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Fin de La Edad de Oro de los Britanos

Agonía de Arturo

Sir Bedivere devuelve la espada al Lago

Muerte de Arturo en Combate con Mordred

Arturo Marcha a la Batalla de Camlan contra Mordred

La Traición de Mordred

La floresta de Broceliande

Merlin y Viviana. La Venganza de Morgana Le Fay

El Ciervo Blanco

Morgana Le Fay y Mordred

Invasiones Sajonas a Britannia

Lancelot rescata a la Reina Ginebra de las llamas

Los Caballeros de la Mesa Redonda y el Santo Grial

Merlín y Vivian

Morgan Le Fay o Morgana

Sir Lanzarote del Lago (Lancelot) y la Reina Ginebra

Reina Ginebra

El Caballero Verde

La Dama del Lago

Rey Arturo

Mapa de Inglaterra

Camelot

La Espada en la Piedra

Merlín, el joven Arturo y la Espada en la Piedra

Merlín y Arturo

Arturo es entregado a Merlín

Lady Igraine

Días después, Sir Bevidere se encontró con una capilla, en la cual habían enterrado a un señor que habían traído tres misteriosas damas vestidas de negro.
El noble caballero supuso que ese era el cuerpo de Arturo y decidió construir una capilla cerca y dedicarse a una vida ermitaña.

Mientras todo eso había sucedido, Sir Lancelot se encaminaba a apoyar las fuerzas de Arturo. Pronto se encontró con la tumba de Gawain y se enteró de la muerte del rey. Se dirigió entonces hacia la capilla de Sir Bevidere donde se dedicaría hasta el fin de sus días a la vida ermitaña. Cuando murió la reina, poco después que su esposo, se trasladó su cuerpo a la capilla donde se suponía yacía el cadáver del rey Arturo.

El reino de Arturo había llegado a su fin. La anarquía reinaría un buen tiempo. La corte del rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda se convertirían en leyenda y nunca más volverían a coincidir hombres tan dignos con ideales tan puros en un mismo lugar y en una misma epoca.

Glastonbury: La Legendaria Avalon

EL Convento de Glastonbury se eleva sobre las llanuras de Somerset, con las ruinas de una iglesia en su cima que señalan, de manera inconfundible, uno de los lugares más misteriosos de Inglaterra.

Glastonbury, donde se construyeron los primeros edificios cristianos del país, está inmerso en la tradición y la leyenda, el mito y la ficción. Esta pequeña y bulliciosa población atrae a todo tipo de visitantes.

El romántico acude atraído por las leyendas del rey Arturo; el peregrino, por su antigua tradición cristiana; el místico pretende encontrar el Santo Grial, y el astrólogo se siente atraído por el rumor de que hay un zodíaco trazado sobre el paisaje.

En la antigüedad Glastonbury era casi una isla.

Glastonbury era casi una isla rodeada de pantanos y tierras anegadas cuando se establecieron allí los primeros cristianos, en una época no muy concreta.

La fecha fidedigna más antigua corresponde al año 705, cuando el rey Ine fundó un monasterio que pasó a poder de los benedictinos en el siglo X. Las excavaciones arqueológicas han descubierto huellas de edificios más antiguos, de zarzo encalado, erigiéndose a lo largo de los siglos muchas sólidas construcciones de piedra, de las que ahora tan sólo se aprecian los contornos.

Quedan restos sustanciales de la iglesia de la abadía construida en los siglos XIII y XIV, que poseía una mística propia.

La capilla de la Virgen de la abadía del siglo XII se alzó en el emplazamiento de una iglesia anterior, siendo destruida por un incendio en 1184. Era ésta la Iglesia Vieja, edificada, según la tradición, por José de Arimatea, el hombre que amortajó el cuerpo de Jesús y lo condujo a la sepultura.

Según la leyenda, José emigró posteriormente a Glastonbury y construyó allí una iglesia. Otra leyenda asegura que José llegó en una canoa a la colina de Wearyall y se apoyó en su bastón con el propósito de rezar.

El bastón echó raíces y se convirtió en el espino de Glastonbury, que aún florece en Pascua y en Navidad en los terrenos de la abadía y frente a la iglesia de San Juan.

¿Está Enterrado Aquí El Rey Arturo?

La ruinas de la abadía de Glastonbury se alzan en terreno sagrado.

Posiblemente, el mayor misterio de Glastonbury resida en saber si el cuerpo del rey Arturo está enterrado en los terrenos de la abadía. A pesar de que los monjes aseguraron haber encontrado sus restos y los de su esposa Ginebra en 1190, siguen existiendo dudas al respecto.

Otras evidencias recientes parecen indicar que se halla enterrado en Gales del Sur, cerca de Bridgend. Después de su última batalla en Camlan (cuyo emplazamiento aún se desconoce), el rey moribundo fue trasportado a la isla mística de Avalón. Momentos antes, Arturo ordenaba a sir Bedivere que arrojara a un lago su espada Excalibur; y cuando el caballero así lo hizo, una mano surgió del agua y sujetó la espada.

¿Dónde sucedieron estos extraños hechos? La respuesta más popular indica que en el puente de Pomparles, actualmente desecado, cerca de Glastonbury.

La tumba, en los terrenos de la abadía, se descubrió después de que un bardo galés revelara el secreto del enterramiento al rey Enrique II.

El rey informó al abad de Glastonbury, y cuando se reconstruyó la abadía, tras el incendio de 1184, los monjes trataron de encontrar la tumba. A unos dos metros de profundidad descubrieron una losa de piedra con la inscripción "Hicfacet sepultus inclitus rex arturius in insula avalonia" («Aquí yace enterrado el ínclito rey Arturo, en la isla de Avalón»).

Y dos metros y medio por debajo de la losa había un ataúd tallado en un tronco hueco, que contenía los huesos de un hombre de 2,4 metros de estatura, con el cráneo hendido, así como huesos más pequeños que se identificaron como de Ginebra por los mechones de pelo rubio que les acompañaban.

El arqueólogo británico Ralegh Radford confirmó en 1962 el descubrimiento de una tumba, pero no pudo demostrar a quién había pertenecido.

El lugar señalado como «la tumba de Arturo» es, en realidad, aquél donde se sepultaron de nuevo los restos en 1278, en un sepulcro de mármol negro delante del altar mayor. La tumba original no está señalizada, pero se encontraba a quince metros de la puerta sur de la capilla de la Virgen.

Las Leyendas del Otero

Lo único que queda de la iglesia de San Miguel, que se alzaba en el otero, es la torre. El rey Arturo había mantenido, anteriormente, relación con Glastonbury, acorde un relato ya vigente antes del descubrimiento de la tumba. Melwas, rey de Somerset, raptó a Ginebra y la tuvo prisionera en Glastonbury. Arturo acudió al rescate con un grupo de caballeros, pero el abad consiguió que ambos parlamentaran en vez de enfrentarse.

Durante las excavaciones realizadas en la década de 1960 se descubrieron restos de antiguos edificios de madera en la cima del otero, a 150 m de altura, pero no hay modo de saber si fue ésta la residencia del rey Melwas o un edificio monástico.

En cualquier caso, sus habitantes gozaron de una vida confortable: entre los hallazgos son de señalar hornos metalúrgicos, abundantes huesos de vaca, cordero y cerdo, así como fragmentos de cerámica que parecen indicar que allí se bebía vino del Mediterráneo.

En el medievo, los monjes de Glastonbury construyeron una iglesia en lo alto del otero, dedicándosela a San Miguel Arcángel, pero la misma se derrumbó en un terremoto. Todo lo que queda hoy día es la torre de una iglesia construida más tarde en sustitución de la anterior.

Probablemente, la intención de los monjes era cristianizar el otero pagano, que según la leyenda constituía la entrada al Annwn, el ultramundo oculto donde reinaba Gwyn ap Nudd, rey de las hadas. En el siglo VI, San Collen visitó a Gwyn en el otero, ingresando por una entrada secreta que daba a un palacio. A1 verse sujeto a tentaciones, roció el lugar con agua bendita, con lo que el palacio desapareció y el santo se encontró solo en el otero.

El Pozo Del Cáliz

Al pie del otero hay un viejo pozo cuyas aguas resuenan como el latido de un corazón. Las aguas se hallan teñidas de rojo por el óxido de hierro, por lo que también se le llama Fuente de la Sangre, pero su denominación más famosa es la de Pozo del Cáliz, pues, según la tradición, allí está oculto el Santo Grial, el legendario cáliz que utilizó Jesús en la última Cena y que José de Arimatea llevó a Inglaterra.

Se decía que el Grial detentaba poderes milagrosos, siendo procurado en vano por muchos de los caballeros de la Tabla Redonda del rey Arturo. Es posible que las leyendas de Glastonbury no tengan suficiente base real, pero han impregnado la zona con un aura de misterio que muy pocos lugares generan.

El cronista del siglo XII William de Malmesbury escribió que la abadía de Glastonbury tenía «un cierto aroma de santidad celestial desde sus mismos cimientos, y lo exhalaba por toda la región...» A pesar de los cambios posteriores y el desarrollo moderno, Glastonbury sigue siendo, como dijo De Malmesbury, «un santuario celestial en la Tierra».

El Templo De Las Estrellas De Glastonbury

La Dama Del Zodíaco

La escultora inglesa Katharine Maltwood provocó un sinnúmero de discusiones en 1929 con la publicación de su libro "El Templo de las Estrellas de Glastonbury". Según sus declaraciones, mientras investigaba la Historia del Santo Grial (escrita en Glastonbury hacia 1200), descubrió un conjunto de figuras enormes trazadas sobre el campo de Somerset, al sur de Glastonbury.

Estas figuras, cuyos contornos estaban definidos por los perfiles naturales de ríos, senderos, colinas, zanjas y terraplenes, representaban los doce signos del zodíaco. Katharine Maltwood logró relacionar el simbolismo de estas figuras con la historia del Santo Grial y las leyendas del rey Arturo.

El Zodíaco De Glastonbury

Tan arcaico como las colinas y los ríos que definen sus figuras, el zodíaco de Glastonbury se extiende sobre el paisaje natural formando un gran círculo de 16 km de diámetro Los antiguos completaron los dibujos astrológicos con senderos, canales y terraplenes. Este Templo de las Estrellas es una síntesis de astrología, leyendas arturianas y filosofía de la Nueva Era. Se necesita mucha paciencia e imaginación para captar su significado, basado en asociaciones de nombres geográficos y leyendas más que en datos históricos. Arturo es Sagitario, su esposa Ginebra es Virgo, el mago Merlín es Capricornio, y sir Lanzarote, Leo. Glastonbury está situada en Acuario, representado por un fénix la Nueva Era surgiendo de las cenizas de la antigua. El Pozo del Cáliz se halla en el pico del ave, el toro es su cabeza, y la abadía, el castillo del Grial.

La Avanzadilla Del Zodíaco

La inglesa Mary Caine, profesora de arte, es la principal especialista en el estudio del zodíaco de Glastonbury. Es miembro de la orden de Druidas de Londres y ha aportado gran cantidad de detalles al simbolismo del zodíaco, que ha filmado desde el aire.

Su principal contribución es el descubrimiento de un rostro mesiánico en la figura de Géminis, entre las poblaciones de Glastonbury y Somerton. Otra importante aportación de Mary Caine ha sido el descubrimiento de un zodíaco similar en la zona de Kingston-on-Thames, del condado inglés de Surrey.

Cuando llegaron a la orilla del lago, una balsa estaba esperandolos. En la balsa estaban tres reinas vestidas de luto, con sus rostros tapados por un velo negro.
Sir Bevidere colocó a su rey en la balsa y con lágrimas en los ojos se despidió de él.

La balsa surcó las aguas y desapareció de la vista.

Nunca se supo el destino del cuerpo de Arturo y mucho menos la identidad de las reinas que lo acompañaban en la balsa.

Arturo quedó tirado en el suelo y recordó el mensaje que tenía escrito su espada en un lado: "Arrójame lejos". Entonces llamó con voz débil a Sir Bevidere y le dijo: "lleva mi espada cerca del agua y arrójala lejos. Sir Bevidere tomó la espada pero no quiso deshacerse de ella y la escondió y le contó a Arturo que ya lo había hecho.
El rey le preguntó que qué había pasado cuando la lanzó y Bevidere respondió que solo había visto a la espada entrar en el agua. Arturo lo reprendió y le dijo que era un mentiroso y le exigió que cumpliera su petición.

Bevidere trató de engañar nuevamente al rey pero éste se enfadó lo suficiente como para convencerlo de que debía hacerlo. Al lanzar la espada al agua salió de su centro un misteriosso brazo desnudo el cual tomó la espada y se hundió con ella. El caballero quedó profundamente sorprendido y asustado por el fenómeno que acababa de ver. Al contárselo a Arturo, éste sintió alivio y dijo: "ahora, llévame a mi cerca del agua".

En esta cita se hicieron acompañar los dos líderes de todo su ejército. El clima era tenso y un mal movimiento podía desencadenar la lucha.
Fue la providencia la que ocasionó la desgracia: una serpiente mordió la pata de un caballo y el jinete sacó su espada para matarla.

Esto fue entendido por el ejército contrario como una señal de guerra y se lanzaron todos ferozmente a la batalla. La mortandad fue increíble. Perdieron la vidamás de cien mil soldados. De las tropas de Arturo solo sobrevivió Sir Bevidere. Mordred quedó solo. El rey vio ante sí a su enemigo y dijo: "Ven vida, ven muerte!". Y se lanzó, con Excalibur en la diestra, a matar a Mordred. Éste murió instantáneamente, pero Arturo cayó encima de la espada de su adversario y quedó a su vez muy mal herido.

La noche anterior a la última batalla contra Mordred, Arturo tuvo un sueño donde Gawain le decía que debía esperar a Lancelot para enfrentar a las fuerzas del traidor.
Si no hacía esto, moriría junto a Mordred.

El rey decidió entonces llegar a un acuerdo de paz con Mordred, para darle tiempo a que llegara Sir Lancelot.

Mordred aceptó y se citaron un día para hacer oficial la firma del tratado de paz.

El gobierno del rey Arturo entró pronto en franca decadencia. Ya la Orden no era tan gloriosa como antes. Las intrigas dentro de la corte comenzaban a desestabilizar la paz del reino. Una de estas intrigas ocasionó un hecho triste y que luego desencadenaría la guerra civil.
Sir Mordrer y Agravine tramaron una trampa a Sir Lancelot y la reina. Estos caballeros tenían desde hacía un buen tiempo deseos de adueñarse del poder y destronar o provocar la caida de Arturo. Encerraron pues a Lancelot y a la reina en un cuarto y luego exigieron a grandes voces y acompañados de un cuerpo de caballeros que salieran.

Todo esto con la intención de demostrarle al rey de las relaciones adúlteras de la reina con su más querido caballero. Sir Lancelot abrió la puerta y dejó entrar a uno de los caballeros y la cerró rápidamente. Mató al caballero y luego volvió hacer lo mismo repetidas veces hasta que mató a trece caballeros. Entre ellos estaba Agravine. Entonces Mordred le informó a Arturo que había que apresar a Lancelot por traicionar al reino, pues estaba claro sus intenciones de destronarlo y quedarse con la reina. El destino de la reina seria la hoguera, pues era una pecadora. Los caballeros tomaron diferentes partidos.

Algunos defendieron a Lancelot, otros seguían al lado de Arturo. El rey estaba confundido, no podía frenar la cruenta lucha. No quería creer lo de la traición de Guenevere, pero la matanza que había realizado Lancelot no le parecía justa.

Sir Lancelot quería acabar con la lucha, pero tenía que detener a la gente de Mordred que intentaba quemar en la hoguera a Guenevere.

Salvó a la reina, pero en la lucha tuvo que enfrentar a Sir Gareth y a Sir Gaheris, hermanos de Gawain, y les dió muerte.

En uno de los momentos de gran combate el rey cayó al suelo y Sir Bors que apoyaba a Sir Lancelot le dijo a éste: "Señor, si quiere lo mato y acabamos con esta lucha". Sir Lancelot le dijo inmediatamente que no y ayudó al rey a subirse al caballo. Este episodio le dolió mucho, tanto a él como al rey. Lancelot le confió a Arturo la suerte de la reina, éste le prometió que sería respetada su vida.

Al final decidió irse al exilio hacia Francia. Sir Gawain juró perseguir al asesino de sus hermanos hasta matarlo. Se hizo acompañar del mismísimo Arturo para lograr su venganza, pero no podría satisfacer sus deseos, pues Lancelot lo derrotó en un fuerte duelo donde casi pierde la vida. Mientras todo esto sucedía, Mordred había informado oficialmente a todo el reino de la muerte del rey Arturo y se autoproclamó como su sucesor.

El bosque mágico donde Merlín estaba prisionero de Viviana
Después de un encantamiento que lo había convertido en enano, el caballero Gawain penetró en el bosque de Brocelianda donde oyó la voz de Merlín que provenía de una especie de vapor que, aún aéreo y translúcido, impedía el paso a su caballero.

Supo que Viviana, tan bien instruida, había "encantado" a su maestro, aprisionándole dentro de una nube y, al despertarse, este se encontró sobre un lecho magnífico en la habitación más cerrada que jamás había existido; y Merlín añadió: "Ningún día ni noche me falta su compañía.

Y estoy más loco que nunca pues la amo más que a mi libertad" .

Tal vez el personaje más extraño y enigmático de la leyenda de Arturo es Merlín, hijo de una mujer piadosa y un íncubo, espiritu maligno etéreo del que se decía que atacaba a los inocentes por la noche. Al nacer, Merlin fue llevado a la pila de bautismo, por lo que no heredó la naturaleza maligna de su padre, aunque tuvo ciertos poderes sobrenaturales. Conocia el pasado y predecía el futuro, y podía transformarse a voluntad en la forma que deseara: en duende, en perro, en venado o en mujer.
Pero cuando Merlin enseñó sus artes secretas a la bella Viviane, su amada, ella las usó en contra del mago, atándolo con el velo de su tocado y aprisionándolo en una torre donde solo ella podía visitarlo.

Antes de compilar su Historia de los reyes de Inglaterra, Geoffrey de Monmouth escribió un breve tratado en latín llamado "El Pequeño Libro de Merlín", que hizo pública la figura del mago.

Los académicos han sugerido varios modelos para el personaje de Geoffrey, como un adivino galés llamado Myrrdhin y un visionario escocés conocido solamente como Lailoken.

Merlín iba con frecuencia a reunirse con su amiga, el hada Viviana. Viviana moraba en el bosque de Brocelianda y era la hija de Dyonas, el propio ahijado de Diana, la diosa de los bosques. Y, "un día que ella estaba sentada al borde de una fuente clara cuya gravilla relucía como plata fina", Merlín la vio y quedó tan admirado que no pudo decir palabra alguna.

En cuanto la oyó hablar le pidió su amor y ella se lo concedió a cambio de que él consintiera en enseñarle su arte de mago. Y Merlín, que no podía resistírsele de tanto que la amaba, poco a poco le enseñó toda su ciencia.

Así es como llegó a construir para ella un esplendoroso castillo sobre un lago, a ejemplo del de la diosa Diana. Cualquier persona ajena a la casa del hada y que quisiera violar la entrada se hundía en el lago, pues este sólo era visible para los profanos.

El Ciervo Blanco

El ciervo blanco es una criatura familiar del mito y la leyenda.

Sus orígenes son probablemente del período totémico de la sociedad Indo-europeo temprana, especialmente las sociedades septentrionales de los celtas y de culturas pre Indoeuropeas, cuya subsistencia se se basó no sólo en la agricultura sino en la cacería.

Esta dependencia del venado se puede ver en el Dios zoomorfo Cernunnos de los celtas, representado como un hombre con los cuernos de un venado.

El ciervo blanco en el mito céltico es un indicador que el "otro mundo", el mundo mágico, está cerca.

Aparece cuando uno traspasa un tabú o un límite. Aparece también como un impulso para buscar, el ciervo o los ciervos blancos a menudo aparecen en los bosques alrededor de los cortesanos del Rey Arturo, compeliendo a los caballeros a la aventura contra fuerzas malignas o mágicas.

El venado, finalmente, era una fuente de la vida, un recurso importante para el hombre de la edad de piedra y del bronce

Posteriormente, el ciervo blanco es no sólo una criatura de los Dioses, si también es un Dios él mismo, simbolizando la fuerza creadora de la vida del universo (el sexo, la vida, y también muerte).

Es esta la ocasión que aprovecha Sir Mordred, el hijo incestuoso del rey Arturo, parte para darle muerte.
La bruja Morgana le Fay, media hermana de Arturo y madre de Mordred, se une a ellos y le roba la vaina de Excalibur al rey Arturo.

Como ya predijo la Dama del Lago, Excalibur se ve desprovista así de sus poderes mágicos, y en la batalla de Camlan, Mordred herirá mortalmente a su padre.

La figura de Mordred en la leyenda arturiana posiblemente aparece con Nennius, el cual menciona a un hijo de Arturo, asesinado por su padre.

Los Sajones en gran número empiezan a invadir el reino del rey Arturo, obligan a este a salir con su ejército para combatirlos.
Nota: La Britania del siglo V era un lugar algo confuso. En 400d.C dejó de ser oficiosamente una Provincia romana, ya que al gobernador romano y a sus legiones debieron replegarse a Roma.

Una vez descabezada y desmilitarizada, la administración romana, se desplomó y los indígenas (las diversas tribus celtas conocidas como britanos, además de los también célticos Pictos de Escocia o Alba como es llamada ahora), empezaron a tener que organizarse ellos mismos. De todas formas quedaban bastantes romanos en la isla que ellos consideraban su patria y a sí mismos britanos. Dado que en época romana, la élite era romana, en la nueva Britania siguieron representando un papel protagonista, que ahora compartían con la nobleza celta, relegada a un segundo plano desde los tiempos de la ocupación 400 años atrás.

Entonces tenemos una población heterogénea con religiones distintas, que desde hace unos 150 años ha venido a complicar el cristianismo . Ahora no sólo hay célticos y romanos sino célticos cristianos y paganos y romanos cristianos y paganos.

Aunque para aclarar un poco el panorama diremos que abundaban más los cristianos entre los romanos (al fin y al cabo, a través suyo llegó el Evangelio a la isla).

Pasear por los campos britanos sería chocante porque junto a villas romanas dignas, tendríamos las típicas chozas britanas de piedra y techo de paja. Sería una sociedad bilingüe, ya que los romanos no hicieron alardes por latinizar a los britanos, no sabemos si en un principio no les entusiasmaba mucho el clima o quizá la comida, quién sabe.

Volvamos a Arturo. Parece que su nombre original o más bien su apodo sería Artús: el Oso. Todo nos lleva a pensar que podría ser una especie de nombre de guerra (de los de verdad para la guerra) pero céltico en todo caso. Su región de procedencia sería Cymru o Cambria, el actual Gales y parte del condado de Somerset en el SOE de Inglaterra. Ésta región sería de las menos romanizadas, ya que es una región pobre y montañosa.

Pero no es celta todo lo que reluce en Arturo. Se le supone un armamento mixto, con lo mejor de las dos tradiciones (silla de montar romana, cota de mallas celta, escudo redondo céltico, coraza y grebas romanas, etc). Sus caballos es de suponer que fueran de varias razas: un pony celta para las montañas galesas, y un gran caballo de guerra hispano, como buen equites romano.

Todo apuesta a que Caer Lion (el “castillo” de Uther Pendragón o Penn Dragon (cabeza de dragón , en galés) y Camelot ,serían antiguos fuertes romanos de pequeño tamaño y de la época de la conquista de la isla, remedados toscamente para ocultarse en ellos de las hordas sajonas Y entran en nuestro relato los terceros en liza: los sajones (más concretamente: anglos, jutos y sajones). Éstos pueblos germanos originarios del norte de la actual Alemania, (los jutos lo eran de la península de Jutlandia, hoy Dinamarca), se decidieron a invadir Britania después de haberse puesto en movimiento a través de Batavia (Holanda), y el limes romano del bajo Rhin, con el despiporre que supuso los tambaleos finales y postrer caída del Imperio Romano de Occidente, Atila, los hunos y todas aquellas pequeñas cosas que hacían la vida en el continente tan agradable por entonces. Pero no fueron muy originales, porque gente como los visigodos, ostrogodos, vándalos (de ningún equipo en concreto) y francos (de Francia), les habían ocupado todas las provincias romanas en las que hacía buen tiempo y había vino. Así que ya que migraban el crucero no se lo quitaba nadie.

La barbarie sajona limó asperezas entre romanos y britanos, y dotó de gran prestigio a la figura que se les enfrentó con bastante éxito a lo largo de su vida (aunque nunca consiguió realizar el sueño de expulsarles de su isla); y que para que os hagáis una idea, antes de ser Uther Pendragon, es decir, el antecesor de Arturo en el puesto, fue un tal Ambrosius Aurelianus, seguramente un Magister Militum o Magister Equitum romano.

Son elementos, por otro lado, claramente celtas, el mito de Excalibur, como espada que simboliza el poder sobre la tierra, al estar clavada en una roca; y por otro lado el Grial, que según ciertas tradiciones podría ser una especie de caldero druida del saber, asociado esto con el Mito del Rey Pescador.

Con toda seguridad, cualquier mitificación del personaje de Artus es como poco, una reelaboración galesa del mito oral del siglo V, en una fecha que oscilaría entre los siglos VIII-XI, para después sufrir las ya citadas en siglos postreros.

Nota: El autor galés Nenius, cuyos escritos aparecen en el año 800, fue el primero en referirse a Arturo con este nombre. En su Historia Brittonum, Nennius nombra las doce grandes victorias de Arturo contra los Sajones, terminando con el trinfo en Mount Badon.

Estando así las cosas el rey Arturo descubre la traición de Ginebra y obligado a hacer justicia la condena a muerte.
Sir Lanzarote huye de Camelot para escapar de la ira del rey, pero regresa poco después para rescatar a su amada Ginebra.
La reina Ginebra estaba a punto de ser pasto de las llamas, cuando Sir Lancelot sitió la ciudad de Camelot. Simulando un ataque directo, derrumbó los puentes más cercanos para protegerse de una salida de los defensores ya que su ejército era en realidad minúsculo. Una vez aislada la ciudad, pudo capturar los edificios necesarios para construir maquinaria de asedio que castigara las murallas de Camelot y contrató los servicios de un especialista en el engaño y el disfraz que pudo introducirse en la ciudad.

El espía encontró la ayuda de un comerciante sarraceno que ejercía en mercado de la ciudad. Hubieron que tener cuidado y avanzar por las calles menos transitadas, ya que muchos inquisidores patrullaban las calles. Como tuvieron que dar un buen rodeo, llegaron casi en el momento de la ejecución. En un acto de valentía, el espía se desenmascaró y liberó de las ataduras a la reina Ginebra que pudo ocultarse gracias al comerciante. Juntos, escaparon por la puerta Norte de la ciudad.

La mesa se colocó en un gran salón del palacio. Arturo decidió que en ella se sentarían sus mejores caballeros y que para poder sentarse en ella tendrían que hacer un juramento especial de fidelidad al reino de Camelot, a la iglesia y a las más nobles costumbres.
Ningún caballero que fuera miembro de esta Orden podría hacer actos ilegales, deshonestos y mucho menos criminales.

Cuando se reunieron por primera vez ante la mesa y se disponían a sentarse un gran relámpago seguido por un fuerte trueno los sorprendió a todos. Merlin, que estaba en el salón de la mesa redonda, dijo en tono muy solemne: "Caballeros es el momento para que cada uno le rinda homenaje al rey".

Uno a uno fue pasando al frente de Arturo haciéndole una reverencia como acto de sumisión, fidelidad y respeto.

A medida que iban pasando, el nombre de cada caballero aparecía grabado en oro en una de las sillas. Una vez sentado en sus respectivos puestos, se dieron cuenta que sobraban tres.

Años después se presentó al palacio un gran sabio. Arturo lo hizo pasar. El anciano al ver el puesto vacante llamado: "el puesto peligroso", dijo: "El espíritu de Merlín me visitó y me dijo que en ese asiento se habrá de sentar el caballero más digno y más puro del reino, aquel que conseguirá traer el Santo Grial. Este caballero aún no ha nacido". Todos los que estaban reunidos se sorprendieron por la revelación y Arturo se sorprendió más por cuanto ni siquiera sabía de la muerte del mago.

"Dos de estos tres puestos serán para los dos mejores caballeros de cada año, y la otra silla será sólo para el hombre más digno del mundo. Si alguien no reúne méritos para sentarse en esta silla y osa sentarse, morirá en el acto".

Fue así, que en lo sucesivo varios caballeros se turnaron el derecho de sentarse en los dos puestos de honor, pero ninguno se atrevía a sentarse en el puesto prohibido. Ni siquiera Lancelot, que era el considerado más valiente y digno de todos los caballeros, osaba con pensar siquiera en la posibilidad de sentarse ahí.

El Santo Grial

Era el cáliz donde José de Arimatea había depositado la sangre de Jesucristo. Se suponía que tenía propiedades mágicas y que el ser que lograra verlo podía ser testigo de una experiencia trascendental, espiritualmente hablando. Sucedió que un buen día (veinte años de haberse formado la Orden de la mesa redonda) se presentó al palacio Elaine, hija del Caballero Pelle, con el hijo que le había dado a Lancelot.

Al presentarse el niño en el salón, la silla prohibida fue objeto de un milagro: en el espaldar apareció grabado en letras de oro "Este asiento ha de ser Ocupado".

Sir Lancelot vio este mensaje y supo que Galahad, su hijo, era el mejor prospecto para sentarse en esa silla. Tiempo después, Galahad le pidió a su padre el permiso para formar parte de la Orden, Lancelot se lo concedió.

Cuando Sir Galahad cumplió los 15 años entró al salón de la gran mesa acompañado de un anciano. El anciano le apuntó el asiento prohibido y todos los caballeros observaron como se formó magicamente el nombre de Galahad en el espaldar de la silla. Sir Galahad tomó asiento en la silla prohibida y todos quedaron maravillados y le rindieron honores al digno caballero. Ese mismo día, más temprano, había aparecido en un lago una piedra con una espada clavada en ella. El rey Arturo instó a Lancelot y a Gawain para que intentaran sacar la espada, pero fue Sir Galahad quien la pudo sacar sin la menor dificultad. Esta espada había pertenecido a un gran caballero llamado Balin.

Ese día comenzaban los torneos tradicionales, en los cuales Galahad demostró sus grandes habilidades guerreras y su valentía. Cuando acabaron esos días de torneo, todos los caballeros se reencontraron en la mesa redonda.

Comenzaron a discutir de las cosas cotidianas del reino y cuando ya estaba avanzada la conversación fueron interrumpidos por un fuerte trueno en el medio del salón y seguidamente un gran rayo atravesó el centro de la mesa. Todos se quedaron estupefactos al ver en frente de ellos bajar a traves del rayo el Santo Grial. Éste iba cubierto de una fina tela de oro.

Una vez terminada la aparición, Sir Gawaine se levantó y con una voz sumamente emocionada dijo: "Nos ha sido negada la visión del Santo Grial y yo anuncio que mañana saldré en su búsqueda y no regresaré a Camelot hasta que lo haya visto". Este anunio contagió a todos. Uno a uno se fueron levantando y haciendo el mismo juramento.

El rey Arturo estaba consternado . Con lágrimas en los ojos le dijo a su querido sobrino que con su decisión había destinado a la Orden a su pronta disolución. Todos los caballeros se dispersarían por el mundo, y muy pocos regeresarían con vida. La misma reina y Lancelot estaban tristes y sabían que la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda empezaba a disolverse para siempre.

Muchas fueron las aventuras de todos los caballeros que fueron en busca del Santo Grial, pero fueron tres los caballeros que más se destacaron por sus logros. Éstos eran: Sir Galahad, Sir Percival y Sir Bors.

Ellos se encontraron casualmente en un cruce de caminos en un bosque cercano al castillo del rey Pelles, Guardián de las santas reliquias. Fueron allí para cenar y pasar la noche.

Durante la cena ocurrió una aparición del Grial con unos ángeles alrededor de él y un anciano con un letrero en la frente que decía José.

Este anciano dió la comunión a los presentes, luego se dirigió a Sir Galahad y le dijo: "Ya has visto lo que tanto anhelabas, pero cuando vayas a la ciudad de Sarras lo verás mucho mejor. Irán los tres hacia esa ciudad llevando consigo el Grial y esta lanza que contiene la sangre de Jesucristo. Sólo unos de Uds. regresará a Camelot".

Se fueron los tres juntos y tomaron una barca que los estaba esperando. Cuando llegaron a Sarras, el rey de esa ciudad se sintió temeroso por la visita de estos nobles caballeros y pensó que podrían buscar problemas. Resolvió detenerlos y mandarlos a una oscura mazmorra. Los tres caballeros pasaron un año encerrados.

Durante este tiempo el Santo Grial los dotó de alimentos y bebidas. Cuando el rey de Sarras murió, el pueblo liberó a los caballeros y nombraron a Galahad como nuevo soberano. Sir Galahad gobernó por un año, durante el cual mandó hacer un gran altar donde colocar al Grial y a la lanza. Después de este lapso de tiempo ocurrió un aparición frente a este altar.

Delante del Santo Grial estaba un obispo anciano arrodillado rezando . Todos los presentes: nobles, sacerdotes y los caballeros, se hincaron y el obispo celebró misa con ellos. Luego se dirigió a Sir Galahad y dijo: "Ven, acércate y verás lo que tanto anhelaste". Sir Galahad se acercó, titubeó unos segundos y se volteó hacia sus amigos.

Con un gesto se despidió de ellos. En su rostro se veía reflejada la satisfacción de lograr el más grande sueño que se pueda tener.Después se arrodilló junto al obispo y cayó muerto al suelo. Su alma subió con un grupo de querubines y las reliquias desaparecieron para siempre. Sir Percival y Sir Bors enterraron a Sir Galahad. Percival se dedicó desde entonces a una vida ermitaña y moriría después de un año. Fue Sir Bors quien regresó a Camelot y le contó al rey Arturo y a la reina cuanto había acontecido. El rey comprendió que al haberse acabado la búsqueda del Grial, ya no le quedaba mucho tiempo de vida a su reino.

Su origen es incierto. Algunos dicen que es la media hermana de Arturo, ya que era hija de Ygraine y de Gorgois.
Otros dicen, sin embargo, que se trata de la hija de Ygrain y de Uther Pendragon.

Una curiosa versión relata que Morgana es fruto de la concepción de Ygrain con un gnomo enviado por Merlín.

Existe una versión en una obra titulada “Las nieblas de Avalon”, cuya autora, Maríon Zimmer Bradley, escritora de novelas fantásticas y practicante de la wicca, en la que se prioriza una versión femenina de la leyenda.

Curiosa es también la transformación que va sufriendo a medida que va pasando el tiempo, y así Morgana se transforma, paulatinamente, de una hada bella y blanca a una vieja bruja oscura y retorcida. Sin embargo, la mayoría de las versiones la describen como una hermosa mujer de profundos ojos, tez extremadamente blanca y largo cabello negro.

Morgana Le Fay nació con el don, aunque ni su madre ni su padre ni sus hermanos lo sabian, Cuando Uther Pendragonmata a Gorgois, padre de Morgana, ella lo percibe. Esa misma noche Uther se presentaen el castillo disfrazado de Gorgois gracias a las artes mágicas del mago Merlín. Morgana intenta detenerlo pero nadie lo cree y la encierran.

A partir de ese momento, Morgana Le Fay Jura destruir a Merlín como así también al fruto de la unión de su madre con Uther Pendragon :”ARTURO”.

Morgana escapa y se interna en lo profundo del bosque, donde encuentra la forma de desarrollar sus poderes y comienza a reunirse con otras de su misma estirpe.

Se presenta en la corte del rey Arturo como media hermana y éste la acepta en un intento por reconciliar viejas diferencias. Sin embargo, Morgana no cede en su odio y, utilizando un hechizo, toma la apariencia de la reina Ginebra y concibe un hijo de Arturo. Antes de retirarse, Morgana deshace el hechizo y deja ver con su apariencia real ante la estupefacción de Arturo.

Por un largo tiempo Morgana desaparece de la corte de Camelot y retirándose a un lugar alejado y secreto, da a la luz a Mordred, el único hijo de Arturo y por ende, el único heredero del trono. La bruja Morgana utiliza todos sus esfuerzos y artes mágicas para destruir a Arturo y a Merlín: trabando alianzas con los enemigos del exterior y ayudándolos con sus artes mágicas. Sin embargo Merlín su principal y mortal enemigo, sigue impidiendo que su victoria sea completa.

Ella regresa a la corte acompañada de su hijo y Arturo, una ves más, los acepta a ambos, Mordred, sin embargo, toma el único lugar de la mesa redonda reservado para el traidor.

Una vez que se encuentra nuevamente en la corte, Morgana descubre a un caballero que logra enternecer su corazón: Lancelot, , de quien se enamora perdidamente.

De inmediato arma una aventura en la cual los servicios de Lancelot sean requeridos y ella lo secuestra. Sin embargo Lancelot , quien está perdidamente enamorado de la reina Ginebra, esposa de Arturo, no cede ante los avances y embrujos de Morgana y logra escapar.

Morgana lo rapta sucesivas veces y, en la última ocasión, averigua la traición al rey que han cometido los amantes Lancelot y Ginebra. A estas alturas, el corazón de Morgana está consumido por el odio y el rencor: La muerte de su padre, la venganza hacia Arturo y Merlín y la decepción del amor no correspondido de Lancelot.

Morgana envia a su discípula Vivian a distraer a Merlín, quien desaparece por completo de la corte de Camelot.

Morgana, entonces, descubre públicamente la traicion de Lancelot y Ginebra ante toda la corte de Camelot y logra que los caballeros de la mesa redonda peleen entre si. Lancelot salva a Ginebra del ajusticiamiento y huye con ella a su tierra. Los caballeros y Arturo se desangran en una batalla inútil para recuperarla. Finalmente Lancelot devuelve a Ginebra a Arturo y ambos regresan a Camelot.

El reino se halla casi al borde del ocaso. Los romanos invaden Bretaña y Arturo parte con los pocos caballeros que quedan a la batalla. Mordred aprovecha para tomar el control del reino pero tampoco es inmune a los influjos amorosos de Ginebra, a la cual quiere convertir en su esposa. La reina se encierra en lo alto de la torre.

Morgana no está de acuerdo con lo que está haciendo su hijo y trata de detenerlo, pero Mordred a quien también ha entrenado en las artes mágicas, sigue con su curso de acción.

Finalmente Arturo y Mordred se enfrentan en una batalla terrible. Mordred muere a manos de su padre, aunque Arturo queda herido de muerte.

Morgana aparece en el campo de batalla y al ver tanto sufrimiento y horror se apiada y arrepiente de lo sucedido. Transporta a Arturo en una barca para llevarlo a la secreta “isla de Avalon”, donde curar sus heridas.

“Dice la leyenda que en la isla de Avalon descansa desde entonces el rey Arturo, hasta que bretaña necesite de nuevo sus servicios”

Sir Lanzarote (Lancelot) es uno de los Caballeros de la Mesa redonda, y favorito del rey, que muy pronto se distingue por sus heroicas gestas y por vivir un apasionado romance, a espaldas del rey Arturo, con la reina Ginebra.

Cuando ya tenía edad para casarse le comentó a Merlin que en una visita que había hecho al reino de Cameliard había visto a la hija del rey y se había quedado prendado de ella. Acto seguido le pidió al mago que reuniera una comisión de representantes del reino británico para ir donde el rey Legradance para pedir la mano de Guenevere, su hija.
El rey de Cameliard quedó encantado con la propuesta y además de conceder la mano de la princesa le mandó como regalo una gran mesa redonda que le había regalado Uther. En esta mesa cabían hasta ciento cincuenta caballeros sentados.

Cuando Arturo escuchó las noticias que le traía Merlin, se alegró mucho y mandó a Sir Lancelot (su mejor caballero) a recibir a Guenevere y llevarla a Palacio. Cuando Sir Lancelot vió por primera vez a la futura reina se enamoró perdidamente y ella a su vez le sucedió lo mismo.

El Caballero Verde es una figura muy conocida en el folklore bretoniano y las historias y poemas que hablan de él se encuentran entre los más populares de Bretonia.
Es un personaje habitual de los teatros de marionetas que se representan tanto para los reyes como para los campesinos. En ellos aparece con una armadura cubierta de hiedra y blande su espada mientras entona su famosa frase: "¡Nadie pasará!". Némesis de los caballeros andantes de estos cuentos, el Caballero Verde los desafía para que puedan demostrar su valía a la Dama y consigan así beber del cáliz. El Caballero Verde es el protector sagrado de Bretonia y su esencia espiritual está unida a la tierra y a la Dama del Lago.

Se les ha aparecido a varios caballeros andantes. Ellos cuentan que el cielo se oscurece de repente hasta alcanzar el crepúsculo y que entonces una neblina verdosa empieza a levantarse a ras de suelo y toma la forma de una figura montada a caballo. El guerrero empuña una espada brillante y sus ojos resplandecen con una luz siniestra.

Arturo estaba preocupado por su espada, rota en una cruenta pelea.
Merlin le aseguró que había una mejor para él. Entonces se fueron a un lago cercano donde, de una manera misteriosa, estaba un brazo erguido que empuñaba una espada. "Ahí está tu espada", dijo Merlin. Arturo no sabía como llegar a la espada y entonces vio a lo lejos una balza con una joven vestida de blanco. "ella es la dama del lago, debes convencerla para que te dé la espada".

La dama se acercó y el Rey le pidó la espada, ella le dijo que se la daría si le concedía un deseo. Arturo aceptó y la dama le dijo:" Toma mi barca y navega hasta donde está el brazo, él te dará la espada. En cuanto a mi deseo, te lo pediré después". La Dama del Lago le advierte que la espada le hará invencible, siempre y cuando conserve su vaina. Cuando Arturo tomó por fin la espada notó que en la hoja podía leer una inscripción que decía: "Excalibur" , más abajo decía: "Tómame". Y del otro lado de la hoja decía: "Arrójame lejos". Esta espada sería la protagonista de innumerables batallas victoriosas y de grandes hechos heroicos.

Artus o Arturo procede de la palabra bretona Arzhur, y ésta del céltico Artôris: "cazador de osos" (art , "oso"). Por otro lado, en antiguo céltico existe la palabra Arta, "piedra" (en irlandés: art) que se puede relacionar con Arturo (revista Ogam, nº 7).
Se dice que ha sido arrebatado al cielo y reside en la constelación que lleva su nombre: el Carro de Arturo: la Osa Mayor, el Norte, la Estrella Polar, el centro de orientación.

El Rey Arturo comenzó sus primeros años de gobierno pacificando al país, y creando un mejor estado de vida.

Pronto fue respetado por sus súbditos y temido por sus enemigos.

Nota: Nos centramos ahora en la figura de Arturo dentro de la literatura medieval . De todos los ciclos del romance, el que tiene como personaje central a la legendaria figura del rey Arturo y sus compañeros de la Tabla Redonda, ha sido el que ha ejercido mayor fascinación para el lector de nuestros días. Compone el ciclo que se conoce como "Leyenda Arturiana" o "The Matter of Britain", de cuyo origen hay varias teorías.

Algunos autores ven en su desarrollo el florecimiento de un mito celta; otros buscan a través de él una presencia histórica, y los mas combinan ambas teorías indicando que el crecimiento de la leyenda pudo deberse al sucesivo material folklórico que se acumulo en torno a un personaje histórico.

Desde este punto de vista, y aunque el Arturo histórico tiene poco que ver con la figura que desarrollo el romance, parece coincidir con un tal Arories perteneciente a una de las nobles familias romano-británicas que, como dux bellorum y al frente de un grupo de guerreros, lucho (como anteriormente hemos dicho) contra los invasores sajones, venciendo en la batalla de Mount Badon.

El nombre de Arturo entra en la literatura de manos de Nennius que lo menciona en su Historia Britonum por vez primera. Gildas y su Book of Gildas no dicen nada de él a pesar de ser contemporáneo a los acontecimientos (660 o 667) pero confirma el dato de Nennius respecto al periodo crítico de las invasiones (el hecho de que se repitan estos datos no es casual y la razón se explicará en otro punto).

Así pues, inicialmente Arturo se configura como el salvador de su pueblo en una emergencia y por tanto, como Beowulf, es un carácter apropiado para el tratamiento épico, con una tradición literaria de origen celta.

Geoffrey of Monmouth considera a Arturo el rey más grande de los bretones y lo presenta como un rey normando, ambicioso y deseoso de ganar fama con sus conquistas. Su corte esta modelada siguiendo el patrón de la corte de un rey normando con todo el trasfondo propio de un entorno medieval.

Estos datos son los que forman el perfil de Arturo en la Edad Media: soberano misterioso, probablemente de nacimiento ilegítimo, que conquista el trono y extiende su poder con diversas conquistas militares; casado con Guinevere, esta lo abandona a favor de Mordred o Lancelot; derrota y mata a Mordred, pero es herido en la lucha y tiene que retirarse a Avallon, donde cura sus heridas mientras espera que su presencia sea requerida de nuevo. En este primer ciclo la figura grandiosa de Arturo destaca como perfecto caballero, rey y es la expresión de la virtud.

El y su corte son el centro principal de interés del tema , centro que no se ha degenerado aun hasta convertirse en un mero trasfondo y decorado de hazañas guerreras y de las aventuras de otros caballeros, Gawain, Bedevere, Kay, etc.

El poeta Wace en su Roman de Brut desarrolla la historia en su fase caballeresca, suavizando los detalles épicos, creando la fraternidad de la Tabla Redonda e introduciendo la idea del retorno de Arturo.

La obra de Layamon Brut, introduce episodios y descripciones totalmente originales.

Sus ampliaciones se deben al hecho de vivir en los limites geográficos del área de Gales, con lo cual tiene la oportunidad de conocer abundante material folklórico.

Será Layamon quien proporcione a Arturo su encanto poético, que desde entonces ha rodeado la figura del héroe, la intervención de fuerzas sobrenaturales en su nacimiento, las maravillosas propiedades de la Tabla Redonda, el sueño de Arturo advirtiéndole de la traición de Mordred, su misteriosa partida hacia la isla de Avallon.

Wace nos presenta el carácter de Arturo como un rey normando, un líder en la batalla; y Layamon diseña la figura de un héroe con gran personalidad y en definitiva, convirtiéndole en el caballero prototipo de los romances

En palabras de los poetas medievales y otros escritores, Camelot fue la capital del reino del rey Arturo, el héroe británico que reinó en el seno de una brillante corte.
Allí vivía el rey rodeado de sus caballeros de la Tabla Redonda: Gawain, Perceval, Lanzarote, Galahad y otros.

Es mencionada por primera vez como sede de la corte de Arturo por el poeta Chrétien de Troyes en la segunda mitad del siglo XII. Adquirió gran importancia durante el XIII en el romancero francés, y desde entonces fue el lugar donde se situó la famosa Tabla Redonda.

La Camelot de esos poetas se encuentra en una tierra inmemorial de bosques encantados y castillos misteriosos, pródigos en maravillas y magia. Allí, Arturo, junto a su compañera, Ginebra, reina a la cabeza de una orden de caballería basada en la de la Francia de principios de la Edad Media.

Mientras tanto, los caballeros del rey Arturo parten en pos del Grial, pelean contra monstruos, rescatan a damiselas de las garras de malvados hechiceros, o caen en las redes de encantadoras damas que resultan ser hadas.

Se enfrentan a peligros físicos y sobrenaturales, y como principio y fin de todas sus aventuras se erige Camelot, el centro de su universo. La descripción de esa Camelot de novela es la de un castillo medieval que domina una ciudad, aunque su localización nunca queda totalmente clara.

Sir Thomas Malory, escritor del siglo XV, la identificó con la ciudad de Winchester, en el sur de Inglaterra, ya que ésta fue la capital de los reyes sajones desde tiempos de Alfredo el Grande (849-899) hasta su conquista por los normandos (1066). Pero incluso Malory no es consecuente, y en una oportunidad la sitúa más allá de Carlisle, en el norte de Inglaterra.

Un Símbolo Del Orden

La famosa Tabla Redonda del rey Arturo se encontraba, según los escritores de la Edad media, en Camelot.

Camelot está en todas partes y en ninguna, no es canto un lugar histórico como una ciudad idealizada. A partir de la Edad Media se convirtió en símbolo del orden en medio del caos, del estado ideal frente a la anarquía, de la civilización frente a la barbarie.

Surgió y desapareció con Arturo: nadie reinó allí antes que él, y algunos autores medievales dicen que tras su muerte, el rey Marcos de Cornualles la destruyó. Pero, al igual que el propio Arturo, es imperecedera.

En el siglo XII, el escritor Geoffrey de Monmouth ofrece la primera descripción real de la corte de Arturo y la sitúa, no en Camelot, sino en Caerleon, al sur de Gales. Caerleon fue sede de una importante fortaleza de legionarios romanos y se enorgullece de poseer el anfiteatro romano tal vez más bello de Gran Bretaña.

En tiempos de Geoffrey aún podían verse las ruinas de las termas y de los sistemas de calefacción central; probablemente eligió esa ciudad como sede de la corte de Arturo simplemente porque la conocía bien y parecía haber sido en otros tiempos lo suficientemente esplendorosa como para ser la ciudad de Arturo.

Imagen de un anciano , que según algunos es el mago Merlín.

Geoffrey relata cómo Arturo celebró Pentecostés en Caerleon, en un festejo que duró cuatro días, durante el cual lucía su corona y era asistido por reyes, nobles y obispos súbditos suyos, como un rey normando de tiempos de Geoffrey. Entre los caballeros asistentes se encontraban Bedivere y Kay, y los cuatro días transcurrieron entre torneos y otros entretenimientos.

Caerleon -escribe Geoffrey- estaba situada sobre el río Usk, «que corría a un costado de la ciudad, y que los reyes y princesas que llegasen de allende el mar podían remontar con una flota de navíos. En la orilla opuesta, flanqueada de praderas y frondosos bosques, habían embellecido con regios palacios la ciudad, que con los aguilones de sus tejados, pintados de oro, podía equipararse a Roma». Su relato sobre Caerleon se convirtió en la base de las descripciones de Camelot, siendo que hoy se lo conoce esencialmente a través de ilustradores y cineastas, aunque actualmente se muestre como un castillo con pináculos y estandartes ondeantes como los de la alta Edad Media.

El Fuerte De La Colina De Cadbury

Representación del artista francés Gustave Doré (s. XIX) del castillo de Caerleon, en el susr de Gales.

El nombre de «Camelot» , utilizado por los escritores medievales, llevó a los posteriores arqueólogos a identificarlo con otros de resonancia similar.

Algunos dijeron que se trataba del Camulodunum romano, Colchester, en Essex; otros lo ubicaron junto al Tintagel, en Cornualles, supuestamente cuna de Arturo, en una zona bañada por el río Camel. Sin embargo, el lugar que más alto proclama ser el «verdadero» Camelot es el castillo de Cadbury, al sur de Cadbury, en Somerset, cerca del pueblo de la reina Camel, que domina el cauce del pequeño río Cam.

La primera persona en identificar por escrito Cadbury con Camelot fue el anticuario del Rey, John Leland, quien escribió en 1542: «En el extremo más meridional de la comarca de South Cadbury se elevaba Camallate, que fue en su día una famosa ciudad o castillo...» Sin embargo, los lugareños parecen saber muy poco al respecto, y Leland tal vez llegó a la conclusión de que era Camelot por el nombre del pueblo: Camel. Pero también es posible que supiese de una auténtica tradición que se remontase a siglos atrás.

Pues si existió un Arturo histórico tras el legendario del romance, fue probablemente un jefe guerrero inglés del siglo XV, tras el período romano. Cadbury es considerada en la actualidad como la fortaleza más grande e impresionante conocida en la Gran Bretaña de aquel período, y se piensa que fue la sede de un rey que podía disponer de recursos inigualables en la Inglaterra de su época.

Contrariamente a los castillos medievales, Cadbury era simplemente una colina que había sido fortificada por los celtas con murallas de barro y fosos durante los últimos siglos a.C.

Las excavaciones han mostrado que el fuerte permaneció intacto durante la ocupación romana del sur de Gran Bretaña, que se inició en el 43 d.C., pero fue asaltado y tomado por los romanos dos décadas más tarde. Éstos desalojaron a sus habitantes, y durante unos 400 años el fuerte permaneció más o menos vacío. Cuando las legiones se retiraron, lo volvió a ocupar un jefe local bastante rico.

Hacia finales del siglo VI se construyó un edificio de madera sobre la meseta que domina el monte y se superpusieron nuevas defensas a las murallas superiores. Éstas eran muy elaboradas y evidentemente necesitaron gran cantidad de trabajo, lo cual suscitó la cuestión de quién, en aquel tiempo, podía disponer de la mano de obra necesaria. ¿Podría tratarse de Arturo?

Ciertamente, después de Leland, numerosas tradiciones vincularon a Arturo con Cadbury. La más notable de todas es la que afirma que en la cima de la colina, junto a los restos del edificio de madera, había un lugar conocido a finales del siglo XVI como el Palacio del rey Arturo.

La Última Batalla

Cabalgando junto a sus caballeros, Arturo retorna a Camelot.

Muchos años atrás, un labrador que araba un campo junto al río Cam encontró unos esqueletos. Algunos piensan que ese descubrimiento refuerza la tesis de que, además de tratarse de Camelot, South Cadbury fue el escenario de la última batalla del rey Arturo. Las pruebas históricas de esa batalla se encuentran en los Anales de Gales, del siglo X, en los que alrededor de 539 d.C. aparece la inscripción: «La batalla de Camlann, en la que perecieron Arturo y Medraldo.»

La información procedía probablemente de otros anales anteriores, contemporáneos a tal suceso, y es lo más que han podido acercarse a un terreno firme los buscadores de Arturo. El nombre de Camlann deriva probablemente de la antigua voz inglesa Camboglanna, «orilla curva» , es decir, de un río sinuoso. Por ello se cree que el escenario de la última batalla fue el fuerte romano de Camboglanna, en el Muro de Adriano, posiblemente la moderna Birdoswald sobre el sinuoso río Irving.

Paisajes Artúricos

Ésta podría ser la tumba del rey Arturo.

Pero cuando Geoffrey de Monmouth se puso a contar la historia de la batalla, sabía que la tradición galesa indicaba un Camlann en o cerca de Cornualles, y eligió el río Camel en ese país. En el siglo XVI se pensó que una vega junto al puente de Slaughter, que cruza el río Camel aproximadamente a una milla río arriba de Camelford, era ese lugar. Más arriba del puente de Slaughter, a orillas del Camel, aún se puede ver «la Tumba del rey Arturo» , una losa plana que, en el siglo XVI, los lugareños pensaron que llevaba el nombre de Arturo y que señalaba su tumba. Por su parte, Malory sitúa la última batalla en «una colina junto a Salisbury», no lejos de su Camelot, Winchester.

La verdad es que, a través de los siglos, los relatos sobre Arturo cautivaron de tal forma la imaginación nacional que cada región quería reivindicarlo, y muchos rasgos paisajísticos se vincularon a él. Éste es el Arturo, no del romance, sino del mito y la leyenda, la más de las veces una figura titánica capaz de dar forma a los numerosos Tejos de Arturo -cámaras funerarias prehistóricas, de las que sólo en Gales se encuentran nueve- o de sentarse en la Silla de Arturo, la gran roca volcánica que domina Edimburgo.

La muerte del rey Arturo por el pintor James Archer (siglo XIX).

Éste es también el Arturo que no murió, sino que duerme en un misterioso lugar subterráneo rodeado de sus caballeros. Varias grutas de Arturo en Gales lo esconden; y existen más de doce lugares donde se dice que duerme. Entre ellos están el castillo de Sewingshields, que se erigió junto al Muro de Adriano, y las colinas de Eildon, en la frontera con Escocia.

En el sur, descansa bajo el castillo de Cadbury en una cueva cerrada por puertas de hierro. Allí, según la tradición local, hay una noche al año en que se abren, y es posible verlo en el interior.

La firme convicción de que Arturo nunca murió subsistió allí, a distancia visible de Glastonbury (donde, en 1191, se afirmó haber encontrado la tumba «oficial» de Arturo), al parecer hasta el siglo XIX cuentan que uno de los lugareños preguntó con inquietud a un grupo de arqueólogos que habían ido a Cadbury para ver «Camelot» si se iban a llevar al rey.

Arturo fue corriendo a buscarla pero no pudo entrar a su casa, pues estaba cerrada, entonces se recordó de la espada que estaba en el cementerio y fue en su busca.
Tomó la espada por su empuñadura y la sacó con total facilidad.

Al entregarsela a Sir Kay , éste se dio cuenta al instante que era la espada del cementerio, así que se la enseñó a su padre.

Sir Héctor quedó lleno de estupefacción y se llevó a sus hijos hasta el cementerio. Allí le dijo a Arturo que volviera a meter la espada en susitio, Arturo lo hizo. Luego, le instó a que la sacara nuevamente. Al ver a su hijo adoptivo sacar la espada tan fácilmente se postró de rodillas al igual que Sir Kay. Arturo se asombró de esto y Sir Héctor, con voz emocionada, le explicó que desde ese momento sería el Rey de toda Bretaña.
Fueron entonces donde el arzobispo y le contaron la gran hazaña. El arzobispo reunió a todos los caballeros alrededor de la espada y dejó probar su suerte a cada uno.

Dejó para el final a Arturo y éste volvió a sacar fácilmente la espada de la piedra, esta vez delante de un gran número de personas.

Fue así proclamado de manera oficial como Rey de toda Bretaña y la espada se colocó solemnemente en altar mayor de la catedral de Canterbury.

Un buen día Merlin reunido con el arzobispo de Canterbury le dijo a los nobles de la corte que sería Cristo a través de un milagro quien señalaría el sucesor legítimo de Uther.
El milagro no se hizo esperar, y en el cementerio próximo a la iglesia apareció un espada encajada en una piedra. En la hoja de la espada estaba inscrito: "quien pueda desencajarme de esta piedra será Rey de toda Bretaña por derecho de nacimiento". Ante este milagro todos los nobles intentaron sacar la espada, sin ningún resultado. Fue así como se decidió que, despues del torneotradicional de cada año, los caballeros asistentes podrían probar suerte con la espada milagrosa.
En uno de esos torneos (años después de la muerte de Uther), participaba Sir Héctor y Sir Kay, su hijo. Arturo no participaba porque era todavía un muchacho de 15 años, Cuando se dió comienzo a la competencia, Sir Kay se dió cuenta que no tenía su espada, entonces le pidió a su hermanastro que se la fuera a buscar a su casa.

Cuando Arturo contaba con dos años su padre, Uther, murió. El reinó entró entonces en una etapa de anarquía casi incontrolable que duró por años.

La noche que nació el hijo de Uthyr, Merlín se apareció en las habitaciones de Ygerna, en Tintagel, envuelto en un manto que ocultaba por completo su rostro.
Sin decir palabra, tomó al pequeño y desapareció con él entre las sombras de las que había surgido.

Con el tiempo, ese pequeño se convertiría en Alto Rey de todos los britanos y moriría para renacer en el etéreo reino de las leyendas. Su nombre, Arturo Pendragon.

Duquesa Igraine de Cornualles.

Los hombres de Uther mataron al Duque e Igraine quedó embarazada. Enterado Merlín de éste hecho, pronosticó un negro futuro para el niño nonato: moriría a manos de sus enemigos y con él se acabaría el reinado de los Pendragón.

En un desesperado intento de salvar a su hijo de tan oscuro designio, Igraine entregó su hijo, recién nacido, a Merlín. Este buscó un tutor adecuado para el joven Arturo, hallándolo en la persona del noble y justo Sir Ector , que fue quien lo bautizó y crió junto a su propio hijo.

El muchacho creció bajo la protección de Ector , que lo instruyó en las artes marciales, la esgrima y las normas y ordenanzas de la caballería.Pero mientras la vida de el joven Arturo transcurría plácida en los bosques, entre juegos y chanzas, Inglaterra se hallaba sumida de nuevo en la guerra y el rey Uther, aunque ya viejo y achacoso, se vio obligado a hacer frente a una coalición de reyes del norte. Los derrotó en la batalla de San Albans, pero resultó herido de muerte durante el combate.

Uther Pendragon (también conocido como Uter Pendragon, Uterpandragón, o Uthr, de las voces galesas Wthyr Bendragon, Uthr Bendragon, Uthyr Pendraeg) es un rey mítico de la Britania posromana, padre del rey Arturo.

Uther Pendragon es mencionado por primera vez en la literatura en un poema galés, el poema XXXI de El libro negro de Camarthen. En esta obra, el personaje no guarda relación alguna con el rey Arturo. La biografía completa de Uther es escrita de manera definitiva en la obra de Godofredo de Monmouth Historia Regum Britanniae ("Historia de los reyes de Bretaña"), en el siglo XII. La inclusión de Uther en el texto pseudohistórico de Monmouth sirvió como base para las versiones siguientes de la historia del personaje.

En dicha obra, Monmouth establece la relación entre Uther y Arturo, aunque la crítica no ha podido establecer con certeza la razón de Monmouth para determinar el parentesco. Una hipótesis sugiere que tal parentesco ya era parte de tradiciones más antiguas, y Monmouth simplemente lo recogió para su obra. Otra hipótesis sugiere que la relación se originó por un malentendido, ya que la palabra uthr significa "terrible" en idioma galés, y en algunas fuentes Arturo es identificado con este epíteto. De este modo, es posible que se haya trastocado "Arturo el terrible" por "Arturo, hijo de Uther" .
En Historia Regum Britanniae, Uther es hijo de Constantino III, y hermano de Aurelio Ambrosio.

Tanto en Historia Regum Britanniae como en otras obras, Pendragon es un personaje relativamente ambiguo, descrito como un rey fuerte y defensor del pueblo, que sin embargo consigue satisfacer su deseo por Igraine, madre de Arturo, gracias a un ardid. El asunto de la procreación ilegítima es un tema que reaparece en varias ocasiones en la literatura artúrica, tanto en la concepción de Galahad, hijo de Lanzarote del Lago, como de Mordred, hijo de Arturo.


El apellido de Uther es probablemente un epíteto, pues de manera literal siginifica "cabeza de dragón", o "dragón a la cabeza", lo cual tal vez en un sentido figurado alude al guerrero en jefe. En las historias más antiguas, Uther es llamado "Pendragon" porque es testigo de un gran cometa en forma de dragón, lo que le inspira para usar dragones en sus estandartes. Otras versiones posteriores narran que Aurelio Ambrosio fue quien presenció el paso del cometa, y cuando murió le pidió a Uther que adoptara el epíteto Pendragon en su honor.

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