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El Pueblo decide la suerte de Jesus y Poncio Pilatos "lava sus manos"

El Pueblo debe decidir entre Barrabás o Jesus

Jesus ante el Gobernador Romano Poncio Pilatos

Pedro niega a Jesus por tercera vez al canto del gallo

El Beso de Judas

En el Huerto de Getsemaní

La Eucaristía

Ultima Cena

Con los Mercaderes del Templo

Entrada en Jerusalem

El Sermón de la Montaña

Maria Magdalena

Jesus y el Pozo de Sicar

Jesús bendice a los niños

Parábola del Hijo Pródigo

Parábola del Buen Samaritano

Cristo camina sobre las aguas

Calmando la Tempestad

Pesca Milagrosa

Multiplicación de los Peces y Panes

Resurrección de Lázaro

La hija de Jairo

La Curación del Ciego

Las Bodas de Cana

Los Doce Discípulos

Los Primeros Discípulos

Hijo de Dios

Tentaciones de Cristo

Jesus es bautizado por San Juan "El Bautista"

Jesus aprende el oficio de carpintero de Jose

Jesus Niño, Maria y Jose

Jesus Niño en el Templo con los Doctores de la Ley

María y José escapan a Egipto

Los Tres Magos de Oriente

La Virgen y el Niño

Jesus nace en Belén

Herodes "El Grande"

Cilindro Fulldome de Jesucristo I para Proyección Fulldome en Planetario Móvil

Barrabás o Jesucristo
Por Pbro. Dr. Enrique Cases

De este Barrabás poco se sabe. Era un preso famoso que en una sedición había cometido un homicidio, condenado por un motín y por un homicidio. ¿Era un bandido, un malvado, un terrorista o un nacionalista extremo?. Poco importa, pero lo cierto es que se trata de un hombre para el cual cualquier medio vale con tal de conseguir sus fines, el contraste con Jesús inocente es más que notable.

Barrabás va a ser comparado con Cristo, el pueblo podrá elegir al que juzgue mejor de los dos. Aquel hombre, sin proponérselo, se convierte en símbolo de lo que había dicho Jesús: el que no está conmigo, está contra mí.

Pilato ofreció una alternativa al pueblo: liberar a Jesús o liberar a Barrabás. ¿Por qué no los dos si realmente quiere salvar al inocente cercado por los envidiosos?. El pueblo eligió a Barrabás en un acto que al principio parecía misericordioso, el mal se revestía de bien una vez más, pero acabó pidiendo la muerte del inocente Jesús; y la pidieron a gritos, para acallar mejor la voz de la conciencia.

Los hechos ocurrieron así: Pilato en vez de salir en defensa abierta del inocente, como era su deber y se lo dictaba la conciencia, no quiere enfrentarse con los sanedritas. Pretende una jugada política ingeniosa: que sea el pueblo quien libere a Jesús.

Es muy posible que sus medios de información fuesen buenos y le constase que Jesús era bien visto entre la gente del pueblo. Pero Pilato era mal psicólogo, desconocía el corazón humano, ignoraba la hondura de la envidia de los enemigos del Señor, y desconocía también la debilidad del pueblo que, a pesar de sus palabras y de sus milagros, no se ha atrevido a creer decididamente a Jesús. Y los hechos sorprendieron al débil ignorante.

Así lo narran los Evangelios: En el día de la fiesta acostumbraba a soltarles uno de los presos, el que pedían. Había uno llamado Barrabás, apresado con otros sediciosos, que en una revuelta había cometido un homicidio. Mateo añade que era un preso famoso, y Juan dice que era ladrón.

Pilato debió pensar que la liberación de Jesús era segura, pues era patente la envidia de los acusadores, así como los delitos de Barrabás. El contraste entre Jesús bueno y muy querido por el pueblo con el delincuente Barrabás era muy grande. Lo lógico era que pidiesen la liberación de Jesús, Pilato pensaría que así conseguía quedar bien con todos sin comprometerse demasiado.

Todo cuadraba. Pero le faltaba un dato no pequeño, aquella no era una cuestión ordinaria sino de fe. Decidirse por Jesús significaba aceptar su mesianidad. Elegir a Barrabás no significaba nada y se volvía a dejar a Jesús en manos del odiado romano para que él decida condenarle o no.
La perplejidad debió recorrer al pueblo por el inesperado giro que tomaban los acontecimientos. Tenían que elegir. Pilato había planteado la cuestión llamando a Jesús rey de los judíos y también el llamado el Cristo. La cuestión era clara no cabían medias tintas.

La multitud se debate en la perplejidad. ¿A quién elegimos? ¿qué dices tú, y tú?, ¿qué dicen los sacerdotes?, ¿y Anás? ¿y Caifás?. Los sacerdotes y los príncipes de los ancianos toman partido claro contra Jesús, sus seguidores agitarían al pueblo.

Pilato se retira y les deja tiempo para pensar; es entonces cuando su mujer le comunica que ha tenido un sueño intentando que dejase libre a ese justo. Pilato se inquieta. La muchedumbre se debate de un modo cada vez más apasionado. Pero centrémonos en Barrabás. Algunos códices de los Evangelios recogen su nombre completo que sorprendentemente es Jesús Barrabás.

La palabra Barrabás tiene dos posibles significados, una es "hijo del padre", otra es "hijo de nuestro maestro", curiosa coincidencia, como si la opción entre uno y otro

fuese el signo de elegir entre el Padre Dios o el padre de la mentira. Por un lado está Jesús el Hijo de Dios vivo, el Mesías, el Rey que viene a traer la salvación del mundo; y por otro Jesús Barrabás simbolizando lo opuesto a Dios. Con criterio sobrenatural se podía solucionar muy correctamente la cuestión. Por justicia se concede la libertad al inocente, y por misericordia se indulta al culpable.

Plantear la elección como si fuesen iguales es una injusticia, pues es como elegir entre un inocente y un culpable o más radicalmente elegir entre Dios o el hombre. Lo correcto es elegir a Dios y al hombre. Pero la debilidad de Pilatos y la incredulidad de los judíos llevaron a una alternativa llena de riesgos y de trampas.

¿Qué pensó Barrabás en ese momento? No es difícil imaginar cuanto deseaba ser indultado. Confiaría en sus amigos, los cuales se levantaron con él en la sedición contra los romanos. No pensaría mucho en la inocencia de Jesús, sino en ese indulto que dependía del capricho de las masas o de la habilidad de sus amigos. Pero pensaría también en sus muchos enemigos, en aquellos que habían sido víctimas de sus robos.

Por otra parte miraría a Jesucristo, bien sabía que sólo hacía cosas buenas, conocería sus milagros, quizá pensase que entraba dentro de lo posible que hiciese un prodigio y todas sus esperanzas se desvaneciesen. Este que se llamaba el Cristo tenía muchos amigos, pero éstos no habían aparecido. Miraría con ardor al la multitud que se congregaba cada vez en mayor número ante el pretorio, y se sorprendería del silencio del llamado Cristo.

Los minutos pasaban, la muchedumbre se va decantando poco a poco hacia Barrabás. Hasta que Pilato vuelve al sitial de justicia y pregunta ¿A quién queréis que os suelte?; parece convencido de que su juego político le hará salir bien de aquel embrollo, pero escucha con asombro que ellos dijeron: A Barrabás.

La primera elección está hecha; piden la libertad de un preso, pero en realidad están pidiendo la ejecución de un inocente. Pilato queda desconcertado, no puede creer lo que oye: piden la libertad de un criminal en lugar de un inocente, el mismo que siempre les hizo tanto bien, y entonces lanza la inútil segunda pregunta, manifiestación de su debilidad: ¿Qué haré entonces con Jesús,el llamado Cristo?.

Lo que tenía que hacer estaba claro: dejar a Cristo libre, pero una cuestión mal planteada no tiene fácil arreglo. Y la muchedumbre grita con furor, pues no quiere reconocer a Cristo como el Mesías e intuye la debilidad de carácter de Pilato gritan para doblegarle pues no quieren que salgan a la luz las verdaderas razones: Crucifícale, crucifícale.

Pilato no saldría de su asombro. Más lógico sería la petición de dar libertad a los dos, o que siguiese el juicio, o que le arreste, o cualquier otra pena; pero pedir la muerte más ignominiosa es demasiado, no puede creerlo. Como si la lógica fuese muy frecuente en los humanos cuando se da una cuestión importante.

Por eso por tercera vez les dijo: "Pues ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ninguna causa de muerte; así que le pondré en libertad después de castigarlo". Pero ellos insistían, pidiendo a grandes voces que fuese crucificado y sus voces se imponían. Lo que empezó con un indulto sagaz, sigue con gritos de muerte y continúa con grandes voces que intentan acallar con rabia la voz de la conciencia.

Pilato descubrió tarde que había cedido demasiado, había transigido contra la justicia, y ahora se encontraba con una masa enfurecida incapaz de entrar en razón. Empezó con la debilidad de jugar con la política y con los cálculos humanos y acabó con un pecado grave. Todavía podía recurrir a la fuerza y actuar según la justicia, pero no lo hace: ha tenido demasiadas debilidades.

La multitud lo mismo: empezó con duda y perplejidad, cedió un poco a los agitadores y una vez hecha la primera cesión siguió la locura de pedir la crucifixión para el Maestro bueno. Estos son los hechos.

"No dramaticemos interesadamente algo muy sencillo y cotidiano, que no es más teatral que la vida misma: debidamente interrogados por el que manda, que se declara neutral y se lava las manos, con plena libertad de elegir -vosotros lo habéis querido-, se dice sí al malhechor y se condena al Justo. No hay que darle más vueltas, lo importante no es Barrabás, sino los que gritan su nombre"

Jesús experimenta el desprecio de los suyos. Se desprecia a quien no se ama. Si antes hubo amor se puede llegar a odiar con una fuerza extraña. Jesús siente ese odio que antes fue amor en muchos y un dolor agudo entra en su alma. Jesús se ve despreciado por unos hombres a los que ama uno a uno, y también ve el abismo al que se arrojan aquellos que le rechazan.

Pero no miremos estos hechos como lejanos en la historia, como si no nos afectasen a nosotros. El pecado de todos y cada uno de los hombres es el que crucifica a Cristo. Aunque nos pese -y pido a Dios que nos aumente el dolor-, tú y yo no somos ajenos a la muerte de Cristo, porque los pecados de los hombres fueron los martillazos, que le cosieron con clavos al madero . El pecado mortal es la causa de la condena y Pasión de nuestro Señor Jesucristo. Esta es la gravedad del pecado: ofender a Dios, matarlo, crucificarle.

El pecado más radical es el enfrentamiento cara a cara frente a Dios. Así fue el pecado de Satanás. Así es el pecado contra el Espíritu Santo. Entre los hombres es difícil encontrar un grado de malicia tan consciente, orgulloso, rebelde y radical. Lo más habitual es que el pecado se presente revestido de apariencias de bien. Esas apariencias engañan y llevan a la elección libre contra la Voluntad de Dios.

No se llega a un pecado mortal de repente, suele ir precedido de pecados veniales, de cesiones y omisiones. Una elección lleva a otra. Muchas elecciones seguidas crean una costumbre. La costumbre empuja a elegir según la inclinación que se ha creado en el alma. Esto es lo que ocurrió en la elección de Barrabás. Elegían la libertad de un desgraciado delincuente, pero detrás estaba la alternativa de rechazar la libertad de un inocente: el pecado se reviste de algo que se presenta como menos malo.

Ahí está la gravedad del pecado venial: inicia un proceso difícil de controlar. Un pecado venial es una ofensa leve contra Dios. Puede ser por la materia, por inadvertencia o por un consentimiento menos libre. Pero todo pecado venial es una elección contra Dios; éste es el problema. Primero es uno, luego varios, luego se adhiere una costumbre equivocada, se instala la tibieza en el alma, y deslizándose por ese plano inclinado van aumentando las desviaciones, hasta que la telaraña del pecado mortal apresa al incauto, que no supo cortar a tiempo los hilillos que acaban quitándole la vida de la gracia al aumentar su número y su red de compromisos.

Santa Teresa enseña que cuando no sintáis disgusto por una falta que hayáis cometido, temed siempre porque el pecado, aunque sea venial se debe sentir con dolor hasta lo profundo del alma ... Por amor a Dios, procurad con toda diligencia de no cometer jamás un solo pecado venial, por pequeño que sea.. ¿Qué cosa puede ser pequeña siendo ofensa de una tan grande majestad? .

Hay una gran sensibilidad en sus palabras. Cabe pensar que es cuestión de personas muy avanzadas en el camino de santidad, pero no es así, ¿acaso no ocurre lo mismo en los amores humanos? ¿no duele una mala cara, o un olvido, o un desprecio, o no ser amado como se esperaba, o ser abofeteado por el propio hijo?. Si se piensa que sólo es cosa de seres especiales, será porque tampoco se valora el amor o los desprecios de los seres queridos, o ya se vive alejado de Dios.

El pecado venial disminuye la caridad, introduce la tibieza, debilita la fuerzas del alma. Hiere en aquello en que se peca.Traéme una persona que ame y entenderá lo que digo decía San Agustín y añadía: Dame un varón de deseos, a uno que tiene hambre, a uno que va peregrinando, y siente la sed del desierto y suspira por la fuente de la patria eterna, traéme a ese hombre y entiende lo que digo. Pero si hablo con un hombre frío no sabe lo que hablo.

La lucha debe ponerse incluso en superar las imperfecciones. El hombre con ansia de amor quiere evitar lo que sea desamor o imperfeción, y los pecados veniales son peores que las imperfecciones. Sería un error no preocuparse en los pecados veniales por el hecho de no tener como pena el infierno con sus penas eternas. Es cierto que no se va al infierno quien muere sólo con pecados veniales, pero también lo es que necesitará la purificación del purgatorio, y que el pecado mortal puede entrar, de una manera traicionera, por el portillo que han abierto los pecados veniales, activos como virus o parálisis progresiva.

Newman veía así la malicia de los pecados veniales: ¡Dios mío, qué pago te damos los hombres, y yo en particular, con el pecado! ¡Qué horrible ingratitud la nuestra! Tú tienes derechos sobre mí: te pertenezco completamente, Dios mío. Eres el Creador Todopoderoso: yo soy obra de tus manos y propiedad tuya... mi único deber es servirte. Reconozco, Dios mío, haber olvidado, todo esto. son innumerables las veces que he obrado como si fuera dueño de mí mismo, portándome como un rebelde, buscando no la tuya sino mi propia satisfacción.

Me he endurecido hasta el punto de no darme cuenta ya de mi error, de no sentir ya horror al pecado, de no odiarlo ya y temerlo, como debiera. El pecado no produce en mí ni aversión ni repugnancia: al contrario, en lugar de indignarme como de un insulto dirigido a tí, me tomo la libertad de juguetear con él, y aunque no llego a pecar gravemente, me adapto sin gran dificultad a faltas más leves. ¡Dios, que espantosamente distinto estoy de como debiera ser! .

Barrabás es un hombre que se cruzó en la vida Cristo. Fue utilizado por un hombre débil y salvado por hombres también débiles. Su salvación llevó a los que le defendían al pecado gravísimo de condenar a un inocente. Pilato y el pueblo no rechazaron las componendas con el mal y cayeron en acciones repugnantes para cualquier conciencia, y más para ellos que sabían bien lo que hacían:¡Séñor, que no elija a nada ni nadie antes que a Tí, que aborrezca el pecado venial!

Poncio Pilato, también conocido como Pilatos (en latín, Pontius Pilatus)

Procurador de la provincia romana de Judea entre los años 26 y 36 de nuestra era.

Intentó romanizar Palestina sin éxito, introduciendo imágenes de culto al César, y con el intento de construir un acueducto con los fondos del Templo. Las desavenencias con el pueblo judío le llevaron a trasladar su centro de mando de Cesarea a Jerusalén para controlar mejor las revueltas.

El gobernador de Siria, Vitelio, destituye a Pilatos en el 36 ó 37, debido a la dureza con que reprimió a los samaritanos en el Garizín. El emperador Calígula lo desterró a las Galias.

No existen muchos datos más acerca de Pilatos, a excepción de las que le relacionan con la muerte de Jesús de Nazareth:

Apareció en este tiempo Jesús, un hombre sabio. Fue autor de hechos sorprenden­tes; maestro de personas que reciben la verdad con placer.

Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron. Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato.

Este lo condenó a la cruz. Sin embargo, quienes antes lo habían amado, no dejaron de quererlo. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido. (Flavio Josefo, año 93 ó 94)

Cristo había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato; la execrable superstición, momentáneamente reprimida, irrumpía de nuevo, no sólo en Judea, origen del mal, sino también por la Ciudad (de Roma), lugar en el que de todas partes confluyen y donde se celebran toda clase de atrocidades y vergüenzas. (Tácito, año 116 ó 117)

Según los Evangelios, Jesús fue apresado por un grupo de hombres armados, por orden de Caifás y los sumos sacerdotes. Solicitaron a Pilatos que le ejecutara, ya que la pena capital sólo podía ser aplicada por los romanos. A pesar de no hallarle culpable, lo condenó a la crucifixión, presionado por el Sanedrín, mientras se lavaba las manos indicando que lo hacía en contra de su voluntad.

La iglesia etíope cree que después se hizo cristiano y lo venera como santo.

Hay quienes opinan que se suicidó.

Tiberius Claudius Nero Caesar

fue el segundo emperador romano, sucesor de Octavio Augusto. Nació en Roma en el año 42 adC. Murió en Misena en el año 37. Era nieto de Livia, la segunda esposa del emperador Augusto, quien lo adoptó. Se destacó por su actividad militar en las campañas germánicas. Estuvo casado con Vipsania y con Julia, hija de Augusto(fue, pues, hijastro y yerno al tiempo de Octavio).

Augusto adoptó formalmente a Tiberio el 26 de junio del año 4 d.C., momento en que se le concedieron poderes tribunales por diez años. Vio desaparecer progresivamente a todos sus posibles rivales en la sucesión, gracias a oportunas muertes.

Como tribuno, Tiberio reorganizó de nuevo el ejército, reformando la ley militar y creando nuevas legiones. El tiempo en filas ascendió a veinte años (16 años para un pretoriano o guardia imperial). Tras el servicio recibirían una paga el importe de la cual provendría de un impuesto del 5% sobre las herencias. Posteriormente se enemistó con el emperador Augusto y tuvo que exiliarse en Rodas. Tras la muerte de los herederos del imperio, Cayo y Lucio, fue llamado por el emperador y nombrado sucesor.

En el año 13 d.C. los poderes de Augusto y de Tiberio fueron prorrogados por diez años, pero Augusto murió poco después (19 de agosto del 14 d.C.). Tiberio sucedió al emperador Augusto el 19 de agosto del año 767 de la fundación de Roma, correspondiente al año 14 del calendario cristiano actual y entonces todos los poderes fueron transferidos a Tiberio, sin ningún plazo.

Período como Emperador

Tiberio decidió transferir el nombramiento de los magistrados de los Comicios al Senado. Con esto los Comicios perdieron una atribución muy importante, y desapareció el sistema electoral propio de la República.

El emperador designaba candidatos para algunas de las magistraturas, y los lugares que quedaban vacantes (sin propuesta del emperador) eran designados por el Senado y se formaba una lista única. La Asamblea Popular o Comicios (que siguieron celebrándose hasta el siglo III se limitaba a aclamar la lista única. Las leyes se promulgaron sin intervención de las Asambleas. De hecho, el pueblo sólo conservaba el poder en un aspecto: su favor o su hostilidad eran determinantes para los emperadores, y se expresaban en las grandes celebraciones al circo.

El Senado promulgó varias leyes, entre ellas una sobre el estatus social de las mujeres que tuvieran relaciones sexuales con esclavos, una sobre tutela, una sobre penas por deterioros en edificios públicos, normas sobre enjuiciamiento criminal, castigos de esclavos que estuvieran presentes en una casa cuando el amo sería asesinato, y una ley de herencia de las mujeres (los hijos de la cual eran preferentes a sus hermanos o parientes).

El Senado adquirió una función importante respeto a las provincias: la actuación de los senadores como jurados en los casos de concusión (Repetundae), es decir de adquisiciones ilegales por parte de los gobernadores y funcionarios provinciales (al parecer, los juicios de Repetundis fueron frecuentes). También juzgaba los delitos de traición o de lesa majestad.

Una ley (Lex Majestate) promulgada hacía años (al siglo anterior) regulaba las condenas por ofensas a los máximos dignataris del Imperio, y Tiberio tuvo que usarla.

A la categoría de senadores (o senatoriales) podían acceder aquellos que poseían tierras por valor de al menos un millón de sestercios, los cuales procedían una gran parte de la clase de los caballeros. Así, la mayoría de los que tenían la categoría de senadores (aunque no todos ejercían el cargo, que era electo) constituían una casta hereditaria a la cual sólo podía accederse desde otras clases por designación imperial directa o indirecta.

Institucionalización de los cargos

Para llegar a ser senador se tenían que ejercer previamente las magistraturas siguientes:

El vigintivirato (veinte personas cada año), al cual se accedía a partir de los dieciocho años, y que eran unos superintendentes para las rentas de las secas (casas de moneda) y otras funciones.

El tribunal militar.

La cuestura (veinte cuestores anuales), a la cual se accedía a partir de los veinticinco años, y que auxiliaban los procónsules o gobernadores provinciales en materias de finanzas.

El tribunal popular (adeuda cada año), al cual se accedía a los 27 o 28 años, con derecho de veto en ciertos asuntos públicos.

La pretura (diez pretores anuales, aumentados después a dieciocho), a la cual se accedía a los treinta años, y que comportaba el gobierno de una provincia de segundo orden y el mando de una legión (propretores), o bien el desarrollo de una pretura especial (del Erario, etc.). Los pretores tenían funciones judiciales y designaban árbitros en causas civiles.

El consulado (dos cónsules ordinarios y manantiales auxiliares), al cual se accedía a partir de los cuarenta años. Las funciones del cónsul eran presidir el Senado y las Asambleas y, en algunos casos, administrar justicia.

Procónsules o gobernadores provinciales, que gobernaban las provincias senatoriales de primer orden, con poderes consulares (cívico-militares).

Tras ejercerse todas o parte de estas magistraturas se llegaba al rango de senador. La mayoría de los senadores eran italianos, procedentes de la clase senatorial.

Derechos y funciones del Emperador

El Imperator o Princeps disponía de todos los poderes de un tribunal (Tribunicia potestas), de los cuales tenía un procónsul en el gobierno de las provincias (poder que el Imperator podía ejercer en cualquier parte del territorio), y seguramente de los poderes de un cónsul, puesto que si lo deseaba ostentaba el cargo de Cónsul ordinarius.

Era, además, Pontifex Maximus y a menudo ejercía también las funciones censoriales (aunque no ostentaba el título de censor). Se le atribuían varias calificaciones: Pater Patriae, Princeps Senatus, Imperator y Augustus.

El Imperator tenía a su servicio los funcionarios siguientes:

Los lectores (asistentes o escoltes).

Los pretorianos, unidades militares reagrupadas en una unidad especial al servicio imperial, que prestaba su servicio en los cuarteles generales o Pretoris. Constituían la guardia personal del Imperator y tenían al frente el Praefectus Praetorius (en tiempos de Tiberio desempeñaba este cargo Elio Sejano, quien fue después su ministro).

Los Speculatores, cuerpo de caballería con funciones de escolta y mensajería (más tarde, al siglo II, las funciones de escolta pasaron a los Equites singulares Augusti, y se crearon los Frumentarii, que ejercían las funciones de mensajería y de espionaje y policía imperial).

Los empleados, esclavos y libertos imperiales, constituidos por diversos miles de personas de estas condiciones, que realizaban las tareas domésticas y de servicio de las residencias imperiales, siendo el cargo más influyente el de Cubicularius (chambelán).

El Emperador disponía de las siguientes rentas, que constituían el Fiscus:

Las procedentes de sus propiedades personales.

Los legados y herencias de ciudadanos (que primero fue una costumbre, pero que con algunos emperadores derivó hacia una obligación).

El botín de guerra.

El oro ofrecido por ciudades y provincias.

Probablemente una parte de los bienes sin herederos que se compartían con el Aerarium (las finanzas públicas).

Las propiedades del emperador (tierras, palacios, villas en Italia o en las provincias y otras), parece que pasaban a su sucesor, incluso no siendo parientes. Los ciudadanos y las comunidades podían dirigirse al Imperator, le consultaban cuestiones legales y recibían respuesta.

En tiempo de Tiberio los tributos a las provincias se exigían con moderación y las leyes se aplicaban con justicia. Tiberio viajó a la provincia Citerior o Tarraconense con ocasión de las guerras cántabras, en 26-25 a.C. aproximadamente.

El emperador ejerció también como censor, y encargó la realización del censo a las provincias (instituido ya por Augusto). Entre las leyes que aplicó, señalaremos las siguientes:

Límite de gastos en juegos y espectáculos.

Límite en el lujo de muebles.

Fijación anual por parte del Senado de los artículos alimentarios.

Orden que establecía que los ágapes tenían que ser consumidos enteros, y obligaba que la carne y otros alimentos sobrantes se consumieran en comidas posteriores (era costumbre tirar hasta la mitad de un animal del cual ya se hubiera comido una parte).

Prohibió la costumbre de besarse cada día.

Prohibió demorar más allá de las calendes de enero los regalos de principio de año.

Un consejo de familia castigaría las adúlteras que no tuvieran acusador público.

Prohibió a los magistrados adquirir mujer por sorteo y después repudiarla.

Prohibió los ritos egipcios y los judíos (esta última religión penetraba entre los lliberts).

Estableció las Cohortes Pretorianas o Guardia Imperial en Roma (hasta entonces estaban en los alrededores).

Segunda etapa de su gobierno

Tras unos años de ejercicio del poder, una serie de muertes dentro de la familia imperial, en extrañas circustancias, así como problemas con el Senado romano, le reportaron gran impopularidad, lo que le animó a abandonar Roma para gobernar desde su lugar de retiro en Capri (Roma quedó a cargo de su cruel ministro Sejano hasta la caída de éste; de este modo las iras populares se centraron en su privado mientras el Emperador estaba ausente).

Tras su retirada a Capri, el poder a la provincia Tarraconense fue ejercido por un legatus que lo ejerció varios años (las provincias se dividían en públicas o senatoriales, gobernadas por procónsules; e imperiales, gobernadas por legados imperiales -Legati- designados por la Imperator, con algunas excepciones. Los comandantes de las legiones, surgidos del orden senatorial, eran Legati de la legión designados también por la Imperator).

En su última época confiscó bienes de algunos provinciales, y privó muchas ciudades inmunes del derecho a la exención de impuestos.

Tiberio prohibió colocar sus estatuas entre las de los dioses.

Pese a esto, a la Tarraconense se desarrolló el culto al emperador Tiberio y a su madre Livia. Se encargaba de este culto un sumo sacerdote (Flamen) provincial, designado anualmente por el Concilium de la provincia, que era la reunión de todos los aristócratas locales, a menudo de rango senatorial o ecuestre.

Gobernó hasta el año 37, su muerte llego en ese año, probablemente fue obra de su sucesor, Calígula.

66 Estando Pedro abajo en el patio, llega una de las criadas del Sumo Sacerdote
67 y al ver a Pedro calentándose, le mira atentamente y le dice: «También tú estabas con Jesús de Nazaret.»

68 Pero él lo negó: «Ni sé ni entiendo qué dices», y salió afuera, al portal, y cantó un gallo.

69 Le vio la criada y otra vez se puso a decir a los que estaban allí: «Este es uno de ellos.»

70 Pero él lo negaba de nuevo. Poco después, los que estaban allí volvieron a decir a Pedro: «Ciertamente eres de ellos pues además eres galileo.»
71 Pero él, se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre de quien habláis!»

72 Inmediatamente cantó un gallo por segunda vez. Y Pedro recordó lo que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.» Y rompió a llorar.

43 Todavía estaba hablando, cuando de pronto se presenta Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.
44 El que le iba a entregar les había dado esta contraseña: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es, prendedle y llevadle con cautela.»

45 Nada más llegar, se acerca a él y le dice: «Rabbí», y le dio un beso.

46 Ellos le echaron mano y le prendieron.

47 Uno de los presentes, sacando la espada, hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le llevó la oreja.

48 Y tomando la palabra Jesús, les dijo: «¿Como contra un salteador habéis salido a prenderme con espadas y palos?

49 Todos los días estaba junto a vosotros enseñando en el Templo, y no me detuvisteis. Pero es para que se cumplan las Escrituras.»

50 Y abandonándole huyeron todos.

51 Un joven le seguía cubierto sólo de un lienzo; y le detienen.

52 Pero él, dejando el lienzo, se escapó desnudo.

53 Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y se reúnen todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas.

54 También Pedro le siguió de lejos, hasta dentro del palacio del Sumo Sacerdote, y estaba sentado con los criados, calentándose al fuego.

55 Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando contra Jesús un testimonio para darle muerte; pero no lo encontraban.

56 Pues muchos daban falso testimonio contra él, pero los testimonios no coincidían.

57 Algunos, levantándose, dieron contra él este falso testimonio:

58 «Nosotros le oímos decir: Yo destruiré este Santuario hecho por hombres y en tres días edificaré otro no hecho por hombres.»

59 Y tampoco en este caso coincidía su testimonio.

60 Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y poniéndose en medio, preguntó a Jesús: «¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?»

61 Pero él seguía callado y no respondía nada. El Sumo Sacerdote le preguntó de nuevo: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?»

62 Y dijo Jesús: «Sí, yo soy, y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo.»

63 El Sumo Sacerdote se rasga las túnicas y dice: «¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?

64 Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?» Todos juzgaron que era reo de muerte.

65 Algunos se pusieron a escupirle, le cubrían la cara y le daban bofetadas, mientras le decían: «Adivina», y los criados le recibieron a golpes.

Marcos 14
1 Faltaban dos días para la Pascua y los Azimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarle.

2 Pues decían: «Durante la fiesta no, no sea que haya alboroto del pueblo.»

3 Estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, recostado a la mesa, vino una mujer que traía un frasco de alabastro con perfume puro de nardo, de mucho precio; quebró el frasco y lo derramó sobre su cabeza.

4 Había algunos que se decían entre sí indignados: «¿Para qué este despilfarro de perfume?

5 Se podía haber vendido este perfume por más de trescientos denarios y habérselo dado a los pobres.» Y refunfuñaban contra ella.

6 Mas Jesús dijo: «Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho una obra buena en mí.

7 Porque pobres tendréis siempre con vosotros y podréis hacerles bien cuando queráis; pero a mí no me tendréis siempre.

8 Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura.

9 Yo os aseguro: dondequiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya.»

10 Entonces, Judas Iscariote, uno de los Doce, se fue donde los sumos sacerdotes para entregárselo.

11 Al oírlo ellos, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él andaba buscando cómo le entregaría en momento oportuno.

12 El primer día de los Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?»

13 Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: «Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle

14 y allí donde entre, decid al dueño de la casa: "El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?"

15 El os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros.»

16 Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.

17 Y al atardecer, llega él con los Doce.

18 Y mientras comían recostados, Jesús dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará, el que come conmigo.»

19 Ellos empezaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: «¿Acaso soy yo?»

20 El les dijo: «Uno de los Doce que moja conmigo en el mismo plato.

21 Porque el Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!»

22 Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: «Tomad, este es mi cuerpo.»

23 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella.

24 Y les dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos.

25 Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.»

26 Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.

27 Jesús les dice: «Todos os vais a escandalizar, ya que está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.

28 Pero después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea.»

29 Pedro le dijo: «Aunque todos se escandalicen, yo no.»

30 Jesús le dice: «Yo te aseguro: hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres.»

31 Pero él insistía: «Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré.» Lo mismo decían también todos.

32 Van a una propiedad, cuyo nombre es Getsemaní, y dice a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo hago oración.»

33 Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia.

34 Y les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.»

35 Y adelantándose un poco, caía en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora.

36 Y decía: «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.»

37 Viene entonces y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «Simón, ¿duermes?, ¿ni una hora has podido velar?

38 Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.»

39 Y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras.

40 Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados; ellos no sabían qué contestarle.

41 Viene por tercera vez y les dice: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Basta ya. Llegó la hora. Mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.

42 ¡Levantaos! ¡vámonos! Mirad, el que me va a entregar está cerca.»

Marcos 11
1 Cuando se aproximaban a Jerusalén, cerca ya de Betfagé y Betania, al pie del monte de los Olivos, envía a dos de sus discípulos,

2 diciéndoles: «Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y no bien entréis en él, encontraréis un pollino atado, sobre el que no ha montado todavía ningún hombre. Desatadlo y traedlo.

3 Y si alguien os dice: "¿Por qué hacéis eso?", decid: "El Señor lo necesita, y que lo devolverá en seguida".»

4 Fueron y encontraron el pollino atado junto a una puerta, fuera, en la calle, y lo desataron.

5 Algunos de los que estaban allí les dijeron: «¿Qué hacéis desatando el pollino?»

6 Ellos les contestaron según les había dicho Jesús, y les dejaron.

7 Traen el pollino donde Jesús, echaron encima sus mantos y se sentó sobre él.

8 Muchos extendieron sus mantos por el camino; otros, follaje cortado de los campos.

9 Los que iban delante y los que le seguían, gritaban: « ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

10 ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!»

11 Y entró en Jerusalén, en el Templo, y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania.

12 Al día siguiente, saliendo ellos de Betania, sintió hambre.

13 Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si encontraba algo en ella; acercándose a ella, no encontró más que hojas; es que no era tiempo de higos.

14 Entonces le dijo: «¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!» Y sus discípulos oían esto.

15 Llegan a Jerusalén; y entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas

16 y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo.

17 Y les enseñaba, diciéndoles: «¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? ¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos! »

18 Se enteraron de esto los sumos sacerdotes y los escribas y buscaban cómo podrían matarle; porque le tenían miedo, pues toda la gente estaba asombrada de su doctrina.

19 Y al atardecer, salía fuera de la ciudad.

20 Al pasar muy de mañana, vieron la higuera, que estaba seca hasta la raíz.

21 Pedro, recordándolo, le dice: «¡Rabbí, mira!, la higuera que maldijiste está seca.»

22 Jesús les respondió: «Tened fe en Dios.

23 Yo os aseguro que quien diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar" y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá.

24 Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis.

25 Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas.»

27 Vuelven a Jerusalén y, mientras paseaba por el Templo, se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos,

28 y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto?, o ¿quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?»

29 Jesús les dijo: «Os voy a preguntar una cosa. Respondedme y os diré con qué autoridad hago esto.

30 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme.»

31 Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: "Del cielo", dirá: "Entonces, ¿por qué no le creísteis?"

32 Pero ¿vamos a decir: "De los hombres?"» Tenían miedo a la gente; pues todos tenían a Juan por un verdadero profeta.

33 Responden, pues, a Jesús: «No sabemos.» Jesús entonces les dice: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

Marcos 12

1 Y se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó.

2 Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña.

3 Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías.

4 De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron.

5 Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros.

6 Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: "A mi hijo le respetarán".

7 Pero aquellos labradores dijeron entre sí: "Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia."

8 Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña.

9 ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros.

10 ¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido;

11 fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?»

12 Trataban de detenerle - pero tuvieron miedo a la gente - porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron.

13 Y envían donde él algunos fariseos y herodianos, para cazarle en alguna palabra.

14 Vienen y le dicen: «Maestro, sabemos que eres veraz y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios: ¿Es lícito pagar tributo al César o no? ¿Pagamos o dejamos de pagar?»

15 Mas él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea.»

16 Se lo trajeron y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?» Ellos le dijeron: «Del César.»

17 Jesús les dijo: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios.» Y se maravillaban de él.

18 Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban:

19 «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano.

20 Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia;

21 también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo.

22 Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer.

23 En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.»

24 Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios?

25 Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos.

26 Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?

27 No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error.»

28 Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?»

29 Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor,

30 y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.

31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.»

32 Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El,

33 y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»

34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.

35 Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36 David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.

37 El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado.

38 Decía también en su instrucción: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas,

39 ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;

40 y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa.

41 Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho.

42 Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as.

43 Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro.

44 Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.

Domingo de Ramos: Día en el que para el cristianismo comienza la Semana Santa. Ese día se celebra la entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de un borriquillo, preludio de su Pasión.
En todas las iglesias cristianas se celebra una liturgia especial, realizando procesiones con hojas de palma y ramas de olivo para evocar el entusiasmo con el que los discípulos recibieron a Jesús

Decidió subir a Jerusalén coincidiendo con la Pascua judía. Provocó a las autoridades religiosas, proclamándose rey y expulsando a los mercaderes del templo.

Esto trajo como consecuencia su apresamiento y ejecución en la cruz, que era un método de ajusticiamiento habitual en el imperio romano.

Evangelio Mateo. Capítulo 5
1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

3 "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

4 Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.12 Alegráos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

13 "Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.

14 "Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.

15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.

16 Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

17 "No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

18 Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.

19 Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

20 "Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.

21 "Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.

22 Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

23 Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,

24 deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.

25 Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.

26 Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

27 "Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.

28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

29 Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

30 Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

31 "También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio.

32 Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.

33 "Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos.

34 Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo , porque es el trono de Dios,

35 ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén , porque es la ciudad del gran rey.

36 Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro.

37 Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno. 38 "Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.

39 Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra:

40 al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto;

41 y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.

42 A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

43 "Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.

44 Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,

45 para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?

47 Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?

48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

María Magdalena fue así llamada ya sea por Magdala, cerca de Tiberías, en la costa oeste de Galilea, o posiblemente por una expresión Talmúdica que significa cabello crespo de mujer , aunque el Talmud la describe como una adúltera.
En el Nuevo Testamento, ella es mencionada entre las mujeres que acompañaron y siguieron a Cristo (Lucas 8, 2-3) donde también se dice que habían sido echados fuera de ella siete demonios (Marcos 16, 9). Ella es la segunda persona nombrada a los pies de la cruz (Mc 15,40; Mt 27,56; Jn 19,25; Lc 23,49.) Ella vio a Cristo yaciendo en su tumba y fue la primera testigo reconocida de la Resurrección.

Como un todo, los Padres Griegos distinguieron tres personas: la pecadora de Lucas 7,36-50; la hermana de Marta y Lázaro, Lc 10,38-42 y Jn 11; y a María Magdalena.

Por otro lado, la mayoría de los Latinos sostuvieron que estas tres personas fueron una y la misma. Los críticos Protestantes, sin embargo, creen que eran dos, y tal vez tres personas distintas. Es imposible demostrar la identidad de las tres; pero aquellos comentaristas sin lugar a dudas fueron demasiado lejos al aseverar, como lo hizo Wescott (en Jn 11,1) que la identidad de María con María Magdalena es una mera conjetura sin apoyo en evidencia directa alguna y opuesta al tenor general de los Evangelios . Es la identificación de María de Betania con la pecadora de Lucas 7,37 la cual es la mas combatida por los Protestantes.

Pareciera como si esta renuencia a identificar a la pecadora con la hermana de Marta se deba a una falla por entender el significado total del perdón del pecado. Las tendencias con intención de armonizar entre tantos críticos modernos, también, son responsables por mucha de la confusión existente.

El primer hecho, mencionado en el Evangelio en relación al tema bajo discusión es la unción de los pies de Cristo, por una mujer, una pecadora en la ciudad (Lucas 7, 37-50). Esto pertenece al ministerio Galileo, precede al milagro de la alimentación de los cinco mil y la tercera Pascua. Inmediatamente después, San Lucas describe un circuito misionero en la Galilea y nos cuenta de una mujer que siguió a Cristo entre ellos siendo María la llamada Magdalena, de quien fueron exorcizados siete demonios (Lucas 8, 2); pero no nos dice que es con ella con quien se identifica la pecadora del capítulo anterior.

En 10.38-42, nos cuenta de la visita de Cristo a Marta y María en cierto pueblo ; es imposible identificar el pueblo, pero queda claro en ix, 53 que Cristo había definitivamente dejado Galilea y es bastante posible que este pueblo fuera Betania. Esto parece confirmado por la parábola precedente del buen samaritano, la cual casi con certeza fue dicha en el camino entre Jericó y Jerusalén.

Pero aquí nuevamente notamos que nada sugiere una identificación de las tres personas (La pecadora , María Magdalena y María de Betania) y si solo tenemos a San Lucas para que nos guíe, ciertamente no tenemos fundamentos para identificarlas.

San Juan, sin embargo, claramente identifica María de Betania con la mujer que ungió los pies de Cristo (12; cf. Mt 26 y Mc 14).

Es notable que ya en el 11,.2, San Juan haya hablado de María como aquella que ungió los pies del Señor he aleipsasa; Comúnmente se dice que él se refería a la consecuente unción descrita por él mismo en 12:3-8; aunque puede ser cuestionado si hubiese usado la palabra he aleipsasa si hubiese sido otra mujer, y no la pecadora de la ciudad.

Es concebible que San Juan, sólo porque escribió mucho tiempo después de los eventos y en un tiempo cuando María estaba muerta, que desee apuntarnos que ella era realmente la misma conocida como la pecadora . Del mismo modo, San Lucas pudo haber revelado su identidad precisamente porque no deseaba difamar a alguien aún vivo; ciertamente ocurre algo similar en el caso de San Mateo, ( 5:7) quien oculta su identidad con Leví, el publicano.

Si el argumento anterior se mantiene correcto, María de Betania y la pecadora son una y la misma persona con María Magdalena. Con San Juan aprendimos el nombre de la mujer que ungió los pies de Cristo previo a la última Cena.

Podemos notar aquí que parece innecesario mantener esto porque San Mateo y San marcos dijeron dos días antes de la Pascua mientras que San Juan dice seis días , hay por lo tanto, dos distintas unciones una tras la otra.

San Juan no necesariamente quiere decir que la Cena y la unción tuvieron lugar seis días antes, sino que Cristo llegó a Betania seis días antes de la Pascua.

Entonces, en aquella Cena, María recibió el glorioso encomio ella ha realizado una buena obra en Mi...al ungir Mi cuerpo para mi

entierro...donde sea que este Evangelio sea predicado...que también lo que ella ha hecho por mi sea relatado en memoria de ella . Considerando todo esto, ¿es creíble que esta María no tuviera lugar a los pies de la Cruz, como tampoco en la tumba de Cristo? Sin embargo, es María Magdalena quien, de acuerdo a todos los Evangelistas, estuvo a los pies de la cruz y asistió en el funeral y fue la primera testigo registrada de la Resurrección. Y mientras San Juan la llama María Magdalena en 19:25; 20:1 y en 20:18, la llama simplemente María en 20:11 y 20:16.

Bajo de visión de lo que hemos defendido, la serie de eventos constituyen un todo consistente; la pecadora aparece temprano en el ministerio buscando el perdón; ella es descrita inmediatamente después como María Magdalena mujer de la cual salieron siete demonios ; poco después, la encontramos sentada a los pies del Señor y escuchando Sus palabras .

Para la mente Católica todo parece natural y apropiado. En un período posterior María y Marta se vuelven a Cristo, el Hijo del Dios Viviente y El les devuelve a su hermano Lázaro; poco tiempo después, lo invitan a cenar y María nuevamente repite el acto que había realizado como penitente.

En la Pasión, ella está a su lado; ella lo ve yaciendo en la tumba; y es la primera testigo de Su Resurrección – a excepción de siempre Su Madre a quien Él debió necesitar que apareciera primero, aunque el Nuevo Testamento es silencioso en este punto. En nuestra visión, entonces, hubieron dos unciones a los pies de Cristo – seguramente no hubo dificultad cuando San Mateo y San Marcos hablaron de su cabeza- el primero (Lucas 7) ocurrió en una fecha comparativamente temprana; la segunda, dos días antes de la última Pascua. Pero era una y la misma mujer que realizó este pío acto en cada ocasión.

Historia subsecuente de Santa María Magdalena

La Iglesia Griega sostiene que la santa se retiró a Éfeso con la Santísima Virgen y allí murió, que sus reliquias fueron transferidas a Constantinopla en el año 886 y son preservadas allí- Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) apoya la idea que ella se fue a Éfeso.

Sin embargo, de acuerdo a la tradición francesa (ver SAN LAZARO DE BETANIA), María, Lázaro y algunos acompañantes se fueron a Marsella convirtiendo a toda la Provenza. Se dice que Magdalena se retiró a un cerro, La Sainte-Baume, muy cerca donde se entregó a una vida de penitencia por treinta años.

Al llegar el momento de su muerte fue llevada por ángeles a Aix al oratorio de San Máximo donde recibió el viático; Entonces, su cuerpo yace en un oratorio construido por San Máximo en Villa Lata, luego llamada San Máximo.

La Historia se mantiene silenciosa respecto a esas reliquias, hasta el año 745, cuando, de acuerdo al cronista Sigebert, fueron cambiada a Vézelay por temor a los Saracenos. No hay registro de su regreso, pero en el año 1279, cuando Carlos II, Rey de Nápoles levantó el convento en La Sainte-Baume para los Dominicos, se encontró el sepulcro intacto, con una inscripción que declaraba porqué había sido escondido.

En el año 1600 las reliquias fueron colocadas en un sarcófago enviado por Clemente VIII, con la cabeza colocada en una vasija separada.

En el año 1814, la Iglesia de La Sainte-Baume, derrumbada durante la Revolución, fue restaurada y en 1802 la gruta fue nuevamente consagrada. La cabeza de la santa ahora yace allí, donde ha estado por tanto tiempo y donde ha sido centro de muchos peregrinajes.

HUGH POPE

Transcrito por Paul T. Crowley

In Memoriam, Sr. Mary Leah, O.P. y Sr. Mary Lilly, O.P. Traducido por Carolina Eyzaguirre.

Evangelio de Juan, Capítulo 4
1 Cuando Jesús se enteró de que había llegado a oídos de los fariseos que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan -

2 aunque no era Jesús mismo el que bautizaba, sino sus discípulos -,

3 abandonó Judea y volvió a Galilea.

4 Tenía que pasar por Samaria.

5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José.

6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.

7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: «Dame de beber.»

8 Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana:

9 «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?» (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.)

10 Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.»

11 Le dice la mujer: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva?

12 ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»

13 Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;

14 pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.»

15 Le dice la mujer: «Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.»

16 El le dice: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá.»

17 Respondió la mujer: «No tengo marido.» Jesús le dice: «Bien has dicho que no tienes marido,

18 porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad.»

19 Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un profeta.

20 Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.»

21 Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

22 Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.

23 Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

24 Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.»

25 Le dice la mujer: «Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.»

26 Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando.»

27 En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: «¿Qué quieres?» o «¿Qué hablas con ella?»

28 La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:

29 «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?»

30 Salieron de la ciudad e iban donde él.

31 Entretanto, los discípulos le insistían diciendo: «Rabbí, come.»

32 Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que vosotros no sabéis.»

33 Los discípulos se decían unos a otros: «¿Le habrá traído alguien de comer?»

34 Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.

35 ¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega. Ya

36 el segador recibe el salario, y recoge fruto para vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador.

37 Porque en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador:

38 yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os

aprovecháis de su fatiga.»

39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho.»

40 Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días.

41 Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras,

42 y decían a la mujer: «Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.»

43 Pasados los dos días, partió de allí para Galilea.

44 Pues Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria

El Evangelio de Juan nos narra el encuentro que le cambió la vida a la mujer samaritana con Jesús. Junto al pozo de Sicar, una mujer se encuentra con alguien a quien no conocía: Jesucristo. Este encuentro de la mujer con Jesús está marcado por un diálogo ascendente, en el que comenzando por lo externo (la búsqueda de agua de un pozo), se va adentrando hasta llegar al corazón (el calmar la sed de Dios que todo hombre tiene), lo que claramente provoca el cambio en la mujer. Eso se llama conversión, y este texto es un claro itinerario de ese proceso de vida al que se nos invita con insistencia durante la Cuaresma.

Aprendizaje de la Palabra:

Los textos de este fin de semana no dejan de ser muy impresionantes, y ciertamente lo que podamos aprender de ellos siempre nos servirá para ese encuentro con Dios.

• Durante la Cuaresma debemos beber del Agua Viva : Este tiempo de gracia especial que se nos ofrece es para fortalecernos, alimentarnos hemos dicho las semanas anteriores; hoy decimos, para beber lo que necesitamos para no desfallecer: el Agua Viva que Jesús nos quiere ofrecer. Se trata ciertamente de su Palabra, de su Vida, de su Gracia, de su Salvación.

Pero debemos preguntarnos ¿Qué aguas estoy bebiendo hoy? Y no es una pregunta menor, porque muchas veces se nos ofrecen distintas aguas, y más de algunas no son muy limpias, por lo que corremos el riesgo de envenenarnos. La Cuaresma nos invita a purificar esas aguas que bebemos, y se purifican a los pies del Maestro, talvez tengamos que desecharla, para beber una agua nueva, Viva. El agua que nos ofrece el Señor brota hasta la Vida Eterna, y esa agua es la que bebemos desde su misma fuente: Jesucristo.

• En la Cuaresma hay que fortalecernos en esta Agua, que nos trae la Fe, la Salvación y la Paz : Estas realidades de las que nos habla Pablo, no son algo inalcanzable, pero ciertamente están teñidas de un esfuerzo personal de búsqueda de Dios por parte del hombre. Y es ese camino el que nos cuesta tomar. La fe no surge solo por un deseo de creer, debe ir acompañado de un proceso interno de conversión y aceptación de Dios y su voluntad. Los frutos vendrán en la medida que alcanzamos esa riqueza de la fe, que nos traerán la Paz y la Esperanza.

• En la Cuaresma, hay que encontrarse con Jesús al lado del pozo : El simbolismo del pozo, es un lugar que sirve para que encontremos un espacio para juntarnos con Dios, con Jesús, que está ahí, al borde del pozo esperándonos. Ese encuentro debe llevarnos a pensar en cómo estamos preparando ese momento. Nuestro corazón tiene anhelo de ese momento, y la mejor prueba de ello es que reconocemos nuestra necesidad de Dios. Por ello, este Domingo, no perdamos tiempo, bajemos al pozo. Seguro Jesús está esperándonos.

Danos agua de beber... esa es la petición del pueblo judío, esa es la petición que deberíamos hacer nosotros, al igual que la samaritana.

En la Cuaresma, se nos da esta oportunidad de refrescarnos antes de llegar a la Pascua; es lo que hacemos Domingo a Domingo, llegar a l pozo, para nutrirnos en cada Eucaristía de su Agua Viva.

Pbro. Cristian Moya

Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, Concón, Chile.

San Marcos 10: 13 al 16
Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos comenzáron a reprender a quienes los llevaban.

Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo:

Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Lucas 15, 1-3.11-32
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Entonces les dijo esta parábola.

Dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.
Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y

vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano."El se irritó y no quería entrar.

Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."

Lucas 10, 25-37
Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».

Le Dijo entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.
Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva." ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo».

Marcos 6, 45-52.

Después de que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús inmediatamente obligó a sus discípulos a subir a la barca y a ir por delante hacia Betsaida, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y Él, solo, en tierra. Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo.

Pero ellos viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos le habían visto y estaban turbados. Pero él, al instante, les habló, diciéndoles: «¡Animo!, que soy yo, no temáis».

Subió entonces donde ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada.

Marcos 4, 35-41

Aquel día, al atardecer, les dice: Pasemos a la otra orilla. Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; e iban otras barcas con él.

En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca.

Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: ¡Calla, enmudece! El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe? Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?

Lucas 5, 1-11
Estaba Jesús en cierta ocasión a orillas del lago de Genesaret, y de repente se juntó un gentío para oír la palabra de Dios. Vio entonces dos barcas a la orilla del lago; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.

Subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la separara un poco de tierra. Se sentó y enseñaba a la gente desde la barca.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema hacia dentro del lago y echen las redes para pescar». Simón respondió: «Maestro, estuvimos toda la noche intentando pescar, sin conseguir nada; pero, sólo porque tú lo dices, echaré las redes». Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían, hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador».

Pues tanto Pedro como los que estaban con él quedaron asombrados por la cantidad de peces que habían pescado; e igualmente Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: «No temas, desde ahora serás pescador de hombres». Y después de arrimar las barcas a tierra, dejaron todo y lo siguieron.

Mateo 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.

Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer. Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.

Les dijo: "Traédmelos". Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente: Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Marcos 8, 1-10: Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos». Sus discípulos le respondieron: «¿Cómo podrá alguien saciar de pan

a éstos aquí en el desierto?» El les preguntaba: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos le respondieron: «Siete». Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos.

Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos 4.000; y Jesús los despidió. Subió a continuación a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanutá.

Juan 6, 1-15

Después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos.

Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: «¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?» Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba

a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco». Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?» Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil.

Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda».

Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo». Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.

En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron a decir a Jesús: Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo .
Al oír esto, Jesús dijo: esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella .

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: Vayamos otra vez a Judea . Los discípulos le dijeron: Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte ¿y tu vas a volver allá? Jesús les contestó: ¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo, en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta luz . Dijo esto y luego añadió: Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo.

Entonces le dijeron sus discípulos: Señor, si duerme, es que va a sanar . Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado ahí, para que crean. Ahora, vamos allá . Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo,

dijo a los demás discípulos: Vayamos también nosotros, para morir con Él . Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y María para consolarlas por la muerte de su hermano.

Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí , no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas . Jesús dijo: Tu hermano resucitará .

Marta respondió: Ya sé que resucitará en la resurrección del último día : Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto? Ella le contestó: Sí, Señor, creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo . Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: Ya vino el Maestro y te llama .

Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque Él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde marta lo había encontrado. Los judíos estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar ahí y la siguieron.

Cuando llegó Mará adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano . Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: ¿Dónde lo han puesto? Le contestaron: Ven, Señor, y lo verás . Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: De veras ¡cuánto lo amaba! .

Algunos decían: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera? . Jesús profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: Quiten la losa . Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días .

Le dijo Jesús: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado .

Luego gritó con voz potente: ¡Lázaro, sal de ahí! . Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: Desátenlo, para que pueda andar . Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él.

Marcos 5, 21-43
En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.

Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.

Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su aba sana del mal.
Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"» Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se

acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos y le dice: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?» Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

Marcos 10, 46-52
En aquel tiempo, mientras Jesús salía de Jericó acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: ¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!

Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten compasión de mí!

Jesús se detuvo y dijo: Llamadle. Llaman al ciego, diciéndole: ¡Animo, levántate! Te llama.
Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús.

Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? El ciego le dijo: Rabbuní, ¡que vea! Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.

Milagros de Jesus
Según muchas religiones un milagro es una intervención de Dios en el Universo.

Hay que tener en cuenta que dependiendo de la religión que se trate (judaísmo, cristianismo, Islam...) existen definiciones diferentes de la palabra "milagro". Aun dentro de una religión usan esta palabra en más sentidos. A veces 'milagro' está usado para indicar un hecho de algo sobrenatural que no es un Dios.

En la actualidad la falta de Fe en la humanidad hace que cualquier hecho de carácter extraño que para los científicos y religiosos tiene un significado muy simple, para la gente común sea algo a lo cual se le pueda referir como un milagro, una señal de que el final está cerca o que Dios y la Virgen están buscando maneras de comunicarse con nosotros en la tierra. Ejemplos de estos casos se escuchan a diario en las noticias: la aparición de una sombra con forma extraña en una pared o hasta el famoso sandwich con la imagen de la Virgen.
Para que la religión católica considere un hecho milagroso, este debe no tener una explicación científica, cuando se le atribuye un milagro a una persona difunta, ésta puede llegar a ser beatificada y luego canonizada por el Vaticano.

Los milagros de Jesús

A. Los registrados en los evangelicos.

1. Cambiar agua en vino (Jn. 2:1-11)

2. Curación del hijo de un oficial (Jn. 4:46-54)

3. Curación de un hombre en la sinagoga (Mc. 1:23-26; Lc. 4:33-35)

4. Curación de la suegra de Pedro (Mt. 8:14-15; Mc. 1:30-31; Lc. 4:38-39)

5. La primera gran captura de peces (Lc. 5:1-11)

6. Curación de un leproso (Mt. 8:2-4; Mc. 1:40-42; Lc. 5:12-13)

7. Curación de un hombre paralitico (Mt. 9:2-7; Mc. 2:3-12; Lc. 5:18-25)

8. Curación de un hombre enfermo en la piscina de Betesda (Jn. 5:1-9)

9. Curación de un hombre con la mano seca (Mt. 12:10-13; Mc. 3:1-5; Lc. 6:6-10)

10. Curación del criado de un centurion (Mt. 8:5-13; Lc. 7:1-10)

11. Resurrección del hijo de una viuda (Lc. 7:11-15)

12. Curación de dos hombres ciegos (Mt. 9:27-31)

13. Calmar una tormenta (Mt. 8:23-27; Mc. 4:37-41; Lc. 8:22-25)

14. La curación de un hombre endemoniado (Mt. 8:28-34; Mc.5:1-15; Lc. 8:27-35)

15. La curación de una mujer con hemoragia (Mt. 9:20-22; Mc. 5:25-29; Lc. 8:43-48)

16. Resucitar a la hija de Jairo (Mt. 9:18-19, 23-25; Mc. 5:22-24, 38-42; Lc. 8:41-42, 49-56)

17. La curación de un mudo, y curación de un hombre endemoniado (Mt. 9:32-33)

18. Alimentación milagrosa de 5.000 (Mt. 14:15-21; Mc. 6:35-44; Lc. 9:12-17; Jn. 6:5-13)

19. Caminar sobre el agua (Mt. 14:25; Mc. 6:48-51; Jn. 6:19-21).

20. Curación de la hija de una mujer cananea (Mt. 15:21-38; Mc. 7:24-30)

21. Curación de un sordo mudo (Mc. 7:31-37)

22. Alimentación milagrosa de 4.000 (Mt. 15:32-38; Mc. 8:1-9)

23. La curación de un hombre ciego (Mc. 8:22-26)

24. La curación de un muchacho endemoniado (Mt. 17:14-18; Mc. 9:17-19; Lc. 9:38-43)

25. La moneda en la boca del pez (Mt. 17:24-27)

26. La curación de un hombre ciego de nacimiento (Jn. 9:1-41)

27. La curación de un hombre sordo y ciego (Mt. 12:22; Lc. 11:14)

28. La curación de una mujer lisiada (Lc. 13:11-13)

29. La curación de un hombre hidrópico (Lc. 14:1-4)

30. Resurrección de Lazaro (Jn. 11:1-44)

31. Curación de diez leprosos (Lc. 17:11-19)

32. La curación de dos hombres ciegos (Mt. 20:29-34; Mc. 10:46-52; Lc. 18:35-43)

33. Higuera estéril (Mt. 21:18-22; Mc. 11:12-14, 20-25)

34. La curación del oido del siervo del sumo sacerdote. (Lc. 22:50-51)

35. La Segunda pesca milagroso (Jn. 21:1-11)

B. Otros milagros - Jn. 20:30-31

Las Bodas de Cana

1 Y al día tercero se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús.

2 Fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.

3 Y como faltase el vino, dice a Jesús su madre: "No tienen vino".

4 Y le dice Jesús: "¿Qué tenemos que ver tú y yo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.

5 Dice su madre a los que servían: "Todo cuanto él os diga, hacedlo.

6 Había allí seis hidrias de piedra, destinadas a la purificación de los judíos, cada una de las cuales podía contener de dos a tres metretas.

7 Díceles Jesús: "Llenad de agua las hidrias". Y las llenaron hasta arriba.

8 Y les dice: "Sacad ahora y llevadlo al maestresala". Y lo llevaron.

9 Mas cuando gustó el maestresala el agua hecha vino —y no sabía de dónde era, pero sabíanlo los que servían, que habían sacado el agua—, llama al esposo el maestresala

10 y le dice: "Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están ya bebidos, pone el peor; tú has reservado el vino bueno hasta ahora.

11 Este que fué el principio de los milagros hízolo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos.

12 Después de esto bajó Jesús a Cafarnaum y con él su madre y sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí no muchos días.

13 Y estaba cerca la Pascua de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.

14 Y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados;

15 y habiendo hecho un azote de cordeles, echóles a todos del templo, y con ellos las ovejas y los bueyes, y a los cambistas les desparramó las monedas y volcó sus mesas;

16 y a los que vendían palomas dijo: "Quitad eso de ahí; no hagáis la casa de mi Padre casa de tráfico".

17 Recordaron sus discípulos que está escrito:«El celo por tu casa me devoró» (Sal 68,9).

18 Respondieron, pues, los judíos y le dijeron: "¿Qué señal nos muestras que acredite tu modo de obrar?"

19 Respondió Jesús y les dijo: "Destruid este santuario, y en tres días lo levantaré".

20 Dijeron, pues, los judíos: "En cuarenta y seis años se ha edificado este santuario, ¿y tú en tres días lo levantarás?

21 El, empero, hablaba del santuario de su cuerpo.

22 Cuando, pues, resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos que había dicho esto, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

23 Mientras estuvo Jesús en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre viendo los milagros que hacía;

24 mas Jesús, por su parte, no fiaba de ellos, como quien conocía todos,

25 y que no tenía necesidad de que uno diese testimonio acerca del hombre; pues él conocía lo que había en el hombre.

Apostol Pedro
Simón, hebreo Shimon, llamado también Pedro o Cefas (Betsaida, ? - Roma, 29 de junio de 67), fue, de acuerdo a la tradición cristiana, uno de los doce Apóstoles, discípulos de Jesús de Nazaret, a quien según la tradición éste dejó encargado de dirigir al resto de su Iglesia. Fue el primer patriarca de Antioquía y obispo de Roma, y el primer Papa de acuerdo a la Iglesia Católica Romana.

Su nombre de nacimiento era, Shimón, pero recibió de Jesús el nombre Pedro (del latín petra, "piedra") al reconocer que éste era el mesías, hijo de Dios (Mateo 16:17-19, Marcos 8:29, Lucas 9:20), para indicar que sería la piedra angular de su Iglesia. Pablo de Tarso lo llamó en sus escritos Keyfas, el equivalente arameo de Pedro, aún cuando predica en griego; Juan el Evangelista lo llamó, por lo general, Simón Pedro.

Es patrono de los Papas, los pescadores, los marineros, los panaderos, los segadores, los carniceros, los cristaleros, los zapateros, los relojeros, los herreros, los albañiles, los constructores de puentes, los hiladores, los penitentes y las vírgenes. Su ayuda se invoca para las mordeduras de serpiente, la rabia, la posesión diabólica, el robo y las enfermedades de las piernas.

Vida

No se cuenta con más detalles sobre la vida de Pedro que los que recoge el Nuevo Testamento, excepto por algunos documentos de Clemente Romano que tratan de los últimos años de su vida. De acuerdo a la narración evangélica, Pedro era un pescador galileo, oficio que ejercía con su hermano Andrés; estaba o había estado casado, puesto que la curación de su suegra se recoge en los evangelios sinópticos (Mateo 8:14-17, Marcos 1:29-31, Lucas 4:38). Otros escritos, parte del corpus declarado apócrifo en Nicea, mencionan que habría tenido una hija

Pedro se incorporó al grupo de los Apóstoles a principios del ministerio de Jesús en Galilea; según el testimonio de Juan (Juan 1:40-42), fue su hermano Andrés quien lo introdujo al grupo, tras haberse contado ambos entre los seguidores de Juan el Bautista. La narración de los sinópticos contradice esta versión, sin embargo, narrando la historia de que al ver a ambos recoger las redes, Jesús invitó a los dos hermanos a hacerse pescadores de hombres (Mateo 4:18-22, Marcos 1:16-20, Lucas 5:1-10)

Pedro formó parte del grupo de los doce Apóstoles; casi invariablemente, los Evangelistas lo nombran a la cabeza del grupo. Fue uno de los tres discípulos íntimos testigos de la transfiguración (Marcos 9:1), sobre la que luego se explayaría en sus escritos. Tras reconocer en Jesús al Mesías esperado (Marcos 8:29), recibió de él la profecía de que sería la base de la Iglesia. En ello se basa la tradición católica que hace del obispo de Roma, cargo que Pedro ocupó antes de morir, la cabeza de la Iglesia.

Sin embargo, los evangelios recogen también la profecía de Jesús de que Pedro lo traicionaría tres veces. Aún cuando la noche de la última cena Pedro juró no apartarse de Jesús, al ser interrogado por los soldados romanos que lo habían detenido, negó tres veces conocerlo antes de que la noche acabase (Mateo 26:69-75, Marcos 14:66-72, Lucas 22:54-62, Juan 18:25-27).

Tras la muerte de Jesús la figura de Pedro es menos precisa. Si bien varios de los evangelios, tanto canónicos como apócrifos; dejan entrever que había sido especialmente favorecido por Jesús (en Lucas 24:34 se narra una comunicación especial del resucitado a Pedro), los testimonios no son siempre coherentes.

El Evangelio de Mateo no vuelve a nombrar a Pedro tras haber éste negado conocer a Jesús, lo que hace pensar que el autor del mismo quizás lo considerara un apóstata. El autor de Hechos de los Apóstoles, sin embargo, presenta a Pedro como una figura crucial de las comunidades paleocristianas; es él quien preside la selección del reemplazo para Judas Iscariote (Hechos 1:15-26) y quien es examinado públicamente por el Sanedrín (Hechos 4:7-22, Hechos 5:18-42) tras haber curado milagrosamente a un hombre a las puertas del templo de Jerusalén, además de emprender misiones a Lidia, Jaffa y Cesárea y de estar presente en el Concilio de Jerusalén, cuando Pablo sostiene que el mensaje de Jesús se extiende también a los gentiles. La prédica de Pedro, sin embargo, estuvo por lo general limitada al pueblo judío.

El autor de los Hechos, sin embargo, se centra luego en las obras de Pablo, por lo que de los años posteriores es mucho lo que se ignora. De acuerdo a la epístola a los Gálatas, se trasladó a Antioquía, donde Pablo lo encontró más tarde (Gálatas 2:11); tradicionalmente se lo considera el primer obispo y patriarca de la ciudad. La primer epístola a los Corintios deja entrever que Pedro quizá visitó la ciudad en sus misiones (Corintios 1:12).

La tradición indica que Pedro acabó sus días en Roma, donde fue obispo, y que allí murió martirizado. Clemente Romano, en su carta a los corintios, data su muerte en la época de las persecuciones de Nerón. El evangelio de Juan sugiere, en el característico estilo alegórico, que Pedro fue crucificado; dado que la datación de éste indica que no fue escrito hasta el siglo II, el testimonio es relevante. De acuerdo a la leyenda, Pedro pidió ser crucificado cabeza abajo, no considerándose digno de morir del mismo modo que Jesús.

Flavio Josefo relata que la práctica de crucificar criminales en posiciones distintas era común entre los soldados. El texto de 1Pedro 5:13, que envía saludos desde la Iglesia que está en Babilonia se ha entendido también muchas veces en sentido figurativo, como señal de que Pedro escribía desde Roma. En todo caso, es concluyente la evidencia de que, cuando Pablo escribió su epístola a los Romanos, Pedro no se encontraba en la ciudad. El primer autor que menciona a Pedro como obispo de Roma es Ireneo de Lyon, ya en el siglo II.

Escritos

Entre los escritos del nuevo testamento, se considera habitualmente que el evangelio de Marcos recoge las enseñanzas de Pedro por parte de uno de sus discípulos. Además, dos epístolas se atribuyen tradicionalmente a Pedro. Sin embargo, los originales griegos son muy superiores en su redacción a lo esperable en un rústico pescador cuyo primer idioma era el arameo, y que no habría estudiado el griego ni retórica (Hechos 4:13). La explicación tradicional es que, al menos la primera de las epístolas fue redactada por un amanuense que, si no recogió directamente de boca de Pedro sus opiniones, lo conocía lo suficientemente bien como para hablar en su nombre.

Sin embargo, la autenticidad de la segunda epístola carece hoy en día de defensores. De acuerdo a los estudios de Raymond E. Brown, su texto era desconocido en Occidente hasta alrededor del año 350, y luego fue rechazada por muchos cristianos. En Oriente su aceptación llegó aún más tarde, en el siglo VI en algunos casos. En cualquier caso, la primera mención del texto es una referencia de Orígenes, recogida por san Eusebio, alrededor del año 250.

Numerosos autores han señalado que el estilo es muy similar al de una carta apócrifa antiguamente atribuída a Clemente Romano (la segunda epístola de Clemente), por lo que es posible que su autor fuese el mismo. Razones argumentales han demostrado que su redactor conocía la epístola de Judas.

Otras obras apócrifas han circulado con la pretensión de recoger las palabras o los hechos de Pedro. Desde la antigüedad, sin embargo, se ha cuestionado su autenticidad. Éstas incluyen:

el evangelio de Pedro;

los Hechos de Pedro

una carta de Pedro a Felipe, conservada en la biblioteca Nag Hammadi

un Apocalipsis de Pedro, considerado auténtico hasta entrado el siglo IV;

la espistula Petri, una carta que consta al inicio de algunas versiones de las obras de Clemente.

Iconografía

En honor a la profesión petrina, los Papas de la Iglesia Católica Romana llevan un anillo con la imagen del santo echando las redes al mar, llamado Anillo del Pescador.

En el pasaje de Mateo 16 en que Jesús nombra a Pedro base de la iglesia, el Evangelista añade que recibirá las llaves del cielo y de la tierra. Ésta es probablemente la base de la representación habitual de Pedro en la iconografía como portador de un par de llaves, que constan también en la heráldica vaticana, aunque el mismo evangelista menciona más abajo la entrega de las llaves a todos lo sdiscípulos Mateo 18:18.

La representación convencional de Pedro lo presenta ya anciano, portando las llaves. Entre sus atributos se cuentan también el barco (por su profesión), el libro y el gallo (por su traición). Ocasionalmente se lo reviste de los atributos de su cargo obispal o papal, si bien las tradiciones relativas a éstos no se fijaron hasta mucho más tarde. Las escenas de su martirio lo presentan por lo general cabeza abajo.

Juan el Apóstol

Su nombre en hebreo es Yohanan, "el Señor es misericordioso". Era discípulo de Jesucristo, nativo de Galilea, hermano de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. Era pescador de oficio como otros apóstoles. Junto a su hermano Santiago, Jesús lo llamó "hijos del trueno" por su gran ímpetu. En la última cena se recostó sobre el pecho de Jesús. Estuvo abajo de la cruz, junto a María. Después de la resurrección de Jesús, junto a Simón Pedro vieron el sepulcro vacío. Pablo de Tarso lo menciona como uno de los pilares de la iglesia.

Ireneo de Lyon cuenta que Juan, después del martirio de Pedro y Pablo, se estableció en Éfeso. La tradición nos dice que fue llevado a Roma el emperador Domiciano ordenó quemarlo con aceite caliente. Algunos dicen que murió mártir ,y otros que se salvó del martirio y fue desterrado a la isla Patmos donde escribió el Apocalipsis. Y fue maestro de San Policarpo Después de morir Domiciano, pudo volver a Éfeso, donde escribió el resto de sus escritos y murió.

Andrés el Apóstol

De acuerdo con los Evangelios, Andrés fue uno de los 12 apóstoles que seguían a Jesús de Nazaret. Hermano de Simón, llamado Pedro, e hijo de un pescador llamado Jonás, fue discipulo de san Juan el Bautista; al bautizar éste a Jesús, Andrés exclamó "¡He ahí al cordero de Dios!" y decidió seguir a Jesucristo, siendo el primer apóstol en ser llamado.

Según Orígenes, Andrés predicó en Grecia, el Mar Negro y el Caúcaso; fue el primer obispo de Bizancio, un cargo que finalmente se convertiría en el patriarcado de Constantinopla. Por ello, es considerado la cabeza de la Iglesia Ortodoxa, como Pedro lo fuera de la Iglesia Católica Romana.

La tradición cuenta que fue crucificado en una cruz en forma de "X" (crux decussata), sin clavos sino amarrado, donde estuvo predicando dos días. Sus restos se encontraban en Patrás, desde donde fueron trasladados a Constantinopla. Los cruzados tomaron Constantinopla en el siglo XIII; poco después, las reliquias fueron robadas y trasladadas a la catedral de Amalfi, en Italia.

Su cabeza fue trasladada a Roma en 1462 y fue colocada en la Basílica de San Pedro. El papa Pablo VI, como gesto ecuménico, la devolvió a la iglesia ortodoxa en 1964. San Andrés es santo patrono de Rusia, Rumania y Escocia, y su fiesta es el 30 de noviembre.

Santiago el Mayor

Jacob (llamado Santiago el Mayor o Santiago el de Zebedeo, para distinguir del otro apóstol llamado Jacob, Santiago el de Alfeo o Santiago el Menor apóstol de Jesús de Nazaret, nacido en Betsaida, Galilea y muerto en Jerusalén, en el siglo I. Hermano mayor del también apóstol Juan el Evangelista. Su maestro Jesús les puso el sobrenombre de "hermanos boanergués" ('hijos del trueno').

Su nombre era Jacob , pero con el tiempo se fue deformando a Yaco y finalmente a Yago (como el malvado lugarteniente que provocó los celos a Otelo, en la obra homónima de Shakespeare). El apóstol terminó siendo conocido como Jacques en francés, James (/yéims/) en inglés y Sant'Iago o Santiago en castellano.

Mateo Leví, el séptimo de los apóstoles.

Mateo pertenecía a una familia de cobradores de impuestos, o publicanos, pero él mismo era un recaudador de aduanas en Capernaum, donde vivía. Contaba con treinta y un años, era casado y tenía cuatro hijos. Era un hombre de moderada riqueza, el único de los que pertenecían al cuerpo apostólico con ciertos medios. Era un buen hombre de negocios, una persona sociable, y tenía el don de hacer amigos y de llevarse muy bien con una gran variedad de personas.

Andrés nombró a Mateo representante financiero de los apóstoles. En cierto modo, él era el agente fiscal y el portavoz publicitario de la organización apostólica. Era un juez agudo de la naturaleza humana y un propagandista muy eficaz. Su personalidad es difícil de visualizar, pero fue un discípulo honesto y su fe en la misión de Jesús y en la certeza del reino creció con el tiempo.

El punto fuerte de Mateo Leví era su devoción sincera a la causa. El hecho de que él, un publicano, hubiera sido aceptado por Jesús y sus apóstoles llenaba de gratitud a este ex-recaudador de impuestos. Sin embargo, llevó algún tiempo para que el resto de los apóstoles, especialmente Simón el Zelote y Judas Iscariote, se llegaran a reconciliar con la presencia del publicano en su medio.

La debilidad de Mateo era su visión materialista y miope de la vida. Pero en todos estos asuntos, progresó mucho según pasaban los meses. Él, por supuesto, tenía que ausentarse de muchas de las más preciadas temporadas de instrucción porque era su deber mantener provista la tesorería.

Lo que Mateo más apreciaba era la disposición del Maestro para perdonar. Nunca dejaba de repetir que la fe era lo único que se necesitaba en el asunto de encontrar a Dios. Siempre se complacía en referirse al reino como «este asunto de encontrar a Dios». Aunque Mateo era un hombre que tenía su pasado, daba una excelente impresión de sí mismo y según pasó el tiempo, sus asociados se enorgullecieron de las acciones del publicano.

Fue uno de los apóstoles que tomaban amplias notas sobre los dichos de Jesús, y estas notas se utilizaron para la subsecuente narrativa de Isador sobre los dichos y hechos de Jesús, que ha llegado a conocerse como el Evangelio según Mateo.

La vida buena y útil de Mateo, el hombre de negocios y el recaudador de aduanas de Capernaum, ha sido el medio que ha llevado a millares y millares de otros hombres de negocios, funcionarios públicos y políticos a través de las edades, a escuchar también la voz atractiva del Maestro que dice «sígueme».

Mateo era realmente un político sagaz, pero fue intensamente leal a Jesús y supremamente devoto a la tarea de asegurarse de que los mensajeros del reino venidero fueran adecuadamente financiados.

La presencia de Mateo entre los doce fue el medio de mantener las puertas del reino abiertas de par en par para la multitud de almas afligidas y excluidas que se encontraban desde hacía mucho sin los consuelos de la religión. Hombres y mujeres rechazados por la sociedad, desesperados, acudían a escuchar a Jesús, y él nunca rechazó ni a uno solo de ellos.

Mateo recibía las ofrendas espontáneas y libremente entregadas de los discípulos creyentes y de los que escuchaban directamente las enseñanzas del Maestro, pero nunca solicitó abiertamente fondos de las multitudes. Hizo todo su trabajo financiero de una manera discreta y personal, recaudando la mayor parte del dinero entre la clase más pudiente de los creyentes interesados.

Entregó prácticamente toda su modesta fortuna a la obra del Maestro y sus apóstoles, pero ellos nunca se enteraron de esta generosidad, salvo Jesús, que sabia todo al respecto. Vacilaba en contribuir abiertamente a los fondos apostólicos por temor de que Jesús y sus asociados pudiesen considerar que su dinero era indigno; de manera que dio mucho de lo suyo en nombre de otros creyentes.

Durante los primeros meses, sabiendo Mateo que su presencia entre ellos estaba, en cierto modo, un tormento, muchas veces tuvo la tentación de decirles que era su dinero el que les suplía a menudo el pan cotidiano, pero jamás lo hizo. Cuando afloraba el desdén del grupo por el publicano, Leví ardía en deseos de revelarles su generosidad, pero consiguió siempre callar.

Cuando no alcanzaban los fondos para hacerle frente a los gastos estimados de la semana, Leví a menudo recurría a sus propios recursos, haciendo generosos aportes. Otras veces, cuando le resultaban particularmente fascinantes las enseñanzas de Jesús, se quedaba para escucharlas, aun sabiendo que tendría que contribuir de su bolsillo para compensar por no haber solicitado los fondos necesarios.

Los apóstoles murieron sin saber que Mateo fue su benefactor a tal extremo que, cuando fue a proclamar el evangelio del reino después del comienzo de las persecuciones, estaba prácticamente en la miseria.

Cuando estas persecuciones obligaron a los creyentes a abandonar Jerusalén, Mateo viajó al norte, predicando el evangelio del reino y bautizando a los creyentes. Sus antiguos asociados apostólicos nada más supieron de él, pero siguió predicando y bautizando en Siria, Capadocia, Galacia, Bitinia y Tracia. Y fue en Tracia, en Lisimaquia, que ciertos judíos infieles conspiraron con los soldados romanos para disponer su muerte. Este publicano regenerado murió triunfante en la fe de la salvación que él había aprendido con tanta seguridad de las enseñanzas del Maestro durante su reciente estadía en la tierra.

Un día, estando él en su oficina de cobranzas, quizás pensando acerca de lo que debería hacer en el futuro, vio aparecer frente a él nada menos que al Divino Maestro el cual le hizo una propuesta totalmente inesperada: "Ven y sígueme". Mateo aceptó sin más la invitación de Jesús y renunciando a su empleo tan productivo, se fue con El, no ya a ganar dinero, sino almas. No ya a conseguir altos empleos en la tierra, sino un puesto de primera clase en el cielo.

San Jerónimo dice que la llamada de Jesús a Mateo es una lección para que todos los pecadores del mundo sepan que, sea cual fuere la vida que han llevado hasta el momento, en cualquier día y en cualquier hora pueden dedicarse a servir a Cristo, y El los acepta con gusto. Mateo dispuso despedirse de su vida de empleado público dando un gran almuerzo a todos sus amigos, y el invitado de honor era nada menos que Jesús.

Y con Él, sus apóstoles. Y como allí se reunió la flor y nata de los pecadores y publicanos, los fariseos se escandalizaron horriblemente y llamaron a varios de los apóstoles para protestarles por semejante actuación de su jefe. "¿Cómo es que su maestro se atreve a comer con publicanos y pecadores?" Jesús respondió a estas protestas de los fariseos con una noticia que a todos nos debe llenar de alegría: "No necesitan médico los que están sanos, sino los que están enfermos.

Yo no he venido a buscar santos sino pecadores. Y a salvar lo que estaba perdido". Desde entonces Mateo va siempre al lado de Jesús. Presencia sus milagros, oye sus sabios sermones y le colabora predicando y catequizando por los pueblos y organizando las multitudes cuando siguen ansiosas de oír al gran profeta de Nazaret. Jesús lo nombra como uno de sus 12 preferidos, a los cuales llamó apóstoles (o enviados, o embajadores) y en Pentecostés recibe el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.

Los judíos le dieron 39 azotes por predicar que Jesús sí había resucitado (y lo mismo hicieron con los otros apóstoles) y cuando estalló la terrible persecución contra los cristianos en Jerusalén, Mateo se fue al extranjero a evangelizar, predicó en Etiopía y que allá murió martirizado. Fue el primero que escribió el evangelio, unos seis u ocho años después de la muerte y resurrección de Cristo En todo el mundo es conocido este santo, y lo será por siempre, a causa del libro que escribió: "El evangelio según San Mateo". Este corto escrito de sólo 28 capítulos y 50 páginas, ha sido la delicia de predicadores y catequistas durante 20 siglos en todos los continentes.

San Mateo en su evangelio copia sermones de Jesús, como por ej. El Sermón de la Montaña, el sermón de las Parábolas, y el que les dijo a sus apóstoles cuando los iba mandar a su primera predicación. Narra milagros muy interesantes, y describe de manera impresionante la Pasión y Muerte de Jesús. Termina contando su resurrección gloriosa.

Este evangelio fue escrito especialmente para los judíos que se convertían al cristianismo, y por eso fue redactado en el idioma de ellos, el arameo. A cada uno de los cuatro evangelistas se les representa por medio de uno de los 4 seres vivientes que, según el profeta San Juan, acompañan al Hijo del hombre (un león: el valor. El toro: la fuerza. El águila: los altos vuelos. Y el hombre: la inteligencia). A San Marcos se le representa con un león.

A San Lucas con un toro (porque empieza su evangelio narrando el sacrifico de una res que estaban ofreciendo en el templo). A San Juan por medio del águila, porque este evangelio es el que más alto se ha elevado en sus pensamientos y escritos. Y a San Mateo lo retratan teniendo al lado a un ángel en forma de hombre, porque su evangelio comienza haciendo la lista de los antepasados de Jesús como hombre, y narrando la aparición de un ángel a San José. Su Fiesta es el veintiuno de Septiembre.

Ya san Ireneo, Clemente Alejandrino, Eusebio de Cesarea y san Jerónimo identifican a este autor con Mateo el Publicano, el Apóstol llamado por Jesús mientras recaudaba impuestos en Cafarnaún (Mt 9,9). En todo caso, parece ser de origen judío, por su estilo literario, y por su conocimiento y continuo uso del Antiguo Testamento. Algunos han contabilizado 43 referencias a las Escrituras, según su fórmula "para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta".

Utiliza expresiones entroncadas con el arameo, como la gehenna de fuego. Conoce costumbres farisaicas como la de ensanchar las filacterias. Según Eusebio predicó durante quince años en Palestina, donde escribió el Evangelio, hacia el año 80. Según Rufino, después se marchó a Etiopía. Según la tradición, sus restos se conservan en Salerno.

Santiago el Menor

Jacob (llamado Santiago el Menor o Santiago el de Alfeo para distinguir del otro apóstol del mismo nombre, Jacob o Santiago el de Zebedeo), apóstol de Jesús de Nazaret, y primer obispo de Jerusalén en el siglo I, autor de la Epístola de Santiago que aparece en el Nuevo Testamento. Murió en el Templo de Jerusalén en el año 62. Hijo de Alfeo, a quien a veces se identifica con Cleofás, esposo de María, hermana de la madre de Jesús. De este modo, Santiago el Menor sería el mismo Santiago el Justo primo (llamado a veces hermano) de Jesús.

Judas Iscariote

Apóstol de Jesús. Uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret, siguió a su maestro durante su predicación por Palestina y, según los Evangelios, fue el traidor que reveló a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían prender a su Maestro sin que sus seguidores interfiriesen, tal como el propio Jesús había anunciado en la Santa Cena. Él mismo fue quien dirigió a los guardias que arrestaron a Jesús y les indicó quién era besándole.

Por su traición fue recompensado con treinta denarios, pero al poco tiempo se arrepintió de sus actos, intentó devolver las monedas a los sacerdotes que se las habían dado, y al no aceptarlas éstos, las arrojó en el templo. Luego, desesperado ante la magnitud de su delación, se suicidó ahorcándose de un árbol. Por ello, la figura de Judas ha pasado a la tradición cristiana posterior convertida en la del traidor por antonomasia.

Tiberio sucedió a Augusto el 19 de agosto del año 767 de la fundación de Roma. Lucas pudo contar los años siguiendo el calendario sirio (que inicia el año el día primero de octubre) o bien el calendario juliano (que comienza en enero) por lo cual no sabemos si tuvo en cuenta el primer año de la sucesión.

Así, la fecha aproximada del inicio de la actividad del Bautista estaría entre los años 27 y 29 de nuestra era. Jesús debió de ser bautizado unos meses después de comenzar Juan su predicación. Lucas 3:23 menciona que "Jesús comenzaba hacia los 30 años" su actividad. Sin mayores pretensiones de exactitud, parece hacer referencia a que había alcanzado la edad de madurez, según la tradición judía, para entrar al servicio del templo.
Por el conjunto de los evangelios (con especial crédito al capítulo 6 del Evangelio según San Marcos) se deduce que predicó y actuó especialmente en la zona norte de Palestina, al menos al principio, y preferentemente en las aldeas que bordeaban el lago de Genesaret. De aquí surgieron sus primeros discípulos, pescadores del lago. Posiblemente, después regresó a Nazaret, donde no fue bien recibido. Recorrió Palestina, acompañado de sus seguidores o discípulos, entre los que se contaban pescadores, especialmente del mar de Galilea, agricultores, un recaudador de impuestos y un grupo de mujeres. De entre sus discípulos, eligió a doce apóstoles hombres:

Simón Pedro.

Andrés el Apóstol, hermano de Simón.

Santiago el Mayor.

Juan, hermano de Santiago.

Felipe de Betsaida.

Bartolomé, llamado Natanael de Caná.

Tomás el Dídimo.

Mateo el Publicano, también llamado Leví el de Alfeo.

Santiago el de Alfeo.

Judas el de Santiago, llamado Judas Tadeo.

Simón el Cananeo, también conocido como Simón el Zelote. Judas Iscariote.

En el judaísmo, la expresión Hijo de Dios surge ligada al inicio de la monarquía, a finales del siglo XI adC. El pueblo judío necesitaba una figura gobernante que uniera de modo eficaz a las tribus de Israel contra los frencuentes enfrentamientos que mantenían con los pueblos vecinos.
Según puede seguirse en la Historia de Palestina:

1020 adC - El pueblo de Israel, dirigido por Samuel, derrota a los filisteos en Mispá, al norte de Jerusalén. Israel pacta con los cananeos para mantener el control contra los filisteos. Se inicia la monarquía en Israel, que nombra rey a Saúl, natural de Gueba, a unos 5 Km. al norte de Jerusalén, de la tribu de Benjamín. Saúl derrota a la coalición de filisteos y amorreos. Es derrotado y cae muerto en la batalla de Guilmoa por la alianza de filisteos y cananeos. Sin embargo, el nombramiento de un rey tuvo el rechazo de los más conservadores, que no admitían en Israel la presencia de otro rey que Dios (Jueces 9; 1 Samuel 8).

1000 adC - A Saúl le sucede el rey David, de la tribu de Judá. Tras arrebatar Jerusalén a los jebuseos, trasladó a esta ciudad fortificada la corte, que estaba en Hebrón. Trae a Jerusalén el Arca de la Alianza, que se encontraba en Quiryat Yearim. Absalon, hijo de David, se subleva y se erige en rey de Hebrón, aunque es derrotado y muerto por las tropas de David. Israel extiende sus dominios en Palestina derrotando a amonitas y arameos, llegando hasta Damasco. Israel pacta con los sidonios para mantener el control contra los filisteos.

David consolida la monarquía en Israel. Para acallar las protestas de los que se oponían a tener por rey a alguien distinto a Dios, el profeta Natán aporta una fórmula que en realidad ya existía en Egipto o en Babilonia. Durante la consagración del rey, se proclama un oráculo de Dios según la fórmula: "Tú eres mi hijo; yo soy tu Padre". De este modo, David pasa a tener el título de Hijo de Dios. La dinastía de David tuvo continuidad en el reino de Judá y esto dio lugar a la expresión Hijo de David, equivalente a Hijo de Dios.

Posteriormente, los Evangelios dan el título de Hijo de Dios y de Hijo de David, indistintamente a Jesús de Nazaret. Desde esta perspectiva, diferente a la que ha generado el cristianismo a lo largo de los siglos, se comprende que los discípulos asocien el título Hijo de Dios con Jesús y que al morir éste en el año 30 queden decepcionados y se disuelva la comunidad durante un breve periodo de tiempo. La idea de filiación real con respecto a Dios no surge hasta que comienzan a afirmar que ha resucitado. Hasta ese momento, Hijo de Dios es sólo un título y no hace referencia a una filiación real.

Homilía de S.S. Juan Pablo II en la misa del domingo I de cuaresma. 1 de marzo de 1998
1. Jesús (...) fue llevado por el Espíritu al desierto y tentado allá por el diablo durante cuarenta días» (Lc 4, 1-2). Antes de comenzar su actividad pública, Jesús, llevado por el Espíritu Santo, se retira al desierto durante cuarenta días. Allí, como leemos hoy en el evangelio, el diablo lo pone a prueba, presentándole tres tentaciones comunes en la vida de todo hombre: el atractivo de los bienes materiales, la seducción del poder humano y la presunción de someter a Dios a los propios intereses.

La lucha victoriosa de Jesús contra el tentador no termina con los días pasados en el desierto; continúa durante los años de su vida pública y culmina en los acontecimientos dramáticos de la Pascua. Precisamente con su muerte en la cruz, el Redentor triunfa definitivamente sobre el mal, liberando a la humanidad del pecado y reconciliándola con Dios. Parece que el evangelista san Lucas quiere anunciar, ya desde el comienzo, el cumplimiento de la salvación en el Gólgota. En efecto, concluye la narración de las tentaciones mencionando a Jerusalén, donde precisamente se sellará la victoria pascual de Jesús.

La escena de las tentaciones de Cristo en el desierto se renueva cada año al comienzo de la Cuaresma. La liturgia invita a los creyentes a entrar con Jesús en el desierto y a seguirlo en el típico itinerario penitencial de este tiempo cuaresmal, que ha comenzado el miércoles pasado con el austero rito de la ceniza.

2. «Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás» (Rm 10, 9). Las palabras del apóstol Pablo, que acabamos de escuchar, ilustran bien el estilo y las modalidades de nuestra peregrinación cuaresmal.

¿Qué es la penitencia sino un regreso humilde y sincero a las fuentes de la fe, rechazando

prontamente la tentación y el pecado, e intensificando la intimidad con el Señor en la oración?

En efecto, sólo Cristo puede liberar al hombre de lo que lo hace esclavo del mal y del egoísmo: de la búsqueda ansiosa de los bienes materiales, de la sed de poder y dominio sobre los demás y sobre las cosas, de la ilusión del éxito fácil, y del frenesí del consumismo y el hedonismo que, en definitiva, perjudican al ser humano.

Queridos hermanos y hermanas, esto es lo que nos pide claramente el Señor para entrar en el clima auténtico de la Cuaresma. Quiere que en el desierto de estos cuarenta días aprendamos a afrontar al enemigo de nuestras almas, a la luz de su palabra de salvación. El Espíritu Santo, al que está dedicado particularmente este segundo año de preparación al gran jubileo del 2000, vivifique nuestra oración, para que estemos dispuestos a afrontar con valentía la incesante lucha de vencer el mal con el bien.

5. «Entonces clamamos al Señor (...) y el Señor escuchó nuestra voz» (Dt 26, 7). La profesión de fe del pueblo de Israel, narrada en la primera lectura, presenta el elemento fundamental alrededor del cual gira toda la tradición del Antiguo Testamento: la liberación de la esclavitud de Egipto y el nacimiento del pueblo elegido.

La Pascua de la antigua Alianza constituye la preparación y el anuncio de la Pascua definitiva, en la que se inmolará el Cordero que quita el pecado del mundo.

Queridos hermanos y hermanas, al comienzo del itinerario cuaresmal volvemos a las raíces de nuestra fe para prepararnos, con la oración, la penitencia, el ayuno y la caridad, a participar con corazón renovado interiormente en la Pascua de Cristo.

Que la Virgen santísima nos ayude en esta Cuaresma a compartir con dignos frutos de conversión el camino de Cristo, desde el desierto de las tentaciones hasta Jerusalén, para celebrar con él la Pascua de nuestra redención.

Satanás

Satanás o Satán es una entidad que en muchas religiones actuales representa la encarnación suprema del Mal. En la religión judeocristiana y musulmana es llamado el Príncipe de los Demonios. El término proviene del latín satâna, y éste del arameo shatán (adversario, enemigo, acusador). Probablemente el nombre proviene de la traducción griega del término bíblico hebreo ha-shatán, entidad mencionada como un espía errante del dios Yahveh sobre la Tierra.

La raíz shtn significa: impedir, hostigar, oponer y el sentido primario de shatán es simplemente: enemigo, adversario (1Sam 29, 4; 1Re 5, 18; 1Re 11, 14. 25).

Historia del término Satán

En Núm 22 se llama shatán al mensajero-ángel que el dios Yahvéh envía para impedir que el vidente Balaam maldiga al pueblo de Israel (Núm 22, 22. 32). El término shatán entra después en la vida jurídica israelita, y alcanza el sentido de "acusador delante del tribunal (Sal. 109, 6; Zac. 3, 1) y el término shitna, derivado de la misma raíz, es "acusacion".

Su equivalente en griego es diábolos, procedente del verbo dia-ballö, y posee un significado semejante: oposición, enfrentamiento. En Mac 1, 36 (texto griego) encontramos la palabra diábolos con el significado de "adversario" y "enemigo". También en algunas ocasiones incluye el sentido de "acusador", "calumniador".

En principio, conviene aclarar que el judaísmo no identificaba a Satanás con el demonio Lucifer sino con el demonio Azazel. En los documentos no canónicos del Antiguo Testamento, Satán es llamado frecuentemente Belial. Un Satán incitando al pecado y buscando el mal de hombre aparece en todo el Antiguo Testamento solamente dos veces : en el Primer Libro de Crónicas 21, 1 y en Sapiencia 2, 24, en el segundo caso de manera más clara.

Ya en los Evangelios se le otorga al término un carácter personal como enemigo de Cristo, especialmente en los relatos de las tentaciones (Evangelio de san Marcos 1, 12-13; Evangelio de san Mateo 4, 1-11; Evangelio de san Lucas 4, 1-13) y los exorcismos llevados a cabo por Jesús (Mc. 3, 22-27; Mt. 12, 22-30; Lc. 11, 14-23). Queda así fijada la figura del Maligno para la doctrina cristiana.

En árabe se le llama shaytán.

Pese a esta mejor definición del oponente del dios Yahveh pueden encontrarse en la Biblia numerosas incongruencias, como pueden ser la identificación de Satanás con Belial (Gn 1, 28-29) o Beelzebú (Mc. 3, 20-30), pues no se aclara si estas dos entidades son simples metáforas de la tentación y la perdición o nuevos nombres de Satanás. En el Nuevo Testamento, en cambio, Satanás y Lucifer aparecen amalgamados en la figura del Diablo. No puede deducirse claramente la relación entre el Maligno y la famosa Bestia del Apocalipsis de san Juan. En la Edad Media comenzaron los grupos satánicos, que decían adorar a Satanás.

Diablo

El diablo es una entidad mitológica que en muchas religiones actuales representa la encarnación suprema del Mal.

El térmene del latín diábolus, y éste del griego diábolos (calumniador), que a su vez deriva de día-ballö calumniar, dividir). En las religiones judeo-cristianas es posible hablar de un Diablo o de un número plural de ellos. En el primer caso (singular), se está haciendo referencia a Lucifer o Luzbel, vale decir, el ángel caído que fue arrojado a los infiernos al rebelarse contra el dios Yahveh.

En este caso, el Diablo puede identificarse con Satanás (o Satán), Azazel, Mefistófeles e incluso archidemonios tales como Belcebú, Belfegor, Belial, Asmodeo, Cassiel, Astaroth, Abraxas, etc. En cambio en el segundo caso (plural) se está identificando a los diablos con los demonios malignos en sentido amplio. En la Biblia no se explica el origen del Diablo.

Según mitos no canónicos Lucifer era el ángel que guardaba el trono del dios Yahvéh, pero por su orgullo de querer convertirse en otro dios fue arrojado del cielo junto a una tercera parte de los ángeles. El texto de Isaías 14.12-15 podría referirse a esta historia (aunque otros exégetas dicen que se refiere más bien a un líder humano no creyente en Yahvéh). Los nombres más comunes con que se nombra al diablo en la Biblia son Satanás, Belial, el dragón, «el dios de este siglo» y «el padre de la mentira».

Mefistófeles

Mefistófeles o Mefisto es el más moderno de los nombres del Demonio en la tradición occidental. Extendido por el Romanticismo y universalizado por el Fausto, simboliza el proceso de pérdida de fe y concreción a lo práctico según un sistema moral relativista propio de las sociedades avanzadas como consecuencia de la Revolución científica y la industrial.

Mefistófeles es presentado muchas veces como una figura tragicómica, atrapado entre su victoria al lograr que las grandes masas dejen de considerar a Dios en el centro de todas las cosas, y su derrota al perder él mismo relevancia por el mismo motivo.

Asmodeo (o Asmodai) es un demonio, conocido comúnmente por aparecer en el Libro de Tobías del Antiguo Testamento. También es mencionado en el Talmud y en los tratados de demonología. Su origen se halla la religión mazdiana (zoroastriana) de los persas. Probablemente, durante el tiempo en el que se este pueblo se halló bajo la dominación persa pasó al judaísmo, y más tarde, al cristianismo.

En el Libro de Tobías, Asmodeo se enamora de Sara, hija de Raquel, y cada vez que aquélla contrae matrimonio, mata al marido la noche de bodas. Así llega a matar a siete hombres, impidiendo que consumen el matrimonio. Más tarde, Sara se promete a un joven llamado Tobías. Éste recibe la ayuda del ángel Rafael, el cual le enseña cómo librarse del demonio.

De este modo, Tobías coge un pez y le arranca el corazón y el hígado, colocándolos sobre brasas. Asmodeo no puede soportar los vapores así desprendidos, y huye a Egipto, en donde Rafael le encadena. No se sabe más de la suerte que corre este demonio, pero aquí es presentado como símbolo del deseo carnal.

En el Talmud, Asmodeo no parece ser una criatura tan maligna como en otros libros, sino que relata historias sobre su trato con el rey Salomón. Al parecer, Salomón llegó a atrapar al demonio y le obligó a construir el Templo de Jerusalén. En otra leyenda, Asmodeo y Salomón se cambiaron el uno por el otro durante varios años. En otra, en fin, Asmodeo es presentado como el rey de todos los demonios, similar al concepto cristiano de Satán, y contrae matrimonio con Lilith después de que ésta abandonara a Adán.

Asmodeo y Samael "El Veneno de Dios" son uno de los nombres que se le da a Lucifer tras tentar a Eva con la manzana del árbol prohibido, tras su caída se emparejó con Lilith, la primera mujer de Adán y con ella engendró miles de demonios. En ocasiones se atribuye a Asmodeo la paternidad del mago Merlín.

Astaroth

De acuerdo con ciertos autores de demonología, Astaroth es el rey del Infierno, siendo Lucifer el Emperador y Satanás el seductor de mujeres; sus principales ayudantes son tres demonios llamados Aamon, Pruslas y Barbatos. En el arte, en el Dictionnaire Infernal Astaroth es dibujado como un hombre desnudo con alas, manos y pies de dragón y un segundo par de alas con plumas bajo el principal, llevando una corona, sosteniendo una serpiente con una mano y cabalgando sobre un lobo o un perro.

De acuerdo con Sebastian Michaelis es un demonio de primera jerarquía, que seduce por medio de la pereza y la vanidad y su adversario es San Bartolomé, que puede proteger contra él porque venció las tentaciones de Astaroth. Para otros, enseña matemáticas y artesanía, puede volver invisibles a los hombres, los guía hasta tesoros ocultos y contesta a cualquier pregunta que se le formule. De acuerdo con Francis Barret, Astaroth es el príncipe de los acusadores e inquisidores.

Según algunos demonologistas del siglo XVI, los ataques de este demonio contra los humanos son más fuertes durante el mes de agosto. Su nombre parece venir del de la diosa Ashtart/Astarté, que en la Biblia Vulgata Latina se tradujo como Astharthe (singular) y Astharoth (plural). Esta última forma se transformó en la Biblia del Rey Jaime en Ashtaroth. Parece que la forma plural fue tomada del latín o de alguna otra traducción por aquellos que no sabían que era un plural ni que era el nombre de una diosa, viendolo sólo como el nombre de un demonio.

Según algunos libros de mitología griega su nombre es "Artonthortho" y no sólo es el demonio de la vanidad, sino también es el demonio de la venganza ya que fue insultado y humillado por un dios de rango mayor y éste, en un intento de venganza, trató de hacerlo caer de rango y lo logró.

Abraxas

Un término usado por los Basilideanos (Basilideans), una secta gnóstica del segundo siglo, así llamaban al ser supremo o dios que ellos adoraban. Creían que Jesucristo había emanado de Abraxas y que éste era un fantasma mientras estuvo sobre la Tierra. Creían que su nombre contenía grandes misterios porque contiene las siete letras griegas que, al ser numéricamente computarizadas, son iguales a 365, los días del año. También se creía que comandaba a 365 dioses, cada uno poseía una virtud, por lo que había una virtud para cada día del año.

Sin embargo, los mitologístas antiguos colocan a Abraxas entre los dioses egipcios, mientras que algunos estudiosos de los demonios lo citan como un demonio con la cabeza de un rey y serpientes formando sus piernas. Ha sido representado en amuletos con un garrote en sus manos.

La mística palabra abracadabra fue derivada de su nombre. Muchas piedras y gemas fueron cortadas con sus caprichosas marcas simbólicas, con cuerpo humano y cabeza de león o aves, y serpientes como miembros, fueron vestidas por los Basilideanos (Basilideans) como amuletos. También acompañado por el número 365. El simbolo de Abraxas aparece en una multitud de libros tales como "Demian" del alemán Hermann Hesse.

Ángel caído

En la religión cristiana, un ángel caído es un ángel que ha sido exiliado o desterrado del cielo luego de desobedecer o rebelarse en contra de los mandatos de Dios. Luego de la Primera Guerra en el Cielo, muchos ángeles fueron expulsados, convirtiéndose así en ángeles caídos. El ángel caído mas reconocido por la historia es Lucifer; aunque esta palabra nunca es usada para referirse a un ángel caído dentro de la Biblia. De acuerdo a la creencia cristiana, los ángeles caídos vagarán por la tierra hasta el día del Juicio Final, luego de esto serán desterrados al infierno.

Razones para su caída

Hay varias hipótesis y mitos en relación a la caída de los ángeles; la mayoría teniendo como tema principal el libre albedrío - lujuria o vanidad, o la falta de entendimiento de los actos de Dios.

Los diferentes "lados" de Dios

Esta hipótesis indica que Dios tiene dos lados opuestos a sí mismo, debido en parte a su omnipotencia. Siendo el primer lado uno divino y lleno de claridad, y el segundo uno oscuro y lleno de sombras. Si algún mortal viera el lado claro de Dios moriría debido al poder que irradia. Según esta hipótesis, Dios usaba su lado oscuro para poder comunicarse con los mortales.

Al judaísmo evolucionar, también evolucionaron los dos lados de Dios. La Sombra se convirtió en la Palabra de Dios, y luego en la Voz, y finalmente se convirtió en un ser completamente solo, con su propio libre albedrío. Ahora que el lado oscuro de Dios había sido separado por completo, comenzó a recibir algunos aspectos familiares: destrucción, traición, tentación, etc. Esto fue la causa para que el lado oscuro de Dios se convirtiera en lo que muchos conocen como Satanás. La palabra "Satán" es una versión de la palabra hebrea Ha-Satan, que significa "adversario".

Consecuencias del libre albedrío

Estas hipótesis o mitos están relacionados al libre albedrío y a los problemas en los cuales se ven envueltos aquellos que lo poseen.

La hipótesis fue expuesta por Origen de Alejandría, uno de los distinguidos Padres de la Iglesia Cristiana en sus comienzos. Origen creía que Dios había creado a todos los ángeles de una forma uniforme y con libertad. Sin embargo, al tener el poder del libre albedrío, algunos de estos ángeles comenzaron a alejarse de Dios. Origen sostenía que aquellos que se alejaban menos se mantuvieron en las regiones cercanas a Dios; mientras que aquellos que se alejaron cayeron a los aires más bajas, convirtiéndose así en lo que conocemos como Ángeles (la orden más baja en la jerarquía angelical).

Aquellos que se alejaron aún más se convirtieron en humanos, y finalmente aquellos que se alejaron a una distancia aún mayor se convirtieron en los caídos de Dios, o demonios. Estos caídos son los que componen el infierno. Origen explica de manera metafórica que, aunque estos ángeles cayeron y se convirtieron en humanos o demonios, la esperanza no debe perderse ya que los hombres se pueden convertir en ángeles, y los demonios pueden también recuperar su antigua apariencia angelical.

Lujuria

Esta otra hipótesis tiene como origen una serie de libros no canónicos titulados Los Tres Libros de Enoc, una serie de libros encontrados en la pseudoepigrafía del Antiguo Testamento. De acuerdo a este hipótesis, Dios le pidió a un grupo selecto de ángeles (los Grigori) que ayudaran a los Arcángeles a crear el Edén. Aquellos ángeles que descendieron a la tierra vieron a las hijas de los hombres y se encantaron con las mismas.

Debido a esto, comenzaron a revelarle al hombre algunos de los secretos del cielo; como por ejemplo el movimiento de los cuerpos celestes (astrología), el arte de hacer armas, y el mejoramiento de la cara y el cuerpo con maquillaje y perfumes (vanidad). Algunos hasta se enamoraron y tomaron como esposas a mujeres terrenales, creando una serie de descendientes similares a gigantes. Esto enojó a Dios de tal manera que maldijo a todos aquellos que lo habían traicionado, los desterró del cielo, y los convirtió en mortales o en demonios.

Dios envió un gran diluvio para limpiar el desastre dejado en la tierra por los descendientes de estos ángeles. Algunos ángeles conocidos que cayeron por estas razones son Semyazza, Samael (Satanás), y Azazel.

Vanidad (Orgullo)

Este mito está relacionado a la rebelión de Lucifer en contra de Dios, muy conocida entre los cristianos. Lucifer fue el primer ángel y querubín en ser creado, y era además el más poderoso. Solo Dios lo superaba en inteligencia y poder. Irradiaba más luz que cualquier otro ángel, y su belleza era como ninguna antes vista en el cielo.

Desafortunadamente, Lucifer se convirtió en un ser ambicioso, a tal nivel que un día decidió que iba a demostrarle a todos cuán grande era su poder. Para probar esto, iba a elevar su trono a la altura de Dios. Sin embargo, otros ángeles no aprobaron las intenciones de Lucifer, ya que no querían que un ser inferior tratara de ser igual a Dios y Su poder. Cuando Lucifer trató de llevar a cabo su plan fue sacado inmediatamente del cielo.

Pecado

Esta hipótesis indica que Dios creó a los ángeles con libre albedrío, pero observó que podían ser engañados. Dios pensó que su creación podía ceder demasiado fácilmente al pecado. Su solución fue el fortalecer a algunos de sus ángeles en una búsqueda del bien por un acto divino. Luego creó otro grupo de ángeles, pero esta vez no les dio Su Gracia y esperó a ver que pasaba. Como esperaba, el segundo grupo de ángeles cedió al pecado. Por esto comenzó una guerra en el cielo que culminó con una legión de ángeles puros siendo lanzados como pecadores.

Esta hipótesis es unida comúnmente con la del Orgullo, estableciendo que Lucifer tenía un ejército de ángeles apoyándolo, causando así la Primera Guerra en el Cielo cuando los otros ángeles se opusieron a su plan.

De acuerdo a los teólogos cristianos de la edad media, los ángeles están organizados en varias órdenes o Coros Angelicales. La clasificación más influyente fue creada por Pseudo-Dionisioentre el siglo 4 o 5 d.C., y publicada en su libro

Qué es un Angel?

En religión, un ángel es un ser espiritual que asiste y sirve al Dios o dioses de algunas religiones tradicionales. Además suele ser una figura opuesta a los demonios.

Origen e historia

La palabra proviene del latín angelus, derivado a su vez del griego, ánguelos, que significa "mensajero". En el Antiguo Testamento se emplea ángel para traducir la palabra hebrea, mal'ach, que también significa mensajero.

En la iconografía cristiana

Los ángeles son mensajeros de Dios, espíritus puros e inmortales creados por el Señor. Su función principal es glorificar a Dios. Además, sirven de nexo entre Él y el ser humano, protegen a éste y velan por su salvación. Usualmente se les representa con alas, posíblemente para señalar la presteza con la que realizan la misión que se les encomienda o bien porque pueden volar y es más sencillo para la mente humana comprender esa característica atribuyéndoles alas.

En la época barroca se desarrolló en Sudamérica un estilo pictórico de ángeles, uno de cuyos más conocidos iconos son los Ángeles arcabuceros. También en la iconografía islámica se les representa como seres alados. Los ángeles son asexuados y su origen y naturaleza muy diferentes a los del hombre. Un ser humano no puede convertirse en ángel cuando muere, ya que son seres creados al inicio de los tiempos. Los ángeles no deben confundirse con los santos, pues su condición depende de su naturaleza y no de sus actos. El ángel nace pero el santo se hace, por eso el comportamiento del ángel puede llegar a ser sorprendente y hasta controvertido.

La Jerarquía Celeste.

De acuerdo a los teólogos cristianos de la Edad Media, los ángeles están organizados en varias órdenes o Coros Angelicales. La clasificación más influyente fue creada por un autor desconocido cuyas obras nos han llegado atribuidas a Dionisio Areopagita (le llamamos, por eso, Pseudo-Dionisio Areopagita). El teólogo en cuestión vivió entre los siglos IV y V d.C. y expuso su doctrina angelológica en su libro La Jerarquía Celeste.

En su obra, el autor tomó como referencia algunos pasajes del Nuevo Testamento, en concreto de la Epístola a los Efesios (cap. 6, ver. 12) y la Epístola a los Colosenses (cap 1, ver. 16), para construir un esquema de tres Jerarquías o Esferas de ángeles, las cuales contenían tres Órdenes o Coros. Estas eran (en orden descendente)

Durante la Edad Media, se propusieron muchos otros esquemas, algunos basados o expandiendo los de Pseudo-Dionisios, otros sugiriendo una clasificación completamente distinta.

Primera Jerarquía

Se cree que estos ángeles sirven como consejeros divinos.

Serafín

El Serafín es la orden de mayor jerarquía angelical, sirviendo como encargados del trono de Dios y cantándole continuamente sus alabanzas. Se dice que rodean el trono de Dios, regulando el movimiento de los cielos según emana de Dios. Se los representa con tres pares de alas con ojos, con ellas de cubren el rostro y el cuerpo para protegerse del intenso Resplandor que emite Dios. Los Serafines son mencionados en Isaías 6:1–7

Querubín

Los Querubines son los guardianes de la luz y las estrellas. Se cree que, aunque no están en el plano de la realidad humana, su luz divina se filtra del cielo y toca las vidas de los hombres. Se los representa con dos pares de alas.

Se piensa que los Querubines son una orden dentro de los ángeles, aunque otros los clasifican como seres a un nivel mayor que el de los ángles. Su rango entre los ángeles siempre ha sido categorizado en la primera jerarquía.

Muchos cristianos creen que el Demonio es un ángel caído que estaba entre los Querubines antes de caer del Cielo. Dentro de estas creencias se dice que su título era el "angel de la luz" previo a pecar en contra de Dios. Los Querubines son mencionados en Genesis 3:24; Ezequiel 10:17–20; y 1 Reyes 6:23–28.

Tronos

Estas entidades están relacionados con las acciones de los hombres. Son entes que antiguamente eran llamados Espíritus de las Estrellas. Llevan un registro de las acciones en todos los tiempos o karmas. Son también los constructores del orden universal. Se les representa como seres inmensos de alas circulares iluminadas con los colores del arco iris. Son los portadores del don de la perseverancia. Su deber es cargar el trono de Dios por el paraíso.

Segunda Jerarquía

Estos ángeles son considerados gobernadores del cielo.

Dominaciones

Tienen la tarea de regular los deberes de ángeles inferiores. Reciben órdenes de los Serafines, los Querubines, o hasta del mismísimo Dios. Son responsables de asegurarse de que el universo se mantenga en orden. Solamente en ocasiones extremas los dominaciones se han manifestado físicamente ante los mortales, ya que normalmente se preocupan más con los detalles de la existencia.

Potestades

Son seres angelicales encargados de salvaguardar la conciencia y la historia. Los ángeles de la muerte y nacimiento se encuentran en esta categoría. Su deber, además, es supervisar la distribución de poderes entre los humanos.

Principados

Los Principados son los guardianes de las naciones y los países. Supervisan aquellos eventos que afecten a las naciones, incluyendo política, temas militares y comercio.

Tercera Jerarquía

Son ángeles que trabajan como mensajeros divinos.

Virtudes

Son iguales a los Principados, pero su deber es supervisar a distintos grupos de personas. Tienen la forma de rayos de luz que inspiran a la humanidad de distintas maneras.

Arcángeles

Los Arcángeles atienden las áreas de los esfuerzos humanos y son los líderes administrativos de los seres celestiales. Un arcángel recibe, usualmente, una tarea de importancia para la humanidad. En la Biblia se menciona sólo uno: Miguel

Algunos cristianos creen que Satanás era un arcángel (y no un querubín) antes de caer del cielo.

Ángeles

Los Ángeles son la orden más inferior en la jerarquía angelical, y los más conocidos por los hombres. Son los que más están relacionados a los asuntos humanos. Dentro de la categoría de ángeles, hay muchos tipos de funciones. Son los ángeles de esta jerarquía los que son enviados como mensajeros ante los hombres.

Anticristo

En el cristianismo, el Anticristo es el adversario diabólico de Jesucristo, que según en los libros del Nuevo Testamento (las Epístolas de san Pablo, de san Juan y el Apocalipsis) se considera como el gran impostor que habrá de aparecer durante el Armagedón (batalla en el periodo final de la historia, anterior a la Parusía).

El término proviene del griego anti-jristós (‘opositor a Cristo’).

En las creencias satánicas aparece formando la trinidad diabólica (junto con Lucifer y el Falso Profeta), opuesta a la Santísima Trinidad. Simbólicamente se le atribuirá a la inversión del orden, la apostasía y la gran dictadura mundial personificados en la Bestia.

Características

Según las creencias cristianas el Anticristo aparecerá en la forma de un hombre controlado por Satanás, el enemigo supremo personal de Dios. Se le dan diversos nombres como el Hombre de Pecado, Hijo de Perdición, la Bestia, la Abominación Desoladora.

A su aparición, según las explicaciones ad hoc del fundamentalismo cristiano, se deberá a diversos factores como un auge mundial sin precedentes en materia de ocultismo, decadencia en la moral y los valores. Posteriormente perseguirá a la Iglesia en un periodo llamado «La Gran Tribulación», que será igualmente de proporciones siniestras y finalmente impondrá la Marca de la Bestia (el 666).

Al final de su dominio en la Humanidad, el anticristo será derrotado por las fuerzas celestes comandadas por Jesucristo, quienes lo lanzarán al infierno.

Descripción de la Bestia

San Juan, en su Apocalipsis describe a la Bestia como un monstruo de siete cabezas y diez cuernos (y por cada cuerno, diez diademas) con un cuerpo de pantera, patas de oso y fauces de león. Dice que está inspirada por el Diablo y tiene la facultad de pelear contra la iglesia y contra Dios.

Según algunos fundamentalistas cristianos, su veneración será inspirada por una propaganda similar a la del culto imperial romano o a la de los totalitarismos fascistas. Inclusive puede ser herido mortalmente y curado por otra bestia, la cual sería el Falso Profeta, quién será el encargado de reforzar su culto.

Textos bíblicos de referencia

Primera carta de san Juan (2:18 y 22)

Segunda carta de san Juan (versículo 7)

Evangelio según san Mateo (24:15 y 22-24)

Libro de Daniel (9:27, 11:31 y 36, 12:11)

Evangelio según san Marcos (13:14)

Segunda Epístola a los Tesalonicenses (2:1 y 12)

Libro de Ezequiel (capítulos 36 y 39)

Apocalipsis de san Juan (13:1-18, 19:20 y 20:10)

En otras creencias y profecías

En la escatología islámica, antes de la llegada de su Mesías (mahdí) habrá también un impostor similar a la que se menciona en el cristianismo que perseguirá a los creyentes musulmanes (con el nombre árabe de Al-Dajjah), devastando todos sus dominios excepto en las ciudades de La Meca y Medina, las cuales sólo serán destruidas por Jesucristo (a quien el Islam no considera como el mesías) ayudado por el mesías musulmán.

En el mazdeísmo el espíritu principal del mal, Ahriman se encarnará en la serpiente Lahak y será derrotado por el Mesías (Saahyant). Por otra parte, Nostradamus y san Malaquías mencionan al anticristo en sus predicciones acerca del fin del mundo.

En la filosofía, Nietzsche sólo lo menciona en su obra El Anticristo, cuando se refiere al desprecio de la doctrina cristiana y al denunciar la falsedad que trae cuando reniega de la libertad espiritual del hombre.

Hijo del Hombre

La expresión 'Hijo del Hombre, aparece en el libro de Daniel, en el Antiguo Testamento:

Yo seguía mirando, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la fiera, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras fieras les quitaron el poder, dejándolas vivas una temporda. Seguí mirando y en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio: todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin. (Dn 7, 11-14).

Fue escrito por un autor del siglo II adC, hacia el año 165 adC, probablemente durante el destierro judío en Babilonia. Es un libro de estilo apocalípitico. Así como el anciano representa a Dios, el hijo de hombre, es una imagen que parece condensar todo lo humano, todo lo bueno que hay en la humanidad, que procede de las nubes del cielo (la morada de Dios, en la simbología semítica) y que vencerá sobre la maldad y la bestialidad, de forma definitiva.

Este libro, perteneciente al Canon Hebreo (Tanak), a las sección de los Escritos (Ketubim), dio lugar al uso de la expresión Hijo del Hombre aplicado al Mesías esperado por el pueblo judío.

Es aplicado por los evangelistas, en sentido mesiánico, a Jesús de Nazaret. Aparece en el Relato de la Pasión que sirve de fuente a los tres evangelios sinópticos, por lo tanto anterior al año 70 en que suele fecharse el de Marcos, y según los expertos uno de los relatos más antiguos de los que componen los evangelios:

Pero Jesús callaba. Y el sumo sacercote le dijo: Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús contestó: Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo. (Mt 26, 63-64; Mc 14, 61-62; Lc 22, 66-69)

El Evangelio según san Juan, más tardío que los tres sinópticos, abrevia el relato de la Pasión, de modo que el proceso ante los judíos, en el que se manifiesta la expresión Hijo del Hombre, se distribuye por los capítulos previos al prendimiento de Jesús. Así, en Jn 9, 35-38:

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre? Él contestó: ¿Y quién es, Señor, para que crea en Él? Jesús dijo: Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es. Él dijo: Creo, Señor. Y se postró ante Él.

Según los evangelios, Jesús inicia su actividad pública al ser bautizado por Juan el Bautista en el sagrado río Jordán. Según Lucas, Juan comienza su actividad pública "el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio; cuando Poncio Pilato gobernaba Judea; cuando Herodes era tetrarca de Galilea; su hermano Filippo, tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias, tetrarca de Abilene, en tiempo del sumo sacerdote Anás y Caifás".
Tiberio sucedió a Augusto el 19 de agosto del año 767 de la fundación de Roma. Lucas pudo contar los años siguiendo el calendario sirio (que inicia el año el día primero de octubre) o bien el calendario juliano (que comienza en enero) por lo cual no sabemos si tuvo en cuenta el primer año de la sucesión. Así, la fecha aproximada del inicio de la actividad del Bautista estaría entre los años 27 y 29 de nuestra era. Jesús debió de ser bautizado unos meses después de comenzar Juan su predicación. Lucas 3:23 menciona que "Jesús comenzaba hacia los 30 años" su actividad. Sin mayores pretensiones de exactitud, parece hacer referencia a que había alcanzado la edad de madurez, según la tradición judía, para entrar al servicio del templo.
Bautismo proviene de la palabra latina baptismum, y es el rito de entrada o iniciación en la religión cristiana. Consiste en una ceremonia en que la persona es purificada mediante el agua.

El acto de realización del bautismo se denomina también "bautizo". En muchas religiones la abluciones y los baños sagrados han sido frecuentes a lo largo de la historia. Como símbolo de purificación o de nacimiento a una nueva vida. Los ritos de agua se usaron en Egipto, en Babilonia y en otras religiones mistéricas. El rito de inmersión en los ríos significa borrar impurezas morales o rituales.

Dentro del judaísmo ya en el Antiguo Testamento la inmersión se practicaba para la purificación legal. Los esenios practicaban esta purificación, para ellos moral, como han podido demostrar sus piscinas rituales en Qumran.

Hay que tener en cuenta el significado del agua en otras culturas y en la Biblia, donde siempre aparece relacionada con la vida, la limpieza, la pureza y la purificación, la renovación de la vida y el renacer, la desaparación de la vida pasada (suciedad) y el surgimiento de la nueva. Tal es el sentido en el cristianismo, en el que el bautismo por inmersión significa a la vez la muerte a la antigua vida de pecado y el renacer a una vida nueva, así como la purificación del pecado original.

El bautismo predicado por Juan el Bautista implicaba la conversión moral de cara al reino de Dios que se acercaba. Jesús fue bautizado por el Bautista en el río Jordán. Posteriormente, Jesús mismo en sus enseñanzas envia a sus discipulos a bautizar a todas las gentes "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". En el cristianismo el bautismo es el primer sacramento, que según las distintas doctrinas se puede practicar de tres formas: aspersión, infusión e inmersión.

Bautismo Católico

En la Iglesia Católica, y desde el siglo XV, se utiliza la "infusión", consistente en derramar agua sobre la cabeza del neófito. Se acompaña de una invocación sacramental a las tres personas de la Santísima Trinidad. Borra el pecado original y todos los habidos hasta ese momento. En la Iglesia Ortodoxa (o Iglesia de Oriente) se utilizó la "inmersión", primero total y después parcial. En la doctrina Protestante se practican distinas fórmulas: aspersión (luteranismo, por ejemplo) o inmersión (bautistas).

Juan el Bautista

Hijo de Zacarías y de Ana, nació hacia el año 7 adC. El cristianismo le considera precursor de Jesús. Juan bautiza a Jesús en el Jordán. Según Lc, Juan comenzó a predicar y a bautizar en el desierto "el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba Judea, cuando Herodes era tetrarca de Galilea, su hermano Filippo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, en tiempo del sumo sacerdote Anás y Caifás.

Tiberio sucedió a Augusto el 19 de agosto del año 767 de la fundación de Roma. Lucas pudo contabilizar los años siguiendo el calendario sirio, que inicia el año 1 de octubre, o bien el calendario romano, que comienza en enero, por lo cual no sabemos si tuvo en cuenta el primer año de la sucesión. Así, la fecha aproximada del inicio de la actividad del Bautista estaría en torno al año 28 de nuestra era.

Según los Evangelios, bautizó a Jesús en el río Jordán. Ese momento supuso el inicio de la actividad mesiánica de Jesús. Poco después (antes de la muerte de Jesús en el 30), fue encarcelado y decapitado por orden de Herodes Antipas. Este dato también es mencionado por Flavio Josefo (Ant., XVIII, v, 2)

La Iglesia católica celebra su fiesta principal el 24 de junio (seis meses antes de Navidad, ya que el evangelio cuenta que su madre Elizabeth estaba de seis meses cuando el ángel anunció a su prima María que sería madre del Mesías). El 29 de agosto se celebra la festividad de San Juan degollado. La iglesia ortodoxa oriental también lo llama Juan el Predecesor (Juan Prodromos), por ser el predecesor de Cristo. Para los Musulmanes Juan el Bautista, fue un profeta hijo de profeta Zacarias

Muerte de los apóstoles

Casi todas estas historias carecen de respaldo historiográfico suficiente para ser aceptadas como ciertas. Algunos autores opinan que a mediados del s. I en Jerusalén no había ningún seguidor de Jesús, por lo que estas historias serían las justificaciones de qué es lo que hizo cada apóstol (se agregó también incluso sus formas de martirio, etc.).

Pedro, el primer papa se dice que murió crucificado cabeza abajo (pidió esa variación ya que no quería imitar a Jesús) por Nerón hacia el año 64. El Vaticano dice tener sus reliquias. Juan Evangelista, fue echado a una caldera de aceite hirviente de la que salió completo, lo desterraron a la isla de Patmos (donde escribió su Apocalipsis) y murió de edad en Éfeso (Asia Menor, actual Turquía).

Santiago el Mayor (o Santiago de Compostela) cristianizó España y fue decapitado en el año 42. Fue el primer apóstol martirizado. Su cuerpo fue llevado a Santiago de Compostela (Galicia). Es probable que se trate de un «mito de navegación», un leit motiv del imaginario celta, de un dios decapitado en Carnaval, al que se le sobreimprimió la historia de Santiago, como la de San Tropez y San Vicente de los Cuervos, que arriban a las costas decapitados, en un barca sin tripulación.

Santiago el Menor fue obispo de Jerusalén después del martirio de Santiago el Mayor. Lo arrojaron del pináculo del templo y luego fue lapidado en el año 61 por Anás II. Andrés murió crucificado en una cruz con forma de X, la ahora llamada Cruz de San Andrés; (tampoco quiso estar igual que Jesús) en Petras de Acaya. Su cuerpo fue llevado a Constantinopla y después a Amalfi (cerca de Nápoles).

En 1462 fue enviada a Roma una cabeza que se decía era de san Andrés, pero en el s. XX el papa Paulo VI la regresó a los griegos. Bartolomé habría sido misionero en Arabia e India. A la vuelta habría sido despellejado y decapitado en Armenia. Felipe fue crucificado en Hierápolis bajo Domiciano o Trajano. En la iglesia de los Santos Apóstoles (Roma) se dice que se encuentran sus reliquias.

Matías fue decapitado en Etiopía. Judas Tadeo predicó en Medio Oriente y Libia. Murió en Beirut (capital del actual Líbano). Tomás habría cristianizado India, donde habría sido martirizado. Pablo, por ser ciudadano romano, tuvo el privilegio de ser decapitado en Roma por Nerón y aproximadamente en la misma época que san Pedro. Muchas iglesias dicen tener alguna parte de sus reliquias: San Pablo Extramuros, San Juan de Letrán entre otras.

Según Evangelios Apócrifos, Historia copta de José el carpintero dice:
"Había un hombre llamado José, natural de la villa de Bethlehem, la de los judíos, que es la villa del rey David. Era muy instruido en la sabiduría y en el arte de la construcción. Este hombre llamado José desposó a una mujer en la unión de un santo matrimonio, y le dio hijos e hijas: cuatro varones y dos mujeres. He aquí sus nombres: Judá, Josetos, Jacobo y Simeón. Los nombres de las muchachas eran Lisia y Lidia. Y la mujer de José murió, según ley de todo nacido, dejando a su hijo Jacobo de corta edad.

Y José, varón justo, glorificaba a Dios en todas sus obras. E iba fuera de su villa natal a ejercer el oficio de carpintero, con dos de sus hijos, porque vivían del trabajo de sus manos, según la ley de Moisés.

Los sacerdotes dijeron a la Virgen: Vete con José y obedécele, hasta que llegue el tiempo en que efectúes el casamiento. José acogió a María en su casa, y ella, encontrando al pequeño Jacobo con la tristeza del huérfano, se encargó de educarlo, y por esto se llamó a María madre de Jacobo. Luego que José la hubo recibido, se puso en viaje hacia el lugar en que ejercía su oficio de carpintero."

Por la fidelidad a su esposa, con la que sin embargo no consumó el matrimonio, san José es patrono de la familia. El papa Pío IX lo proclamó patrono de la Iglesia universal en 1870. Debido a su trabajo de carpintero es considerado patrono del trabajo especialmente el obrero. Es también protector contra la duda y patrono de América, China, Canadá, Corea, México, Austria, Bélgica, Bohemia, Croacia, Perú y Vietnam.

San José de Nazaret
Fue, según la religión cristiana, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret, y por tanto padre putativo de Jesús. Era de oficio carpintero, profesión que enseñó a su hijo, y de extracción humilde, aunque las genealogías apostólicas lo hacen descendiente del Rey David. Se ignora la fecha de su muerte, pero no está presente en el relato evangélico de la predicación de Jesús, por lo que se presume que murió antes de que esta tuviera lugar.

La consagración de Jesús en el templo
Este pasaje de la vida de Cristo incluye la circuncisión, hacia los ocho días de edad, según expone Lucas, y la consagración del niño en el templo. Se trataba de ritos habituales, de acuerdo con la ley judía.

El resto de la narración, en relación con Simeón y con Ana, pueden ser una elaboración midráshica, representando al pueblo de Israel a la espera de conocer a su Mesías. Incluye claras referencias al libro de Isaías (capítulos 42, 49 y 52).
El niño Jesús habla con los maestros en el templo

Lucas relata que Jesús, a la edad de 12 años, tras desaparecer durante tres días, fue encontrado por sus padres debatiendo con los maestros en el templo. A esta edad, un niño judío era considerado "hijo de la ley" (bar miswah). A partir de esta realidad, el relato muestra un gran paralelismo con los de la pasión de Cristo: obediencia al Padre y desaparición del hijo de Dios durante tres días.

Por lo demás, debió de ser un joven normal, que ayudaba a su padre José, que era artesano (tekton). El mártir San Justino, a finales del siglo II, interpreta que se dedicaba a fabricar material de labranza. En la versión Vulgata de la Biblia, realizada en el siglo V, san Jerónimo traduce la palabra tekton por el término latino faber, con la misma significación genérica de artesano. Atendiendo a la tradición popular, la mayoría de las actuales versiones de la Biblia.

La tradición quiere que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, toda la familia huyó a Egipto, debido a que Herodes I el Grande había ordenado la matanza de todos los niños de dos años para abajo.
El relato guarda cierto parecido con la salvación del bebé Moisés de las aguas del río Nilo, que se cuenta en el segundo capítulo del libro del Éxodo. Al igual que Moisés fue salvado de las aguas, Jesús fue salvado de la matanza de los niños que presuntamente habría ordenado Herodes.

Esta matanza se encuentra también en la historia de Krishna tal como es contada en las escrituras védicas (especialmen te en el décimo canto del Srimad Bhagavatam). El sabio volador Nárada Muni avisó al rey Kamsa de que en Mathura había nacido el próximo rey. Entonces el malvado Kamsa mandó matar a todos los recién nacidos.
Ningún historiador judío ni romano hace mención a este hecho de importancia, a pesar de que los judíos eran muy cuidadosos de registrar una por una todas las injusticias a las que eran sometidos. Es probable que éste sea un relato ficticio con fines catequéticos, al igual que el de la adoración de los reyes magos, aprovechando la imagen de sanguinario que tenía Herodes entre el pueblo judío. Teniendo en cuenta que Herodes había mandado matar

a toda la familia de su esposa y a tres de sus propios hijos, quizá esta matanza les pareciera plausible a los autores de los evangelios. La elaboración de tipo midráshica del texto, propia de Mateo, incluye una cita «profética» del Antiguo Testamento:

Una voz se oyó en Ramá,

un llanto y un gran lamento:

Raquel llorando a sus hijos.

Y no quería consolarse porque ya no existen. (Jeremias 31:1)

Regreso a Palestina

Judea, a la que pertenecía Belén, estaba bajo el poder de Arquelao, hijo de Herodes. Según Mateo, por temor, los padres de Jesús decidieron volver a Nazaret, que pertenecía a Galilea. Para dar veracidad al texto, el autor hace referencia al "profeta", citando un versículo del libro de Oseas, donde Yavé (o Jehová) dice: "...de Egipto llamé a mi hijo" (Oseas 11:1).

Mateo probablemente escribió este relato para justificar por qué si el Mesías nació en Belén, era conocido como el "nazareno" (nacido en Nazaret). Para ello, hace referencia al cumplimiento de una profecía del Antiguo Testamento, lo que le daba peso teológico: ...y fue a vivir en un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: «Lo llamarán nazoreo». (Mateo 2:23).

La referencia se encuentra en el libro de los Jueces y habla de que el ángel del dios Yavé se acercó a la estéril esposa de Manoaj (de la que nunca da el nombre) para anunciarle que tendrá un hijo (que será Sansón, y no el Mesías por venir): Por eso desde ahora no debes tomar vino ni consumir alimentos impuros. Pues el hijo que darás a luz será un nazireo de Yavé desde el seno de la madre y nunca se cortará el pelo, por ser consagrado a Yavé. Él salvará a los israelitas de los filisteos que los oprimen.(Jueces 13:4-5).

La referencia es claramente falsa, ya que Jesús no era nazoreo (o nazireo) sino nazareno, el cual es un gentilicio que se refiere al nacido en Nazaret. Los nazireos eran hombres que se consagraban a Dios por un tiempo o definitivamente. Sansón era nazireo, y posiblemente Juan Bautista había tomado ese voto (ya que, según Lucas 1:15, su madre le contó que había sido visitada por un ángel del dios Yavé, que le había dicho que su hijo habría de ser grande ante el Señor, y no bebería vino ni licor (justamente el voto de los nazoreos) y estaría lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre.

En Israel no se conocían congregaciones religiosas como existían en India y China (y ahora también en Occidente). Por eso la ley sobre los nazireos permitía a cualquier creyente consagrarse a Dios de manera personal.

La Biblia y la tradición dicen que tres Reyes Magos procedentes de Oriente acudieron a adorar al niño Jesús, advertidos por una estrella. En estas narraciones es prácticamente imposible distinguir hechos reales de ficticios, dada la clara elaboración literaria de tipo midráshica que tenían.
Hay claras referencias al profeta Isaías: Una multitud de camellos te inundará, camellos jóvenes de Madián y Efa; todos vienen de Sabá; oro e incienso traen y anuncian las loas de Yavé.

(Isaias 60:6) or tanto, la adoración de los reyes magos podría representar un relato de la adoración de los reyes del mundo al Mesías, inspirándose en el texto de Isaías. También podría reflejar la mejor acogida que iba a tener por parte del pueblo pagano que del pueblo judío.

Reyes Magos

En la antigüedad los magos tenían muchas funciones: astrólogos, médicos, sacerdotes y consejeros de los reyes. Una tradición dice que los tres Reyes Magos eran hermanos. Según otra tradición, Melchor (Melkor) venía de Persia, Baltasar de India y Gaspar de Arabia.

Una leyenda apócrifa dice que después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Sabá (probablemente India), los bautizó y los consagró obispos. Habría sido martirizados en 70 d.C. y depositados en el mismo sarcófago. La leyenda dice que los restos habrían sido llevados a Constantinopla por santa Elena. Posteriormente, en el siglo XII, Federico Barbaroja dijo haberlos encontrado (junto con las tres coronas que habrían llevado durante su existencia). Hizo construir un mausoleo en la catedral de Colonia (Alemania).

El cuarto Rey Mago

Hay varias leyendas sobre este personaje. Algunos le dan el nombre de Azael, otros de Artapán. Cuenta la leyenda que este hombre partió junto con los otros tres a venerar al Niño Dios pero por detenerse en su camino a ayudar a los demás, gastando a veces parte del regalo que daría al Mesías. Su camino se alargó tanto que la primera vez que vio a Jesús fue el día de su crucifixión.

Llegó finalmente a Jerusalén un viernes antes de la Gran Fiesta de la Pascua, la gente estaba alborotada. Comentaban que un rabino llamado Jesús agonizaba en el Gólgota. Azael o Artapán ya muy anciano supó de quien se trataba y llegó casí a rastras como si él mismo hubiera cargado la cruz. Se dirigió hacia el agonizante Jesús y susurró: «Perdóname. Llegué demasiado tarde». Desde la cruz escuchó la voz de Jesús que decía: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» y creyó erróneamente que se estaba dirigiendo a él.

El Niño Jesús, es una devoción cristiana a Jesucristo, cuando era niño. Algunas devociones famosas hacia el Niño Jesús son:

El Santo Niño de Atocha, en Fresnillo, Zacatecas. Múltiples Íconos donde la Virgen María carga al Niño Jesús y El Niño Jesús de Praga. En algunas partes de México el día de Navidad, los regalos no los trae Santa Claus, ni los Reyes Magos, sino el el Niño Dios; como cariñosamente se le llama al Niño Jesús. La mayor parte de los festejos son el 25 de diciembre. Los niños hacen su carta al Niño Jesús solicitando juguetes y golosinas.

María

Es el nombre que se usa en los evangelios para referirse a la madre de Jesús de Nazaret. Para los cristianos católicos, ortodoxos y otros grupos cristianos orientales, son más usadas las expresiones "Santísima Virgen María", o "Virgen María".

El Nombre de María

Para los hebreos el nombre no era una simple descripción, para ellos estaba íntimamente ligado a la persona, por ello usaban nombres que describirían la personalidad, el carácter, así es muy usada la expresión "su nombre será tal" cuando se quería designar una misión o carácter especial al niño por nacer.

María es nombre propio femenino, conocido en el Antiguo Testamento por haber sido el nombre de la hermana de Moisés y Aarón (Ex. 15,20), originalmente escrito como Miryam, la versión de los Setenta lo menciona como Mariám, el cambio en la primera vocal señala tal vez la pronunciación corriente, la del arameo, que se hablaba en Palestina antes del nacimiento de Cristo.

Al igual que con los nombres de Moisés y Aarón, que fueron tomados con sumo respeto, el de María no se usó mas como nombre común, pero la actitud cambió con el tiempo y fueron puestos como señal de esperanza por la era mesiánica. En el texto griego del Nuevo Testamento, en la versión de los Setenta, el nombre usado era Mariám (Mt. 13,55, Lc. 1, 27, 30-34) María sería probablemente la forma helenizada de la palabra. Aunque en la edad media en cambio se le buscó significados más piadosos que exactos, bajo los actuales descubrimientos arqueológicos ,"Alteza" o "Ensalzada" son los significados mas cercanos al nombre de origen hebreo.

Vida de María

María es mencionada por su nombre por primera vez en el evangelio según san Marcos, aunque en forma tangencial. En el evangelio según san Mateo se narra la concepción milagrosa de Jesús.

Padres y Familia de María

Sobre sus padres, la Iglesia Católica ha tomado los nombres de Joaquín y Ana como los de sus progenitores, pero no se sabe a ciencia cierta sus nombres verdaderos, los que existen son tomados del Protoevangelio de Santiago, uno de los evangelios apócrifos más famosos y tomado como referencia para muchos datos piadosos sobre la vida de la Virgen María. No se tiene seguridad de si María tuvo hermanas, aunque la duda subsiste por ciertos datos del evangelio de San Juan y San Mateo quienes mencionan a una "hermana de su madre" quien sería María de Cleofás; Hegesipo menciona a ésta María como esposa del hermano de José y por tanto cuñada de María pero no elimina la posibilidad de ser su hermana.

Matrimonio de María

Los evangelios hacen aparecer a María cuando narran la concepción de Jesús, según lo que narran se puede ver que María en ese momento era prometida de José, quien era carpintero; según la tradición judía de aquel momento, los jóvenes varones se desposaban entre los dieciocho y veinticuatro años, mientras que las jóvenes mujeres a partir de los 12 años eran consideradas doncellas (na'arah) a partir de esa edad podían desposarse.

El matrimonio judío tenía dos momentos, desposorio y matrimonio propiamente dicho: el primero era celebrado en la casa de la novia y traía consigo acuerdos y obligaciones, aunque la vida en común era preciso. Si la novia no había estado casada antes se esperaba un año después del desposorio para llegar a la segunda parte, el matrimonio propiamente dicho, donde el novio llevaba solemnemente a la novia desde la casa de sus padres a la de él.

Los relatos evangélicos se inician después de los desposorios de María con José. El evangelio según san Lucas dedica dos capítulos a la concepción e infancia de Jesús. Es en Lucas también donde es llamada "llena de gracia", "bendita entre todas las mujeres", etc. En el evangelio según San Juan no se la menciona por nombre, pero aparece en dos pasajes.

Muerte de María

En torno a la muerte de María los evangelios no refieren nada. Las abundancias de relatos apócrifo tampoco dan una referencia segura, durante los 4 primeros siglos no se habla de la muerte de María o de una posible tumba.

La referencia más antigua es de San Epifanio, obispo de Constancia, en Chipre: "Si ella murió o fue enterrada no lo sabemos". La obra que más influencia tuvo en este tema fue el Transitus Mariæ un libro apócrifo. Tal vez por su influencia los autores y escritores cristianos del siglo V al VIII opinaban que María murió.

San Isidoro de Sevilla duda de ello y menciona que "nada se ha escrito sobre su muerte, aunque dicen algunos que su sepulcro se halla tal vez en el valle de Josafat". Lo cierto es que históricamente no se tiene certeza del cómo sucedió o el lugar del sepulcro de María. La Iglesia Católica, por otra parte, dogmáticamente tampoco afirma o niega nada sobre el tema , aunque la mayoría de opiniones teológicas señalan que sí murió en virtud de la solidaridad con Cristo que también murió.

Cuestiones Teológicas

A pesar de ser una figura casi oculta en los evangelios (con pocas menciones), la figura de María fue creciendo con el pasar de los siglos. Aunque los evangelios dejan entreverla existencia de hermanos de Jesús, la Iglesia católica romana, la Iglesia ortodoxa y la Iglesia anglicana los interpretan como parientes, declarando a María "siempre virgen".

Como la doctrina de la Trinidad considera a Jesús una de las personas de Dios (o sea Dios), se le da a María el título de teotokós, 'Madre de Dios'. La reforma protestante se aleja de la veneración de María, y la saca de su posición de privilegio. Y aunque acepta la concepción milagrosa de Jesús, interpreta a los "hermanos" de Jesús literalmente, con lo que María deja de ser, para los protestantes, "siempre virgen".

Mientras la reforma disminuía la posición de María, en la Iglesia católica ésta seguía creciendo, llegando, en 1854, a la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María: María fue liberada del pecado original en su propia concepción, de manera que vivió una vida completamente sin pecado. Finalmente en 1950 se declara el dogma de la Asunción de la Virgen: María no necesita esperar la resurreción como los demás, sino que fue Ascendida al cielo al finalizar sus días en la tierra, tomando una posición privilegiada en la que incluso le es posible interceder ante Dios.

María en el Islam

En el Islam se llama Maryam bint Dawud, esto es, María hija de David. Es considerada ejemplo de mujer virtuosa y tiene tanta relevancia como su hijo Jesús, a cuyo nombre se añade casi siempre el laqab o filiación "ibn Maryam", esto es, "hijo de María". A María está dedicada una de las azoras o capítulos del Corán.

Según el Corán, la madre de María, esposa de Imran esperaba tener un hijo varón a quien dedicar al servicio del Templo, siguiendo la tradición familiar. Dio a luz a una niña, en quien sin embargo se cumpliría la tradición, pues fue asignada al servicio sagrado. Fue confiada a la tutela del profeta Zacarías, quien se sorprendía, al visitar a su ahijada en el oratorio en el que ésta se encontraba retirada, de que siempre contara con alimentos que le eran enviados por Dios.

Como en la tradición cristiana, a María le fue anunciada la concepción sobrenatural de Jesús por un ángel. El Corán insiste, sin embargo, en que aunque tuvo un hijo por voluntad de Dios sin la intervención de un varón, Jesús no era en modo alguno un hijo del ser supremo. En el Corán no existe José: María dio a luz sola en el desierto, al que se había retirado con este propósito y en el que se alimentaba de dátiles y del agua de un riachuelo colocados allí por Dios. El hijo, por su parte, tiene en el Islam la consideración de profeta o enviado de Dios.

María tiene en el Islam la envergadura espiritual de un profeta, sin serlo. En el Corán, el mayor error de los judíos en lo que a Jesús y María se refiere no es, como para los cristianos, el hecho de haber matado al hijo (cosa que, por otra parte, la tradición islámica niega que hicieran), sino el hecho de haber menospreciado y dudado de la virtuosidad de la madre. Una tradición atribuye a Mahoma el dicho de que cuatro son las mujeres más destacadas ante Dios: Asia, esposa del faraón, que cuidó de Moisés, y que creía en la palabra eterna de Dios pese a la opresión de su esposo y de su entorno; María la madre de Jesús; Jadiya, la primera esposa del profeta, que fue la primera creyente y lo apoyó en las épocas más difíciles de adversidad, y Fátima, su hija menor y madre de sus nietos los imames Hasan y Husain

Inmaculada Concepción

El Dogma de la Inmaculada Concepción es un Artículo de la Fe Católica que sostiene la creencia en que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de la creación de su alma, estuvo libre de todo pecado o mancha de pecado. No debe confundirse esta doctrina con la de la Maternidad Virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del parto.

Explicación

Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María en tanto que Madre de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, y sostiene que Dios tuvo en cuenta los méritos de Cristo en la cruz para aplicarlos a María aun antes de que la crucifixión tuviera lugar.

Dios perservó a María libre de todo pecado actual (pecado que hubiera sido cometido por Ella misma) y, aun más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres y mujeres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que había de ser la Madre de Dios y a los méritos que su Hijo alcanzaría en la cruz.

De este modo, la doctrina afirma que María fue "desde el primer instante de su concepción, preservada inmune de toda mancha de culpa original", lo que se reafirma en la expresión "llena de gracia" contenida en la oración tradicional del Ave María. La creencia en la Inmaculada Concepción de María ha sido una constante entre los primeros cristianos, los Padres de la Iglesia y el pueblo católico hasta la actualidad.

La Iglesia celebraba una fiesta en honor de la Inmaculada Concepción desde el siglo V en Oriente y desde el siglo VII en Occidente. Los Papas Sixto IV y Alejandro VII, entre otros, prohibieron las enseñanzas contrarias a la doctrina de la Inmaculada Concepción. La doctrina fue definitivamente definida como Dogma de Fe y por tanto revestida de los caracteres de infalibilidad e inmutabilidad el día 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus del Papa Pío IX; la definición dogmática produce el efecto de obligar a los Católicos a adherirse a la creencia en la Inmaculada Concepción por tratarse de una verdad revelada por Dios. Desde entonces, el día 8 de diciembre ha quedado como fecha de la fiesta de la Inmaculada Concepción en toda la Iglesia Cátólica.

Definición dogmática

La definición contenida en la Bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854, es del tenor literal siguiente: "...con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.

Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho." Bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854 - Pío IX PP.

Belén "casa de carne" es una ciudad situada al sur de Jerusalén y muy cercana a ella (9 km. aproximadamente), aunque actualmente pertenece a Palestina. Sus coordenadas geográficas son: 31º 42' N 35º 12' E. Se encuentra enclavada en los Montes de Judea, en la zona denominada Cisjordania. Su población está cercana a los 30.000 habitantes, la mayoría cristianos.
Historia

Pertenecía a la tribu de Judá. Fue la aldea en la que nació Jesús (Lucas 2, 4-15; Mateo 2,1), lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el Mesías (Miqueas 5, 1 y siguientes), pero también donde vio la luz el rey David (Samuel 16,1.11-13). Precisamente el nacimiento de Jesús en este lugar se debió a que José, esposo de María, era descendiente de David, y como el país se hallaba bajo dominación romana, sus habitantes debían acudir a su localidad de origen para empadronarse, de cara a que la potencia ocupante elaborase el censo fiscal. El evangelio de Lucas (2, 1-5) lo refleja así: En aquellos días apareció un decreto del emperador Augusto ordenando que se empadronasen los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria.

Todos iban a inscribirse a su ciudad. También José, por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. En el siglo IV el emperador Constantino mandó construir, en el lugar donde se había producido el nacimiento de Jesús, la basílica de la Natividad, que constituye el mayor atractivo religioso y turístico de la ciudad. Esta iglesia fue restaurada por el emperador bizantino Justiniano en el siglo VI. En 1099 fue conquistada por los cruzados, pero en 1187 la ocuparon los musulmanes.

1947 asignada a la ciudad internacional de Jerusalén . 1948-1967 invadida por Jordania. En 1967 durante la Guerra de los Seis Días los israelíes la ocuparon, al igual que toda la Cisjordania

Nacimiento de Jesús

Se cree que el nacimiento de Jesús fue el año 6 a.C. El error se debió a los cálculos hechos por Dionisio el Exiguo en el siglo IV. La palabra Navidad viene del latín Nativitás. Mientras que los católicos romanos la celebran el 25 de diciembre, los ortodoxos lo hacen el 7 de enero y los armenios el 18 de enero. El 25 de diciembre los romanos celebraban a Mitra, el dios solar, había paz y la gente se repartía regalos. La Iglesia Católica en el siglo IV cristianizó la fiesta, teniendo en cuenta que Jesús era «la luz verdadera que alumbra a toda la humanidad» (Juan 1;9), y también fue llamado «luz de las naciones» (Isaías 42,6). Los Testigos de Jehová y otros niegan la celebración de la Navidad.

La Navidad es la fiesta cristiana más importante junto con la Pascua, en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo. De las Iglesias cristianas, la Católica y la Protestante celebran la Navidad el 25 de diciembre. En cambio, la Iglesia Ortodoxa la celebra el 7 de enero, ya que no aceptó el calendario gregoriano que reformó el calendario juliano de la época romana. En los idiomas latinos la palabra Navidad proviene de "natividad" o nacimiento. Los anglosajones utilizan el término christmas, cuyo significado es "misa de Cristo", y en algunas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta se denomina Weihnacht, que significa "noche de bendición".

Según algunos historiadores y estudiosos de esta materia, Jesús no nació ni en diciembre ni en enero, sino con toda probabilidad en septiembre. Cuando la Iglesia convirtió a los pueblos paganos del norte de Europa al cristianismo, constató que para ellos la fiesta más importante era el solsticio de invierno, es decir, el día más corto del año, a partir del cual los días volvían a ser más largos. Es comprensible que se celebrase ese día como algo muy especial, porque en esas latitudes durante largos meses del año habían pocos horas de sol y, en cambio, muchas horas de oscuridad. El solsticio de invierno cae en 21 de diciembre y esos pueblos, que denominaban ese día la fiesta de la luz o del sol, lo celebraban colocando velas o antorchas en los árboles.

Papá Noel o Santa Claus

La Iglesia no quiso arrebatar a los pueblos paganos su principal fiesta imponiéndoles otra, de forma que hizo coincidir la fecha del nacimiento de Jesucristo con el día del solsticio de invierno.

Durante muchos siglos la Navidad ha sido una fiesta de carácter esencialmente religioso y solemne, en la que se reunían familiares y amigos para celebrar conjuntamente el nacimiento de Cristo. En tiempos más recientes esta fiesta ha adquirido un carácter, en el que la mayoría de las familias se reúnen en torno a un árbol junto al cual se encuentran los regalos. En realidad la costumbre de los regalos tiene su origen en la reflexión sobre el hecho de que en la Navidad cristiana es Dios Padre quien les hace a los hombres el regalo más grande, enviándoles a su Hijo. Este carácter ha convertido la Navidad de forma creciente en una fiesta popular en la mayoría de los países del mundo, independientemente de las creencias religiosas en cada uno de ellos.

Según el Evangelio de Lucas 1:5, nació bajo el mandato de Herodes I el Grande, que se calcula que murió en el año 4 adC (datando la fundación de Roma en 753 adC).

Algunos autores hacen referencia a que la estrella de Belén que anunció el nacimiento del rey de Judea habría sido una conjunción astral que habría tenido lugar en el año 7 o 6 adC. La fecha debía concordar con la matanza de Herodes de los niños "de dos años para abajo". En Lucas 2:1-7 se hace mención de que Jesús nació en Belén antes del censo que iba a establecerse "gobernando Quirino en Siria". Según Flavio Josefo, el censo debió de tener lugar el año 6 o 7. Esta última referencia ha sido muy criticada, ya que las fechas no coinciden y el censo habría tenido lugar cuando Jesús hubiera cumplido ya cerca de 12 años de edad. Algunos opinan que Lucas pudo confundir a Quirino con Quintilio.

(Ascalón, 73 a.C. - Jerusalén 4 a.C.). Rey de Judea, Galilea, Samaria, e Idumea desde el 40a.C. hasta el 4 a.C.
Biografía

De padre idumeo y madre árabe. Así, Herodes no era un verdadero judío, ni por parte de madre ni de padre. Sin embargo, cuando los idumeos fueron sojuzgados por Juan Hircano en el año 125 adC., les fue impuesto el judaísmo, por lo que formalmente quedaron asimilados y eran considerados oficialmente como judíos.

Su padre, Antípater (también llamado Antípatro o Antipas) había sido colaborador de los romanos en Oriente, lo que le valió el favor del imperio hacia su familia. Así, fue nombrado en el año 47 a.C. de procurador de Judea. Herodes se ganó la confianza de los romanos, obteniendo su apoyo para derrocar a la estirpe judía de los asmoneos. Julio César le nombró procurador de Judea. En el año 40 a.C. consiguió del senado romano el título de rey de Judea.
Se casó en el 38 a.C. con Mariamne, hija de Hircano, de la estirpe de los asmoneos, y enemigo de la familia que había reinado hasta ese momento en Judea.De este modo, consiguió que en el año 37 a.C. fuera degollado Antígono, hijo de Aristóbulo II. Eliminaba así al más directo aspirante a arrebatarle su título de rey. Intentó mejorar sin éxito su imagen ante el pueblo judío. Realizó una política de mejoras, entre las que destacó la reconstrucción del Templo de Jerusalén, iniciada en el 22 adC, o la fundación de la ciudad de Cesárea, en la costa mediterránea. Fue un gobernante eficaz que impulsó el comercio y la economía de su pueblo. En época de hambruna (25 a.C.), se deshizo de gran parte de la riqueza de sus palacios para comprar trigo a Egipto.

Hizo ejecutar a toda la familia rival derrocada, incluyendo al abuelo (Aristóbulo II) y al hermano (Aristóbulo III, sumo sacerdote ahogado en unos baños) de Mariamne, su mujer. También a ella la mandó ejecutar en 29 a.C., y un año después a la

madre de Mariamne. Asimismo eliminó a dos de sus propios hijos (Aristóbulo y Alejandro), atendiendo a rumores de conspiración

contra su persona, levantados por otro hijo, Antípater, a quien también ejecutó años más tarde por intentar envenenarle. Herodes tuvo muchos hijos de sus diez esposas. Aunque designó sucesor a su hijo Arquelao, a su muerte, el emperador Augusto repartió el reino entre tres de sus hijos:

Arquelao: Etnarca de Judea, Samaria e Idumea .

Herodes Antipas: Tetrarca de Galilea y Perea.

Herodes Filipo: Tetrarca de Batanea, Gaulanítide, Traconítide y Auranítide.

Murió en Jerusalén hacia el 12 o 13 de marzo de 4 adC (entre la Pascua y el eclipse de luna).

Herodes según el cristianismo

Mateo el Evangelista le atribuye una matanza de niños en Belén (Judea) para eliminar al que, según unos magos del Oriente, había de ser "rey de los judíos". Un escritor cristiano calculó que pudieron haber sido unos 25 a 30 niños de entre una población de unos 2.000 habitantes (aunque actualmente no se cree que en esa época hubiera tantos habitantes en Belén). Teniendo en cuenta los datos reseñados hasta aquí por historiadores diversos, no parece muy lejano a su proceder habitual.

Sin embargo, ningún historiador de esos tiempos hace mención al hecho, por lo que parece más probable, por otro lado, que sea un relato ficticio con fines catequéticos, junto con el de la adoración de los magos, aprovechando la imagen de sanguinario que tenía Herodes entre el pueblo judío. La elaboración de tipo midráshica del texto, propia de Mateo, incluye la cita profética del Antiguo Testamento (Jeremías 31,15):

Una voz se oyó en Ramá,

un llanto y un gran lamento:

Raquel llorando a sus hijos.

Y no quería consolarse porque ya no existen.

Este relato de la matanza de los inocentes puede encontrarse en otras religiones, como la hindú acerca del nacimiento de Krishna en Mathura, cuando su malvado tío materno, el rey Kamsa, hizo degollar a todos los niños del país, ya que una profecía le avisó que su sobrino le mataría y ocuparía su lugar de rey.

Se ha encontrado en el testimonio de Julio Africano, en el siglo III, un relato sobre la destrucción por parte de Herodes de los árboles genealógicos que circulaban por Judea, ya que al parecer había varios grupos que trataban de sublevarse contra Roma y entronar a alguien procedente de la casa de David.

La Anunciación es el episodio del Nuevo Testamento (Evangelio según San Lucas 1:26-38) en el que el arcángel Gabriel visita a María para anunciarle que concebiría por obra del Espíritu Santo al Hijo de Dios. El misterio de la anunciación es meditado diariamente por los católicos de todo el mundo, mediante la oración del Ángelus.
Ángelus

Oración cristiana, que conmemora La Anunciación del Arcángel a la Virgen María del misterio de la Encarnación.

Su nombre se debe a la versión latina, que comienza con esta palabra: ("Angelus Domini nuntiavit Mariae").
Tradicionalmente se reza tres veces en el día: en la mañana (al comenzar la jornada), a mediodía, y al atardecer.

Esta oración se reza durante todo el año, excepto durante el tiempo de Pascua, cuando se reemplaza por la oración del Regina Coeli. Probablemente su origen se remonta a los antiguos monasterios franciscanos, aunque esta devoción se ha hecho común en toda la Iglesia Cátólica. El ángel del Señor anunció a María - y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Ave María

He aquí la esclava del Señor - hágase en mí según Tu palabra.

Ave María

Y el Verbo se hizo carne - y habitó entre nosotros.

Ave María

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios - para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que cuantos por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo, Jesucristo, por su pasión y su cruz alcancemos la gloria de su Resurrección. Por el mismo Cristo, nuestro Señor.

Amén

Espíritu Santo

En la teología cristiana trinitaria, se denomina Espíritu Santo a una entidad con características divinas, o relacionada con Dios.

Nombres

Si bien tanto el Padre como el Hijo son espíritu y santos, se reserva éste nombre para la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, pues carece de nombre. En la biblia se le nombra de diversas maneras, una de las primeras fue ruwah: soplo, viento además de Espíritu de Dios, como en el primer capítulo del Génesis: "...Las tinieblas cubrían los abismos y el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas" (Gen 1, 1). También se le llama Paráclito, que significa consolador o abogado. Pasó al griego como pneuma, y luego al latín como spiritus (de spiro).

Naturaleza

El dogma trinitario católico sostiene que Espíritu Santo es una de las tres personas de la Santísima Trinidad, Dios, que proviene del Padre y del Hijo eternamente por vía de espiración y amor. Este artículo dogmático, conocido como la "cláusula filioque": la frase "y el Hijo" agregada al Credo de Nicea, que aparece por primera vez en Occidente en el Sínodo de Toledo del año 447. Con ellos forma una sóla sustancia divina (consustancialidad) y es enviado por Ellos mismos a los hombres. No es una atribución impersonal, sino persona divina que comparte la misma gloria. Las iglesias ortodoxas orientales, en cambio, hallan herética la concepción católica de que el Espíritu Santo proviene del Padre y el Hijo.

Misión

El dogma trinitario sostiene que el Espíritu Santo es enviado para enseñar, defender, gobernar, y santificar la iglesia. Jesús lo envió el día de Pentecostés para darle la fuerza y la valentía a sus apóstoles de anunciar su palabra.

Pentecostés (del griego pentekosté (heméra) "el quincuagésimo día") describe la fiesta durante el quincuagésimo día después de la Pascua (Semana Santa). Durante el Pentecostés se celebra el descenso del Espíritu Santo y la fundación de la Iglesia, por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo.

El fondo histórico de tal celebración se basa en la fiesta semanal judía llamada Schawuot, durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el monte del Sinai. En las iglesias ortodoxas existe además la celebración de las Tres Divinas Personas o de la Santa Trinidad; las iglesias occidentales celebran para ésta ocasión desde el siglo XIV su propia fiesta llamada Trinitatis una semana después del Pentecostés. En el calendario cristiano el Pentecostés termina, análogamente, el período pascual de los 50 días llamado período o tiempo de la amistad.

En las narraciones sobre el Pentecostés de la la historia apostólica lucánica (2,1 - 41) se le adjudica al Espíritu Santo, y en congruencia con el Antiguo Testamento, características milagrosas (carismas): él ofrece valentía y libertad, posibilita la comprensión (glossolalie) y fortifica una comunidad universal. El Pentecostés forma la base de la segunda iglesia cristiana más grande del mundo, a saber, la Iglesia Pentecostal, la cual cuenta con más de 570 millones de feligreses.

El lunes de Pentecostés es un día de feriado nacional en Alemania, Austria, Liechtenstein y Suiza.

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