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Sistema Reproductor Masculino

Sistema Reproductor femenino -2

Sistema Reproductor femenino, corte sagital

Sistema Reproductor

Sistema Nervioso Autonomo

Vista del cerebro y médula espinal

Sistema Nervioso

El Cerebro

Superficie interna del intestino ciego

Vista anterior del hígado, que muestra la vesícula biliar e, internamente, la extensa red de arterias y venas

Vista Abdominal Interna

Sistema Digestivo

Sección sagital del cuerpo humano masculino, que muestra como el conducto deferente une los testículos, que producen espermatozoides, a la uretra, que se abre en la punta del pene. Las glándulas auxiliares (las vesículas seminales, la próstata y la glándula bulbouretral) se conectan con la uretra.

Se observan:

1) vejiga,                                                    2) sínfisis púbica,
3) uretra,                                                    4) cuerpo cavernoso,
5) cuerpo esponjoso,                               6) pene,
7) glande del pene,                                  8) conducto deferente,
9) recto,                                                   10) vesícula seminal,
11) próstata,                                           12) glándula bulbouretral,
13) ano,                                                    14) epídimo,
15) escroto                                              16) testículo.

Los órganos sexuales femeninos comprenden los dos ovarios, situados a ambos lados del útero, las trompas de falopio, el cuello del útero o cérviz, la vagina y el clítoris (no visible en esta imagen).
Se observan:

1) cintura pélvica,
2) trompa de Falopio,
3) ovario,
4) fimbrias,
5) útero,
6) cuello del útero
7) vagina

Se observan:

 1 ) labios menores,                    2 ) sínfisis púbica,                      3) clítoris, 4  ) uretra,                                     5 ) vejiga,                                    6) conducto vaginal,
 7 ) útero,                                      8 ) trompa de Falopio,               9) ovario, 10) cérviz,                                   11) uréter,                                   12) recto,
13) recto,                                     14) ano,                                       15) coccix, 16) sacro                                      17) Parametrio

La habilidad para reproducirse es una de las características unificadoras de los seres vivos. La reproducción sexual da origen a descendientes genéticamente diferente de sus padres. La reproducción asexual produce descendientes idénticos a su progenitores.
Reproducción Sexual

En la reproducción sexual los nuevos individuos se producen por la fusión de los gametos haploides para formar el huevo o cigoto diploide. Los espermatozoides son los gametos masculinos y los ovocitos los gametos femeninos. La meiosis produce células que son genéticamente distintas unas de otras; la fecundación es la fusión de los gametos que produce una nueva combinación de alelos, y por lo tanto incrementa la variación sobre la cual actúa la selección natural.

Los rotíferos (diminutos animales marinos y de agua dulce) se reproducirán asexualmente mientras las condiciones ambientales son favorables, en este caso las hembras producen huevos por mitosis. Cuando las condiciones se deterioran, los rotíferos se reproducen sexualmente y encapsulan a sus cigotos dentro de una cubierta resistente. Cuando las condiciones mejoran los huevos eclosionan y forman individuos diploides. Los rotíferos por lo tanto usan la reproducción sexual como una forma de sobrevivir en un ambiente desfavorable.

La reproducción sexual ofrece el beneficio de producir variaciones genéticas entre los descendientes, lo cual aumenta la oportunidades de sobrevivir de la población. El costo de este proceso incluye la necesidad, entre otras, de dos individuos para acoplarse, rituales de cortejo y otros mecanismos.

En la mayoría de los peces y en los anfibios, como en muchos invertebrados, la fecundación es externa. Entre los organismos que depositan huevos amniotas (reptiles, aves y mamíferos monotremas (ornitorrinco), la fecundación es interna. Luego de la fecundación, el huevo se desplaza por el tracto femenino y recibe la cáscara. También es interna la fecundación en los mamíferos marsupiales y placentarios en los cuales el embrión se desarrolla dentro de la madre y es nutrido por ella.

Reproducción y desarrollo humano

La reproducción humana emplea la fecundación interna y su éxito depende de la acción coordinada de las hormonas, el sistema nervioso y el sistema reproductivo.

Las gónadas son los órganos sexuales que producen los gametos.

Las gónadas masculinas son los testículos, que producen espermatozoides y hormonas sexuales masculinas.

Las gónadas femeninas son los ovarios, producen óvulos y hormonas sexuales femeninas.

El sistema reproductivo masculino

Los testículos se encuentran suspendidos fuera de la cavidad abdominal por el escroto, una bolsa de piel que mantiene los testículos a una temperatura óptima para el desarrollo de los espermatozoides. Los tubos seminíferos se encuentran dentro de cada testículo, y son el lugar donde los espermatozoides son producidos por meiosis. Cerca de 250 metros de túbulos se encuentran empaquetados en cada testículo. Los espermatocitos dentro de los túbulos se dividen por meiosis para producir las espermátidas que se desarrollan hasta espermatozoides maduros.

Espermatogénesis

La producción de espermatozoides comienza en la pubertad y continúa a lo largo de la vida, cientos de millones de espermatozoides se producen cada día. Una vez que los espermatozoides se forman se mueven hacia el epidídimo, donde maduran y se almacenan.

Hormonas sexuales masculinas

La hipófisis anterior produce la hormona estimulante del folículo (del inglés: FSH) y la hormona luteinizante (del inglés: LH). La liberación de LH es controlada por el factor de liberación de la gonadotropina (del inglés: GnRH) liberada por el hipotálamo. La LH estimula a las células de los tubos seminíferos a producir testosterona, que tiene funciones en la producción de los espermatozoides y en la determinación de los caracteres sexuales secundarios. La acción del GnRH es controlada por un sistema de retroalimentación negativa basado en los niveles de testosterona.

Estructuras sexuales

Los espermatozoides pasan a través del conducto deferente (vas deferens) que conecta al conducto eyaculatorio que desemboca en la uretra. La uretra atraviesa el pene y se abre hacia el exterior. Las secreciones de las vesículas seminales agregan fructosa y prostaglandinas a los espermatozoides a medida que pasan. La glándula prostática segrega una fluido lechoso y alcalino. Las glándulas bulbo uretrales segregan un fluido mucoide que facilita la lubricación durante la cópula. Los espermatozoides y las secreciones conforman el semen.

El sistema Reproductor Femenino

Las gónadas femeninas, los ovarios, se encuentran localizados dentro de la porción baja de la cavidad abdominal.

El ovario contiene numerosos folículos compuestos por óvulos en desarrollo rodeados por una capa externa de células foliculares. Cada uno comienza la oogénesis como ovocito primario. Al nacimiento cada mujer posee el número de ovocitos en desarrollo para toda la vida, cada uno de los cuales esta en profase I. Un ovocito secundario se libera cada mes desde la pubertad hasta la menopausia totalizando de 400 a 500 óvulos.

Ciclo ovárico

Luego de la pubertad el ovario oscila en un ciclo entre la fase folicular (folículo maduro) y la fase luteínica (presencia del cuerpo lúteo). Este ciclo se interrumpe solo durante el embarazo y continúa hasta la menopausia donde finaliza la capacidad reproductiva de la mujer. El ciclo ovárico dura generalmente 28 días. Durante la primera fase, el ovocito madura dentro del folículo. En el punto medio del ciclo, el ovocito es liberado del ovario en un proceso conocido como ovulación. Luego de la ovulación el folículo forma el cuerpo lúteo que sintetiza hormonas que preparan al útero para el embarazo.

El ovocito secundario pasa de la cavidad del cuerpo, ayudado por los movimientos de las cilias de las fimbrias, al oviducto (trompas de Falopio). El oviducto desemboca en el útero.

El útero tiene una capa interna, el endometrio, en el cual se implanta el huevo fertilizado. En la parte final del útero se encuentra el cérvix que lo conecta a la vagina. La vagina recibe al pene durante el coito y sirve como canal de nacimiento.

Genitales externos

Los genitales externos femeninos son conocido colectivamente como vulva. Los labios menores son una fina membrana de piel justo en la salida de la abertura vaginal. Los labios mayores cubren y protegen la zona genital. El clítoris, esta formado por tejido eréctil, en su sensible terminación se encuentra recubierto por un repliegue de piel.

Hormonas y ciclo femenino

El ciclo ovárico comprende dos fases reguladas por hormonas. El folículo segrega estrógeno antes de la ovulación ; el cuerpo lúteo segrega tanto estrógeno como progesterona luego de la ovulación. Hormonas del hipotálamo y de la hipófisis anterior regulan el ciclo ovárico. El ciclo ovárico comprende los eventos en el ovario; el ciclo menstrual ocurre en el útero.

El ciclo menstrual varía entre 15 y 32 días. El primer día del ciclo es el primer día de flujo menstrual (día 0) conocido como menstruación. Durante la menstruación el endometrio uterino es destruido y eliminado como flujo menstrual. Las hormonas FSH y LH se segregan en el día 0, comenzando tanto el ciclo ovárico como el menstrual. La FSH y la LH estimulan la maduración de un solo folículo en uno de los ovarios y la secreción de estrógenos. La elevación del nivel de estrógeno en sangre produce la secreción de LH, que estimula la maduración del folículo y la ovulación (día 14, o mitad del ciclo).

La LH estimula al folículo remanente a formar el cuerpo lúteo, que produce tanto estrógeno como progesterona. Enlace a una animación de la secuencia hormonal.

El estrógeno y la progesterona estimulan el desarrollo del endometrio y la preparación del endometrio uterino para la implantación del cigoto. Si no hubo embarazo, la caída de los niveles de FSH y LH hacen que se desintegre el cuerpo lúteo.

La caída de los niveles hormonales también causan la eliminación del endometrio necrotizado por una serie de contracciones musculares del útero.

Los ovarios no funcionan plenamente en el momento del nacimiento: entonces se limitan a producir unas pocas hormonas. Al llegar a la pubertad, el aumento repentino de los niveles de hormonas sexuales producen la iniciación del ciclo reproductivo y el desarrollo de las características sexuales secundarias.

Se observan: 1) cintura pélvica, 2) coxa derecha (hueso de la cadera), 3) ovario derecho, 4) útero, 5) coxa izquierda (hueso de la cadera) 6) ovario izquierdo y 7) vagina.

La producción de los andrógenos por los testículos estimula la maduración del sistema reproductor masculino y el desarrollo de las características sexuales secundarias masculinas, como el crecimiento del vello facial, en las axilas y el pecho, y el engrosamiento de la voz, causado por el crecimiento de la laringe.

Se observan: 1) coza derecha, 2) vejiga, 3) cordón espermático, 4) testículo derecho, 5) coxa izquierda, 6) pene y 7) testículo izquierdo.

Denominado también sistema neurovegetativo, o nervioso autónomo, o involuntario, o visceral, o gran simpático, es aquella parte del sistema nervioso que regula las funciones vitales fundamentales que son en gran parte independientes de la conciencia y relativamente autónomas, es decir, las funciones vegetativas (aparato cardiorrespiratorio, glándulas endocrinas, musculatura lisa, aparato pilo sebáceo y sudoríparo, etc.).

2. Embriogenesis

En el curso de la quinta semana del desarrollo del embrión algunas células derivadas de la porción torácica de la cresta neural emigran a cada lado hacia la región colocada inmediatamente por detrás de la aorta. Estas células, denominadas neuroblastos simpáticos o simpatoblastos, van a constituir los dos cordones simpáticos primitivos.

Algunos elementos de estos cordones emigran luego hacia el punto de reunión de las raíces dorsal y ventral de los nervios espinales, donde se forman los cordones simpáticos secundarios, de los cuales se originan las cadenas de los ganglios del simpático torácico.

Los cordones simpáticos primitivos forman, por el contrario, los ganglios prevertebrales y preaórticos o periaórticos, los cuales se desplazan de su posición original para tener por detrás a los esbozos de la localización de las vísceras a las cuales deberán dar inervación. De una sucesiva prolongación hacia arriba y hacia abajo se originan, respectivamente, los cordones del simpático cervical y la porción lumbosacra, con los respectivos ganglios.

Por lo que concierne al para simpático, los ganglios situados a lo largo de los nervios oculomotor, facial, glosofaríngeo y vago derivan de las células emigradas del sistema nervioso central o de neuroblastos diferenciados en los ganglios sensitivos del V, VII, y IX par de los nervios craneales.

El S.N.A. está estrechamente unido con el sistema nervioso relación, con el cual tiene en común estructuras centrales y periféricas. Tiene un significado particular y una gran importancia las relaciones que éste posee con el aparato endocrino.

Morfología: Para la descripción anatómica, el sistema nervioso vegetativo se subdivide en tres partes, estrechamente unidas entre sí por numerosas fibras aferentes y eferentes:

3. Centros Neurovegetativos Superiores (corticales y diencefálicos)

Sistema Neurovegetativo Cortical: Además de a nivel del hipotálamo, la integración más elevada de las diferentes actividades vegetativas tiene lugar también en zonas determinadas de la corteza cerebral, de las cuales las más importantes son la parte del lóbulo frontal, colocada por delante de la zona cortical motora, y el denominado sistema límbico.

La primera regula las funciones vegetativas (vasomotoras, sudorales, etc.) que acompañan a la actividad motora de los músculos esqueléticos y toma parte incluso en los procesos de integración recíproca entre actividad vegetativa y psíquica. En el sistema límbico tiene lugar una integración entre el estado emocional y las determinadas funciones vegetativas (motilidad gástrica, emisión de orina y heces, constancia en la presión arterial, etc.).

Sistema Neurovegetativo Diencefálico: En el diencéfalo se encuentran numerosos agregados celulares o núcleos hipotalámicos, en relación con determinadas funciones metabólicas y con el sistema endocrino, esencialmente la hipófisis. Existen luego otras formaciones, representadas por el sistema reticular hipotalámico y subtalámico, continuación del bulbar y del mesencefálico, que, además de constituir un centro integrativo para las emociones, presiden algunas manifestaciones fundamentales de la vida, como el sueño, la vigilia, el hambre y la sed.

El Sistema Reticular del Tronco Encefálico es un complejo anatomofuncional que se extiende desde el bulbo hasta el diencéfalo, estando formado por una trama de sustancia gris (que en algunos puntos se reúne en núcleos: núcleo reticular lateral de la oliva inferior, núcleo reticular caudal y oral del puente, núcleos reticulares gigantocelulares y de sustancia blanca formada por fibras nerviosas.

Son muy amplias las conexiones con las otras secciones del sistema nervioso central, a través de fibra aferentes (vías espinoreticulares, corticoreticulares, cerebeloreticulares, estriado – pálido – reticulares y septoreticulares) y fibras eferentes (vías reticulares descendentes, vías reticulares eferentes cortas, vías reticulares ascendentes y vías reticulocerebelosas).

En consideración a estas relaciones, desde el punto de vista funcional se distinguen un sistema reticular ascendente y un sistema reticular descendente, cuyas funciones para la homeostasis del organismo son de gran importancia. De hecho, el primero controla el estado de vigilia y el comportamiento; el segundo armoniza las actividades circulatorias y respiratorias, además de las reacciones tónicas musculares posturales y algunas reacciones en relación a determinados estados afectivos (vómito, reacción de alarma o de fuga o de defensa).

4. Centros neurovegetativos intermedio

Se presentan en aquella parte del S.N.A., del simpático y parasimpático. Comprende tanto centros nerviosos vegetativos situados en el eje cerebroespinal como fibras nerviosas aferentes y eferentes en relación con ellos. Ente ambos sistemas, simpático y parasimpático las fibras eferentes son sustancialmente de dos tipos: preganglionares, que se originan a nivel de la sustancia gris del tronco cerebral o de la médula y terminan en un ganglio, y postganglionares, que se originan de las neuronas ganglionares en contacto sináptico con las primeras y alcanzan al órgano efector.

Ya que la distribución anatómica de los ganglios periféricos es notablemente diferente en los dos sistemas, las fibras pre y postganglionares simpáticas y respectivamente parasimpáticas, tienen diferentes longitudes. Los ganglios parasimpáticos están, de hecho, situados en las cercanías del órgano efector o, por añadidura, en el espesor de la pared de este último: las fibras parasimpáticas preganglionares son, por lo tanto, mucho más largas y las postganglionares mucho más cortas.

Los ganglios simpáticos, por el contrario, constituyen una doble cadena (cadena del simpático) que se extiende en posición laterovertebral, desde la base del cráneo hasta el cóccix: las fibras preganglionares tienen, pues, un curso muy corto y las postganglionares muy largo.

Sistema Ortosimpático:

El sistema simpático u ortosimpático está compuesto, en los dos lados del cuerpo, por una cadena de ganglios, ganglios simpáticos vertebrales, reunidos entre sí por cordones longitudinales intermedios de fibras nerviosas, formando dos troncos (cadena del simpático) que tienen su curso desde la base del cráneo hasta el cóccix, disponiéndose antero – lateralmente respecto a la columna vertebral. Los ganglios vertebrales, con relación a su localización, se distinguen en cervicales, torácicos, lumbares, sacros y coccígeos.

Para cada lado, los ganglios cervicales son tres (de los cuales el superior es mucho más grueso), los torácicos once, los lumbares cinco y los sacros cuatro. Sus dimensiones varían, oscilando, por lo general, alrededor de un cm de diámetro; tienen aspecto fusiforme u ovoidal; son consistentes y aparecen de un color gris rosáceo.

También los cordones intermedios que unen los ganglios vertebrales entre sí, tienen un color gris rosáceo, siendo, por lo demás, simples, a veces dobles, y estando constituidos principalmente por fibras nerviosas amielínicas. Todos los ganglios vertebrales están en conexión con los nervios espinales mediante las ramas comunicantes, que se originan del tronco del nervio espinal apenas constituido o de la rama anterior del mismo.

Las ramas comunicantes con los nervios torácicos y con los primeros dos o tres nervios lumbares dan como resultado una rama comunicante blanca, formada esencialmente por fibras mielínicas, y una rama comunicante gris, formada preferentemente por fibras amielínicas; las cervicales, las últimas dos o tres lumbares y los nervios sacro y coccígeo poseen ramas comunicantes grises solamente. De los troncos del simpático se originan las ramas periféricas, constituidas preferentemente por fibras amielínicas, la mayor parte de las cuales siguen el curso de los vasos arteriales.

Antes de distribuirse por los órganos, muchas ramas se ponen en relación con los ganglios situados por delante de la aorta torácica y abdominal (ganglios preaórticos o prevertebrales) y luego, en su curso último, se disponen en forma de plexo alrededor de los vasos arteriales terminales, siguiéndolos en su distribución entre los órganos. A lo largo de estos plexos se encuentran ganglios periféricos y terminales, que a veces, especialmente en la cercanía de los órganos, pueden estar representados sólo por células aisladas (metasimpáticos).

Las ramas periféricas del simpático contienen fibras eferentes y aferentes:

Las fibras eferentes preganglionares se originan de las células de pequeñas dimensiones y de aspecto estrellado que se sitúa en la sustancia gris del asta lateral de la médula espinal en el tramo comprendido entre el primer segmento torácico y el segundo o tercer segmento lumbar (células radiculares viscerales).

Los axones de estas células (fibras preganglionares mielínicas) salen de la médula con las fibras somatomotoras, es decir, con las raíces anteriores de los relativos nervios periféricos torácicos y lumbares, pasando al respectivo ramo comunicante blanco y alcanzando el tronco del simpático, y terminan en un ganglio vertebral, que puede ser aquel del nivel correspondiente, o superior (hasta el ganglio cervical), o inferior (hasta el ganglio coccígeo); a la vez, atravesando el tronco del simpático, o recorriendo en un ramo periférico que emana del tronco, se sitúan más lejos, hasta llegar a un ganglio prevertebral o peraórtico o a un ganglio todavía más distal.

En este caso la rama periférica que él contiene debe ser considerada como la continuación de la rama comunicante, alargándose considerablemente: los nervios esplácnicos son el ejemplo más significativo. Las fibras preganglionares llegan al ganglio simpático, arborizándose alrededor de las células, originándose de estas arborizaciones las fibras postganglionares, generalmente amielínicas, destinadas a los órganos periféricos.

Algunas de estas fibras, a través del ramo comunicante gris, pasan a los nervios espinales y se distribuyen a la musculatura lisa, a las glándulas de la piel y a los vasos de los miembros, de la pared del dorso, de las meninges y del raquís; las otras, que pueden nacer también de ganglios más periféricos, siguen el curso de los vasos sanguíneos, inervando las vísceras del tórax y del abdomen y diferentes estructuras de la cabeza. Reciben fibras de los nervios periféricos del simpático al ojo, los vasos y las glándulas endocrinas, el corazón, los pulmones, el aparato digestivo y las glándulas anexas y el aparato urogenital.

Las fibras aferentes o sensitivas se originan de una célula en T situada en los ganglios espinales, no diferenciable histológicamente de las neuronas sensitivas de los nervios cerebroespinales. La prolongación periférica de esta célula se inicia en una terminación nerviosa situada periféricamente o en los músculos lisos, o en las paredes de los vasos, o en un órgano periférico del sentido, y corre por los troncos nerviosos junto con las fibras eferentes y las fibras somáticas.

Las prolongaciones del cuerpo y de los miembros llegan a la médula, pasando directamente al nervio correspondiente raíz posterior. Los que, por el contrario, derivan de los órganos viscerales torácicos y abdominales y de las paredes de los vasos recorren en las ramas periféricas del simpático, alcanzando un ganglio de la cadena y de allí, pasan a la raíz posterior del nervio espinal.

Las prolongaciones proximales de la célula en T penetran en la médula de la raíz posterior, poniéndose en relación, directamente o mediante neuronas asociativas, con las células de origen de las fibras preganglionares, e integran así los arcos reflejos del sistema autónomo y de los centros vegetativos superior, Diencefálico y cortical.

Las dos cadenas del simpático, compuestas, por los ganglios vertebrales y por los cordones intermedios que les unen, están extendidas en toda la longitud de la columna vertebral, desde la base del cráneo hasta el cóccix, de manera continua. Las dividiremos en cuatro segmentos: cervical – torácico – lumbar – pélvico:

Simpático Cervical:

Esta formación nerviosa se apoya sobre la aponeurosis prevertebral, que la separa de los músculos largos del cuello y largo de la cabeza, por delante de las apófisis transversas de las vértebras cervicales. En su curso descendente se encuentra colocada por detrás e internamente al fascículo vasculonervioso del cuello, más exactamente por detrás de la vena yugular interna: cerca de la apertura superior del tórax se desplaza lateralmente y cruza la cara posterior de la arteria subclavia, en las cercanías del origen de la arteria vertebral.

Las neuronas preganglionares están en el segmento torácico y cervical de la médula, de donde las fibras preganglionares salen por la vía de los ramos comunicantes blancos torácicos, para unirse con las neuronas postganglionares de los ganglios cervicales; de hecho, estos últimos están unidos a los nervios espinales por ramos comunicantes grises, que no contienen fibras preganglionares, sino blancas. A lo largo del tronco simpático cervical se intercalan tres ganglios, en parte fusionados entre sí: cervical superior, cervical medio y cervical inferior. El ganglio cervical superior, que es el más voluminoso, se encuentra a la altura de la apófisis transversa de la II y III vértebras cervicales y está en relación con el fascículo neurovascular del cuello y con los nervios glosofaríngeo, hipogloso y vago, con los cuales también tiene anastomosis. Recibe fibras preganglionares de los primeros cuatro nervios torácicos. De las fibras postganglionares algunas pasan a través de los ramos comunes grises y alcanzan los primeros tres o cuatro nervios cervicales para inervar los vasos, folículos pilíferos y glándulas sudoríparas de las regiones correspondientes; otras se unen con los ganglios situados en las cercanías; otras, por último, van a constituir las ramas periféricas. De éstas, algunas revisten particular importancia:

El nervio carotídeo interno, que se desplaza de la extremidad superior y se coloca por arriba con la arteria carótida interna, alrededor de la cual forma primero, a la altura del canal carotídeo, el plexo pericarotídeo (del cual derivan los nervios carotidotimpánicos), y, a la altura del seno cavernoso, el plexo cavernoso. Este último da lugar a otros plexos alrededor de las ramas que salen de la carótida interna, como el plexo oftálmico y los plexos de la arteria cerebral anterior y media; se une además, mediante el nervio petroso profundo, con el ganglio esfenopalatino; da ramas que, a través del ganglio ciliar, se distribuyen en el iris, y otras para los músculos del ojo, hipófisis y meninges.

El nervio cardíaco superior.

Las ramas vasculares viscerales que van a constituir los plexos carotídeos común, carotídeo externo, tiroideo superior, submaxilar, faríngeo, laríngeo, etc.

El ganglio cervical medio, situado a la altura de la V – VI vértebras cervicales, es el más pequeño e inconstante; da fibras a través de los ramos comunicantes grises al V y a veces también al IV y al VI nervios cervicales, ramas para las arterias tiroideas y da origen al nervio cardíaco medio.

El ganglio cervical inferior, situado a la altura de la primera costilla, a veces se fusiona con el primer ganglio torácico, constituyendo el ganglio estrellado o cervicotorácico. Está unido, a través de los ramos comunicantes grises, con los últimos nervios cervicales y con el primer torácico; da ramas vasculares que forman los plexos subclavio, tiroideo inferior, mamario interno y vértebra; de él se origina el nervio cardíaco inferior.

Simpático Torácico:

En la región torácica el tronco simpático desciende verticalmente sobre cada lado de la columna vertebral, por delante de las articulaciones costovertebrales; pasa delante, cruzando los vasos y nervios intercostales y está cubierto por la pleura parietal. El de la derecha recorre desde la IV hasta la X vértebras, por detrás de la vena ácigos, y el de la izquierda, en la parte más alta, corre por detrás del arco y la porción descendente de la aorta; atraviesa el diafragma por una fisura colocada entre el pilar anterior y el intermedio, alcanzando así la cavidad abdominal. Por lo general, los ganglios torácicos son doce, pero suelen, de hecho, ser once, ya que el primero está unido al último cervical, formando el ganglio estrellado. Tienen una disposición aproximadamente segmentaria y, en general, son de pequeño volumen. Cada ganglio torácico está unido con el respectivo nervio espinal torácico por medio de los ramos comunicantes blancos (a través de los cuales pasan las fibras preganglionares y las fibras aferentes viscerales) y por los ramos comunicantes grises (a través de los cuales pasan las fibras preganglionares y las fibras aferentes viscerales) y por los ramos comunicantes grises (a través de los cuales pasan las fibras postganglionares, que alcanzan así las raíces posteriores). De las ramas periféricas que parten de los ganglios, algunas se distribuyen a lo largo de las arterias intercostales; la mayor parte, por el contrario, tiene una distribución diferente, según que deriven de los ganglios superiores o de los inferiores. Las superiores provienen de los primeros cinco o seis ganglios torácicos, permaneciendo en la cavidad torácica, constituyendo los plexos pulmonares, aorticotorácico y esofágico. Los inferiores, formados todos ellos por fibras preganglionares, no paran en los ganglios vertebrales, constituyendo los nervios esplácnicos. El nervio esplácnico mayor se forma a la altura de la XI vértebra torácica, por la unión de las ramas que se desplazan del VI al IX – X ganglios torácicos; atraviesa el diafragma, en general junto al interior del nervio esplácnico menor, entre el pilar anterior y el intermedio, y tiene su curso en el abdomen, cubierto por el peritoneo, entre la aorta, en su lado interno, y la suprarrenal, en su lado externo. A la derecha, tiene por delante, y lateralmente, la vena cava inferior; llega al correspondiente ganglio celíaco a nivel de la arteria celíaca. Las ramas que provienen del 10 – 12º ganglios torácicos se unen en las proximidades del diafragma, constituyendo el nervio esplácnico menor (que se abre en dos ramas, el esplácnico mínimo), y que da ramas superiores al ganglio celíaco y ramas inferiores al plexo renal.

Simpático Lumbar:

La parte lumbar del tronco simpático corre sobre la superficie anterolateral simpático corre sobre la superficie anterolateral de la columna lumbar, medialmente en los orígenes del músculo psoas mayor; a la derecha está la vena cava inferior, que lo recubre durante toda su extensión; a la izquierda está la aorta, que lo recubre parcialmente. Esta sección contiene, en general, cinco ganglios, a veces cuatro, unidos entre sí por cordones intermedios y con los nervios espinales mediante los ramos comunicantes. De ellos se originan fibras nerviosas que se ramifican a lo largo de las arterias lumbares y ramas directas que van al plexo celíaco y al plexo aorticoabdominal.

El Plexo Celíaco o Solar es un plexo de gran importancia, dependiente principalmente de la parte torácica y lumbar del simpático y del vago. Es un plexo impar, situado en la parte profunda de la región epigástrica, por delante de la aorta abdominal y de los pilares del diafragma, y por encima del páncreas, bajo la bolsa del omento, alrededor del origen de la arteria celíaca y de la arteria mesentérica superior. En su parte superior, a través del orificio aórtico del diafragma, se continúa con el plexo aorticotorácico; en su parte inferior se extiende hasta las glándulas suprarrenales y hasta el origen de las arterias renales. Está formado por algunos ganglios y por un fino entrecruzado de fibras aferentes y eferentes. Las ramas aferentes están formadas a su vez por nervios esplácnicos, por fibras del simpático lumbar, por ramas celíacas del vago derecho y ramas musculares que provienen de los nervios frénicos. Las ramas eferentes se ramifican en diferentes direcciones y participan en la formación del plexo celíaco y de los plexos secundarios. Los ganglios principales del plexo celíaco, ganglios celíacos, son, por lo general, dos, del volumen de una habichuela, situados sobre cada lado de la aorta abdominal, sobre los pilares del diafragma, por encima del páncreas e internamente de las suprarrenales. Por su forma han sido denominados también ganglios semilunares. El de la derecha recibe en su extremo lateral al nervio esplácnico mayor y en su extremo interno las ramas celíacas del nervio vago; estos nervios se unen entre sí con el intermedio del ganglio, formando el asa memorable de Wrisberg. El de la izquierda, unido al de la derecha por ramas que se entrecruzan alrededor del origen de la arteria celíaca, recibe ramas del esplácnico mayor, del esplácnico menor y del frénico, sin por ello entrar en conexión en correspondencia con el vago. Junto a estos dos ganglios principales, unidos a ellos y entre ellos, se encuentran los dos ganglios aórtico renales, a nivel del origen de la arteria renal, y los dos ganglios mesentéricos superiores, en las proximidades del origen de la arteria mesentérica superior. Del plexo celíaco se originan los plexos secundarios, a veces provistos de pequeños ganglios, que siguen, por lo general, las arterias y que se pueden distinguir en plexos pares (frénico, suprarrenal, renal, espermático o útero-ovárico en la mujer) y plexos impares (esplénico o lineal, hepático, gástrico superior, mesentérico superior, aórtico abdominal, hipogástrico, pancreático e iliaco).

El plexo aorticoabdominal representa la continuación inferior del plexo celíaco y se extiende por delante de la aorta hasta su bifurcación. Está constituido esencialmente por dos cordones, uno por cada lado, unidos por filamentos transversales. Da varias ramas, entre las cuales las más importantes son aquellas que forman el plexo mesentérico inferior.

Simpático Pélvico:

La parte pélvica del simpático, que continúa la parte lumbar, corre sobre la cara anterior del sacro, internamente a los orificios sacros, por detrás y lateralmente al recto. A la altura de la I vértebra coccígea las dos cadenas se unen mediante una simple asa o con la interposición de un pequeño ganglio mediano, el ganglio coccígeo.

Los ganglios pélvicos o sacros son generalmente cuatro; de ellos parten ramas mediales anteriores que siguen el curso de las arterias y entran principalmente en la formación de los dos plexos pélvicos, situados medialmente a la arteria hipogástrica, a los lados del recto y de la vejiga.

El plexo pélvico es el más conspicuo de los plexos que da el simpático y tiene una gran analogía con el plexo celíaco, y con éste recibe fibras parasimpáticas, exactamente del parasimpático sacro. De los plexos pélvicos salen numerosos plexos secundarios: hemorroidal medio, vesical, deferencial, prostático, cavernoso del pene, útero-vaginal y cavernoso del clítoris.

5. Sistema Parasimpático:

Se indica con este término el complejo de centros nerviosos vegetativos situados en el mencéfalo, en el robencéfalo o bulbo y en el segmento sacro de la médula espinal, además de las fibras nerviosas aferentes y eferentes en relación con ellos.

Parasimpático Mesencefálico: Constituye, junto al parasimpático bulbar, el parasimpático encefálico. Sus células de origen se encuentran en el núcleo visceral del nervio oculomotor (núcleo de Edinger-Westphal). Las fibras preganglionares corren por el tronco y, por lo tanto, en la rama inferior del nervio oculomotor, para terminar en el ganglio ciliar, donde se ponen en relación con las células de origen de las fibras postganglionares (nervios ciliares cortos), que van al bulbo ocular e inervan el músculo ciliar y el músculo del esfínter de la pupila.

Parasimpático Bulbar o Romboencefálico: Comprende las fibras eferentes que corren con el nervio intermedio de Wrisberg, en el glosofaríngeo y en el vago. El nervio intermedio contiene fibras preganglionares que nacen del núcleo salivatorio superior. De estas fibras, algunas, pasando por el tronco del nervio facial, por la cuerda del tímpano y por el nervio lingual, terminan en los ganglios submaxilar y sublingual, donde dan origen a las fibras postganglionares destinadas a las glándulas submaxilares y submandibulares. Otras fibras siguiendo al nervio petroso superficial terminan en el ganglio pterigoideo y esfenopalatino, del cual se originan las fibras postganglionares para la pared de las fosas nasales y del velo del paladar y para las glándulas lacrimales. En el nervio glosofaríngeo van fibras preganglionares que nacen del núcleo salivar inferior, prosiguen en los nervios timpánico y petroso superficial menor y terminan en el ganglio ótico, del cual las fibras postganglionares siguen el nervio auriculotemporal y van a inervar la glándula parótida. Otras fibras alcanzan, con la interposición de los ganglios periféricos, los vasos y las glándulas del segmento inicial del aparato digestivo.

Del núcleo motor dorsal del vago, también éste situado en el suelo del IV ventrículo, nacen, por último, la mayor parte de las fibras preganglionares, siguiendo al vago y a sus ramificaciones, se distribuyen en los ganglios periféricos, de los cuales parten fibras postganglionares para la mayor parte del aparato digestivo, para el aparato respiratorio, corazón y grandes vasos, riñones, formando, junto con las fibras simpáticas los diferentes plexos viscerales torácicos y abdominales. Las fibras aferentes del parasimpático bulbar se originan en los receptores de los vasos sanguíneos y de las vísceras torácicas y abdominales, y tienen su curso en los nervios intermedios, glosofaríngeo y vago, contrario a las fibras efectoras. Tienen el centro trófico, respectivamente, en el ganglio geniculado (del VII par craneal), en los ganglios superior y petroso (del IX par craneal) y en los ganglios yugular y nodal (del X nervio craneal). Entre las fibras aferentes, son especialmente importantes, debido a que tienen como misión la regulación de la presión arterial, aquellas que parten de los receptores de las formaciones vasculares que derivan de los arcos branquiales (segmento inicial de la aorta y de la arteria pulmonar) y que se reúnen con la denominación de nervio depresor de Cyon y Ludwig.

Parasimpático Sacro: El segmento sacro del parasimpático tiene sus células de origen en la sustancia gris de la médula espinal, desde el segundo segmento sacro hasta el segmento coccígeo y el cono medular. Las fibras eferentes preganglionares siguen el camino con las raíces anteriores del segundo a quinto segmento sacro, hacia el plexo pudendo, y van a constituir los nervios pélvicos, para irradiarse, por lo tanto, en el plexo pélvico (constituido en gran parte por fibras simpáticas) y en plexos secundarios. Estas fibras eferentes se interrumpen en parte en los ganglios pélvicos, en parte en los ganglios contenidos en la pared de las vísceras y pertenecientes, por lo tanto, al metasimpático. Las fibras postganglionares se distribuyen las glándulas de la mitad izquierda del colon transverso, del colon descendente, del recto, de la vejiga, de la uretra y de los genitales internos y externos. Son las fibras excitadoras para la musculatura vesical, inhibidoras para el músculo esfínter interno de la vejiga, vasodilatadoras para los vasos de los genitales externos induciendo así a la congestión de los cuerpos cavernosos en la erección.

Metasimpático (sistema Intramural): Comprende un fino entretejido de fibras vegetativas de ambos sistemas, que forman un extenso complejo plexiforme colocado en la extremidad periférica del sistema, en la superficie o en el espesor de las vísceras (corazón, aparato digestivo, vejiga, útero), y en el cual están intercalados ganglios constituidos incluso por unas pocas células que tienen la característica de estar en conexión con fibras tanto simpáticas como parasimpáticas. Las fibras simpáticas derivan fundamentalmente de los ganglios de la cadena toracolumbar; las fibras parasimpáticas se originan directamente de los centros viscerales del romboencéfalo y de la médula sacra. La organización del sistema es tal que las vísceras pueden gozar de una cierta autonomía funcional. Las neuronas del metasimpático están en relación material directa con el tejido en el cual se encuentran contenidas, por lo cual se establece una continuidad de función entre elementos nerviosos y, elementos específicos.

6. Actividad funcional:

A la división que hemos indicado antes del S.N.A. en sus tres partes:

periférica, mesencéfalo – bulbo – espinal y diencefalocortical, corresponde una estratificación funcional. De hecho, las diferentes actividades funcionales adquieren un carácter de complejidad de armonización cada vez más elevado y procediendo desde la periferia hacia los centros superiores. También los centros intermedios y periféricos pueden gozar de una cierta autonomía funcional, pero ésta está limitada y es insuficiente cuando se ven aumentadas las exigencias; no existe duda de que la mejor actividad del sistema se da cuando éste permanece íntegro, sin que sus diferentes secciones, aisladamente, puedan, adaptándose armónicamente a los diferentes requerimientos derivados de las condiciones internas y externas cambiables, permitir una perfecta homeostasis del organismo y conseguir con ello la normalidad de las funciones. Las estructuras neurovegetativas tienen algunas peculiaridades que las diferencian de las del sistema nervioso de relación:

Falta el isocronismo entre fibra nerviosa y estructura muscular.

Son necesarios estímulos repetidos para provocar la excitación, la cual tiende a defenderse y a persistir.

La actividad de la periferia puede persistir de forma autónoma después de su separación de los centros más elevados.

La respuesta se acentúa por fenómenos de liberación del estímulo. La transmisión de los impulsos entre las diferentes neuronas y entre éstas y las células efectoras tiene lugar mediante mediadores químicos.

La base común de la mayor parte de los complejos y múltiples mecanismos de regulación de cada función vegetativa son los reflejos, por los cuales, después de la estimulación de algunas estructuras, se determinan modificaciones funcionales que tienen el fin de restablecer las condiciones primitivas. Bajo este aspecto la actividad del sistema nervioso vegetativo es análoga a la del sistema centro-espinal. La sede de estos reflejos es diferente.

A nivel espino-bulbar mesencefálico los arcos reflejos que existen permanecen relegados en el campo de la vida vegetativa interior, en el inconsciente.

Los arcos reflejos vegetativos espinales pueden presentar vías aferentes y eferentes distintas, por lo cual se pueden distinguir en arcos reflejos víscero-viscerales, víscero-motores, cutáneo-víscerales y víscero-cutáneos.

Los arcos reflejos víscero-viscerales permiten una cierta autonomía funcional a algunas vísceras, como es el caso de la vejiga y del recto para la regulación, respectivamente, de la micción y defecación. Centros superiores, también corticales, pueden ejercer su influencia sobre estos centros espinales.

Los arcos reflejos víscero-motores son mixtos, ya que están constituidos por una vía aferente vegetativa, víscero-sensitiva, y por una vía eferente motora-somática. Como ejemplo de ello, está la contractura de la pared abdominal (defensa) después de la estimulación de las vías vegetativas aferentes en los procesos inflamatorios de las vísceras abdominales.

Los arcos reflejos cutáneo vísceral son también mixtos, ya que están formados por una vía aferente somato-sensitiva y una vía eferente víscero-motora. Así, las excitaciones que provienen de la piel pueden tener su influencia sobre la peristalsis intestinal, el tono vascular, la secreción sudoral, la erección de los pelos, etc. También la erección y la eyaculación se desarrollan mediante arcos reflejos de este tipo.

Los arcos reflejos víscero-cutáneos están encargados de la proyección sobre la piel de las sensaciones víscerales. La proyección de estas zonas cutáneas (zonas de Head) corresponde a los dermatómeros inervados por los mismo segmentos medulares.

Arcos reflejos vegetativos rombo-encefálicos o bulbares. El reflejo se efectúa a lo largo de las vías aferentes, representadas por la porción víscero-motora, del quinto, séptimo, noveno y décimo. Se trata de los reflejos lacrimales, salivares, nasales y laberínticos.

Arcos reflejos vegetativos mesencefálicos. En el mesencéfalo se desarrollan probablemente varios reflejos: el reflejo pupilar a la luz, cuyas fibras aferentes se originan en la capa ganglionar de la retina, y cuyas fibras eferentes, en parte parasimpáticas y en parte simpáticas, provienen, respectivamente, del núcleo de Rdinger-westphal y del primer segmento torácico medular.

A nivel Diencefálico se efectúan una serie de arcos reflejos para la regulación de los procesos metabólicos y del comportamiento.

A nivel cortical los arcos reflejos tienen la función de regular las reacciones conscientes. A su vez los reflejos que se desarrollan a los diferentes niveles son coordinados en su intensidad y duración por los denominados en su intensidad y duración por los denominados centros de integración funcionales. Estos centros, que no poseen, en general, una estructura y una localización bien definida, se van haciendo más complejos, para coordinar funciones específicas cada vez que nos acercamos hacia los centros corticales.

Centros de integración bulbares. Coordinan funciones importantísimas, algunas incluso de importancia vital. Son el centro respiratorio (en el suelo del IV ventrículo: recibe estímulos de los pulmones, corazón, piel y de la sangre en relación a las variaciones de su composición química, y de los centros nerviosos más elevados); el centro vasomotor (en el suelo de IV ventrículo, en el interior de la sustancia reticular, probablemente diferenciado en un centro vasoconstrictor y uno vasodilatador: recibe estímulos de las diferentes zonas reflexógenas del aparato cardio-vascular, así como el cayado de la aorta a través de las ramas depresoras del vago); el centro del vómito (en la parte dorsal de la formación reticular del bulbo tiene fibras aferentes vagales y simpáticas: recibe estímulos del estómago y de otras vísceras o de centros corticales o de sustancias tóxicas presentes en la circulación sanguínea), y, además, los centros de la tos, de la deglución, etc.

Centros de integración diencefálicos. Comprenden, además de los núcleos hipotalámicos, aquellas estructuras reticulares que representan la continuación hacia arriba de la sustancia reticular presente en el bulbo y en el mesencéfalo. A este nivel es donde se lleva a cabo la regulación hacia arriba de la sustancia reticular presente en el bulbo y en el mesencéfalo. A este nivel es donde se lleva a cabo la regulación de la temperatura corporal (con dos centros, uno para la producción y la conservación del calor, por lo que es posible mantener la homeostasia térmica también a temperaturas ambientales frías, y uno para la dispersión del calor, a través de la sudoración y la respiración); del ritmo del sueño y de la vigilia; de las actividades metabólicas como el recambio hidrosalino, y el metabolismo glucídico; de las reacciones emotivas (ira, placer, dolor, etc. , en estrecha relación con los centros corticales).

Centros de integración corticales. La existencia de los centros de integración corticales no ha sido todavía suficientemente documentada anatómicamente; se admite hoy, por estudios efectuados en el campo de la neurocirugía, y psico-cirugía, y por un gran número de observaciones, que parece existir un predominio o influencia, al parecer también voluntaria, del psiquismo sobre las actividades vegetativas más diversas; cardíaca, respiratoria, sudoral, peristáltica intestinal, sexual, etc. A la inversa, se acepta comúnmente la influencia de algunas funciones vegetativas, especialmente víscerales, sobre la psique y sobre la actividad cortical.

Casi todos los órganos víscerales reciben una doble inervación autónoma simpática y parasimpática. Los dos sistemas, en general, ejercen funciones antagonistas en el sentido que donde uno excita el otro inhibe y viceversa. Un típico ejemplo de ello es el corazón: el simpático representa para este órgano un nervio acelerador, mientras que el parasimpático ejerce acción inhibidora. Sobre este y otros ejemplos se ha extendido una generalización no exacta del concepto de este antagonismo funcional, en base al cual el tono normal de los órganos víscerales dependería del equilibrio entre las tendencias opuestas, excitadoras e inhibidoras. Hoy en día, sin embargo, no se acepta esta concepción, y más que de antagonismo funcional se prefiere hablar de colaboración funcional entre ambos sistemas. El sistema simpático no es esencial para la vida. Regula fundamentalmente la actividad catabólica y el gasto de energía (sistema ergotropo). Frecuentemente sufre una descarga en bloque, como en la rabia y en el susto, respondiendo entonces todas las estructuras del organismo simultáneamente. El sistema parasimpático, por el contrario, es esencial para la vida y está organizado por descargas localizadas y moderadas y no por respuestas masivas. Controla esencialmente las funciones conservadoras y anabólicas (sistema trofotropo).

La relación funcional entre la terminación nerviosa autónoma y el órgano efector no es directa, inmediata, sino indirecta, mediata, ya que actúa a través de la liberación a nivel de las terminaciones nerviosas sinápticas de sustancias activas bien definidas, los mediadores químicos. Estos se acumulan dentro de especiales formaciones endocelulares, las vesículas sinápticas. Los mediadores químicos que revisten mayor importancia en la transmisión de los impulsos nerviosos son sobre todo la acetilcolina y las catecolaminas (adrenalina, revisten el papel de mediadores químicos, sobre todo a nivel central. Entre ambos sistemas, simpático y parasimpático, la transmisión del impulso nervioso de las neuronas preganglionares a las postganglionares se ve mediada por al acetilcolina. La diferencia fundamental entre los dos sistemas está en el tipo de mediador químico contenido en las terminaciones sinápticas de las fibras postganglionares: acetilcolina en el parasimpático, noradrenalina en el simpático. Las fibras nerviosas vegetativas se clasifican, por lo tanto, en fibras colinérgicas y fibras adrenérgicas.

Fibras colinérgicas son aquellas que en su extremidad liberan acetilcolina, es decir, todas las fibras preganglionares, tanto simpáticas como parasimpáticas; todas las fibras postanglionares, del parasimpático, las fibras dirigidas a las glándulas sudoríparas del parasimpático y a ciertos territorios vasculares (por ejemplo, los cutáneos de la cara), que, aun perteneciendo anatómicamente al simpático, liberan acetilcolina, y, por último, las fibras motoras somáticas dirigidas a los músculos esqueléticos.

Fibras adrenérgicas son aquellas que liberan en su extremidad noradrenalina, es decir, todas las fibras postganglionares simpáticas, a excepción de las que acabamos de citar, y que liberan acetilcolina. Se indican como simpaticomiméticas las sustancias, naturales o sintéticas, que poseen una acción similar a la que se deriva de la excitación del simpático (adrenalina, noradrenalina y sustancias similares); como simpaticolitícas a aquellas que paralizan el simpático (ergotamina, ergotosina, etc.); como parasimpaticomiméticas aquellas que estimulan el parasimpático (colina, acetilcolina, pilocarpina, muscarina etc.); como parasimpaticolíticas aquellas que paralizan el parasimpático (atropina, escopolamina). La síntesis de la acetilcolina en las terminaciones exónicas autónomas, es decir, a nivel de las terminaciones sinápticas, se debe a un enzima, la colinoacetilasa, que necesita de la presencia de acetilcoenzima A, colina y ATP. Una vez que ha tenido lugar la síntesis, la sustancia se acumula en los órganos de depósito, que son, como para las catecolaminas, las vesículas sinápticas (se calcula que cada botón sináptico contiene de diez a quince mil vesículas), presentes también a nivel de las formaciones centrales, además de en las periféricas (por ejemplo, en el hipotálamo y en la sustancia reticular existe una elevada concentración de noradrenalina).

La síntesis de las catecolaminas tiene lugar a partir de la fenilalanina, siguiendo la vía de la tiroxina DOPA – dopamina noradrenalina – adrenalina. Dopamina y noradrenalina son aminas primarias; la adrenalina, por el contrario, es una amina secundaria (deriva de la noradrenalina por metilación del grupo amínico terminal). La intervención secuencial de numerosos enzimas asegura el desarrollo correcto del proceso de síntesis: la inhibición temporal o permanente de uno o más de estos enzimas puede, por lo tanto, comprometer el resultado final. Por lo general, la cantidad de fenilalanina y tiroxina presentes en la dieta son más que suficientes para garantizar una adecuada síntesis. Las relaciones de producción noradrenalina – adrenalina varían según los órganos; así, la sustancia medular de las suprarrenales emite a la circulación sobre todo adrenalina (junto a pequeñas cantidades de noradrenalina); por el contrario, las neuronas postganglionares simpáticas liberan noradrenalina. A la llegada del potencial nervioso o del impulso nervioso, en las terminaciones autónomas axónicas o en las sinápticas, se inicia un proceso de reacciones cuyo final será la excitación o la inhibición del órgano efector:

liberación del mediador de las vesículas sinápticas y difusión del mismo en la fisura que separa la membrana presináptica de la membrana de la célula efectora.

combinaciones del mediador con receptores o grupos químicos especializados, de la membrana de la célula efectora con el consiguiente aumento localizado de la permeabilidad iónica de la membrana.

llegada de potenciales postsinápticos excitadores o inhibidores, con el consiguiente comienzo de la respuesta, motora o secretora, del órgano efector. La acetilcolina liberada, después de haber desarrollado sus funciones, es inactivada rápidamente por el enzima acetilcolinesterasa. Existen sustancias capaces de inhibir esta escisión, combinándose ellas mismas con la acetilcolinesterasa e impidiendo, por lo tanto, su acción. Estas sustancias, denominadas anticolinesterásicas o inhibidoras de la colinesterasa, son de dos tipos:

inhibidores reversibles eserina y prostigmina.

inhibidores irreversibles (compuestos órgano fosfóricos, TEPP, DFP, etc.), productos empleados en la agricultura como insecticidas y responsables de gravísimas intoxicaciones. Análogamente a la acetilcolina, también las catecolaminas son rápidamente inactivadas por obra de enzimas específicas. Estos pertenecen esencialmente a dos grupos:

las monoaminooxidasas (MAO), que catalizan una desaminación oxidativa. Se encuentran en el interior de las células, a nivel de los botones sinápticos, y actúan sobre las moléculas liberadas, no sobre las acumuladas, en las vesículas sinápticas.

Las catecol – O – metiltransferasas (COMT) que ejercen su acción en el espacio intersináptico o en los vasos sanguíneos y se encargan principalmente de la rápida destrucción de las catecolaminas. Las catecolaminas son excretadas en la orina como tales o en forma de sus catabolitos principales, que son las O-metilcatecolaminas, y sobre todo el ácido valinilmandélico (V.M.A.). Los mediadores químicos liberados por el impulso nervioso y, por analogía, los fármacos autonomotropos exógenos, es decir, los parasimpáticos y simpaticomiméticos, no actúan indiferentemente sobre toda la célula efectora, sino sobre una parte específica de la misma, diferenciada del resto al menos desde el punto de vista fisicoquímico, sino citológico.

A nivel de las membranas celulares, existen al menos dos tipos distintos de receptores adrenérgicos: los receptores alfa (a) y beta (ß). Los receptores alfa suelen estar, en general, implicados en los fensmenos de estimulacisn; los receptores beta, en los de inhibicisn (a excepción del corazón, donde los receptores sólo son del tipo beta y responden a las catecolaminas con contracción miocárdica, además de con una dilatación coronaria).

La noradrenalina ejerce efectos, en su mayoría de tipo alfa, induciendo esencialmente a la vasoconstricción, con hipertensión y bradicardia, y sólo una débil estimulación de la fuerza contráctil del miocardio. La adrenalina ejerce efectos de tipo alfa, y principalmente de tipo beta, induciendo esencialmente a la aceleración cardíaca y a la dilatación coronaria, con aumento de la fuerza contráctil del miocardio, relajación de la musculatura bronquial y activación de la glucógeno lisis y de la lipólisis. Los dos tipos de receptores presentan distribución distinta a nivel de los diferentes órganos afectores: en las fibras musculares lisas prevalecen, por ejemplo, los receptores alfa; en la musculatura cardíaca, los beta; en el intestino hay una mezcla de alfa y beta.

En el mecanismo de acción catecolaminas-receptores está implicado el sistema de la adenilciclasa-AMP cíclico, en el sentido de que la adrenalina a través de los beta receptores estimula la adenilciclasa y, por lo tanto, la formación de AMP cíclico del ATP mientras que la noradrenalina, a través de los alfa receptores, tiene una acción opuesta. Algunos antagonistas de las catecolaminas (alcaloides del cornezuelo de centeno, etc.) actuarían bloqueando selectivamente los receptores alfa. Trabajo de Lucia del Giúdice

Vista diagramática del sistema nervioso autónomo.

Los mensajes nerviosos transportados por la división simpática pasan de las regiones torácica y lumbar de la médula espinal a través de la cadena de ganglios paravertebrales hacia su destino; los mensajes transportados por la división parasimpática surgen ya sea del tronco encefálico (salida craneal) o de la médula espinal sacra (salida sacra). Para mayor claridad, sólo se muestra una división a cada lado de la médula espinal.

Se observan:

1) cerebro, 2) médula espinal, 3) ganglio paravertebral (cadena), 4) tronco o cadena simpática, 5) nervios oculomotores, 6) nervios faciales, 7) nervios glosofaringiales, 8) nervios vagos, 9) salida parasimpática craneal y 10) nervios esplácnicos pélicos (salida parasimpática sacra)

La curvatura de la médula espinal sigue la de la columna vertebral, que normalmente la rodea y la protege.

Se observan:

1) hemisferio cerebral derecho,

2) cerebelo,

3) médula espinal,

 4) cerebro,

 5) tronco encefálico,

6) nervio espinal cervical,

7) nervio espinal torácico,

8) nervio espinal lumbar 

9) cola de caballo.

La totalidad de las funciones vitales del organismo, se llevan a cabo bajo la coordinada y perfecta supervisión del Sistema Nervioso, formado por una cantidad varias veces millonaria en células y filamentos altamente especializados para desarrollar su trabajo. A continuación se enumeran los principales componentes, que a partir del cerebro, recorren completamente el cuerpo humano:
1. Cerebro, 2. Cerebelo, 3. Plexo cervical, 4. Bulbo raquídeo, 5. Nervio frénico, 6. Plexo braquial, 7. Nervios torácicos, 8. Nervio radial, 9. Plexo lumbar, 10. Plexo sacro-coxígeo, 11. Nervio cubital, 12. Nervio ciático, 13. Nervio safemo, 14. Nervio femoro-cutáneo, 15. Nervio peroneo común, 16. Nervio cutáneo lateral, 17. Nervio cutáneo medial, 18. Nervio tibial, 19. Nervio sural, 20. Rama plantar lateral y 21. Rama plantar medial

Medula Espinal

La médula espinal consta de dos partes: el conducto central y la sustancia nerviosa que lo recubre. La región central o conducto del epéndimo, es un ventrículo medular que tiene su nacimiento en el encéfalo, llegando con su extremidad inferior hasta la región coxígea (filum terminal de la médula).

Los fascículos o haces de las vías medulares, tienen directa relación con las sensibilidades dolorosas, táctiles, etc.

Aunque la médula espinal es primordialmente, un conductor nervioso y su principal función es la transmisión de los impulsos sensibles, está comprobado que también actúa como centro nervioso para algunos actos de reflejo ajenos a la sensibilidad consciente del individuo.

Fascículos - Impresiones

Piramidal directo - Motoras

Piramidal cruzado - Motoras

Cerebeloso directo - Sensibilidad profunda

De gowers - Sensibilidad profunda

Fundamental anterolateral - Térmicas y dolorosas

De budach - Sensibilidad profunda y táctil

De goll - Sensibilidad profunda y táctil.

Bulbo raquídeo

Se le aplica la denominación de bulbo raquídeo o médula ablongada a la parte del neuroeje, intercalada entre el encéfalo y la médula, de la cual es su continuación. En este órgano se encuentran distintos elementos que corresponden al cerebro, al cerebelo, a la médula espinal y una cantidad abultada de nervios bulbares.

Aunque el bulbo, en el conjunto de los centros nerviosos, es relativamente pequeño, sus funciones hacen de él un elemento indispensables para la vida. Su supresión causa la muerte inmediata.

Su configuración morfológica, lo presenta como a un pequeño integrante del aparato nervioso que pesa entre 6 y 7 gr. y que mide alrededor de 3cm de largo, formando parte especifica de la médula espinal, de la que es su porción superior. Su forma es la del cono truncado invertido y su ubicación topográfica está en el área inmediata inferior al agujero occipital, entre ambos sectores de la cavidad craneal y el canal raquídeo.

Vista central del cerebro, con la extremidad anterior apuntando hacia izquierda, que muestra los nervios del cráneo. Se observa: 1) nervio óptico, 2) quiasma óptico, 3) nervio troclear, 4) cerebelo, 5) hemisferio cerebral derecho, 6) nervio olfativo, 7) nervio oculomotor, 8) nervio trigémino, 9) nervio abductor, 10 nervios facial, vestibulococlear, glosofaringial, y vago, 11) nervio hipoglosal, 12) nervio accesorio y 13) puente
Existen 4 cavidades llamadas ventrículos, llenas de fluido cerebroespinal: dos ventrículos laterales y el tercer y cuarto ventrículo. Se observan: 1) hemisferio cerebral derecho, 2) cuerno posterior del ventrículo lateral, 3) tercer ventrículo, 4) cerebelo, 5) ventrículo lateral, 6) cuerno anterior del ventrículo lateral, 7) foramen interventricular, 8) acueducto cerebral, 9) cuarto ventrículo, 10) puente y 11) bulbo raquídeo.

El cerebro forma parte del sistema nervioso central de los vertebrados y se encuentra ubicado dentro del cráneo. En la especie humana pesa en promedio 1,3 kg y es una masa de tejido gris-rosáceo que está compuesto por unos 100.000 millones de células nerviosas aproximadamente (en un cerebro adulto), conectadas unas con otras y responsables del control de todas las funciones mentales.

Asimismo, el cerebro es el centro de control del movimiento, del sueño, del hambre, de la sed y de casi todas las actividades vitales necesarias para la supervivencia. Todas las emociones humanas como el amor, el odio, el miedo, la ira, la alegría y la tristeza están controladas por el cerebro. También se encarga de recibir e interpretar las innumerables señales que se envían desde el organismo y el exterior.

La gran superficie que posee el cerebro y su complejo desarrollo justifican el nivel superior de inteligencia del hombre si se compara con el de otros animales. La corteza está dividida por una fisura longitudinal en una parte derecha y otra izquierda, denominadas hemisferios cerebrales, los cuales son simétricos, como una imagen vista en un espejo. Ambos hemisferios, se encuentran interconectados a través del

"cuerpo calloso" que es un conglomerado de fibras nerviosas blancas que los conectan y transfieren información de uno a otro.

El cerebro es el órgano del cuerpo que más trabaja, ya que todo aquello que se hace, se siente o se piensa, es debido al cerebro y si se hace una comparación con un computador, la diferencia se hace visible al momento de saber que el computador hace sus operaciones por medio de procesos secuenciales y lógicos, el cerebro es multidireccional funcionando en una forma mucho más compleja ya que procesa la información sintetizando e integrando la misma a través de procesos paralelos y

simultáneos. Al saber esto, es necesario recordar igualmente, que toda la información que puede recibir

el cerebro del mundo exterior, se obtiene por medio de los sentidos (gusto, tacto, olfato, vista y oído)

cuyas sensaciones se reciben a través de los órganos respectivos (lengua, piel, nariz, ojos y oídos) que

a su vez están controlados por el cerebro; estas partes sensibles se encuentran enviando constantemente "mensajes" informándonos sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor, no obstante y a pesar de toda esta información, los estudiosos en la materia han manifestado que el ser humano utiliza solamente un diez por ciento (10 %), aproximadamente, de la capacidad de este maravilloso

órgano. De igual manera se ha podido determinar, en líneas generales, que cada hemisferio se interrelaciona íntimamente con su homólogo, aunque ejercen funciones diferentes y cada uno es responsable de un lado del cuerpo, en forma especular, es decir que las funciones realizadas por el lado izquierdo del cuerpo son dirigidas y controladas por el hemisferio derecho, sucediendo de forma semejante con el hemisferio izquierdo, permitiendo de esta manera complementar cada uno de los mensajes recibidos y ejecutar totalmente las funciones corporales competentes a este órgano.

El cerebelo

El cerebelo está colocado en la parte posterior del cuarto ventrículo. Es una masa nerviosa voluminosa que pesa 140 g y se encuentra en la parte posterior e inferior de la base del cráneo.

Se localiza por debajo de la parte posterior del cerebro del que lo separa un repliegue de la duramadre llamado tienda del cerebelo, el cual se introduce en la cisura transversa.

El cerebelo tiene forma ovoide, ligeramente aplanado y con una escotadura central. En la línea media presenta una eminencia longitudinal llamada vermis, y a cada lado del vermis se encuentran dos eminencias voluminosas llamadas hemisferios cerebelosos, que está cubiertos por

una fina capa de sustancia gris, plegada en numerosas circunvoluciones finas.

El cerebelo se comunica con el cerebro a través de unos cordones de fibras llamadas pedúnculos superiores, con la protuberancia anular por los pedúnculos medios y con el bulbo raquídeo por los pedúnculos inferiores.

La sustancia gris contiene células en las cuales se originan fibras que van a formar sinapsis con los que provienen de otras partes del encéfalo y que penetran al cerebelo. Los impulsos de los centros motores del cerebro, de los conductos semicirculares del oído interno y de los músculos estriados llegan al cerebelo por los pedúnculos. Los impulsos motores del cerebelo son transmitidos hacia los centros motores del cerebro y de la medula con destino a los músculos.

La neurona

La neurona es la célula nerviosa, derivada del neuroblasto.

Es la unidad funcional del sistema nervioso pues sirve de eslabón comunicante entre receptores y efectores, a través de fibras nerviosas.

Consta de tres partes:

Cuerpo o soma: compuesto fundamentalmente por núcleo, citoplasma y nucléolo.

Dendritas: terminaciones nerviosas.

Axón: terminación larga, que puede alcanzar hasta un metro de longitud.

El axón suele tener múltiples terminaciones llamadas "botones terminales", que se encuentran en proximidad con las dendritas o en el cuerpo de otra neurona. La separación entre el axón de una neurona y las dendritas o el cuerpo de otra, es del orden de 0,02 micras.

Esta relación existente entre el axón de una neurona y las dendritas de otra se llama "sinapsis".

A través de la sinapsis, una neurona envía los impulsos de un mensaje desde su axón hasta las dendritas o un cuerpo de otra, transmitiéndole así la información nerviosa.

La transmisión sináptica tiene las siguientes características:

La conducción de los impulsos nerviosos se efectúa en un solo sentido: del axón de una neurona al cuerpo o dendritas de la otra neurona sináptica.

El impulso nervioso se propaga a través de intermediarios químicos, como la acetilcolina y la noradrenalina, que son liberados por las terminaciones axónicas de la primera neurona y al ser recibidos por la siguiente incitan en ella la producción de un nuevo impulso.

En el sistema nervioso central, hay neuronas excitadoras e inhibidoras y cada una de ellas libera su propia sustancia mediadora.

La velocidad de conducción de un impulso a lo largo de la fibra nerviosa varía de 1 a 100 metros por segundo, de acuerdo a su tamaño, siendo mayor en las más largas.

Cuando las terminaciones presinápticas son estimuladas en forma continuada o con frecuencia elevada, los impulsos transmitidos disminuyen en número a causa de una "fatiga sináptica".

La transmisión de una señal de una neurona a otra sufre un retraso de 5 milisegundos.

Los nervios

Los nervios son, generalmente, haces o conjuntos de axones, salvo los nervios sensoriales que están constituidos por dendritas funcionales largas que van desde el "asta" dorsal de la médula hasta los receptores sensoriales y cumplen la función de conducir los impulsos como los axones.

Las distintas fibras que componen un nervio se mantienen unidad por tejido conjuntivo.

Los nervios pueden clasificarse de diversas maneras:

Por su origen:

Raquídeos: Constituidos por fibras nerviosas de las raíces anteriores o motrices y de las raíces posteriores o sensitivas, que salen de la médula a través de los agujeros

intervertebrales.

Los nervios raquídeos tienen elementos viscerales y somáticos Los viscerales están relacionados con las estructuras vecinas a los aparatos digestivo, respiratorio, urogenital y el sistema vascular y la mayor parte de las glándulas.

Los somáticos están relacionados con los tejidos de revestimiento corporal y los músculos voluntarios.

Craneales: Son 12 pares de nervios que nacen del tronco cerebral, a nivel del cuarto ventrículo, por encima del bulbo y sirven en su mayoría a sentidos especializados de la cara y la cabeza. Su funcionamiento es mixto, es decir, contiene fibras sensitivas y motoras.

Entre los nervios craneales se encuentran: el olfatorio; el óptico, que se une al sistema nervioso central a nivel del tálamo; el oculomotor común; el troclear o patético; el oculomotor externo; el trigémino, con fibras sensitivas de temperatura, dolor, tacto y presión; el facial; el estato-acústico; con receptores acústicos y de posición y movimientos de la cabeza; el glosofaríngeo; el vago; el espinal accesorio y el hipogloso.

Por su función:

Sensitivos o aferentes: Conducen los impulsos que informan de las distintas sensaciones.

Motores o eferentes: Conducen los impulsos para las funciones motrices.

Mixtos: Contienen fibras sensitivas y fibras motoras.

Por los receptores:

Exteroceptivos: Para impulsos producidos por los estímulos ajenos al cuerpo: tacto, temperatura, dolor, presión, y órganos sensoriales como el ojo y el oído.

Popioceptivos: Para estímulos nacidos en el mismo cuerpo: músculos, tendones, articulaciones y los relacionados con el equilibrio.

Interoceptivos: Para los impulsos procedentes de las vísceras: sistema digestivo, respiratorio, circulatorio, urogenital y las glándulas.

Las meninges

Las meninges son tres: duramadre, piamadre y aracnoides. En el interior de las meninges cerebrales se observan unos corpúsculos blanquecinos de forma y de tamaño variable denominados granulaciones meníngeas de Pacchioni, éstas solo se encuentran en personas adultas y aumenta su número con la edad.

La duramadre tapiza la cara interna de la columna vertebral y de la caja craneana hallándose en contacto directo con la aracnoides. Entre ambas y la piamadre se observa la presencia de un liquido llamado cefalorraquídeo, transparente, incoloro y muy denso. Texto de Daniela Andrea Patrone

El Sistema Nervioso se extiende a lo largo y ancho del cuerpo y proporciona coordinación y control de alta velocidad. En el núcleo de este sistema se encuentran el cerebro y la médula espinal, que reciben y envían mensajes a los nervios

Se observan:

1) cerebro, 2) médula espinal, 3) plexo braquial, 4) nervio mediano, 5) nervio radial, 6) plexo lumbar, 7) nervio cubital, 8) plexo sacro, 9) nervio femoral, 10) nervio ciático, 11) parte superior del encéfalo, 12) tronco encefálico, 13) cerebelo, 14) nervios cervicales espinales, 15) nervios torácicos espinales, 16) nervios lumbares espinales y 17) nervios sacros espinales

Se ve la válvula ileocecal, el inicio del intestino grueso. Esta válvula, que se abre en un solo sentido, permite que los desechos líquidos indigeribles ingresen en el intestino grueso.

Se observan:
1) vena cava inferior,
2) lóbulo derecho del hígado,
3) vesícula biliar,
4) lóbulo izquierdo del hígado,
 5) ramificaciones de la vena portal hepática y la arteria hepática,
6) arteria hepática
7) conducto hepático común

La mayor parte de los órganos digestivos se ubican en el abdómen, tal como lo revela esta vista abdominal interna, desprovista de la visual de las costillas, con los órganos in situ

Se observan:

1) hígado,
2) vesícula biliar,
3) intestino grueso,
4) pelvis, 5) esófago,
6) bazo,
7) estómago,
8) páncreas,
9) intestino delgado
10) recto

Todos los seres vivos deben proporcionar a las células que lo componen una gran variedad de substancias para ser utilizadas como fuente de energía o como materias primas. Todas las células necesitan hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas, agua y minerales.
Algunas de estas sustancias están contenidas en moléculas muy grandes que no entran en las células, y deben ser fragmentadas en moléculas mas pequeñas, que puedan entrar en las células.

Este proceso es denominado digestión. Podemos diferenciar dos tipos de digestión: la digestión mecánica, llevada a cabo por los dientes y por los movimientos peristálicos, que son movimientos musculares involuntarios que se originan para transportar el bolo alimenticio del esófago al estómago, y la digestión química, que es llevada a cabo por las enzimas y los jugos gástricos, que aceleran las reacciones químicas del metabolismo y transforman las macromoléculas de los alimentos en moléculas más simples.

Los órganos que componen el aparato digestivo son seis: la boca, la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. También podemos mencionar al recto, que es una prolongación del intestino grueso, que se caracteriza por ser recto, y el ano.

Las glándulas que segregan los jugos digestivos son el páncreas y el hígado. Cada uno de ellos cumple con una función específica y esencial para que se lleve a cabo la digestión.

La Boca es el primer órgano del aparato digestivo. Por ella ingresa el alimento. La constituyen el paladar, los labios, los dientes y muelas, que son los encargados de triturar los alimentos, y la lengua, que en conjunto con el paladar se encargan de mezclar el alimento con la saliva, formando así el bolo alimenticio.

La faringe es el conducto que comunica la boca con el esófago. Es un órgano que también

interviene en el sistema respiratorio; por ello, su principal función es impedir que el bolo alimenticio se dirija hacia el aparato respiratorio, y que el aire se dirija al aparato digestivo.

El esófago es el conducto que une la faringe con el estómago. Es un órgano muscular, y su función es conseguir que el bolo alimenticio pase desde la faringe hasta el estómago. Esto se lleva a cabo gracias a contracciones musculares.

El estómago es un depósito que recibe todos los alimentos, tanto líquidos como sólidos. Su función es hacer que los alimentos adquieran forma líquida para poder pasar al intestino. Ésto se lleva a cabo gracias a que cuenta con numerosas glándulas gástricas que segregan ácido clorhídrico y enzimas.

El intestino delgado es la parte mas larga de todo el sistema digestivo. Está formado por tres partes: Duodeno, Yeyuno e Íleon. Se encarga de la fase terminal de la digestión con jugos que segregan tanto sus propias glándulas como otras accesorias del hígado y el páncreas. También se encarga de absorber los productos alimenticios que se liberan en la digestión.

El intestino grueso es el último órgano del aparato digestivo. Sus funciones básicas son dos: absorber el agua u otros líquidos que no han sido asimilados por el intestino delgado, y almacenar las sustancias sólidas de desecho hasta que son desechadas.

El páncreas es una glándula que está situada detrás del estómago. Está comunicada con el intestino delgado, donde segrega enzimas necesarias para la digestión.

El hígado es el órgano mas grande del cuerpo. Su principal función en el sistema digestivo es la secreción de bilis, que es una solución líquida y viscosa indispensable en la emulsión y absorción de grasas.

Vista anterior del abdomen, que muestra todo su contenido pero con el espidion eliminado.

Se observan:

1) curvatura menor del estómago, 2) duodeno, 3) esfínter pilórico, 4) páncreas, 5) colon transversal, 6) colon ascendente, 7) pelvis, 8) ileon, 9) esófago, 10) estómago, 11) curvatura mayor del estómago, 12) jejuno, 13) colon descendente, 14) colon sigmoide, 15) recto, 16) vena cava inferior y 17) aorta

Es un sistema circulatorio complejo compuesto por una red de órganos, ganglios linfáticos, conductos y vasos linfáticos que producen y transportan linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo. Es fundamental para el sistema inmunológico.
La linfa es un líquido entre transparente y blanquecino compuesto de quilo (líquido de los intestinos, que contiene proteínas y grasas), algunos glóbulos rojos y muchos glóbulos blancos, especialmente linfocitos, los cuales son células que atacan a las bacterias en la sangre. Los ganglios linfáticos son unos nódulos pequeños, que no suelen ser visibles ni son fáciles de sentir al tacto, ubicados en racimos en varias partes del cuerpo como el cuello, las axilas y la ingle. Producen linfocitos, monocitos y células plasmáticas; además, filtran el líquido linfático y eliminan bacterias y células cancerosas. Cuando las bacterias son reconocidas en el líquido linfático, los ganglios se agrandan a medida que producen y suministran una cantidad adicional de glóbulos blancos para ayudar a combatir la infección. Los órganos del sistema linfático son las amígdalas, las adenoides, el bazo y el timo.

Se observan: 1) ganglios cervicales, 2) conducto linfático derecho, 3) vena subclavia derecha, 4) ganglios axilares, 5) ganglios inguinales, 6) vaso capilar 7) entrada del conducto torácico en la vena subclavia izquierda, 8) corazón, 9) conducto torácico (linfático izquierdo), 10) cisterna chyli (confluencia de los vasos linfáticos de la parte inferior del cuerpo), 11) ganglio linfático y 12) vaso linfático

Sistema Linfatico

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Cuerpo del Cilindro

Polos

Sistema Linfatico, Sistema Digestivo, Estomago, Jejuno, Colon, Venas, Arterias, Pancreas, Bazo, Ileon, Pelvis, Ureter, Intestino Delgado, Recto, Vesicula, Higado, Sistema Nervioso, Cerebro, Medula Espinal, Sistema Nervioso Autonomo, Glandulas, Musculatura, Aparato Cardiorrespiratorio, Sistema Reproductor, Hormonas, Ureter, Ano, Vagina, Trompas de Falopio, Utero, Pene, Testiculos, Glande, Cuerpos Cavernosos, Escroto

 

Cilindro Anatomia II, Sistema Linfatico, Sistema Digestivo, Sistema Nervioso y Sistema Reproductor para Planetarios Portatiles, Planetarios Moviles, Planetarios Transportables o Domos Educativos

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