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Simbolos - 6 : Palbeu el nudo magnifico

Simbolos - 5 : Dung, sombrilla

Simbolos - 4 : Chukor, rueda que representa el Dharma

Simbolos - 3 : Chudung, caracol de concha blanca

Simbolos - 2 : Bumpa, jarron budista

Simbolos - 1 : Campanilla Ritual Budista

Muerte de Buda

Buda vuelve a Kapilavastu

Buda vence al elefante enviado por Devadatta

Conversion de Angulama

Buda - Milagros

Representacion del Samsara

Rueda de la Vida

Primer Sermon de Buda

Buda expone el Dharma

Convierte a 250

Buda Comienza las conversiones. Convierte a 5 ascetas

La iluminación de Buda

La tentacion de Mara - Se ahoga el ejercito de Mara

La tentacion de Mara

Las dos mujeres le brindan comida. Abandono de la austeridad

Asceta

Comienza su meditacion

Se corta el Pelo

Abandono del hogar

La renuncia

Los Cuatro Encuentros

El príncipe Siddhartha: El cisne Blanco

El príncipe Siddhartha: casamiento

El nombre de Siddhartha

Infancia

El nacimiento de Siddharta

El sueño de Mahamaya, El nacimiento de Siddharta, Infancia, El nombre de Siddhartha, El príncipe Siddhartha: casamiento, El príncipe Siddhartha: El cisne Blanco, Los Cuatro Encuentros, La renuncia, Abandono del hogar, Se corta el Pelo, Comienza su meditacion, Asceta, Las dos mujeres le brindan comida. Abandono de la austeridad, La tentacion de Mara, Se ahoga el ejercito de Mara, La iluminación de Buda, Buda Comienza las conversiones. Convierte a 5 ascetas, Buda Convierte a 250, Buda expone el Dharma, Primer Sermon de Buda, Rueda de la Vida, Representacion del Samsara, Buda - Milagros, Conversion de Angulama, Buda vence al elefante enviado por Devadatta, Buda vuelve a Kapilavastu, Muerte de Buda, Campanilla Ritual Budista, Bumpa, jarron budista, Chudung, caracol de concha blanca, Chukor, rueda que representa el Dharma, Dung, sombrilla, Palbeu el nudo magnifico.

El nudo magnífico (Tib.: Palbeu)

El nudo magnífico representa el corazón de Buddha. También se llama el "nudo sin fin", porque en el nudo no hay punto de comienzo ni de final, lo que significa que el conocimiento del Buddha es ilimitado y permanente. Los maestros tántricos a menudo se los dan a sus discípulos para llevar sus bendiciones y protección. La ofrenda del Nudo Magnifico es para desear que los seres sintientes puedan realizar el mismo despertar que el Buddha.

La sombrilla preciosa (Tib.: Dug)
La sombrilla preciosa representa la coronilla del Buddha. Está sobre la cabeza de Buddha como un paraguas puesto para proteger de la lluvia y el brillo solar. La sombrilla preciosa se usa cuando los maestros del vajrayana están dando empoderamientos y enseñanzas. La ofrenda de la sombrilla preciosa es para desear que todos los seres sintientes puedan liberarse de su sufrimiento y obtener la felicidad.

La Rueda del Dharma (Tib.: Chukor)

La Rueda de Dharma representa las palmas de las manos del Buddha. El Buddha enunció el Dharma para hacer girar la rueda de Dharma. La rueda tiene ocho radios que representan el camino óctuple - visión correcta, contemplación correcta, habla correcta, conducta correcta, forma de vida correcta, esfuerzo correcto, pensamiento correcto y concentración correcta. Los practicantes normalmente giran la Rueda de Dharma doce veces, para conmemorar el primer giro de la Rueda de Dharma dado por Buddha Sakyamuni, dando las enseñanzas del Hinayana sobre las cuatro nobles verdades - la verdad del sufrimiento, del origen de sufrimiento, de la cesación de sufrimiento y del camino a la cesación de sufrimiento. La rueda normalmente se voltea tres veces por cada una de las cuatro nobles verdades. La ofrenda de la rueda de Dharma es para desear que los seres sintientes tengan fortaleza y desarrollen la capacidad para que germine la semilla de la bodhicitta (la mente encausada hacia la Iluminación).

El caracol de concha blanca (Tib.: Chudung)

El caracol de concha blanca representa las tres líneas del cuello del Buddha. En la tradición india, el caracol de concha se soplaba como signo de alarma durante los tiempos de guerra. El buddha-dharma también suena produciendo el mismo efecto que la alarma para todos los seres sintientes; tal es la representación del caracol de concha blanca. También significa que el sonido del Dharma puede oírse ampliamente a lo lejos. La ofrenda del caracol de concha blanca es para desear que el sonido de Dharma pueda oírse ampliamente y a lo lejos. Es también el deseo de que los seres sintientes puedan estar alejados del desamor, el odio, la aversión y los apegos, y que puedan abandonar la mente discriminatoria. Es así justamente como se oyen las enseñanzas del Buddha, sin la discriminación, tanto cerca como a lo lejos.

El jarrón precioso (Tib.: Bumpa)
El jarrón precioso representa el cuello de Buddha. Puesto que todas las enseñanzas del Dharma fueron enunciadas por el habla del Buddha, el jarrón precioso también simboliza las enseñanzas y principios de Dharma. La ofrenda del jarrón precioso es para desear que todos los seres sintientes puedan recibir la totalidad de las enseñanzas de Buddha.

Siddhartha Gautama murió alrededor del año 486 a.C., a los 80 años de edad. La causa fue una intoxicación alimenticia que le produjo vómitos, hemorragias y grandes dolores que, según los testimonios, soportó con gran entereza. Finalmente, se recostó en un bosquecillo de mangos en Kusinagara, a unos 175 kilómetros al noroeste de Patna. Allí, rodeado de sus discípulos, alcanzó la paz eterna de la extinción completa, el paranirvana, un estado al que sólo acceden los que han alcanzado el nirvana durante su existencia.

Durante este proceso dejó su "testamento" el Nirvana Sutra, donde resume toda su enseñanza y aclara los puntos que él vio que no estaban bien comprendidos. Dado que Buda vive 80 años (Cristo solo 33) se atribuyen a su enseñanza una gran cantidad de textos, él lo describe como “único, perfecto, puro.... el más excelente, el más importante de todos los Sutras ". El término proviene del sánscrito ?????, buddha: ‘consciente’, ‘inteligente’, ‘despierto’, ‘iluminado’. Etimológicamente deriva del verbo budh: ‘despertar, prestar atención, darse cuenta, entender, recuperar la conciencia después de un desmayo’.

Buddha es según el budismo, la denominación que reciben aquellos individuos que han realizado su naturaleza Buddha. En la actualidad, el término se utiliza para identificar a Siddhartha Gautama, el maestro fundador espiritual del budismo, a quien se consideraba «el Buda de nuestra era». Otra acepción es como apelativo o empleado para dar un ejemplo de un ser humano que ha "despertado" a lo REAL.

Los budistas dicen que el Buda Gautama no es el primer buda, ni el último. Técnicamente, un buda es aquel que ha realizado el dharma (esto es, la Verdad; la naturaleza de la realidad, de la mente, de la aflicción del ser humano y del camino correcto para la liberación) a través de la iluminación, se hace consciente luego de mantener un karma (intención) bueno y al abandonar todas las acciones negativas. El logro del Nirvana entre los tres tipos de Buda es el mismo, pero el samma-sambuddha tiene más cualidades y capacidades que los otros dos. Los tres tipos de Buda son:

el samma-sambuddha o aquel que, sin un maestro, logra una completa iluminación por su propio esfuerzo.

el pacceka-buddha o "pratyeka-buddha", quien actúa tal como el samma-sambuda pero guarda el dharma para sí.

el savaka-buddha (sa: ‘con’, vac: ‘palabras’) o aquel que es un arahant (un discípulo iluminado), pero ha logrado la iluminación al oír el dharma.

Debido a ciertas malinterpretaciones muy comunes, se debe enfatizar que el Buda no es Dios. Esto no sólo lo aseguró el mismo Buda Gautama, sino que la misma cosmovisión budista hace esta distinción al afirmar que el estado del Buda sólo lo pueden lograr los seres humanos (pero no se limita a esta humanidad en particular), en quienes reside el mayor potencial para la iluminación.

El Buda Gautama también afirmó que no existen intermediarios entre la humanidad y lo divino; los dioses lejanos y los mismos dioses se rigen por el karma en los cielos. El Buda es tan sólo un ejemplo, un guía y un maestro para aquellos seres que deben recorrer la senda por su cuenta, lograr el despertar espiritual y ver la verdad y la realidad tal como son. El sistema budista de filosofía y práctica meditativa no fue una revelación divina, sino más bien el entendimiento de la verdadera naturaleza de la Mente y tal entendimiento puede ser descubierto por cualquiera. Es el adentrarse en la realidad lo que se logra al comprender la impactante verdad que la ignorancia puede eliminarse.

Siete años después de que dejó su ciudad natal, Buda decidió devolver a Kapilavastu. El rey Shuddhodhana no había perdonado todavía a su hijo, que le había causado la cruel desilusión de sus expectativas dinásticas. Shuddhodhana hasta reprochó a su hijo el degradarse como un mendigo en su ciudad natal. La antigua esposa Yasodhara de Buda, que había vivido durante ocho años como la viuda "de un monje" nunca había perdido la esperanza de reconquistar a su marido.

Cuando Buda fue de visita a la casa de su padre, Yashodhara embellecida por todas sus joyas y ropajes, empujó a su hijo, Rahula, hacia Buda diciendo: "Rahula, este es tu padre. ¡pidele tu herencia"
Poco hizo Rahula de cuanto le dijeron que hiciera. Él saludó a Buda cortésmente, y esperó hasta que su padre hubiera dejado la casa sin dar cualquier respuesta directa. Entonces el Rahula lo siguió con estas palabras: ¡"Shramana, déme mi herencia!" La reacción de Buda fue tan digna como era eficaz. Él instruyó a su discípulo principal Shariputra de ordenar al muchacho como un principiante, diciendo: "esta es tu herencia."
Asi el Rey Yashodhara quedo frustrado en sus esperanzas.

Hacia el final de su vida Buda estaba envejecido y cansado. Su influencia en el Sangha menguaba en consecuencia. El monje Devadatta, su primo, decidió asumir el control de la Orden como su sucesor. Devadatta no tenía el coraje para proclamarlo abiertamente.

Una vez, cuando Buda predicaba antes de unos fieles, Devadatta se levantó y dijo a Buda: Señor, usted es viejo ahora, agotado, un hombre anciano, ets en el final de su existencia. LIberese de esta carga, ponga en mis manos la Orden ¡Mano sobre la Orden, conduciré el Sangha!" Buda se nego, pero Devadatta repitió su súplica tres veces. Logro que Buda se enfadara y le diera una reprimenda: ¡"Si no he dado la Conduccion de la Orden a Shariputra y Maudgalyayana, menos a usted, Devadatta!"

Devadatta, quién fue humillado en público, planeó una serie de intrigas para matar a Buda. La tercera tentativa contra la vida de Buda ocurrió dentro de la ciudad de Rajagraha. Devadatta sobornó con promesas a cierto mahouts para dejar al elefante de trabajo Nalagiri suelto contra Buda.

El elefante, que ya había matado a una persona, fue asuzado y lanzado al camino exacto a lo largo del cual Buda venía pidiendo limosna, precipitandose hacia el. Buda con su bondad impertérrita empezo a irradiarla hacia animal. ¡Entonces ocurrio el milagro! De repente, el elefante furioso se tranquilizo, y se arrodilló antes de Buda, quien levantó su mano derecha y acarició la frente del animal.

De todos los eventos que sucedieron en Savatthi mientras el Buda estaba vivo, el más famoso fue la conversión de Angulimala. Este ladrón y asesino había matado a tantas personas, que los aldeanos de los distritos de la periferia empacaron sus pertenencias y se mudaron a otra ciudad. A cada una de sus víctimas le cortaba un dedo y lo amarraba en un collar que llevaba colgado del cuello, de aquí su nombre Angulimala, el Collar de Dedos.

Cuando el Buda oyó hablar de todo esto, se dirigió al área en la que Angulimala solía operar, con el único propósito de encontrarse con él. En un tramo solitario del camino, Angulimala vio al Buda y fue tras él. Corría lo más rápido que le era posible pero no lograba alcanzarlo, a pesar de que el Buda seguía caminando tranquilamente.

Lleno de frustración y desconcierto, Angulimala se dirigió al

Buda: “¡Detente monje!” A lo que el Buda respondió: “Yo me he detenido Angulimala. Tú deberías detenerte.” Angulimala le preguntó cuál era el significado de sus palabras, y el Buda dijo que él ya había dejado de matar y lastimar a los seres y que Angulimala debería de hacer lo mismo.

El asesino tiró su espada y postrándose a los pies del Buda le pidió que lo ordenara como monje. Tiempo después, Angulimala se iluminó, pero antes tuvo que soportar la violencia y los insultos de aquellos que recordaban su terrible pasado.

En una ocasión Ananda le pidió al Buda que le permitiera plantar un árbol en Jetavana porque cuando no estaba, no había un lugar en el que sus seguidores pudieran depositar las ofrendas de flores, etc. Maudgalyayana trajo una semilla del árbol de bodhi y se dice que cuando el árbol creció, el Buda pasó una noche meditando debajo de éste y así lo bendijo. Ahora, a este árbol se le conoce como el árbol bodhi de Ananda.

Los peregrinos chinos hacen referencia a varias estupas que había en el parque, las cuales servían para conmemorar diversos eventos. Una indicaba la ocasión en la que el Buda se encontró con un monje enfermo que no había recibido asistencia y languidecía en medio de su propia suciedad. Shakyamuni personalmente lo bañó y lo cuidó, exhortando a los demás monjes para que en el futuro se cuidaran los unos a los otros de esa misma manera...

La Arboleda de Jetavana se ubicaba a poca distancia hacia el sur de la próspera ciudad de Shravasti, la capital de Koshala, situada a la orilla del Río Achiravati. Prasenajit tenía su palacio en este lugar y cerca de ahí mandó construir un monasterio. La vihara de Mahaprajapati, la madrastra de Shakyamuni y la primera mujer admitida en la orden, estaba próxima a este lugar.

A poca distancia de ahí, hay una estupa grande en ruinas que señala el sitio en el que el asesino Angulimala alcanzó el estado de arhat y en el que tiempo después se cremó su cuerpo. Afuera de la ciudad había un bosque en el que alguna vez vivió una comunidad de 500 hombres ciegos que recuperaron la vista cuando el Buda les predicó.

Aparte de todo lo anterior, Shravasti es bien recordado como el lugar en el que Shakyamuni derrotó a los sustentadores de otras doctrinas. Algunos relatos dicen que esto se logró mediante debates y otros cuentan que fue por medio de milagros; tal vez ocurrieron ambos.

Muchas veces, mientras el Buda deambulaba por los reinos de los alrededores, los líderes de las seis principales escuelas filosóficas de la India lo habían desafiado a participar en una competencia de poderes milagrosos. Finalmente, a la edad de cincuenta y siete años, el Bendito aceptó el reto en Shravasti. El Rey Prasenajit construyó una sala especial para este evento; en ella se hicieron siete tronos.

En el primer día de la primavera, los otros seis maestros ocuparon sus lugares y Shakyamuni se dirigió al suyo volando por el aire. Propagó fuego y agua que salían de su cuerpo, y la sala se destruyó y luego se rehizo en un palacio transparente. Plantó su palillo en la tierra, haciendo que brotara un gran árbol fragante, cargado de flores y fruta madura. Multiplicó su cuerpo infinitamente, llenado el espacio con Budas que exponían el Dharma.

Realizó estos y muchos otros milagros y en ocho días derrotó por completo a sus oponentes, cuyos seguidores adoptaron las doctrinas budistas. Durante siete días adicionales, siguió efectuando milagros y le dio enseñanzas a la gran asamblea.

Buda y el budismo

“¿Eres un dios?, le preguntaron. No. ¿Eres un ángel? No. ¿Un santo? No. ¿Qué eres entonces? Yo estoy despierto”, respondió Buda, y es que Buda significa “iluminado” o “despierto”. El camino de la iluminación se recorre en ocho pasos. “Aparece alguien en el mundo que suscita la fe. Uno se asocia a esa persona”. Éste es el preámbulo, la transformación arranca de la mano de un iniciado,

de alguien que ya se ha sometido a este proceso y de quien se aprende a tener el juicio adecuado, esto es: la convicción de que la razón está satisfecha y sin la cual ningún individuo puede avanzar en dirección alguna; la intención adecuada: que se obtiene cuando el corazón está seguro de lo que queremos; el lenguaje adecuado: el lenguaje que empleamos revela nuestro carácter, por eso en nuestra palabras no ha de haber mentira, charla inútil, calumnia, injuria; la conducta adecuada: que se basa en la objetividad lograda mediante la reflexión sobre los actos y motivos que la provocaron; el medio de vida adecuado: es decir un trabajo que permita el progreso espiritual teniendo en cuenta que el trabajo es un medio de vida y no el objetivo de la vida; el esfuerzo adecuado: dominar pasiones, desarrollar las virtudes, suprimir los pensamientos destructivos y dar cabida a la compasión y a la indiferencia; la mentalidad adecuada: un examen continuo en el que busquemos entendernos a nosotros mismos, un control sobre los sentidos e impulsos, un observar todas las cosas sin reaccionar; la concentración adecuada: que se basa en gran medida en las técnicas del raja yoga y que constituye la última etapa, el fin del camino, cuando la mente reposa en su auténtica condición: el nirvana.

El samsara se refiere al concepto de reencarnación en las tradiciones filosóficas de la India (como el hinduismo, el budismo y el jainismo

Sa?sara deriva del sánscrito sa?srí, que significa 'fluir junto', 'pasar a través de diferentes estados', 'vagabundear'. La persona sujeta al sa?sara se llama sa?sari.

Sa?sara se ha convertido en una palabra del idioma español, desde que aparece en la edición 2001 del diccionario de la Real Academia Española

En la mayoría de los dársanas (las tradiciones filosóficas de la India), incluidos los hindúes astika (ortodoxos) y los nastika (heterodoxos) budistas y los sistemas de los jainas, el ciclo interminable de nacimiento, muerte y re-nacimiento se asume como un hecho irrefutable de la naturaleza.

Sin embargo esos sistemas difieren en la terminología con la que describen el proceso y la metafísica que usan para interpretarlo. La mayoría de esas creencias, en sus formas más evolucionadas, consideran el sa?sara negativamente, como una posición errónea de la que hay que escapar. Algunos, como los adweitis, consideran que el mundo y la participación en el sa?sara es fundamentalmente ilusorio.

En el hinduismo impersonalista, el sa?sara es visto como mera ignorancia de la verdadera naturaleza del ser: no hay diferencia entre el alma (el yo) y Brahman (lo divino). Debido a avidya ('ignorancia', lo contrario de vidya) el alma cree en la realidad del mundo temporal y fenoménico, lo que lleva a la confusión de creer que el cuerpo es el yo. Ese estado de ilusión es conocido como maya.

Según el hinduismo personalista el sa?sara es generado por el deseo del alma de disfrutar aparte de Dios y sus allegados.

Liberación del samsara [editar]El hinduismo tiene varios términos para referirse al estado de liberación de la materia, como moksha, mukti, nirvana, samadhi o mahasamadhi.

Las tradiciones de yoga sostienen creencias diferentes. Moksha o liberación se puede alcanzar mediante:

el karma yoga o el sendero de la acción altruista, que subvierte el ego y obliga a la comprensión de la unidad de todo.

el jñana yoga (o yoga del conocimiento) mediante la discriminación entre lo que es real y lo que es maya, por medio de una intensa contemplación y del estudio de las Escrituras védicas.

el raja yoga (meditación psicofísica) parte del cual implica la práctica del hatha yoga.

el bhakti yoga o sendero de la devoción a Dios

Los budistas utilizan el término sa?sara para referirse a uno de los siete skandhas ('estratos', 'capítulos') que forman la personalidad humana.

Para el Budismo, nuestra vida en este planeta es simplemente para mejorar nuestra condición personal y desligarnos del ciclo continuo de los renacimientos que nos impone el karma. La Rueda de la Vida está compuesta de 4 círculos concéntricos y muestra las causas reales del sufrimiento, no de una forma pesimista, sino ofreciendo la posibilidad de redención a nuestra efímera existencia.
El círculo central, en su nivel más bajo, representa a 3 animales enlazados en un ciclo sin fin, un cerdo, una serpiente y un gallo, cada uno surgiendo del otro a modo de danza macabra. Estos 3 animales son los símbolos de los llamadas los "3 venenos" porque son la fuente de nuestros males que nos corroen por dentro. El gallo, del que nace la serpiente, representa la codicia, la avaricia, la vanidad o la

lujuria junto con la sensación posterior de culpa, miedo o pánico cuando surge una contrariedad o se produce una pérdida.

La serpiente representa la natural tendencia a la agresión, nuestro instinto íntimo de egoísmo. Cuando no conseguimos lo que deseamos o vemos amenazado algún bien que nos pertenece, por naturaleza reaccionamos agresivamente. Estas situaciones en principio desfavorables nos brindan una excelente oportunidad para ejercitarnos en el autocontrol y en la práctica de la compasión.

De la boca de la serpiente surge el cerdo, la ignorancia, con unas orejas tan grandes que le ciegan los ojos, y así apenas puede conocer que ocurre a su alrededor. De la misma manera, nuestra perspectiva de la vida puede estar tan estrechamente influida por los factores culturales y sociales de nuestro entorno que perdemos de vista nuestra condición esencial de ser, impidiéndonos cualquier acercamiento a la toma de conciencia.

Resumiendo, nuestros esfuerzos por satisfacer frustrados deseos, están simbolizados por el gallo, y lo hacen por medio de la agresión (serpiente), haciéndonos insensibles e ignorantes (cerdo). Esta ignorancia nos empuja hacia el egoísmo y así renace de nuevo el gallo, condenándonos al ciclo imparable de la rueda del Sámsara.

Nuestras vidas se hallan dominadas esencialmente por dos fuerzas contradictorias: el impulso interior que nos mueve a adquirir nuevos niveles de conciencia y el peso mortal de nuestra ignorancia que nos empuja hacia horizontes mucho más limitados.

Nuestra tarea, para trabajar en la senda del espíritu, tiene que consistir en permitir a estas fuerzas naturales interiores llevarnos hacia delante y desatarnos de la ignorancia. Este impulso interior, no es otro que el que nos mueve hacia el estado de Buda, de Budeidad, que está latente dentro de cada uno de nosotros, oculto por la ignorancia.

Más hacia el exterior, encontramos otro círculo dividido en seis porciones, cada una de las cuales representa un nivel de existencia condicionada. Y se llama así, condicionada, porque es consecuencia de nuestras propias acciones a través del karma.

En pinturas budistas (así como en la tradición judéo-cristiana de Occidente), se suele describir el infierno como un lugar de intenso dolor y de tormento presidido por demonios, con una temperatura insoportablemente caliente, aunque también haya partes frías en donde la tortura la produce el hielo.

No es un lugar eterno, pues todo proceso es impermanente y un estado particular, dura tanto como determinan las condiciones por las que el ser toma la presente existencia. Es un lugar de depuración del karma.

EL REINO DE LOS ESPIRÍTUS HAMBRIENTOS

Aquí se amontona un conjunto de patéticas criaturas, con colores pálidos, humeantes como si surgieran de entre la niebla, obsesionadas siempre por una insaciable hambre y sed, tambaleándose sobre sus débiles piernas en busca de sustento.

No viven sino para el comer y el beber, nunca tienen suficiente y todo les deja insatisfechos y cuando consiguen algo, siguen quedándose tan insatisfechos como antes.

Es la personificación de la mente en la que predomina el ansia permanente.

EL REINO DE LOS ANIMALES

Este es el ámbito de la vida del cuerpo. Todo el esfuerzo se suele aplicar a conseguir la satisfacción física de nuestros deseos y de nuestra seguridad corporal.

Se rehúsa todo esfuerzo por trascender y ver un poco más allá de las necesidades que el cuerpo nos exige, lo que marca un horizonte muy estrecho en nuestras vidas.

EL REINO DE LOS TITANES

Los titanes solo conocen el arte de la guerra. No contentos con lo que poseen, estos gigantes se precipitan sobre cualquier lugar donde haya bienes apetecibles y tratan de conseguirlos de la manera que sea.

Su ansia no proviene del deseo o de la avaricia, sino porque envidian lo que otros poseen. No es que no estén contentos con lo que hacen, sino que están descontentos por lo que otros tienen.

EL REINO DE LOS HUMANOS

Es nuestro mundo de experiencias vitales. El nacimiento de una criatura se considera un importante acontecimiento que da lugar a la creación de una nueva vida espiritual que contiene en su germen el equilibrio entre el placer y el dolor, los dos polos que marcan la dirección de nuestras conductas. Para el Budismo, este es un estadio muy importante ya que contiene las oportunidades para una nueva realización espiritual.

EL REINO DE LOS CIELOS

La palabra que se usa en Pali y en Sánscrito para referirse a dios, proviene de una raíz que significa "brillar". Los dioses son los radiantes seres que viven en una inagotable fuente de placer y de gozo.

El que ha alcanzado el objetivo espiritual es el que ha creado su cielo en la tierra, el que ha evolucionado en si mismo hacia un ser superior espiritualmente. Es curioso el hecho de que en el dibujo, los dioses parecen compartir las mismas experiencias sensitivas que los humanos, aunque de una manera más especial, todo ello para indicar que el supremo conocimiento en la tierra nos acerca progresivamente a estas cotas de luz.

El círculo más exterior está dividido en 12 partes, cada uno correspondiente a una etapa del ciclo de causa y efecto, que mantiene al ser atrapado entre los seis reinos periódicos anteriormente comentados.

Decidido a divulgar el dharma (ley) que había perfeccionado, lo primero que hizo fue reunirse con sus antiguos discípulos cerca de Benarés (Varanasi), quienes cautivados por su sinceridad le aceptaron como maestro y se ordenaron monjes.

Poco tiempo después predicó su primer sermón en las cercanías del parque Deer. Este sermón, cuyo texto se conserva, contiene la esencia del budismo y muchos eruditos lo consideran comparable, por el tono de su altura moral e importancia histórica, al sermón de la montaña de Jesucristo. Uno de los principios cruciales de su nueva doctrina fue el camino del medio, la disciplina monástica que estableció para abrirse paso de la mejor forma posible entre los extremos del sacrificio y la autocompasión.

Acompañado por sus discípulos, Buda viajó por el valle del río Ganges enseñando su doctrina, reuniendo adeptos y estableciendo comunidades monásticas en las que cualquiera podía ingresar, sin importar su rango social. Volvió durante un breve periodo de tiempo a su ciudad natal y convirtió a su padre, a su mujer y a otros miembros de su familia. Un admirador rico sufragó la construcción de un monasterio en Savatthi (en sánscrito, Sravasti) que se convirtió en la principal residencia de Buda y el núcleo de difusión de sus enseñanzas. Otros monasterios se extendieron por las principales ciudades a lo largo del Ganges.

La larga carrera de Buda como maestro y líder no estuvo por completo desprovista de problemas. Se tiene noticia de que hubo grupos religiosos rivales, en particular los jainistas, que atacaron sus enseñanzas e incluso a él mismo. Su primo y discípulo Devadatta quiso vengarse de él al ver frustrada su ambición de heredar el liderazgo del sangha (comunidad monástica), planeando su asesinato primero y provocando más tarde un cisma en el sangha que duró poco tiempo.

Dharma (en alfabeto devanágari) es una palabra sánscrita que significa ‘ley natural’ o ‘realidad’. Se utiliza en casi todas las doctrinas y religiones de origen hindú (las fes dhármicas), como el hinduismo (llamado por los hindúes sanátan dharma, la ‘eterna religión’), el budismo, el jainismo y el sijismo.

Dharman tiene varios significados, como ‘algo establecido o firme’, figurativamente: ‘sustentador, apoyo’ (en el caso de deidades) y en sentido más abstracto, es similar al término griego ethos, "norma fija, estatuto, ley’.

La palabra proviene de una raíz indoirania dhar ‘ajustar, soportar, sostener’, conectada con el latín frenum (‘rienda para caballo, freno’), el antiguo alto germano tarni latens

(‘oculto, retirado’), y en la antigua iglesia eslava dr?žo, dr?žati (‘sostener, poseer’). Se ha sugerido, aunque permanece incierta, la identidad etimológica entre dharma y el latín firmus (de donde proviene el castellano “firme”).

El término aparece ya en el Atharva Veda y en el sánscrito clásico. En idioma pali toma la forma dhamma (como se utiliza muchas veces en el budismo. El erudito inglés del s. XIX, Monier-Williams propone como traducciones (en el ámbito espiritual y religioso) ‘virtud, moralidad, religión, mérito religioso’.

En el hinduismo se trata de la ley universal de la naturaleza, ley que se encuentra en cada individuo lo mismo que en todo el Cosmos. A nivel cósmico esta ley se concibe manifestada por movimientos cíclicos y regulares. Por este motivo se simboliza al dharma como una rueda ("chakra)" que torna o gira sobre sí misma (Este símbolo es el que se encuentra en la Bandera de la India*).

A nivel del individuo humano, el dharma adquiere una nueva acepción: la del deber ético y religioso que cada cual tiene asignado según su determinada situación de nacimiento.

También aparece la figura de Dharma como un Dios, que reencarnó en un hombre, Yudhisthira, que fue el primer rey de la India unificada por él y sus cuatro hermanos los Pandavas; según relato de la epopeya india el Mahabharata.

Cuando se retiró del gobierno, por causa de edad, vivió en los bosques indios para hacer meditación y encontrar el camino de la superación del ciclo de las reencarnaciones, algo que era habitual antiguamente.No murió, pues fue llevado en cuerpo y alma al Cielo de Indra, el jefe de todos los Dioses , donde todavía sigue.

Dentro del budismo la noción del dharma (entendido como doctrina) se dividió para su mejor comprensión en las llamadas Tripitaka:

sutras (enseñanzas del Buda Siddharta Gautama mismo);

vinayas (reglas monásticas proporcionadas por Buda); y

abhidharma (comentarios y discusiones sobre los sutras y vinayas por los sabios de períodos posteriores).

Estos tres conjuntos de escritos conforman el Canon Pali o también tal cual se ha dicho llamado Tripitaka. El dharma es uno de las llamadas tres joyas (mani) o tesoros del budismo junto con Buda y Shanga.

Es por esto que la mención de la palabra dharma es frecuente entre los budistas, ya que constituye uno de los principales elementos de la llamada “fórmula del triple refugio”:

En la shanga [‘comunidad’] me refugio

en el dharma [‘doctrina’] me refugio

en el Buddha me refugio

y por ellos actúo.

En el jainismo el dharma se entiende principalmente como ‘movimiento’ de la dravya o substancia universal. En tal sentido dentro del jainismo el dharma es una de las siete categorías de la dravya, siendo las otras adharma (irreligión, impiedad), akasa (éter, sustancia intangible), pudgala, kala (tiempo) y jiva (alma individual).

La rueda del dharma que se encuentra en la bandera de la India es conocida oficialmente como chakra de Ashoka, aunque el emperador Ashoka fue un destacado budista, la rueda del dharma que se usó en sus monumentos remitía en su simbolismo principalmente a la acepción hinduista (la más antigua) del dharma.

El budismo afirma que tanto nuestra realidad interior como la del mundo externo, están siempre en un estado de cambio permanente. La estabilidad, sea en los átomos, en las cordilleras montañosas, o aún en nosotros mismos es una ilusión. Según la doctrina budista, ninguno de nosotros es física, emocional ni mentalmente la misma persona que éramos hace años. Ni siquiera hace minutos o un sólo instante.

Todas las situaciones, todas las entidades, todos nuestros pensamientos y todos nuestros estados de ánimo nacen, ganan fuerza, se deterioran y desaparecen. Para el budismo, somos seres cambiantes en un mundo cambiante. Por eso no nos es posible encontrar seguridad permanente ni certidumbre absoluta, incluso en el más próximo futuro.

Las enseñanzas del budismo (Dharma) [editar]Artículo principal: Dharma

(En pa?i: Dhamma) soporte, apoyo, lo que mantiene, la ley, la verdad, la auténtica naturaleza de la realidad, el camino

Jóvenes monjes budistas tibetanos de Drepung.La mayoría de las escuelas budistas comparten unos principios básicos comunes, aunque se diferencian en el énfasis que ponen en determinados aspectos de la enseñanza y en sus técnicas de entrenamiento. Todos los elementos en esta sección forman parte de alguna manera de las enseñanzas de todas las distintas escuelas.

Las tres características de la Existencia (Tri-Laksana)

(En pa?i: Ti-Lakkhana) Las Tres Marcas, Los Tres sellos, Las Tres Realidades

Una de las enseñanzas fundamentales de Buda es conocida como las Tres Características de la Existencia. Explica cómo es la naturaleza del mundo percibido y de todos los fenómenos del mismo. Éstos están sujetos a tres características:

La Impermanencia

La Insustancialidad

La Insatisfactoriedad

La práctica budista considera que el factor último de liberación del individuo no consiste en un mero conocimiento lógico o teórico de estas tres realidades, sino en su comprensión y aceptación emocional interna auténtica y plena, consecuente con la actitud y el comportamiento en la vida.

Impermanencia (Anitya)

(En pa?i: Anicca) Transitoriedad. Cambio.

El budismo afirma que tanto nuestra realidad interior como la del mundo externo, están siempre en un estado de cambio permanente. La estabilidad, sea en los átomos, en las cordilleras montañosas, o aún en nosotros mismos es una ilusión. Según la doctrina budista, ninguno de nosotros es física, emocional ni mentalmente la misma persona que éramos hace años. Ni siquiera hace minutos o un sólo instante. Todas las situaciones, todas las entidades, todos nuestros pensamientos y todos nuestros estados de ánimo nacen, ganan fuerza, se deterioran y desaparecen. Para el budismo, somos seres cambiantes en un mundo cambiante. Por eso no nos es posible encontrar seguridad permanente ni certidumbre absoluta, incluso en el más próximo futuro.

Insustancialidad (Anatman)

(En pa?i: Anatta) No-yo. Carencia de un sí-mismo perdurable, de un yo, de un mí. Ausencia de un alma. Carencia de una existencia intrínseca.

Anatta, la insustancialidad, es el elemento más importante y más característico de las enseñanzas budistas, y es lo que distingue al budismo respecto al resto de religiones. Por eso al Buda se le llama a veces Anatta-vadi (el maestro de la Insustancialidad). Es también sin lugar a dudas, el aspecto más difícil de asimilar correcta y plenamente para sus seguidores.

Anatta va unida indisolublemente con Anicca porque si todo cambia no puede haber una entidad permanente. Buda predicó que nuestra idea sobre la existencia de nuestro "yo" es en realidad una idea falsa que surge sobre lo que no es más que una colección temporal de numerosos procesos dinámicos interdependientes y condicionados en constante cambio. De estos procesos surge la consciencia así como la noción de ser una individualidad.

La Insustancialidad no es equivalente a la aniquilación de la personalidad ni al nihilismo, ya que no se afirma la inexistencia de la persona, sino la inexistencia de una sustancia, esencia, o entidad intrínseca duradera en la persona. El budismo considera yo, me y mi como convenciones e ideas relativas necesarias para poder operar en la vida diaria. En la terminología budista se le denomina una verdad convencional en contraposición a una verdad última o absoluta. Ambas coexisten en la realidad, no obstante sólo vivimos una de ellas a causa de la ignorancia sobre ello.

Anatta, al igual que el resto de afirmaciones filosóficas del budismo, es para sus seguidores un elemento de práctica en el que investigar y no una convención de fe. Nace teniendo como punto de partida la experiencia, que siempre supedita a los razonamientos en el budismo. Esa experiencia de "olvidarse a sí-mismo", surge normalmente a través de un camino doble simultaneo de aprendizaje: debido a la práctica de entregarse plena e incondicionalmente a todas y cada una de las pequeñas acciones diarias cotidianas, y debido a la práctica de la meditación (bhavana o cultivo de la mente).

Los Cinco Agregados (Skandha)

(En pa?i: Khandha) montones, fardos

Al no existir un sí-mismo para el budismo, una esencia de la persona, en vez de ello el individuo es visto como un complejo cuerpo-mente, el cual existe por un flujo de fenómenos interdependientes o dharmas (escrito con minúscula en comparación con El Dharma). El budismo clasifica estos fenómenos en cinco grandes grupos llamados "Los Cinco Agregados" (Skhandhas). Éstos son:

Forma y cuerpo. (Rupa) Incluye no solo nuestro cuerpo en sí, sino además nuestra propia imagen de éste.

Sentimientos y sensaciones. (Vedana) Son los "datos" o "información pura" recibidos a través de los cinco sentidos y también a través de la mente. Pueden ser agradables, dolorosos o neutros.

Percepción y memoria (sánscrito: Samjña, pa?i: Sañña). Es el registro que se hace de esos estímulos sensoriales puros que convertimos en objetos reconocibles y distinguibles. Los pensamientos e ideas también se consideran objetos.

Configuraciones mentales o estados (sánscrito: Samskara, pa?i: Sankhara) Traducido en ocasiones como Impulsos de la Voluntad, Sankhara significa confección, creación, formación, hacer. Es la construcción de la representación o de la experiencia subjetiva del objeto percibido.

Consciencia (sánscrito: Vijñana, pa?i: Viññana). Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La consciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya que existe un aferramiento a lo percibido como deseable, un rechazo contra lo no-deseable e indiferencia a lo neutro. Este constante movimiento genera insatisfacción o sufrimiento al no poder controlar como esos objetos percibidos aparecerán.

Todos los cinco agregados son impermanentes e inestables. Por eso en ninguno de ellos se podrá encontrar la esencia del ser o del "yo". El entrenamiento budista consiste en la observación durante la meditación de todo este proceso, para así facilitar la atención a como opera el resto del tiempo. Esto constituye un cultivo "(bhavana)" de la mente del seguidor. La importancia que el budismo da a poder realizar la insustancialidad radica en la consideración que hace de que la satisfacción permanente es sólo alcanzable sin una constante aparición de expectativas o temores para o de este "yo" diferenciado del mundo.

Vacío (Sunyata) (En pa?i: Suññata) carente de realidad, ni es ni no es, insubstancial, vacuidad, vaciedad, deshabitado, sin entidad.

Sunyata significa que no hay nada que posea una esencia individual y por tanto que todo está vacío, sin una realidad independiente. Todo lo que existe está relacionado y es interdependiente, y la aparente pluralidad de individualidades es un carácter ilusorio de nuestra existencia.

Esta ignorancia primordial (avidya) de la verdadera naturaleza de la realidad es por tanto no experimentar sunyata como la verdadera naturaleza de la misma. Cuando esto es posible, es precisamente lo que se llama el "despertar" en el Budismo.

Cabe destacar que el concepto de Sunyata nunca implica que la realidad no exista, no equivale al cero o a una ausencia total.

Este concepto fue muy desarrollado filosóficamente a partir de la noción de la no existencia de individualidad (Anatman) y la explicación de la Originación Dependiente (Patticasamuppada). Es una pieza central de toda la filosofía budista, de manera que toda enseñanza budista sobre la naturaleza de la realidad se desarrollará a fin de ayudar a comprender que es esa vacuidad.

Insatisfactoriedad (Duhkha)

(En pa?i: Dukkha) Desilusión. Insatisfacción. Sufrimiento. Incomodidad. Dolor. Intranquilidad. Imperfección. Malestar. Fricción. Pesar. Frustración. Irritación, Presión, Ir contra corriente, Agonía, Vacío, Tensión. Angustia existencial

Duhkha es un término de difícil traducción. No existe un término equivalente exacto en las lenguas europeas ya que Duhkha tiene un significado muy amplio y abierto en el idioma original, que engloba diversos significados. Un ejemplo de Duhkha dado por Buda es el estar con alguien que no te gusta y el no-estar con alguien que te gusta. Históricamente, la traducción más común en occidente ha sido sufrimiento, lo que ha generado una visión pesimista del Budismo. Sin embargo, insatisfacción o insatisfactorio están más cerca al sentido de esta palabra en la lengua original.

Mientras que la Insustancialidad es la principal enseñanza del Budismo, la eliminación o extinción de la Insatisfacción (Duhkha) es su principal y último objetivo. La búsqueda de una felicidad no condicionada fue el propósito que empujó a Gautama a su gran búsqueda espiritual. En la doctrina budista se hace indispensable aceptar la existencia de esa insatisfacción en la vida que aparece de manera intermitente, y por tanto, que el sufrimiento es una realidad inherente a existir y universal. Aunque Buda reconoció y animó a conservar los estados y momentos felices (buena situación económica, buena salud, etc...) afirmaba que éstos no son permanentes y que en todo caso, son coronados por la muerte.

Para el budista, Duhkha es el resultado de no actuar ni pensar de manera que sea realmente consecuente con las realidades de Anitya y Anatman. Es el resultado de tener una actitud que admite la posibilidad de una satisfacción duradera o de la existencia de un ser, un "yo", al que proteger o beneficiar. Así, la consecuencia de no aceptar Anitya, la Impermanencia, es que experimentamos momentos de inseguridad, decepción, frustración o dolor cuando la transitoriedad o cambio se nos manifiesta en el transcurso de la vida. Y la consecuencia de no aceptar Anatman, la Insustancialidad, la ilusión del “yo”, es que a veces en la vida nos resistimos o luchamos internamente contra todo lo que interpretamos o creemos ver como un posible ataque o una injusticia, de la vida misma en ocasiones, hacia este “yo”.

La Insatisfactoriedad (Duhkha) no es sólo consecuencia de la ley de Anitya, del cambio y la impermanencia, sino que también está a su vez sujeta a ella. Así los procesos de aparición y desaparición de Duhkha se suelen ir alternando en la vida (Samsara), o pueden llegar a extinguirse de manera definitiva (Nirvana) una vez que hayamos visto el origen de Duhkha de manera clara mediante la práctica y la disciplina.

Los tipos de Duhkha: Una manera de apreciar la gama de significados de la palabra Dukkha es la de examinar los diferentes tres tipos que describió Buda:

duhkha duhkhata: El sufrimiento y el dolor físico o mental intrínseco en su sentido más ordinario y agudo.

viparinama duhkhata: Es nuestra reacción al cambio o la pérdida, ya sea de cosas, situaciones y personas externas o de facultades y posibilidades en nosotros. Si nos aferramos excesivamente a las experiencias agradables (Suhkha), nos llevan a Dukkha porque son impermanentes.

samskara duhkhata: Es muy sutil y profunda. Es la insatisfacción general que viene con la existencia en sí misma. Se podría entrever en ese preguntarse por el sentido de la vida. En última instancia se debe a fabricaciones, formaciones o condicionamientos.

Los Tres Fuegos (klesa) (En pa?i: kilesa) Los tres venenos. Las pasiones (que adolecen). Las tres raíces del "mal". Los tres envilecimientos. Las tres corrupciones. Los tormentos. Las aflicciones. También conocidos como: mula priyaya ó akusala-mula.

Artículo principal: Tres Fuegos

Durante el entrenamiento budista se suele utilizar la metáfora de "Los Tres Fuegos", o "Venenos", para representar a pasiones humanas que afectan el rigor y la fuerza con la que se manifiesta Dukkha. Éstos son:

La Ignorancia/Ilusión/el Delirio (Moha). La ignorancia es el delirio de la idea de la existencia de un “yo”, y es el primer eslabón en la rueda de originación dependiente o Samsara. Se simboliza con un jabalí o un cerdo.

El Anhelo/Aferramiento/la Avaricia (Lobha). Se simboliza con un gallo.

La Aversión/Ira/el Odio (sánscrito: dvesa, pa?i: dosa) Se representa con una serpiente.

Éstas pasiones son comparadas con "energía" capaz de intensificar conflictos y compulsiones negativas, ocasionando de manera indirecta la infelicidad y el sufrimiento del propio individuo del que se generan. Por ello el budismo también se refiere a ellas como aflicciones, dolencias o tormentos. Según el budismo, si indagamos y profundizamos sobre el origen primero de lo que interpretamos como manifestaciones del "mal" acabaremos llegando siempre a estas fuerzas motoras. Cada uno de estos fuegos se apoya de otro y ocasiona un tercero. De estos tres envilecimientos primarios surgen otros muchos secundarios que podrían ser más fáciles de reconocer, como por ejemplo la vanidad, los celos, la hostilidad, la pereza, la obstinación, la preocupación, el miedo, la desvergüenza... etc.

Estas pasiones que adolecen son aprovechadas para el entrenamiento y la práctica budista, cuyo objetivo es el reconocimiento y la contención de estas emociones, evitando a un tiempo tanto su represión como la reacción ante ellas para poder facilitar así su transformación. Los tres fuegos son las motivaciones o raíces (mula/hete) de aquellas acciones voluntarias (karman) que tienen consecuencias perniciosas para el individuo.

Acciones de voluntad propia (Karman)

(En pa?i: Kamma) Causalidad. Acción intencional o volición. Semilla. Ley de Causa y Efecto. Condicionamiento. Elección moral. Obras de motu proprio.

Según el budismo, toda acción intencionada o elegida (karman) crea toda variedad de resultados y nuevas condiciones, llamadas maduración (vipaka) o fruto (phala), que son de alguna u otra forma similares a la calidad moral de la acción. La acción puede ser mental, no solo verbal o física, y un simple recuerdo podría ser un fruto kármico. Un acto auténticamente reflejo no tiene valor kármico alguno. Sin embargo un impulso sí constituye karman, porque se da en la ignorancia de su auténtica naturaleza de elección. Desde una perspectiva budista, cada elección (cetana) condiciona o refuerza algún hábito, conducta o estado que va creando, de manera acumulativa, nuestra propia personalidad, disposición y las formaciones mentales (samskara) que afectarán las tendencias de nuestra vida.

La palabra española karma es usada de una manera distorsionada en relación al sentido de la palabra original en sánscrito y en pa?i. El kamma no es ni destino, ni predeterminación, ni castigo, ni retribución. En la visión budista, Kamma es una más de las cinco leyes naturales o procesos lógicos del Universo (niyamas) que son impersonales y en los que no hay intervención divina, como puede ser también el caso de la gravedad.

Esto conlleva que los proceso kármicos son inmutables: ni siquiera un buda puede escapar de ser afectado una vez que ya produjo la semilla kármica en su pasado. Eso hace del kamma una forma de condicionamiento, pero nunca una forma de determinismo, porque la manera en la que afecte el fruto kármico dependerá de la reacción ante él.

En el budismo, las diferencias entre las acciones volicionales se expresan solo en términos de habilidad o destreza. Si sus motivaciones o raíces (mula/hete) corresponden con alguno de los Tres Fuegos (Véase Duhkha más arriba) son torpes por ser malsanas y perniciosas (akusala), y si corresponden a sus opuestos son hábiles por ser saludables (kusala). Sin embargo, el objetivo de la práctica del renunciante budista no es la de producir más de un tipo de kamma y menos de otro, ni la de acumular mérito, sino el de dejar totalmente de producir kamma alguno para acabar con el ciclo de renacimiento.

Esto se consigue eliminando toda intención o voluntad del "yo" en las acciones o respuestas. Por eso el Buda habló de cuatro tipos de kamma: Oscuro, Luminoso, Mixto y un cuarto que no es Ninguno. A esta cuarta situación se llegaría siguiendo el Óctuple Noble Sendero.

El Buda sugirió que, en la práctica, el funcionamiento del karman en el mundo es extremadamente complejo. Su resultado exacto y preciso es imposible de predecir y no se manifiesta de manera siempre rápida, ya que su maduración depende de otras circunstancias. El karman tampoco es una explicación a la mala fortuna, debido al gigantesco número de variables y fuerzas involucradas en todo lo que sucede. Por todo esto el karman no debe ser usado como pretexto para ser severo y sentencioso con las personas.

Surgimiento condicionado (pratitya-samutpada) (En pa?i: Paticca-samuppada) Originación Dependiente. Co-surgimiento Interser. La Cadena de los Doce Eslabones. Las Doce Causas Concatenadas. Co-producción Condicionada. Génesis Condicionada. Surgimiento Interdependiente.

La Originación Dependiente se suele representar en el círculo más exterior de La Rueda de la Vida. La pintura aquí mostrada es de ButánArtículo principal: Surgimiento condicionado

El surgimiento condicionado es expuesto en el Maha-nidana Sutta o "Discurso de las causas". Constituye una formulación elaborada del proceso del karman, que es la fuerza que une cada uno de los eslabones, y es el equivalente dinámico a la enseñanza de la Insustancialidad y de Los Cinco Agregados. Explica cómo los seres están atrapados por la ignorancia en un círculo sin fin que hace que constantemente perciban la realidad de manera incorrecta. Es una cadena que debe ser entendida de manera circular y no se refiere sólo específicamente a la duración de una vida humana, sino también al común funcionamiento de la mente instante tras instante.

Ignorancia Avidya

Impresiones o Samskara

Consciencia o Vijñana

Organismo (cuerpo-mente) o Nama Rupa

Seis sentidos o SaDayatana

Contacto sensorial o Sparsha

Experiencia sensorial o Vedana

Deseo, querer, anhelo, antojo o Trsna

Aferramiento mental o ‘‘Upadana’’

Voluntad de manifestación (nacer, ser) o Bhava

Renacimiento o Jati

Sufrimiento o Jara-marana.

Así, Buda explica el común funcionamiento de esta cadena de la siguiente manera:

del nombre y la forma como condición requerida surge la consciencia. De la consciencia como condición requerida surge el contacto. Del contacto como condición requerida surge la sensación. De la sensación como condición requerida surge el deseo o ansia. Del anhelo como condición requerida surge el aferramiento. Del aferramiento como condición requerida surge el devenir. Del devenir como condición requerida surge el nacimiento. Del nacimiento como condición requerida surge la vejez, la muerte, el llanto, el lamento, el dolor y la desesperación. Tal es el origen de esta entera masa de angustia.

Digha Nikaya 15

Todo ‘’Yo’’ es el fruto (vipaka) de una acción voluntaria. Cuando este ‘’Yo’’ muere, se crean las causas para el renacimiento de un nuevo ‘’yo’’ condicionado por los anteriores.

Renacimiento

En la India, la idea de reencarnación o transmigración tras la muerte era ya parte del contexto hinduista en el que nació el budismo. No obstante, en el budismo este problema se tratará de un modo totalmente novedoso. El Budismo más ortodoxo prefiere el término "renacimiento" en vez del más popular y conocido de "reencarnación", debido a que no se cree que exista un alma perdurable o un yo que pueda transmigrar. Así, el renacimiento en el budismo no es igual que, por ejemplo, la reencarnación en el hinduismo, ya que Buda negó explícitamente que hubiera algo permanente en la persona que fuera ocupando o usando distintos cuerpos.

El renacimiento en el budismo es más cercano a la lógica del ADN o a una palingenesia próxima a como la entendía el filósofo alemán Schopenhauer. En el renacimiento budista, una relación de causas y efectos hará manifestar la existencia de otros individuos, pero no un alma o espíritu.

En el budismo se afirma que todos los seres con consciencia aparecen y desaparecen en virtud del karman, el mecanismo de causa y efecto. Así, las acciones de cuerpo, habla y pensamiento conllevan unos efectos pendientes que harán que se objetiven y experimenten con el tiempo, ya sea mientras el individuo está todavía vivo o después. La continuidad entre individuos la constituye ese hilo causal, que son manifestados como tendencias y circunstancias apareciendo en todos y cada uno de los seres.

El renacimiento o reencarnación budista no es visto nunca como algo deseable, ni significa un determinismo radical en nuestras acciones; puesto que precisamente el camino Budista sirve para que la persona pueda liberarse de esa cadena perpetua de causas y efectos. Si bien el individuo debe experimentar las circunstancias en las que le toca vivir, a la vez es el único responsable de lo que decida hacer en frente de ellas.

La meditación, práctica fundamental en el budismo, supone también aquí la herramienta más poderosa para el seguidor budista. Con la práctica aprende a observar cómo no existe un dueño de los pensamientos que afloran en su propia mente, pero que a la vez él es el único responsable de lo que decida hacer con ellos. El apego o no apego a ellos son por tanto la clave para lograr conseguir mayor ecuanimidad respecto a él mismo y al mundo, como actitud fundamental para su vida.

El tema del renacimiento tiene dos posibles interpretaciones o aspectos:

El renacimiento de una vida a otra.

El renacimiento de un momento a otro durante esta vida.

De hecho, muchos budistas occidentales no se plantean el tema de la reencarnación e incluso no creen en él. Ambos puntos de vista pueden ser también complementarios para aquellas personas que consideren la reencarnación en un sentido literal. Mientras que para el resto el renacimiento supone una explicación de la continua generación de la ilusión de un "Yo", o en palabras de Buda, de lo "compuesto". Mientras no exista un cese de este ciclo, nuestra experiencia común del mundo es llamada Samsara, o el mundo de los fenómenos.

El Despertar (Nirvana) (En pa?i: Nibbana) La Iluminación

Artículo principal: Nirvana (budismo)

Buda afirmó que es posible el cese definitivo del círculo de la originación dependiente y el renacimiento. La meta de la práctica budista es por tanto el de despertar de esta ilusión de Samsara, y se afirma que en todo ser vivo existe el potencial de alcanzar el Nirvana, después de que se vea, con claridad y convicción plena como lo hizo el Buda, la verdadera naturaleza de la existencia y de la vida.

Esta naturaleza se expresa en las enseñanzas de Las Tres Marcas de la Existencia, la Originación Dependiente y el Renacimiento. Alcanzar este estado implica el vivir una nueva experiencia de la vida, de la muerte y del mundo, por lo que se adoptaría una nueva actitud ante éstos.

A las personas que no hayan alcanzado este estado aún solo se les pueden proporcionar incontables definiciones, analogías y comparaciones siempre muy imperfectas y burdas sobre este estado. Seguramente por ello Buda solía optar por describir este estado con términos negativos como lo no-nacido, no-originado, no-creado, no-compuesto.

Sin embargo también afirmó que no se debe confundir nunca ni con la aniquilación del individuo ni con un nihilismo. El significado último de "no-nacido" así como el de resto de analogías siempre son algo a clarificar para el propio seguidor budista.

Debido a esa inexpresabilidad, a menudo el Nirvana ha sido interpretado como un estado de quietismo o aislamiento, pero según los practicantes budistas, durante la meditación experimentan en ocasiones una total identificación con el resto del mundo que usan positivamente en la manera de relacionarse con este.

Como la experiencia del Nirvana no es descriptible con palabras, ya que está más allá de los conceptos, y por lo tanto no puede ser comunicada, lo único que se puede transmitir es una indicación del camino a seguir para obtenerla. Éste es el propósito de las Cuatro Nobles Verdades.

Las Cuatro Nobles Verdades (En pa?i: Cattari Ariya Saccani)

Tras su despertar, Buda conoció que la verdad de su experiencia era inexpresable y muy difícil de transmitir a los demás, y durante unas semanas estuvo en tranquila seclusión. Según las escrituras budistas, finalmente pudo ver que existían personas que podrían también alcanzar el Nirvana. Y así empezó su actividad como guía para otros.

El primer discurso (Sutta) que dio fue a sus antiguos compañeros de meditación, en lo que se conoce como "La puesta en marcha de la rueda del Dharma" (Dhammacakkappavattana). En este primer discurso, Buda establece las bases para la comprensión de nuestra realidad.

Estas bases se conocen como "Las Cuatro Nobles Verdades" de la existencia. Las Cuatro Nobles Verdades constatan la existencia de lo que el budismo llama duhkha y que implica una angustia de naturaleza existencial y cuyo significado completo se explora anteriormente en este mismo artículo.

Las Cuatro Nobles Verdades son:

La verdad de la existencia del sufrimiento (Duhkha).

La verdad de que la causa de Duhkha es el deseo (el querer, el anhelo, la sed de (sánscrito: trsna, pa?i: tanha)).

La verdad de que existe un cese de Duhkha.

La verdad de que existe un camino para lograr ese cese: el Óctuple Noble Sendero.

Buda lo expone así en el Dhammacakkappavattana Sutta (SN LVI.11):

"Esta, monjes, es la noble verdad de dukkha: el nacimiento es dukkha, la vejez es dukkha; la tristeza, el lamento, el dolor, la pena y el desespero son dukkha; la asociación con lo que no se ama es dukkha; la separación de lo que se ama es dukkha; no conseguir lo que se quiere es dukkha. En breve, los cinco agregados del aferramiento son dukkha.

Y esta, monjes, es la noble verdad del origen de dukkha: el aferramiento que provoca el consiguiente devenir y que es acompañado por la pasión y el deleite, probándolo ahora aquí y ahora allí. El aferramiento al placer de los sentidos, el aferramiento a que algo aparezca, el aferramiento a que algo no aparezca.

Y esta, monjes, es la noble verdad del cese de dukkha: la restante disminución y cese del aferramiento, la renuncia, el abandono, la liberación, el dejar ir ese mismo aferramiento.

Y esta, monjes, es la noble verdad del camino de práctica que conduce al cese de dukkha: precisamente este Noble Camino Óctuple: el correcto punto de vista, la correcta resolución, el habla correcta, la acción correcta, el modo de vida correcto, el esfuerzo correcto, la atención correcta, la concentración correcta."

A semejanza de la medicina de la época, Buda actúa como un médico pero para la enfermedad del espíritu, en donde su enseñanza es aplicada como una medicina. Así, lo que el Buda nos viene a presentar es de hecho algo muy similar a un procedimiento médico en donde tenemos:

La observación del síntoma o signo de la enfermedad.

El diagnóstico de la enfermedad.

La prognosis (la previsión de las posibilidades de recuperación).

La prescripción de una receta.

Duhkha. El síntoma. [editar](En pa?i: Dukkha Ariya Sacca)

Esta verdad contiene las enseñanzas sobre Las Tres Marcas de la Existencia.

La vida es imperfecta, la insatisfacción y el sufrimiento existen y son universales. Esto es lo primero que se debe aceptar en el camino budista. Esta Primera Noble Verdad representa el sine qua non de toda la práctica del budismo.

El origen de Duhkha. El diagnóstico. [editar](En pa?i: Dukkha Samudaya Ariya Sacca)

Esta verdad contiene la enseñanza del Surgimiento Condicionado.

El principal problema para el Buda es que basamos nuestras acciones (causa) en premisas erróneas, con lo que el resultado (efecto) será diferente al esperado o deseado inicialmente. En el pensamiento budista el origen de duhkha es el anhelo, el ansia o la sed (trsna) de todo tipo de situaciones o condiciones.

Creemos que algún acto, logro, objeto, persona o entorno propicio nos llevarán a la satisfacción permanente del “yo”, cuando el "yo" en sí no es más que una fabricación de la mente. Y de ahí que el origen del anhelo sea la ilusión o la ignorancia (avidya). En la visión budista la ilusión o ignorancia impregna toda la vida en cada momento.

Con la Segunda Noble Verdad, el Buda expresó lo que veía como la auténtica causa raíz última de la insatisfacción o del sufrimiento en la vida. Normalmente buscamos, vemos y entendemos la existencia de la causa y el efecto en todo lo que sucede, pero, según las enseñanzas budistas, no siempre llegamos a comprender la manera y forma en la que realmente funcionan, por ejemplo cuando responsabilizamos a toda una variedad de factores por nuestro malestar en la vida, en vez de a nuestras propias acciones o, sobre todo, actitudes.

Otras veces, por estar lamentándonos por nuestras acciones poco hábiles o torpes en el pasado, nos causamos aún más Duhkha en el presente.

La extinción de Duhkha. La prognosis. (En pa?i: Dukkha Nirodha Ariya Sacca)

Esta verdad contiene la enseñanza sobre nuestra capacidad de llegar al Nibbana.

En el transcurso del entrenamiento budista, los estudiantes afirman con frecuencia que van adquiriendo la confianza y seguridad de que es posible eliminar Dukkha porque empiezan a ver como el "yo" es creado.

Según el budismo, a través del aprendizaje de la observación de los procesos considerados como poco hábiles o torpes, por estar alimentados por Los Tres Fuegos, se empieza a crear una base para lograr un cese de los mismos. En el pensamiento del Buda, la forma de escapar de la insatisfactoriedad de la vida es, paradójicamente, precisamente la de enfrentarnos de manera directa a esta condición insatisfactoria.

El camino que lleva a la extinción de Dukkha. La prescripción. [editar](En pa?i: Dukkha Nirodha Gamini Patipada Ariya Sacca)

Buda expresó que el método y la disciplina para eliminar la ignorancia, el anhelo y dukkha es El Noble Óctuple Sendero.

La Práctica Budista

El óctuple noble sendero. (En pa?i: Ariya Atthangika Magga) En sánsrcito "Aryashtanga Marga": Arya significa santo, noble, puro. Ashtanga significa "ocho partes" u ocho miembros. Marga significa sendero, camino. Así la traducción más apropiada sería "Camino santo de ocho partes".

Artículo principal: Óctuple Sendero

Consta de:

Correcta Visión o Entendimiento (Samyak drsti). Es la comprensión de las Cuatro Nobles Verdades y la ley de la Causalidad.

Correcto Pensamiento o Motivación (Samyak sankapa). Son los pensamientos libres de deseo sensual, libres de crueldad y libres de mala voluntad.

Correcta Palabra (Samyak vaci). Significa evitar la mentira, cultivar la veracidad.

Correcta Acción (Samyak karmanta). Es evitar matar, robar, mentir, es decir, la práctica de los preceptos.

Correcto Modo de Subsistencia (Samyak ajiva). Ganarse la vida mediante un trabajo que no implique matar animales, traficar con personas, armas o drogas.

Correcto Esfuerzo (Samyak vayama). Son los cuatro esfuerzos destinados a: evitar el mal que no ha surgido; vencer el mal que ya surgió; desarrollar el bien que no ha surgido; y mantener el bien que ya surgió.

Correcta Atención (Samyak sati). Atención al cuerpo, las sensaciones, la mente y los objetos mentales.

Correcta Concentración (Samyak Samadhi). Es la meditación orientada a la liberación de las causas del sufrimiento, no sólo la meditación "para calmar la mente".

Así los dos primeros corresponden a la sabiduría, los 3, 4, 5 a la moral, y los 6, 7 y 8 a la meditación. Todos estos factores son importantes en el camino budista, y dependiendo de la escuela, tradición o maestro, se enfatizan más unos u otros...

Los cinco preceptos [editar]Desde el budismo primigenio, la comunidad budista en el mundo ha estado compuesta por monjes y laicos. Los laicos adoptan cinco preceptos básicos como guías de actuación y ayuda, los cuales se asumen de esta manera:

Tomo el precepto de no dañar criaturas vivas intencionadamente.

Tomo el precepto de no tomar lo que no me es dado.

Tomo el precepto de no mantener una conducta sexual incorrecta (dañina con otros o conmigo mismo).

Tomo el precepto de no hablar de manera dañina (mentir, rudeza, ostentación, cotilleo, charla vana).

Tomo el precepto de no tomar intoxicantes (que alteren la mente y me pongan en riesgo de romper los otros preceptos).

Los monjes budistas sin embargo siguen una guía especial llamada Vinaya y que conforma una de las tres partes del compendio de escrituras con la que deben respetar entre 227 y 334 reglas de disciplina dependiendo de las tradiciones a las que pertenezcan.

El primer precepto hace que el vegetarianismo sea muy común en la práctica budista, si bien no es universal entre todos los budistas, y de hecho parece que el Buda histórico aceptaba algunos donativos de carne con la condición de que el animal no hubiera sido matado expresamente para el consumo del Buda.

Meditación

La meditación (bhavana) es la práctica budista por excelencia. El significado del término es "cultivo de la mente". Es por tanto una actividad que supone determinada disposición para que el practicante se sitúe en la realidad y así aumentar su comprensión y sabiduría, que son esenciales para la erradicación de dukkha.

Hay muchas y variadas técnicas de meditación budista dependiendo de cada tradición y escuela, si bien todas se basan en dos componentes llamados samatha (calma mental, tranquilidad) y vipassana (conocimiento directo, intuición).En el núcleo central de toda meditación budista hay una observación tranquila y atenta tanto de los propios procesos mentales como de los fenómenos de la vida.

En la meditación budista se intenta predisponer determinada condición mental que favorezca el samadhi o estado de máxima atención y tranquilidad. El samadhi se considera algo previo a la realización de una alta comprensión o también del Nirvana. En el budismo primigenio - como sabemos por las fuentes pa?i del budismo Theravada - Buda explica los diferentes estados o jhanas que el practicante experimenta en su progreso, así como la manera de identificarlos y los métodos a seguir.

De igual modo, en el budismo mahayana aparecen explicaciones similares de los diferentes estados junto a nuevas formulaciones. Históricamente, estas nuevas formulaciones a menudo suponen el recuperar significados antiguos al poder aparecer en un nuevo contexto.

A partir de esta base común, a lo largo de la historia las diferentes tradiciones budistas elaboraron sus propias técnicas de meditación dependiendo de su propia evolución histórica y sus influencias culturales. En todas las tradiciones hay infinidad de técnicas y variantes meditativas, de manera que es difícil que en una tradición budista no se encuentre por lo menos señalado aquello que ocupa la atención de las otras. No obstante, de manera resumida se puede citar como característico de los sistemas de meditación en las diferentes tradiciones budistas lo que sigue:

Budismo Theravada: hace hincapié en el análisis y descripción de los diferentes estados de meditación. Limpia de ritual y con un fuerte componente de estudio. Enfatiza un camino progresivo de práctica que pulirá las realizaciones del practicante. El análisis y la sistematización de la experiencia meditativa es la característica principal en la tradición Theravada.

Budismo Zen: hace hincapié en el carácter espontáneo e intuitivo de la sabiduría. La práctica budista es limpia de ritual e intenta buscar una armonía natural en el individuo que le predispone a realizaciones directas e intuitivas. Evitar el dualismo en la comprensión de la realidad, es la característica de la meditación Zen.

Budismo Tibetano: hace hincapié en los mecanismos simbólicos e inconscientes de la mente. Es una práctica ritualista que intenta la transformación de la mente del practicante mediante un camino progresivo de realizaciones. La meditación en el budismo tibetano está centrada desde sus inicios en establecer nuevos patrones psicológicos para aumentar la comprensión de la realidad a niveles profundos. Es la más simbólica y mágica de todas las tradiciones budistas.

Budismo de la Tierra Pura: hace hincapié en el carácter omnipotente de la sabiduría frente a los esfuerzos del individuo. Es una práctica devocional en donde los mantras (recitaciones) predisponen al practicante para una realización instantánea. En el budismo de la Tierra Pura, la devoción, humildad y gratitud suponen en sí mismas vías de realización espiritual como algo muy distintivo.

Las tres joyas (Triratna) (En pa?i: Tiratana) Los tres refugios. Los tres tesoros.

En el budismo la persona realiza una interiorización llamada tomar refugio. Desde antiguo esto ha sido lo que ha definido a alguien para ser considerado un seguidor de las enseñanzas del Buda. Esta toma de refugio viene a significar que una vez la persona ha comprendido el sentido de liberación que subyace en este camino, asumirá que mientras dure su existencia - o incluso en otras si las hubiera - querrá permanecer vinculado para siempre a lo que se llama las Tres Joyas o también los Tres Tesoros: Las Tres Joyas consisten en:

El Buda: el ser iluminado - el despertar o iluminación.

El Dharma: la enseñanza del Buda - el entendimiento correcto.

La Sangha. la comunidad de budistas - la pureza fundamental.

En muchas escuelas budistas existe algún tipo de ceremonia oficiada por un monje o maestro que ofrece la toma de preceptos. Esto es una manifestación pública del compromiso pero no es algo indispensable. La persona puede por ella misma tomar refugio con sinceridad y es del todo suficiente.

La ética budista

Resumidamente, la moralidad y ética budista se apoya en los principios de no ocasionar daño (ahimsa) y la moderación (el camino medio). Según las enseñanzas budistas, los principios éticos están determinados por el examen de si una acción cualquiera podría ser potencialmente dañina o perjudicial para uno mismo o para otros, y es este tipo de acción el que se intenta evitar. En el budismo se utiliza mucho la expresión de mente hábil, que es aquella que evita todas las acciones propensas a causar sufrimiento o remordimiento. El esfuerzo y la intención empleados determinará la carga moral de la acción.

Movimientos históricos o

[editar]Artículo principal: Los Concilios Budistas

Tras su iluminación Buda inició su ministerio el cual duro más de 40 años, durante los cuales fundó la orden budista y la primera orden monástica de mujeres, a la edad de 80 años falleció. Al no designar un sucesor al frente de la Shanga, la doctrina tomó diferentes rumbos creando diversas escuelas y variantes conocidas como Nikayas, sin embargo esto no fue inmediato, su proceso ha durado hasta nuestros días.

De acuerdo con una recopilación hecha por el venerable monje Nandisena, tres meses después de la muerte del Buda un grupo de quinientos de sus discípulos denominados Arahants (iluminados, hombres santos) presididos por el monje Maha-Kassapa celebraron el Primer Concilio Budista.

En este concilio se agruparon las enseñanzas de Buddha en tres canastas: La canasta de las reglas de disciplina (vinaya pitaka), donde están las reglas de los monjes, la canasta de los discursos (sutta pitaka), que contiene los discursos del Budha y la canasta del Abhidhamma, la cual contiene las enseñanzas filosóficas y psicológicas de Buddha.

“Hay otro tipo de agrupación de las enseñanzas en colecciones (nikaya). De acuerdo con esta agrupación hay cinco colecciones: 1) la colección de discursos largos (digha nikaya), 2) la colección de discursos medios (majjhima nikaya), 3) la colección de discursos afines (samyutta nikaya), 4) la colección de discursos graduales (anguttara nikaya) y 5) la colección menor (khuddaka nikaya)”, escribe el monje. En 1871 en Birmania, durante el Quinto Concilio Budista, el Canon Pa?i se grabó por ambos lados en setecientas veintinueve planchas de mármol, cada una de 5 pies de alto (1,52 m), 3 pies de ancho (91 cm) y 5 pulgadas de ancho (13 cm) y se encuentran alrededor de la Kuthodaw Pagoda, denominada por algunos el libro más grande del mundo. Al igual que en casi todas las religiones, el budismo ha tenido cismas.

Vehículos Yana (Budismo)

La primera recopilación escrita de las enseñanzas en el año 100 a.c fue en buena parte un intento de consolidar la doctrina debido al gran crecimiento de practicantes que ya tenía el budismo. Crecimiento que en gran medida era debido al emperador indio Asoka, quien en el siglo III a.c. adoptó al budismo como religión de su enorme imperio. Aún hoy el escudo de la India es el sello de Asoka, la rueda budista de la ley.

En torno al siglo II a.c. aparece lo que hoy se conoce como budismo temprano. Existían en el budismo temprano diferentes tendencias y maneras de enfocar la enseñanza. Esto sería el caldo de cultivo en donde surgirían los posteriores movimientos llamados también vehículos del budismo: los actuales theravada y mahayana.

La clasificación popular en vehículos llamados hinayana y mahayana es propia del budismo mahayana y tiene algo de sentido bajo criterios históricos, pero doctrinalmente, el budismo theravada no la admite, al considerar que la enseñanza del Buda es una (contenida en el Canon Pa?i) y que éste no creo escuelas ni divisiones.

La palabra hinayana sigue siendo mal interpretada por muchos practicantes del budismo mahayana, al grado de tomar tintes peyorativos, pues creen que el budismo theravada es un camino hinayana ("vehículo pequeño" o "inferior") y que el mahayana ("gran vehículo") no lo es. Cuando en los sutras del budismo mahayana aparece la palabra hinayana aplicada a alguien, se refiere a determinada idea respecto al objetivo del camino budista, pero no se refiere al budismo theravada como tradición budista. Las personas que desde el prisma del budismo mahayana se considera que tienen una postura hinayana, pueden por tanto existir tanto en el mahayana como en el theravada.

Mientras se realizaba esa primera compilación de escrituras en lo que hoy conocemos como el Canon Pa?i del budismo theravada, algunos monjes, de forma inconexa y dispersa entre sí, afirmaban unas nuevas vías de entender la enseñanza, al Buda y el progreso en el camino. Esa nueva corriente se autodenominó al principio "Bodhisattva-yana" que quiere decir el Vehículo del Bodhisattva.

La palabra Boddhisattva se refiere a un ideal y objetivo en el camino del practicante budista. En el budismo primigenio se empleaba para designar a aquella persona que ya estaba decidida y embarcada en el proyecto de convertirse en un Buda. Este significado adquiere un nuevo matiz en los albores del mahayana, y así significara que el seguidor aspira a una liberación universal y completa de todos los seres vivos.

Con el tiempo, esta afirmación del vehículo del Bodhisattva se autodenominó mahayana, que quiere decir Gran Vehículo. El mahayana afirmaba por tanto muchas cosas novedosas, en cierta medida a menudo ampliaciones de significados, pero que no fueron admitidas por aquellos que preferían ceñirse a lo conocido y ya compilado en el Canon Pa?i. Por tanto, doctrinalmente desde el mahayana a menudo se observa al budismo theravada como incompleto, mientras que desde el theravada se observa al mahayana como una deformación de la enseñanza original.

Alrededor del siglo VII d.C, el tantrismo hindú entraría en China y Tíbet. Esta fusión crearía el llamado budismo tántrico o Vajrayana. Sus seguidores se refieren a él como un tercer vehículo o movimiento, si bien de manera estricta se consideran los dos movimientos principales ya mencionados.

Cuando llegó a ésta conclusión, volvió a sentarse bajo un árbol (el Bo, o árbol de la iluminación) y tras pasar por varias fases en que sufrió tentaciones de los sentidos e ilusiones producidas por su propio yo, consiguió superar sus limitaciones anteriores, y al alcanzar la iluminación se convertirtió en Buda. Tenía entonces 35 años.
Siddharta había comprendido que el deseo era la causa del sufrimiento. El deseo crea apego y éste ata a la existencia, fomenta la ilusión del yo y sume a los seres en un estado de ignorancia en que no reconocen la naturaleza de su mente y que los condena a vivir en el samsara.

Los ejércitos de Mara eran increíblemente horribles, siendo formado de la mayoría de monstruos repulsivos con lenguas colgantes, colmillos expuestos, ojos de carbones ardientes, deformados los cuerpos, algunos diablos con las cabezas de bestias feroces. El rey de la muerte trató de espolear sus tropas, pero hasta las flechas de sus monstruos perdieron sus puntos agudos y espontáneamente fueron cubiertas de flores.

Tras que Mara fracasara, se acercó para reclamar el asiento de Bodhisattva directamente. Mara le preguntó con que derecho él sentaba allí bajo el árbol. Bodhisattva contestó que era por el derecho de haber practicado las Perfecciones durante siglos innumerables. Mara contestó que él lo había hecho igualmente y, lo que era más, él tenía testigos para demostrarlo: todos sus ejércitos atestiguarían por él, pero quién atestiguaría por el

Bodhisattva? El Bodhisattva entonces levantó su mano derecha y tocó la tierra citandola como su testigo. Esto señalo el fracaso de Mara y el despertar completo de Buda. Cuando Buda tocó la tierra Mara cayo de su elefante y sus ejércitos huyeron en la desorganización.

Para ponerlo a prueba, el dios Mara envió a tres de sus hijas que procuraron distraerlo con pensamientos sobre el sexo, la sed y los placeres de la vida. Pero Sidarta estaba tan absorto en su meditación que no se dio cuenta de nada: en aquel momento estaba teniendo una especie de revelación, recordando todas sus vidas pasadas. A medida que lo hacía, recordaba también las lecciones que había olvidado (ya que todos los hombres aprenden lo necesario, pero raramente son capaces de utilizar lo que aprendieron).

Siddharta se dio cuenta entonces de que en un camino medio de moderación que evitara los extremos de la mortificación y de la indulgencia lograba incrementar sus energías, su lucidez, y su capacidad de concentración.

Así que con este hallazgo, comió algo y se sentó bajo una higuera de una especie sagrada en la India con la promesa de no levantarse hasta hallar la solución que esperaba. Esto ocurría en la localidad de Bodhgaya, cerca de Varanasi (Benarés). Actualmente sigue siendo el sitio más sagrado de peregrinación para todos los budistas.

Se retiró a Bodgaya en el reino de Magadha, en donde se entregó a las más extremas prácticas ascéticas durante seis años. Su fama se extendió y varios ascetas más se le acercaron y se convirtieron en sus discípulos, al ver sus grandes cualidades y los extremos a que llevaba su sacrificio.
El ascetismo extremo, sin embargo, no le hizo progresar demasiado en el camino hacia la iluminación y, cuando Siddharta comprendió que castigar el cuerpo hasta ese extremo no le haría adelantar más de lo que ya estaba, volvió a comer mejor, se bañó y reconsideró su posición. Sus discípulos, desilusionados por lo que consideraban un abandono, le dejaron, pero él se dio cuenta de que, con las fuerzas recuperadas, volvía a sentirse capaz de continuar con su esfuerzo. Por eso enunció Siddharta su doctrina del camino medio: los excesos de sensualidad y ascetismo no son favorables para perfeccionarse espiritualmente; el sabio debe buscar un equilibrio entre ambos extremos.

Al principio Siddharta buscó la enseñanza de grandes maestros como Arada y Rudraka, que le enseñaron a meditar hasta niveles muy elevados. En su camino, Siddharta aprendió de la mano de cuatro diferentes maestros.

Con ellos aprendió diferentes técnicas de meditación y logró altos estados de consciencia. En esencia, las distintas ideas que examinó Siddharta intentaban redefinir la unión del individuo con un absoluto (Brahmán) para así lograr la liberación.

Pero a pesar de sus grandes logros con estas prácticas, no encontró en ellas satisfacción para sus preguntas. Entonces, en un intento por doblegar totalmente al mundo sensorial, Siddharta probó a someterse a austeridades tan extremas que casi ocasionaron su muerte, pero aun así

tampoco encontró solución a su problema. Es por esto que decidió investigarlo de una manera nueva y diferente. La meditación es la práctica budista por excelencia. El significado del término meditación o bhavana significa "cultivo de la mente". Es por tanto una actividad que supone determinada disposición para que el practicante se sitúe en la realidad y así aumentar su comprensión y sabiduría, que son esenciales para la erradicación del "dukkha".

Dukkha es una palabra pa?i (idioma de India) que proviene del sánscrito du?kha. En ambos idiomas quiere decir sufrimiento, dolor o ansiedad. También hace referencia a 'impermanencia', 'insatisfacción'.

Las Cuatro Nobles Verdades del budismo expresan:

el dukkha existe,

el dukkha tiene una causa,

el dukkha se puede eliminar

el dukkha tiene un camino a su eliminación: el noble óctuple sendero. es, según la tradición Budista enseñada por el Buda Sakyamuni, considerado como la vía que lleva a acabar con el sufrimiento. Es la cuarta parte de las Cuatro Nobles Verdades, una de las enseñanzas fundamentales del budismo.

El Óctuple Sendero es esencialmente una guía práctica de ética, de rehabilitación mental y de desacondicionamiento de la mente, para, según las creencias Budistas, terminar con el dukkha (sufrimiento), el cual ha sido el objetivo que ha conducido parte de la tradición Budista. Como el nombre lo indica, hay ocho elementos en el Óctuple Sendero, los cuales a su vez están subdivididos en tres categorías básicas[1] que son:

Sabiduría (Sánscrito: prajña, Pali: pañña)

1. Correcta Visión o Entendimiento

2. Correcto Pensamiento o Motivación

Conducta ética (Sánscrito: sila, Pali: sila)

3. Correcta Palabra

4. Correcta Acción

5. Correcto Modo de Subsistencia

Disciplina mental (Sánscrito y Pali: samadhi)

6. Correcto Esfuerzo

7. Correcta Atención

8. Correcta Concentración

En todos los elementos del Óctuple Sendero, la palabra "correcta" es una tradudcción de la palabra samyañc (Sánscrito) o samma (Pali), que denota plenitud, coherencia y terminación, que también pueden tener el sentido de "perfección" o "ideal".

Aunque el sendero está numerado del uno al ocho, no es considerado normalmente como una serie de pasos lineales en los que uno debe de progresar; más bien, como señala el monje Budista y erudito Walpola Rahula, los ocho elementos del Óctuple Sendero "deben ser desarrollados de manera más o menos simultánea, tanto como sea posible de acuerdo a la capacidad de cada individuo. Todos están unidos y cada uno ayuda a la cultivación de los otros"[2]

En la simbología Budista, el Óctuple sendero es usualmente representado con la rueda Dharma (Sánscrito: dharmacakra, Pali: dhammacakka), donde cada uno de sus ocho rayos representa los ocho elementos del sendero.

Como expresion de su renuncia a los placeres y su posicion social en la vida. A los 29 años, debido a la enorme crisis que le detonaron los cuatro encuentros, decidió iniciar una gran búsqueda personal para investigar el problema del sufrimiento.

Se unió al entonces ya numeroso y heterogéneo movimiento hindú de los sramanas, o "vagabundos religiosos mendicantes", renunciando a todos sus bienes, herencia y a su posición social, para seguir distintas prácticas religiosas y ascéticas.

Doctrina moral basada en la oposición sistemática al cumplimiento de necesidades de diversa índole que dependerá, en mayor o menor medida, del grado y orientación de que se trate.

La mayoría de los sistemas ascéticos desdeñan las necesidades fisiológicas del individuo por considerarlas de orden inferior. El fundamento de este aserto reside en la adhesión a dualismos del tipo alma-cuerpo, espíritu-materia, bien-mal, etc. En Occidente, las primeras doctrinas ascéticas surgieron en la antigua Grecia. Sin embargo, este tipo de prácticas ya eran milenarias en Oriente. El ascetismo alcanzó su mayor difusión al incorporarse a sistemas religiosos como el Budismo, el Cristianismo y el Islam.

El descubrimiento de la vejez, la enfermedad y la muerte fue traumático para Siddhartha. Se dio cuenta que también él estaba sujeto al mismo destino que sufrían todos los hombres y su ánimo se tornó sombrío ,pues se preguntaba ¿cómo alguien podia vivir en paz y felicidad si esto era lo que le deparaba la vida?

En una nueva salida al exterior, el príncipe vio a un anacoreta, un monje mendicante, y se sintió tan impresionado por el carácter apacible de aquel hombre, así como por su porte lleno de dignidad a pesar de sus ropajes harapientos, que sospechó que el mendicante había hecho una especie de pacto con la vejez, la enfermedad y la muerte.

Decidió adoptar, también él, la vida de los monjes que vivían en extremo ascetismo (con la creencia de que el

cuerpo necesita la disciplina de la mente o espíritu), no sin antes pasar unos años como mendigo para encontrar la respuesta. Siddhartha abandonó su hogar, dejando atrás a su esposa y a su hijo, cuando tenía 30 años. Se echó al mundo con la cabeza rapada y ataviado con los andrajos propios de un asceta, sin dinero ni bienes de ninguna clase.

Aprendió dos cosas de suma importancia: primero, que la meditación y la concentración no conducían a la liberación total, sino que era preciso algo más; y segundo, que, llegado cierto instante, ningún maestro era capaz de enseñar nada más. Siddhartha partió decidido a no seguir buscando fuentes externas de sabiduría, sino a encontrarlas dentro de sí mismo, en la fuente que manaba dentro de su corazón.

En definitiva, fue criado al estilo de un príncipe hasta los 29 años, cuando abandonó su hogar.

A la edad de 29 años, comprendió que “el sufrimiento es el destino de toda la humanidad”. Esto se debe a que vió un anciano, un enfermo y un cadáver que lo ayudaron a reflexionar. Pronto abandonó a su familia y a toda riqueza. Renunció al poder para iniciar su búsqueda. La búsqueda de la verdad. A esta decisión el budismo llama la Gran Renuncia. Es de vital importancia en la historia.

Peregrinó como mendigo por el norte de la India. Allí recibió enseñanzas de diversos maestros brahmanes, que en cierto punto comprendieron que no tenían nada más que enseñarle, se vieron superados por las necesidades e interrogantes del joven Siddhartha Gautama.

Durante seis años su obsesión por alcanzar la iluminación (mediante el ascetismo), deterioró su salud.El fracaso lo llevó a abandonar esta práctica y retomar una vida más normal y mejoró su salud. En este punto ya había sido abandonado por sus discípulos, que condenaron su accionar anterior.

Tras haber llevado una vida llena de lujos y placeres, privado del contacto con las cosas tristes de la vida, se encontró en tres paseos sucesivos por los límites de los jardines reales, con escenas por él desconocidas hasta entonces, las que repercutieron profundamente en su interior: un anciano débil y desprotegido, doblado por los años, caminando apoyado en su bastón, un enfermo débil y delgado y el cuerpo de un muerto llevado por sus parientes para ser cremado.
Al saber que ni siquiera su linaje lo aislaría de esos infortunios que a todos afectan por igual (la vejez, la enfermedad, la muerte), se dio cuenta de la inutilidad de gastar la vida en lujos y placeres y deseó encontrar un medio para liberarse de tales tribulaciones. En un cuarto paseo vio a un asceta –quien llevando una vida de renuncia a las cosas materiales y dominando sus pasiones, vaga en búsqueda de la verdad– lleno de paz interior a pesar de su humilde y desapegada forma de vida, lo que le sirvió de inspiración para saber qué camino tomar. Entonces, a pesar de la negación de su padre y de la noticia de que había nacido su hijo, por todos los seres y por sí mismo abandonó sus riquezas, su familia y su futuro trono y partió en busca del remedio para la enfermedad, la vejez y la muerte. Salió del palacio en su caballo blanco, Kanthaka, acompañado solo por su sirviente Chandaka, cortó su coleta real y cambió sus finas ropas por harapos.

El príncipe Siddhartha era muy bondadoso con las personas, con los animales y con toda clase de seres vivos. Como un muy valiente jinete ganó numerosos premios en el país. Aunque no tenía que sufrir ninguna privación ni dificultad, como lo poseía todo, sus pensamientos estaban siempre puestos en la gente pobre y en el modo de vida de quienes trabajaban duro para hacerlo feliz. Sentía pena por ellos y quería hacer que se sintieran tan felices como él siempre lo era.

Un día estaba caminando por el bosque con su primo Devadatta, quien llevaba consigo un arco y flechas. Repentinamente, Devadatta vio un cisne volando y le disparó. Su flecha abatió al cisne y ambos chicos corrieron para recogerlo. Como Siddhartha podía correr mucho más rápido que Devadatta, fue el primero en alcanzar el ave, encontrando para su sorpresa que el cisne seguía vivo;

entonces, quitó suavemente la flecha del ala, tomó jugo de hojas frescas y lo puso sobre la herida del pájaro para detener la pérdida de sangre y con sus manos suaves acarició al cisne que se encontraba muy asustado. Cuando Devadatta llegó para reclamar el cisne, naturalmente el príncipe Siddhartha se rehusó a dárselo. Devadatta estaba muy enojado por ver que su primo protegía al cisne alejándolo de él.

– "Dame mi pájaro; yo le disparé" –dijo Devadatta.

– "No, no voy a dártelo; si tú lo hubieses matado habría sido tuyo, pero ahora que sabemos que sólo fue herido y está vivo, me pertenece porque yo salvé su vida." –respondió Siddhartha.

Devadatta aún no estaba de acuerdo, entonces Siddhartha sugirió: "Vayamos a la corte de los hombres sabios y preguntémosles a quién le pertenece realmente el cisne".

Devadatta aceptó y ambos fueron a la corte de los sabios para contarles acerca de la disputa. Los sabios dijeron: "Una vida ciertamente debe pertenecer a alguien que trató de salvarla; una vida no puede pertenecer a alguien que sólo trató de destruirla". Por derecho, el cisne herido le perteneció a Siddhartha.

Teniendo dieciséis años de edad. Gautama contrajo matrimonio con la princesa Yasodhara. A los doce años de casados, nació su hijo Rahula.

El rey Suddhodana había tenido un anciano maestro, como el maestro era muy erudito, fue conocido como un sabio. Su nombre verdadero era Kala Devala, pero la gente acostumbraba a llamarlo "Asita, el sabio".

Asita vivía en la jungla. Había escuchado que el Rey había tenido un hijo. Se sintió feliz porque era la primera vez que nacía un niño en la familia real. Al día siguiente, él fue a conocer al hijo del Rey.

El rey estaba feliz de ver nuevamente a su sabio y anciano maestro. En el palacio, después de que el sabio fue acomodado, el Rey llevó al Príncipe ante el sabio y dijo: "Maestro, mi hijo ha nacido ayer. Él está aquí; le ruego que vea si su futuro será bueno". En cuanto el Rey dijo esto, bajó al infante príncipe ante el sabio para que pudiera examinarlo adecuadamente.

Sin embargo, el bebé giró sus pies hacia la cabeza del sabio y de esta manera lo sorprendió. Asita tomó los pies del niño y los examinó muy cuidadosamente observando algunas marcas en los pies del Príncipe; entonces se levantó y dijo: "Este príncipe se convertirá en un gran Maestro en este mundo". El sabio estuvo muy complacido y juntando sus palmas rindió sus respetos al bebé príncipe. El Rey, viendo esto, también hizo lo mismo. Éste fue el primer saludo del Rey.

Todos estuvieron felices y complacidos de conocer la predicción del sabio.

Al quinto día, el Rey invitó a cinco hombres sabios a presenciar la ceremonia de nombramiento y a que sugirieran un buen nombre para el Príncipe. Los sabios examinaron las marcas de nacimiento del Príncipe y concluyeron: "El Príncipe será un rey de reyes si desea gobernar. Si opta por una vida religiosa, se convertirá en el más sabio –el Buddha".

El más joven de los cinco sabios, llamado Kondanna, dijo: "Este Príncipe será el Buddha, ninguna otra cosa". Entonces, los sabios le dieron el nombre de Siddhartha, cuyo significado es "Deseo realizado".

El séptimo día, la madre del príncipe Siddhartha murió. El Rey tenía otra reina llamada Prajapati Gotami. Ella era la hermana menor de la Reina Maha Maya; ella había dado a luz a un varón el mismo día que murió la reina Maha Maya. Entonces, Prajapati Gotami entregó a su hijo a una nodriza y educó al príncipe Siddhartha como a su propio hijo, amándolo mucho; el príncipe Siddhartha no podía recordar a su propia madre.

Cuando el príncipe Siddhartha tenía sólo unos pocos años, el rey Suddhodana lo envió a la escuela. Había muchos niños en su clase y todos provenían de familias nobles. Su maestro era llamado Sarva Mitra.

Aprendió idiomas, a leer, a escribir, matemáticas, historia, geografía, ciencias y muchos deportes como: boxeo, arquería, lucha y otros. Aprendió todas estas materias más rápido que cualquier otro niño de su clase. Era el más inteligente de la clase, el mejor en los deportes

y el mejor en todo, ganando distinciones en cada especialidad, llegando a ser más habilidoso que sus propios maestros. Era el más sabio y el único que formulaba preguntas a sus mayores; era el más fuerte, el más grande y el más lindo de la clase. Jamás era perezoso ni descortés y nunca desobedecía a sus maestros. Amaba a todos y todos lo amaban; era amigo de todo; amable incluso con los animales, y jamás los lastimaba.

Siddharta nació del costado derecho de su madre cuando ésta se encontraba en el jardín. El niño dio siete pasos en cada una de las cuatro direcciones y después anunció: “Éste es mi último nacimiento; en lo futuro, no habrá más nacimientos para mí”. Y en las diminutas huellas de sus pies brotaron flores de loto.

Mahamaya tuvo un sueño. Soñó que los guardianes de los cuatro puntos cardinales la llevaban hacia los Himalayas, donde la bañaban en el lago Anutatta, depositándola luego en un delicado lecho de una mansión celestial en la Colina de Plata. Luego, un hermoso elefante blanco con una flor de loto blanca en su trompa, penetraba por su costado derecho hasta su vientre. Al día siguiente contó el sueño a su esposo.

El Rey estaba desconcertado, entonces mandó a buscar a algunos hombres sabios que pudieran explicarle el significado del sueño. Los sabios respondieron que daría a luz un hijo varón, el cual de adoptar la vida de hogar se convertiría en un monarca universal, pero si abandonaba su hogar, riquezas y posición y adoptaba la vida religiosa,se convertiría en un Buda, ayudando al mundo a liberarse de la ignorancia y del sufrimiento.

El sueño de Mahamaya

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