Se encuentran en las Eddas dos versiones.
Primera versión, Eddas en prosa:
Cap. XXXVII
"Había un hombre llamado Gymir, y Aurboda su mujer. Su hija era Gerd, la más hermosa de todas las mujeres.
Un día, Frey había ido a Hlidskjálf (el trono de Odín desde donde se veían todos los mundos), y veía todos los mundos. y cuando miró hacia el norte vio en una granja una casa grande y bella, y hacia esa casa iba una mujer, y cuando levantó las manos para cerras la puerta surgió un resplandor de sus dos manos, en el aire y en el mar, y todos los mundos se ilumnaron.
Y sufrió mucho por haber mirado a aquel lugar, de tal forma que se marchó lleno de dolor. Y cuando volvió a casa n habló, ni durmió ni bebió, ni nadie osaba pedirle que hablara.
Entonces, Njörd mandó llamar a Skirnir, sirviente de Frey, y le ordenó que fuera a donde Frey y le pidiese que hablara, y le preguntara por qué estaba tan disgustado que no hablaba con nadie.
Pero Skirnir dijo que iría aunque a desgano, y dijo que esperaba una mala respuesta. Y cuando vino a Frey le preguntó por qué estaba tan abatido y no hablaba con nadie. Entonces le responde Frey diciendo que había visto una hermosa mujer y que era por su causa que estaba tan triste, que no quería seguir viviendo si no podía tenerla.
"Y ahora irás a pedir su mano para mí, y la traerás aquí, quiera su padre o no, y te recompensaré bien por ello". Entones responde Skirnir, diciendo que haría el encargo, pero que Frey le diera su espada, que era tan buena espada que luchaba sola. Frey no dejó de hacerlo y le dio la espada. Entonces fue Skirnir y rogó a la mujer y obtuvo su promesa de que nueve noches después iría al lugar llamado Barrey y se casaría con Frey. Pero cuando Skirnir le dio el mensaje a Frey, éste dijo:
Larga es una noche,
larga es la segunda
¿como puedo soportar tres?
parece a menudo un mes
más corto que media noche
en tan horrible ansiedad.
Esta es la causa de que Frey estuviera desarmado cuando peleó con Beli y le mató con un asta de ciervo.
Entonces dijo Gangleri:
"Gran maravilla es que un jefe como Frey accediera a dar su espada, si no tenía otra igual de buena. Grandísimo dolor tendría cuando luchó con ese que llaman Beli, estoy seguro que se arrepentiría del regalo".
Entonces responde Hár:
"Poco hay que destacar de la lucha con Beli: Frey le podría matar con la mano. Será peor que Frey haya perdido la espada cuando vengan a luchar los hijos de Muspell".
Segunda versión, Edda poética:
"Frey, hijo de Njörd, estaba sentado en el Hlidskjálf contemplando todos los mundos. Miró hacia el Jötunheim y vio allí una hermosa doncella que salía de la cabaña de su padre e iba hacia su choza. Esto le llenó de ansiedad.
El sirviente de Frey se llamaba Skirnir. Njörd le pidió que hablara con Frey; Skadi dijo:
Alzate Skirnir, dile a mi hijo
que nos explique con que hombre
esta irritado él,
el muy sabio.
(responde Skirnir):
Mala respuesta
podría esperar de vuestro hijo
si le pregunto con que hombre
esta irritado él, el muy sabio.
Dime, Oh Frey, capitán de los dioses,
¿por qué estas tan solo
sentado en la sala, señor, todo el día?
eso quiero saber.
Frey dijo:
¿Por qué he decirte, joven guerrero
mi enorme dolor?
Pues brilla el sol
día tras día
mas no sobre mi ansia.
Skirnir dijo:
No ha de ser tu ansia
tan espantosa, que no la puedas decir
en nuestra juventud
fuimos siempre juntos,
nos podemos confiar.
Frey dijo:
En el hogar de Gymir
vi una doncella
que ahora deseo;
brillaban sus brazos
e iluminaban el cielo y el mar.
Deseo a la doncella
más que a cualquiera
aunque sea joven;
ni Ases ni Elfos,
ninguno permite que juntos estemos.
Skirnir dijo:
Dame el corcel
que te lleva por la oscura
cierta llama ondeante,
dame la espada
que pelea ella sola
contra los gigantes.
Frey dijo:
Te daré el corcel
que te lleve por la oscura
cierta llama ondulante;
te daré la espada,
que pelee ella sola contra los gigantes.
Skirnir dijo al caballo:
Está oscuro afuera,
hora es ya de marchar
allende los montes oscuros
allende las gentes de Thyr;
llegaremos los dos, o tal vez nos arrastre
el horrendo gigante.
Skirnir cabalgó hacia el Jötunheim, y hasta el reciento de Gymir. Habia allí unos perros furiosos, atados ante la puerta de la empalizada que rodeaba las salas de Gerd. Llevó el caballo hasta donde había un pastor sentado sobre un montón de piedras y le dijo:
Dime pastor, sentado en las piedras
que guardas los caminos,
¿como he de llegar
hasta la joven doncella
pese a las perras de Gymir?
El pastor dijo:
¿Quieres morir
o estás ya muerto?
Pierde toda esperanza
de hablar a la hija divina de Gymir.
Skirnir dijo:
Mas le cuadra el valor
que no el llanto al dispuesto
a iniciar el viaje;
un cierto día será el fin de mi vida
terminarán mis días.
Gerd dijo:
¿Que es ese estruendo espantoso
que ahora oigo sonar
junto a la casa?
Tiembla la tierra, se estremece todo
ante la casa de Gymir.
Una sierva dijo:
Hay un hombre fuera,
que ha descabalgado
y deja pacer su animal.
Gerd dijo:
Dile que entre en nuestra sala
que beba el antiguo hidromiel;
mas temo ahora
que este allí afuera
el matador de mi hermano.
¿Cuál eres de los Elfos,
cuál de los Ases o de los sabios Vanes?
¿Por qué has venido
de allende el fuego
buscando nuestra sala?
Skirnir dijo:
No soy un elfo,
no soy un As,
ni un sabio Van,
pero sí he venido de allende el fuego
buscando vuestra sala.
Once manzanas tengo, de oro,
son Gerd, para tí,
para comprar tu amor,
para que a Frey prometas
la vida en compañía.
Gerd dijo:
Once manzanas nunca he de aceptar
por el amor de un hombre,
ni por estar con Frey,
mientras ambos vivamos,
en fiel compañía.
Skirnir dijo:
Te daré pues, el anillo
que ardió en la pira
junto al hijo de Odín;
ocho semejantes surgen de él
cada nueve noches.
Gerd dijo:
El anillo no acepto
aunque ardiera en la pira
junto al hijo de Odín;
no nos falta el oro
en casa de Gymir
para disfrutar los dos.
Skirnir dijo:
¿Ves esta espada, ornada
punzante, que tengo en la mano?
La cabeza, del cuello,
te habré de arrancar
si no dices que sí.
Gerd dijo:
La amenaza nunca quiero tolerar
por el amor de un hombre;
pero yo pienso,
si te topas con Gymir
sin rechazar la lucha,
que habrá fiero combate.
Skirnir dijo:
¿Ves esta espada, ornada
punzante, que tengo en la mano?
Será con su filo que mate al gigante
tu padre habrá de morir.
Con la mágica vara te golpeo,
te someto, mujer, si me place;
a un lugar irás donde los hombres
jamás te vuelvan a ver.
En la loma de las aguilas
te habrás de sentar,
y lejos del mundo al infierno mirarás;
te dará la comida más horror
que a los hombres la lustrosa serpiente.
¡Que te vuelvas portento
cuando salgas de ahí,
que Hrímnir te observe,
que todo te mire.
Más famosa serás
que el guardián de los dioses,
¡mira desde tus rejas!
¡Locura y llanto, impaciencia y tormento
agraven tus lagrimas!
Siéntate, aún te diré
de horribles desdichas
y de un doble dolor.
Te acosarán los demonios
día tras día en el Jötunheim;
en salas de trols
te arrastrarás dia a dia,
sin ninguna esperanza,
toda esperanza perdida;
tu pago será el llanto
en lugar del placer
sufrirás con amargo dolor.
Vivirás con un trol de tres cabezas,
o quedarás sin marido;
la locura te atrape,
te domine el dolor;
sé como la zarza que se pisotea
tras la cosecha.
Al bosque fui, al árbol jugoso,
la varita busqué, la varita encontré.
Irritado está Odín,
y el mejor de los Ases,
y te maldice Frey,
odiosa doncella, hacia tí se dirige
el rencor de los dioses.
Oigan los gigantes, oigan los trols
los hijos de Surtung, los héroes divinos
como prohibo, como veto a la moza
el placer del varón, el goce del varón.
Hrímgrímnir se llama el trol
que te ha de poseer
abajo entre los muertos
¡que en las raíces del árbol
te den sólo los esclavos
orín de cabras para beber!
Más noble bebida nunca tendrás,
doncella, a tu gusto,
doncella, a mi gusto.
La runa thurs (espina, tormento) grabé,
y también otras tres:
maldad, impaciencia y furia también
la borraré si quiero, como la grabé
si lo quiero hacer.
Gerd dijo:
Salud, muchacho, toma el caliz espumante,
lleno de antigua hidromiel.
Nunca pensé que pudiera un día
llegar a amar a un hijo de los Vanes.
Skirnir dijo:
Mi embajada quiero
cumplirla bien,
antes de volver a casa:
¿cuándo aceptarás al hijo de Njörd,
vigoroso, en la gran asamblea?
Gerd dijo:
Barri se llama, lo sabemos los dos,
una fronda apacible;
y tras nueve noches
al hijo de Njörd
daré yo mi amor.
Cabalgó entonces Skirnir de vuelta a casa. Frey salió y le habló, y preguntó que noticias traía:
Dime, Skirnir, antes de que desmontes
y tus pies avances:
¿Qué conseguiste allá en el Jötunheim
para tu bien y el mío?
Skirnir dijo:
Barri se llama, lo sabemos los dos
una fronda apacible,
y tras nueve noches, al hijo de Njörd
dará Gerd su amor.
Frey dijo:
Una noche es larga, y más aún lo son dos,
¿como soportaré tres?
Parece a menudo un mes
mas corto que media noche
en tan horrible ansiedad.