El budismo afirma que tanto nuestra realidad interior como la del mundo externo, están siempre en un estado de cambio permanente. La estabilidad, sea en los átomos, en las cordilleras montañosas, o aún en nosotros mismos es una ilusión. Según la doctrina budista, ninguno de nosotros es física, emocional ni mentalmente la misma persona que éramos hace años. Ni siquiera hace minutos o un sólo instante.
Todas las situaciones, todas las entidades, todos nuestros pensamientos y todos nuestros estados de ánimo nacen, ganan fuerza, se deterioran y desaparecen. Para el budismo, somos seres cambiantes en un mundo cambiante. Por eso no nos es posible encontrar seguridad permanente ni certidumbre absoluta, incluso en el más próximo futuro.
Las enseñanzas del budismo (Dharma) [editar]Artículo principal: Dharma
(En pa?i: Dhamma) soporte, apoyo, lo que mantiene, la ley, la verdad, la auténtica naturaleza de la realidad, el camino
Jóvenes monjes budistas tibetanos de Drepung.La mayoría de las escuelas budistas comparten unos principios básicos comunes, aunque se diferencian en el énfasis que ponen en determinados aspectos de la enseñanza y en sus técnicas de entrenamiento. Todos los elementos en esta sección forman parte de alguna manera de las enseñanzas de todas las distintas escuelas.
Las tres características de la Existencia (Tri-Laksana)
(En pa?i: Ti-Lakkhana) Las Tres Marcas, Los Tres sellos, Las Tres Realidades
Una de las enseñanzas fundamentales de Buda es conocida como las Tres Características de la Existencia. Explica cómo es la naturaleza del mundo percibido y de todos los fenómenos del mismo. Éstos están sujetos a tres características:
La Impermanencia
La Insustancialidad
La Insatisfactoriedad
La práctica budista considera que el factor último de liberación del individuo no consiste en un mero conocimiento lógico o teórico de estas tres realidades, sino en su comprensión y aceptación emocional interna auténtica y plena, consecuente con la actitud y el comportamiento en la vida.
Impermanencia (Anitya)
(En pa?i: Anicca) Transitoriedad. Cambio.
El budismo afirma que tanto nuestra realidad interior como la del mundo externo, están siempre en un estado de cambio permanente. La estabilidad, sea en los átomos, en las cordilleras montañosas, o aún en nosotros mismos es una ilusión. Según la doctrina budista, ninguno de nosotros es física, emocional ni mentalmente la misma persona que éramos hace años. Ni siquiera hace minutos o un sólo instante. Todas las situaciones, todas las entidades, todos nuestros pensamientos y todos nuestros estados de ánimo nacen, ganan fuerza, se deterioran y desaparecen. Para el budismo, somos seres cambiantes en un mundo cambiante. Por eso no nos es posible encontrar seguridad permanente ni certidumbre absoluta, incluso en el más próximo futuro.
Insustancialidad (Anatman)
(En pa?i: Anatta) No-yo. Carencia de un sí-mismo perdurable, de un yo, de un mí. Ausencia de un alma. Carencia de una existencia intrínseca.
Anatta, la insustancialidad, es el elemento más importante y más característico de las enseñanzas budistas, y es lo que distingue al budismo respecto al resto de religiones. Por eso al Buda se le llama a veces Anatta-vadi (el maestro de la Insustancialidad). Es también sin lugar a dudas, el aspecto más difícil de asimilar correcta y plenamente para sus seguidores.
Anatta va unida indisolublemente con Anicca porque si todo cambia no puede haber una entidad permanente. Buda predicó que nuestra idea sobre la existencia de nuestro "yo" es en realidad una idea falsa que surge sobre lo que no es más que una colección temporal de numerosos procesos dinámicos interdependientes y condicionados en constante cambio. De estos procesos surge la consciencia así como la noción de ser una individualidad.
La Insustancialidad no es equivalente a la aniquilación de la personalidad ni al nihilismo, ya que no se afirma la inexistencia de la persona, sino la inexistencia de una sustancia, esencia, o entidad intrínseca duradera en la persona. El budismo considera yo, me y mi como convenciones e ideas relativas necesarias para poder operar en la vida diaria. En la terminología budista se le denomina una verdad convencional en contraposición a una verdad última o absoluta. Ambas coexisten en la realidad, no obstante sólo vivimos una de ellas a causa de la ignorancia sobre ello.
Anatta, al igual que el resto de afirmaciones filosóficas del budismo, es para sus seguidores un elemento de práctica en el que investigar y no una convención de fe. Nace teniendo como punto de partida la experiencia, que siempre supedita a los razonamientos en el budismo. Esa experiencia de "olvidarse a sí-mismo", surge normalmente a través de un camino doble simultaneo de aprendizaje: debido a la práctica de entregarse plena e incondicionalmente a todas y cada una de las pequeñas acciones diarias cotidianas, y debido a la práctica de la meditación (bhavana o cultivo de la mente).
Los Cinco Agregados (Skandha)
(En pa?i: Khandha) montones, fardos
Al no existir un sí-mismo para el budismo, una esencia de la persona, en vez de ello el individuo es visto como un complejo cuerpo-mente, el cual existe por un flujo de fenómenos interdependientes o dharmas (escrito con minúscula en comparación con El Dharma). El budismo clasifica estos fenómenos en cinco grandes grupos llamados "Los Cinco Agregados" (Skhandhas). Éstos son:
Forma y cuerpo. (Rupa) Incluye no solo nuestro cuerpo en sí, sino además nuestra propia imagen de éste.
Sentimientos y sensaciones. (Vedana) Son los "datos" o "información pura" recibidos a través de los cinco sentidos y también a través de la mente. Pueden ser agradables, dolorosos o neutros.
Percepción y memoria (sánscrito: Samjña, pa?i: Sañña). Es el registro que se hace de esos estímulos sensoriales puros que convertimos en objetos reconocibles y distinguibles. Los pensamientos e ideas también se consideran objetos.
Configuraciones mentales o estados (sánscrito: Samskara, pa?i: Sankhara) Traducido en ocasiones como Impulsos de la Voluntad, Sankhara significa confección, creación, formación, hacer. Es la construcción de la representación o de la experiencia subjetiva del objeto percibido.
Consciencia (sánscrito: Vijñana, pa?i: Viññana). Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La consciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya que existe un aferramiento a lo percibido como deseable, un rechazo contra lo no-deseable e indiferencia a lo neutro. Este constante movimiento genera insatisfacción o sufrimiento al no poder controlar como esos objetos percibidos aparecerán.
Todos los cinco agregados son impermanentes e inestables. Por eso en ninguno de ellos se podrá encontrar la esencia del ser o del "yo". El entrenamiento budista consiste en la observación durante la meditación de todo este proceso, para así facilitar la atención a como opera el resto del tiempo. Esto constituye un cultivo "(bhavana)" de la mente del seguidor. La importancia que el budismo da a poder realizar la insustancialidad radica en la consideración que hace de que la satisfacción permanente es sólo alcanzable sin una constante aparición de expectativas o temores para o de este "yo" diferenciado del mundo.
Vacío (Sunyata) (En pa?i: Suññata) carente de realidad, ni es ni no es, insubstancial, vacuidad, vaciedad, deshabitado, sin entidad.
Sunyata significa que no hay nada que posea una esencia individual y por tanto que todo está vacío, sin una realidad independiente. Todo lo que existe está relacionado y es interdependiente, y la aparente pluralidad de individualidades es un carácter ilusorio de nuestra existencia.
Esta ignorancia primordial (avidya) de la verdadera naturaleza de la realidad es por tanto no experimentar sunyata como la verdadera naturaleza de la misma. Cuando esto es posible, es precisamente lo que se llama el "despertar" en el Budismo.
Cabe destacar que el concepto de Sunyata nunca implica que la realidad no exista, no equivale al cero o a una ausencia total.
Este concepto fue muy desarrollado filosóficamente a partir de la noción de la no existencia de individualidad (Anatman) y la explicación de la Originación Dependiente (Patticasamuppada). Es una pieza central de toda la filosofía budista, de manera que toda enseñanza budista sobre la naturaleza de la realidad se desarrollará a fin de ayudar a comprender que es esa vacuidad.
Insatisfactoriedad (Duhkha)
(En pa?i: Dukkha) Desilusión. Insatisfacción. Sufrimiento. Incomodidad. Dolor. Intranquilidad. Imperfección. Malestar. Fricción. Pesar. Frustración. Irritación, Presión, Ir contra corriente, Agonía, Vacío, Tensión. Angustia existencial
Duhkha es un término de difícil traducción. No existe un término equivalente exacto en las lenguas europeas ya que Duhkha tiene un significado muy amplio y abierto en el idioma original, que engloba diversos significados. Un ejemplo de Duhkha dado por Buda es el estar con alguien que no te gusta y el no-estar con alguien que te gusta. Históricamente, la traducción más común en occidente ha sido sufrimiento, lo que ha generado una visión pesimista del Budismo. Sin embargo, insatisfacción o insatisfactorio están más cerca al sentido de esta palabra en la lengua original.
Mientras que la Insustancialidad es la principal enseñanza del Budismo, la eliminación o extinción de la Insatisfacción (Duhkha) es su principal y último objetivo. La búsqueda de una felicidad no condicionada fue el propósito que empujó a Gautama a su gran búsqueda espiritual. En la doctrina budista se hace indispensable aceptar la existencia de esa insatisfacción en la vida que aparece de manera intermitente, y por tanto, que el sufrimiento es una realidad inherente a existir y universal. Aunque Buda reconoció y animó a conservar los estados y momentos felices (buena situación económica, buena salud, etc...) afirmaba que éstos no son permanentes y que en todo caso, son coronados por la muerte.
Para el budista, Duhkha es el resultado de no actuar ni pensar de manera que sea realmente consecuente con las realidades de Anitya y Anatman. Es el resultado de tener una actitud que admite la posibilidad de una satisfacción duradera o de la existencia de un ser, un "yo", al que proteger o beneficiar. Así, la consecuencia de no aceptar Anitya, la Impermanencia, es que experimentamos momentos de inseguridad, decepción, frustración o dolor cuando la transitoriedad o cambio se nos manifiesta en el transcurso de la vida. Y la consecuencia de no aceptar Anatman, la Insustancialidad, la ilusión del “yo”, es que a veces en la vida nos resistimos o luchamos internamente contra todo lo que interpretamos o creemos ver como un posible ataque o una injusticia, de la vida misma en ocasiones, hacia este “yo”.
La Insatisfactoriedad (Duhkha) no es sólo consecuencia de la ley de Anitya, del cambio y la impermanencia, sino que también está a su vez sujeta a ella. Así los procesos de aparición y desaparición de Duhkha se suelen ir alternando en la vida (Samsara), o pueden llegar a extinguirse de manera definitiva (Nirvana) una vez que hayamos visto el origen de Duhkha de manera clara mediante la práctica y la disciplina.
Los tipos de Duhkha: Una manera de apreciar la gama de significados de la palabra Dukkha es la de examinar los diferentes tres tipos que describió Buda:
duhkha duhkhata: El sufrimiento y el dolor físico o mental intrínseco en su sentido más ordinario y agudo.
viparinama duhkhata: Es nuestra reacción al cambio o la pérdida, ya sea de cosas, situaciones y personas externas o de facultades y posibilidades en nosotros. Si nos aferramos excesivamente a las experiencias agradables (Suhkha), nos llevan a Dukkha porque son impermanentes.
samskara duhkhata: Es muy sutil y profunda. Es la insatisfacción general que viene con la existencia en sí misma. Se podría entrever en ese preguntarse por el sentido de la vida. En última instancia se debe a fabricaciones, formaciones o condicionamientos.
Los Tres Fuegos (klesa) (En pa?i: kilesa) Los tres venenos. Las pasiones (que adolecen). Las tres raíces del "mal". Los tres envilecimientos. Las tres corrupciones. Los tormentos. Las aflicciones. También conocidos como: mula priyaya ó akusala-mula.
Artículo principal: Tres Fuegos
Durante el entrenamiento budista se suele utilizar la metáfora de "Los Tres Fuegos", o "Venenos", para representar a pasiones humanas que afectan el rigor y la fuerza con la que se manifiesta Dukkha. Éstos son:
La Ignorancia/Ilusión/el Delirio (Moha). La ignorancia es el delirio de la idea de la existencia de un “yo”, y es el primer eslabón en la rueda de originación dependiente o Samsara. Se simboliza con un jabalí o un cerdo.
El Anhelo/Aferramiento/la Avaricia (Lobha). Se simboliza con un gallo.
La Aversión/Ira/el Odio (sánscrito: dvesa, pa?i: dosa) Se representa con una serpiente.
Éstas pasiones son comparadas con "energía" capaz de intensificar conflictos y compulsiones negativas, ocasionando de manera indirecta la infelicidad y el sufrimiento del propio individuo del que se generan. Por ello el budismo también se refiere a ellas como aflicciones, dolencias o tormentos. Según el budismo, si indagamos y profundizamos sobre el origen primero de lo que interpretamos como manifestaciones del "mal" acabaremos llegando siempre a estas fuerzas motoras. Cada uno de estos fuegos se apoya de otro y ocasiona un tercero. De estos tres envilecimientos primarios surgen otros muchos secundarios que podrían ser más fáciles de reconocer, como por ejemplo la vanidad, los celos, la hostilidad, la pereza, la obstinación, la preocupación, el miedo, la desvergüenza... etc.
Estas pasiones que adolecen son aprovechadas para el entrenamiento y la práctica budista, cuyo objetivo es el reconocimiento y la contención de estas emociones, evitando a un tiempo tanto su represión como la reacción ante ellas para poder facilitar así su transformación. Los tres fuegos son las motivaciones o raíces (mula/hete) de aquellas acciones voluntarias (karman) que tienen consecuencias perniciosas para el individuo.
Acciones de voluntad propia (Karman)
(En pa?i: Kamma) Causalidad. Acción intencional o volición. Semilla. Ley de Causa y Efecto. Condicionamiento. Elección moral. Obras de motu proprio.
Según el budismo, toda acción intencionada o elegida (karman) crea toda variedad de resultados y nuevas condiciones, llamadas maduración (vipaka) o fruto (phala), que son de alguna u otra forma similares a la calidad moral de la acción. La acción puede ser mental, no solo verbal o física, y un simple recuerdo podría ser un fruto kármico. Un acto auténticamente reflejo no tiene valor kármico alguno. Sin embargo un impulso sí constituye karman, porque se da en la ignorancia de su auténtica naturaleza de elección. Desde una perspectiva budista, cada elección (cetana) condiciona o refuerza algún hábito, conducta o estado que va creando, de manera acumulativa, nuestra propia personalidad, disposición y las formaciones mentales (samskara) que afectarán las tendencias de nuestra vida.
La palabra española karma es usada de una manera distorsionada en relación al sentido de la palabra original en sánscrito y en pa?i. El kamma no es ni destino, ni predeterminación, ni castigo, ni retribución. En la visión budista, Kamma es una más de las cinco leyes naturales o procesos lógicos del Universo (niyamas) que son impersonales y en los que no hay intervención divina, como puede ser también el caso de la gravedad.
Esto conlleva que los proceso kármicos son inmutables: ni siquiera un buda puede escapar de ser afectado una vez que ya produjo la semilla kármica en su pasado. Eso hace del kamma una forma de condicionamiento, pero nunca una forma de determinismo, porque la manera en la que afecte el fruto kármico dependerá de la reacción ante él.
En el budismo, las diferencias entre las acciones volicionales se expresan solo en términos de habilidad o destreza. Si sus motivaciones o raíces (mula/hete) corresponden con alguno de los Tres Fuegos (Véase Duhkha más arriba) son torpes por ser malsanas y perniciosas (akusala), y si corresponden a sus opuestos son hábiles por ser saludables (kusala). Sin embargo, el objetivo de la práctica del renunciante budista no es la de producir más de un tipo de kamma y menos de otro, ni la de acumular mérito, sino el de dejar totalmente de producir kamma alguno para acabar con el ciclo de renacimiento.
Esto se consigue eliminando toda intención o voluntad del "yo" en las acciones o respuestas. Por eso el Buda habló de cuatro tipos de kamma: Oscuro, Luminoso, Mixto y un cuarto que no es Ninguno. A esta cuarta situación se llegaría siguiendo el Óctuple Noble Sendero.
El Buda sugirió que, en la práctica, el funcionamiento del karman en el mundo es extremadamente complejo. Su resultado exacto y preciso es imposible de predecir y no se manifiesta de manera siempre rápida, ya que su maduración depende de otras circunstancias. El karman tampoco es una explicación a la mala fortuna, debido al gigantesco número de variables y fuerzas involucradas en todo lo que sucede. Por todo esto el karman no debe ser usado como pretexto para ser severo y sentencioso con las personas.
Surgimiento condicionado (pratitya-samutpada) (En pa?i: Paticca-samuppada) Originación Dependiente. Co-surgimiento Interser. La Cadena de los Doce Eslabones. Las Doce Causas Concatenadas. Co-producción Condicionada. Génesis Condicionada. Surgimiento Interdependiente.
La Originación Dependiente se suele representar en el círculo más exterior de La Rueda de la Vida. La pintura aquí mostrada es de ButánArtículo principal: Surgimiento condicionado
El surgimiento condicionado es expuesto en el Maha-nidana Sutta o "Discurso de las causas". Constituye una formulación elaborada del proceso del karman, que es la fuerza que une cada uno de los eslabones, y es el equivalente dinámico a la enseñanza de la Insustancialidad y de Los Cinco Agregados. Explica cómo los seres están atrapados por la ignorancia en un círculo sin fin que hace que constantemente perciban la realidad de manera incorrecta. Es una cadena que debe ser entendida de manera circular y no se refiere sólo específicamente a la duración de una vida humana, sino también al común funcionamiento de la mente instante tras instante.
Ignorancia Avidya
Impresiones o Samskara
Consciencia o Vijñana
Organismo (cuerpo-mente) o Nama Rupa
Seis sentidos o SaDayatana
Contacto sensorial o Sparsha
Experiencia sensorial o Vedana
Deseo, querer, anhelo, antojo o Trsna
Aferramiento mental o ‘‘Upadana’’
Voluntad de manifestación (nacer, ser) o Bhava
Renacimiento o Jati
Sufrimiento o Jara-marana.
Así, Buda explica el común funcionamiento de esta cadena de la siguiente manera:
del nombre y la forma como condición requerida surge la consciencia. De la consciencia como condición requerida surge el contacto. Del contacto como condición requerida surge la sensación. De la sensación como condición requerida surge el deseo o ansia. Del anhelo como condición requerida surge el aferramiento. Del aferramiento como condición requerida surge el devenir. Del devenir como condición requerida surge el nacimiento. Del nacimiento como condición requerida surge la vejez, la muerte, el llanto, el lamento, el dolor y la desesperación. Tal es el origen de esta entera masa de angustia.
Digha Nikaya 15
Todo ‘’Yo’’ es el fruto (vipaka) de una acción voluntaria. Cuando este ‘’Yo’’ muere, se crean las causas para el renacimiento de un nuevo ‘’yo’’ condicionado por los anteriores.
Renacimiento
En la India, la idea de reencarnación o transmigración tras la muerte era ya parte del contexto hinduista en el que nació el budismo. No obstante, en el budismo este problema se tratará de un modo totalmente novedoso. El Budismo más ortodoxo prefiere el término "renacimiento" en vez del más popular y conocido de "reencarnación", debido a que no se cree que exista un alma perdurable o un yo que pueda transmigrar. Así, el renacimiento en el budismo no es igual que, por ejemplo, la reencarnación en el hinduismo, ya que Buda negó explícitamente que hubiera algo permanente en la persona que fuera ocupando o usando distintos cuerpos.
El renacimiento en el budismo es más cercano a la lógica del ADN o a una palingenesia próxima a como la entendía el filósofo alemán Schopenhauer. En el renacimiento budista, una relación de causas y efectos hará manifestar la existencia de otros individuos, pero no un alma o espíritu.
En el budismo se afirma que todos los seres con consciencia aparecen y desaparecen en virtud del karman, el mecanismo de causa y efecto. Así, las acciones de cuerpo, habla y pensamiento conllevan unos efectos pendientes que harán que se objetiven y experimenten con el tiempo, ya sea mientras el individuo está todavía vivo o después. La continuidad entre individuos la constituye ese hilo causal, que son manifestados como tendencias y circunstancias apareciendo en todos y cada uno de los seres.
El renacimiento o reencarnación budista no es visto nunca como algo deseable, ni significa un determinismo radical en nuestras acciones; puesto que precisamente el camino Budista sirve para que la persona pueda liberarse de esa cadena perpetua de causas y efectos. Si bien el individuo debe experimentar las circunstancias en las que le toca vivir, a la vez es el único responsable de lo que decida hacer en frente de ellas.
La meditación, práctica fundamental en el budismo, supone también aquí la herramienta más poderosa para el seguidor budista. Con la práctica aprende a observar cómo no existe un dueño de los pensamientos que afloran en su propia mente, pero que a la vez él es el único responsable de lo que decida hacer con ellos. El apego o no apego a ellos son por tanto la clave para lograr conseguir mayor ecuanimidad respecto a él mismo y al mundo, como actitud fundamental para su vida.
El tema del renacimiento tiene dos posibles interpretaciones o aspectos:
El renacimiento de una vida a otra.
El renacimiento de un momento a otro durante esta vida.
De hecho, muchos budistas occidentales no se plantean el tema de la reencarnación e incluso no creen en él. Ambos puntos de vista pueden ser también complementarios para aquellas personas que consideren la reencarnación en un sentido literal. Mientras que para el resto el renacimiento supone una explicación de la continua generación de la ilusión de un "Yo", o en palabras de Buda, de lo "compuesto". Mientras no exista un cese de este ciclo, nuestra experiencia común del mundo es llamada Samsara, o el mundo de los fenómenos.
El Despertar (Nirvana) (En pa?i: Nibbana) La Iluminación
Artículo principal: Nirvana (budismo)
Buda afirmó que es posible el cese definitivo del círculo de la originación dependiente y el renacimiento. La meta de la práctica budista es por tanto el de despertar de esta ilusión de Samsara, y se afirma que en todo ser vivo existe el potencial de alcanzar el Nirvana, después de que se vea, con claridad y convicción plena como lo hizo el Buda, la verdadera naturaleza de la existencia y de la vida.
Esta naturaleza se expresa en las enseñanzas de Las Tres Marcas de la Existencia, la Originación Dependiente y el Renacimiento. Alcanzar este estado implica el vivir una nueva experiencia de la vida, de la muerte y del mundo, por lo que se adoptaría una nueva actitud ante éstos.
A las personas que no hayan alcanzado este estado aún solo se les pueden proporcionar incontables definiciones, analogías y comparaciones siempre muy imperfectas y burdas sobre este estado. Seguramente por ello Buda solía optar por describir este estado con términos negativos como lo no-nacido, no-originado, no-creado, no-compuesto.
Sin embargo también afirmó que no se debe confundir nunca ni con la aniquilación del individuo ni con un nihilismo. El significado último de "no-nacido" así como el de resto de analogías siempre son algo a clarificar para el propio seguidor budista.
Debido a esa inexpresabilidad, a menudo el Nirvana ha sido interpretado como un estado de quietismo o aislamiento, pero según los practicantes budistas, durante la meditación experimentan en ocasiones una total identificación con el resto del mundo que usan positivamente en la manera de relacionarse con este.
Como la experiencia del Nirvana no es descriptible con palabras, ya que está más allá de los conceptos, y por lo tanto no puede ser comunicada, lo único que se puede transmitir es una indicación del camino a seguir para obtenerla. Éste es el propósito de las Cuatro Nobles Verdades.
Las Cuatro Nobles Verdades (En pa?i: Cattari Ariya Saccani)
Tras su despertar, Buda conoció que la verdad de su experiencia era inexpresable y muy difícil de transmitir a los demás, y durante unas semanas estuvo en tranquila seclusión. Según las escrituras budistas, finalmente pudo ver que existían personas que podrían también alcanzar el Nirvana. Y así empezó su actividad como guía para otros.
El primer discurso (Sutta) que dio fue a sus antiguos compañeros de meditación, en lo que se conoce como "La puesta en marcha de la rueda del Dharma" (Dhammacakkappavattana). En este primer discurso, Buda establece las bases para la comprensión de nuestra realidad.
Estas bases se conocen como "Las Cuatro Nobles Verdades" de la existencia. Las Cuatro Nobles Verdades constatan la existencia de lo que el budismo llama duhkha y que implica una angustia de naturaleza existencial y cuyo significado completo se explora anteriormente en este mismo artículo.
Las Cuatro Nobles Verdades son:
La verdad de la existencia del sufrimiento (Duhkha).
La verdad de que la causa de Duhkha es el deseo (el querer, el anhelo, la sed de (sánscrito: trsna, pa?i: tanha)).
La verdad de que existe un cese de Duhkha.
La verdad de que existe un camino para lograr ese cese: el Óctuple Noble Sendero.
Buda lo expone así en el Dhammacakkappavattana Sutta (SN LVI.11):
"Esta, monjes, es la noble verdad de dukkha: el nacimiento es dukkha, la vejez es dukkha; la tristeza, el lamento, el dolor, la pena y el desespero son dukkha; la asociación con lo que no se ama es dukkha; la separación de lo que se ama es dukkha; no conseguir lo que se quiere es dukkha. En breve, los cinco agregados del aferramiento son dukkha.
Y esta, monjes, es la noble verdad del origen de dukkha: el aferramiento que provoca el consiguiente devenir y que es acompañado por la pasión y el deleite, probándolo ahora aquí y ahora allí. El aferramiento al placer de los sentidos, el aferramiento a que algo aparezca, el aferramiento a que algo no aparezca.
Y esta, monjes, es la noble verdad del cese de dukkha: la restante disminución y cese del aferramiento, la renuncia, el abandono, la liberación, el dejar ir ese mismo aferramiento.
Y esta, monjes, es la noble verdad del camino de práctica que conduce al cese de dukkha: precisamente este Noble Camino Óctuple: el correcto punto de vista, la correcta resolución, el habla correcta, la acción correcta, el modo de vida correcto, el esfuerzo correcto, la atención correcta, la concentración correcta."
A semejanza de la medicina de la época, Buda actúa como un médico pero para la enfermedad del espíritu, en donde su enseñanza es aplicada como una medicina. Así, lo que el Buda nos viene a presentar es de hecho algo muy similar a un procedimiento médico en donde tenemos:
La observación del síntoma o signo de la enfermedad.
El diagnóstico de la enfermedad.
La prognosis (la previsión de las posibilidades de recuperación).
La prescripción de una receta.
Duhkha. El síntoma. [editar](En pa?i: Dukkha Ariya Sacca)
Esta verdad contiene las enseñanzas sobre Las Tres Marcas de la Existencia.
La vida es imperfecta, la insatisfacción y el sufrimiento existen y son universales. Esto es lo primero que se debe aceptar en el camino budista. Esta Primera Noble Verdad representa el sine qua non de toda la práctica del budismo.
El origen de Duhkha. El diagnóstico. [editar](En pa?i: Dukkha Samudaya Ariya Sacca)
Esta verdad contiene la enseñanza del Surgimiento Condicionado.
El principal problema para el Buda es que basamos nuestras acciones (causa) en premisas erróneas, con lo que el resultado (efecto) será diferente al esperado o deseado inicialmente. En el pensamiento budista el origen de duhkha es el anhelo, el ansia o la sed (trsna) de todo tipo de situaciones o condiciones.
Creemos que algún acto, logro, objeto, persona o entorno propicio nos llevarán a la satisfacción permanente del “yo”, cuando el "yo" en sí no es más que una fabricación de la mente. Y de ahí que el origen del anhelo sea la ilusión o la ignorancia (avidya). En la visión budista la ilusión o ignorancia impregna toda la vida en cada momento.
Con la Segunda Noble Verdad, el Buda expresó lo que veía como la auténtica causa raíz última de la insatisfacción o del sufrimiento en la vida. Normalmente buscamos, vemos y entendemos la existencia de la causa y el efecto en todo lo que sucede, pero, según las enseñanzas budistas, no siempre llegamos a comprender la manera y forma en la que realmente funcionan, por ejemplo cuando responsabilizamos a toda una variedad de factores por nuestro malestar en la vida, en vez de a nuestras propias acciones o, sobre todo, actitudes.
Otras veces, por estar lamentándonos por nuestras acciones poco hábiles o torpes en el pasado, nos causamos aún más Duhkha en el presente.
La extinción de Duhkha. La prognosis. (En pa?i: Dukkha Nirodha Ariya Sacca)
Esta verdad contiene la enseñanza sobre nuestra capacidad de llegar al Nibbana.
En el transcurso del entrenamiento budista, los estudiantes afirman con frecuencia que van adquiriendo la confianza y seguridad de que es posible eliminar Dukkha porque empiezan a ver como el "yo" es creado.
Según el budismo, a través del aprendizaje de la observación de los procesos considerados como poco hábiles o torpes, por estar alimentados por Los Tres Fuegos, se empieza a crear una base para lograr un cese de los mismos. En el pensamiento del Buda, la forma de escapar de la insatisfactoriedad de la vida es, paradójicamente, precisamente la de enfrentarnos de manera directa a esta condición insatisfactoria.
El camino que lleva a la extinción de Dukkha. La prescripción. [editar](En pa?i: Dukkha Nirodha Gamini Patipada Ariya Sacca)
Buda expresó que el método y la disciplina para eliminar la ignorancia, el anhelo y dukkha es El Noble Óctuple Sendero.
La Práctica Budista
El óctuple noble sendero. (En pa?i: Ariya Atthangika Magga) En sánsrcito "Aryashtanga Marga": Arya significa santo, noble, puro. Ashtanga significa "ocho partes" u ocho miembros. Marga significa sendero, camino. Así la traducción más apropiada sería "Camino santo de ocho partes".
Artículo principal: Óctuple Sendero
Consta de:
Correcta Visión o Entendimiento (Samyak drsti). Es la comprensión de las Cuatro Nobles Verdades y la ley de la Causalidad.
Correcto Pensamiento o Motivación (Samyak sankapa). Son los pensamientos libres de deseo sensual, libres de crueldad y libres de mala voluntad.
Correcta Palabra (Samyak vaci). Significa evitar la mentira, cultivar la veracidad.
Correcta Acción (Samyak karmanta). Es evitar matar, robar, mentir, es decir, la práctica de los preceptos.
Correcto Modo de Subsistencia (Samyak ajiva). Ganarse la vida mediante un trabajo que no implique matar animales, traficar con personas, armas o drogas.
Correcto Esfuerzo (Samyak vayama). Son los cuatro esfuerzos destinados a: evitar el mal que no ha surgido; vencer el mal que ya surgió; desarrollar el bien que no ha surgido; y mantener el bien que ya surgió.
Correcta Atención (Samyak sati). Atención al cuerpo, las sensaciones, la mente y los objetos mentales.
Correcta Concentración (Samyak Samadhi). Es la meditación orientada a la liberación de las causas del sufrimiento, no sólo la meditación "para calmar la mente".
Así los dos primeros corresponden a la sabiduría, los 3, 4, 5 a la moral, y los 6, 7 y 8 a la meditación. Todos estos factores son importantes en el camino budista, y dependiendo de la escuela, tradición o maestro, se enfatizan más unos u otros...
Los cinco preceptos [editar]Desde el budismo primigenio, la comunidad budista en el mundo ha estado compuesta por monjes y laicos. Los laicos adoptan cinco preceptos básicos como guías de actuación y ayuda, los cuales se asumen de esta manera:
Tomo el precepto de no dañar criaturas vivas intencionadamente.
Tomo el precepto de no tomar lo que no me es dado.
Tomo el precepto de no mantener una conducta sexual incorrecta (dañina con otros o conmigo mismo).
Tomo el precepto de no hablar de manera dañina (mentir, rudeza, ostentación, cotilleo, charla vana).
Tomo el precepto de no tomar intoxicantes (que alteren la mente y me pongan en riesgo de romper los otros preceptos).
Los monjes budistas sin embargo siguen una guía especial llamada Vinaya y que conforma una de las tres partes del compendio de escrituras con la que deben respetar entre 227 y 334 reglas de disciplina dependiendo de las tradiciones a las que pertenezcan.
El primer precepto hace que el vegetarianismo sea muy común en la práctica budista, si bien no es universal entre todos los budistas, y de hecho parece que el Buda histórico aceptaba algunos donativos de carne con la condición de que el animal no hubiera sido matado expresamente para el consumo del Buda.
Meditación
La meditación (bhavana) es la práctica budista por excelencia. El significado del término es "cultivo de la mente". Es por tanto una actividad que supone determinada disposición para que el practicante se sitúe en la realidad y así aumentar su comprensión y sabiduría, que son esenciales para la erradicación de dukkha.
Hay muchas y variadas técnicas de meditación budista dependiendo de cada tradición y escuela, si bien todas se basan en dos componentes llamados samatha (calma mental, tranquilidad) y vipassana (conocimiento directo, intuición).En el núcleo central de toda meditación budista hay una observación tranquila y atenta tanto de los propios procesos mentales como de los fenómenos de la vida.
En la meditación budista se intenta predisponer determinada condición mental que favorezca el samadhi o estado de máxima atención y tranquilidad. El samadhi se considera algo previo a la realización de una alta comprensión o también del Nirvana. En el budismo primigenio - como sabemos por las fuentes pa?i del budismo Theravada - Buda explica los diferentes estados o jhanas que el practicante experimenta en su progreso, así como la manera de identificarlos y los métodos a seguir.
De igual modo, en el budismo mahayana aparecen explicaciones similares de los diferentes estados junto a nuevas formulaciones. Históricamente, estas nuevas formulaciones a menudo suponen el recuperar significados antiguos al poder aparecer en un nuevo contexto.
A partir de esta base común, a lo largo de la historia las diferentes tradiciones budistas elaboraron sus propias técnicas de meditación dependiendo de su propia evolución histórica y sus influencias culturales. En todas las tradiciones hay infinidad de técnicas y variantes meditativas, de manera que es difícil que en una tradición budista no se encuentre por lo menos señalado aquello que ocupa la atención de las otras. No obstante, de manera resumida se puede citar como característico de los sistemas de meditación en las diferentes tradiciones budistas lo que sigue:
Budismo Theravada: hace hincapié en el análisis y descripción de los diferentes estados de meditación. Limpia de ritual y con un fuerte componente de estudio. Enfatiza un camino progresivo de práctica que pulirá las realizaciones del practicante. El análisis y la sistematización de la experiencia meditativa es la característica principal en la tradición Theravada.
Budismo Zen: hace hincapié en el carácter espontáneo e intuitivo de la sabiduría. La práctica budista es limpia de ritual e intenta buscar una armonía natural en el individuo que le predispone a realizaciones directas e intuitivas. Evitar el dualismo en la comprensión de la realidad, es la característica de la meditación Zen.
Budismo Tibetano: hace hincapié en los mecanismos simbólicos e inconscientes de la mente. Es una práctica ritualista que intenta la transformación de la mente del practicante mediante un camino progresivo de realizaciones. La meditación en el budismo tibetano está centrada desde sus inicios en establecer nuevos patrones psicológicos para aumentar la comprensión de la realidad a niveles profundos. Es la más simbólica y mágica de todas las tradiciones budistas.
Budismo de la Tierra Pura: hace hincapié en el carácter omnipotente de la sabiduría frente a los esfuerzos del individuo. Es una práctica devocional en donde los mantras (recitaciones) predisponen al practicante para una realización instantánea. En el budismo de la Tierra Pura, la devoción, humildad y gratitud suponen en sí mismas vías de realización espiritual como algo muy distintivo.
Las tres joyas (Triratna) (En pa?i: Tiratana) Los tres refugios. Los tres tesoros.
En el budismo la persona realiza una interiorización llamada tomar refugio. Desde antiguo esto ha sido lo que ha definido a alguien para ser considerado un seguidor de las enseñanzas del Buda. Esta toma de refugio viene a significar que una vez la persona ha comprendido el sentido de liberación que subyace en este camino, asumirá que mientras dure su existencia - o incluso en otras si las hubiera - querrá permanecer vinculado para siempre a lo que se llama las Tres Joyas o también los Tres Tesoros: Las Tres Joyas consisten en:
El Buda: el ser iluminado - el despertar o iluminación.
El Dharma: la enseñanza del Buda - el entendimiento correcto.
La Sangha. la comunidad de budistas - la pureza fundamental.
En muchas escuelas budistas existe algún tipo de ceremonia oficiada por un monje o maestro que ofrece la toma de preceptos. Esto es una manifestación pública del compromiso pero no es algo indispensable. La persona puede por ella misma tomar refugio con sinceridad y es del todo suficiente.
La ética budista
Resumidamente, la moralidad y ética budista se apoya en los principios de no ocasionar daño (ahimsa) y la moderación (el camino medio). Según las enseñanzas budistas, los principios éticos están determinados por el examen de si una acción cualquiera podría ser potencialmente dañina o perjudicial para uno mismo o para otros, y es este tipo de acción el que se intenta evitar. En el budismo se utiliza mucho la expresión de mente hábil, que es aquella que evita todas las acciones propensas a causar sufrimiento o remordimiento. El esfuerzo y la intención empleados determinará la carga moral de la acción.
Movimientos históricos o
[editar]Artículo principal: Los Concilios Budistas
Tras su iluminación Buda inició su ministerio el cual duro más de 40 años, durante los cuales fundó la orden budista y la primera orden monástica de mujeres, a la edad de 80 años falleció. Al no designar un sucesor al frente de la Shanga, la doctrina tomó diferentes rumbos creando diversas escuelas y variantes conocidas como Nikayas, sin embargo esto no fue inmediato, su proceso ha durado hasta nuestros días.
De acuerdo con una recopilación hecha por el venerable monje Nandisena, tres meses después de la muerte del Buda un grupo de quinientos de sus discípulos denominados Arahants (iluminados, hombres santos) presididos por el monje Maha-Kassapa celebraron el Primer Concilio Budista.
En este concilio se agruparon las enseñanzas de Buddha en tres canastas: La canasta de las reglas de disciplina (vinaya pitaka), donde están las reglas de los monjes, la canasta de los discursos (sutta pitaka), que contiene los discursos del Budha y la canasta del Abhidhamma, la cual contiene las enseñanzas filosóficas y psicológicas de Buddha.
“Hay otro tipo de agrupación de las enseñanzas en colecciones (nikaya). De acuerdo con esta agrupación hay cinco colecciones: 1) la colección de discursos largos (digha nikaya), 2) la colección de discursos medios (majjhima nikaya), 3) la colección de discursos afines (samyutta nikaya), 4) la colección de discursos graduales (anguttara nikaya) y 5) la colección menor (khuddaka nikaya)”, escribe el monje. En 1871 en Birmania, durante el Quinto Concilio Budista, el Canon Pa?i se grabó por ambos lados en setecientas veintinueve planchas de mármol, cada una de 5 pies de alto (1,52 m), 3 pies de ancho (91 cm) y 5 pulgadas de ancho (13 cm) y se encuentran alrededor de la Kuthodaw Pagoda, denominada por algunos el libro más grande del mundo. Al igual que en casi todas las religiones, el budismo ha tenido cismas.
Vehículos Yana (Budismo)
La primera recopilación escrita de las enseñanzas en el año 100 a.c fue en buena parte un intento de consolidar la doctrina debido al gran crecimiento de practicantes que ya tenía el budismo. Crecimiento que en gran medida era debido al emperador indio Asoka, quien en el siglo III a.c. adoptó al budismo como religión de su enorme imperio. Aún hoy el escudo de la India es el sello de Asoka, la rueda budista de la ley.
En torno al siglo II a.c. aparece lo que hoy se conoce como budismo temprano. Existían en el budismo temprano diferentes tendencias y maneras de enfocar la enseñanza. Esto sería el caldo de cultivo en donde surgirían los posteriores movimientos llamados también vehículos del budismo: los actuales theravada y mahayana.
La clasificación popular en vehículos llamados hinayana y mahayana es propia del budismo mahayana y tiene algo de sentido bajo criterios históricos, pero doctrinalmente, el budismo theravada no la admite, al considerar que la enseñanza del Buda es una (contenida en el Canon Pa?i) y que éste no creo escuelas ni divisiones.
La palabra hinayana sigue siendo mal interpretada por muchos practicantes del budismo mahayana, al grado de tomar tintes peyorativos, pues creen que el budismo theravada es un camino hinayana ("vehículo pequeño" o "inferior") y que el mahayana ("gran vehículo") no lo es. Cuando en los sutras del budismo mahayana aparece la palabra hinayana aplicada a alguien, se refiere a determinada idea respecto al objetivo del camino budista, pero no se refiere al budismo theravada como tradición budista. Las personas que desde el prisma del budismo mahayana se considera que tienen una postura hinayana, pueden por tanto existir tanto en el mahayana como en el theravada.
Mientras se realizaba esa primera compilación de escrituras en lo que hoy conocemos como el Canon Pa?i del budismo theravada, algunos monjes, de forma inconexa y dispersa entre sí, afirmaban unas nuevas vías de entender la enseñanza, al Buda y el progreso en el camino. Esa nueva corriente se autodenominó al principio "Bodhisattva-yana" que quiere decir el Vehículo del Bodhisattva.
La palabra Boddhisattva se refiere a un ideal y objetivo en el camino del practicante budista. En el budismo primigenio se empleaba para designar a aquella persona que ya estaba decidida y embarcada en el proyecto de convertirse en un Buda. Este significado adquiere un nuevo matiz en los albores del mahayana, y así significara que el seguidor aspira a una liberación universal y completa de todos los seres vivos.
Con el tiempo, esta afirmación del vehículo del Bodhisattva se autodenominó mahayana, que quiere decir Gran Vehículo. El mahayana afirmaba por tanto muchas cosas novedosas, en cierta medida a menudo ampliaciones de significados, pero que no fueron admitidas por aquellos que preferían ceñirse a lo conocido y ya compilado en el Canon Pa?i. Por tanto, doctrinalmente desde el mahayana a menudo se observa al budismo theravada como incompleto, mientras que desde el theravada se observa al mahayana como una deformación de la enseñanza original.
Alrededor del siglo VII d.C, el tantrismo hindú entraría en China y Tíbet. Esta fusión crearía el llamado budismo tántrico o Vajrayana. Sus seguidores se refieren a él como un tercer vehículo o movimiento, si bien de manera estricta se consideran los dos movimientos principales ya mencionados.