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Cilindro Fulldome de HIV - SIDA para Proyección Fulldome en Planetario Móvil

Antirretrovirales

Lesión: Activación inmune alterada

Estimulo Inmune

La región V1 del VIH se une al receptor de la molécula CD4

La Célula dendrítica

Distribucion del SIDA por Edad

Expansion del Virus del SIDA

por Transfusiones

por uso compartido de agujas

 Relaciones Sexuales

Transmision del SIDA a traves del embarazo

VIH (HIV) - AIDS (SIDA)

Reproduccion Viral

Ciclo Reproductivo de los Virus

Estructura de los Virus

Los fármacos antirretrovirales son medicamentos para el tratamiento de la infección por el retrovirus VIH. Diferentes antirretrovirales actúan en varias etapas del ciclo vital del VIH. Varias combinaciones de tres o cuatro drogas se conocen como Terapia Antirretroviral Altamente Supresiva.
Las guías de tratamiento cambian constantemente. De un inicio más agresivo a un enfoque más conservador, con un punto de inicio alrededor de 350 a 500 linfocitos CD4+ /mm³.

Las últimas guías usan el rango de 200 a 350 CD4+/mm³ como el parámetro para iniciar la terapia antirretroviral.

Los regímenes antirretrovirales son complejos, con posibles efectos colaterales serios, dificultad con la adherencia, y potential desarrollo de resistencia viral a causa de la no adherencia o niveles sub óptimos de los agentes antirretrovirales.

El tratamiento usualmente se ofrece a todos los pacientes con condiciones definitorias de SIDA. La recomendación de tratamiento antirretroviral a pacientes asintomáticos requiere evaluar posibles riesgos y beneficios. Panel on Clinical Practices for Treatment of HIV. September 2002

Terapia Combinada

El VIH tiene un ciclo vital que puede ser tan corto como 1,5 días, desde el ensamblado en una célula infectada hasta la infección de una nueva célula. El VIH utiliza enzimas que corrigen errores de la conversión de su ARN a ADN vía Transcripción Reversa. Dado que la vida media del virus es corta y las copias de ADN son altamente variadas, por la alta cantidad de errores de transcripción, existe una alta tasa de mutación.

Muchas de las mutaciones son inferiores al virus original (frecuentemente pierden la habilidad de reproducirse) o no implican ninguna ventaja, pero algunas son superiores al virus base y pueden habilitar al virus para resistir el tratamiento antirretroviral. La mejor defensa contra la resistencia es la supresión máxima del virus ya que reduciendo la cantidad de copias activas se reduce la tasa de mutación.

Las combinaciones de antirretrovirales actúan incrementando el número de obstáculos para la mutación viral, manteniendo bajo el número de copias virales. Los agentes antirretrovirales individualmente no suprimen la infección por VIH a largo plazo, por lo cual deben usarse en combinaciones.

Las combinaciones de antirretrovirales pueden ser de sinergismo positivo o negativo. Esto limita el número de combinaciones disponibles. Por ejemplo, la combinación de ddI y AZT es de sinergismo negativo, ya que tomados juntos, cada fármaco inhibe la acción del otro.

Otros factores que limitan las combinaciones disponibles son la aparición de efectos colaterales severos. La necesidad de una horario de administración complicado dificulta la adherencia apropiada al tratamiento.

Limitaciones

En el evento de la aparición de resistencia viral a la terapia altamente supresiva las opciones son escasas, una opción es la combinación de un grupo mayor de fármacos, lo que se conoce como mega-terapia altamente supresiva. Desafortunadamente, con frecuencia se asocia al aumento en los efectos adversos así como en el costo.

La terapia intermitente es un enfoque experimental diseñado para reducir la exposición a los fármacos y así limitar la cantidad de efectos adversos. Consiste en la interrupción de los fármacos en ciclos semanales de toma por 5 días y suspensión por 2 días, usualmente durante el fin de semana. Sin embargo datos recientes sugieren que este enfoque es inefectivo y deriva en aumento de la resistencia viral.

Una vez que se produce la resistencia viral, el pronóstico se deteriora; sin embargo existen nuevos medicamentos en ensayos clínicos, por lo cual es raro en un país industrializado que se produzca la muerte a consecuencia del SIDA.

Sin embargo, en los países subdesarrollados, el acceso limitado a lo tratamientos hacen que las tasas de mortalidad continúen en niveles alarmantes.

Fármacos Antirretrovirales

Inhibidores de Transcriptasa Inversa

La transcriptasa inversa es una enzima viral que el VIH requiere para su reproducción. La inhibición de esta enzima impide el desarrollo de ADN viral basado en su ARN. Existen tres clases:

Inhibidores Análogos Nucleósidos.

Fueron la primer clase de antirretrovirales desarrollados.

zidovudina: También llamada AZT, ZDV, zidovudina, azidotimidina, nombre comercial: Retrovir®, análogo de la timidina

primer antirretroviral aprobado por la FDA, desarrollado originalmente en 1964 y usado en pruebas contra el cáncer durante la década de 1970 pero abandonado por inefectivo y tóxico. Se aprobó por la FDA el 19 de marzo de 1987 para el SIDA. La inexistencia de alternativas para tratar el SIDA condujo a su rápida aprobación.

didanosina: También llamada ddI, nombre comercial: Videx®, Videx EC®, análogo de la adenosina

Segundo antiretroviral aprobado por la FDA el 9 de octubre de 1991.

La Didanosina se desarrolló con fondos estatales, pero dado que el gobierno estadounidense no estaba autorizado para comercializar el producto, otorgó a Bristol-Myers Squibb (BMS) una patente por 10 años para mercadeo exclusivo como Videx® tabletas. Al concluir el periodo BMS re-formuló Videx® como Videx EC® y lo patentó. La didanosina se deteriora fácilmente por el ácido estomacal, la fórmula original utilizó tabletas masticables con un compuesto neutralizante. Estas tabletas eran muy grandes y frágiles, de mal sabor.

El compuesto neutralizante causaba diarrea. La nueva formulación es una cápsula más pequeña, conteniendo microesferas cubiertas. La FDA la aprobó para dosificación de 1 vez al día.

zalcitabina: También llamada ddC, dideoxicitidina, nombre comercial: Hivid®, análogo de pirimidina

Tercer antiretroviral aprobado por la FDA, el 19 de junio de 1992 para monoterapia, y en 1996 para combinación con AZT. La Zalcitabina es el antiretroviral de actividad más débil, es difícil de tomar y se asocia con frecuencia a efectos adversos por lo cual hoy en día raramente se usa.

stavudina: También llamada d4T, Nombre comercial: Zerit®, Zerit XR®, análogo de timidina

Cuarto antiretroviral Aprobado por la FDA el 24 de junio de 1994 y en 1996 para uso pediátrico. En el 2001 se aprobó la versión para dosificación de 1 vez al día.

lamivudina: también llamada 3TC, nombre comercial : Epivir®, análogo de citidina.

Aprobado por la FDA el 17 de noviembre de 1995 para combinación con AZT y en el 2002 en formulación para 1 vez al día.

abacavir: también llamado ABC, nombre comercial : Ziagen®, análogo de guanosina.

Aprobado por la FDA el 18 de diciembre de 1998, conocido por su implicación en reacciones de hipersensibilidad asociada con muerte súbita en algunos casos; sin embargo se desarrolló una prueba genética que permite predecir a cierto grado la susceptibilidad al desarrollo de esta hipersensibilidad, aunque esta prueba no está estandarizada ni autorizada por las Autoridades Sanitarias.

Se estima que el abacavir puede ser seguro para alrededor del 90 % de los pacientes, pero hay un 10% de riesgo de reacciones de hipersensibilidad potencialmente mortales, especialmente si se administra toda la dosis una vez al día.

emtricitabina: también llamada FTC, nombre comercial : Emtriva®, (anteriormente Coviracil), análogo de citidina,

aprobado por la FDA el 2 de julio de 2003. Es muy similar a 3TC y existe resistencia cruzada entre ambos. Tiene una potencia superior a 3TC y una permanencia en el cuerpo grande (vida media aprox 39 horas), lo que hace que se pueda administrar una vez al día con seguridad, y que seleccione menos resistencias que 3TC. Aprobado por la EMEA en octubre de 2003. Disponible en España desde septiembre de 2004.

Inhibidores de Transcriptasa No-Nucleósidos

nevirapina: nombre comercial : Viramune®

primero de esta clase aprobado por la FDA el 21 de junio de 1996 en adultos y en 1998 para uso pediátrico.

delavirdina: nombre comercial : Rescriptor®

aprobado por la FDA el 4 de abril de 1997.

efavirenz: nombre comercial: Sustiva®, Stocrin®

aprobado Sep 21, 1998.

Inhibidores de transcriptasa Análogos de Nucleótido

Normalmente, los análogos nucleósidos se convierten en el cuerpo a nucleótidos, por lo cual el saltarse este paso deriva en menor toxicidad.

tenofovir: o fumarato de disoproxil, nombre comercial : Viread®

Aprobado Oct 26, 2001, tenofovir es comercializado por Gilead Sciences.

adefovir: también conocido como bis-POM PMPA, nombre comercial : Preveon®, Hepsera®

No aprobado por la FDA ni por la EMEA para VIH, sólo aprobado para el tratamiento de la hepatitis B crónica. En noviembre de 1999, un panel de expertos recomendó la no aprobación de la droga debido a posible asociación con fallo renal. Gilead Sciences continuó comercializando la droga aunque sólamente para Hepatitis B, donde es efectiva en una dosis mucho menor. La FDA aprobó este uso el 20 de septiembre de 2002 con el nombre Hepsera. La EMEA aprobó su uso en octubre de 2003.

Inhibidores de Proteasa

La proteasa es una enzima requerida por el VIH para el ensamblaje final de los viriones, por lo cual su inhibición resulta en inhibición de la replicación viral.

saquinavir: nombre comercial Fortovase® (cápsula de gel suave), Invirase® (cápsula de gel duro)

Primer inhibidor de proteasa aprobado dic 6, 1995, como Invirase®, el cual tenía pobre absorción y conducía a un rápido desarrollo de resistencia viral. Fue reformulado como Fortovase®, con mejor biodisponibilidad, en noviembre de 1997. Parece ser que Roche comercializó el producto sin suficiente precaución, dado que en la época existía una gran presión para el desarrollo rápido de nuevos productos.

ritonavir: nombre comercial: Norvir®

aprobado el 1 de marzo de 1996. Se asocia con inhibición de la enzima hepática citocromo P450-3A4 (CYP3A4) que es la enzima encargada de metabolizar e inactivar los inhibidores de proteasa, por lo que una dosis baja de esta droga actúa como coadyuvante para otros inhibidores de proteasa prolongando su vida media. Por otra parte, también afecta el metabolismo de muchos otros medicamentos complicando la administración de éstos. También se asocia a gran cantidad de efectos adversos.

indinavir: nombre comercial: Crixivan®

aprobado el 13 de marzo de 1996. Es un poderoso inhibidor de la proteasa y su introducción condujo a la adaptación de la terapia antirretroviral estándar. Los inhibidores de proteasa cambiaron la perspectiva de manejo del SIDA de una enfermedad terminal a una enfermedad crónica más manejable. Desafortunadamente el Indinavir desaparece rápidamente del organismo requiriendo un horario estricto de cada 8 horas, para evitar mutaciones resistentes. También requiere restricciones dietarias.

Puede causar cálculos renales y anormalidades metabólicas incluyendo hiperlipidemia con elevación del colesterol, triglicéridos y deformaciones corporales conocidas como lipodistrofia. Tiende a ser reemplazado por drogas nuevas de horario más conveniente, como Kaletra o Atazanavir.

nelfinavir: nombre comercial: Viracept®

aprobado el 14 de marzo de 1997.

amprenavir, nombre comercial: Agenerase®

aprobado el 15 de abril de 1999. Requería de la toma de ocho cápsulas de tamaño muy grande 2 veces al día, por lo cual la producción fue descontinuada el 31 de diciembre de 2004.

lopinavir: ver Kaletra® más abajo.

atazanavir: nombre comercial : Reyataz

aprobado el 20 de junio de 2003. Primer inhibidor de proteasa aprobado para 1 toma al día. Parece estar menos asociado con la lipodistrofia y la dislipidemia. Parece no tener resistencia cruzada con otros inhibidores de proteasa.

fosamprenavir, nombre comercial: Lexiva® pro-droga de amprenavir aprobado el 20 de octubre de 2003. En el cuerpo humano es metabolizado para formar amprenavir, el cual es el ingrediente activo. Es en realidad una versión de amprenavir de liberación lenta, lo cual reduce la cantidad de tabletas necesarias.

tipranavir

Tipranavir disódico en un inhibidor no peptídico de la proteasa. Tiprinavir se encuentra bajo estudio clínico en curso. No ha sido aprobado aún por la FDA.

Inhibidores de Fusión

Impiden la entrada del virus a la célula previniendo la infección de células sanas.

enfuvirtide: nombre comercial : Fuzeon®, también llamado T-20. Disponible sólo en presentación inyectable dado que por ser un péptido es degradado por la digestión. Es de costo muy elevado, por lo que se reserva para pacientes con multi resistencia.

aprobado el 15 de marzo de 2003

Combinaciones Fijas

Unión de varios principios activos en una sóla píldora.

Combivir® = AZT + 3TC

aprobado el 26 de septiembre de 1997. Comercializado por GlaxoSmithKline.

Trizivir® = ABC + AZT + 3TC

aprobado el 15 de noviembre de 2000. Comercializado por GlaxoSmithKline.

Kaletra® = lopinavir + ritonavir.

aprobado el 15 de septiembre de 2000. Demuestra alta potencia y con frecuencia se utiliza para casos de resistencia viral. Comercializado por Abbott.

Epzicom® (también llamado Kivexa®) = ABC + 3TC

aprobado el 2 de agosto de 2004 para dosis única diaria. Comercializado por GlaxoSmithKline.

Truvada® = emtricitabine + tenofovir

aprobado el 2 de agosto de 2004 para dosis única diaria. Comercializado por Gilead Sciences.

Potenciadores Sinergísticos

No poseen por sí mismos actividad antiviral, pero potencian los efectos de los antivirales.

Hydroxyurea, (HU) utilizada para anemia falciforme y otros trastornos hematológicos.

Potencia ddI, y a menor grado AZT y ddC. Posiblemete debido a que prolonga la fase S de crecimiento celular lo que ayuda a los antirretrovirales a permanecer más tiempo en la célula. También inhibe la reductasa de ribonucleótidos lo que genera más absorción de ddI, AZT o ddC. HU puede producir supresión medular y pancreatitis. Existen recomendaciones en contra del uso de HU.

Resveratrol (RV), producto natural de origen botánico.

potencia ddI, y a menor grado AZT y ddC in vitro. Mecanismo similar a HU. RV es mejor tolerado y tiene menor índice de efectos adversos.

Ácido micofenólico, es un inhibidor de la deshidrogenasa de inosina

Potencia abacavir pero reduce el efecto de AZT y ad4T. Está aprobado para uso en transplante de órganos como micofenolato de mofetil, nombre comercial: CellCept®. Existe evidencia de posible actividad contra Hepatitis C, haciéndolo de interés particular en el manejo de pacientes coinfectados con VIH y hepatitis C.

Zumo de toronja, extracto de producto natural.

El zumo de toronja puede inhibir la enzima CYP3A4 en el tracto gastrointestinal, no así en la sangre. La administración de zumo antes de la toma de inhibidores de proteasa podría incrementar su biodisponibilidad.

Leflunomida: nombre comercial : Arava®

Potencia AZT, similar a HU, RV y ácido micofenólico.

Críticas a los antirretrovirales

Los científicos autodenominados disidentes del sida afirman que los antriretrovirales en realidad producen sida.

Concepto
Según la Organización Mundial de la salud, una lesión es toda alteración del equilibrio biopsicosocial.

En clínica, una lesión es un cambio anormal en la morfología o estructura de una parte del cuerpo producida por un daño externo o interno. Las heridas en la piel pueden considerarse lesiones producidas por un daño externo como los traumatismos.

Las lesiones producen una alteración de la función o fisiología de órganos, sistemas y aparatos, trastornando la salud y produciendo enfermedad.

Podría decirse que todas las enfermedades están producidas por una lesión, pero en muchas enfermedades no es posible identificar una clara lesión morfológica, como en las enfermedades mentales. Además no todas las lesiones provocan una enfermedad, ni requieren tratamiento. La especialidad médica encargada de identificar las lesiones de las enfermedades, generalmente mediante biopsias es la anatomía patológica.

En Derecho y Medicina Legal, las lesiones comprenden además de las heridas externas, cualquier daño en el cuerpo que se puede objetivar producido por una causa externa, en la que está implicado una tercera persona. De ello se encarga la Medicina Forense.

Nivel estructural de las lesiones

Las lesiones suelen ser visualizadas u objetivadas por diferentes medios según el nivel estructural de su producción:

Nivel macroscópico: Son las lesiones producidas en los órganos que se identifican con la simple inspección ocular, por ejemplo una rotura de bazo.

Nivel tisular: Son las lesiones producidas en los tejidos. Se suelen visualizar al microscopio óptico con diferentes técnicas de tinción, por ejemplo la mayoría de los cánceres.

Nivel celular: Son las lesiones producidas en las células, que también se visualizan al microscopio óptico, pero con mayor resolución, por ejemplo las enfermedades por depósito.

Nivel subcelular: Son las lesiones producidas en los orgánulos celulares y que solo se pueden objetivar mediante el microscopio electrónico. Son lesiones ultraestructurales.

Nivel molecular: Son lesiones producidas en las biomoléculas, que se identifican por diferentes técnicas bioquímicas. Algunas enfermedades genéticas son producidas por la simple mutación que produce la pérdida de un nucleótido en la secuencia de un gen en el ADN.

Causa de las lesiones

Las lesiones son producidas por diversos mecanismos nocivos o dañinos, que alteran el equilibrio o la homeostasis celular. Entre las causas de lesiones encontramos:

Causas externas

Causas físicas: Como los traumatismos, las radiaciones, la electricidad, el calor que produce quemaduras, el frío.

Causas químicas: Como sustancias corrosivas sobre la piel, como los tóxicos o venenos.

Causas biológicas: Corresponden a los agentes infecciosos, ya sean virus, bacterias o parásitos.

Causas internas

Trastornos inmunológicos: Como las enfermedades autoinmunes y las reacciones de hipersensibilidad.

Enfermedades hereditarias.

Malformaciones congénitas o del desarrollo.

Trastornos metabólicos: Como la diabetes mellitus.

Deficiencia nutricional: Como la malnutrición y las avitaminosis.

Manifestación de las lesiones

Las células tras sufrir un daño por un agente externo o interno puede evolucionar a dos situaciones:

Adaptación celular: Son una serie de cambios celulares que afectan al crecimiento y a la diferenciación celular y se manifiestan en forma de atrofia, hipertrofia, hiperplasia y metaplasia. En algunos casos puede evolucionar a displasia y neoplasia.

Muerte celular: La muerte celular patológica o anormal se llama necrosis y la muerte fisiológica o programada se llama apoptosis.

La muerte celular se produce ante lesiones irreversibles que sobrepasan la capacidad de adaptación celular.

Las manifestaciones de las lesiones son:

Enfermedades por acúmulo de sustancias

Acúmulo de lípidos: Como la esteatosis, aterosclerosis, obesidad.

Acúmulo de hidratos de carbono: Como las glucogenosis.

Acúmulo de proteínas: Como la amioloidosis.

Acúmulo de otras sustancias: Como la gota, la hemocromatosis ó Hemosiderosis, calcificación.

Trastornos de la circulación local

Edema.

Deshidratación.

Hiperemia.

Hemorragia.

Trombosis.

Embolia.

Isquemia.

Activación del sistema inmune y de reparación

La activación del sistema inmunológico y el inicio de la reparación corresponde a la inflamación.

El sistema inmunitario es el conjunto de tejidos, células y moléculas responsables de la inmunidad, y su respuesta colectiva y coordinada frente a la introducción en el organismo de ciertas sustancias extrañas se denomina respuesta inmunitaria.
Los diferentes organismos vivos han desarrollado una gran variedad de mecanismos de defensa contra los diversos patógenos. Por ejemplo, exclusivo de los vertebrados es la inmunidad adaptativa que, básicamente, representa a la inmunidad mediada por anticuerpos.

En las plantas, se reconoce un sistema antiviral muy eficiente en el cual se emplea un tipo de ARN que se denomina ARN de interferencia o ARNi.

Los insectos poseen un sistema de defensa similar en algunos aspectos a la inmunidad innata en el ser humano, en el cual participan células fagocíticas semejantes a los macrófagos.
En los humanos, por ejemplo, las funciones del sistema inmunitario son amplias: protegerlo de agentes invasores como bacterias, virus y parásitos y, por otro lado, la lucha contra el cáncer.

Componentes del sistema inmunitario

Los componentes del sistema inmunitario se suelen clasificar tanto según su mecanismo, si pertenecen a la inmunidad innata o pertenecen a la inmunidad adaptativa, como también según el tipo de agente efector, entre inmunidad celular e inmunidad humoral.

Inmunidad innata

La inmunidad innata, mediada principalmente por las moléculas de interferón, el complemento, células como los macrófagos y las dendríticas constituyen la primera línea de defensa, y en general responden ante motivos conservados entre los agentes patógenos (es decir, es específica en el sentido de que actúa solamente contra agentes patógenos, pero no lo es con respecto a que no puede discriminar finamente entre los mismos).

Inmunidad adaptativa

En cambio, la inmunidad adaptativa, en la cual participan los linfocitos T, los linfocitos B, y las moléculas de anticuerpo, entre otros, es así ya que su respuesta mejora frente a una reiterada exposición al patógeno; y a su vez la respuesta es específica contra ese patógeno en particular.

Inmunidad humoral

La inmunidad humoral se refiere a los componentes solubles del sistema inmunitario, que pueden estar solubles en sangre o en la linfa, como por ejemplo los componentes del complemento o los anticuerpos, mientras que la inmunidad celular está a cargo, como lo dice su nombre, de las distintas células como los macrófagos o los linfocitos T.

Linfocitos B de los cuales depende la inmunidad mediada por anticuerpos, con actividad específica de fijación de antígenos. Las células B dan origen a las células plasmáticas que producen anticuerpos.

Los linfocitos son de dos tipos principales, atendiendo a su origen y función: células T, que se diferencian inicialmente en el timo, y las células B, que se diferencian en el hígado y bazo fetal, y en la médula ósea del adulto (la 'B' proviene de la inicial de la Bursa de Fabricio, órgano en el que maduran las células B en las aves aunque también se dice que viene de la inicial en inglés de médula ósea: bone marrow). Durante su desarrollo, los linfocitos T y B adquieren receptores específicos para antígenos.

Los linfocitos T son los responsables de la respuesta inmune realizada por células, así como de funciones de cooperación para que se desarrollen todas las formas de respuestas inmunes, incluida la respuesta de anticuerpos por los linfocitos B.

La 'T' de la denominación proviene del Timo, que es el órgano más importante de generación, si bien se crean por todo el sistema linfático. Los linfocitos encargados de las funciones efectoras de la inmunidad celular son los linfocitos T citotóxicos o CD8+, mientras que los linfocitos T cooperadores, helper o CD4+ se encargan de iniciar la cascada de la respuesta inmune coordinada mediante la interacción con un MHC de clase II. Los linfocitos CD4+ se subdividen a su vez en linfocitos de la subpoblación TH 1 y TH 2.

Es una célula del sistema inmune. Proviene de células precursoras circulantes en sangre. Cuando aún son inmaduras se asientan en la piel, las membranas mucosas, los pulmones y el bazo, allí engullen a los microorganismos invasores a través de los receptores caliciformes que poseen en su superficie, también ingieren el líquido que las rodea y fagocitan virus y bacterias.
Algunas células dendríticas provocan la destrucción directa de algunos virus secretando interferón alfa.

Tras capturar a los cuerpos extraños, los rompen y se movilizan, viajan al bazo por la sangre o hacia los ganglios linfáticos por la linfa, allí maduran y presentan los trozos del cuerpo extraño en la superficie de sus membranas unidos al complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) a los linfocitos T coadyuvantes primerizos.

Sintomatologias del SIDA

Vias de Contagio del SIDA por Orden de Importancia

Distribucion del SIDA por Sexo

Estado actual

A comienzos del siglo XXI, el SIDA se ha convertido en una epidemia mundial, que afecta a personas de todos los continentes, y en la mayoría de los países no muestra signos de disminución. Se estima que en 2003 había más de 40 millones de personas seropositivas y que ya han muerto cerca de 19 millones por enfermedades relacionadas con el SIDA.

En los países occidentales el índice de infección con VIH ha disminuido ligeramente debido a la adopción de prácticas de sexo seguro por los varones homosexuales y (en menor grado) a la existencia de distribución gratuita de jeringas y campañas para educar a los usuarios de drogas intravenosas acerca del peligro de compartir las jeringas.

La difusión de la infección en los heterosexuales ha sido un poco más lenta de lo que originalmente se temía, posiblemente porque el VIH es ligeramente menos transmisible por las relaciones sexuales vaginales —cuando no hay otras enfermedades de transmisión sexual presentes— que lo que se creía antes.

Sin embargo, desde fines de los años noventa, en algunos grupos humanos del Primer Mundo los índices de infección han empezado a mostrar signos de incremento otra vez. En el Reino Unido el número de personas diagnosticadas con VIH se incrementó un 26% desde 2000 a 2001. Las mismas tendencias se notan en EE.UU. y Australia.

Esto se atribuye a que las generaciones más jóvenes no recuerdan la peor fase de la epidemia en los ochenta y se han cansado del uso del condón. El SIDA continúa siendo un problema entre las trabajadoras sexuales ilegales y los usuarios de drogas intravenosas. Por otro lado el índice de muertes debidas a enfermedades relacionadas con el SIDA ha disminuido en los países occidentales debido a la aparición de nuevas terapias efectivas (aunque más costosas) contra el VIH.

En países subdesarrollados, en particular en la zona central y sur de África, las malas condiciones económicas (que llevan por ejemplo a que en los centros de salud se utilicen jeringas ya usadas) y la falta de educación sexual debido a causas principalmente religiosas dan como resultado un altísimo índice de infección. En algunos países más de un cuarto de la población adulta es VIH positiva; solamente en Botswana el índice llega al 35,8% (estimado en 1999, fuente en inglés World Press Review).

La situación en Sudáfrica —con un 66% de cristianos y con el presidente Thabo Mbeki, que comparte la opinión de los «desmentidores del SIDA»— se está deteriorando rápidamente. Sólo en 2002 hubo casi 4,7 millones de infecciones. Otros países donde el SIDA está causando estragos son Nigeria y Etiopía, con 3,7 y 2,4 millones de infectados el año 2003, respectivamente.

Por otro lado, en países como Uganda, Zambia y Senegal se han iniciado programas de prevención para reducir sus índices de infección con VIH, con distintos grados de éxito.

Sin embargo, hay quien pone en duda las altas tasas estimadas de incidencia de SIDA en África, como el médico austríaco Christian Fiala, dado que ésta se diagnostica casi siempre sin pruebas virales, debido a su coste, y basándose en síntomas no específicos que pueden ser causados por desnutrición o

diarreas, o por otras enfermedades como tuberculosis. También se denuncia que las tasas están basadas más en estimaciones y presunciones que en casos diagnosticados. Éstos escépticos comentan que las muertes reales en Sudáfrica por SIDA son muy inferiores a las que debiera de haber por los casos estimados oficialmente, que hay países con incidencias muy altas de SIDA con altas tasas de crecimiento demográfico como Bostwana, o países como Uganda con altísimas tasas hace unos años, que ahora las tienen bastante bajas, tal que es imposible que haya bajado tan drásticamente.

Las tasas de infección de SIDA también han aumentado en Asia, con cerca de 7,5 millones de infectados en el año 2003. En julio de 2003, se estimaba que había 4,6 millones de infectados en India, lo cual constituye aproximadamente el 0,9% de la población adulta que trabaja. En China, la cantidad de infectados se estimaba entre 1 y 1,5 millones, aunque algunos creen que son aún más los infectados. Por otra parte, en países como Tailandia y Camboya se ha mantenido constante la tasa de infección por VIH en los últimos años.

Recientemente ha habido preocupación respecto al rápido crecimiento del SIDA en la Europa oriental y Asia central, donde se estima que había 1,7 millones de infectados a Enero de 2004. La tasa de infección del VIH ha ido en aumento desde mediados de los 1990s, debido a un colapso económico y social, aumento del número de usuarios de drogas intravenosas y aumento del número de prostitutas.

En Rusia se reportaron 257.000 casos en 2004 de acuerdo a información de la Organización Mundial de la Salud; en el mismo país existían 15.000 infectados en 1995 y 190.000 en 2002. Algunos afirman que el número real es cinco veces el estimado, es decir, cerca de un millón. Ucrania y Estonia también han visto aumentado el número de infectados, con estimados de 500.000 y 3.700 a comienzos de 2004, respectivamente.

Prevención

A pesar del miedo al contagio casual con el virus VIH, el riesgo de infección se elimina casi completamente siguiendo precauciones simples y se elimina completamente con la abstinencia en las relaciones sexuales, y evitando la transfusión de sangre y el compartir jeringas.

La única causa de la transmisión es el intercambio de fluidos corporales, en particular la sangre y las secreciones genitales. El virus VIH no se puede transmitir por la respiración, la saliva, el contacto casual por el tacto, dar la mano, abrazar, besar en la mejilla, masturbarse mutuamente con otra persona o compartir utensilios como vasos, tazas o cucharas.

En cambio es posible que el virus se transmita entre personas a través del beso boca a boca si ambas personas tienen llagas sangrantes o encías llagadas, pero ese caso no ha sido documentado y además es considerado muy improbable, ya que la saliva contiene concentraciones mucho más bajas que por ejemplo el semen, y también porque la saliva contiene propiedades antivirales que matan al VIH.

El contagio de VIH por las relaciones sexuales ha sido comprobado de hombre a mujer, de mujer a hombre, de mujer a mujer y de hombre a hombre. El uso de condones de látex se recomienda para todo tipo de actividad sexual que incluya penetración.

Los condones tienen una tasa estimada del 90-95% de efectividad para evitar el embarazo o el contagio de enfermedades, y usado correctamente, esto es, bien conservado, abierto con cuidado y correctamente colocado, es el mejor medio de protección contra la transmisión del virus VIH. Se ha demostrado repetidamente que el VIH no puede pasar a través de los condones de látex.

El sexo anal, debido a la delicadeza de los tejidos del ano y la facilidad con la que se llagan, se considera la actividad sexual de más riesgo. Pero los condones se recomiendan también para el sexo anal. El condón se debe usar una sola vez, tirado a la basura y ponerse otro condón cada vez. Debido al riesgo de rasgar (tanto el condón como la piel y la mucosa de la paredes vaginales y anales) se recomienda el uso de lubricantes con base acuosa.

La vaselina y los lubricantes basados en aceite o petróleo no deben usarse con los condones porque debilitan el látex y lo vuelven propenso a rasgarse (y no por el mito de que el virus pueda pasar a través del látex).

En términos de trasmisión del VIH, se considera que el sexo oral tiene menos riesgos que el vaginal o el anal. Sin embargo, la relativa falta de investigación definitiva sobre el tema, sumada a información pública de dudosa veracidad e influencias culturales, han llevado a que muchos crean, de forma incorrecta, que el sexo oral es seguro.

Aunque el factor real de trasmisión oral del VIH no se conoce aún, hay casos documentados de transmisión a través de sexo oral por inserción y por recepción (en hombres).

Un estudio concluyó que el 7,8% de hombres recientemente infectados en San Francisco probablemente obtuvieron el virus a través del sexo oral. Sin embargo, un estudio de hombres españoles que tuvieron sexo oral con compañeros VIH+ a sabiendas de ello no identificó ningún caso de trasmisión oral.

Parte de la razón por la cual esa evidencia es conflictiva es porque identificar los casos de transmisión oral es problemático. La mayoría de las personas VIH+ tuvieron otros tipos de actividad sexual antes de la infección, por lo cual se hace difícil o imposible aislar la transmisión oral.

Factores como las úlceras bucales, etc., también son difíciles de aislar en la transmisión entre personas "sanas". Se recomienda usualmente no permitir el ingreso de semen o fluido pre-seminal en la boca. El uso de condones para el sexo oral (o protector dental para el cunnilingus) reduce aún más el riesgo potencial.

Se sabe que el VIH se transmite cuando se comparten agujas en los usuarios de drogas intravenosas, y éste es uno de los métodos más comunes de transmisión. Todas las organizaciones del prevención del SIDA advierten a los usuarios de drogas que no compartan agujas y que usen una aguja nueva o debidamente esterilizada para cada inyección.

Los centros y profesionales del cuidado de la salud y de las adicciones disponen de información sobre la limpieza de agujas con lejía. En los Estados Unidos y en otros países occidentales están disponibles agujas gratis en algunas ciudades, en intercambios de agujas o en sitios de inyecciones seguras.

Los trabajadores médicos pueden prevenir la extensión del VIH desde pacientes a trabajadores y de paciente a paciente, siguiendo precauciones universales o aislamiento contra sustancias corporales, tales como el uso de guantes de látex cuando se ponen inyecciones o se manejan desechos o fluidos corporales, y lavándose las manos frecuentemente.

El riesgo de infectarse con el virus VIH a causa de un pinchazo con una aguja que ha sido usada en una persona infectada es menor de 1 entre 200. Una apropiada profilaxis pos-exposición (con drogas anti-VIH) logra contrarrestar ese pequeño riesgo.

Un estudio ha mostrado que los hombres circuncidados podrían tener probabilidades ligeramente menores de contraer el VIH, pero no se ha realizado un estudio concluyente. La teoría al respecto dice que las células en el prepucio, que se remueven durante la circuncisión, actúan como "receptores de VIH".

La diferencia en el presente parece ser muy pequeña, y no es probable que estos hallazgos conduzcan a un incremento en las circuncisiones electivas de recién nacidos, que actualmente se practican solo en los Estados Unidos. Estar circuncidado no debe verse como ser inmune al VIH.

Investigaciones recientes confirmaron que de hecho existen personas inmunes al Virus, debido a una mutación en el código genético llamada "CCR5-delta 32". Según se cree, habría aparecido hace 700 años, cuando la peste bubónica diezmó a Europa. La teoría dice que los organismos con ese gen impiden que el virus ingrese en el glóbulo blanco. Este mecanismo es análogo al de la peste negra.

Pese a que los médicos conocían tanto la neumonía por Pneumocystis carinii como el sarcoma de Kaposi, la aparición conjunta de ambos en varios pacientes les llamó la atención. La mayoría de estos pacientes eran hombres homosexuales sexualmente activos, muchos de los cuales también sufrían de otras enfermedades crónicas que más tarde se identificaron como infecciones oportunistas.
Las pruebas sanguíneas que se les hicieron a estos pacientes mostraron que carecían del número adecuado de un tipo de células sanguineas llamadas T CD4+. La mayoría de estos pacientes murió en pocos meses.

Ya que en un principio se identificó a la población homosexual como víctima de la deficiencia inmune, la prensa comenzó a llamarla la «peste rosa», aunque pronto se hizo notar que también la padecían los inmigrantes haitianos en EE.UU., los usuarios de drogas intravenosas, los receptores de transfusiones sanguíneas y las mujeres heterosexuales. La nueva enfermedad fue bautizada, oficialmente, en 1982 con el nombre SIDA.

Hasta 1984 se sostuvieron distintas teorías sobre la posible causa del SIDA. La teoría con más apoyo planteaba que el SIDA era causado por un virus. La evidencia que apoyaba esta teoría era, básicamente, epidemiológica. En 1983 un grupo de nueve hombres homosexuales con SIDA de Los Angeles, que habían tenido parejas sexuales en común, incluyendo a otro hombre en Nueva York que mantuvo relaciones sexuales con tres de ellos, sirvieron como base para establecer un patrón de contagio típico de las enfermedades infecciosas.

Otras teorías sugieren que el SIDA surge a causa del excesivo uso de drogas y de la promiscuidad sexual. También se planteó que la inoculación de semen en el recto durante el sexo anal combinado con el uso de inhalantes con nitrito (poppers) producía supresión del sistema inmune. Pocos especialistas tomaron en serio estas teorías, aunque algunas personas todavía las promueven y niegan que el SIDA sea producto de la infección del VIH.

En los primeros años del SIDA, el origen exacto del virus que lo causaba era desconocido. Una teoría común, que incluso se convirtió en un artículo de la revista Rolling Stone, sostenía que el VIH provenía de un virus llamado virus de inmunodeficiencia en simios, el cual era idéntico al VIH y causaba síntomas similares al SIDA en otros primates.

Este virus habría sido transmitido a la población humana en África durante unos experimentos con vacunas contra la polio en pobladores africanos; sin embargo, esta teoría no tiene crédito en la actualidad. También se creía que la llegada del SIDA al mundo occidental era atribuible a un hombre llamado el «paciente cero», un asistente de vuelo canadiense que habría practicado el sexo con más de mil hombres en distintas partes del mundo. Esta teoría, que incluso fue plasmada en una película, es falsa.

En 1984, dos científicos, el Dr. Robert Gallo en los Estados Unidos y el profesor Luc Montagnier en Francia, aislaron de forma independiente el virus que causaba el SIDA. Luego de una disputa prolongada, accedieron a compartir el crédito por el descubrimiento; el virus fue denominado Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en 1986.

El descubrimiento del virus permitió el desarrollo de un anticuerpo, el cual se comenzó a utilizar para identificar dentro de los grupos de riesgo a los infectados. También permitió empezar investigaciones sobre posibles tratamientos y una vacuna.

En esos tiempos las víctimas del SIDA eran aisladas por la comunidad, los amigos e incluso la familia. Los niños que tenían SIDA no eran aceptados por las escuelas debido a las protestas de los padres de otros niños. La gente temía acercarse a los infectados ya que pensaban que el VIH podía contagiarse por un contacto casual como dar la mano, abrazar, besar o compartir utensilios con un infectado.

En un principio la comunidad homosexual fue culpada de la aparición y posterior expansión del SIDA en Occidente. Incluso, algunos grupos religiosos llegaron a decir que el SIDA era un castigo de Dios a los homosexuales (esta creencia aún es popular entre ciertas minorías de creyentes cristianos y musulmanes). Otros señalan que el estilo de vida «depravado» de los homosexuales era responsable de la enfermedad.

Aunque es verdad que en un principio el SIDA se expandió a través de las comunidades homosexuales y que la mayoría de los que padecían la enfermedad eran homosexuales, esto se debía, en parte, a que en esos tiempos no era común el uso del condón entre homosexuales, por considerarse que éste era sólo un método anticonceptivo.

El SIDA pudo expandirse rápidamente al concentrarse la atención sólo en los homosexuales, esto permitió que la enfermedad se contagiara entre heterosexuales, particularmente en África, el Caribe y luego en Asia.

Conocimiento actual de la enfermedad

El VIH está emparentado con otros virus que causan enfermedades parecidas al SIDA en otros primates. Se cree que este virus se transfirió de los animales a los humanos a comienzos del siglo XX, aunque algunas evidencias sugieren que pudo haberse transmitido antes en algunos casos aislados.

No se conoce cuál fue la fuente animal desde la que se transmitió la infección, ni tampoco el momento y lugar donde ocurrió. En los chimpancés existe un virus idéntico al VIH llamado VIS (virus de inmunodeficiencia en simios), aunque no se sabe si pudo haber transmisión desde los chimpancés a los humanos, o desde una tercera especie a ambos.

Algunos estudios sugieren que el virus se expandió inicialmente en África occidental, pero es posible que hayan existido varios orígenes separados. La muestra humana más antigua que se sepa que contuvo VIH fue tomada en 1959 a un marino británico, quien aparentemente la contrajo en lo que ahora es la República Democrática del Congo.

Otras muestras que contenían el virus fueron encontradas en un hombre estadounidense que murió en 1969 y en un marino noruego en 1976. Se cree que el virus se contagió a través de actividad sexual, posiblemente a través de prostitutas, en las áreas urbanas de África. A medida que los infectados viajaron por el mundo, fueron llevando la enfermedad a varias ciudades de distintos continentes.

En la actualidad, la forma más común en que se transmite el VIH es a través de actividad sexual desprotegida y al compartir agujas entre usuarios de drogas de abuso intravenosas.

El virus también puede ser transmitido desde una madre embarazada a su hijo (transmisión vertical). En el pasado también se transmitió el SIDA a través de transfusiones de sangre y el uso de productos derivados de ésta para el tratamiento de la hemofilia; sin embargo, hoy en día esto ocurre muy raramente, debido a los controles realizados sobre estos productos.

No todos los pacientes infectados con el virus VIH tienen SIDA. El criterio para diagnosticar el SIDA puede variar de región en región, pero el diagnóstico típicamente requiere:

Un conteo absoluto de las células T CD4 menor a 200 por milímetro cúbico, o

La presencia de infecciones oportunistas, causadas por agentes incapaces de producir enfermedad en personas sanas.

La persona infectada por el VIH es denominada seropositiva o VIH positivo (VIH+) y a los no infectados se les llama VIH negativo (VIH-). La mayoría de las personas seropositivas no saben que lo son.

La infección primaria por VIH es llamada seroconversión y puede ser acompañada por una serie de síntomas inespecíficos, parecidos a los de una gripe, por ejemplo, fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de garganta y ganglios linfáticos inflamados.

En esta etapa el infectado es más transmisor que en cualquier otra etapa de la enfermedad, ya que la cantidad de virus en su organismo es la más alta que alcanzará. Esto se debe a que todavía no se desarrolla por completo la respuesta inmunológica del huésped. No todos los recién infectados con VIH padecen de estos síntomas y eventualmente todos los individuos se vuelven asintomáticos.

Durante la etapa asintomática, cada día se producen varios miles de millones de virus VIH, lo cual se acompaña de una disminución de las células T CD4+. El virus no sólo se encuentra en la sangre, sino en todo el cuerpo, particularmente en los ganglios linfáticos, el cerebro y las secreciones genitales.

El tiempo que demora el diagnóstico de SIDA desde la infección inicial del virus VIH es variable. Algunos pacientes desarrollan algún síntoma de inmunosupresión muy pocos meses después de haber sido infectados, mientras que otros se mantienen asintomáticos hasta 20 años.

La razón por la que algunos pacientes no desarrollan la enfermedad y por que hay tanta variabilidad interpersonal en el avance de la enfermedad, todavía es objeto de estudio. El tiempo promedio entre la infección inicial y el desarrollo del SIDA varía entre ocho a diez años en ausencia de tratamiento.

Teorías alternativas

Artículo principal: Científicos disidentes sobre la hipótesis que correlaciona VIH con SIDA

Algunos científicos y activistas del SIDA cuestionan la conexión entre el VIH y el SIDA, e incluso la misma existencia del VIH. También ponen en tela de juicio la validez de los métodos de prueba actuales. Estos disidentes alegan que no son invitados a las conferencias sobre la enfermedad y que no reciben apoyo monetario para sus investigaciones.

Miembros importantes de este movimiento son el Profesor de Biología molecular y celular Peter Duesberg, el matemático Serge Lang, la Física médica Eleni Papadopulos-Eleopulos, el biólogo molecular Harvey Bialy, el químico experto en inhibidores de la proteasa David Rasnick y los Premios Nobel Kary Mullis (Química en 1993) y Walter Gilbert (Química 1980).

Parte de estos científicos disidentes acusan a los científicos del SIDA ortodoxos de incompetencia científica y fraude deliberado.

Según los disidentes del SIDA, los tratamientos aceptados oficialmente "provocan SIDA" ([1]). Esta afirmación, mantienen, se ve respaldada por la farmacocinética de los medicamentos, y puede ser comprobada con una lectura cuidadosa de los prospectos de los medicamentos.

Postura ortodoxa

Los activistas y científicos del SIDA ortodoxos creen que la posición de aquellos que niegan la existencia del VIH o su relación con la enfermedad va en desmedro de la adopción de medidas preventivas y terapéuticas adecuadas.

Las teorías alternativas son consideradas pseudocientíficas por la mayoría de la comunidad científica por negar la existencia de lo que ellos consideran gran cantidad de evidencia empírica que refuta sus hipótesis.

Consideran además que las hipótesis no cumplen requisitos científicos básicos: violan el principio de Occam, no aportan evidencia empírica que demuestre anomalías en las teorías consolidadas, eligen la evidencia de forma selectiva para validar las hipótesis y se basan en conocimientos obsoletos sobre virología.

VIH  acrónimo de (Virus de la Inmunodeficiencia Humana), el agente causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Es un retrovirus lentivirae, aparentemente oncogénico.

Fue descubierto y relacionado con el SIDA por Luc Montagnier en Francia en 1983. Es un virus esférico con varias capas proteínicas. Su material genético se compone principalmente de ARN que debe copiarse en ADN para poder multiplicarse e integrarse en el núcleo de la célula que infectan. Los antígenos (proteínas) de la envoltura exterior, permiten al virus adherirse e infectar los linfocitos T4.

El proceso de conversión de ARN en ADN es una característica principal de los retrovirus y se lleva a cabo mediante acciones enzimáticas de transcriptasa inversa. Con la demostración de la existencia de la transcriptasa inversa, se inició en la década de los años 1970 la búsqueda de los retrovirus humanos, que permitió el aislamiento en 1980 del virus de la leucemia de células T del adulto, HTLV-I (R. Gallo y cols.)

El VIH tiene un diámetro de aproximadamente 100 nanómetros. Su parte exterior es la "cubierta", una membrana que originalmente pertenecía a la célula de donde el virus escapó. En la cubierta se encuentra una proteína del virus, la gp41, o "glicoproteína transmembrana". Conectada a la gp41 está la gp120, la cual puede unirse al receptor CD4 localizado en la superficie de los linfocitos T4 para penetrar en ellos. El núcleo tiene la "capsida", compuesta por la proteína p24. En su interior está el ARN, la forma de información genética de VIH.

Hasta el momento, sólo se han demostrado y documentado tres formas de transmisión:

Sexual. (Acto sexual sin protección). Ver (enfermedad de transmisión sexual). El contagio se produce por el contacto de secreciones infectadas con la mucosa genital, rectal u oral de la otra persona.

Parenteral (por sangre). Es una forma de contagio que se da por la utilización de drogas intravenosas y en personas que recibieron una transfusión de sangre contaminada o productos derivados de la sangre contaminados, como hemofílicos; por piercings y tatuajes; y en menor grado trabajadores de salud que estén expuestos a la infección en un accidente de trabajo.

Vertical (de madre a hijo). El contagio puede ocurrir durante las últimas semanas del embarazo, durante el parto, o al amantar al bebé. Se puede tratar a la madre para reducir considerablemente la probabilidad de contagio del bebé (a menos del 1%).

SIDA

es el acrónimo del Síndrome de inmunodeficiencia adquirida que afecta a los humanos infectados por VIH (Virus de Inmunodeficiencia humana). Se dice que una persona padece SIDA cuando su organismo, debido a la inmunodepresión provocada por el VIH, no es capaz de ofrecer una respuesta inmune adecuada contra las infecciones. Cabe destacar la diferencia entre estar infectado por el VIH y padecer SIDA. Una persona infectada por el VIH es seropositiva, y pasa a desarrollar un cuadro de SIDA cuando su nivel de Linfocitos T CD4 (que son el tipo de célula al que ataca el virus) desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre. La Real Academia de la Lengua (RAE) recoge la palabra sida en la vigésimo segunda edición de su diccionario, por lo cual puede ser utilizada en minúsculas. El Día mundial del SIDA se celebra el 1 de diciembre.

Introducción

El SIDA se detectó en Estados Unidos a comienzos de los años ochenta, inicialmente en hombres que acudieron a la asistencia sanitaria con un cuadro (síndrome) de infecciones múltiples donde el sistema inmune de los mismos no daba respuestas y la medicación convencional no lograba estabilizar la descompensación. Ya en los noventa el síndrome se había convertido en una epidemia mundial. En la actualidad la mayoría de las víctimas de la enfermedad son hombres y mujeres heterosexuales, y niños de países en vías de desarrollo.

En la actualidad se considera a la infección por VIH incurable, aunque existen medicamentos antirretrovirales que son capaces de contener dicha infección.

En los países desarrollados, los infectados pueden llevar una vida totalmente normal, como un enfermo crónico, sin desarrollar un cuadro de SIDA gracias al tratamiento; sin embargo, en otras partes del globo donde no están disponibles estos medicamentos (África, por ejemplo) los infectados desarrollan SIDA y mueren pocos años después de haber sido diagnosticados.

El VIH se transmite a través de los fluidos corporales, tales como sangre, semen, secreciones vaginales y la leche materna. Es capaz de infectar las células T CD4+, un tipo de leucocito que coordina la respuesta inmune a las infecciones y al cáncer. Cuando la cantidad de células T CD4+ de una persona disminuye lo suficiente, esa persona queda susceptible de sufrir enfermedades que una persona sana sería capaz de rechazar. Estas enfermedades son, principalmente, infecciones oportunistas y ciertos tipos de cáncer, y, habitualmente, son la causa de muerte de los que padecen el SIDA. El VIH, además, es capaz de infectar células cerebrales, causando algunos desórdenes neurológicos.

Algunas enfermedades oportunistas asociadas con el SIDA

Candidiasis, tanto diseminada como del esófago o los pulmones.

Coccidiodomicosis, diseminada o extrapulmonar.

Criptococcosis extrapulmonar.

Criptosporidiosis intestinal crónica.

Infección por citomegalovirus, tanto diseminada como la retinitis.

Infección por virus Herpes simplex, puede ser crónica o en forma de bronquitis, pneumonitis o esofagitis.

Bronquitis.

Histoplasmosis, ya sea diseminada o extrapulmonar.

Demencia relacionada con el VIH (encefalopatía por VIH).

Isosporiasis intestinal crónica.

Sarcoma de Kaposi.

Linfoma de Burkitt.

Infección por el complejo Mycobacterium avium (MAC).

Infecciones por Mycobacterium u otras especies, ya sea diseminada o extrapulmonar.

Neumonía por Pneumocystis carinii.

Septicemia por Salmonella recurrente.

Toxoplasmosis neurológica.

Historia

La era del SIDA empezó oficialmente el 5 de junio de 1981, cuando el Center for Disease Control (centro para el control de enfermedades) de Estados Unidos convocó una conferencia de prensa donde describió cinco casos de neumonía por Pneumocystis carinii en Los Angeles.

Al mes siguiente se constataron varios casos de sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer de piel. Las primeras constataciones de estos casos fueron realizadas por el Dr. Michael Gottlieb de San Francisco.

La multiplicación del virus consta de la replicación de su material genético, de la transcripción de su mensaje en una molécula de mARN y de la traducción del mensaje para producir proteínas víricas, tanto las que formarán parte de la cápsida como las proteínas enzimáticas necesarias para el ensamblaje de las piezas del virión y para algunas de las funciones anteriores.
Los ribosomas y la mayor parte de las enzimas que los ácidos nucleicos víricos utilizan en estos procesos son los de la célula infectada.

Los virus con ADN realizan la replicación del material genético de la misma manera que las células; en el caso de los virus con ADN monocatenario, previamente a la replicación se sintetiza una cadena de ADN complementario para formar la doble hélice. Los virus con ARN réplican el material genético sin necesidad de pasar por ADN, actuando cada cadena de ARN como molde para la síntesis de su complementaria.

Los retrovirus constituyen una excepción a lo dicho anteriormente, ya que su ARN sintetiza un ADN bicatenario, que será el que posteriormente realice la síntesis de nuevos ejemplares de RNA vírico.

Los virus con ADN y los retrovirus sintetizan el mARN a partir de la cadena molde de ADN de forma similar a como lo hacen las células. Los virus con ARN, excepto los retrovirus, sintetiza en el mARN copiando la cadena molde de ARN, sin necesidad de pasar por ADN.

Posteriormente a estos procesos, tiene lugar el ensamblaje de las piezas para construir nuevos viriones. En muchos virus, como el del mosaico del tabaco, el ensamblaje es automático y depende de la concentración salina del medio. En otros virus, en el ensamblaje intervienen enzimas codificadas en el ácido nucleico del virus.

Modalidades de liberación de los nuevos virus

Después de la multiplicación del virus tiene lugar la salida de los nuevos individuos, que saldrán con capacidad de infectar nuevas células. Las principales modalidades de liberación da nombre a nuevas variantes del ciclo vital de los virus:

Ciclo lítico y lisogénico

Éstos dos ciclos configuran las etapas reproductoras de un virus bacteriófago. En referencia al ciclo lítico, éste se inicia con el anclaje del cuerpo vírico a la superficie de la bacteria y la posterior inyección de parte de su material genético en el interior de la bacteria. El paso posterior es el aprovechamiento del medio interno de la bacteria para sintetizar más virus a partir de componentes citoplasmáticos, tales como proteínas.

Cuando se han fabricado los suficientes cuerpos víricos, la bacteria se lisa (rompe) y se liberan. En cuanto al ciclo lisogénico, el proceso se inicia con la inyección del material genético del virus en la bacteria, del mismo modo del proceso anteriormente expuesto; los filamentos de ADN inyectados a presión del cuerpo vírico se combinan con el material genético de la bacteria, denominándose éste proceso RECOMBINACIÓN GÉNICA.

Dicha combinación da como resultado una secuencia de nucleótidos bacteriana y vírica, con la cual se sintetizan nuevos virus. Éste ciclo puede dar a su vez un nuevo ciclo lítico.

Infección persistente

Los nuevos virus no esperan a la muerte de la célula hospedadora para abandonarla, sino que van saliendo de la célula al mismo tiempo que se van produciendo, de manera que la célula puede seguir viva y produciendo nuevas partículas víricas. La liberación puede hacerse de dos maneras:

Los virus sin envoltura lipoproteica salen directamente, sin arrastrar ningún resto de la membrana plasmática, bien sea abriendo una brecha en la membrana, o bien aprovechando los mecanismos de exocitosis o salida de sustancias al exterior de la célula.

Los virus con envoltura lipoproteica salen por gemación, es decir, se rodean de una porción de membrana plasmática que acaba separándose de la célula y constituye la cubierta lipoproteica del nuevo virus.

El ciclo vital de los virus consta de las siguientes fases: entrada en la célula, eclipse, multiplicación y liberación del virus. Veremos primero el ciclo vital de un virus, explicado de la forma más general posible, para pasar a continuación a estudiar las diversas modalidades que pueden presentarse en cada una de las fases del ciclo.
Fases

Entrada

La entrada en la célula consta a su vez de dos etapas: la adsorción o fijación del virus en la superficie celular, y la penetración a través de la membrana.

Hay una alta especificidad en la fijación de un virus a la membrana de su célula hospedadora, porque se ha de producir la unión entre determinadas proteínas de la cápsida vírica y determinadas glicoproteínas de la membrana plasmática. A lo largo de un proceso evolutivo, cada virus ha ido adquiriendo sitios de unión específicos para anclarse en la membrana de un determinado tipo celular.

La penetración a través de la membrana sigue diversas modalidades. Como resultado, bien el virus completo, bien solamente su ácido nucleico, logra invadir el citoplasma celular.

Por regla general, se necesita el concurso de muchos virus para que alguno de ellos logre penetrar en la célula.

Eclipse

La fase de eclipse corresponde a un tiempo, después de la penetración, en que el virus parece desaparecer, pues no se advierte ningún indicio de su presencia ni de su actividad.

Lo que ocurre en esta fase es que se da un desensamblaje de las piezas del virus (si es que ha penetrado completo), y su ácido nucleico queda asimilado en las estructuras celulares aptas para los procesos de replicación y transcripción. Esta fase, variable de unos tipos de virus a otros, termina con la síntesis de los mARN necesarios para que se sinteticen las proteínas que actuarán en la multiplicación del virus.

Multiplicación

La multiplicación del virus consiste tanto en la replicación de su ácido nucleico, como en la síntesis de las proteínas de la cápsida. Los ácidos nucleicos y las proteínas recién sintetizadas se ensamblan rápidamente, produciéndose nuevas partículas víricas.

Liberación

La liberación del virus consiste en la salida de las nuevas partículas víricas, que podrán infectar nuevas células iniciando un nuevo ciclo.

Modalidades de penetración en la célula

Los virus complejos producen una rotura en la membrana bacteriana en uno de los puntos de anclaje, gracias a la presencia de algunas moléculas de enzimas hidrolíticas entre las proteínas de la cápsida. A través de la rotura, el tubo central inyecta del ADN vírico,, quedando la cápsida vacía en el exterior de la bacteria. La presencia de cápsidas en la superficie bacteriana es un buen indicio de que la bacteria ha sufrido una infección vírica.

Otros virus sin envoltura lipídica se introducen en la célula con cápsida y todo, lo cual puede realizarse de dos maneras:

Por penetración directa: después de la fijación, el virus abre una brecha en la membrana y se introduce en el citoplasma.

Por endocitosis: la membrana forma una invaginación en torno al virus, llegando a formar una vesícula que penetra en la célula. Formada la vesícula, el virus abre una brecha en la membrana de la misma con ayuda de algunas enzimas hidrolíticas que él mismo transporta, penetrando así en el citoplasma.

Los virus con envoltura lipídica burlan la barrera de la membrana celular porque su cubierta lipídica se funde con la membrana, ya que tienen la misma naturaleza. Esta fusión de membranas puede realizarse en dos lugares distintos:

Fusión en la superficie celular: de manera que el virión penetra directamente en el citoplasma.

Fusión con un lisosoma: se forma una vesícula por endocitosis, a la que se une un lisosoma para digerir la partícula introducida; entonces, la cubierta lipídica del virus se funde con la membrana del lisosoma y el virión escapa hacia el citoplasma.

Modalidades de fase de eclipse

Según la duración de la fase de eclipse, se suelen distinguir dos modalidades de ciclo infeccioso de un virus:

Ciclo ordinario: el ácido nucleico vírico procede inmediatamente a la transcripción de su mensaje genético en los mARN necesarios para su multiplicación, y prosigue rápidamente el ciclo vital. Este tipo de ciclo es el más extendido en la naturaleza.

Ciclo lisogénico: fue descubierto por Lwoff en bacteriófagos. El ADN vírico se cierra por sus extremos generando un ADN circular. Este ADN se inserta en el ADN bacteriano en un lugar específico en el que la secuencia de nucleótidos bacterianos es semejante alguna región del ADN vírico.

La bacteria prosigue sus funciones vitales sin que el virus realice ninguna acción, y cuando el ADN bacteriano se duplica también lo hace el ADN vírico, de manera que el genoma del virus pasa a las dos bacterias hijas. La multiplicación bacteriana puede seguir durante generaciones sin que el virus se manifieste.

Pero ante una alteración de las condiciones ambientales, el ADN vírico se separa del bacteriano y prosigue entonces las restantes fases de ciclo infeccioso, produciendo la muerte de la bacteria y nuevos ejemplares del virus.

Algunos virus que infectan células animales siguen también el ciclo lisogénico, como los virus de las verrugas y algunos retrovirus que producen algunos tipos de cáncer.

En el caso de los retrovirus, conviene recordar que el ácido nucleico

Un virus está compuesto de una molécula de ácido nucleico y una envoltura proteínica. Ésta es la estructura básica de un virus, aunque algunos de ellos pueden añadir a esto la presencia de alguna enzima, bien junto al ácido nucleico, como la transcriptasa inversa de los retrovirus, bien en la envoltura, para facilitar la apertura de una brecha en la membrana de la célula hospedadora. A la unidad formada por el ácido nucleico y la envoltura proteínica se le denomina también virión. El ácido nucleico es solamente de un tipo, ADN o ARN, nunca los dos. Atendiendo al tipo de ácido nucleico se distinguen cuatro clases de virus:

ADN de cadena doble

ADN de cadena sencilla

ARN de cadena doble

ARN de cadena sencilla

La envoltura proteínica recibe el nombre de cápsida. Está formada por unas subunidades idénticas denominadas capsómeros. Los capsómeros son proteínas globulares que en ocasiones tienen una parte glicídica unida. Se ensamblan entre sí dando a la cubierta una forma geométrica. Atendiendo la forma de la cápsida, se pueden distinguir los siguientes tipos de virus:

Cilíndricos o helicoidales: los capsómeros, que son de un solo tipo, se ajustan entorno una hélice simple de ácido nucleico. Un ejemplo lo constituye el virus del mosaico del tabaco.

Icosaédricos: los capsómeros, que suelen ser de varios tipos, se ajustan formando un icosaedro regular (es decir, 20 caras triangulares y 12 vértices), y dejando un hueco central donde se sitúa el ácido nucleico fuertemente apelotonado. Algunos forman poliedros con más caras que el icosaedro, y algunos presentan fibras proteicas que sobresalen de la cápsida. Un ejemplo lo constituyen los adenovirus, entre los que se encuentran los virus de los resfriados y faringitis.

Complejos: con pequeñas variantes, responden a la siguiente estructura general:

Una cabeza de estructura icosaédrica que alberga el ácido nucleico.

Una cola de estructura helicoidal que constituye un cilindro hueco.

Un collar de capsómeros entre la cabeza y la cola.

Una placa basal, al final de la cola, con unos puntos de anclaje que sirven para fijar el virus a la membrana celular. De la placa salen también unas fibras proteicas que ayudan a la fijación del virus sobre la célula hospedadora.

Como ejemplo de este tipo de virus se encuentran la mayor parte de los virus bacteriófagos (que infectan las bacterias).

Envoltura lipoproteica

Muchos virus, exteriormente a la cápsida, presentan una envoltura de características similares a una membrana plasmática: doble capa fosfolipídica y proteínas, muchas de ellas glicoproteínas que proyectan salientes hacia el exterior llamados espículas. La cápsida de estos virus suelen ser icosaédrica, aunque también los hay con cápsida helicoidal. Se interpreta que la envoltura lipoproteica es un resto de la membrana plasmática de la célula infectada donde se ha formado el virus. Un ejemplo de éste tipo de virus lo constituye el de la gripe. Algunos autores denominan virus complejos a virus con cubierta lipoproteica que presentan además varias moléculas de ácido nucleico en su interior y algunas enzimas, como es el caso del virus de la gripe.

Clasificación de los virus

Los virus se clasifican atendiendo al tipo de ácido nucleico que contienen, a las características de la envoltura y al tipo de células que infectan. Combinando esos caracteres, y por ese orden de importancia, se han creado unos 30 grupos de virus. En esta clasificación consideraremos tres grupos según el tipo de células que infecten, y en cada grupo se citarán los ejemplos más destacados y sus otras características definitorias.

El primer virus descrito fue el de la fiebre aftosa (Loeffler y Frosch, finales del siglo XIX).

La mayoría de ellos tienen envoltura lipoproteica:

Entre los virus con ARN monocatenario se pueden citar los de la rabia, el sarampión, la gripe y la rubeola.

Los retrovirus contienen ARN monocatenario y la enzima transcriptasa inversa. Al infectar la célula, transcriben el ARN en una molécula de ADN bicatenario que se une al ADN celular. Pertenecen a este grupo el virus del sida y los productores de algunos tipos de cáncer.

Entre los virus con ADN bicatenario se puede citar el grupo de los herpesvíridos, como los del herpes y de la hepatitis.

Hay también virus de células animales icosaédricos sin envoltura lipoproteica:

El virus de la polio humana tiene ARN monocatenario.

La mayor parte de los reovirus (con ARN bicatenario) infectan células animales.

Los virus que contienen ADN bicatenario suelen ser poco virulentos, como los adenovirus (de los resfriados) y los virus de las verrugas (papovirus).

Virus que infectan bacterias

Fueron descubiertos independientemente en 1915 y 1917 por Frederick Twort, bacteriólogo británico y Felix D'Herelle en Canadá. La mayoría son virus complejos y contienen ADN bicatenario; pertenecen al grupo de los myovíridos. Hay también bacteriófagos que no responden al tipo común, como los corticovíridos, icosaédricos, o los levivíridos, con ARN monocatenario, o los bacteriófagos con envoltura lipoproteica.

Virus que infectan células vegetales

Son los primeros que se descubrieron (virus del mosaico del tabaco, Ivanovski, 1892). La mayor parte de ellos contienen ARN monocatenario y cápsida helicoidal, y carecen de envoltura lipoproteica. El virus del mosaico del tabaco es un ejemplo. Algunos reovirus (virus con RNA bicatenario, icosaédricos y sin envoltura lipoproteica) producen tumores en las heridas de las plantas. En este grupo hay también virus con ADN y cápsida icosaédrica, como el del estriado del maíz o el del mosaico de la coliflor.

Origen de los virus

La posición de los virus como frontera entre lo vivo y lo inerte plantea a los científicos el problema de su origen. Para muchos, los virus serían los primeros seres, en la historia de la evolución de lo inerte a lo vivo, que lograrían reunir con eficacia las funciones de replicación, transcripción y traducción. Serían, pues, los organismos menos evolucionados.

A otros, el hecho de que los virus solamente puedan realizar esas tres funciones vitales en el interior de células vivas, les lleva a pensar que los virus no pudieron existir antes de que aparecieran las primeras células, por muy simples que éstas fueran. Los virus serían formas regresivas de organismos celulares que se han adaptado de forma extrema al parasitismo.

El descubrimiento de otras formas vivas acelulares ha aportado nuevas luces al origen de los virus, pero no ha servido para solucionar la disyuntiva planteada. Las otras formas acelulares son:

Los provirus.

Los plásmidos.

Los viroides.

Algunos científicos (como Temin, en 1969) han postulado que los virus serían el resultado de la evolución de estas formas acelulares: los virus de ADN procederían de provirus y plásmidos, y los de ARN, de los viroides. La cápsida de los virus sería un logro evolutivo por el que el material genético se vería protegido en su desplazamiento de una célula otra, y garantizaría el éxito de la infección. Por otra parte, las formas acelulares podrían haber nacido en el seno del medio celular, cuando unos determinados genes lograran autonomía respecto al funcionamiento del genoma celular; de esta manera, el origen de los virus no estaría ligado necesariamente a los episodios que acompañan a la aparición de la vida sobre la tierra.

Pero también podría hablarse de un proceso inverso: una pérdida de la cápsida reduciría a las unidades autónomas de replicación-transcripción-traducción a la condición de provirus, plásmidos o viroides.

En conclusión, el descubrimiento de formas acelulares más sencillas que los virus nos ayuda a comprender mejor su naturaleza y significado biológico, pero nos mantiene en la duda de si estamos frente a los primeros organismos salidos de la materia inerte, o frente a formas regresivas resultantes de la especialización del parasitismo.

(de la palabra latina virus, toxina o veneno) es una entidad biológica capaz de autorreplicarse utilizando la maquinaria celular, es un agente potencialmente patógeno compuesto por una cápside (o cápsida) de proteínas que envuelve al ácido nucléico, que puede ser ADN o ARN. Esta estructura puede a su vez estar rodeada por la envoltura vírica, una capa lipídica con diferentes proteínas, dependiendo del virus.

El ciclo vital de un virus siempre necesita de la maquinaria metabólica de una célula para poder replicar su material genético, produciendo muchas copias del virus original. En dicho proceso reside la capacidad destructora de los virus, ya que pueden perjudicar a la célula hasta destruirla.
Pueden infectar células eucarióticas o procarióticas (en cuyo caso se les llama bacteriófagos, o simplemente fagos). Algunos indicios parecen demostrar que existen virus que infectan a otros virus ( llamados viroides).

Características de los virus

Se puede agrupar las características definitorias de los virus en torno a tres cuestiones: su tamaño, el hecho de que sean cristalizables y el hecho de que sean parásitos intracelulares o microcelulares obligados. Estas tres cuestiones colocan a los virus en la frontera entre lo vivo y lo inerte.

Tamaño

Los virus son estructuras extraordinariamente pequeñas. Su tamaño oscila entre los 24 nanómetros del virus de la fiebre aftosa a los 300 nanómetros de los poxvirus.

Su pequeño tamaño explica lo tardío del descubrimiento de estos agentes. La primera referencia sobre la existencia de los virus se debe al botánico ruso Dimitri Ivanovski en 1892. Este investigador buscaba el agente causante de la enfermedad denominada mosaico del tabaco, y llegó a la conclusión de que debía tratarse de una toxina o de un organismo más pequeño que las bacterias, pues el agente atravesaba los filtros que retenían las bacterias. Denominó a estos agentes patógenos virus filtrables.

En 1897, el microbiólogo holandés Martinus Beijerink realizó experimentos similares a los de Ivanovski, y llegó a desechar la idea de las toxinas, pues se trataba de un agente capaz de reproducirse, ya que mantenía su poder infeccioso de unas plantas a otras, sin diluirse su poder patógeno. Poco después, los microbiólogos alemanes Frederick Loeffler y Paul Frosch descubrieron que la fiebre aftosa del ganado era producida por un virus filtrable que actuaba como un agente infeccioso.

En la década de los 30, con el uso de filtros de tamaño de poro inferior, con las técnicas de cultivo celular in vitro que permitían la obtención de gran cantidad de virus, con la ultracentrifugación y finalmente con el microscopio electrónico y la difracción de rayos X, se logró visualizar a estos agentes.

Cristalización

Los virus son cristalizables, como demostró W. Stanley en 1935. Esto significa que las partículas víricas tienen formas geométricas y que son idénticas entre sí, lo cual las separa de la irregularidad característica de los organismos, y las acerca a las características de los minerales.

Parásitos intracelulares obligados

Los virus son parásitos intracelulares obligados. Desde los años treinta se sabe que los virus se componen principalmente de ácido nucleico y proteínas, estas últimas forman la cápside, que se conoce también como envoltura proteínica. Esto quiere decir que necesitan un huésped, ya que en vida libre no sobreviven. Se sabe que los virus pueden vivir alrededor de unos cuarenta días sin que tengan algún huésped en que se continúen reproduciendo.

También se han encontrado virus que presentan lípidos, aunque estos son tomados de la célula que infectan. Hasta ahora todos los virus que se conocen presentan un solo tipo de ácido nucleico (ya sea ADN ó ARN), el cual puede ser de una ó de dos cadenas y puede ser segmentado. Para que el ácido nucleico pueda replicarse, necesita utilizar la maquinaria encimática y estructural de una célula viva, y por otra parte, solamente dentro de una célula viva tienen los virus las funciones de autoconservación, que junto con la reproducción, caracterizan a los seres vivos. Esta condición es la causa de que muchísimos virus sean conocidos como gérmenes patógenos que producen enfermedades en plantas y animales, e incluso en las bacterias.

Bacteriófago

Los bacteriófagos (también llamados fagos -del griego phageton, alimento/ingestión) son virus que infectan exclusivamente a bacterias. Fueron descubiertos por Frederik Twort en 1915. d'Herelle continuó con su investigación durante la Unión Soviética de Stalin.

Al igual que los virus que infectan a eucariotas, los fagos están constituidos por una cubierta proteica o cápside en la cual está contenido su material genético (en el 95% de los fagos conocidos es ADN de doble cadena) de 24 a 200 nm. La mayoría de los fagos tiene una cola que les permite inyectar el material genético en su huésped.

Los bacteriófagos infectan sólo a bacterias específicas.

Algunos fagos son virulentos, es decir, luego de infectar a una célula comienzan a reproducirse inmediatamente y poco tiempo después lisan (destruyen) a la misma liberando nuevos fagos. Por el contrario, otros bacteriófagos, mal llamados "fagos moderados", son relativamente inofensivos: integran su material genético al ADN cromosómico de la bacteria huésped (método similar al utilizado por los retrovirus endógenos en los animales) o bien se establecen dentro de ella como plásmidos.

Estos fagos endógenos, conocidos como profagos, se duplican con cada división celular al mismo tiempo que el ADN de la célula huésped.

No matan a la célula, sino que monitorean (por intermedio de unas proteínas para las que codifican) el estado en el que se encuentra el huésped. Cuando el mismo muestra signos de estrés, es decir, de que va a morir pronto, los fagos endógenos se activan nuevamente y comienzan con su ciclo reproductivo, lo cual resulta en la lisis de la célula. Un ejemplo de ello es el fago ? de Escherichia coli.

En ocasiones, los profagos incluso le otorgan beneficios a la bacteria huésped mientras están en estado letárgico al incorporarle nuevas funciones a su genoma; éste fenómeno se conoce como conversión lisogénica. Uno de los ejemplos más famosos es el de la cepa bacteriana inocua Vibrio. Ésta se transforma en Vibrio Cholerae por acción de un fago y es la causante del cólera.

Los fagos cumplen un papel de gran importancia en la biología molecular al ser utilizados como vectores de clonado para insertar ADN dentro de las bacterias y obtener como resultado bibliotecas genómicas, por ejemplo. Hay una biblioteca de búsqueda de fagos específicos y su uso terapéutico muy extensa en el Instituto Tbilisi, en la República de Georgia.

La terapia fágica ha sido utilizada desde la década de 1940 en la ex Unión Soviética como una alternativa a los antibióticos para tratar infecciones bacterianas, ya que eliminar bacterias es lo que los fagos hacen mejor. El desarrollo de cepas bacterianas resistentes a múltiples drogas ha conducido a investigadores en medicina a reconsiderar a los fagos como una alternativa al uso de antibióticos.

Lista de bacteriófagos extensivamente estudiados

Fago ? - Lisogen

Fago T4 (169 a 170 kpb, 200 nm de largo)

Fago T7

Fago R17

Fago M13 - Fagémido

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