraneos de las montañas, donde fueron diezmados. Los sobrevivientes fueron vendidos como esclavos. El ejercito romano sufrió tal desgaste que Adriano eliminó de sus despachos militares al Senado la formula usual de apertura: "el Ejército y el Emperador están bien".
Roma decretó la expulsión de los judíos de Jerusalén , que fue reconstruida como ciudad griega pasando a llamarse "Aelia Adriana".En el emplazamiento del templo judáico se erigió la estatua de Zeus y junto al Gólgota donde fue crucificado Jesús se levantó un templo dedicado a Afrodita.
La antigua provincia de Judea pasó a llamarse Palestina (Philistina), forma de intentar apagar la memoria de la presencia judáica en la región, cambiándola por el nombre de sus más antiguos (y actuales) habitantes, los Filisteos.
Por eso en el Talmud, esta revuelta siguió siendo llamada "la guerra del exterminio". De hecho, por más que la diáspora judía empezara siglos antes de Adriano, es la narrativa sobre la guerra judáica la revestida de características legendarias.
La guerra eliminó cualquier posibilidad de renacimiento de un judaísmo como expresión puramente política y no sólo religiosa y cultural, situación que se perpetuaría hasta el surgimiento del sionismo en el siglo XIX.
La sucesión de Adriano fue complicada. En principio había pensado adoptar como hijo y sucesor a uno de sus muchos antiguos favoritos (como el adolescente griego Antinoo) Lucius Ceionius Commodus, pero habiendo fallecido prematuramente éste,
Adriano terminó por adoptar al senador que vendría a ser conocido como el Emperador Antonino Pio, con la condición de que éste adoptase como su sucesor a un pariente lejano de Adriano, el joven Marcus Aurelio Verus, el futuro emperador Marco Aurelio, así como el hijo del fallecido Lucius Ceionius, Lucio Vero, que vendría a ser el co-emperador junto con Marco Aurelio.
Mientras tanto, Adriano ordenó el suicidio de otro de sus parientes, el nonagenario senador Serviano, del que desconfiaba por buscar la sucesión imperial para uno de sus nietos (que también fue obligado a suicidarse).
Esta decisión agravó mucho más el distanciamiento entre Adriano y el Senado, que a su muerte intentó invalidar sus disposiciones, lo que fue impedido por Antonino Pio.
Monarquia, Republica, Imperio, Surgimiento de la Marina de Guerra Romana, Trirremes Ejercito Romano, Legiones Romanas, Legionarios, Decuriones, Centuriones, Servicio Militar en las Legiones, Galea, Montefortino, Sagun, Pilum. Pugio, Gladius, Estandartes de las Legiones, Aignum, Aquilla, Vexillum, Scutum, Guardia Pretoriana, Pretor, Honderos Baleares, Ballistas, Scorpius, Maquinas de Asedio, Catapultas, Onager, Onagri, Enemigos de Roma, Los Barbaros, Celtas, Germanos, Cartagineses, Hunos, Guerras Punicas, Origen del Titulo de Cesar, Publius Aelius Traianus Hadrianus, Cayo Julio César, Gaius Iulius Caesar, Publius Cornelius Scipio Africanus Major, Constantino I el Grande, Tito Flavio Sabino Vespasiano, Cneo Pompeyo, Trajano
Planetarios. Planetariums. Planetarios Móviles. Portable Planetariums. Fulldome. Planetarios Portátiles. Planetarios Transportables. Travelling Planetariums. Planetarios Itinerantes
Fabricamos y Exportamos Planetarios, Planetarios Moviles, Planetarios Portatiles, Planetarios Transportables, Planetarios Itinerantes, Planetarios Inflables, Planetarios Educativos, Cosmodomos, Planesaurios, Planetasaurios, Planetadinos, Cosmosaurios, Planeviales, Domos Educativos